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El elegido para ser el caballero del cisne
Capítulo 4: La decisión del Cisne
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Camus portando su armadura de oro, está sentado en unas ruinas griegas. En su regazo tiene un cisne dormido.
Entonces una mujer de largos cabellos se le acerca.
-Ya es la hora
Camus siente miedo. Le van a quitar su tesoro.
-Aún no esta listo.
-Lo está. Te haz esmerado mucho en él y te lo agradezco. Nadie lo habría educado mejor que tú.
Camus mira a su cisne nuevamente. En estos seis años lo ha cuidado, lo ha visto reír y ha secado sus lagrimas. Lo ha visto crecer tanto en poder como en persona. Pero aún así no quiere soltarlo.
-Ya es hora de que el cisne abra sus alas y comience a volar.
La mujer toma el ave y lo lanza al cielo. Este abre sus alas y se marcha volando. Camus se levanta y corre tras el cisne.
-¡Espera, Hyoga! ¡No te vayas! ¡Hyoga! ¡Hyoga!
Camus se despierta con lagrimas en los ojos. De inmediato se levanta en busca a su alumno y se siente infinitamente feliz de encontrarlo dormido en su habitación.
Desde que Isaac fue tragado por el mar, el joven rubio se entregó a los entrenamientos, ha perfeccionado sus técnicas y su poder ya ha superado el nivel de los caballeros de bronce y rivaliza con los de plata. Posee un cosmos que puede crecer más.
Camus lo contempla un rato antes de retirarse.
Un par de horas después, Hyoga se levanta y como todas las mañanas va a la cocina a preparar el desayuno, pero se encuentra con la sorpresa de que Camus ya lo ha hecho. El joven rubio mira su plato con algo de miedo. Camus nunca cocina y eso es porque no tenia idea de cómo encender la estufa.
-Hyoga, -Dijo Camus.-El santuario te ha reconocido como el caballero del Cisne.
-Hurra.- Dijo el rubio carente de emoción.
-A partir de hoy he dejado de ser tu maestro. Como ya no tengo nada más que enseñarte mi estadía en el santuario esta vez será más larga.
-Y no quiere que incendie la casa en su ausencia.
-Eso y esto.
Camus le entrega dos cartas al joven. Una es del santuario donde se le informa que ya es caballero y la otra es de la fundación Graude. Hyoga deja aún lado las cartas, no tiene el menor interés de leerlas. Así que se concentra en su plato tratando de reunir valor.
-Ya es hora de marcharme.- Camus toma sus cosas pero antes de cruzar el umbral se detiene.
-Sí ya se, no hagas algo estúpido.
-Eso es lo que le dice un maestro a su alumno, lo que te digo ahora es de caballero a caballero. No hagas algo estúpido.
-No veo la diferencia
-Pero la hay.
Camus se va, mientras se aleja de la cabaña le pide perdón a Atena por su debilidad. Ya es hora de que el cisne vuele.
Y en cuanto su maestro se fue, Hyoga tira lo de su plato a la basura y comienza a prepararse el desayuno.
Las cartas de la fundación Graude para que se uniera al torneo galáctico continuaron llegando pero Hyoga las ignoró.
Sin embargo poco después, Hyoga salía de visitar a su madre en el mar, cuando llega el pequeño Jacob con una carta de su maestro Camus en la cual le informa que varios caballeros de bronce han aceptado participar en dicho torneo violando la regla que les impide usar sus poderes para gloria personal. Y dado que Hyoga también fue invitado, debe ir a castigar a los culpables.
Siguiendo las instrucciones del maestro Camus Hyoga fue al glaciar a liberar su armadura. Había evitado venir a este lugar desde la perdida de Isaac. Intuía que la vestimenta del cisne encontraba ahí y la carta de su maestro se lo confirmó.
Pese a las advertencias de Jacob, con un poderoso golpe destroza el hielo, la caja se abre y la vestimenta del cisne reaccionando ante su dueño lo cubre. Había pensado que se sentiría extraño al usarla pero no fue así, si no que al contrario, se siente muy bien. La armadura es suya por derecho.
Jacob lo contempla como si estuviera viendo a un súper héroe salvador del mundo. Al verlo Hyoga no puede evitar pensar en Isaac. El deseaba la armadura para ser eso, un héroe. La armadura debió elegirlo a él, Isaac no tendría dudas, cumpliría su misión con toda la frialdad que Camus les inculcó.
En cambio el rubio aceptó la encomienda pese a que no quería hacerlo, pues se tratan de sus hermanos. Así que decide destruirles sus armaduras. Y eso fue lo que hizo en su batalla contra Hidra Ichi.
Sin embargo, después de ver la pelea entre Seiya de Pegaso y Shiryu del Dragón se llenó de más dudas y de preocupación. Su siguiente pelea es contra Seiya y la armadura de este quedo destruida. Aún así, sabe que el testarudo joven subirá al ring, pues este no lucha por gloria personal, sino que debe estar presionado por la fundación Graude.
Luego, durante la pelea entre el unicornio Jabu y Andrómeda Shun los caballeros negros los atacan robando la armadura dorada. Quedando suspendido el torneo.
Hyoga se retira a esperar instrucciones, las cuales no cambian. Se le ordena acabar con los caballeros restantes. La situación es la ideal, Shiryu se ha marchado a reparar los ropajes, por lo tanto Seiya carece de uno. Había que destruir a Andrómeda y estarían acabados. Después evitaría que Shiryu reconstruyera las armaduras.
La destrucción de Andrómeda significaría el fin para los caballeros de bronce. Eso mismo debía pensar su contraparte negra cuando lo ataca. Sin pensarlo dos veces Hyoga interviene para salvar a Shun. Pese a que por este simple acto puede considerársele un traidor al santuario.
Ese pensamiento distractor es utilizado por el cisne negro que lo congela. Sin embargo Hyoga se libera y ataca con el polvo de diamantes. El cine negro no logra esquivar totalmente la envestida y su pierna se congela. Con eso el rubio tiene la ventaja. Unas cadenas negras hacen su aparición y con ellas los caballeros negros; que por fortuna se retiran por que Ikki los llamaba. En una pelea de uno contra cuatro, el rubio no habría salido bien librado.
Se lleva la mano al brazo que le duele, no ha podido descongelarla después del ataque del cisne negro. Son fuertes, muy fuertes.
Esa tarde, Hyoga medita en la mansión Kido cuando Seiya entra con unas vendas.
-Shun me contó lo que paso.
-Estoy bien.
-¡Ah sí! Pues Shun dice que te hirieron aquí.- Dijo clavando el dedo en la herida de Hyoga, quien no pudo reprimir el gesto de dolor. -No puedes ponerte la venda solo.
-…
-Tú tramas algo.- Le dice mientras lo cura.
-No se de que hablas.
Seiya si que debe ser suspicaz si ha notado sus dudas o sospecha de su verdadera misión.
-¿Puedo confiar en ti?
-Sí.
Seiya lo mira fijamente.- Dame tu meñique.
-¿Eh?
-¿Tengo que enseñarte todo, Hyoga?
Seiya sujeta el dedo con su meñique mientras decía- Me prometes que puedo confiar en ti.
-Sí
-Si mientes te tragaras mil agujas y me quedare con tu dedo.
Hyoga luce confundido
-Recuerda si me estas mintiendo te haré tragarte esas mil agujas.
Seiya se marcha, mientras Hyoga contempla su dedo. El castaño no es tan suspicaz, en esta situación simplemente no sabe en quien confiar. Pensó en su maestro Camus y en lo de "no hacer algo estúpido".
-Lo siento maestro.
Esto es algo que había decidido en el momento que vio a esos caballeros negros. No puede dejar a sus hermanos luchar solos contra Ikki, el enemigo es poderoso, la desventaja numérica y la carencia de las armaduras del Pegaso y del Dragón inclina completamente la balanza en contra de Seiya y Shun.
De presentarse en la batalla a favor de Seiya quedará como un total traidor a los ojos del santuario. Y el castigo es la muerte. Pero no le importa. Después de todo ellos son sus hermanos. Se dirige a su cuarto y contempla la armadura del cisne. No puede evitar pensar en Isaac, puede oírlo regañándolo por tomar una decisión personal. Está anteponiendo sus sentimientos al deber. Su obligación es eliminarlos no ayudarlos.
-Yo no soy como tú Isaac. Jamás lo fui.
Sólo puede guiarse por lo que siente. Fuera correcto o no, no le importa. Después de todo el jamás quiso ser el caballero del Cisne y aún así la armadura lo ha elegido a él. Pues bien, ya escogió su camino y la armadura no tiene otro remedio que seguirle.
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Notas de la autora
Originalmente el capítulo 3 iba a ser el final de la historia cuando Hyoga acepta que el es elegido para ser el caballero del cisne pero quedaba inconcluso lo de los hermanos y lo de Isaac, así que me atreví a continuar aunque eso significo meterme con la ya mil contada historia de los caballeros del Zodiaco. Como leyeron es la trama desde la perspectiva de Hyoga a la que le incluyo momentos inventados por mi (algo de original tenia que tener)
La verdad que este fic me esta causando verdaderos quebrantos de cabeza. Al principio hasta me emocione y pensaba hacer uno de cada personaje, pero ya rechace la idea. No encuentro un punto de equilibrio entre Kurumada y yo. No quiero profundizar en lo que ya se vio del anime, porque ya lo vivimos con todo el drama que los colores y el audio te pueden dar, para algunos es muy tedioso leer lo que ya vimos y para otros me quedo corta en esos momentos.
Honestamente, repito prefiero no ahondar en ellos por que ya los vimos en la TV.
Lo que si les puedo adelantar es que el capítulo que sigue es mi favorito, es la razón por la cual Hyoga es mi caballero preferido y tal vez por eso me quedo tan bien.
Basado en los tomos 1, 2 y 3 de Saint Seiya.
