Capítulo IV:
Valerie se acomodó su capa y estiró su camisa, se sentía realmente estúpida con ese patético uniforme escolar, jamás en su vida había utilizado uno.
Se encontraba en un amplio pasillo a la espera que las puertas del comedor se abrieran dejando entrar a los nuevos alumnos y a ella.
Si, ahí estaba, una vampira rodeada de niños inexpertos de magia. De tan solo pensarlo se dio cuenta que el Albus del futuro estaría muerto de la risa. Una pequeña sonrisa se asomó en su rostro, pero desapareció al recordar las circunstancias en las que había dejado a su amigo al iniciar su viaje al pasado. Cerró los ojos molesta tratando de dejar de pensar en aquello, ese futuro ahora no existía y era Dumbledore del pasado quien debía preocuparle ahora, pensó para si misma.
Volvió a acomodarse la incómoda camisa y resopló molesta, esto no era lo que esperaba al ingresar como alumna, pero no le había quedado opción.
Después de haber regresado del bosque sus ánimos estaban más calmados y su sed estaba controlada. Sus ojos negros habían desaparecido, volviendo a tener su color natural. En la entrada del castillo que daba al lago Dumbledore la esperaba con los brazos cruzados y un rostro serio.
- ¿Y bien? – le dijo ella al estar junto a él.
- El director Dippet aceptó que ingreses al colegio. Expuse que eres una alumna que ha debido escapar de su antiguo hogar debido a la guerra que se está librando en el este de Europa. Eres huérfana, hija de magos y con grandes avances en la magia.
- Vaya… es una historia que me representa bastante, muy inteligente de tu parte, pero ¿el director no necesita ver a la nueva alumna?
- No – le dijo Dumbledore con cara de pocos amigos – Con mencionar tu apellido no hizo falta para que el ambicioso director quisiera recibirte en el colegio.
- ¿Mí apellido? ¿Qué tiene que ver eso? – le preguntó extrañada.
El profesor la miró seriamente por medio de sus anteojos – Los Deanoff son una línea de magos histórica de Rumania, conocidos por sus grandes avances en el control de magia negra y su dedicación al estudio y caza de las criaturas mágicas peligrosas. La última línea de la que se tiene registro es de hace miles de años, en la época de la caza de brujas. ¿No sabías que tus ancestros cazaban vampiros? –
Valerie abrió los ojos sorprendida, pero le respondió fríamente – No fue el caso de mi familia. Todos murieron antes de que yo fuera convertida. La época de la caza de brujas no fue algo que quieras recordar con alegría. -
- ¿¡Tú estabas viva en aquella época!?
- Esa historia no es para ahora – le respondió molesta – Centrémonos en lo importante, por favor- cerró sus puños y un pequeño gruñido sobre natural salió de su garganta.
Dumbledore la observó sin decir nada y su rostro se relajó – Bueno, como todo nuevo alumno deberás esperar a que lleguen los demás y participar de la ceremonia de selección para ver en cuál de las cuatro casas serás escogida. Me tome la libertad de pedirle a mi elfo domestico que comprara todo lo necesario para tu año escolar.
- No era necesario, podría haberlo comprado yo perfectamente.
- Eres una alumna y yo un profesor que adora su vocación. Tus cosas llegaran por la tarde. Por otra parte, por más que puedas alimentarte sola en el bosque le especifiqué a los elfos de las cocinas que en cualquier parte del comedor de este colegio que comas te sirvan en tu copa un poco de sangre. Cualquier alumno que lo vea o pruebe será como tomar jugo de calabaza. Medidas de precaución, si me entiendes - sin decir más se dio media vuelta dejándola sola.
Valerie suspiró, aquel Dumbledore iba a ser bastante difícil de convencer, pero la idea de la copa no le pareció mala, después de todo así no levantaría sospechas al tener que disimular que comía como todos los demás.
Sus recuerdos se vieron interrumpidos cuando un joven mago, de pelo negro y ojos celestes la miró atentamente para preguntarle - ¿Es usted una alumna nueva o una profesora? –
Ella levantó una ceja - ¿Tú que crees enano? – pero antes de que el niño pudiera responder las puertas del comedor se abrieron y una joven profesora llevó a los pequeños alumnos hacia el centro del comedor. Valerie se quedó atrás, las puertas se volvieron a cerrar y suspiró.
Tener que esperar a que la llamaran era algo que ponía en juego su paciencia, pero con tantos años en su espalda esperó sin quejarse.
De pronto escuchó la voz del director Dippet que decía con energía – ¡Bienvenidos nuevos y antiguos alumnos, hoy es un día especial! ¡Como gran excepción a esta escuela se integra a nosotros una alumna mayor, que debido a la guerra tuvo que escapar de su país natal! ¡Espero que sean cordiales con ella, por lo que le damos la bienvenida a Valerie Deanoff! -
Ella no esperó que las puertas se abrieran por lo que las empujó fuertemente y se adentró en el comedor. Caminó elegantemente y con el rostro inexpresivo hacia el centro. Varios fueron los comentarios que comenzaron a surgir a medida que ella avanzaba, después de todo no se podía negar su atractivo mientras se desplazaba de manera elegante por el comedor, pero al mismo tiempo dejaba un dejo de fiereza a su paso.
Miró al director que le sonreía como loco y se le indicó que se sentara en una pequeña silla para dar inicio a su selección. Ella suspiró y tomó asiento mientras le ponían el sombrero seleccionador en la cabeza.
- Vaya, vaya… que mente más interesante tenemos por aquí. Querida mía eres un privilegio para este viejo sombrero. ¿Veamos donde te pondré? – le susurró el arrugado sombrero apenas estuvo sobre su cabeza.
Ella miró el comedor sin decir nada, ninguna de las casas le llamaba la atención en absoluto, jamás había entendido cual era la idea de separar a los alumnos por el resto de su etapa escolar. Los Gryffindor le daban risa por su intento de valentía, los Hufflepuff eran demasiado buenos para ella, los Slytherin eran meras serpientes que se arrastraban según su propia conveniencia y finalmente estaban los Ravenclaw, aquellos "cerebrillos" que se creían superiores en inteligencia que los demás.
El sombrero seleccionador comenzó a reír - ¿Así que crees que ninguna casa es digna de ti? Me dejas la elección difícil, pero sé que tienes un peso muy grande por tu pasado y eso definitivamente ha marcado tu forma de ser…-
Valerie tensó el cuerpo, molesta, mientras el sombrero gritaba con fuerza - ¡SLYTHERIN! -
La mesa de las serpientes aplaudió con energía para recibir a su nueva adquisición. Valerie se puso de pie y sintió la dura mirada de Dumbledore sobre si, su cara de seriedad no presagiaba nada bueno. Ella resopló frustrada, ahora tener la confianza de su viejo amigo iba a ser más difícil, pero sin mostrar emoción alguna se encaminó a la mesa de las serpientes. Tenía claro que estando en slytherin acercarse al futuro mago oscuro iba a ser mucho más fácil.
Ante una rápida mirada de la mesa se percató de la presencia de Riddle, pero no lo miró. Varias personas le sonrieron sínicamente para que se sentara junto a ellos y se dio cuenta que eran quienes rodeaban al futuro mago oscuro, por lo que asumió que eran sus perros falderos. Vio a dos alumnos de más o menos la edad que ella debía aparentar, ambos estaban un poco más alejados por lo que fue hacia ellos, tomando asiento al lado de un mago de pelo rubio y frente a una joven de pelo negro corto.
- Hola, bienvenida a slytherin, soy Black, Walburga Black – le dijo la joven de pelo negro con una pequeña sonrisa.
Valerie inclinó la cabeza a modo de saludo con una pequeña sonrisa en su rostro, se encontraba frente a la futura madre de Sirius Black.
- Bienvenida – le dijo el mago rubio con una sonrisa coqueta tomando su mano – Soy Malfoy, Abraxas Malfoy – y luego besó la palma de su mano.
- ¡Dios! No lleva ni dos minutos y ya estas coqueteando con ella – le dijo sarcásticamente Walburga.
- Se llama educación Black –
Valerie se tapó la boca aguantando la risa y ambos magos la miraron con cara de pocos amigos, pero no se inmutó y les sonrió con sinceridad, a lo que ambos magos relajaron el semblante.
- ¿A qué año entras, Deanoff? – le preguntó Walburga.
- Este sería mi sexto curso.
- Excelente – dijo Malfoy con una sonrisa pícara en su rostro – Esta malhumorada bruja y yo estamos en el mismo año. –
Walburga lo miró con cara de odio, pero no le dijo nada, solo miró a Valerie con una pequeña sonrisa.
- ¿Quiénes más son de sexto año? – preguntó la vampira.
De pronto dos jóvenes que estaban sentadas cerca de Valerie la miraron con unas sonrisas falsas en su rostro. Una de ella tenía el pelo rubio casi blanco y los ojos azules, la otra morena tenía el pelo desordenado y su cara llena de pecas.
- Soy Hamilton, Georgia Hamilton – dijo la rubia estirando su mano y saludándola fríamente.
- Yo soy Elsie Griffin – dijo la de pelo negro – Bienvenida a slytherin. Escuchamos que entras a sexto año, pues también seremos compañeras.
- Aunque tal vez deberías ver bien con quien te empiezas a juntar desde tu inicio – le dijo Georgia mirando despectivamente a Malfoy y Walburga.
- ¿Algo más que deba saber? – les cortó Valerie con seriedad.
- Pues claro. Nuestra casa es la mejor, siempre seremos los mejores dentro de esta escuela, aunque este infestada de magos impuros que no merecen aprender de la magia – le respondió Georgia.
- O cierto, la supremacía de sangre, donde solo los meros sangre limpia deberían tener el derecho de poder aprender de la magia. Ya veo que casa es la que infunda la teoría en este colegio – le dijo sarcásticamente Valerie, logrando llamar poderosamente la atención de varios en la mesa.
- Si yo fuera tú, tendría más cuidado con lo que dices, acá hay muchos que no estarían contentos en que les llevaras la contra- le sentenció Elsie.
- ¿De quienes debería preocuparme?
- ¿Ves el grupo de allá? – Elsie señaló de manera relajada al séquito que rodeaba a Tom Riddle como si fuera un dios – Ese joven apuesto del centro es Tom Riddle, el mejor alumno que ha pisado nuestra casa y este colegio. Es alguien a quien no quieres llevarle la contra y menos cuestionar sus ideales, pero que tal vez te gustaría pasar el rato, si es que logras que te dé un mero minuto de su preciado tiempo- le dijo con sarcasmo y mirándola despectivamente.
- Griffin, todos sabemos que mueres por pasar una noche con Riddle, pero creo que tu sangre no es lo sumamente limpia para él – le dijo Malfoy.
Walburga se tapó la boca tratando de disimular su risa y Valerie sonrió malignamente.
- ¿Lo dice el que se muere por formar parte del grupo selecto de Riddle? – le respondió venenosamente ella.
- Prefiero eso a querer pasar una noche junto con él – le respondió Malfoy, ganándose como respuesta una gran risa de parte Valerie.
Todos se quedaron mirando a la nueva alumna que reía fuertemente, su risa era contagiosa y varios le siguieron. Elsie y Georgia la miraron con odio, pero Valerie se percató de que era observada por el mismo Riddle con gran atención. Lo miró a los ojos mientras terminaba de reír y le guiño un ojo, la cara de sorpresa de Riddle le dio más risa aun, pero se dio vuelta y miró a las dos brujas diciendo - Creo que me han dado una gran introducción a la casa de slytherin, se los agradezco. -
- Yo tendría más cuidado Deanoff, no sabes en que casa te has metido – le sentenció Elsie.
Todo atisbo de alegría desapareció tan pronto como llegó en el rostro de Valerie, sus ojos parecieron oscurecerse mientras decía – Y yo creo que deberías guardar tus patéticas amenazas y quedarte en silencio –
Malfoy y Walburga se quedaron mirándola sorprendidos, su oscura mirada daba bastante miedo y Griffin se quedó de piedra, pero tan pronto como esa gélida mirada apareció Valerie sonrió falsamente y se inclinó sobre su plato simulando que comía algo.
Sintió varias miradas sobre ella, pero no les prestó atención y continuó comiendo con la cabeza en alto. Sabía que una de las miradas fijas en su cabeza era de Riddle que no le quitaba la vista de encima.
Tom Riddle miraba intensamente a la nueva alumna que comía como si nada hubiera pasado. De pronto Malfoy se le acercó y le dijo algo, generando una sonrisa cómplice entre los dos. Riddle frunció el ceño molesto, aquella nueva alumna ya se había ganado la intensa mirada de odio de Hamilton y Griffin, aunque tampoco es como que le interesara, esas dos brujas no podían ser más que un estorbo.
Apenas había escuchado como el director presentaba a la nueva alumna, el apellido Deanoff llamó la atención del poderoso mago. En su lectura de libros de magia oscura se había mencionado unas pocas veces a esa familia originaria de Rumania que estudiaba la magia negra y las criaturas de la noche. Se decía que los antiguos originarios de esa familia cazaban dichas criaturas y aprendían conocimientos sorprendentes en la magia negra. La oscura ambición de Riddle se vio aumentada cuando vio a Valerie caminando por el comedor. No se podía negar lo atractiva que era con su largo pelo suelto y ese caminar tan seguro y feroz a la vez, dejando detrás de ella una estela de poder. Riddle se percató que no fue el único en quedar pegado mirando a la nueva alumna, pero sonrió malignamente cuando fue elegida hacia slytherin, si las historias eran ciertas y ella era definitivamente descendiente de los Deanoff él averiguaría si poseía algún gran conocimiento de sus ancestros o de sus padres digno de su interés.
Observó como la nueva alumna se encaminó hacia la mesa de las serpientes y sonrió cuando se dio cuenta que había un espacio vacío cerca de él y de sus seguidores, pero cuál fue su sorpresa cuando ella se dirigió donde se hallaban sentados Malfoy y Walburga, ambos magos que pronto caerían en sus garras y los tendría comiendo de su mano. Patéticos.
Vio como Malfoy le besaba la mano, pero ella ni se inmutaba, interesante. Decidió no perder más su preciado tiempo y continuó comiendo mientras escuchaba las conversaciones a su alrededor, pero no emitió comentario alguno. Varios de sus seguidores hablaron sobre la nueva alumna y más de algún comentario indecente sobre ella llegó a sus odios y él sonrió, las serpientes habían visto una nueva presa. Riddle ya deseaba ver como Deanoff se desenvolvía, teniendo aquel apellido sobre ella, aunque dudaba que algún otro alumno supiera la historia de su linaje.
De pronto oyó una risa pegadiza que jamás había escuchado y levanto la vista. Valerie reía con fuerza y varios de ellos la copiaban, al igual que la mayoría de sus seguidores. ¿Qué era tan gracioso? Luego se percató de la cara de odio de Griffin y Hamilton, como también el rostro de suficiencia de Malfoy. Se fijó que la nueva alumna era el centro de atención y la miró atentamente, justo ella se dio vuelta y lo miró a los ojos. Su mirada lo observó profundamente y con una sonrisa ella le guiñó el ojo y le dio la espalda.
Riddle quedó de piedra sorprendido ¿ella le acaba de guiñar el ojo? ¡¿Qué se creía, acaso le estaba coqueteando?!
Pero no logró seguir pensando sobre eso cuando escuchó como Griffin la amenazaba tratando de ponerla en su lugar. Observó como el rostro de Deanoff dejaba rápidamente de sonreír para poner una dura cara de odio, estaba seguro que sus ojos se oscurecieron un poco y que varios se percataron del cambio. Aquel rostro daba miedo y se percató que Griffin tembló un poco, pero lo que nadie vio, excepto Riddle, fue una oscura sombra que se alzó sobre el cuerpo de Valerie y que rápidamente desapareció cuando ella cambio su rostro por una sonrisa falsa y continuó comiendo.
Tom Riddle sonrió, una chica interesante, pero no quiso precipitarse ni sacar conclusiones apresuradas. Ya tendría tiempo de estudiarla y darle a conocer que él era el rey de las serpientes.
- Tom – le dijo uno de sus seguidores llamado Rosier - ¿Qué piensas de la chica nueva?
Todos quedaron atentos a sus palabras, pero él sin mirar a ninguno simplemente respondió– En la sala común le daremos una bienvenida como se debe. Ella debe tener claro quién soy y donde se está metiendo. -
Todos sus seguidores sonrieron malignamente y Tom continúo comiendo tranquilamente esperando el momento de llegar a la sala común.
- Ya me conocerás Deanoff – pensó el mago oscuro.
Espero sus comentarios! Ya se viene el encuentro entre los dos magos!
