DISCLAIMER: Ningún personaje me pertenece, sólo los tomo prestados y los retuerzo a mi manera.

NOTA DE AUTOR: Gracias por su paciencia.


Capitulo 4: ¿Cuál es el problema?

La noche había acabado y el sol había remplazado la oscuridad irradiando luz por todo el lugar. Los árboles brillaban y en sus ramas se observaban pájaros en sus nidos, pájaros despertando, pájaros canturreando, el día no podría ser más hermoso y perf…

—¡Heey, ya despierta!

Abrí los ojos y divise a una rubia en chaqueta café, con pantalones negros y zapatillas. Sólo con saber que era rubia ya sabía yo quien era.

—Estoy haciendo un gran esfuerzo por no golpearte—gruñí— ¿Qué diablos quieres? —Aunque mis palabras eran las de una persona molesta, y lo estaba, mi tono de voz era adormilado todavía.

—Vamos, levántate—dijo Rebekah quitándome mis preciadas sabanas—Esto te conviene más a ti que a mi ¡IREMOS DE COMPRAS!

— ¿Qué hora es? —dije ya sentada en la cama, con una mirada matona hacia ella, a la cual ella sólo respondía con una sonrisa si lo sádica se le notaba desde lejos,

—Las 10 y algo, así que apúrate para desayunar e irnos, tenemos muchas cosas que comprar digo, esta casa está vacía.— avanzo hasta la puerta y antes de desaparecer por ella se volteo a mi — y si no bajas en 15 minutos, vendré, con agua fría o caliente, todavía no estoy segura de que sea peor.

—Si, si, si. — y como ella se fue yendo yo me fui levantando. La casa no estaba vacia, estaba bien, llevábamos dos días en New Orleans y todo parecía estar bien, el clima era agradable y por no hablar de los paisajes que se veían desde mi ventana. Era un sueño, como las casitas de muñecas perfectas, y trajes perfectos y todos perfecto, pero triste. Como si estuviera descompuesta para ser feliz, tengo todas las herramientas pero no las uso. Aunque ya me llevaba mejor con mi situación, Esther siempre era educada conmigo igual que Elijah y Finn, en cuanto a Rebekah bueno desde el avión se ha comportado como si no hubiésemos tenido un pasado de enemigas mortales, como si hubiésemos sido no sólo amigas sino mejores amigas desde kínder. Y aunque era agradable, porque la he conocido más y me puedo dar cuenta que no es más que una mariposa con las alas rotas, todavía no se si fiarme de ella.

Baje y fui directo al comedor ahí estaba Esther, Rebekah y Klaus…. Klaus, a él sólo intentaba evitarlo porque es muy difícil que me caiga bien después de todo lo que me ha hecho, a mi y a mis amigos, pero cada que me olvidaba de evitarlo e interactuaba con él, me perdía en el momento y odiaba eso, necesitaba evitar eso. Si alguien jamás se a cercaría a mi sería él.

—Buenos días, Caroline. —dijo Klaus mientras se paraba y jalaba una silla para que me sentara, podría ir a otra y sentarme lejos de él, pero por alguna razón no podía dejar que Esther me viera siendo grosera con Klaus, podría soportar la mirada de reproche de Rebekah, la de indignación de Elijah, la de decepción y furia de Klaus, pero la de Esther no. Ella está fuera de este juego, siendo gentil y a veces me pregunto si sabe las razones por las que estoy aquí. Así que tome asiento.

Una muchacha me trajo un plato con comida, seguro estaba bajo la obligación de alguien, no lo cuestione. Y sólo se lo agradecí.

—Así que saldrán de compras, ¿no es así chicas? —dijo Esther

—Sí, no sé cómo has podido tener a Care sin nada de nada desde que la trajiste, si te la robaste sin maleta es tu responsabilidad comprarle todo lo que necesita, Nik!

—Rebekah, baja tu tono querida—dijo Esther. Y a eso me refería, era tan educada, no podía portarme mal a lado de ella.

—Tiene razón, madre. —dijo Klaus dejando los cubiertos en la mesa y sacando su billetera del bolsillo, y de su billetera saco una tarjeta dorada. La sostuvo en su mano y la estiro hacia mí. — Es toda tuya.

Me quede helada, no sabía si tomarla o no, por un lado era como si me estuviera comprando de alguna manera, y por otra parte yo no tenía dinero ni nada.

—Perfecto, con esto nos alcanzara—dijo Rebekah atravesando su mano por la mesa y arrebatándole la tarjeta a Klaus. Jamás lo admitiría pero me salvo en una extraña manera se lo agradecía. —¿Lista, Caroline?

—Sí— dije asintiendo y acabándome mi jugo de naranja.

—Caroline. — esa fue la voz de Klaus.

—¿Siii….?

—No dejes que Rebekah te arrastre a comprarte lo que ella quiere, comprate tus vestidos floreados y lo que te guste.

—No te preocupes, de ella y yo yo soy la más loca por las compras, pero no abusaré.

—Abusa, está bien.

Rebekah camino hacia la cochera y yo la seguí despidiéndome con la mirada de los presentes, sintiendo como Klaus me tenía fija en su mirada. Llegue donde estaba Rebekah y me subí a su auto que era un BMW rojo, si que se lucia. Manejaba muy rápido así que no tardamos mucho en llegar a un centro comercial, más estilo plaza, pero se veía muy grande.

—Creo que primero deberíamos comprarte un carro, ¿no crees?

—No, no quiero abusar tanto del dinero

—Klaus te dio luz verde para abusar todo lo que quisieras de él, jaja—dijo entre risas—Pues si no quieres el dinero, siempre los puedes obligar—dijo apuntando a sus ojos y guiñando. — Pero eso es aún más sucio, al menos el dinero es legal. — dijo tendiéndome la tarjeta dorada.

—Compraré algunos cambios de ropa. —dije tomando la tarjeta.

—Ok, ok.

Primero dimos un paseo por toda la plaza, Rebekah era un excelente guía en verdad sabia todo sobre esa ciudad, después empezamos a recorrer por las tiendas donde habían cosas hermosas, de marcas de alto prestigio y Rebekah compraba de todo sin miramientos, después de comprar, unos cinco vestidos con zapatos incluidos, no pude parar, necesitaba comprar bolsas y gastar en botas y pantalones, también algunos shorts. Y no estaba Elena ni Bonnie para detenerme, después de comprar más y más inspirada por Rebekah a comprar accesorios y demás cosas, intente creer que lo hacía por venganza a Klaus.

—Bueno creo que esto es suficiente por hoy, dejemos que Esther se encargue de los arreglos de la casa—decía mientras caminábamos con nuestras bolsas de ropa balanceándose en nuestras manos, felices y satisfechas— O sea, podemos venir con ella pero necesitamos su presencia para tan importantes decisiones que tomaremos y….— en ese momento se paró en seco y se le cayó una de sus bolsas y miro al frente como ida, me agache para recoger lo que se había caído y seguí su mirada para encontrarme con un hombre de piel morena, brillante, parado en frente de nosotras viéndonos intensamente.

Rebekah tomo mi mano fuertemente y me arrastro rápidamente por un pasillo. No dijo nada, se veía muy apurada. Me perdí un poco, pero iba con Rebekah así que al final llegamos al carro.

—¿Qué sucedio? —dije un poco exasperada—¿Qué pasa?

—Caroline, estoy muy alterada. Te cuento en la casa.

Y manejo, si de por si manejaba rápido, alterada manejaba aún más. Duramos un poco en llegar porque dimos varias vueltas, no las cuestione porque las sentí necesarias para ella, no sabía cuál podría ser la solución hacía su problema, por qué ni siquiera sabía cuál era su problema en primer lugar.


Holaaa!

Ya sé, hasta vergüenza me debería dar (sorry, sorry)

Dejenme les cuento que andaba mal en una materia, pero todo salio bien aunque me deprimi un tiempo por eso, pero ya esta este de vacaciones, no estoy libre ya que estoy dando mis prácticas escolares en un hospital :3

Igual intentaré subir lo más pronto posible.

Gracias por sus reviews, me sacan sonrisas. Gracias por el apoyo y por insistir.

Ya saben que se aceptan quejas y sugerencias.

Me leen en el siguiente capitulo y yo los leo en los reviews.

Los quiere,

LadyM.