Capitulo cuatro

Confrontación

-Po, ¿Qué te pasa hijo? Ya han pasado dos días, no estés así, anda ayúdame a abrir, te aseguro que preparando fideos te sentirás mejor, eso siempre me anima a mi-

-está bien pa´, enseguida bajo-

Po se levanto de su cama y observo un momento el poster que tenia pegado en su pared, era del maestro o-wey y de shifu, siempre lo miraba un momento por las mañanas, a él le fascinaba el kung fu, pero él nunca decía nada para no decepcionar a su padre.

-mmm, si tan solo fuera tan fuerte y sabio como ellos-

Bajo hasta la cocina para ayudar a su padre, hacia el medio día, po se sentía un poco mejor, el preparar fideos y recibir las órdenes de las personas mantenía su mente un poco alejada de la idea de tigresa, sin embargo, lo que había temido por dos días, pasó.

-hijo, ya casi es el medio día y los niños de la escuela junto con sus padres están por salir, anda po, preparare tu carrito de fideos-

-pero pa´…-

-sí, ¿pasa algo hijo?-

-mmm no nada, que mejor me voy cuanto antes, jejeje-

Ya de camino a la escuela.

-¿Por qué nunca puedo decirle que no a mi papa? Y lo peor de todo es que tengo que ir a la escuela, espero y esos cerdos ya no estén-

Pero él no era de los que tenían mucha suerte, a unos cuantos metros antes de llegar a la escuela dos figuras bastante conocidas le cortaron el paso.

-vaya, vaya, con que aquí estás, te habíamos extrañado po, creíamos que también te habías perdido, que te pasa ya no te sientes tan valiente sin tu amiga el monstruo a tu lado cierto-

-¿de qué estás hablando?-

-no te has enterado, hace un par de días que esa fenómeno del orfanato escapó, ¿en dónde estabas, encerrado en tu casa?-

-bueno, la verdad es que…-

-como sea, los rinocerontes la andan buscando y cuando la encuentren… jejeje, bueno, solo digamos que no me gustaría estar en su pellejo-

-¿por qué? ¿Qué van a hacerle?-

-mmm, ¡algo como esto!-

Los dos cerdos comenzaron a golpear a po y destruyeron el carrito de fideos, sin embargo la campana de la hora de la salida salvo a po, los dos niños salieron despavoridos dejando al panda tirado en el suelo, este se levantó y trato de rescatar lo que pudo de los restos de su carrito, y haciendo una mueca de preocupación se dirijo de nuevo al restaurante.

Al llegar ahí, su padre, al verlo como estaba se asusto y corriendo le pregunto qué le había pasado.

-no es nada pa, es solo que me tropecé con una piedra en el camino, y pues ya ves-

-uff, menos mal hijo, me habías asustado mucho, no sabes lo que he escuchado, dicen los aldeanos que por el bosque, cerca del valle, anda rondando una fiera, pensé que te había hecho daño hijo-

-¿una fiera pa?-

-así es, pero no tienes de qué preocuparte, los rinocerontes están buscando por los alrededores, por si algo aparece, y cuando aparezca, acabaran con ella-

-¿acabarla?-

-sí, bueno, ahora ayúdame, hoy cerraremos temprano, así te podre curar esas heridas, vamos hijo-

Al caer la noche, po, no pensaba en otra cosa más que en lo que había escuchado esa tarde.

-¿sería tigresa la que escapo y anda rondando en el bosque?, es lo más probable, pero, ¿por qué lo hizo?, si es así la lastimaran, o aun peor, tengo que hacer algo, pero ella dijo que no quería verme, bueno no fue precisamente ella, así que, rayos ¿qué voy a hacer?, ¿debería confiar en la casera?-

Tardó varios minutos en pensar lo que haría, pero al final decidió ir en busca de su amiga, tomo unas cuantas estrellas, y salió apresuradamente de su casa, miro hacia atrás, sabiendo que tal vez no regresaría, y se interno en aquel espeso bosque. Lejos de ahí, una agitada tigresa corría por entre los árboles, tratando de escapar.

-puf, puf, creo que ya los perdí-

-vamos, muevan esa patas, está cerca de aquí, tan cerca que hasta creo que la huelo-

-apresúrense, parecen tortugas-

-un momento, siento algo… está muy cerca de aquí-

-¡aja! Ahí esta-

-aquí esta, casi se nos escapa la cena-

-cielos este conejo sí que es veloz-

-muy bien volvamos al campamento, mañana volveremos a buscar a esa siniestra criatura que escapó-

Los rinocerontes se alejaron de donde se encontraba tigresa, ella, aun conteniendo el aliento no pudo creer lo cerca que estuvo de ser descubierta, momentos después olfateo el aire, buscando rastros de sus perseguidores… Nada, se habían alejado lo suficiente, tenía que salir de ahí inmediatamente, lo de esa noche solo fue pura suerte, ella lo único que quería era volver a ver a po, no podía dejar que las cosas se quedaran así.

-tengo que encontrarlo, pero si tan solo supiera donde estoy, o donde está el valle de la paz-

Po mientras tanto se encontraba justo en la entrada de ese tenebroso bosque, su cuerpo entero se estremecía como gelatina, ante la tenebrosa idea de internarse en ese lugar, lo que era aun peor, el tener que sortear las trampas mortales que seguramente habían preparado para capturar a tigresa, tal vez era demasiado para él solo, pero aun así tenía que verla otra vez, aunque fuera solo un minuto.

-bien, ya estoy aquí, tengo que lograrlo, no tengo miedo, bueno tal vez un poco, bueno ya, estoy aterrado-

Decía el regordete panda para sí mismo mientras se internaba en el espeso bosque, los ruidos y la tenebrosa oscuridad hacían que po tuviera aun más miedo, de pronto un crujir de ramas alerto todos sus sentidos, sus ojos se abrieron aun mas, expectantes al peligro próximo, espero unos segundos pero nada sucedía, siguió caminando otro poco, pero volvió a oír un crujido aun más fuerte y sonoro, espero nuevamente pero al dar su siguiente paso, tropezó estrepitosamente cayendo de bruces al suelo, dándose cuenta de que el mismo estaba haciendo esos sonidos pues estaba cerca de un árbol de nueces.

-auch, soy un menso, mmm, son nueces, creo que tomare algunas para el camino-

De pronto de entre las sombras emergió una figura, era imponente y bastante grande, miro fijamente al asustado panda, po, se estremeció de abajo hacia arriba, miro a los ojos a aquel ser extraño, dándose cuenta de quien se trataba.

-tai loong, ¡no puede ser, que estás haciendo aquí!-

-cállate tonto-

-¿qué estás haciendo aquí? Wow, eres asombroso, eres barb…-

-¡que te calles!-

-si señor-

- estoy a punto de darle una sorpresa a shifu y a oowey, no me caería mal un aperitivo-

-mmm… quieres nueces-

Tai loong, preparo sus mortales garras para atacar al indefenso po cuando…

-rápido, escuche ruidos por aquí-

-maldición, otra vez esos rinocerontes, tienes suerte panzón, pero nos volveremos a encontrar, te lo aseguro-

-¿Qué me habrá querido decir?-

-vamos, rápido, creo que huelo a albóndigas con fideos-

-¿qué? Ay no me van a encontrar, tengo que correr-

Pero los gelatinosos y torpes pies del panda no lo llevaron muy lejos, tropezando con una piedra cayó varios metros colina abajo, rebotando y rebotando como una gran pelota negra y blanca, rompiendo ramas y arbustos a su paso, cuando por fin encontró el suelo.

-auch, me duele todo, ¿en dónde estoy? ¿Qué paso? ¿Quién soy?-

Pero de nuevo otro ruido irrumpió en el silencio de la noche.

-¡ay no! Y ¿ahora qué?-

-¿po?-

-¿qu…quien está ahí?

-po ¿eres tú?-

-¿tigresa?-

-¡po! Qué alegría te había extrañado mucho-

-tigresa así que tú eras la que había escapado y estaba merodeando por el bosque-

-sí-

-¿pero por qué escapaste?-

-quería verte, no me habían dejado salir en los últimos días y además tenía hambre-

-pero pensé que ya no querías verme-

-no es verdad, ¿Por qué dices eso?-

-Es que la cas… ah, por nada, pero te están buscando varios rinocerontes y no tienen buenas intenciones-

-lo sé, no sé qué hacer, no creí que llegara a tanto-

-tranquila, podemos ir a mi casa, puedes quedarte ahí hasta que se calmen un poco las cosas-

-está bien-

-bueno hay que darnos prisa antes de que…-

-¡aja! Aquí están, los encontré-

Bueno este es el cuarto capítulo, un poco corto pero espero y les agrade, perdón por la tardanza pero ya ven, ahí va lento pero seguro, bueno pronto subiré el quinto, recuerden dejar reviews y gracias por leer.