=4. Olvidos, ataques y una boda=

Habían pasado ya dos semanas desde la esperada final de futbol, que cerraba con broche de oro un campeonato mundial por demás interesante. El encuentro decisivo se había visto enfrentando a Japón, que había logrado vencer a sus demás contrincantes, contra el líder sudamericano, Brasil. No se puede decir que aquel encuentro hubiera resultado sencillo puesto que ambos equipos habían tenido que aplicarse a fondo para sobrellevar el marcador, en el caso de Japón, eran bastantes las situaciones que se habían opuesto a un partido tranquilo, pero pese a todo, tratándose de la ansiada final, no se podía esperar que el encuentro pudiera haber sido un simple juego amistoso.

Uno de los detalles más sobresalientes de la victoria de Japón había sido el regreso de un Misaki recién dado de alta en el hospital, tras haber sufrido un accidente en el que su hermana menor se había visto involucrada, su ausencia había sido severamente notoria en los encuentros pasados, pero tras su entrada en los últimos minutos de la final, los ánimos se habían visto encendidos de nuevo y el espíritu había vuelto a los jugadores. Las posibilidades de ganar que antaño se habían visto mermadas por la desesperación, se esfumaron como humo de tabaco dejando en su lugar un equipo unido, sólido y fuerte que se empeñó hasta el silbatazo final por dar su mejor esfuerzo y conseguir sus metas.

Tras la ceremonia de celebración que tuvo lugar al día siguiente de la final, la selección se había permitido finalmente disfrutar de su tiempo libre. Al menos por un día. El primero en resentir la ausencia de partidos y el tiempo con en el que contaba había sido Tsubasa quién liberado de la presión de liderar a toda una selección había caído presa del pánico generado por la fecha tan especial que se avecinaba: su boda.

El evento había sido planeado por Sanae, las madres de ambos novios, Yukari, Yayoi y Yoshiko. Según habían acordado los novios, se casarían poco después del mundial, exactamente tres semanas después, para poder contar con la presencia de todos sus amigos, de todos los miembros de la confederación de futbol y claro, para que aquella fecha tan importante no se viera opacada por el regreso a la jornada laboral de cada uno de los seleccionados. Igualmente, Sanae había decidido que la ceremonia religiosa y la civil se llevarían a cabo el mismo día, la recepción sería en casa de Wakabayashi, quién contando con un inmenso jardín en su mansión había postulado su propio hogar como salón de eventos.

Llegados a ese punto, Sanae, con ayuda de sus mejores amigas, su futura suegra y claro de su madre, tenía finalmente todo listo para su día especial. El vestido estaba ya en su armario esperando por ser usado, el peinado había sido elegido, el banquete pagado, Tsubasa –o más bien Misaki en nombre de su amigo- se había encargado de pagar a los músicos y claro ¡las sortijas estaban bien guardadas en un cajón de su habitación! Eso porque dijera lo que dijera, Sanae no estaba del todo segura de que Ishizaki no fuera a perderla o peor, olvidarlas en la boda. A una semana de su boda, lo único que las amigas de Sanae planeaban, era su despedida de soltera.

Del lado de los chicos, las cosas no estaban del todo bien, el mismo Hikaru estaba entrando en la desesperación y es que los nervios estaban consumiendo a Tsubasa por completo. ¿Alguien dijo que una vez declarándose, el capitán japonés se volvería más centrado en el tema del amor? Pues si así fue, ese alguien se equivocó.

Sentados en la sala de Misugi; Genzo, Hikaru, Taro, Ishizaki y el mismo Jun miraban atónitos a Tsubasa sin dar crédito a lo que sus oídos escuchaban:

—Tsuby… dime que bromeas, en serio, dime que estás bromeando— rogó Taro con el semblante pálido.

—Este… yo…— Tsubasa se miraba pálido, con la vista perdida y Genzo apostaba, sudaba frío.

—No estás bromeando— sentenció Jun, apesadumbrado.

—Pues es que… yo… no sabía… yo…— comenzó a excusarse el capitán.

—Sí, ya lo imagino. Pensaste acaso que podía casarte ¿con tu uniforme del Sao Paolo?— ironizó Genzo rodando los ojos.

—Supongo que pensó en lo formal— siguió Hikaru— ¡El uniforme de la selección!— se mofó. El grupo entero soltó una carcajada.

—Oigan ¡tampoco es así! Yo simplemente olvidé comprar un traje para mi boda— se quejó el de cabellos negros desde su lugar. Instintivamente, Jun, Hikaru, Taro y Genzo se llevaron la mano a la cabeza, resignados a que Tsubasa fuera así de despistado.

—Lo dices como si fuera algo banal— le regañó Taro ya sin reír.

—Misaki tiene razón, hasta yo me hubiera acordado del traje… ¡Es tu boda!— siguió Ishizaki

—Bueno, pero con todo esto del mundial, los partidos, los entrenamientos y…— siguió excusándose Tsubasa. Genzo se puso de pie.

—Amigo, eso fue hace dos semanas, además Sanae llevaba días, horas, minutos recordándote la boda, ¿cómo has podido olvidarlo? No sabemos ¿Qué harás? Creo que es obvio, levántate de ahí, te ayudaremos a encontrar un traje— a su argumento, todos los demás se pusieron de pie, Tsubasa, después de un momento de sorpresa y gratitud los imitó y juntos, salieron de casa de Jun en pos del centro comercial, donde Tsubasa encontrara el traje perfecto para su boda.

:-:-:-:-:

=Esa noche… 07:30 PM=

=Casa de Hikaru=

—Ya veo, ya veo… entonces, el jueves celebraran la despedida de soltera de Sanae— murmuró Hikaru desde su cama, espatarrado por todo el colchón.

Sí, ya lo tenemos todo preparado para esa noche. Cuando estaba en Estados Unidos me enteré de unas muy buenas maneras para celebrar y a las chicas les ha parecido buena idea ponerlas en práctica— respondió Yoshiko en una sonrisa al otro lado de la línea.

—Vaya, vaya… así que… ¿mi novia es una profesional de las despedidas de soltera?— bromeó el japonés— Espero que no se trate de chicos bailando para ustedes semidesnudos— reprochó después haciendo un mohín. De su lado de línea, Yoshiko imaginó a Hikaru haciendo pucheros y no pudo evitar soltar una carcajada.

No lo sé… ¿Cuántos bailarines semidesnudos se necesitan para ponerte celoso?— bromeó la castaña. Hikaru se dio el lujo de sonreír.

—Ninguno cariño, yo no soy celoso— aseguró.

En ese caso… creo que podemos jugar "quítale los calzoncillos al…"— comenzó a decir Yoshiko, cuando Hikaru se sentó de golpe en la cama, completamente asustado.

—¡Esta bien! Sí, sí soy celoso, de hecho solo necesito imaginarte a ti en una habitación con un hombre que no sea yo para ponerme celoso, ni te imaginas cuan celoso me pone imaginarte con un hombre bailarín y aparte semidesnudo— se apresuró a decir y por respuesta, las risas de Yoshiko encantaron sus oídos.

Solo estaba bromeando. A decir verdad, no habrá bailarines ni nada de eso, Sanae apenas y puede pensar en que será su boda como para pensar en alegrarse la pupila con alguien más…—

—Vaya, eso me gusta, nunca me había alegrado tanto de escuchar que Sanae solo mira a Tsubasa, ja, ja, ja— respondió el castaño.

Sí… bueno… ¿tú que hiciste? ¿Echaron cascarita?— preguntó Yoshiko y por un breve momento, Hikaru palideció. No podía decirle a su novia que esa tarde, él y sus amigos habían estado recorriendo tienda tras tienda en busca de un traje para el despistado novio, entre todos habían llegado al acuerdo de no comentarlo, ni aunque Tsubasa ya hubiera conseguido atuendo –un muy elegante traje negro, que como regalo de victoria del mundial, sus amigos le habían pagado al novio-. El meollo del asunto, radicaba en esa extraña capacidad de las chicas para saber cuándo sus novios les mentían y en esos momentos Matsuyama estaba teniendo su primera prueba…. ¿Creería Yoshiko en él? ¿Sería bueno mintiendo piadosamente a su novia?

—Sí. Aunque Tsubasa está muy despistado. Pensar en que pronto se casará le está comiendo el cerebro, es la primera vez que lo veo tan nervioso— respondió. Yoshiko pareció sopesar sus palabras y por un momento a Hikaru le pareció que no le creía, finalmente Yoshiko respondió:

Sí, últimamente está muy distraído. Ojalá que el día de la boda, no haga alguna torpeza— se mofó la chica, por respuesta Hikaru rió también.

(Novia intuitiva 0; Novio novato 1)

:-:-:-:-:

=El día de la boda… 03:00 PM=

=Iglesia local=

—Bueno, parece que todos están en sus asientos, el sacerdote es paciente, aunque no estoy segura de a qué punto…— comentó Yoshiko deteniéndose de repente justo al lado de Hikaru. El chico suspiró pasándose una mano por el cabello, mientras se giraba para ver a su novia.

Aquella linda tarde de verano, Yoshiko vestía el mismo vestido azul cielo que Yayoi, Yukari y Kumi, largo hasta los tobillos, sencillo en la caída pero completamente sensual. Quizás todas las damas de honor vestían de la misma manera, quizás todas llevaban peinados realmente hermosos, pero los cabellos castaños de Yoshiko, largos hasta os hombros, peinados en media coleta y sujetos con un pasador de mariposa; y todo en Yoshiko, era más que hermoso a ojos de Hikaru. Sin duda, aquel día, la hermosa era Sanae, pero Yoshiko, se llevaba el primer lugar a los ojos del futbolista.

—Te ves hermosa, Yoshiko— le susurró, pasándole una mano por la mejilla. Yoshiko se sonrojó un poco y sonrió.

—Tú también te ves muy guapo con ese esmoquin— aseguró la chica.

—Ja, ja, ja, después hablaremos de esto… todavía tengo muchos cumplidos que darte, por ahora… iré a ver como está Tsubasa— declaró el chico, quién hasta ese momento tenía una importante misiva. Con un asentimiento de cabeza y un beso en la mejilla, Yoshiko se alejó para poder ayudar a Teppei y a Taki con los invitados que iban llegando a la misa de bodas, mientras que el defesa japonés, tomó rumbo a la apartada habitación de Tsubasa se hallaba recluido.

Toc, Toc— llamó al estar frente a la puerta. Dentro el caos reinaba, pero cuando Misaki abrió la puerta su semblante parecía tranquilo. Apenas estuvo dentro, su amigo cerró la puerta y Hikaru fue consiente del verdadero lío que se estaba llevando a cabo.

Dentro de aquella habitación, que resultaba ser lo bastante amplia para que entraran con facilidad tres sofás, dos de tres personas y uno de una, una mesa para bocadillos y también un par de armarios. Sentados en los largos sofás, se encontraban Hyuga y Ken. Jun estaba justo al lado del sofá individual y al lado de la única ventana, Genzo aguardaba de brazos cruzados. Justo en el centro, solo en su pequeño sofá, Tsubasa sufría un ataque.

Sujetándose los cabellos, con la cabeza entre las rodillas y respirando con dificultad, Tsubasa estaba siendo víctima de un ataque de nervios que le era imposible controlar. Sus amigos trataban de brindarle el apoyo necesario pero hasta ese momento, ni siquiera Misaki, el mejor amigo de Tsubasa, había tenido éxito.

—Bueno, Teppei y Taki están atendiendo a los invitados. Tus padres están aquí Tsubasa y también Gamo, Katagiri y Mikami— anunció Matsuyama.

—Gracias Hikaru, es bueno saber que allá afuera todo va viento en popa, pero dudo mucho que eso sea de ayuda si el novio está en shock…— se quejó Hyuga.

—No me lo tomes a mal, Kojiro… pero cállate, no estas ayudando— reprochó Genzo.

—Y tú Wakabayashi… que…— comenzó Ken, pero Hikaru lo interrumpió.

—Cállense los tres— les reprendió Jun— Dime por favor que…— comenzó a decir a Hikaru, pero el chico negó lentamente con la cabeza.

—Sanae no llega, ya han pasado casi 30 minutos…—aseguró el castaño. Al instante, Tsubasa se puso de pie de un salto, despeinándose aún más de lo que ya lo había hecho.

—Lo sabía, lo sabía, seguro ya se arrepintió… soy un pésimo novio… Sanae no vendrá…. Seguro hice algo mal… volví a olvidar algo… si tan solo pudiera centrarme para todo como lo hago con el soccer… No, no, no…— comenzó a quejarse el muchacho. Taro se acercó a él y lo tomó del hombro.

—Tranquilo amigo, seguramente algo pasó, Sanae haría todo el día de hoy menos arrepentirse… Ha soñado con este día desde la escuela elemental…— le dijo el chico. Por un momento Tsubasa se tranquilizó, pero el temblor en sus manos hacía saber a sus amigos que seguía temiendo que su amada no apareciera. Pasaron un par de minutos, antes de que la puerta se abriera de golpe e Ishizaki entrara por ella, sin aire y apresurado.

—Tsubasa, chicos… ya… ya…— comenzó a decir.

—Toma aire Ryo y dinos que pasa, luego ya si quieres te mueres o te tumbas o lo que quieras hacer— le apuró Hyuga y por una vez, todos estuvieron de acuerdo.

—Sanae… Sanae está aquí. El carro que la trae llegó, en breve entrará rumbo al altar— declaró el recién llegado tratando de coger algo más de aire al mismo tiempo que hablaba. Como si aquello significara ganar de nuevo la Copa mundial, el rostro de Tsubasa se iluminó y finalmente, la luz de sus ojos brilló en sus orbes negras.

—Bueno amigo… es hora— le dijo Genzo acercándose al capitán. Todos asintieron y estaban por salir cuando Hikaru les detuvo.

—Tsuby… no puedes irte así… espera— le indicó. Con delicadeza, entre Hikaru y Taro acomodaron el cabello de su amigo y también su traje, se aseguraron de que llevara en el bolsillo frontal una flor fresca y de que su moño estuviera adecuadamente colocado— Listo, ya puede casarse capitán— aseguró el castaño en una sonrisa

—Gracias por estar aquí chicos…— les dijo Tsubasa, antes de salir. Tan pronto como estuvieron en el altar, Yoshiko, Yukari, Yayoi y Kumi se colocaron en sus puestos, imitadas por Taro, Genzo, Hikaru y Hyuga, quienes encarnaban no solo a los acompañantes del novio sino también aquellas pruebas que antaño el capitán había considerado rivales. Jun había decidido no colocarse como acompañante pues sería él, quién apadrinara el lazo con que los novios serían unidos, al tiempo que Ryo, portaba el título de padrino en cuanto a sortijas. Las arras, corrían a cuenta del siempre amable e irreemplazable Roberto Hongo. Y finalmente… cruzando el altar, Sanae desfilo con su vestido, mostrando una radiante sonrisa antes mermada a causa del enfadoso tránsito que la había retraso para su propi boda, pero radiante ante la sola idea de estar por fin, en el lugar en que siempre deseo estar, a punto de desposarse con el chico de sus sueños.

Desde su lugar, Hikaru observó la ceremonia, al tiempo que en su mente, ideas desenfrenadas comenzaban a formarse. ¿Él podría alguna vez, sentar cabeza cómo Tsubasa? ¿Tendría algún día la posibilidad de estar él en el lugar de su capitán? ¿Con quién lo haría…?

Y tú con quién crees, idiota…— se regañó a sí mismo, justo en el momento en que Tsubasa y Sanae, se convertían en marido y mujer; justo en el instante en que sus ojos se plantaban en la hermosa castaña de ojos chocolate que le sonreía al mundo, iluminándolo todo a su alrededor… Yoshiko… Su Yoshiko.

:-:-:-:-:

=Por la noche… 07:00 PM=

=Mansión Wakabayashi=

La comida había sido servida, la fiesta iba viento en popa. Desde la mesa principal, los padres de los novios se habían enfrascado en una agradable conversación, ensoñando el futuro que les depararía a los recién casados. Tsubasa y Sanae paseaban entre las mesas tomados de las manos, saludando a sus amigos, siendo felicitados, charlando o recibiendo regalos y regalos que no paraban de llegar. Los invitados, en su mayoría, bailaban regados en la pista colocada al centro, mientras que los meseros que se habían contratado se aseguraban de que cada copa estuviera llena.

Los miembros de la selección, habían robado en ese momento al novio, alejándolo de su esposa, dado que era de suma importancia, que el brindis grupal fuera realizado. En torno a un círculo imaginario que habían formado los 22 seleccionados, las copas estaban llenas, Toho's, Nankatsu, Furano's, no importaba que equipo hubieran sido antes, en ese momento, lo único que era relevante, era celebrar, con el capitán que les había guiado a la final del mundial de futbol, que los había apoyado en ganar y que ese día, celebrara una fecha por demás vital en su existencia.

—Brindo por los novios, para que este matrimonio los haga más que felices— espetó Taro

—Que esta experiencia sirva para que Tsubasa centré su cabeza en algo más que un balón— secundó Genzo, riendo

—Y para que el carácter de Anego, merme un poco en rudeza— se mofó Ishizaki

—Brindo por la dicha de los novios y un futuro pleno— declaró Jun

—Porque el niño se aplique y anote puntos tanto en su matrimonio, como en la cancha— siguió Hyuga

—Y sobre todo, porque recuerde que dentro del campo y fuera, solo se debe ir hacia adelante. Siempre luchando hasta el silbatazo final, dando lo mejor hasta el fin y obteniendo las metas deseadas— terminó Hikaru. 22 copas fueron alzadas y 22 voces retumbaron en el jardín de la mansión.

—¡Kampai!

—Gracias muchachos… espero… que pronto ustedes solteros encuentren a alguien y claro, Ju, Ryo y Hikaru, ojalá y un día, estemos brindando, por alguno de ustedes… ¡Kampai, una vez más!— dijo Tsubasa al dar el primer sorbo. Y una vez más, las copas se alzaron clamando un nuevo brindis.

¿Cuánta razón tendrían las palabras de Tsubasa? ¿Qué tan pronto habría nuevos brindis o nuevas parejas?

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N/F:

*Sobre el accidente de Taro, se me había olvidado incluirlo antes, pero ya sabéis que el chico fue atropellado por rescatar a su hermana.

*El brindis Kampai es típico de Japón.

*Los hechos tratan de acoplarse a su creador, pero son escritos de forma tal que cuadren a la colección.


N/A:

¡Muy buenas noches a todas! Bueno, heme aquí, que me he apurado con este capítulo que guarda especial cariño para mí, por tratarse de una de las fechas más emotivas y esperadas de CT: La boda de Tsubasa. Como verán, tal vez incluí muy poco de la pareja principal pero es que la intención era mostrar el cuadro que se vivió, dándoles un pequeño vistazo a lo que pasa cuando la selección se junta. No olvidemos, que según la serie que llevamos, un nuevo mundial está por jugarse y nuevas parejas llegarán a Japón. En el siguiente capítulo, pasaremos a lo que fue de Hikaru y Yoshiko luego del mundial e iremos avanzando hasta estar en tiempo presente, esta hermosa pareja, participara también en acontecimientos importantes que fueron marcados en historias como Comienza con un beso o Hermosa resaca. Esperando que esto fuera de su agrado, ¡nos leemos la próxima semana!

Gracias por su tiempo.


GRACIAS A:

Dulce843


Con cariño, JulyP.03


¡El balón es nuestro amigo!—