"Desvaneciendo la oscuridad del mundo,

Como una luciérnaga solitaria

Apareces en la bóveda celeste,

Incompleta,

Luchando por encontrar tú faltante.

¿Qué te falta, princesa? "

Luna creciente.

Podría considerar este un día extraño.

Durante la mañana se había despertado porque Seiya entro a su habitación demasiado emocionado como para siquiera dedicarle una mirada a su atuendo –una pijama de dos partes con alusión a una heroína de comic –cosa que agradeció para explicarle que habría una piscina pública con entrada libre y juegos en la ciudad y que debían ir si o si. Tatsumi llego para recriminarle su falta de educación y lo saco a patadas de la habitación antes de recibir una respuesta.

Se metió al baño para darse una ducha de agua caliente, considerando la proposición de Seiya no le parecía mala idea, si se encontraba en Japón en esos momentos se debía a que tenía asuntos pendientes con las Empresas Kido pero las citas se cancelaron a última hora y ahora estaba libre.

Ir a una piscina pública iba un poco en contra de su naturaleza recatada y pudorosa además… se observo detenidamente, su cuerpo aun tenia marcas de la guerra contra Hades que no serian fáciles de ocultar con ningún traje de baño y se sintió avergonzada. Cerró el grifo del agua para salir, pensando en que palabras le diría a Seiya para rechazar su invitación y convencerlo de que fuera aun sin ella, Shun seguro que lo acompañaría con gusto.

No necesito hacerlo porque las sirvientas le explicaron que los jóvenes se marcharon repentinamente sin desayunar. Les agradeció la información extrañada para después sentarse a comer en solitario.

Saori se dedico a leer un rato un libro para aburrirse poco tiempo después de repente Seiya entro en el salón con una sonrisa que competía con la del gato de aquel cuento infantil de maravillas, se acerco para quitarle el libro sin pronunciar palabras y tomarla de la mano para que se levantara.

-Seiya…

-Cierra los ojos. –Le dijo al pasarle un pañuelo negro. Saori lo miro con curiosidad para sin palabras de por medio cubrirse los ojos logrando que Seiya se sintiera emocionado de su plena confianza. –Sígueme, no te dejare caer.

Saori asintió conmovida por sus palabras que aunque sencillas la llenaban. Camino a pasos pequeños y con algunos tropiezos mientras era llevada de la mano por su caballero, lo más difícil fue bajar las escaleras con las mejillas sonrojadas por lo tonta que se debía ver tanteando el siguiente escalón.

-Ya casi llegamos. –Le susurro al oído. Pudo sentir bajo sus pies la grama, el cálido viento y los rayos del sol en su piel por lo que constato que estaban en el jardín, solo que no sabía que hacían ahí.

No pudo evitar soltar un grito de sorpresa cuando algo la golpeo en los muslos y mojo su vestido, se quito la venda para ver a Shun sosteniendo una bomba de agua en sus manos con una sonrisa apenada.

-¿Shun?

-Lo siento, Saori –san. Seiya me dijo que lo hiciera. –Se defendió.

Se quedo muda al ver la piscina de tamaño mediano que estaba en el medio del jardín llena hasta el tope, la manguera aun se encontraba tirada a un lado. Una sombrilla, dos sillas extensibles y toallas pulcramente organizadas.

-¿Qué...?

-Es para ti. –Seiya le pasó las manos por la cintura para abrazarla contra su pecho al tiempo que le hablaba en el oído. –Perdona por esta mañana pero pensé que sería más cómodo para ti si lo hacemos aquí.

Se removió nerviosa en sus brazos hasta soltarse, miro al cielo para notar como el sol brillaba con fuerza, después miro la ilusión en los ojos chocolates del chico y la sonrisa sincera de Shun y no pudo menos que asentir.

-Me iré a cambiar. –Dijo escuchando las exclamaciones de alegría de sus chicos. Tatsumi la esperaba en la puerta de la mansión con lo que estaba segura seria un traje de baño, le sonrió agradecida metiéndose a una de las habitaciones de la planta baja.

Se miro en el espejo ruborizada. Esperaba un traje de cuerpo completo pero lo que tenía era un bikini que cubría lo justo, su pecho cubierto por la tela de un tono rosado con faralaos en la parte de abajo y que se ataba con dos tiritas en su cuello y la parte inferior del mismo color.

Delineo los moretones en su blanca piel y las heridas que surcaban sus brazos.

Se sentía tonta por la inseguridad que la llenaba.

-¡Saori! Date prisa. –Seiya toco la puerta con insistencia por lo que abrió sintiéndose incomoda al ver como rodaba sus ojos por su figura. –Estas preciosa. –Dictamino asintiendo.

-Gracias. –Dijo notando que él solo llevaba unos pantalones holgados.

-Vamos. –Le ofreció su mano que ella tomo con renovada confianza.

Shun los esperaba dentro de la piscina con una bermuda, sonriendo alegre y confiado, sin esperarlo fue tomada en brazos por Seiya que la acerco hasta el borde y la lanzo dentro del agua. Se levanto tosiendo un poco para escuchar a Pegaso carcajearse y correr de Tatsumi que lo reprendía furiosamente.

-¿Estás bien? –Shun la ayudo a levantarse sonriendo.

-Mejor que nunca. –Respondió cuando Seiya se lanzo dentro moviendo el agua en pequeñas olas y comenzó a salpicar al mayordomo.

Seiya se coloco contra una de las paredes de la piscina, esa que convenientemente tenia la sombrilla tapando el sol y jalo a Saori contra su cuerpo quedando ella sentada encima de sus piernas, se miraron sonrientes olvidándose de la presencia de Shun que justamente encontraba interesantes las mariposas.

-Te ves hermosa como sea. –Le dijo cuando ella avergonzada apoyo sus manos en sus hombros. –Estas se irán –Recorrió une de los moretones de su brazo –Y aunque no se fuera se vería hermoso en ti.

Saori podía asegurar que toda la sangre de su cuerpo estaba reunida en sus mejillas, sentía la cara arder pero no podía evitarlo cuando Seiya pronunciaba esas palabras dulces con esa mirada tan cargada de adoración, el agua golpeteando suavemente sus cuerpos, la brisa cálida y su sentimientos la llevaron a besarlo sin dudar.

Fue un beso dulce y lento.

Ella paso sus manos por su cuello para abrazarlo y él le acariciaba el cabello y la parte alta de la espalda.

Cuando se separaron parecía que el mundo se hubiera desvanecido… hasta que Shun carraspeo y les indico con la mirada que Tatsumi estaba teniendo un infarto del enojo. Saori rió divertida volviendo a abrazar a su novio con dulzura.

Lo segundo que sucedió fue que al salir de la piscina al caer el atardecer y secarse entre risas alegres, regresaron al interior donde Seiya le pregunto si podrían ir al salón de música, un poco confundida le dijo que sí.

-¿Puedes tocar el piano? –Pregunto con ojos de cachorros que la hicieron sonreír.

Acomodo su vestido rosa pálido al sentarse en el taburete antes de acariciar con sus manos las conocidas teclas que tocaba desde los seis años, Seiya se sentó a su lado para verla expectante. Pasaron unos cinco minutos en los que solo disfrutaban de la música que salía del piano, armoniosa y dulce.

-¿Puedo tocar ahora para ti? –Cuestiono Seiya cuando se levanto corriendo a buscar la guitarra, Shun estaba entre la duda de dejarlos solo o no, porque de pronto se sentía hecho a un lado.

-Sí, me gustaría escucharte. –Saori se levanto para sentarse junto al santo de Andrómeda con una sonrisa amable.

El sonido de la guitarra comenzó a extenderse por la habitación con una melodía armoniosa pero para sorpresa de los dos Seiya comenzó a entonar una canción en tono para que solo ellos escucharan.

Hoy La decisión, Puedo sentirla en mi Corazón

Sé que un Mundo Cruel, Se Avecina en contra de ti,

Yo quiero Gritar, Mas mi dolor lo debo callar,

Tu Sabes muy bien, que luchare por verte feliz.

Hoy mi Corazón puedo sentirlo en mil pedazos

Que Luchan Por ti, Uniéndose todos por tu bienestar... Ya verás.

Yo Seré tu Guardia, quien te cuidara, en la Noche Oscura.

Yo Seré Tu Guardia, en la Tempestad,

Cuando vea que te encuentras mal,

Junto a ti, por siempre voy a estar,

Hoy es mi Responsabilidad, Ser tu Guardián.

Ambos aplaudieron felicitándolo a lo que Seiya avergonzado llevo su mano para revolver su cabello en ese gesto tan propio de él.

Ahora se encontraba en el balcón con la vista fija en el cielo estrellado, recorriendo concienzudamente las constelaciones de sus más cercanos guardianes: La doncella del sacrificio, el ave inmortal, el blanco cisne, el poderoso dragón y el indomable corcel. Las risas que se escuchaban desde el salón la hicieron sonreír, Shun había descubierto días antes un anime que le encanto, trataba de un grupo de chicas que obtenían poderes a través de sus planetas guardianes para luchar por el mundo y así mantenerlo a salvo, además buscaban una princesa lunar que tenía que reclamar su derecho por nacimiento.

Sus brazos se apoyaron sobre el barandal con gesto ausente. Se pregunto si ellos también podían ver la semejanza que tenía con sus propias vidas.

La luna creciente brillaba especialmente esa noche.

-Saori. –Llego Seiya emocionado. –Se ha descubierto que Serena es la princesa de la luna que estaban buscando.

-¿Sí? Creo que era de esperarse. –Rió ligeramente. –Espera, no es momento. –Lo detuvo al verlo inclinarse para besarla.

-¿Por qué no? –Pregunto confundido, no había más nadie en los alrededores que Shun y ya estaba acostumbrado a verlos como pareja. –La vio señalar el cielo.

-Hoy es noche de luna creciente. Artemisa podría estar haciendo cosas más importantes o podría de casualidad sentir curiosidad y vigilarme. –Dijo en voz baja como si fuera un secreto, Seiya la miro con una ceja arqueada como dudando de su salud mental antes de encogerse de hombros y jalarla al interior de la habitación.

Saori continuo observando el cielo nocturno desde el asiento donde Seiya la abrazaba, la luz de luna no lograba alcanzarla y ya no podía observarla claramente, durante un tiempo pudo haber confiado en Artemisa pero unos siglos para acá conforme crecían sus sentimientos y sus dudas prefería permanecer cautelosa con las demás deidades y eso incluía a su querida hermana menor.

Mejor estar alerta.

-Pero también había luna creciente esa noche. –Pensó con nostalgia –Ese día llegaste a mi vida. –Recostó su cabeza en el hombro de su compañero –Entonces no tenía ni idea de lo que significarías para mí. Lamento tu perdida Artemisa y que estés sufriendo por eso pero ya puedo entender tus sentimientos. Yo lo amo del mismo modo que tú amabas a aquel hombre.

Lo bueno es que para su cumpleaños seguramente habría luna llena. Y Selene era en definitiva una mejor compañía que Artemisa o al menos esperaba que pudiera entender mejor su secreto.

Nota: Primera parte de la historia, esta vez sí agregue algunas alusiones a otras cosas por lo mismo nada de lo que se menciona aquí me pertenece más que la idea de la historia.

Para Saori-luna una referencia que espero le guste xD

Y la letra de la canción pertenece al fandub de "El Guardían" de Mago Rey que pueden encontrar en youtube.