Disclaimer: Los personajes de Rurouni Kenshin no me pertenecen, solo la idea de la historia es mía.

Escrito por: Alcione Yil de Cfiro / RinKo InuKai

Capítulo 4: El inicio de una historia

Tokio, Japón 2 de Marzo del 2005

La puerta de la oficina del joven Shinomori se abría lentamente... permitiendo la entrada a una figura masculina.

- Buenos días Aoshi, me dejaste esperando ayer en casa… pensé que firmarías los papeles para cerrar el nuevo contrato de exportación – dijo el joven que entraba a la oficina del apuesto joven.

- Eres tu Enishi… - el joven alzó su vista para mirarle y asentir dándole la bienvenida – tuve otras cosas que hacer.

- ¿ Más importantes que firmar el contrato…? - arqueó una ceja – Vaya… eso es un milagro Shinomori… - dijo el joven sentándose en la silla que estaba frente al escritorio del joven.

- No te hagas el ignorante – posó su vista de nueva cuenta en los papeles que leía – Bien sabes que pase la tarde con la señorita Makimashi –

- Bueno… - el joven de cabello peligris suspiró – Tu abuelo me lo dijo ayer que fui a buscarte… me invitó a comer – dijo tomando un objeto de madera para jugar con él.

- Mi abuelo no puede quedarse callado – musitó Aoshi fijando su vista en el objeto que Enishi tenía en sus manos.

- Vamos Aoshi no exageres… tu abuelo es un anciano simpático y digno de admiración… que no daría yo por que mi abuelo fuera así – dijo el joven dejando el objeto sobre el escritorio.

El joven suspiró poniéndose de pie, giró su cuerpo quedando justo frente a la ventana que le daba una hermosa vista a toda la ciudad de Tokio… podía distinguir la torre de Tokio a una escasa distancia.

- La Boda es el 7 de Julio – fue lo único que dijo sin despegar la mirada de la ciudad.

- Oh – Enishi le miró curioso esperando que dijera algo más.

Hubo un silencio de 5 minutos, interrumpido por el joven de mirada azulada.

- Espero que me tomes en cuenta en los padrinos – dijo Enishi mirando a su amigo de pie observando a través del cristal de la ventana.

- Hai – el joven asintió sumido en sus pensamientos.

- ¿ Y dime como te sentiste compartiendo la tarde con la señorita Misao ? – preguntó un curioso joven.

- La señorita Makimashi es una joven agradable – comentó el pelinegro mirando de reojo a su acompañante que caminaba en dirección donde él estaba disfrutando de la vista.

- Entiendo... es una joven preciosa... llena de virtudes – dijo Enishi captando la atención de su amigo.

- Así es – Aoshi respondió clavando su mirada en la de su amigo.

- Aoshi... ¿ Tú sien... – el peligris seguía con la forzosa conversación con el hombre de hierro.

Los golpes tras la puerta de madera interrumpieron la conversación entre los dos jóvenes...

- Adelante – dijo la voz fría del futuro presidente de la empresa más exitosa y poderosa del Japón.

- Buenas tardes Joven Shinomori... perdone la interrupción – dijo la mujer haciendo una reverencia.

- No hay problema, Buenas tardes – respondió el joven observando a la secretaria de su abuelo.

- Okina San le espera en su oficina – dijo la secretaria antes de girarse para disponerse a salir del lugar.

- Gracias... en un momento estoy con él – respondió Aoshi observando a la mujer desaparecer de la habitación.

- Creo que tu abuelo quiere saber como te fue – dijo Enishi.

-Por supuesto... – se escuchó decir de labios de Aoshi - quiere enterarse de los detalles – terminó diciendo en voz baja. Caminó hacia la puerta.

- ¿Qué has dicho ? - preguntó curioso el peligris.

- Nada – dijo Aoshi abriendo la puerta.

- Vaya, tal parece que estos papeles nunca serán firmados – dijo Enishi clavando su mirada en los documentos que estaban en el escritorio.

- Déjalos ahí... los firmaré cuando regrese – dijo Aoshi saliendo de la oficina.

Enishi observó que la puerta se cerraba y se quedo allí parado, meditando... unos cuantos minutos de descanso no le vendrían mal... caminó hacia el ventanal que plasmaba en su perfección la hermosa ciudad de Tokio.

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- Ni a mí... que soy, tú madre – suspiro - Me dirás que día es la boda – dijo una mujer que se encontraba sentada a la orilla de la cama.

- lo siento, mama – dijo una chica de ojos verdes moviendo su rostro de un lado a otro de manera negativa.

- Anda Misao... dile a tu madre que día han acordado – insistió la mujer.

- Lo siento, mamá... no te diré nada... hasta que Aoshi este conmigo en la cena – dijo la chica cepillando su largo cabello azabache.

- No es justo – dijo la mujer poniéndose de pie.

La joven que le miraba a través del espejo, se giró para quedar frente a su madre y hablarle.

- Mami no seas curiosa... – dijo la jovencita sonriendo - ¿ qué tanto falta para la cena? – dejando el cepillo en el tocador, recogía su cabello en una coleta alta, sujetándolo con un listón verde que hacia juego con la falda que llevaba.

- Muchas horas – dijo Okon haciendo puchero, se acercó a su hija y le abrazo – Eres preciosa hija – beso la mejilla de su hija.

- Gracias mamá –dijo una Misao feliz.

- Ahhh... ya quiero ser abuela – dijo la mujer emocionada.

- ¡Mamá! – exclamó la joven sonrojada al escuchar las palabras de su madre.

- Nani – la mujer le miró divertida – Oye es normal que quiera ser abuela – sonrió dando confianza a su hija.

- Aún es muy pronto para ello – dijo Misao en voz baja, mezclada con desilusión, sabía perfectamente que su matrimonio era una farsa... que el convertirse en la esposa del joven Shinomori era una cosa muy diferente a ser su mujer y ello implicaba un milagro y el tener un pequeño que fuera parte de ambos... implicaba la ayuda divina... sólo Dios podía llevarlo acabo... una cosa era soñar y otra volar cuando no se tenían alas...

- No pongas esa carita, Missi... – la mujer abrazó a su hija – todo a su tiempo... ahora solo debes disfrutar de tu breve noviazgo y luego de tu matrimonio -

- Hai – Misao dijo débilmente conteniendo las lagrimas... debía vivir el presente... el futuro se construiría solo...

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El joven Shinomori caminaba sin prisa hacia la oficina que le pertenecía a su abuelo, - Presidencia de " ONIS corporación " - palabras grabadas en la placa que se encontraba instalada en la puerta de madera. Aoshi dio leves golpecillos en la puerta anunciando su llegada.

- Adelante – se escuchó la voz varonil desde el interior de la Oficina.

- Buenas días abuelo – dijo Aoshi entrando a la Oficina.

- Bienvenido muchacho – respondió el anciano observando al recién llegado.

- Buenos días Aoshi – dijo una tercera voz masculina.

- Buenos días Makimashi San – respondió amablemente y con una reverencia al saludo.

- Toma asiento muchacho – dijo el anciano, señalando el lugar vacío que estaba a un lado de Makimashi San.

Aoshi accedió a la invitación que su abuelo le hacia, tomó asiento esperando que los presentes le dijeran algo.

- Mi hija me ha dicho que ya han fijado la fecha de la boda – dijo Seijuro dirigiendo su mirada a dirección donde se encontraba sentado Aoshi.

- Hai – Aoshi asintió sosteniendo la mirada del padre de su prometida.

- Y también me dijo que no me diría lo que han acordado hasta que tú estés presente – comentó el hombre sin despegar su vista de la del joven.

- Entiendo – dijo con seriedad.

- Así que Okon, la esposa de Seijuro, nos invita a cenar para que nos digan que día han escogido para que la boda se realice -dijo Okina.

- ¿Qué les parece a las ocho de la noche ? – preguntó Seijuro mirando a los dos varones.

- Por mí esta bien... excelente horario – dijo Okina sonriendo – ¿ Aoshi que opinas? – preguntó el anciano posando su vista en dirección a donde se encontraba sentado su nieto.

- Esta bien – dijo cortante el joven.

- Perfecto... entonces nos vemos en la noche – dijo Seijuro poniéndose de pie – debo seguir con el trabajo -

Aoshi se puso de pie – También me retiro... – hizo una reverencia - con su permiso

El joven Shinomori caminó hacia la puerta, giró la perilla para salir de la Oficina de su abuelo y regresar a la suya y firmar algunos papeles.

- Propio – respondieron los dos hombres que se quedaban en el lugar y le observaban marcharse.

- Vaya! – exclamó el padre de Misao – No, estoy seguro de saber que esto sea correcto – dijo Seijuro para sí mismo.

- Una buena decisión – sonrió el anciano...

- Okina San... – soltó el oxigeno contenido – Ahora no sé si el haber comprometido a los chicos fue lo mejor – clavó su vista en la del patriarca de los Shinomori.

- Misao es la mujer que mi nieto necesita... – el anciano inclinó su cuerpo hacia delante de su escritorio, posando sus codos en la madera, cruzando sus manos – Ya habíamos hablado de esto... – sonrió – No será fácil para ninguno de los dos... pero ya se acostumbrarán.

- Eso es lo que temo – dijo pasando sus manos por su cabello – que no se acostumbren... no le perdonaría a su nieto que lastime el corazón de mi pequeña niña – su voz fue firme.

- Lo sé... tampoco yo me perdonaría que mi nieto fuera infeliz – dijo Okina haciendo su cuerpo hacia atrás, pegándolo al respaldo de su sillón.

- Tiene razón... yo tampoco me lo podría perdonar... esa pequeña es mi vida... la niña de mis ojos – dijo Seijuro sosteniendo la mirada al hombre que tenía frente a él... le respetaba por sus años de experiencia y sabiduría... pero meterse con su familia... eso era otra cosa... muy delicada.

- También lo será para mi nieto... verás que con el tiempo la amará más que a su propia vida – dijo el anciano.

- Eso espero – dijo el hombre.

- Así será muchacho... así será – dijo Okina sin perder de vista los movimientos de su acompañante.

- Sólo espero que mi hija no sea la primera en enamorarse y ser ella la que le ame más que a su vida... sin ser correspondida... no quiero verla sufrir – dijo el hombre poniéndose detrás de la silla donde antes había estado sentado.

- Eso no va ocurrir... será un amor correspondido... ambas partes cederán... – sonrió gracias a sus pensamientos – ya tendremos lindos y fuertes pequeños en nuestros brazos... -

- Hai – Makimashi San dibujó una nítida sonrisa en sus labios al imaginarse la escena de tener sus nietos… una idea tan fácil de alcanzar en algunos meses y a la vez algo utópica por la situación en la que se encontraban su hija y el joven Shinomori.

- Esto es lo mejor que pudiste haber pensado… es lo mejor para amabas familias y para la empresa… - el anciano extendió su mano – cambia esa cara… vamos a ser familia… las bodas son para gozarnos … no para llorar… -

- Tiene razón Okina San – el hombre sonrió, alcanzó la mano del anciano para estrecharla… como cerrando un pacto... un acuerdo que sólo con el tiempo les daría una razón y respuesta concreta a todas sus silenciosas interrogantes.

- Nos vemos más tarde muchacho – dijo el anciano.

- Así es – hizo una reverencia, se dio media vuelta, camino hacia la puerta para salir de la oficina y seguir con sus deberes.

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Había firmado los papeles que su amigo Enishi le había llevado esa mañana, después de haber estado en la Oficina de su abuelo. También había presidido una junta con algunos gerentes de otras empresas, había dedicado su tiempo libre para leer el periódico en la sección de finanzas, debía estar al día en el mundo de los números... no podía perder de vista los cambios que ocurrían en la BOLSA. Lo había pasado tranquilo tomando de una taza de porcelana un exquisito té verde... que relajaba los músculos de su cuerpo... sólo quedaba comer y después unos documentos más que firmar... luego sería libre y podría ir por allí a comprar un presente...

Ya habían pasado un par de horas desde que Aoshi había salido de su oficina... caminaba tranquilo por los pasillos del centro comercial... necesitaba comprar algo... alguna cosa linda... la palabra correcta era " especial " había dicho a su abuelo que caminaría un rato por allí y que él llegaría por su cuenta a la mansión de los Makimashi recordó sus palabras en silencio – " Bien muchacho, sólo no hagas esperar a tu prometida " – esas habían sido las palabras de su abuelo... respetando cada palabra.

Aunque lo ocultaba muy bien, sus pensamientos constantemente recordaban el rostro de la señorita con la que en algunos meses contraería matrimonio, de alguna forma le agradecía que hubiera esperado a que él estuviera presente cuando sus familiares se enterarán de la fecha que ambos habían elegido para que se llevara a cabo la boda.

- ¿ Exactamente que es lo que esta buscando? – fue la pregunta que interrumpió los pensamientos del joven Shinomori.

Aoshi alzó su vista encontrándose con la dulce mirada de una mujer de alrededor a los 50 años.

- Pues – hizo una pausa de 15 segundos – algo especial – salieron las palabras sin su permiso... tal vez su respuesta habría sido un no sé.

- Perfecto... – la mujer sonrió – su novia debe ser una señorita muy afortunada – la mujer caminaba hacia una vitrina de donde sacaba una cajita de cristal... brillaba con el contacto de la luz...

Aoshi le observó con su habitual gélida mirada... lo único que quería era llevar un obsequió en agradecimiento a la señorita Misao por su compañía la tarde anterior...

- Esto es lo que usted ha estado buscando – dijo la mujer poniendo en la mesita de madera la cajita de cristal... sin decir más la abrió para dejar libre el hermoso y tranquilizador sonido de una agradable melodía.

El joven observó la cajita de cristal, sin duda era un objeto muy bonito, la señorita Misao estaría complacida con el obsequió.

- Aquí su prometida podrá guardar todos los bellos momentos que comparta con usted – dijo la amable mujer sonriendo.

- ¿Cómo supo que el obsequio es para mi prometida? – preguntó Aoshi sin cambiar la expresión de su rostro.

- Pues... – la mujer dudó en seguir... le preocupo el semblante del caballero que estaba frente a ella – usted me pidió algo especial... y pues al observar su mano no tiene un anillo de matrimonio... yo imagine que sería un obsequió para su prometida... ya que no me desmintió, cuando le dije que su novia sería afortunada... – hizo una pausa más – sólo se obsequian objetos especiales a personas importantes, que lo son para la vida de otras personas... a una madre... una esposa o una prometida – terminó diciendo la mujer para observar la mirada azul hielo del apuesto joven.

- Gracias – dijo Aoshi asintiendo.

- De nada ¿quiere que se lo arregle para regalo ? – preguntó la mujer

- Hai- Aoshi asintió como respuesta a la pregunta - onegai – le observó en silencio envolver el obsequio.

- Aquí tiene – dijo la mujer entregando una linda bolsa de tornasol de plata y papel de china blanco cubriendo la cajita musical – Espero que sea del agrado de la señorita... Muchas felicidades por su futura unión – dijo la mujer sonriendo.

- Gracias – respondió Aoshi recibiendo la bolsa en sus manos.

- Aquí tiene una tarjeta y una rosa... cortesía del lugar – dijo como despedida la mujer.

Aoshi tomó ambas cosas en su mano libre y salió del lugar para dirigirse a casa de sus futuros suegros.

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Llevaba más de 20 min., de pie frente a su espejo... se observaba cuidadosamente... llevaba un vestido largo de color verde, de tirantes delgados, con escote rectangular al frente y la espalda descubierta, la cascada de cabello azabache que era sostenido por una coleta alta era lo único que cubría la piel blanca y nívea de su espalda, sonrió para sí misma... se encontraba satisfecha con el resultado... llevaba unas sandalias verde claro, resaltando la estética de sus pies, su rostro ligeramente maquillado... dando un toque natural a sus rosados labios, que llevaban brillo transparente y sombras verdes que resaltaban las esmeraldas que tenía por ojos.

- Mi niña... ya es hora de que bajes a la sala para recibir a los invitados – decía una anciana que le observaba sentada en la orilla de la cama.

- Ya voy Ka - San – dijo la chica mirándose por última vez en su espejo.

- Estas preciosa mi niña... dejaras a un joven Shinomori impresionado – la anciana sonrió al ver como el rubor natural se apoderaba de las mejillas de su nieta.

- No debemos hacer esperar a las visitas – dijo la joven Makimashi sonriente.

- Lo sé – dijo la anciana caminando hacia la puerta para salir de la habitación acompañada de la linda jovencita.

Las dos mujeres bajaban por las escaleras con delicadeza, Misao le platicaba a su abuela las experiencias que había vivido en Inglaterra durante su estancia en el internado.

- Buenas noches preciosa ... pareces un ángel – las palabras del anciano distrajeron a las mujeres de su conversación.

- Buenas noches Jiya – saludó Misao con una dulce sonrisa – me da gusto verle aquí en su casa – dijo la joven Makimashi... buscando disimuladamente con su vista la presencia de otro visitante.

- Si buscas a mi nieto – dijo el anciano clavando su vista en la de la jovencita – No tardará en llegar – sonrió pícaramente al descubrir a Misao.

- Ahh...hh... YO... es.. te... ahh..hh – Misao se ruborizó, su voz tembló y las palabras se atropellaban unas con otras – hai – asintió al verse descubierta.

- Okina, deja de acosar a mi nieta – dijo la anciana a la defensa de Misao – Ella te dijo que estabas en tu casa... y no agradeces... no cambias... eres un grosero – dijo la anciana parándose frente al hombre de edad avanzada.

- Kaede, tú siempre tan amable, sigues igual de hermosa que cuando nos conocimos – buscó la mano de la mujer para depositar un beso en está – es un placer tenerte en Japón – dijo ofreciéndole su brazo.

- Gracias – la mujer sonrió y aceptó el gesto de caballerosidad del anciano.

El timbre se escuchó en el recibidor, la anciana estaba apunto de hablar a la servidumbre para que atendieran al llamado cuando el anciano le detuvo.

- Misao¿puedes atender? – preguntó curioso el anciano.

- Hai – dijo Misao, caminando hacia la puerta.

- Pero ese es trabajo del mayordomo – dijo la anciana molesta, caminando con dificultad.

- No seas una anciana terca – le dijo Okina llevándola a la fuerza al comedor –ese que llego debe ser mi nieto... dale privacidad a esos chicos – dijo en susurró al oído de la abuela de Misao.

- Ahh – la mujer guardó silencio, las palabras del anciano la tomaron por sorpresa – Tú no cambias Okina -

- Ya me conoces – dijo el anciano guiñándole un ojo.

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- Sigo teniendo mis dudas sobre este compromiso – decía una hermosa mujer sentada frente a un tocador colocándose unos aretes de perlas en sus orejas.

- Ya te dije que no hay nada de que preocuparse – dijo un hombre abrochando los botones que estaban en el puño de la camisa.

- Misao, esta enamorada del joven Aoshi, estoy segura mi intuición de madre me lo dice – giro su cuerpo aún sentada para encontrarse con la alta figura del hombre que se acercaba para besar su frente.

- Estas preciosa – se inclinó un poco más para depositar un beso casto en los labios de su mujer.

- No quiero que mi hija sufra... queriendo imaginar un mundo en donde ese joven la amará – hizo una pausa – no quiero eso para mi hija ... -

- No seas pesimista mujer... nuestra pequeña será muy feliz... te lo aseguro – dijo Seijuro tomando el rostro de su mujer entre sus dos manos... – mírame ... -

Okon obedeció a la orden de su esposo y le miró... perdiendo su mirada en los penetrantes ojos oscuros de su marido... luceros de oscuridad.

- Misao y Aoshi van a ser más felices que tú y yo – dijo el hombre apoderándose de los labios de su esposa.

- Dios te escuche – dijo en contra de los labios de su marido – ruego por que así sea – cerró sus ojos.

- Así será mi querida Okon... también me he dado cuenta de lo que mi pequeña siente por ese joven – dijo Seijuro soltando las mejillas de su querida Okon.

- Sabes Misao no quiso decirme la fecha de la boda – dijo Okon poniéndose de pie, quedando frente a su marido, le acomodaba el cuello de la camisa y le hacia el nudo de la corbata.

- Lo sé... tampoco a mí quiso decírmelo... ni Aoshi quiso decirnos en la mañana que Okina San le mando a llamar – dijo Seijuro.

- Tal vez quieran casarse para el próximo año – dijo Okon terminando de acomodar la corbata.

- Eso les dará más tiempo de conocerse – dijo Seijuro caminando al tocador para ponerse Loción.

- Lo que necesitamos es tiempo para organizar la boda, también ayudará a darnos cuenta si eso funcionará – dijo Okon.

Créeme cariño si veo que algo no anda bien, seré yo quien rompa ese compromiso – dijo Seijuro ofreciendo su brazo a su esposa para salir de la habitación y dirigirse al lugar donde todos les esperaban.

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Misao abrió la puerta de la entrada de la mansión con suma lentitud, alzó su mirada para encontrarse con los hipnotizantes ojos azul hielo de su prometido... era un hombre tan guapo, tan diferente a los demás... y pensar que en unos cuantos meses viviría a su lado compartiendo muchas cosas... alzaba una plegaría al cielo, pidiendo que sus anhelos se hicieran realidad... no podía apartar la vista de sus ojos... sintió su corazón palpitar como caballo desbocado... sus piernas temblaban... una extraña sensación de emoción y temor se mezclaban en sus adentros... sólo pudo sonreír antes de articular alguna palabra...

- Buenas noches Misao – saludó el recién llegado haciendo una gentil reverencia...

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Hola !... realmente lamento la demora... había estado ocupada y aparte concentrada en actualizar el fic de Deseo Fugaz y el de Ojos tristes... ya saben la idea esta más fresca en esos fics... Pero ya vengo y me pongo al corriente con los capis de Nupcial... ya hice algunos cambios en estos capis que vienen para después unir las tres historias... Espero que les haya gustado el capi... lo sé esta como que muy "X", pero es parte de la trama... en el siguiente capi que espero no tardar en subir tendremos muchas sorpresas, así que espero su comentarios.

Este capi esta dedicado a tres personas, Blue azul acero chan... por su insistencia en que actualizará... wow 3 reviews en un solo capi me halago ... (MUCHAS Gracias) también se lo dedicó a mi amiga Misao – 22, por un obsequio algo atrasado... y a mi amigui Akemi Chan por su pasado cumple el Lunes(Mucha felicidades)

Agradecimientos a: Holly Dono, blueazulacero (Gracias por tus comentarios, son motivantes), Veronika (Disculpa la demora... ya esta acá el nuevo capi  ) LaUrIsS (Gracias por dejar tu comentario, espero que leas este capi) Rinoa Chan, Gabby Chan, Les ( Gracias por dejar tu reviews, espero que te guste este capi) Ali Chan y Minue, gracias a todas por su apoyo y espero que dejen su opinión...

Para más información pueden buscar en mi profile... pondre el orden de las siguientes actualizaciones...

Les quiere mucho alis chan ...

ONEGAI DEJEN REVIEWS, mientras más mejor... ya estoy de vacaciones y puedo actualizar con más permiso... sólo faltan los motivantes..!