Draco:
Me senté sobre la cama que no eligió Granger, con la cosa que me había dado en mis manos. Hice lo que me dijo y toqué un botón que elegí al azar. Por ejemplo, el uno. Se veían animales en la pantalla y una voz monocorde y aburrida hablaba. Por favor, que suplicio. Ahora, el dos. Había unos muñecos muy raros en el aparato este. Eran de distintos colores, uno era verde, otro morado, otro rosa y el último, amarillo. Los muñecos se abrazaron a la vez que gritaban teletubbies, o algo parecido. Patético. Bueno, habría que probar suerte con otro número. El siguiente, el tres. Había una docena de personas sentadas alrededor de una mesa. Dos mujeres, al parecer, que estaban completamente locas, se daban voces y se insultaban. Una acusaba a la otra de haberse acostado con su marido. Bah, no había nada interesante, normal. ¿Qué esperaba de un cachivache muggle?
Decidí probar los demás botones. Toqué un botón que tenía dibujado un , el sonido subió. Demasiado alto, toqué el -, bajó el ruido. Ahora mucho mejor. Me puse a tocar todos los botones como un loco. El aparato llamado tele, hizo un ruido muy extraño, pero seguí pulsando botones, entonces, se quedó en negro y echaba humo.
Ups, solté la cosa llena de botones, como si nada.
Me tumbé en la cama. No estaba mal, era cómoda, aunque no lo suficientemente espaciosa. Una imagen me vino a la cabeza. Las piernas de mujer desnudas reflejadas en el espejo. Jamás hubiera dicho que la sangre sucia pudiera tener unas piernas tan sexys. La cara de espanto que puso cuando me encontró allí fue épica. Solté una risita por lo bajini al recordar su cara.
No, pero esa no fue su mejor expresión. La mejor cara que puso fue cuando me vio desnudo completamente. Puso cara de horror y miró hacia otro lado. Aunque me dio tiempo a verle un ligero rubor en sus mejillas.
Recordé su ropa interior. Me gustaban sus conjuntos. Me la imaginé con ellos puestos. Parecía que tenía un buen físico, desde luego, había cambiado mucho.
Nunca la vería en ropa interior, no pensaba acostarme con la sangre sucia. Ahora que lo pensaba… ¿Qué iba a hacer yo? Tenía que estar aquí seis meses, sin sexo. Porque era evidente que no me iba a acostar con ninguna muggle. Antes prefería acostarme con Granger, aunque fuera una sangre sucia.
-Tú -otra vez Granger- ¿Dónde has puesto mi ropa interior?
-Tú sabrás -le contesté- ¿no sabes qué has hecho con tu ropa? -le sonreí malévolamente.
Pero, por un momento, se olvidó de la ropa interior.
-¿Qué le has hecho a la tele? -antes de que pudiera contestar, salió corriendo y regresó con su varita-. Reparo -el aparato dejó de echar humo.
-No le he hecho nada, solo pulsé todos los botones -pero me ignoró.
-No debes hacer eso -dijo a la vez que avanzaba hasta mi cama-. Es una televisión antigua y se rompe muy fácilmente.
-Eh, alto ahí, Granger -me dirigí hacia ella, ya que estaba abriendo todas mis maletas-no sé dónde están tus cosas, ¿crees que no tengo nada mejor que hacer qué quedarme tus prendas?
-Ah ¿no?, entonces, ¿esto qué es? -dijo, mostrándome un puñado de lencería- yo creo que no es tuyo, a menos que te guste vestirte con ropa de mujer cuando te aburres.
-No digas gilipolleces, no sé qué hace eso en mi maleta.
Entonces recordé. Granger cuando me vio mirando sus sujetadores me quitó sus cosas y fue ella quién las guardó.
-Granger, has sido tú la que has guardado tus cosas en mi maleta.
-¿Para qué iba a hacer yo…? -abrió los ojos , tienes razón -se mordió el labio inferior- no me había dado cuenta… siento haberme puesto un pelín histérica -se rió tímidamente.
-¿Un pelín? -le interrogué- pero so parecía que estabas poseída, he temido por unos instantes por mi integridad física.
-No exageres, Malfoy.
Con tantas voces por parte de Granger, y como estaba corriendo de un lado para otro no me di cuenta de que su cuerpo sólo lo cubría una toalla de baño.
Me crucé de brazos.
-¿Sabes, Granger? -di un paso hacia ella- me parece que has guardado tu ropa interior en mi maleta a propósito -ella dio otro paso hacia atrás, para alejarse de mí, lo que me hizo sonreír.
-No digas estupideces, ¿para qué iba a hacer yo eso? -estaba nerviosa.
-Bueno… para tener una excusa y salir sólo cubierta por una toalla y provocarme -le sonreí de medio lado-. Granger, aunque me hayas visto desnudo, no creas que me voy a acostar contigo. Jamás lo haría con una sangre sucia.
-¡En ningún momento he pensado en eso! -pasó de estar nerviosa a estar enfadada- quítate de mi camino que molestas.
Me hice a un lado y pasó, con toda su ropa interior en la mano.
-Si quieres que haga algo contigo, vas a tener que ponerte algo muy sexy -la miré de arriba abajo, y eso la disgustó-. Qué te parece… esto -le mostré un tanga rosa.
-No toques mis cosas -se acercó a mí como un huracán y me lo quitó de la mano.
Entonces, se metió en el baño y cerró de un portazo.
- Vaya, veo que me vas a hacer caso.
No hubo respuesta. Me volví a tumbar sobre la cama, mirando el techo.
La chica salió del baño, ya completamente vestida. Guardó sus cosas en una de sus maletas. Después, se sentó sobre su cama y empezó a tocar todos los números.
-¿Qué quieres ver? -pregunté.
-Pues… no lo sé, voy a hacer algo de zapping hasta que vea algo que me guste.
-¿Zapping? -estaba confuso.
-Sí, ya sabes -no, no sabía. Me miró, y, al ver mi cara, siguió-, mirar en todos los canales para ver qué hay.
-Ah, comprendo -más o menos.
Por fin se detuvo, en ese número que ella dejó puesto, un chico le decía a su novia cosas muy empalagosas. Miré de reojo a Granger, tenía cara de boba. Seguí mirando el aparato. Después de media hora, lo que Granger veía, acabó en tragedia, el chico murió. El asesino lo apuntaba con una varita muggle, de la que salió algo a toda velocidad y se metió en el cuerpo del otro hombre.
-Joder, se lo han cargado -me sorprendí- ¿van a meter al asesino en Azkaban, no?
Para mi sorpresa, se empezó a reír.
-No, Malfoy, es unan película, nadie ha muerto de verdad, además, aquí no existe Azkaban.
-Entonces, ¿por qué llorabas? -ahora sí que estaba sorprendido y confuso.
Ella se encogió de hombros.
-Pues, porque es una historia de amor muy bonito, pero muy triste.
-Ajá -sólo fui capaz de decir eso.
-Que varita más rara –le dije.
-No era una varita, era una pistola. De ella sale una bala que mata a las personas, o las hiere –me explicó.
-Ah –qué extraño y confuso me resultaba aquí todo.
No sabía qué hacer, lo iba a pasar realmente mal en este mundo. ¡Si no llevaba aquí ni un día y ya estaba harto!
Empecé a darle golpes a la cama con el pie.
-¿Puedes dejar de hacer eso? -otra vez la insufrible- es muy molesto.
-Más molesta eres tú y por eso no te digo que te largues.
-Yo no quería compartir cuarto contigo, pero tú dijiste: "si, no nos importa, ya nos conocemos, del colegio." Así que ahora, te aguantas, bueno, o mejor, vete a dormir al pasillo.
-Si no fueras una sangre sucia…
-¿Qué? -me interrumpió.
-Tú qué crees -le sonreí.
-Aunque fuera una sangre limpia, jamás haría nada contigo. Porque eres despreciable y no me atraes.
-Ya, ya.
-No me des la razón como a los locos.
-No lo haré cuando dejes de decir tonterías.
-¡Casi se me olvida! -salió de la cama de un salto- tengo una cena con mis padres.
Otra vez se metió en el baño con ropa. ¿Pero cuántas veces se cambiaba esta mujer?
Lily Mfy. Bta Gracias guapa! No, se suponía que vivían juntos, pero no en la Madriguera, pero ella decide irse de la casa que compartía con Ron. Un beso :)
