Disclaimer: Fullmetal Alchemist no me pertenece, y este fic le pertenece a su única autora, la siempre talentosa ZaKai.
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Future Memories (Recuerdos Futuros)
Capítulo Cuatro
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Realizations (Dándose Cuenta)
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"Esta fue una deliciosa comida, Señora Elric, la mejor que yo haya probado en mucho tiempo. Es usted una estupenda cocinera."
Ante la 'muy conversadora y suave' voz del Coronel, Ed levantó la vista de su tazón e hizo una mueca. Cuando el Coronel Mustang se volvía cortés, eso generalmente significaba que habían asuntos nada agradables por resolver. Habiendo trabajado con el hombre por tanto tiempo, había llegado a conocerlo muy bien. El Coronel era un presuntuoso patán cuando las cosas iban bien, incluso más arrogante cuando las cosas iban mal, pero serio y considerado cuando algo andaba muy mal…
O cuando él pensaba que le causaría daño a alguien que le importaba.
"Muchas gracias… uhm…"
"Coronel Roy Mustang."
Ed sonrió sarcásticamente ante a fuerza que el Coronel puso en su rango y vio que el joven Mustang miraba acalorado al mayor.
"Bueno… gracias Coronel Mustang. Me alegra que lo haya disfrutado." Dijo ella con una pequeña sonrisa y un sonrojo.
El asintió con una sonrisa de su parte, "Señora Elric…"
"Trisha, por favor…" El rubor en sus mejillas se intensificó.
Ed miró a su madre en estado de shock, luego le lanzó una mirada asesina a su oficial superior. ¡Como se atreve a coquetear con su mamá! En primer lugar, ella todavía estaba casada. El hombre podía ser un bastardo, pero seguía siendo su esposo. Segundo, Roy era suyo. Ed podía soportar que Mustang coqueteara con las chicas en Central porque eso mantenía su reputación y mantenía el secreto de ambos a salvo, pero ellos no estaban en Central. Ellos estaban… bueno… ellos obviamente estaban en Rizembool, pero de algún modo en el pasado…
"Ese es en verdad un hermoso nombre." Dijo el Coronel suavemente.
Ed apretó los dientes, luego golpeó un puño sobre la mesa. "¿Acaso tienes algo importante que decir anciano, o es que sólo te sentaste aquí para coquetear?" Su madre se ruborizó fuertemente, el Coronel levantó una ceja, el Mayor sonrió sarcásticamente, y los dos niños lo observaron el completo shock, pero él no se inmutó. "¿Entooonces?" Gruñó.
El Coronel abrió su boca, pero Trisha habló primero, su cara aún permanecía roja. "Edward, estás siendo muy grosero. Quiero que te disculpes en este momento."
El oficial, ahora extremadamente divertido, miró a Ed expectante.
Ed lo miró, pero no dijo nada. ¿Disculparse?.. ¿Con Mustang? Jamás.
"Edward." Dijo su madre con voz amenazante.
El sonido de risitas a su costado llamó su atención y miró hacia abajo para ver a un risueño pequeño Edward.
"Sí Eeedwaaard." Su pequeño doble rió calmadamente. "Tienes que decir lo sien..." Pero el niño nunca tuvo oportunidad de terminar porque Alphonse de dio un codazo y negó con la cabeza.
"Está bien."
Ed levantó la mirada y vio al Coronel dirigiéndose a su madre.
"Además, él tiene razón. Es hora que hablemos acerca de lo que ha sucedido aquí. Por más agradable que haya sido esta cena, y por más que todos hayamos estado pretendiendo que ésta era una reunión normal, todos sabemos que eso no es cierto."
El rostro de la castaña formó un preocupado ceño, pero asintió y luego miró a Edward. "Cariño ¿Traerías el libro que estabas leyendo hoy?
El pequeño niño asintió a regañadientes y salió corriendo para hacer lo que le habían pedido.
"Yo… Yo en verdad me disculpo por todo esto." Ella dijo mirando a los dos hombres de cabello oscuro.
¿Y yo qué soy?.. ¿acaso estoy pintado? Pensó Ed malhumorado ante la falta de atención que estaba recibiendo por parte de su madre en este momento. Súbitamente se animó cuando ella volteó su mirada hacia él y le sonrió dulcemente.
El sonido de pasos corriendo rompió la escena y Edward regresó con un grueso libro en sus manos. "¡Aquí está mami!" Dijo el niño mientras plantaba el libro en su regaso. Ella sonrió y le besó la cabeza antes de pasarle el libro al Coronel.
"Los escritos de mi esposo…" Ella dijo, indicando el libro.
El asintió y empezó a pasar las páginas. Ed observó cuando el hombre levantó una ceja y silbó suavemente. "Esto es…" Miró hacia Ed. "Esto es realmente asombroso…"
Ed frunció el ceño. No le gustaba la idea de su amante elogiando al hombre que más odiaba en el mundo.
Cuando el Mayor se arrimó para echarle un vistazo al libro, el Coronel levantó la vista y lo miró. "Tú no necesitas mirar esto. Eres demasiado estúpido para entender nada de lo que está aquí."
Ed parpadeó. ¿Acaso el Coronel acababa de llamarse estúpido a sí mismo…?
"Cállate anciano." Gruñó el joven Mustang, luego arrimó su silla más cerca para poder tener una mejor vista. Ed no pudo soportarlo, y empezó a reír a carcajadas. Esto era demasiado. Toda esta situación simplemente era demasiado…
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El Coronel Mustang gruñó a su sonriente subordinado antes de regresar su atención al libro. Las teorías de Hohenheim eran increíblemente complicadas… Roy volteó su cabeza y pilló a su doble contemplando nuevamente a Ed. Le dio un codazo al Mayor y dijo entre dientes, "Deja de mirarlo."
"¿Y a ti qué te importa?" Replicó el otro.
Roy negó con la cabeza y luego tornó su atención al menor de los dos Edwards. "¿Podrías mostrarme dónde puedo encontrar el círculo de transmutación que dibujaste en la otra habitación?" Preguntó dulcemente, pasándole el libro al pequeño niño.
"Quizás…" El niño lucía temeroso de que vaya a meterse en problemas, pero empezó a pasar las páginas.
"¿Usted piensa que serán capaces de solucionar esto…?" Trisha preguntó nerviosamente.
"Estoy seguro que sí." Mintió. En verdad, no tenía la más mínima idea de qué hacer, o de cómo pudo esto haber ocurrido. Nunca había oído de ningún círculo de transmutación que pudiese llevar a alguien del futuro al pasado. Sonrió a la mujer y las mejillas de ella se pintaron de un delicado tono rosa. Ella cambió su atención hacia su estofado y empezó a mover su cuchara, pero no comió.
Tenía el presentimiento de que Ed lo iba a matar por coquetear con su madre, pero no podía resistirlo. Ella era una hermosa mujer, y obviamente se sentía atraída por él. Eso resultaba ser bastante divertido dado el hecho de que ella no reaccionaba de la misma manera con su doble. Algunas mujeres sencillamente preferían a los hombres mayores que ellas, y parecía que Trisha Elric era una de ellas. Después de todo, por lo que había oído, Hohenheim tampoco era precisamente un espécimen joven.
Roy miró a Ed, y no pudo evitar sonreírse. Acaso la atracción hacia los hombres mayores corría por la familia.
Su mirada se volvió al Mayor, quien nuevamente le estaba lanzando miradas a Ed. Roy frunció el ceño. Fullmetal era suyo. El tendría que tener una charla con su jover otro yo…
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Trisha echó una mirada a su alrededor y frunció el ceño. Algo raro estaba pasando aquí. Ella no podía estar muy segura, pero algo simplemente andaba mal.
Bueno… además del hecho de que había gente del futuro sentada en su mesa.
Algo más.
Ambos militares le estaban lanzando miradas a su hijo de quince años, pero de alguna manera, esas miradas eran diferentes… Y a ella no le gustaban. Ni un poquito.
"Creo que es éste…" dijo Edward, elevando el libro para que el mayor de los militares lo tome.
El mayor de los Mustangs era definitivamente más maduro que el joven Mayor, no sólo en sus facciones sino también en sus gestos. Estos eran bastante apropiados. Pero ella luego trató de recordarse a sí misma que estaba casada… a pesar que no lo parecía la mayoría de las veces, ya que no había visto a su esposo desde hacía muchos años…
"Wow…" soltó el Coronel en un respiro. Cuando el Mayor se inclinó para dar una ojeada, éste no objetó. A primera vista sería fácil decir que los dos hombres no se llevaban bien, pero ella tenía la sensación que existía algo más que eso. Ella adivinaba que debía ser difícil para ambos; el menor de ellos viendo lo que sería, el mayor de ellos viendo lo que fue. ¿Estaba el menor temeroso de su futuro?.. ¿Acaso el mayor se arrepentía de su pasado? Trisha supuso que nunca lo sabría.
Esas no eran preguntas que tú le harías al alguien que no conocías.
Sus ojos se tornaron hacia Ed.
Ella también había visto varias emociones develándose a través de los ojos del muchacho cuando de igual modo éste veía a su pasado.
No, ella no sería capaz de preguntarles a los dos militares sobre sus pensamientos.
Pero sí podía preguntarle a su hijo sobre los suyos.
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El Mayor Mustang miró hacia el círculo de transmutación en el piso, luego hacia el libro que estaba cargardo. "Nunca pensé que tendría la oportunidad de ver el trabajo de Hohenheim de Luz de esta manera."
El otro Mustang gruñó y cerró la puerta detrás de ellos. "No es que entendieras nada de lo que hay ahí, estoy seguro."
El Mayor lo miró y apretó los dientes. "Sabes, realmente no veo por qué sigues insultándome. Nada te he hecho."
El Coronel cruzó los brazos y le dirigió una mirada similar. Por un momento sólo se quedó ahí, mirando, luego dijo, "Simplemente no me caes bien. Eso es todo."
Roy observó que el mayor se volteó y empezó a estudiar el círculo dibujado en el piso. ¿No le caía bien?.. ¿Qué excusa tan poco convincente era esa?.. ¿Y por qué él no le caía bien? Qué bastardo…
De repente la puerta se abrió y el rubio adolescente ingresó a la habitación, cerrando la puerta tras de él. "Cielos, gracias por quedarse a ayudar con los platos…" Dijo el muchacho sarcásticamente.
El más joven de los de cabello oscuro frunció el ceño. "Estamos tratando de averiguar de qué se trata todo esto. En realidad deberías agradecernos. Sólo piensa en lo que podría haber ocurrido si yo no hubiese estado aquí cuando tu otro yo empezó a jugar con un círculo de transmutación tan complicado. Probablemente te hubieses quedado aquí para siempre. Al menos ahora tienes la posibilidad de regresar a tu tiempo. Esto ahora es trabajo de los Alquimistas Estatales, así que si fueras tan amable de dejarnos solos mientras trabajamos…"
No estaba funcionando.
El pequeño adolescente tenía una ceja levantada y una pequeña sonrisa sarcástica en los labios. "Entonces… uh… ¿hace cuánto que usted es un Alquimista Estatal… Mayor?" Dijo divertido el muchacho.
Esta era la segunda vez que le preguntaban lo mismo… El había imaginado que su respuesta le había ayudado a su otro yo para saber en qué parte del tiempo se encontraba, pero ¿por qué este chico podría estar interesado?
"Un mes." Contestó irritado.
"Un mes." Repitió el muchacho sonando ahora mucho más divertido. "Bueno, en realidad tú no tienes mucha jerarquía ¿o sí? Quiero decir, dan los exámenes una vez al año, por lo tanto tú y todos los que aprobaron junto contigo estarían en el eslabón más bajo de la cadena alimenticia de los Alquimistas Estatales."
Las cejas de Roy se juntaron en confusión y vergüenza. Lo que el muchacho estaba diciendo era cierto, pero ¿y eso qué le importaba, y por qué se le notaba tan divertido?
"Suficiente con eso." Se oyó una voz irritada, y ambos, Roy y el rubio se voltearon para ver al Coronel, quien estaba caminando hacia ellos. El mayor miró a su doble. "Mayor. Como su comandante en jefe, y así usted no lo quiera yo sí tengo más rango, le ordeno que se calle hasta que comprenda lo que aquí está pasando o hasta que tenga algo útil que decir."
El joven le dio una mirada de odio al Coronel, luego la dirigió hacia el rubio quien estaba riéndose levemente.
"Y tú…" Dijo el mayor, arrebatando el pesado libro de las manos de Roy y dirigiéndolo aparatosamente contra el pecho del muchacho. "Quiero que empieces a analizar los escritos de Hohenheim y ese círculo que dibujó tu doble. Quiero saber para qué sirve, por qué fue creado, y si se supone debía funcionar de la manera en que lo hizo, o no. Y si no, cuál era su propósito original."
Roy se sintió ligeramente complacido que el muchacho ya no estuviese riéndose. De hecho, la mirada de molestia y odio que le fue dirigida al Coronel hizo mucho para animarlo.
"¿Acaso ya no le habías echado un vistazo?" Se quejó el muchacho amargamente mientras abría el libro en la página marcada.
"Por supuesto, pero existe bastante información ahí que tomaría mucho más que unos minutos para compilarla toda."
"¡Yo no voy a hacer aquí todo el trabajo mientras tú te la pasas sin hacer nada!" Escupió el muchacho.
"¿Quién dijo que me voy a quedar sin hacer nada? Alguien tiene que interrogar a tu doble y puedo ver que ustedes dos realmente se llevan bien." El hombre sonrió. "Quizás después de eso me daré tiempo para conversar con tu madre acer…"
El hombre nunca tuvo chance de terminar. El rubio sujetó la parte delantera de su uniforme y lo atrajo hacia él. "¡Aléjate de mi madre!"
El Mayor estaba empezando a sentirse algo confundido con la situación al igual que avergonzado de que su otro yo actuara tan irrespetuosamente. Por un lado ¿por qué el Coronel le estaba pidiendo al chico que averigüe sobre el círculo? Ese era un trabajo que mejor les asentaba a ellos, sabiendo que ellos eran mayores que él y además Alquimistas Estatales. Otro asunto que lo confundía era cómo su doble estaba burlándose del muchacho. Podía ver que a pesar que el Coronel encontraba atractiva a Trisha Elric, no estaba interesado en ella de una manera romántica. Aún así, el hombre obviamente estaba tratando de sacar de sus casillas al chico. Eso realmente no tenía sentido.
El Coronel negó con la cabeza. "Sabes, tú realmente explotas ante las cosas más pequeñas."
El rubio gruñó y lo empujó, soltándolo. "Simplemente aléjate de ella. Está casada."
"Sólo técnicamente."
Una mirada asesina del muchacho hizo que el hombre riera entre dientes y le diera una mirada divertida… como si en verdad conociera al muchacho. "Lo siento." Dijo su doble amablemente, luego con más intensidad, "Pero todavía quiero que lleves a cabo la investigación. Esa es una orden."
Roy frunció el ceño y dijo, "Realmente eres un arrogante. No puedes ordenarle a hacer la investigación."
Ambos voltearon a mirarlo como si se hubieran olvidado que él se encontraba allí.
"¿En serio?"
"¡Sí, en serio!.. ¡No puedes ir dando órdenes a civiles así nomás!"
El otro hombre le dio de nuevo esa mirada y dijo, "Gracias Mayor. Su perspicacia es brillantemente obvia, como de costumbre."
Los ojos de Roy revolotearon hacia el muchacho, quien en esos momentos sonreía abiertamente. Dejó que su mirada recorriera al adolescente y cuando una cadena de plata llamó su atención, sus ojos se agrandaron en shock. ¿Podía ser?.. ¿Cómo pudo no haberse dado cuenta? Por supuesto… el muchacho había estado sentado en la mesa cuando ellos habían entrado y había permanecido así cuando el Coronel lo había arrastrado de nuevo a esta habitación.
"Tú…" Exhaló con gran asombro. No… No, no podia ser. El muchacho tenía sólo quince años…
"Así es." Dijo divertido el rubio. "Yo." El pequeño adolescente jaló de su bolsillo la larga identificación estatal y dijo. "Mayor Edward Elric. El Alquimista de Acero."
Nota de la Traductora: Dos cosas importantes aquí. Primero, muchas gracias por seguir leyendo y dejando reviews. Mañana sábado le envío a ZaKai los que hasta hoy se hayan recibido y que tengan palabras hacia la autora. Así que manden reviews para que ella conozca a sus fans en español y pueda conocer sus opiniones.
Segundo, sorry si aún les resulta difícil el poder diferenciar Mayor (rango) de mayor (edad), en serio, estoy haciendo lo mejor que puedo en tratar de ser cuidadosa… salvo que quieran que 'older' sea traducido como 'el más viejo', o algo parecido, y personalmente yo no quiero que mi pobre Coronel parezca un anciano, nada de eso.
Y finalmente, no estoy considerando a Ed como 'Acero' sino 'Fullmetal', así me siento más cómoda al traducirlo. Sé que en el anime en español Roy lo llama 'Acero', y precisamente la última frase de este capítulo tuvo que ser traducida completamente, ya que 'Mayor Edward Elric. El Fullmetal Alquemist' no me sonaba para nada.
Ah... hoy también ha sido actualizado un nuevo capítulo de The Gift, así que hoy tienen doble regalo, vayan y dénle una mirada.
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¡Hasta el próximo viernes!
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