N/A: Ufff... Perdonen la tardanza. Tuve una mudanza algo aparatosa y había muchas cosas que preparar. ¡Pero ya estoy de vuelta y lista para terminar este fanfic, al cuál sólo le resta un capítulo más! Espero que lo disfruten :D


—¡BULBASAUR, YO TE ELIJO!— Gritó Ash lanzando la pokebola, liberando al pequeño Pokémon tipo hierba...

"¡TIPO HIERBA!"

No importaba cómo, mi estúpido vecino siempre hallaba la forma de impresionarme, ya fuera por su idiotez o por cualquier otra cosa.

—Ash... ¿si sabes que Bulbasaur es tipo hierba verdad?—

—¿Eh? Claro que lo sé Gary, no soy tonto.—

—¡LA HIERBA ES DÉBIL CONTRA EL TIPO HIELO, IMBÉCIL!— Exploté agitando los puños. Ash se me quedó viendo con los ojos abiertos.

—¡No tenía idea! pensé que sólo era tipo volador...—

Mi barra de paciencia estalló.

—¡LA HIERBA TAMBIÉN ES DÉBIL CONTRA LOS VOLADORES! ¡AAAAH!—

—Ya, ya, cálmate... Además Bulbasaur es más fuerte de lo que parece. ¿Verdad amigo?—Dijo sonriente con las manos en las caderas mientras volteaba a ver a su Pokémon, quien ahora yacía derrotado en el suelo, humeando y con la mirada perdida. El chico quedó en shock como si aquel desenlace fuera inesperado...

"Este tonto va a hacer que nos maten"

Artícuno ya estaba preparándose para lanzar otro "Rayo hielo", pero afortunadamente Ash pudo regresar a su Bulbasaur devuelta a su pokebola antes de que el fulminante ataque lo alcanzara.

El imponente pájaro de hielo se elevó por los aires, preparándose para embestirnos. Yo tragué saliva, mientras que trataba de formular en mi cabeza una solución a semejante problema. Ash por otro lado, únicamente contemplaba embobado al Pokémon legendario incapaz de percatarse del peligro.

—Ash, ¡CUIDADO!— Grité al ver cómo el pokémon se dirigía a toda velocidad apuntando su pico hacia nosotros.

¡CRASH!

Jalándolo del cuello de su camisa logré apartarlo del camino del ave celeste, quien en su lugar había impactado contra un gigantesco témpano, haciéndolo estallar en pedazos. ¡Este Pokémon quería matarnos!

—¡Tienes que sacar a Charizard!— Le ordené a Ash, quien me miró consternado.

—Charizard no me obedece Gary, ya te lo dije.—

—¡No importa! Seguro Artícuno lo querrá atacar y Charizard no tendrá otra alternativa que responder. Hazme caso, ¡es la única salida!—

Ash reflexionó en silencio durante unos segundos antes de asentir.

—Está bien, Confío en ti.—

Sus palabras me hicieron estremecer. Sabía que no era momento para ponerse a pensar en eso, pero era imposible para mí tomar con calma una respuesta como esa después de lo que había pasado momentos antes... Sacudí mi cabeza tratando de volver al tiempo presente.

—Hazlo pronto. Envía a Charizard.—

El chico entonces liberó de su cinturón la pokebola perteneciente a su Pokémon más problemático, para luego enviarla por los aires.

—Charizard, ¡VE!—

Entre un haz de luz roja surgió el Pokémon de fuego lanzando una llamarada al cielo, como anunciando su propia entrada.

—Charizard, necesito que t...!—

—¡CHAAAARG!—

Ash no pudo completar su comando, pues apenas su presencia fue advertida por Charizard, una ráfaga de llamas cayó en su dirección y hubiera terminado totalmente carbonizado si no se hubiera quitado a tiempo.

—Ya veo a lo que te referías...si está muy mal entrenado.— Dije poniendo mi mano en mi frente preocupado. Ya no estaba tan seguro de mi plan.

—¡Cállate!—

¡GYAOOOH!

Artícuno observaba fulminante al Pokémon de fuego frente a él. Parecía emocionado de estar a punto de luchar contra un oponente poderoso. Charizard por su lado sólo bostezó y se echó ahí donde estaba, dispuesto a tomar una siesta.

—CHARIZARD, NO TE QUEDES ALLÍ, ¡ATACA!— Gritaba Ash, pero su Pokémon no se movía.

Yo mientras tanto retrocedí al ver que en la frente de Artícuno aparecía una marca de contracción, anunciando que la desfachatez de Charizard lo había hecho enfurecer. Al parecer no le agradaba ser subestimado. Una batalla entre un par de Pokémon muy orgullosos estaba por acontecer, y nosotros estábamos justo en en medio de los dos.

—Ash... tenemos que alejarnos de aquí.—

—Pero Gary, Charizard no quiere...—

—¡VÁMONOS DE AQUÍ YA!

Pero antes de que pudiéramos tomar distancia sucedió lo inevitable. El gran Pokémon pájaro se le fue encima a Charizard, quien sumido en su parsimonia no tuvo la oportunidad de escapar a la embestida. Esta fue tan fuerte que terminó enviando al Pokémon de fuego a las heladas rocas detrás de él. Un temblor sacudió el piso debajo de nosotros.

—¡CHARIZARD!— Exclamó Ash, quien estaba listo para lanzarse a auxiliar a su Pokémon. Yo lo sostuve del brazo sabiendo que aquella era una mala idea.

—Tenemos que regresar a la cueva.—

—Pero Charizard está...—

—Confía en mi, va a estar bien.—Respondí arrastrándolo devuelta al refugio.

Pude escuchar cómo suspiraba aliviado al ver que Charizard surgía entre los escombros, para después elevarse con ayuda de sus enormes alas dispuesto a enfrentarse a su oponente. Se veía muy enfadado.

Debo admitir que Charizard superó mis expectativas. No sólo resistió el ataque de un Pokémon legendario, sino que además parecía estar a la par. El poderoso Pokémon de fuego volaba, lanzando llamaradas a su adversario quien estaba teniendo problemas para esquivarlas todas, pues lanzaba una tras otra sin pausa entre ellas; finalmente uno de esos ataques lo alcanzó en un costado, haciéndolo perder el balance; Charizard aprovechó esto para sujetarlo con un brutal abrazo, aprisionando así las alas del pokemon pájaro. Acto seguido le administró un potente ataque sísmico que lo hizo terminar en el suelo envuelto en una nube de polvo.

—¡BIEN HECHO CHARIZARD!— Celebró Ash, elevando un puño. Pero la batalla no había terminado aún.

Articuno se levantó del suelo, y aunque lastimad, era evidente que aún tenía suficientes energías para seguir luchando. Mis sospechas fueron confirmadas cuando sin previo aviso lanzó un potente rayo de hielo directo al pecho de Charizard, quien rugió de dolor al sentir el ataque. Después, con una velocidad impresionante se elevó del piso y haciendo brillar su pico, lo asestó en su estómago con una potencia tal que bien podría haberle perforado el intestino sin problemas.

—¡CHAGAAAAAARH!—

El pokemon de fuego no pudiendo mantenerse más en el aire, cayó debilitado impactando para su mala suerte contra unas afiladas rocas que se hallaban debajo de él.

No me fue posible retener a Ash a mi lado más tiempo, pues en cuanto vio que su pokemon no recuperó el conocimiento, corrió a su encuentro de forma inmediata. Esto lo dejó a merced de Artícuno, quien ya iba directo a rematar a su presa.

—¡ASH!— Grité saliendo de mi refugio.— ¡ALÉJATE DE AHÍ!—

Lejos de obedecer, el chico se aferró al cuello de su debilitado amigo, mirando encima de él al amenazante ave celeste quien al verlo se detuvo en el aire. Probablemente debido más a la curiosidad que a la clemencia.

—Por favor, no le hagas más daño.— Dijo Ash con tono suplicante. —No queremos causarte problemas, sólo queremos salir de aquí.—

"¡¿Porqué simplemente no lo regresa a su pokebola y salimos corriendo?!"

—Ash... — Le llamé en voz baja tratando de no llamar la atención de Artículo. —Regrésalo a la pokebola y salgamos de aquí YA. —

Ignorando mi sensata petición, el idiota continuó tratando de persuadir al Pokémon.

—Por favor Artícuno, te lo suplico... Es mi amigo. Te prometo que si nos dejas ir nos iremos de la cueva y nunca volveremos a molestarte.—

Para mi enorme sorpresa, Artícuno pareció apaciguarse ante las palabras de mi amigo. El Pokémon legendario se posicionó frente a él guardando las alas, mostrándose dócil. Después, se inclinó sobre sus patas y nos miró con sus enormes ojos celestes señalando su lomo. Era como si...

—¿Qué está haciendo?— Pregunté en forma de susurro.

—Creo que quiere sacarnos de aquí.—

—Debe ser una broma...¿Estas diciendo que quiere que..?

—Si. Creo que quiere llevarnos él mismo hasta el piso superior.—

Eso era más de lo que podía procesar. Mi cabeza se puso fría y la piel se me erizó.

—No, no, no, ¡absolutamente no!— Dije ladeando la cabeza, caminando devuelta hacia la cueva. Ash me tomó de la muñeca.

—Gary, tenemos que hacerlo. Puede que esta sea nuestra única oportunidad para salir de aquí.—

—No, no lo es. Sólo tenemos que seguir buscando; tiene que haber otras escaleras en alguna parte de...—

—Hablas como si tuvieras miedo.—

—¡POR SUPUESTO QUE TENGO MIEDO! Es Artícuno Ash. Puede estar queriendo llevarnos a su guarida para comernos como botana, ¡pero claro que tú no lo crees porque eres demasiado confiado y estúpido como para tener algo de sentido común!—

El niño volteó a mirar a Artícuno, quien aparecía estar aguardando paciente a que tomáramos una desición.

—No nos hará daño.— Respondió Ash tirando de mi muñeca.

—No puedes saber eso.—

—¿No crees que si quisiera comernos ya lo habría hecho?—.

—No voy a correr el riesgo.— Respondí en tono seco.

—¿Ni siquiera por Blastoise? Él sigue arriba y está herido. Es muy grande para transportarlo al centro Pokémon, Misty y Bruck no podrán cargarlo. Te necesita.—

Maldita sea... Tenía razón.

No podía ignorar el hecho de que Blastoise me necesitaba, aunque si al final terminaba siento congelado y/o devorado por Artícuno, mi querido compañero de igual manera terminaría sólo...con la diferencia de que si moría, entonces mi Pokémon sería liberado y así podría ser capturado de nuevo y recibir los cuidados necesarios. Recordé que junto a él estaba la chica del Togepi, especialista en Pokémon de tipo agua; ella sabría cómo cuidar de mi amigo en caso de que algo malo me pasará.

Ahora parecía que en realidad no tenía otra alternativa.

—Bien, tú ganas... —

Ash sonrió. Yo suspiré, pensando que si llegaba a morir, al menos no lo haría sólo.


N/A: El dato sobre la liberación del Pokémon a través de la muerte del entrenador no es Canon (no que yo sepa) sin embargo me pareció un añadido lógico. Después de todo, debe ser terrible para un Pokémon estar bajo el dominio de un cadáver jaja.