Sola, sin amigos, caminando a la clase más aburrida del mundo, Historia de la Magia. Pero, a pesar de todo, ella adoraba esa clase, era el momento ideal para pensar, ya que sus apuntes eran escasos, y si no entendía algo su tía Hermione la ayudaba.

Estaba en los jardines, acababa de tener Cuidado de Criaturas Mágicas. Se metió por un atajo desconocido para la mayoría, entre algunos árboles. Debajo de lo que ella creyó era un sauce, vislumbró una cabellera rubia platinada.

"¿Qué hace Scor aquí?"

Se acercó sigilosamente al resplandor dorado y sintió un deja-vu. Scor y su hermano hablando; la única-y gran- diferencia era la distancia entre ellos. Muy cerca.

No hablaban. Scorpius miraba a Albus como a un tesoro, y este tenía una resplandeciente sonrisa.

-Deberíamos ir a clase.-dijo Scor, rompiendo el silencio.

-¡Quiero quedarme contigo!-replicó Albus. Lily prácticamente podía verlo poner cara de perro.

-En clase estarás conmigo.

-Pero en clase me voy a tener que contener.-oír a su hermano hablar seductoramente no era algo que ella estaba loca por escuchar.

-¿Debo recordarte que ayer no fuimos a clase y que el viernes estuviste todo el día "en la biblioteca, pensando"?

-Está bien, vamos.-se rindió.

Oyó que se levantaban y comenzó a correr hacia el castillo a toda velocidad. Jamás había necesitado una clase de Historia de la Magia como en ese momento.

Al llegar tarde a la clase, el único asiento libre estaba en un rincón, atrás de todo. Tranquilo y prácticamente invisible. Perfecto.

Amo a Scorpius, no puedo negarlo, lo amó desde el principio. Albus había estado saliendo Valerie durante casi tres años. Había cortado con ella y comenzado a salir con alguien más al rato, algo que era considerado malo y estúpido por todo el mundo-y palabras peores que no quiero ni pensar-. No es justo que él se quede con el chico, sin el más mínimo esfuerzo de su parte.

Son tu hermano y tu mejor amigo, ¡deberías estar feliz por ellos!

¡Pero lo amo!

Eso no importa, debes estar contenta por ellos.

¡Lo que le hizo a Valerie no tiene perdón! Lo odio, se merece todo lo que incluí en el plan.

¡Pero Scorpius no lo merece!

Tal vez con algunas modificaciones…

¡Scorpius no se lo merece!

El debate de su mente no se extendió mucho más. Binns le llamó la atención; había estado garabateando distraída la hoja, algo que el fantasma odiaba. Según él, era mejor que te quedaras quieto o incluso que durmieras a que dibujaras cosas sin sentido en el pergamino.

Dócilmente guardó ese pergamino, argumentando que ya estaba roto, y sacó uno nuevo. Binns volvió a su aburrido discurso sobre sabe-Dios-qué.

El timbre de fin de hora sonó. La chica no estaba segura de si había llegado muy tarde a la clase o había estado tan metida en su mente que el tiempo había pasado demasiado rápido. Lo primero era lo más probable.

Afuera, alguien la llamó. Se dio vuelta.

-¿Si?

-Quiero hablar un rato contigo.-dijo Valerie.

Un segundo. ¿Valerie? ¿Es que ahora que no tenía a su hermano la perseguía a ella?

-¿Para qué?-pregunto, despectivamente.

-Por favor, ¿sí? ¡Por favor!- ¿Le estaba rogando?

-¿¡Quién eres tú y que hiciste con Valerie?!

-¡Hey!- le recriminó.

-Bueno, te sigo.- accedió.

La siguió hasta un pasillo desierto, donde se detuvieron.

-¿Qué quieres?-dijo Lily, encarándola.

-Quiero una oportunidad.

-¿A qué te refieres?-dijo la pelirroja, perpleja.

-A que, Lily, cuando me hablaste en la sala común, me di cuenta de que mis amigas no son verdaderas. Tu interés fue más sincero que el de ellas, que ni siquiera se molestaron en hablarme.

-Pero eso no quiere decir que no te quieran. Cuando estabas enojada con Albus, y triste, hablé con Ángela. Te tenía miedo, estaba aterrada de cómo reaccionarías.

-Lo sé, estoy al tanto de esa parte. Pero ayer y hoy me estuvieron evitando.- su cara no mostraba ninguna expresión, pero su mirada era triste.

-No creo que sea en serio. Probablemente piensen que sigues mal. Son tus amigas desde primero, no te van a dejar por algo así, en el momento en el que más las necesitas.- No era posible, estaba tratando de consolar a quien había detestado siempre. Algo estaba cambiando en la vida de Lily Luna, esa era la prueba más notable de eso.

-Tal vez tengas razón, voy a hablar con ellas.

-Deberías.

-¿Te veo luego? Me hace bien hablar contigo.-dio Valerie esbozando una tímida sonrisa.

-Está bien.-respondió. La otra chica salió corriendo.

Después de ese recreo corto, venía una de sus clases preferidas, Defensa contra las Artes Oscuras. Y era una de sus preferidas, no porque le encantara el tema, sino porque estaba con Gryffindor, o sea, con su primo.

-¡Hey, Hugo!-lo saludó.

-Ah, hola, Lily. No te veía desde hace rato. ¿Qué pasó la otra vez? Estabas muy rara.

Si, lo sé. Es que mi mejor amigo estaba enamorado de algún familiar nuestro y no sabía de quién.

-Es que… Scor y yo teníamos una conversación inconclusa.

-Oh, bueno, espero que la hayan terminado bien.

-Sí, claro que sí.- estaba haciendo un esfuerzo gigante para que no le temblara la voz.

Su primo la vio nerviosa, por lo que esbozó su mejor sonrisa tranquilizadora, algo que, pensó Lily, lo hacía irresistible para la mayoría de las chicas y demasiado tierno. Eso es lo que le pasa a los tomates como su primo. Ella no se consideraba un tomate ya que su piel, por más que era pecosa, no vivía sonrojada como la de Hugo.

Después de la clase, salió a los jardines y volvió al lugar donde había visto en la mañana a Albus y Scorpius. Volvían a estar allí. Y no era todo, estaban muy cerca, más que antes. Y, segundos después, se estaban besando.

Eso fue demasiado para la chica. Salió corriendo a toda velocidad hacia la sala común, conteniendo las lágrimas. Allí, buscó a Valerie.

-¿Lo pensaste?-le preguntó esta a Lily.

-Sí. Te daré una oportunidad. Quizá más.

Y su plan sería más sencillo con una aliada así.