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Naruto hacía una expresión de alegría con las manos tras la cabeza mientras caminaba por la aldea al lado del Sannin.

El rubio fue disminuyendo sus pasos y su expresión fue cambiando lentamente.

Jiraiya miró a su ahijado de reojo.

- ¿Qué sucede muchacho? - preguntó algo preocupado por la expresión algo herida del rubio.

- Neeh, Ero-sennin ¿Crees qué...- Jiraiya alzó una ceja al notar que dudaba en continuar -... ¿Qué el viejo se recuperará - preguntó algo vacilante y preocupado por su padre.

Jiraiya lo miró serio y luego le revolvió el pelo, Naruto hizo una mueca.

- Claro, tu padre se ve debilucho pero es un hombre fuerte muy fuerte ... por algo es Hokage - aseguró sonriendo brillantemente.

Naruto lo miró asombrado por unos segundos luego sonrió como siempre.

- Tienes razón dattebayo! - contestó recuperando su animo, el peliblanco empezó a caminar.

- Lo ves, yo siempre tengo razón - dijo engreído y Naruto parpadeó y luego se dio cuenta de algo.

- Oe! No digas que mi padre se ve debilucho, Sabio pervertido! - gritó alcanzando al mayor que empezaba a reír.

Algo llamó la atención del rubio.

- Espera un momento Ero-sennin - gritó antes de salir corriendo en dirección a una tienda.

- ¿Eh? - el peliblanco miró interrogante a su espalda - ¿A donde irá ahora ese mocoso? ¿Qué debe ser tan importante para que se desvié del camino del ramen? - se preguntó el mayor rascando la parte posterior de su cabeza.

A lo lejos vio que Naruto invocaba un sapo.


- La historia de mis padres - murmuró la pelirosa.

Kushina asintió y se sentó en el pasto, dio palmadas en el suelo a su lado en señal de para que ella se sentará a su lado, Sakura obedeció vacilante.

- Tus padres vienen del clan Haruno, ese clan vivía en una gran isla que tenian exactamente ese nombre "campo de primavera". Los Harunos aunque no tuvieran mucho chakra de reserva tenían un chakra especial que era perfecto para que el Kyubi lo habitará, infelizmente no eran buenos para realizar sellos para mantener al Kyubi controlado en su interior por los que hacían peligrosos en momentos de debilidad que podían causar que el Kyubi escapara, por eso formaron una alianza con el clan Uzumaki que era especialista en fuijutsu, técnicas del sellado. Nosotros eramos los que hacían el sello para contener al Kyubi dentro de los Haruno. Como Konoha tenia una alianza con las dos aldeas se estableció durante décadas que cada vez que el Kyubi debía ser sellado un Uzumaki y un Haruno vendrían a Konoha y serian puestos en el mismo equipo. Yo fui enviada por que era la única de la misma edad de la en aquel entonces actual jinchiriki y una de las únicas sobrevivientes del clan Haruno que había sido invadido y atacado durante la tercer guerra al igual que mi clan, aunque el clan Haruno fue el primero en caer por estar localizado en las fronteras del país del fuego por lo que ella y él vineron tiempo antes de que de yo llegará...

*Flash Back*

- Yo... YO SERÉ LA PRIMERA MUJER HOKAGE DATTEBANE! - gritó la pelirroja con todas sus fuerzas.

Silencio.

De repente se oyeron aplausos y Kushina alzó la mirada sorprendida en dirección a un rubio que la aplaudía.

- Es un buen discurso, yo también quiero ser Hokage - contestó Minato sonriendo suavemente.

Kushina abre los ojos como platos, luego entrecerró los ojos.

~ Eso será imposible se ve como un debilucho afeminado ~ pensó la Uzumaki.

De repente alguien empieza a reír de forma engreída llamando la atención de todos.

Una chica rubia pone un pie sobre la mesa y cruza sus brazos estufando el pecho.

- Pues siento acabar con tus ilusiones niña, pero la primera Hokage seré yo !Cha! - declaró la rubia.

Kushina abrió los ojos como platos.

La rubia tenía el ojos esmeraldas, su flequillo era corto y estaba en medio a sus ojos tenia una brillante y confiada sonrisa, su ropa era un vestido qipao* blanco con tres diseños circulares rojos en la parte inferior tanto frontal como posterior. Bajo el vestido, ella usa unos pantalones negros con unas sandalias azules.

- Mebuki siéntate - ordenó el sensei a la rubia - Deja de hacer escándalo.

Mebuki frunció el ceño y apretó el puño.

- Demo sensei, no estoy haciendo escándalo le estaba advirtiendo que ya había alguien postulada para Hokage - declaró la rubia.

El ojo del sensei se contrajo.

- Sí, sí como tu digas pero es la tercera vez en esta semana que te llamó la atención y solo estamos es martes - alegó el ya impaciente sensei.

- Demo sensei... - fue interrumpida por una niña que estaba sentada a su lado.

Ella tenía el pelo largo hasta la cintura en un tono claro azulado y los ojos perlas de color lavanda, tenía una dulce mirada y una suave sonrisa, llevaba una camisa violeta con los bordes blancos, un pantalón corto y una faja del mismo color sobre un traje negro, típicas sandalias shinobi pero en forma de botas largas que le cubren toda la pierna.

La peliazul le puso la mano en el hombro mientras se levantaba al lado de ella.

- Mebuki - murmuró dulcemente, Mebuki volteó a verla.

- ¿Qué sucede Hikaru? - preguntó la rubia.

- Siéntate onegai- pidió hacia Mebuki.

- Demo Hikaru...- se detuvo cuando Hikaru dejo de sonreír, asustada se sentó automáticamente.

Hikaru miró a su maestro y hizo una reverencia.

- Lo siento sensei puede seguir - dijo y llevó una mano delicadamente a la boca y volvió a sonreír - A veces se pasa un poco ho ho ho - dijo y se sentó elegantemente al lado de su amiga.

Mebuki hizo puchero y cruzó los brazos, ella era una chica muy fuerte, capaz de destrozar y partir mesas al medio con tan solo un golpe pero cuando su amiga dejaba de sonreír la obedecía y pocos sabían la razón por la cual esa fuerte chica obedecía más a la delicada niña que a los maestros.

Kizashi sonrió suavemente.

- ¿Lo volvieron a hacer verdad? - dijo hacia Minato que estaba sentado al lado de él, Minato asintió sonriendo tan suavemente como Kizashi.

- Hn - confirmó divertido junto a su amigo.

Una gotita cayo por la frente de Kushina.

~ Chicas raras ~ esa fue la primera impresión de la pelirroja ~ Pero... ~ Kushina miró desafiando a rubia, Mebuki lo notó y le correspondió la mirada.

Las dos tenían la voluntad de fuego en la mirada.

- Nee, Nee, ¿Quien crees que gane Hikaru-chan? - preguntó Mikoto susurrando a su compañera.

- ¿Eh? - Hikaru parpadeó y luego miró a las dos niñas que se desafiaban, intercaló la mirada entra la rubia y la nueva compañera - ¿Quien será el Hokage... - murmuró pensativa.

La Uchiha y la Hyuga se miraron y sonrieron.

- Minato-kun - dijeron soltando una leve risa. En realidad ninguna tenía idea de quien sería, solo les parecía divertido apostar por el rubio pacifista.

Mientras Kushina iba a su asiento sin apartar la mirada de la rubia que tampoco se rendía.

El sensei suspiró.

~ Vaya suerte tengo ~ pensó resignado a los futuros escándalos que tendría que soportar.

- Bien sigamos - dijo llamando la atención de todos.

- Hai

[...]

Las semanas pasaron y las dos gennins no perdían la oportunidad de competir pero...

Puntería:

El sonido de madera siendo perforada por tres kunais consecutivos se oyó por el patio.

Mebuki se sacudió las manos y miró satisfecha a los kunais, todos habían dado en una perfecta linea consecutiva.

Miró hacía el lado y vio que Kushina también se sacudía las manos y le sonreía superior.

Las dos fruncieron el ceño hacia la otra.

Puntería perfecta: un empate.

Taijutsu:

- HHAAA - las dos niñas gritaron mientras peleaban descontroladas.

Mebuki recibió un golpe en la mejilla, Kushina recibió una patada en el estómago, Mebuki recibió una patada bajo en el mentón, Kushina recibió un golpe en el rostro.

Las dos se afastaron jadeando y manteniéndose en pie con dificultad.

Los niños y niñas los miraron aterrados, esas dos chicas tenían una fuerza devastadora.

Mientras ellas peleaban Minato, Kizashi, Hikaru y Mikoto los ignoraban mientras comían y charlaban amenamente, se había vuelto común las dos chicas siempre disputando por lo que simplemente las ignoraban, bueno al menos la mayor parte del tiempo.

El ojo de las dos peliazules se contrajo.

- Te dije que yo seré la Hokage, rindete dattebane - gritó la pelirroja con el ojo hinchado y sangre saliendo de la nariz, su precioso rostro estaba completamente lastimado.

- Jamás, SHINJIROO* - gritó Mebuki, que estaba en la misma situación que la otra, en respuesta cuando corrió en dirección a Kushina con el puño cerrado.

Las dos fueron detenidas.

Mikoto sostenía la parte de atrás de la camisa de Kushina, Hikaru sostenía la parte de atrás de la camisa de Mebuki.

- Suéltenos - dijeron las dos en unísono mientras pataleaban.

Mikoto y Hikaru la llevaban a rastras suspirando resignadas a las dos chicas que seguían pataleando y gritando una a la otra, diciendo insultos que eran llevados por el viento.

Kizashi y Minato seguían sonriendo mientras tomaban un té bajo las flores de cerezo, sentados sobre un mantel blanco.

- Oe Fugaku ¿Cuanto más vas a seguir observándola desde ahí arriba? - preguntó el castaño dos años mayor que estaba con el byakugan activado.

Fugaku se alarmó y se sonrojó al ser descubierto sobre la rama del árbol.

- Cállate Hiashi, no digas que no estabas haciendo lo mismo - gruñó el Uchiha desde arriba.

Hiashi volteó la cara y cruzó los brazos.

- Hmpf, no soy un acosador como tú - gruñó en respuesta algo imperceptiblemente sonrojado.

Fugaku entrecerró los ojos.

- Mentiroso, por eso estás con el byakugan activado - puntuó sonriendo de lado de forma victoriosa.

Hiashi se alarmó.

Los dos chicos se encararon con rayos en los ojos, fingiendo que no estaban observando a las dos peliazules que ahora reprendían a sus amigas mientras le trataban las heridas. Las dos rivales se miraron desafiadoras y luego miraron asustadas a las peliazules que las reprendían.

Taijutsu: segundo empate.

[...]

Ninjutsu:

- Jutsu Clones de Sombra - gritó la pelirroja.

Las risas no se hicieron esperar en el salón cuando vieron el resultado de los clones.

Kushina hizo una mueca, era una copia de Kushina muy pequeñita la que creó.

- Les patearé el trasero dattebane - chilló el pequeño clon.

Mebuki empezó a reír.

- Eres muy mala - dijo riendo con lágrimas en los ojos y sosteniendo su estómago - Más bien pésima - se burló la rubia sin poder detenerse a si misma de reír escandalosa, Kushina frunció el ceño.

- Hazlo mejor entonces - desafió la pelirroja. Mebuki detuvo su risa y se puso seria, realizó posición de manos.

Puff.

Más risas se oyeron por el salón.

Mebuki frunció el ceño a su clon, seguramente no podría llamar a eso un clon. Kushina empezó a reír. La Haruno se sonrojó y bufó cruzando sus brazos, las dos chicas miraron a Minato y Kizashi que tenían perfectos clones parados al lado de ellos.

Las dos inflaron sus chachetes y llegaron a la misma conclusión.

Eran pésimas en ninjutsu y Minato y Kizashi unos genios.

Otro empate.

Hikaru y Mikoto se miraron y rieron suavemente.

- Minato-kun - dijeron recordando a quien apostaron que sería el Hokage aunque él fuera el que se veía más pacífico y calmado sin participar de las disputas para el puesto de Hokage.

[...]

Exámenes Chunin.

El equipo de Kushina y Mebuki estaban juntos en medio al bosque peleando contra ninjas de otra aldea.

Mebuki estaba fuera de control y no de la manera normal, el Kyubi amenazaba con salir de la chica de doce años, la tercera cola acababa de aparecer en el chakra rojo que la rodeaba.

Kizashi había salido gravemente herido para protegerla y eso había incitado a la rubia a desatar el Kyubi, Kushina miró alarmada a la rubia.

La pelirroja aun no había realizado el sello para que el Kyubi se mantuviera contenido en el cuerpo de Mebuki por lo que la Haruno estaba actualmente en una batalla interna sobre el control de su cuerpo contra el Kyubi, tratando de contenerlo y calmarlo dentro de ella pero era algo difícil.

Los chicos que eran de la otra aldea decidieron salir de ahí antes que ella perdiera completamente el control, el equipo de Kushina y Mebuki las abandono a la suerte, temiendo al igual que los otros por su proprio bien estar.

Minato saltaba por los árboles al sentir el chakra poderoso siendo desatado, se dirigió a donde vio que los ninjas salían corriendo, Mikoto y Hikaru lo siguieron, ya imaginaban de que se trataba ese poderoso chakra que sentían.

Kushina hizo posición de manos y las cadenas salieron de su espalda hasta sostener los brazos de la rubia descontrolada, Mebuki se movía como un animal que trataba de escapar de una trampa.

Una gota de sudor cayó por la frente de Kushina por el esfuerzo, Mebuki se resistía demasiado, tenía que realizarla los sellos para que ella volviera la normalidad.

Kushina tragó grueso, ese jutsu le dolería demasiado a la jinchuriki pero era necesario.

Cuando estaba lista para hacer el jutsu Hikaru apareció de la nada saltando de un árbol y le golpeó la cabeza haciendo que ella se cayera al piso.

Kushina abrió los ojos como platos, Minato y Mikoto bajaron después, el rubio se arrodilló y alzó a Kizashi que estaba gravemente herido poniendo el brazo de éste en su hombro.

- Estaré bien - aseguró Kizashi al rubio que le asintió en reconocimiento.

Todos miraron expectantes a la jinchuriki.

Mebuki se levantó, apoyándose de rodillas en el suelo lista para atacarla pero Hikaru la abrazó poniéndose de rodillas junto a ella.

- Espera Hikaru es peligroso aléjate - gritó Kushina mientras Mikoto daba una paso al frente alarmada.

La rubia la hirió en varías partes del cuerpo con el chakra del Kyubi tratando de escapar pero la peliazul solo seguía abrazándola más fuerte.

- Ya, Ya Mebuki-chan, todo estará bien - susurró y como si fuera una orden a los pocos la rubia fue recuperando la consciencia y el chakra del Kyubi fue retrocediendo.

Mebuki miró aturdida sintiendo como Hikaru la abrazaba, se dio cuenta de las varias heridas que seguramente ella había provocado, notando que casi había perdido completamente el control del nueve colas.

Las lágrimas empezaron a acumularse en sus ojos, ella correspondió el abrazo lentamente.

- Lo-Lo siento Hikaru-chan -dijo entre el llanto,arrepentida y irritada consigo misma al ver lo que le había causado, Hikaru sólo sonrió suavemente con los ojos cerrados y le sobó el pelo.

- Todo está bien - repitió la peliazul controlando a su amiga.

Los niños miraron sorprendidos, excepto Mikoto, cosa que Kushina lo notó y se extrañó de con el hecho de que la Uchiha parecía entender que sucedió.

Hikaru sólo seguía sobando el pelo de su amiga tratando de tranquilizarla.

- Kushina - llamó Mebuki apartándose de la peliazul.

La Uzumaki salió de su estupor y se acordó que tenía que realizar el sello, asintió y se acercó a la rubia.

Realizó Sello de los Cuatro Símbolos, una técnica de sellado propia de su aldea para así mantener el Kyubi controlado dentro de la rubia.

El sello quedo grabado en el abdomen de Mebuki.

[...]

- ¿Cómo lo hizo? - preguntó Kushina a Mikoto horas después - No parecías sorprendida, como si eso ya hubiera pasado - argumentó la pelirroja.

Mikoto llevó una mano al mentón pensativa si decirle o no, luego le sonrió, Kushina era de confianza.

- Ya sucedió una vez - declaró la peliazul.

Kushina la miró sorprendida.

- ¿Cuando? ¿La detuvo de la misma manera? ¿Sin ningun sello o jutsu? - preguntó claramente curiosa. Mikoto negó con la cabeza.

- No lo sé, yo no estuve ahí, sólo lo descubrí porqué Hikaru tiene una cicatriz en el pecho, lo ví por causalidad - confesó rascándose la cabeza tímidamente, más bien lo había visto mientras ellas estaban todas juntas comparando el tamaño de sus pechos, Kushina parpadeó y la miró curiosa - Cuando lo vi Mebuki me dijo algo cabizbaja que fue de esa forma que ellas se conocieron y desde aquel entonces eran amigas - Mikoto empezó a reír de la cara incrédula de Kushina.

~ ¿Cómo alguien se hacía amiga de esa forma? ~ pensó la pelirroja.

Mikoto asintió varías veces.

- Exactamente lo que estás pensando, yo tampoco lo sé, es un secreto que las dos lo tienen bien guardado y que deja a muchos curiosos por la relación de ellas - concluyó la Uchihaalgo divertida.

- Esas dos son raras - dijo la pelirroja sonriendo resignada y cruzando los brazos a la altura del pecho.

Mikoto estuvo de acuerdo con eso.

[...]

12 años después.

En una casa con anbus vigilando se realizaba un parto.

Mebuki gritaba por el esfuerzo y apretaba la mano de su esposo Kizashi, Kushina era la encargada de mantener el sello funcionando mientras el parto era realizado, en la parte de afuera Hikaru esperaba ansiosa junto a Mikoto, las dos mujeres habían dejado a sus esposos en la mansión y vinieron corriendo oír que su amiga estaba en trabajo de parto.

Kizashi la miraba preocupado.

- Mebuki ... - murmuró mientras ella pujaba.

Mebuki hizo una mueca de dolor pero sonrió a su esposo.

- No me subestimes cariño esto Ahhh ... no es na-nada Ahh - gritó una vez más aun tratando de mostrar su fuerza.

Kushina mantenía las manos en posición a cierta distancia para mantener al Kyubi en ese momento de debilidad.

Kizashi sonrió, esa era su esposa.

Un bebé lloró.

Kizashi vio maravillado a la tan pequeñita niña de un muy corto cabello exótico color rosado.

Kushina sonrió aliviada aun sin deshacer la posición de manos. Mebuki levantó un poco la cabeza.

- ¿Có-Cómo está? - preguntó mientras Kizashi alzaba a la pequeña bebé y la veía con los ojos maravillados, la sostenía como si fuera la joya más preciada.

- Es una flor, una muy delicada flor de cerezo - murmuró Kizashi mirando con ternura a la pequeña, la puso en la camilla cubriéndola con un manto rosa.

Mebuki sonrió aliviada y luego gritó por un espasmo, el Kyubi amenazó con salir, Kushina y Kizashi se alarmaron.

- Mebuki - dijo acercándose el preocupado esposo.

Un ruido sordo de algo cayendo al suelo llamó la atención de los presentes.

Dos anbus que se encontraban en un rincón de la casa cayeron muertos.

- Aléjense de ella - murmuró un encapuchado con una máscara naranja, los presentes abrieron los ojos como platos al notar que sostenía a la pequeña bebé que lloraba y tras él los demás anbus estaban caídos, si muertos o inconscientes Kizashi no sabía pero eso no era su mayor preocupación en el momento.

Entrecerró los ojos serio preocupado al ver que el intruso tenía un kunai cerca del cuello de su hija.

Kushina miró alarmada al hombre.

- Alénjese del Kyubi - ordenó otra vez el intruso.

Mebuki cruzó miradas con su esposo, él entendió el mensaje.

Kushina iba a refutar pero Kizashi la detuvo.

- Está bien... sólo cálmate - dijo dando pasos atrás sin dejar de mirar al hombre que sostenía a su hija. Kushina hizo una mueca y lentamente dejo de realizar el sello y dio pasos atrás - Ahora dame a la niña - ordenó manteniendo la calma el Haruno.

El enmascarado no dijo nada. Tiró a la niña al aire apuntando el kunai en su dirección.

Los mayores se alarmaron, Kushina y Kizashi corrieron desesperados por el bien estar de la niña.

El enmascarado sonrió bajo la mascara al ver que ellos venían en su dirección, desapareció y apareció junto Mebuki, Kizashi atrapó a su hija en manos.

Los adultos vieron alarmados a Mebuki que desaparecía junto al intruso en un vórtice.

- MEBUKI - gritaron los dos.

Hikaru y Mikoto abrieron los ojos como platos al escuchar el grito. Ellas entraron al local y jadearon por la escena que tenían en frente.

Anbus en el suelo, Kizashi sosteniendo a su hija con una Kushina que parecía desesperada.

- Se la llevaron - murmuró la pelirroja. Las dos mujeres jadearon. Kushina se recompuso y frunció el ceño - Si no la recuperamos el Kyubi se liberará - aclaró la pelirroja. Todos fruncieron el ceño y asintieron.

Salieron del local apresurados.

Hikaru saltó sobre el techo y activó el byakugan.

~¿Donde estás Mebuki? ...¿ Donde estás? ~ella miraba a todos lados, abrió los ojos como platos y luego los entrecerró ~Te encontré ~

Hikaru les avisó a los demás desde el local donde estaba en donde se encontraba.

Una explosión se oyó.

El Kyubi fue liberado.

El bebé lloraba en brazos de Kizashi, él frunció el ceño.

Hikaru avanzó a máxima velocidad seguido por Kizashi quien había dejado a su bebé a cargo de Mikoto, la Uchiha corrió a llevar ala pequeña a un lugar seguro, Kushina se asombró luego entrecerró los ojos y saltó sobre el techo dispuesta a seguirlos.

La Uzumaki perdió el rastro de los dos cuando fue atacada por una pata de Kyubi que destruía Konoha, los anbus salieron para luchar contra la bestia junto a la policía Uchiha.

En la mansión Uchiha, Itachi sostenía al pequeño Sasuke que lloraba.

- Shh, Shh no te preocupes todo estaré bien, te protegeré Sasuke - decía meciendo al pequeño, Fugaku se acercó a sus hijos. Itachi volteó a verlo - ¿Otou-san que sucede? - preguntó preocupado, otra explosión sonó, su padre no contestó su pregunta.

- Itachi quiero que lleves a Sasuke y los dos se vayan a las instalaciones de seguridad - dijo Fugaku, el pequeño Sasuke que había dejado de llorar por las palabras de su hermano sonrió a su padre y le extendió la manito. Itachi rió y Fugaku siguió imperturbable pero en sus ojos se notaba lo maravillado que estaba, salió de su estupor y miró al mayor - Ahora vayan - ordenó.

Itachi asintió.

En la torre del Hokage, el tercer Hokage y el futuro cuarto Hokage estaban discutiendo sobre la ceremonia de nombramiento de Minato para Hokage, bueno en realidad a eso estaban ahí pero se desviaron del asunto completamente embobados con el bebe Uzumaki de algunos meses que estaba en brazos de Minato, Naruto empezó a llorar cuando la primera explosión se oyó. Los dos adultos entrecerraron los ojos.

Kushina los alcanzó en el momento que Kizashi salía cargando en su espalda a la rubia, a su lado la peliazul miraba a los destrozos causados por el ataque. Kushina se acercó a Mebuki y jadeó al notar que aun se mantenía respirando, aun tenía vida, se asombró una vez más, los jinchurikis morían cuando el Kyubi era extraído, ¿Cómo era que se mantenía con vida?

- ¿Cómo...- la pregunta quedó al aire.

- No hay tiempo, tenemos que llevarla a un lugar seguro - dijo la peliazul. Ellos asintieron y saltando por los techos desviaban los ataques de rocas que volaban por los destrozos, llegaron al lugar donde estaba Mikoto con la niña.

La Uchiha los miró alarmada y preocupada, Kizashi puso a su esposa junto a su hija. Mebuki sonrió y abrazó a su pequeña.

- ¿Ya has decido su nombre? - preguntó Kushina. Mebuki seguía mirando a la pequeña que había dejado de llorar y dormía al parecer agotada, sonrió maravillada.

- Sakura, Haruno Sakura - murmuró. Los demás sonrieron pero el bello momento no duró, la casa fue partida a la mitad por una roca, un pedazo de escombro dela academia había volado hasta ese lugar.

Kushina frunció el ceño, decidida salió dejando a los demás atrás para ir a pelear contra el Kyubi. Mikoto salió junto a ella pero no se quedó en el local, fue en busca de ayuda de los demás Uchihas para buscar refuerzos para controlar a la bestia con el poder ocular, ella no sería capaz de hacerlo sola, antes de salir las dos mujeres se asintieron, con eso la Uchiha se fue.

Kushina realizó posición de manos.

- Cadenas de Sellado de Diamantina - gritó y decenas de enormes cadenas salieron de su espalda, perforaron la tierra, salieron a la superficie y llegaron hasta atrapar completamente al Kyubi por las patas y la cabeza. Una barrera fue creada alrededor del Kyubi y del local donde estaban ellos.

Minato llegó en ese momento, antes de la barrera fuera cerrada, al lado de su esposa, los demás adultos estaban afuera con el ceño fruncido.

El rubio miró asombrado a la bestia descontrolada, al parecer era controlada por alguien, avistó a un hombre cerca del Kyubi que parecía no recibir daño.

- Kushina mantén-lo en las cadenas el tiempo que puedas - pidió a su esposa y ella asintió, el hombre que controlaba al Kyubi fruncía el ceño hacia Kushina, cuando estaba a punto de ordenar que el Kyubi atacará a la mujer Minato apareció frente a él.

Los dos se encararon.

Kushina notó que el Kyubi dejó de ser controlado, al parecer su esposo había logrado realizar un jutsu para que el enmascarado no tuviera más poder sobre el nueve colas.

El Kyubi se dio cuenta que estaba liberado de su contenedor y jaló con todas sus fuerzas de un lado a otro, tratando de liberarse.

- Ocho Trigramas Palmas del retorno al Cielo - gritó Hikaru poniéndose cerca de Kushina y expulsando chakra de su cuerpo mientras giraba sobre sus talones creando una semiesfera que las defendió de un árbol que el Kyubi había logrado lanzar con su pata libre.

Kushina le agradeció cuando ésta se detuvo encarando a la bestia.

Mebuki se levanto y se puso junto a las mujeres que la miraron alarmadas.

- Mebuki qué... - fueron interrumpidas, Kizashi frunció el ceño.

- Sella a Kyubi dentro de mi otra vez Kushina, no seguiré con vida mucho tiempo pero Ughh - Mebuki escupió sangre, la extracción del Kyubi la había debilitado y a estas horas ya debería estar muerta - Al menos... moriré llevándolo conmigo - murmuró mientras Kizashi corrió a su ayuda para sostenerla en pie.

El hombre se vio devastado por unos segundos pero luego lenta y difícilmente accedió al pedido de su esposa.

- ¿Qué dices Mebuki? Sólo mantente a salvo, si estás viva aún eso significa que tenemos la posibilidad de salvarte pero eso no pasará si lo sellamos dentro de ti, no aguantarás - gritó Kushina sudando arrodillada en el suelo esforzándose por mantener controlada a la bestia.

Hikaru miró de reojo a la pelirroja.

- Hazlo Kushina - ordenó ilegible la Hyuga, la Uzumaki la miró sorprendida.

- Pero Hikaru ¿Qué dices? ¿Sabes... - Kushina trató de hacerlas repensar, alarmada y desesperada por la actual situación.

- LO SÉ - gritó en respuesta con el ceño fruncido la peliazul, mirando al suelo, tapando sus ojos con el flequillo, Kushina abrió los ojos como platos - Ella también lo sabe, sólo hazlo - volvió a ordenar aguantando las lágrimas pues ella sabía muy bien que sucedería después de esto, Mebuki no volvería.

Entre todos ellos, Hikaru lo tenía más difícil junto a Kizashi, lo sabían... entonces que fuera ella que lo ordenará...

Kushina asintió vacilante. Mebuki sonrió agradecida.

Kizashi lo pensó detenidamente.

- No lo hagas Kushina, no es necesario - dijo el adulto. Todas miraron al Haruno.

- ¿Kizashi qué dices? Debo... - Mebuki fue interrumpida por la mirada seria de su esposo.

Ella abrió los ojos como platos.

- No lo harás, ¿no me digas qué ...? - ella miraba atentamente a su esposo, una lágrima escapó de su ojo cuando entendió que haría - No lo hagas Kizashi no te atrevas, es nuestra hija, no tienes que...- se detuvo cuando su esposo le acarició el rostro, los dos miraron alrededor, a su aldea a los destrozos, a los habitantes que peleaban por sobrevivir, Kushina los miraba interrogante y Hikaru abrió los ojos como platos cuando Mebuki detuvo su mirada en ella.

La peliazul comprendió lo que harían, una lágrima escapó de su ojo, apretó los puños. Kizashi y Mebuki asintieron a la Hyuga.

- Kushina mantén al Kyubi, onegai - suplicó la peliazul antes de dirigirse hasta los dos. Kushina los miraba sin comprender, hizo una mueca por la resistencia del Kyubi mientras mantenía sus manos en posición - Los odio por obligarme a ayudarlos a hacer esto Mebuki, Kizashi... - susurró la Hyuga entre el llanto mientras sostenía el otro brazo de Mebuki, aunque fue apenas un murmullo Kushina logró oírlo, no presentía nada bueno, volteó a mirarlos de reojo mientra ellos se dirigían cerca de la pequeña bebe que había empezado a llorar otra vez.

- Al parecer no podré pagarte mi deuda Hikaru... - susurró la rubia y Hikaru sonrió de lado y murmuró algo que Kushina no pudo oír.

Kushina abrió los ojos como platos cuando vio a Kizashi realizar las posición de manos del "Sello Consumidor del Demonio de la Muerte", Kizashi pretendía llevar a la mitad del Kyubi con él pero...

Jadeó al notar que hacia un altar de ceremonia donde la pequeña estaba en medio.

Planeaban poner a la otra mitad dentro de la bebé.

- ¿Qué hacen? - gritó la pelirroja, Minato llegó en ese momento y vio alarmado lo que sucedía. Hikaru estaba tras el altar arrodillada parecía esperar algo, tras ella estaba Kizashi. Mebuki estaba al frente de altar.

Nadie lograba ver que tras Kizashi el Shinigami estaba tomando el alma del Kyubi, el zorro tuvo su tamaño disminuido lo que llamó la atención del nueve colas a quien hacía el jutsu, se dio cuenta que planeaban sellarlo y dentro de una niña.

Kushina sintió mayor resistencia del Kyubi y vio que éste logró mover una pata en dirección a ellos.

- CUIDADO - gritó Kizashi, Mebuki miró de reojo hacia atrás y Hikaru alzó la mirada.

La sangre fue salpicada.

Kizashi fue atravesado junto a su esposa y una gota cayó en el pecho de la pequeña. Hikaru abrió los ojos como platos viendo el rostro de su amiga frente a ella.

Kushina y Minato abrieron los ojos como platos al igual que Mikoto que apareció fuera de la barrera justo a tiempo de ver a sus dos amigos siendo atravesados, el Mangekyo se despertó ese día en los ojos de la Uchiha.

- MEBUKI, KIZASHI - gritaron sus amigos mientras Hikaru los miraba temblorosa.

Kizashi y Mebuki con esfuerzo mantenían a la garra del Kyubi lejos de su hija. Kizashi con todas las fuerzas que le restaban siguió con el sello sin esperar ni un segundo.

Una lágrima cayó del ojo de Hikaru y ella fue la testigo de las últimas palabras que los dos susurraron a su pequeña.

- Minato... - nombró el sacando al hombre tembloroso y impactado de su esturpor - A-acércate...- murmuró con sus fuerzas hacia el rubio, Kushina luchaba con lágrimas en los ojos, mantener al Kyubi que trataban de perforarlos más.

Minato hizo una mueca herida y se acercó, la pelirroja pudo ver que tiempo después de una breve charla Minato realizaba "El Estilo de Sellado de los Ocho Trigramas" que consta de dos símbolos de los cuatro sellos, fue utilizado para ayudar a sellar el chakra del Kyubi en el interior de la niña.

El Kyubi fue sellado.

Lentamente las cadenas de Kushina fueron retrocediendo y la barrera se fue desintegrando, los brazos de la pelirroja cayeron al lado de su cuerpo, su rostro tenía una expresión devastada mientras miraba al suelo.

Hikaru tomó en brazos a la pequeña hasta que ésta se calmó, Minato miraba al cuerpo de sus amigos que sonreían mientras estaban uno al lado del otro en el suelo aun sin lluvía, el cielo parecía llorar por la muerte de esos dos grandes shinobis, Mikoto avanzó temblorosa hasta ellos.

La Hyuga se levantó con la pelirosa en brazos y dijo las palabras que hizo que todos abrieran los ojos como platos y luego sonrieran resignados entre lágrimas.

* Fin del Flash Back*

Sakura estaba estática mientras Kushina terminaba de narrar la historia.

La pelirosa se levantó del suelo donde estaba sentada, Kushina la miró interrogante por unos segundos, Sakura apretó los puños temblorosos mientras lágrimas caían de sus ojos.

- Sakura-chan tú... - fue interrumpida.

- ¿Cómo pudieron?... ¿Porqué? ¿ Cómo pudieron encerrar un monstruo dentro de su propia hija cuando aun era un bebé ? - gritó la pelirosa haciendo que Kushina abriera los ojos como platos. Sakura lloraba sonoramente mientras frotaba sus ojos - ¿Ellos no tuvieron la idea de lo sola que me sentiría? ¿En todo lo que tuve que pasar? ¿acaso pararon para pensar en los que dejaban atrás cuando se fueron? en que...me dejaron atrás. Ahora Akatsuki me persigue y los aldeanos siempre me odian mientras yo tengo que soportar, sonreír y seguir adelante sin ellos, sin nadie que hubiera enseñado si lo que hacía estaba bien o mal, si realmente estaba en el camino correcto o sin nadie para ver mis logros y felicitarme cuando llegará a casa - la pelirosa se desahogaba a todo pulmón, se sentía tan herida y triste.

Kushina se levantó y la miró entristecida, le puso una mano en el hombro, Sakura se alejó y Kushina se sobresaltó.

- Usted lo sabía, lo supiste todo este tiempo, ¿es por eso que me cuidaba entonces? ¿por mi madre o por que es tu obligación como Uzumaki mantener el sello funcionando cuando se debilite? Es por eso que Naruto está en mi equipo junto a Sasuke, para controlarme si me salgo de control y no logró mantener al Kyubi - gritó la pelirosa.

Kushina no pudo rebatir el último argumento. Naruto y Sasuke estaban exactamente por eso aunque éstos no lo supieran.

- Sakura-chan déjame explicarte...- Sakura hizo una mueca herida y se negó a escucharla empezando a correr huyó de donde estaban - SAKURA - gritó la pelirroja extendiendo la mano en dirección a la pelirosa que se alejaba.

Kushina miró su espalda entristecida.

Era por eso que no había contado antes, por eso nadie tenía permitido decirle la verdad, porque aun era una niña y una shinobi muy joven por más inteligente que fuera para lograr entender la acción de sus padres, no había forma de que lo tomará bien a la primera vez que lo oyera, no era lo madura lo suficiente para entender que algunas cosas por mas sacrificios que tengan son necesarias para mantener la paz y el bien estar de la aldea.


Sasuke miraba asombrado a su madre.

Acababa de descubrir algo que lo dejó estupefacto.

Él se levantó y Mikoto imaginó que era lo que tramaba.

- No es necesario que vayas a decirle a Sakura-chan cariño - avisó llamado la atención de él -... Kushina la esta entrenando, es muy probable que sea ella quien le cuente a Sakura-chan, cuando sea necesario - dijo mirando hacia el frente.

- Pero...- Sasuke detuvo su frase al ver la mirada de reojo de su madre, si ella lo decía no era solo para tranquilizarlo.

Él suspiró resignado y se sentó al lado de su madre otra vez. Se sacudió el pelo con la mano algo frustrado por no poder decirle la verdad a su amiga. Quien sabe más tarde se escaparía unos minutos del entrenamiento para ver si ella ya no sabía la verdad, hace semanas no se veían por los entrenamientos.

Sasuke miró a su madre.

- A todo esto ¿como conociste a la madre de Hinata? - preguntó con cara de desinterés pero con verdadera curiosidad.

Mikoto se sonrojó imperceptiblemente y Sasuke arqueó la ceja.

- Ahh... bueno...digamos que teníamos gustos similares - dijo mirando hacia un lado algo apenada.

Sasuke sintió aun mas curiosidad.

- ¿Gustos similares? - repitió el menor.

Ella asintió.

- Los dulces el té y... los chicos algo fríos - murmuró divertida haciendo que Sasuke abriera mas los ojos de golpe.

Mikoto recordó como se conocieron.

*Flash Back*

Mikoto se dirigía a ver el entrenamiento del moreno Uchiha. Sabía que a él no le gustaban los dulces por lo que tenía un canasto con aperitivos salados y nada más.

~ Usaré como excusa el que soy muy amiga de mi nuera...quiero decir madre de Fugaku para decir que fue ella quien me envió ~ pensaba animada la peliazul.

Se detuvo completamente al ver a una chica de un largo cabello azulado tras el muro que miraba fijamente a un lugar, Mikoto se dio cuenta de la silueta de Fugaku justo donde ella miraba.

Miró a la chica y luego a Fugaku a lo lejos.

Ella hizo puchero y miró al suelo, era obvio que siendo tan fuerte y atractivo Fugaku tuviera admiradoras, suspiró resignada.

- ¿A ti también te gusta Fugaku-kun? - preguntó sobresaltando a la chica que volteó a verla sonrojada y completamente asustada.

- A-ano ...- Mikoto se soprendió al ver que era una Hyuga - ¿Qu-Quien es Fugaku? - preguntó con el labio tembloroso temiendo haber sido descubierta.

Mikoto parpadeó.

- ¿Cómo que no sabes quien es Fugaku-kun? Lo estás viendo justo ahora...- murmuró dando un paso al frente entonces Mikoto se dio cuenta que había alguien mas con Fugaku.

Un Hyuga un poco mas alto que el moreno tenía los brazos cruzados y lo miraba imperturbable mientras Fugaku tenía el puño a la altura del mentón, fruncía el ceño y apretaba los dientes, pareció estar muy enfadado.

- Estabas viendo a Hiashi - dedujo la Uchiha y se dio cuenta de que estaba en lo correcto cuando vio que la Hyuga se sonrojaba de pies a cabeza.

Mikoto rió divertida de su reacción. Los chicos tuvieron su atención llamada al oír una risa.

Fugaku al darse cuenta de quien era se ruborizó ligera pero notablemente, Hiashi no estuvo en mejor situación aunque lo disimuló más al ver a la peliazul.

La Hyuga movía las manos negando alarmada a la Uchiha que reía.

* Fin del Flash Back*

Mikoto miró a su hijo que parecía pensativo.

Itachi y Shisui llegaron en ese momento para llamar a Sasuke. Miraron interesados al menor que parecia en um debate interno.

- ¿Qué le sucede a Sasuke? - preguntó Shisui acercándose a la adulta y viendo la confusión y lo perdido que estaba el menor en pensamientos.

Mikoto sonrió perversa, los dos parpadearon y luego Shisui correspondió la sonrisa sabiendo muy bien lo que vendría después, le encantaba meterse con el pequeño Uchiha.

- Seguramente está pensando si Hinata-chan heredó los gustos de su madre hacia los chicos algo fríos - murmuró Mikoto divertida y burlona sin dejar de sonreír.

Sasuke abrió los ojos como platos. ¿Acaba de oír lo que acababa de oír? ¿Su madre estaba usando sus poderes de conocerlo perfectamente para burlarse de él?

Shisui sonrió aun más como un gato sádico y llevó una mano a la boca.

- Ara ara, con que es eso - dijo y puso la mano sobre la cabeza de Sasuke dando palmaditas consoladoras - Sigue pensando positivo mocoso, quien sabe Hinata-chan te corresponda un día, uno muy, muy lejano - dijo sin detener sus palmaditas como si él fuera un niño.

Un tic por el enojo se creó en la frente de Sasuke.

El menor se levantó irritado y miró a Shisui.

- Eres un...- el mayor lo miró aun sonriendo con arrogancia con los brazos cruzados a la altura de su pecho - Hombre Viejo! - provocó el menor y Shisui se puso de piedra por unos segundos antes de que sus manos picaran por las ganas de ahorcar a ese maldito mocoso.

El sharigan se activó en Shisui y lo miró desde arriba con una sonrisa macabra.

Sasuke tragó grueso.

- Te mataré pequeño mocoso - aseguró y se lanzó sobre el menor, Sasuke abrió los ojos como platos y los dos cayeron rodando por el pasto.

Shisui estaba sobre Sasuke mientras estiraba su pelo con una mano y con la otra trataba de ahorcarlo con una expresión sádica, Sasuke lo miraba irritado con el pie el estómago de él tratando de alejarlo , la mano en el pelo y la otra en el brazo de Shisui que trataba de acercarse a su cuello.

Itachi se sentó al lado de su madre.

- ¿Trataremos de detenerlos ? - preguntó el menor a la Uchiha.

Mikoto lo miró.

Los dos sonrieron perversos.

- Nahhh - dijeron en unísono y volvieron a mirar a los dos Uchihas que siempre parecían gato y perro.

- ¿DONDE ESTÁ EL PEQUEÑO Y TIERNO SASUKE QUE ME ADORABA? TRÁELO DE VUELTA - gritaba Shisui al menor bajo él.

- DESCUBRIÓ QUE NO ERAS TAN GRANDIOSO ASÍ, Y NO TE ADORABA DEJA DE ALABARTE TÚ SOLO... Y NO ME DIGAS TIERNO MALDICIÓN - contestó el menor irritado.

- Siento que tengo dos hermanos menores - murmuró Itachi con una sonrisa agotada. Mikoto rió.

- Tambièn siento como si tuviera dos hijos pequeños - los dos soltaron uma suave risa.

Itachi miró a los dos y pensó ¿Qué hubiera pasado si Sasuke tuviera la vida que Hinata llevaba y él fuera el asesino de su proprio clan? Sacudió la cabeza y alejó esos pensamientos horribles, sólo disfrutaría el poder ver a su otouto y luego le curaría las heridas a él y a Shisui por comportarse como niños.

- Sasuke puede sufrir de la maldición a causa de Hinata-chan - murmuró la madre. Itachi parpadeó y la miró hasta comprender.

- ¿Te refieres a la maldición de odio del clan Uchiha? - preguntó el menor. Ella asintió - Hace mucho que no tenemos casos de Uchihas que sufren con esa maldición - puntuó el moreno, la paz se mantenía en el clan Uchiha hace mucho tiempo.

Mikoto suspiró.

- Exactamente, por eso es más peligroso, si algo terrible le llega a pasar a Hinata-chan...- Los dos miraron atentamente a Sasuke que reñía con Shisui. Con una mirada algo lejana el viento meció el pelo de los Uchihas - Él heredará la maldición por todos los Uchihas que no la sufrieron, y si eso llega a pasar...- su madre lo miró preocupada.

Itachi puso una mano en el hombro de su madre para tranquilizarla.

- No te preocupes, recuperaremos a Hinata-san antes que algo pueda pasar, además si por algún caso algo llega a suceder yo estaré hay para mi tonto hermanito menor - aseguró Itachi. Mikoto sonrió.

- Sólo esperemos que no suceda nada... - dijo melancólica la peliazul.

- TE LAVARÉ LA BOCA CON JABÓN MOCOSO, HINATA-CHAN JAMÁS TE QUERRÁ ASÍ, HASTA YO SOY MEJOR OPCIÓN PARA ELLA - gritó Shisui provocando al menor.

- AH.. NI SE TE OCURRA ACERCARTE A ELLA CON TUS PERVERSIONES, MALDITO PERVERTIDO - gruño Sasuke en respuesta mientras Shisui le jalaba el pelo.

Mikoto y Itachi rieron.


Hinata lloraba sobre el pergamino.

Apretó más arrugando el papel en sus manos.

Lo que leyó era una carta a Neji, confesaba su elección a la muerte en cambio de la vida de un shinobi que Hiashi había matado al protegerla... al protegerla a ella.

Sentía que era su culpa, se sintió tan débil por haber sido simplemente secuestrada sin hacer nada, para ella ser una niña no era una excusa, muchos ninjas ya eran fuertes a los 5 años, sólo miren a Kakashi, pero que ella no se acordará significaba que había simplemente sucedido mientras ella dormía y no se había despertado en ningún momento, ¿cómo no se había despertado y dado cuenta que había alguien en su habitación?

Tan solo era una niña.

¿Y si...? ¿Neji había sentido eso en relación a ella? ¿La culpaba? ¿Había matado al clan por venganza? ¿La dejó viva para que ella se sintiera como él se sintió?

No, él habia dejado claro que fue por probar sus límites.

Hinata arrugó más el papel al recordar eso...pero si por alguna razón Neji lo había hecho con el tal de herirla a ella, Hinata le mostraría que no se quedaría de brazos cruzados... si el había matado a gente inocente que nada tenía que ver...apretó aun mas el pergamino con una expresión de puro odio...si todo había iniciado a causa de ella, terminaría por las manos de ella.

Hinata notó que el pergamino aun tenía escritos, lo abrió un poco mas y abrió los ojos completamente interesada.

'Ninjutsu de espacio tiempo del byakugan.'

Leyó rápidamente captando las partes mas importantes.

'Es capaz de crear un portal con luminosidad astral y en negativo. A través de éste, puede moverse de una localización a otra, o también, acceder a un extenso espacio con las mismas características del portal. También permite llevar a otras personas a la dichosa dimensión, además de poder mostrarles hechos pasados que son guardados dentro de éste espacio'

Hinata abrió los ojos sorprendida, ese era seguramente el jutsu que Orochimaru quería que aprendiera, el Sannin debía pensar en entrenarla para luego tomar su cuerpo cuando éste fuera fuerte para poder apoderarse de todo su poder.

Lamentablemente eso no estaba en los planes de Hinata.


Sakura lloraba sobre la cama de su solitaria casa, sentada abrazando sus piernas.

Un sonido en la ventana abierta llamó su atención.

Sakura abrió los ojos como platos al darse cuenta que un sapo, claramente una invocación de Naruto, entraba.

- ¿Qué haces? - preguntó aturdida al sapo que ponía una caja sobre su mesa.

El sapo se sobresaltó sorprendido estaba enfocado en dejar lo que Naruto le había encomendado. Lentamente se volteó para ver a la pelirosa sobre su cama encarando-lo.

- Ah...pues...pues yo - Sakura entrecerró los ojos, no estaba de humor para rodeos - Sólo vine a dejarte esto - gritó apresurado dejando a la cajita sobre la cama y corriendo a la ventana para luego escapar de un solo salto.

Sakura parpadeó y tomó la cajita.

Había una carta adentro.

'Sé que tu cumpleaños es solo dentro de algunos días pero quería ser el primero en darte un regalo, que mejor momento que darte cuando menos los esperar dattebayo, además de que temía que si no lo compraba ahora alguien lo compraría antes.

Cómo es difícil enviar una flor que se mantenga viva durante el camino, y además tendré que estar estos años fuera te envió este regalo, me recordó mucho a ti ´tteba. Ahh ero-sennin deja de mirar no es asunto tuyo... Ahh lo siento eso no debería haberlo escrito es que estaba escribiendo mientras hablo en voz alta, ERO-SENNIN QUÍTATE.

JIRAIYA ES EL MEJOR Y MÁS GUAPO. - Ero-sennin.

ES MENTIRA. - Naruto

Espero te guste.

Para: Sakura-chan.

De: El más atractivo, genial y fuerte ninja naranja de Konoha.'

Sakura lo leyó dos veces, luego empezó a reír sintiendo las lágrimas secas en su rostro.

- Naruto baka - murmuró la pelirosa mientras frotaba su ojo. Naruto tenía la habilidad de hacerla sentir mejor aunque no estuviera ahí, como si de alguna forma supiera cuando se sentía mal aun estando a kilometros de distancia.

Ella buscó el regalo en la cajita, vio maravillada un collar de con una flor de cerezo como adorno.

Lo alzó frente a sus ojos.

*Flash Back*

Sakura abrió los ojos lentamente al sentir los rayos de sol que entraban por la ventana abierta.

Se sentó algo cansada, se frotó los ojitos y miró su habitación.

Era su cumpleaños de 8 años ese día, ella hizo una mueca triste y miró por la ventana.

- Otra vez sola - murmuró entristecida.

- Eso no es verdad - una voz que venía desde atrás de la ventana llamó su atención. Naruto entraba por la ventana.

- ¿Naruto? - preguntó ella sorprendida.

El sonrió brillantemente y saltó adentro. Ella se levantó sobre la cama y lo señalo acusadoramente.

- Ahh, no debes entrar así a la casa de los otros, menos de una niña - gritó algo avergonzada la pelirosa, recién se había levantado, aun llevaba su pijama de flores.

El rubio llevó las manos tras la cabeza despreocupado.

- ¿Eh? Es que se veía algo solitario, los demás te están esperando dattebayo - dijo pasando por ella para ir a la cocina como si nada.

Sakura parpadeó.

¿Los demás?

- A-ano, con permiso - una suave voz llegó a sus oídos, ella miró a la ventana otra vez. Hinata apoyaba sus manitos en ella, la casa era en el segundo piso por lo que la peliazul mantenía sus pies sobre el techo de la otra casa tratando de subir a la ventana.

Sasuke suspiró y la ayudo, ella le sonrió agradecida cuando estuvo sobre la ventana, el Uchiha volteó el rostro.

- Hmpf - soltó el pequeño mientras Sakura los miraba asombrada.

Hinata saltó adentro seguida por Sasuke.

- Sentimos entrar así, Naruto-kun y Sasuke-kun dijeron que a ti te gusta que entren por la ventana - dijo haciendo una reverencia mientras sostenía algo en manos.

Sakura se quedó de piedra.

Sakura Interna: Qué Ingenua!¿Cómo a alguien le gustaría algo así?

El pelinegro tenía las manos en los bolsillos mirando alrededor.

- Con permiso - dijo antes de pasar por ella y ir en dirección a la cocina junto a Naruto.

Sakura se dio cuenta que afuera en el techo de la otra casa, Ino tenía un paquete en manos, Shikamaru bostezaba por la demora, Chouji comía unas patatas, Kiba estaba con su perrito jugando mientras esperaba y hasta Shino tenía en un pote de vidrio una mariposa, que era claramente su regalo, ella abrió los ojos como platos maravillada al ver a sus compañeros esperando, esperándola a ella.

Hinata sonrió.

- Naruto-kun paso toda la mañana por las casas de todos para llamarlos, gritando que era tu cumpleaños y deberían venir por que él lo decía - dijo riendo suavemente y divertida la pequeña.

Sakura miró sorprendida a Hinata y luego a Naruto que trataba de hacer algo en la cocina mientras Sasuke lo reprendía diciendo que estaba haciendo desastre.

La pequeña sintió ganas de llorar pero no de tristeza.

- ¿Porqué lo hacen? - preguntó la pelirosa - No necesitan sentir pena - murmuró frotando sus ojos.

Hinata parpadeó.

- ¿Pena?- repitió la peliazul y luego miró a los niños que hacían desastre en la cocina - No lo hacemos por eso Sakura-chan...- Sakura la miró y Hinata le sonrió - Los hacemos porque somos amigos - respondió antes de ir hasta ellos, Sasuke quemó una silla con el jutsu bola de fuego y Naruto corría alrededor desesperado, el Uchiha siquiera se inmutaba como si todo estuviera bajo control.

Hinata los miró sorprendida, ¿en verdad sólo estaban tratando de hacer el desayuno?

Sakura quedó unos segundos estática sobre la cama, lentamente una sonrisa de lado apareció en su rostro.

Amigos.

La pelirosa parpadeó al darse cuenta que aun estaba en pijama y toda despeinada.

- KYAAA...

[...]

- Toma Sakura-chan - dijo el rubio entregándole una flor de cerezo. Sakura parpadeó - Protege a esta flor, y yo protegeré a la protectora de las flores - dijo sonriendo brillantemente. Sakura tomó la flor aun algo aturdida, el rubio seguía sonriendo - Cada año te daré una nueva dattebayo - aseguró mientras le revolvía el pelo, Sakura se sonrojó levemente, el Uzumaki era el último en retirarse, los dos estaban en la puerta y ya era de noche.

Sakura vio a la espalda del Uzumaki mientras éste alejaba, miró a la flor en su mano.

- Qué cosas mas raras dices baka - murmuró para si, fue hasta su cuarto y se acostó sobre la cama sin dejar de mirar a la flor en su mano, una sonrisa apareció en su rostro, una muy contenta - Cada año te daré una nueva - repitió en un murmullo la pelirosa sin dejar de sonreír.

El Uzumaki le había dicho a su manera que habría más cumpleaños como ese, más veces en la que no se sentiría sola.

* Fin del Flash Back*

Sakura miró al collar en sus manos, la flor de cerezo giraba en el aire mientras ella lo sostenía por la cuerda.

Ella miró a las flores que Hinata le había ayudado a prensar en un cuadro, estaban en su pared todas las flores que habían sido regalo de Naruto, cada una contenía una historia diferente de un cumpleaños diferente.

" - Cuida a flor, y yo protegeré a la protectora de las flores dattebayo."

Siempre decía algo parecido, era un pequeño ritual que él tenía después de darle la flor.

Ella sonrió melancólica.

La puerta de su casa fue abierta de golpe, uno muy fuerte.

Sakura corrió hasta la entrada y se encontró con una Kushina que jadeaba.

- Sakura-chan...- murmuró entre jadeos por la carrera. Sakura abrió los ojos como platos.

- Kushin... Auch - ella gritó cuando la enojada mujer le golpeó la cabeza - ¿Para que fue eso? Itai, itai - murmuró con las dos manos en la cabeza, sobando el local adolorido.

- No me preocupes así dattebane, termina de escuchar cuando te hablé - reprendió como una madre la mayor. Sakura la miraba con las manos en la cabeza, juraba que el pelo de Kushina estaba flotando. La pelirroja parpadeó.

- Eso que tienes ahí...- murmuró al ver el collar que Sakura tenía en la mano. La pelirosa parpadeó y miró el collar, se sonrojó levemente.

- Ahn...Es un regalo de Naruto...- confesó algo apenada.

Kushina abrió los ojos como platos, sonrió melancólica y sacó la foto que había traído después de pasar en su casa.

- Tú padre tenía uno igual en la academia - confesó la mayor. Sakura abrió los ojos como platos. Kushina le mostró la foto donde había una mujer rubia y sonriente embarazada con un collar de cerezo, agachado a su lado un hombre que tenía el pelo como una flor, con un brillo maravillado y la boca abierta en un perfecto "o" mientras tenía las manos en la panza de la mujer.

Sakura pensó que se veía algo bobo pero... una lágrima cayo en la foto mojando un poco el papel... pero se veía muy amoroso y cariñoso, de alguna forma le recordó a Naruto... La madre muy confiante y... feliz, muy feliz.

- Con ese collar hizo a Mebuki su prometida - dijo la pelirroja y Sakura se sonrojó completamente al pensar en su propio collar. Kushina sonrió divertida unos momentos - Infelizmente fue perdido en medio al ataque - dijo tristemente la mayor.

Sakura hizo una expresión melancólica aun mirando la foto.

- Pero...aun no te he dicho cuales fueron las palabras de Hikaru - dijo captando toda la atención de de Sakura, la mayor fue saliendo de la casa y Sakura la siguió. Las dos pararon en el balcón, el sol se ponía en el horizonte de donde estaban podían ver gran parte de la aldea, las personas que charlaban felices y otras hacían las compras, niños peleaban y otros jugaban a los ninjas.

Kushina sonrió mientras le contaba que era lo que Hikaru había dicho.

" - Ellos protegieron con sus vidas a la aldea de la Hoja que tanto amaban, y también a su futuro, para ellos renunciar al país y a la aldea es lo mismo que renunciar al futuro de su hija, ellos mejor que nadie sabían la dura vida que les espera a los que no tienen donde vivir cuando su país es destruido... además ellos eran... shinobis - la peliazul miró a la niña en manos - Esta niña conlleva la esperanza y la voluntad de fuego de ellos. Mebuki y Kizashi querían que su hija fuera vista como una heroína, y creo... que así debe ser."

Sakura abrió los ojos como platos. Ella miró atentamente a toda la aldea, lo que ahora era su presente era lo que sus padres habían protegido con todo su ser.

Miró atentamente al monte Hokage.

"- Pero no te preocupes Sakura-chan iré y me volveré lo suficientemente fuerte para proteger a la aldea que mi padre ve como una familia dattebayo ... Además prometí que te protegería de los Akatsuki y yo no retrocedo a mi palabra - aseguró el rubio - Porque ese es mi camino ninja."

~ Una familia ~pensó la pelirosa mientras Kushina la miraba de reojo.

Naruto.

Kushina.

Minato.

Sasuke.

Kakashi.

Chouji.

Shikamaru.

Ino

Kiba.

Shino y...

Hinata

Sakura miró al suelo unos segundos, se secó las lágrimas y se puso el collar en el cuello.

Ella alzó la cabeza mirando hacia el horizonte y sonrió.

Kushina la miró expectante.

- Yo... Hace mucho tiempo lo había decidido pero ahora - Sakura apretó los puños - Estoy más que segura de lo que camino voy a seguir... Seguiré los pasos de mi madre, protegeré a toda la aldea y seré...La Hokage - declaró segura la pelirosa, el viento meció su pelo y los rayos de sol hicieron que un lado de su cuerpo se iluminará.

Kushina abrió los ojos como platos.

" - ¿No te molesta que Minato vaya a ser el próximo Hokage? - preguntó la pelirroja a Mebuki que llevaba meses de embarazada, Kushina acababa de tener a Naruto.

Mebuki lo pensó detenidamente y luego sonrió, direcionó su mirada al Monte Hokage y negó con la cabeza.

- Creo que él es más adecuado, aunque al principio quería ser Hokage para que me reconocieran, con el tiempo cambié mis ideales... mi objetivo era poder proteger a la aldea que tanto amo, amar a esta aldea es culpa de Hikaru - dijo en un susurró casi inaudible la rubia mientras sonreía - Conozco bien a Minato, él es tan noble como Kizashi, aunque a Kizashi también le ofrecieron el puesto por si Minato recusaba fue Kizashi quien se recusó, no creé estar hecho para una habitación encerrada llena de papeles - dijo soltando una risa divertida. Kushina la acompaño - Sé que tu esposo, hará un buen trabajo en proteger a la aldea y a...- la rubia se sobó la panza - Nuestros queridos hijos..."

La Uzumaki sonrió satisfecha.

~ Ella es la Sakura* que ustedes querían Mebuki, Kizashi ~

Sakura sonreía decidida, al ver que el camino que ella quería desde pequeña aunque al principio al igual que su madre quiso ser Hokage porque ella quería ser reconocida y amada como lo era el cuarto Hokage, ahora estaba segura de que había más que solo eso en ser Hokage, era proteger a todos las personas queridas y eso...la incluía a Hinata.

La flor de cerezo de su collar brilló.


La peliazul parpadeó.

Sentía que había algo en el bolsillo del hakama*, puso la mano en éste y sorprendida sacó un collar, tenía el emblema Uchiha.

Encaró atentamente el collar recordando que siempre lo dejaba en la cabecera de su cama, al parecer inconscientemente lo había agarrado y puesto en su bolsillo.

*Flash Back*

Nevaba. Eran hermosos flocos de nieve los que caían pero Hinata estaba triste, demasiado triste.

Era navidad y su familia no estaba con ella, no solo era navidad, era su cumpleaños de 10 años.

Se negaba a llorar otra vez, ya había llorado demasiado durante los 4 años que se pasaron desde el asesinato de su clan, debía guardar sus lágrimas, si tenía tiempo para llorar tenía tiempo para entrenar.

Dejó de mirar el cielo por donde la nieve danzaba y miró al frente. Hinata estaba frente a la entrada de su clan, había entrado apenas una vez después de la masacre y jamás volvió a entrar después de eso.

Abrió los ojos sorprendida al ver frente a ella Sasuke estaba con ropa de invierno, mantenía sus manos en los bolsillos por el frío.

- ¿Sasuke-kun? ¿Qué haces aquí? - preguntó curiosa ladeando la cabeza. Por la noche era difícil notar el rubor en la mejilla del moreno y más aun cuando éste volteaba la cabeza.

Ella seguía mirando al Uchiha de manera interrogante.

- Ven - ordenó el pelinegro dándose la vuelta para empezar a caminar. Hinata parpadeó confundida - Vamos rápido, aquí hace frío y me estoy congelando Hinata - gruñó el Uchiha. La peliazul se sobresaltó y lo alcanzó.

- ¿A donde vamos Sasuke-kun? - preguntó curiosa pero no recibió respuesta. Ella se encogió de hombros, sabía que Sasuke no le haría daño y le respondería las cosas a su tiempo.

Parpadeó confundida al ver que habían llegado al distrito Uchiha.

- A-anoo... Sa...- fue interrumpida.

- Sólo sigue - ordenó sin mirarla, Hinata se sobresaltó y lo obedeció.

El Uchiha abrió lentamente la puerta de su casa.

- FELIZ CUMPLEAÑOS HINATA-CHAN - los gritos de la familia Uchiha la hicieron abrir los ojos como platos, Mikoto sonreía maternal, Shisui sonreía brillantemente, Fugaku permanecía imperturbable pero había accedido a colaborar, Itachi sonreía suavemente, se acercó a ella y le puso un gorrito de cumpleaños, Hinata los miraba aturdida.

¿Cómo lo sabían? Ella jamás le había dicho a los demás cuando era su cumpleaños, los días festivos como esos Hinata los usaba para entrenar aun más por eso no se importaba en responder cuando sus compañeros le pedían incontables veces, pero ¿Cómo era que ellos lo sabían?

Mikoto se acercó a ella y la abrazó.

- Hinata-chan feliz cumpleaños y feliz navidad - dijo casi asfixiando a la peliazul.

- Oe Dona Mikoto la estás asfixiando, deja que ahora soy yo quien la va abrazar - dijo acercándose Shisui. Sasuke frunció el ceño y se interpuso.

- Tú ni te acerques pervertido - Shisui frunció el ceño al menor.

- ¿Qué dices mocoso? A quien llamas pervertido - los dos se miraron con fuego en los ojos.

Hinata aun seguía aturdida, Mikoto la tomó de la mano y la llevó como una muñeca hasta la sala.

Fugaku que tenía los brazos cruzados bajo el kimono miró de reojo a su hijo Itachi.

- A veces siento como si tu madre creyera que es su propia hija - dijo el mayor.

- Un poco más y será Hinata Uchiha - murmuró Itachi con la misma expresión imperturbable. Los dos miraron a Sasuke que discutía con Shisui.

Sasuke sintió la mirada sobre él, dejó de discutir con Shisui y arqueó la ceja a la mirada indescifrable de los mayores.

- ¿Qué? - preguntó Sasuke interrogante.

Los mayores voltearon la cara.

- Nada, nada - dijeron antes de seguir a la sala. Sasuke los siguió sin dejar encarar la espalda de los dos Uchiha que parecían escapar de algo.

[...]

Hinata sentía ganas de llorar de alegría, ahora mismo miraba a la luna estando parada al lado de estanque en el patio, donde había visto a Fugaku alimentar a los peces las veces que había ido a esa casa, se sentía inmensamente feliz y necesitaba un poco de aire para acalmar sus emociones por la noche maravillosa, había tenido ganas de llamar a Sakura pensando que quizás ella estuviera sola pero Sasuke le había dicho que ella estaba celebrando la navidad en la casa de los Uzumaki.

Sintió el chakra de Sasuke acercándose. Él se detuvo a su lado parecía algo vacilante pero quizás era su impresión después de todo Sasuke jamás vacilaba cuando hacía las cosas.

- Aun no te he dado tu regalo - murmuró el moreno.

- ¿Eh? - Hinata parpadeó y Sasuke se acercó hasta mostrarle una cajita negra con un lazo lilas.

Ella abrió la caja algo curiosa, se sorprendió al ver un collar Uchiha que brilló levemente por la luz de la luna.

- Kya..Se lo propuso - murmuró Mikoto escondida tras la esquina de la casa.

- Oh, se lo propuso - junto a ella Shisui murmuró.

- Se lo propuso - murmuraron sin expresión pero muy curiosos Fugaku y Itachi.

Sasuke se sobresaltó al oír los murmullos de su familia, volteó levemente la cabeza.

~¿Qué rayos hacen ahí? ~ pensó alarmado el menor.

Hinata que no se había dado cuenta de la presencia de los otros Uchiha, seguía viendo maravillada el collar.

- Sasuke-kun yo...- ella miró al collar y luego le extendió la cajita - No puedo aceptar esto.

- Oh no! Lo rechazó sin darse cuenta - lloriqueó la Uchiha escondida. Sasuke sintió como si una pequeña flecha perforará su espalda.

- Pobre mocoso fue rechazado sin que ella se diera cuenta - dijo sintiendo pena Shisui. Más una flecha.

- Lo rechazó - murmuraron Fugaku y Itachi junto a ellos.

Y la última flecha.

Sasuke sintió una vena en su frente.

~ Menuda familia la que tengo ~ pensó irritado el Uchiha.

- Sólo acéptalo - ordenó Sasuke manteniendo las manos en los bolsillos. Hinata vaciló trayendo la caja más para si - Es como símbolo de la promesa - susurró inaudible el Uchiha no dejando que ella escuchará.

- Es que yo-yo no te di ningún regalo - murmuró apenada y luego tuvo una idea.

Sasuke la miró curioso mientras ella se sacaba la bufanda roja que usaba.

La peliazul se acercó a Sasuke y le puso la bufanda, el Uchiha abrió los ojos como platos y se ruborizó levemente.

- Esa bufanda me la tejió mi madre - confesó la peliazul. Sasuke parpadeó y luego frunció el ceño.

- Entonces no debes ... - ella lo interrumpió.

- Quiero hacerlo - dijo y sonrió haciendo que él perdiera completamente la batalla. Él volteó la cara unos segundos antes de tomar el collar y ponerse tras ella.

- Ownn ~ - Mikoto y Shisui suspiraban como si vieran la cosa más tierna del mundo con corazones flotando alrededores de ellos, Itachi y Fugaku sonrían satisfechos por el menor que había mantenido su orgullo Uchiha.

Nuevamente una vena saltó en la frente de Sasuke.

~ Los mataré ~ pensó internamente, luego suspiró y siguió con el labor.

Hinata se dio cuenta de que le estaba poniendo el collar.

Ella se sonrojó y apenada miró al suelo mientras Sasuke pensaba que el regalo que los dos habían intercambiado, simbolizaba muy bien la promesa que habían hecho. Infelizmente por la mente de Hinata no pasaba la promesa que habían hecho de niños, no sería hasta tiempo antes de irse que ella se acordaría de la promesa.

*Fin del Flash Back*

Hinata encaró el collar en su mano que se balanceaba mientras lo sostenía a la altura de sus ojos.

La peliazul recordó por primera vez que lo había besado antes de irse.

Kabuto entró a la habitación.

- Hinat...- parpadeó al ver a la Hyuga.

Ésta caminaba de un lado a otro con un aura de confusión y oscuridad como si tuviera una nube, su rostro tenía una mueca de terror mientras iba de un un extremo a otro en la habitación con la mano en el mentón como si pensará en muchas cosas al mismo tiempo.

- ¿En que estaba pensando? ¿Tenía que haberlo hecho de esa forma? ...- seguía con sus cavilaciones y dudas sobre su acto impulsivo antes de partir, ignorando que Kabuto la veía con una gota resbalando su mejilla, de pronto se detuvo en seco y estática con una sombra remplazando el lugar de sus ojos - ... - se mantuvo en silencio cuando se dio cuenta de algo - ...Me confundirá con una de esas lunáticas - dedujo la chica pasmada refiriéndose a las fanáticas del Uchiha que corrían tras él todo el tiempo.

- Ahnn, volveré más tarde - dijo Kabuto sin ser oído el peliblanco mientras cerraba la puerta.

Hinata ensombreció aun mas la mirada y se dejó caer en el suelo, no se había dado cuenta de que Kabuto la había visto,mejor para ella.

¿Qué importa eso ahora?

Lo que haya hecho que tenga que ver con él, no tenía importancia, solo eran asuntos fútiles que debía deshacerse.

La Hyuga se apoyó la espalda en la pared y suspiró, no servía de nada pensar en eso ahora, debía enfocarse. Guardó el collar en el bolsillo otra vez y se paso la mano por la frente algo agotada, volvió a suspirar.

Hinata se dio cuenta que había tirado sin querer uno de sus pergaminos al haberse levantado bruscamente antes.

Lo tomó solo para distraerse y dejar de lado cualquier pensamiento sobre algo de Konoha, debía enfocarse, si seguía pensando en ellos las ganas de volver a ellos...de volver a él, la dominaban y ella no debía vacilar.

Abrió el pergamino y empezó a leerlo.

Se detuvo completamente.

'Tenseigan - la evolución del byakugan'


La puerta del escritorio de Fugaku se abrió.

Él alzó la mirada al recién llegado, arqueó la ceja al notar que era su hijo menor, que quería ahí, jamás había entrado sin Itachi.

- Padre tengo una petición...- dijo Sasuke. Fugaku lo miró expectante - Quiero unirme a la policía de Konoha - declaró el chico.

Fugaku frunció el ceño.

- Recién acabas de cumplir 13 - fue hace unos meses su cumpleaños - Apenas eres un chico ¿y quieres unirte a la policía de Konoha?- preguntó cruzando sus brazos.

Sasuke lo miró imperturbable y decidido.

Los dos se encararon por un largo rato hasta que Fugaku soltó una sonrisa de lado, satisfecho. Suspiró resignado.

- Está bien...Serás entrenado para eso - declaró el mayor.

Sasuke sonrió de lado satisfecho.

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Shinjiro: El Shannaro es generalmente traducido como "Toma eso" o " Hell Yeah" por eso elegí esa palabra que significa 'créelo', me pareció adecuada y algo similar al Shanaro (^^)

Sakura*: fue un juego de palabras mío, en Japón la flor de cerezo puede representar tanto la transición de la vida, como la esperanza.

Hakama*:Un hakama es esa pollera-pantalón que algunos aikidokas usan. Es una pieza tradicional de la indumentaria samurai.

Aclaraciones: Cómo verán no conté toda la historia de Mebuki y Hikaru, al igual que no entré en tantos detalles sobre el ataque del Kyubi, tanto porque voy a retomar ese flash back futuramente como porque fue desde el punto de vista de Kushina y Mikoto. También dejé cosas en abierto como podrán ver pero no se desesperen aclararé todas las dudas en los capítulos siguientes. Al principio no pensé en hacer a Sakura Hokage pero después vi que sería necesario más tarde por eso siento la tardanza ;p es qué también tenía que pensar detenidamente como desarrollar esta parte jeje. La bufanda que le tejió Hikaru a Hinata estaba hecha para durar algunos años por eso no se preocupen en pensar que era pequeña para cuando tuviera más edad.

Respuesta Guest:

Yumeko-san: Lo siento no tengo días fijos últimamente, publicó siempre que puedo hacerlo, mis exámenes finales acaban de terminar por lo que a partir de ahora tendré más tiempo pero siempre depende de como tardé yo para desarrollar la trama, a veces se me pone algo difícil saber como continuar la historia jaja, pero te diré que es más probable ver los fines de semana las publicaciones (aunque haya algunas en medio a la semana).

Tsuki-shin: No sabes lo contenta que me pone que te agrade mi Sakura, me es algo difícil desenvolver la trama con un personaje que tampoco es mi favorito por lo que, qué me digas que te agrada como está me pone muy feliz *-*. El beso de Hinata y la promesa seguirán en suspenso muajajaja.

Darkness: La verdad que aun estoy pensando como es que haré sobre como desarrollar el odio de Hinata, tengo que cerrar muchos puntos para que las futuras acciones de ella tengan sentido jeje, y te confieso que quiero mucho llegar a esa parte y verla en acción *-*

Att: Safamantica s2

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