Hola a todos, agradezco mucho a todos los que se han tomado el tiempo para leer mi historia y a los que tienen paciencia, esta es la primera vez que escribo algo de este calibre y me aterra enormemente. Así que perdonen por la demora y la calidad de la historia :(
Cap 4.
—¿Embarazada? ¡Pero es imposible! —grité incrédula. No podía creer lo que estaba escuchando y necesitaba respuestas— ¿Cómo es posible?
Aquella palabra retumbaba en mi cabeza y no podía pensar en nada más. Embarazada.
Garrus me tomó de la mano, mirándome a los ojos con esa cálida mirada y una de sus sonrisas adornando su rostro mientras un ronroneo dejaba claro que él se hallaba tan eufórico por la situación como yo. Por su expresión, parecía como si su periodo de incredulidad ya hubiera pasado hace mucho tiempo. Se acercó suavemente para poner su frente sobre la mía, haciéndome recordar el día de nuestro primer beso, el primer día en el fuimos uno solo.
—¿Por qué te sonrojas? —Amplió su sonrisa— Recuerdas el beso ¿verdad? ¡Ja! Eso no es nada comparado con lo que te ofreceré después… mamá —lo dijo con toda la lujuria que pudo, logrando que me sonrojara aún más.
—Tengo la sensación que esto no es una novedad para ti —dije, sonriendo— ¿Desde hace cuánto lo sabes?
—Hace ya unas semanas. Nosotros, lo turianos, detectamos más cosas de las que puedes imaginar —dijo él tocándose la punta de la nariz con una de sus enguantadas garras.
—No te mencioné nada. Lo siento... —hizo una pausa para recuperar algo de calma. Su voz se percibía cubierta de emociones; sentía la culpa y la melancolía, y aquello me recordó los últimos momentos antes de lanzarme en solitario a la Ciudadela—. Pero la preparación para la batalla final era tan importante, que no podía dejar que nada te perturbara. Pensar en eso seguramente no te hubiera permitido arriesgar tanto como lo hiciste. De verdad que lo siento mucho... —terminó su dolorosa revelación y me sujetó la mano con fuerza. Reviví el momento exacto en que tome la decisión de lanzarme a la Ciudadela, con el único objetivo de salvar cuantas vidas pudiera, sin importar el sacrificio de una sola, la mía. Quizá él tenía razón… jamás sabría a ciencia cierta si hubiera tomado la misma iniciativa llevando a su hijo dentro de mí.
—Pero eso significa que la conversación que tuvimos sobre tener una familia y que nuestras biologías no cooperarían no fue fortuita —Ya empezaba a hilar un poco la situación. Si esto era cierto, comenzaba a entender la actitud de Garrus después del incidente con el Mako; su desesperación, su dolor, que no sólo era yo la que se iba enfrente de sus ojos, sino su pequeña familia.
En ese instante el doctor turiano de antes ingreso en la habitación. Se podía ver el movimiento de su nariz, haciéndome recordar sobre el comentario de hacía unos minutos de Garrus.
—¿Cómo se encuentra la paciente más importante de la galaxia? —Río el simpático turiano, con tintes de euforia en su voz. —Ya que está despierta, podemos hablar de su diagnóstico.
Se acercó a mí y me inspeccionó con la mirada —¡Se me olvidaba! En vista de que es una paciente tan especial, ya vienen en camino un monitor prenatal para múltiples especies. No sabemos si los demás cumplan con lo que necesitamos para monitoreo —dijo seriamente.
Se tomó unos segundos, como intentando recordar algo, cuando callo en cuenta de algo y continuo—Perdonen mis modales, soy el doctor Vibius Cassius, especialista en medicina interna y urgencias multiespecie –mencionó un poco avergonzado el doctor, estirando su mano hacia mí en señal de saludo.
Sujeté su mano y sonreí —Comandante Jane Hannah Shepard, un gusto conocerlo —después de darme la mano empezó a entrar en detalle sobre mi condición de salud.
—Bueno, en primer lugar, hemos visto que las lesiones por la caída de la Ciudadela no fueron tan graves como se esperaban. Es como si algo hubiera intervenido antes de que se diera el impacto con el suelo, ya que lo único que tuvimos que estabilizar y reponer fue la sangre a causa de las heridas de bala y los cortes en su cuerpo —había oído bien lo que él dijo y yo también me encontraba debatiendo el cómo había sido posible que saliera viva de esa situación. Un impacto desde esa altura mataría a cualquiera, pero no recordaba nada desde el momento en el que disparaba a las tuberías de alimentación de la Ciudadela.
—Y segundo, y no menos intrigante, es el embarazo de la paciente —Era real. No era sólo una broma de mal gusto o un error de Garrus… de verdad estaba esperando un bebé. Mi bebé... Una criatura imposible, un mestizo.
—Doctor hay algo que quería preguntarle... –interrumpió preocupado mi amado. Aquello me sorprendió; no sabía qué pensar y mucho menos cuando, mirándome a los ojos, movió su manos delicadamente hacia mi vientre. Comencé a inquietarme también. —Sé muy poco de la biología humana, y mucho menos cómo es el comportamiento hormonal normal de una mujer humana, pero detectó algo extraño en el olor de Jane... —inhaló aire, haciendo que me preocupara aún más con lo que estaba pasando.
Con duda en su expresión, moviendo su mandíbula de manera errática, continuó con sus dudas, a la espera de respuestas—Como si aparte de ella fueran dos esencias entremezcladas, muy similares a las de nosotros. Es muy extraño —continuó, con la esperanza de obtener una respuesta y tener así fuera un poco más del estado de nuestro hijo. Ello me hizo sentir un extraño frío interno.
Mi mente no paraba de pensar en las posibilidades. ¿Será que mi bebé, nuestro bebé, es una abominación, algo que no debería existir? Y, por otra parte, ¿cómo es posible que exista? Qué clase de madre podría llegar ser, si ni siquiera sé cómo alimentar a mi propio bebé, si no tengo idea siquiera si va a poder nacer o no. Tenía muchas teorías sobre cómo pudo suceder su existencia, si eran los implantes, si era la modificación genética por culpa de la baliza, si fue por el contacto repetitivo con tecnología segadora o los orbes de los leviatanes o eran todas juntas, pero, sólo eran eso, teorías, nada conclusivo. De repente, me hallé sin aire y deseé con todas mis fuerzas que el doctor pudiera esclarecer o dar algo de luz a este misterio.
—Señor Vakarian, por la limitación de la tecnología y recurso que hay en este momento no puedo confirmar nada. Esperemos que no sea un problema del feto y que sea a causa de la biología tan única del mismo. Hasta que no llegue el equipo que les mencioné, será imposible saber con exactitud lo que está sucediendo —. Terminó el doctor y lo único que trajo a mi mente fue más preocupación. Ahora es posible que mi pequeño no pueda ni nacer debido a su biología híbrida, el primero en su clase en la historia.
Apenas supe que existía y ya no quería que nadie me lo arrebatara, quería que estuviera sano y entre mis brazos en ese mismo instante, no quería perder mi otra razón de vivir, mi pequeño, mi prolongación de existencia, mi nuevo todo, que estaba creciendo dentro de mí.
—Por favor, espero que esté bien —susurré mientras ponía mis manos sobre mi vientre.
Mi preocupación iba incrementando tanto, que sentía cómo mi ritmo cardíaco se aceleraba. Sentía que mi corazón iba a salirse, que perdía las fuerzas y se nublaba mi visión. Una sombra comenzó a cernirse sobre mí y es cuando siento, finalmente, que me voy a desmayar. Es entonces cuando el pitido constante del ritmo cardíaco alarma al doctor, que le pide a Garrus que llame a una enfermera y que traiga con ella medicamentos para reiniciar el corazón.
—Soy el doctor Vibius Cassius , necesito equipo y medicamento de urgencia —dijo el doctor utilizando un walkie-talkie.
Aquello fue lo último que pude oír mientras, poco a poco, perdía el conocimiento y me desvanecía en la más absoluta oscuridad.
