ADAPTACIÓN. Ni los personajes ni la historia me pertenecen, está adaptado por Martasnix.

Capítulo 4

Waverly respiró profundamente y sonrió con tristeza a la primera hija. La había visto anteriormente en fotografías y en televisión, por supuesto, pero nunca la había conocido en persona. Vestida casualmente, con el cabello suelto y mostrando su temperamento, Clarke Griffin era incluso más hermosa que la imagen que proyectada a los medios. Waverly siempre había admirado su sutil desprecio por los juegos políticos y su tendencia a ser abierta independientemente de la línea del partido. Y el hecho de que ella se haya vuelto más franca sobre su orientación sexual en el último año, había ganado el respeto de Waverly. Como periodista, Waverly sentía una saludable admiración hacia el poder de la prensa para hacer o deshacer carreras, así como influir en la opinión pública. Era refrescante conocer a alguien tan cerca de los puestos de poder que no parecía importarle, aunque el manejo de las relaciones entre ella y la prensa debía ser una pesadilla para la Casa Blanca.

"No es nada personal, Sra. Griffin…" dijo Waverly "…pero no soy la reportera adecuada para esta tarea"

"No es nada personal, Sra. Earp…" dijo Clarke "…pero esta asignación no funciona para mí tampoco"

Waverly se echó a reír y luego captó la expresión inflexible en el rostro de la Directora Adjunta Woods. Waverly no era ingenua, e incluso si no hubiese acabado de regresar de Oriente Medio, habría tenido una muy buena idea de lo precaria que era la situación de seguridad nacional en ese momento. Cualquiera que prestara atención a la escena política y Waverly lo hacía, sabía que Clarke Griffin había reducido sus apariciones inmediatamente después del 9/11 y la Casa Blanca había estado muy vaga con respecto al por qué. Ahora ella estaba emergiendo en medio de la controversia. Demasiado como para mantener un perfil bajo, Waverly estaba dispuesta a apostar que era más de lo que la Casa Blanca y la directora adjunta hubiesen preferido. No envidiaba la posición de Woods en todo esto y definitivamente no quería hacerla enojar.

"Estoy de acuerdo con su punto de vista sobre el control de la prensa mediante la creación de una cobertura exclusiva, Directora Adjunta…" dijo Waverly "…es una buena idea. Mi único punto es…"

"Creo que usted ha dejado su posición muy clara" dijo Lexa rotundamente "Evidentemente, usted encuentra que contribuir a la seguridad de la Sra. Griffin, está por debajo de ud"

Waverly se sonrojó. Ella sabía, al igual que cualquier otro periodista de los Estados Unidos y del mundo, en su mayoría, como Lexa Woods casi había muerto por la bala de un francotirador destinada a la primera hija. Woods pudo haber tomado la bala porque estaba protegiendo a su amante, pero nadie dudaba que lo hubiese hecho por cualquier persona bajo su protección. Era una auténtica héroe y no había aprovechado su notoriedad en modo alguno. Por un segundo, Waverly se sintió insignificante en su deseo de no ser proyectada como reportera de celebridades y la incomodidad avivó su temperamento "Hay media docena de reporteros del Chronicle a los que podrían asignar y que encajarían mejor que yo y que tienen más experiencia en este tipo de cosas. Soy reportera de campo, por el amor de Dios"

"No importa…" Clarke intervino "…porque no va a suceder" enlazó su brazo izquierdo al de Lexa y extendió su mano derecha a Waverly "Como he dicho, no es nada personal. Fue un placer conocerte"

"Lo mismo digo" dijo Waverly.

Cuando la primera hija y la directora adjunta comenzaron a salir de la oficina, Waverly se apresuró tras ellas. Hubiese sido agradable pensar que el asunto estaba cerrado, pero sabía que las cosas no eran tan simples cuando se trataba de la política.

"Fuiste un poco dura con ella ¿no crees?" preguntó Clarke suavemente mientras ella y Lexa abandonaban el ala oeste.

"Ella es arrogante" dijo Lexa.

"¿Y?"

"Y nada" Lexa sacó su teléfono celular fuera de su cinturón y marcó el número de Raven Reyes que estaba en el marcado rápido "Estamos saliendo, Jefe" miró a Clarke "¿Lista para ir a casa?"

"Más que lista" Clarke desaceleró su paso en el vestíbulo justo en la entrada del Ala Oeste y volteó a Lexa para que le mirara "No sueles darte por vencida tan fácilmente"

Lexa sonrió "¿Quién dijo que me estaba dando por vencida?"

Clarke volteó los ojos "Eso es exactamente lo que me temía" miró a su alrededor para asegurarse de que nadie estuviese escuchando, pero todo el mundo parecía tener prisa para llegar a su destino y no les prestaba atención. Sin embargo, bajó la voz por costumbre "No voy a tener a una extraña siguiéndome por todas partes, registrando cada uno de mis pensamientos y sentimientos durante uno de los momentos más importantes de mi vida. Dios, Lexa, ni siquiera hago eso en una aparición pública de rutina"

Lexa colocó sus manos sobre los hombros de Clarke "Ya nada es rutina, bebe"

"Esto es nuestro" dijo Clarke con vehemencia presionando su mano sobre el pecho de Lexa "Nuestro. No voy a dejar que nadie nos lo quite, ni siquiera Abigail o mi padre"

"No lo harán. Te lo prometo" Lexa la besó suavemente mientras que un infante de marina uniformado que estaba haciendo guardia miraba hacia delante, aparentemente ajeno a ellas "Sin embargo, la prensa va a estar sobre nosotras y eso hace el trabajo de Reyes diez veces más difícil. Abigail tiene razón en esto, Clarke. Es la mejor manera de controlar el flujo de la informatización y mantener cierta distancia entre tú y los periodistas"

"No" dijo Clarke "En lo que a mí respecta, el asunto está cerrado"

Lexa no dijo nada, pero sus ojos tomaron la apariencia cerrada como siempre ocurría cuando estaba conteniendo su temperamento. "Y ni siquiera pienses en sacar el rango conmigo" Clarke expresó con dureza, el esfuerzo por mantener la voz baja le hizo temblar.

Cuando se llegaba a esto, Clarke sabía que lo que ella quería no tenía tanto peso como lo que otros decidían que era mejor para ella. Y una de las personas que tenía esa clase de poder sobre ella era su propia amante. Resentía que la hicieran una espectadora de su propia vida y su solución para eso en el pasado había sido la de afirmar su independencia de cualquier manera que podía. A veces, de maneras que no eran particularmente inteligentes o seguras. Pero ahora tenía algo que le importaba aún más que su propia libertad personal y era su relación con Lexa. Cuando las dos cosas que más le importaban estaban en desacuerdo, como ahora, el buen juicio de Clarke a veces sufría como consecuencia de la furia impotente "No quiero pelear por esto"

"Yo tampoco" Lexa se tensó cuando salieron al aire libre bajo el pórtico.

Clarke advirtió como Lexa revisaba automáticamente el terreno. A pesar del hecho de que estaban en uno de los lugares más seguros del mundo, Lexa no bajaba la guardia. Ella nunca bajaba la guardia. Clarke no estaba segura de reconocerla si alguna vez, realmente se relajaba. Incluso si lo pensaba, Clarke sabía que no había momento en el que Lexa no estuviese pensando en el peligro, o en protegerla, o pensando en nada en absoluto. Cuando hacían el amor, cuando Lexa se entregaba por completo a Clarke, la única cosa en su mente, lo único que importaba, era lo que existía entre ellas. Clarke estaba segura de ello, porque esa era la manera en la que ella se sentía también y quería desesperadamente tener esa sensación por más tiempo que esos en los que hacían el amor. No sólo por ella, sino por Lexa. Y si tenía que enfrentar a Abigail y a su padre y todo el maldito mundo para conseguirlo, lo haría.

"¡Waverly! ¡Estás de vuelta!"

"Hola, preciosa" Waverly se acercó por detrás de un viejo escritorio de color gris plomo con archivadores integrados a cada uno de los extremos y besó la suave piel como seda de la mujer de pelo blanco que guardaba la puerta de la oficina del editor en jefe Clive Russell, con la ferocidad de una Gorgona. Se rumoreaba que Amanda Smith tenía más acciones en el periódico que la mitad de los miembros de la junta, pero prefería su papel de secretaria a sentarse en las reuniones. Waverly tenía la sensación de que Amanda tenía más poder justo donde estaba "Gracias por organizar mi viaje de vuelta"

Amanda se limitó a sonreír mientras su mirada pasaba por el cuerpo de Waverly "¿Mal por allá?"

"Mal y empeorando" dijo Waverly con seriedad. Tenía la sensación de que no había visto lo último de Afganistán y tomando en cuenta lo que había estado reconstruyendo de sus fuentes del ejército y el Capitolio, Iraq estaba a punto de ser añadida a la mezcla desagradable.

"Esas piezas que enviaste eran horribles" Amanda le tocó el brazo a Waverly fugazmente "Y brillante. Como siempre"

Waverly se sonrojó ante el cumplido. Amanda había sido conocida por hojear el trabajo de los reporteros y hacerles reescribir el mismo, declarando que sería una pérdida del tiempo de Clive. Sólo un novato discutiría con ella. Waverly miró la puerta cerrada del despacho de Clive. Las luces estaban encendidas, pero las persianas de los dos grandes ventanales frente a la sala de redacción estaban corridas, lo que significa que no estaba disponible "Tengo que ver al hombre"

Sin dejar de sonreír, Amanda negó con la cabeza "Ahora no, no lo harás. Es perder el tiempo. Prueba mañana alrededor de las nueve y veinte. Tendrá unos minutos entonces"

"Es importante" Amanda le miró fijamente y Waverly contuvo el aliento. Waverly nunca sacaba su rango, a pesar de que era uno de los periodistas de investigación de alto nivel y podría casi sacar sus propios tiros en cuanto a lo que ella quería trabajar y cuándo. Era una jugadora de equipo tanto como podía serlo, dado que su naturaleza era ser solitaria. Se había acostumbrado a estar sola desde que era una niña. No tenía hermanos y no encajaba con los otros niños de su barrio de la clase trabajadora. Después de cierta edad, los chicos no jugaban con ella y no tenía idea de cómo jugar con las niñas, cuyos juegos no le interesaban. Ella no podía desentrañar la diversión de jugar a las casitas y fingir que quería llegar a ser algo de lo que se sentía totalmente ajena. No quería ser la esposa o madre de alguien. Quería aventuras como las de los libros que amaba a leer. Quería explorar el mundo como los personajes que pretendía ser. Y sobre todo, quería saber por qué el mundo funcionaba de la manera que lo hacía. Y cuanto más aprendía, más se cuestiona. Su amor por las palabras y su curiosidad sin fin la condujo al periodismo y allí estaba ella. Viajando por el mundo y preguntando por qué. "Sabes que no puedo hacer esto" dijo Waverly, escuchando la súplica en su propia voz.

"Cinco minutos" dijo Amanda con suavidad "No me hagas ir a buscarte"

Waverly le besó la mejilla "Gracias. Te lo debo"

Amanda rió "Por supuesto que sí. Vete ahora"

Cuando Waverly se acercó a la puerta, oyó a Amanda coger el teléfono y murmurar algo. Llamó a la puerta y un profundo gruñido que ella tomó como un pase salió desde el otro lado.

"Hola, Clive" dijo Waverly mientras entraba en la oficina desordenada. La edición de la tarde del Chronicle estaba en el centro del enorme escritorio de roble. Las pilas de papeles cubrían casi todas las superficies que no estaban ya ocupadas con la computadora, máquina de fax, la televisión, los teléfonos y otros equipos que mantenían a Clive conectado con el mundo de la información "Perdona que te moleste"

"¿Entonces por qué estás aquí?" el gran hombre detrás del mostrador le preguntó con impaciencia.

A pesar de las cientos de veces que lo había visto, Waverly seguía desconcertada por no sólo su tamaño, sino su presencia. Clive llenaba la habitación, incluso cuando estaba sentado detrás de su escritorio. Su pelo rojo muy corto estaba rociado con el gris, pero parecía una década más joven que sus cincuenta y tantos años. Como ex-jugador de fútbol americano universitario, su cuello era casi tan ancho como su cabeza y los hombros más grandes que su refrigerador. Lo conocía lo suficiente como para no dejarse intimidar por su aspecto, pero nunca le había gustado estar en el extremo receptor de su formidable temperamento. Por suerte, ya que nunca perdía plazos y siempre le daba más de lo que pedía, su ira era raramente dirigida a ella.

"Necesito un favor" dijo Waverly, con la esperanza de que el hecho de que nunca había pedido uno, le permitiera salirse de la asignación "Un idiota saco mi nombre de un sombrero y me ha asignado a una celebridad por las próximas dos semanas. Necesito que me saques de ella. Las cosas se están realmente calentando en…"

"Yo soy el idiota" Clive gruñó.

Waverly le miró "¿Tú? ¿Por qué? ¿Por qué me haces esto a mí? Sabes que yo no…"

"La Casa Blanca llamó, Earp. Ya sabes, el lugar en Pennsylvania Avenue, ¿dónde vive el presidente de los Estados Unidos?"

Ella apretó los dientes "Ya lo he visto"

"Entonces probablemente también sabes que tratamos de ser complacientes cuando el jefe de personal de allí nos pide un favor" dijo Clive sarcásticamente.

"Entiendo esa parte" dijo Waverly "Entiendo la política, a pesar de que no es mi juego favorito" Se pasó la mano por el cabello "Pero Jesucristo, Clive ¿Yo?"

Él la miró impasible.

Waverly entrecerró los ojos, buscando en su mente de lo que se estaba perdiendo. Luego sacudió la cabeza con disgusto.

"Es evidente que dormir en el suelo de un avión de transporte sacudió algo aflojándolo entre mis orejas. Es acerca de que soy lesbiana ¿verdad?"

"Eso no fue mencionado"

"No tenía por qué serlo" Se metió las manos en los bolsillos y se volvió en un círculo cerrado, deseando que hubiera espacio para caminar. Debía estar más molesta por haber sido elegida para una misión, por ninguna otra razón que el hecho de que se acostaba con mujeres. Entonces pensó en los periodistas, la sociedad y no pudo dejar de reír a pesar de su irritación.

"¿No le encantaría este trabajo a Priscilla Reynolds?"

La esquina de la boca de Clive se torció, como si estuviese en realidad a punto de sonreír. Priscilla se enorgullecía de ser la primera en saber todo lo que era de interés periodístico sobre cada uno en la colina. Corría el rumor de que una gran parte de su información provenía de conversaciones de almohada y ella era descaradamente abierta sobre su aversión a los homosexuales y lesbianas. En las raras ocasiones en que Waverly y Priscila se encontraban, Priscilla actuaba como si Waverly tuviese una enfermedad contagiosa.

"Un periódico no rechaza una oferta para una cobertura exclusiva, sobre todo cuando es algo tan grande" Clive pasó una hoja de papel sobre la mesa "Esta es una lista de invitados preliminares"

Waverly la examinó. Era más pequeña de lo que ella podría haber esperado, pero a pesar de las declaraciones públicas sobre el caso, se sospechaba que la hija del presidente quería la mayor privacidad posible. Reconoció alguno de los nombres. Uno se destacó y ella levantó una ceja "¿Nicole Haught? ¿La investigadora de células madre?"

Clive asintió "La elusiva Dra. Haught. La que no concede entrevistas y tiene casi tantos guardias de seguridad como Clarke Griffin. Desde el ataque contra ella en Boston el mes pasado, la Fundación Johnson ha sido bloqueada tanto como Fort Knox. Hay una historia ahí y quiero que la consigas. Hay comentarios de que la fundación está haciendo algo más que sólo la investigación biológica básica"

Waverly entregó la lista de nuevo a Clive "Como la guerra biológica"

"Si lo están, no han hablado de ello. Tal vez puedas cambiar eso" Rodó sus enormes hombros "A la Dra. Haught parecer que le gustan las damas"

Waverly resopló "Bueno, entonces, te aseguro que no califico" se cruzó de brazos "No consigo mis historias en el dormitorio"

"No me importa cómo obtengas la historia. Sólo consíguela" señaló hacia la puerta "Ahora vete. Estoy ocupado tratando de encontrar la manera de pagar tu salario el próximo año"

"¿Has facturado un aumento de sueldo?" cuando la mano de Clive cayó sobre el escritorio como si estuviera a punto de levantarse, Waverly retrocedió hacia la puerta "Me voy"

"Asegúrate de poner tu culo en un avión a Manhattan"

"Sí, jefe" Waverly murmuró mientras dejaba que la puerta se cerrara con su última esperanza de indulto "Mierda"

"Aquí tienes, querida" dijo Amanda, tendiéndole un sobre "Tu itinerario y los boletos. Te esperan donde la Sra. Griffin en la mañana"

"Bastante segura de que iría ¿no es así?"

Amanda sonrió beatíficamente "Por supuesto. Fuiste mi primera elección"

Mierda.

Jaha caminó con cuidado a lo largo de los surcos estrechos entre las lápidas blancas, dejando la tumba de su hijo atrás. Cuando llegó a las orillas del Potomac, el suelo sagrado del cementerio de Arlington se extendía a su espalda, miró a través del agua. El Monumento a Lincoln y la Casa Blanca estaban frente a él un poco más allá del río. Símbolos de la libertad y el orgullo nacional, ahora empañado por aquellos que habían olvidado lo que había hecho al país grande. La nación más poderosa de la Tierra se hacía impotente por las leyes promulgadas para proteger a los indignos, quebrándose financieramente y moralmente por apoyar a los débiles, a los ignorantes y al libertino. Era el momento de devolver al poder a los que por derecho se lo merecían, premiar a los hijos de los que habían construido este gran país. Cuando mostrara al pueblo la burla que sus líderes habían hecho de su patrimonio, cuando los que pretendían, se dieran a conocer, como nada más que marionetas de los pervertidos y los ladrones, los verdaderos patriotas se levantarían otra vez. Y él tendría justicia.