Abrí lentamente los ojos...
Qué raro... He... ¿Había sobrevivido? Si es así, tiene que ser un milagro o algo... Espera.
En cuanto miré mis manos y mi torso, sentí que era físicamente diferente a la persona del que era antes. Los primeros detalles que noté fueron el color de mi piel, que para entonces era grisácea, y que... -ejem- tenía pechos.
A primera vista resultaba un poco gracioso a parecer mía, pero luego se convirtió en un asunto serio... Examiné mi... entre las piernas y descubrí... que me había convertido en una chica.
Esto no paraba de sorprenderme. Me estaban pasando un montón de cosas y ni siquiera me había tomado un suspiro o lo que sea. No obstante, tenía que examinar mi entorno antes de echarme, porque estaba en un lugar al que no había estado antes.
Vamos a ver:
Estaba tumbada encima de una cama gris con sábanas blancas, dentro de una habitación también gris. En esa habitación habían un escritorio gris con una silla negra, un armario gris, y dos puertas... también grises. Todo lo que veía en mayoría era de color gris.
Me levanté de la cama sin esfuerzo alguno... Eso era señal de que me encontraba mejor, físicamente dicho.
Abrí mi armario y le eché una ojeada en su contenido: un pijama gris, ropa interior... ugh, de mujer...
"No estoy seguro de querer llevar estas prendas últimas..." Pensé "Espera... ¿Qué es eso?"
Una prenda me llamaba la atención... Una especie de uniforme que consistía en una camiseta larga de color marrón oscuro, unos pantalones del mismo color, unas botas negras y una falda corta de color negro (me imaginaba que eso último se ponía después de los pantalones, porque vamos...).
¿Estaba en la habitación de una militar?
Había terminado de ojear el armario y la cerré. Eché un vistazo al escritorio y me senté en la silla que había allí... y vi que encima de éste estaba una especie de iPod que tenía la pantalla encendida y que tenía el siguiente texto puesto en pantalla:
"Acerca la mano a la pantalla y haz un movimiento rápido hacia arriba para empezar a usar su DPM."
Mmm... ¿"Acercar la mano y alejarla rápidamente"...? Me detuve a pensar un buen rato antes que nada. Debí de estar en una habitación de una militar, pero entonces, si fuera así, el "empezar a usar su DPM" no tendría sentido porque se trata de una primera vez. Siguiendo esta lógica, pensé que ese aparato sería para mí... aunque ello no implique no tener cuidado, claro...
Hice lo que me pidió esa máquina. Acerqué poco a poco mi mano hacia la pantalla, y en el mismo momento en que la alejé de la máquina rápidamente, salieron de la pantalla unos cuantos hologramas.
"¡Dios mío!" Me llevé un buen susto que me caí al suelo.
Después de incorporarme, había observado la máquina con hologramas alrededor suya.
Nunca antes había visto nada igual. Hologramas en un aparato informático... que además reaccionaban al movimiento de la mano.
Probé a mover la mano entre los hologramas, y éstos se movían conforme al movimiento de la mano, pero sin alejarse mucho de la máquina. Confirmado: son hologramas interactivos.
Aunque mi objetivo, por ahora, no era divertirme con esos hologramas, sino de saber qué estaba pasando. Volví a sentarme en la silla y miré los hologramas de la máquina.
En los hologramas, habían como dos ventanas estilo Windows o Mac, una muy grande con mucho texto, y otro muy pequeño de una palabra. Me centré a leer el gran texto que había en los hologramas:
"Bienvenido. Gracias por activar su DPM (Dispositivo Portátil Móvil).
Como habrá visto, el DPM es capaz de generar hologramas de una forma innovadora. Puede interactuar con ellas con sólo el movimiento de su mano (o cualquier otra parte, si carece de ello).
Con el DPM, puede comunicarse con los demás mediante correo electrónico, teléfono integrado, imágenes y vídeos... Hay muchísimas formas de comunicarse con un DPM.
Cuando esté listo para continuar, señala a la ventana donde pone "Salir" como si estuvieras pulsando un botón."
"Como si estuviera pulsando un botón, ¿eh?" Pensé.
Hice lo que me pidió el DPM, y esas ventanas desaparecieron del holograma para luego mostrar varias más que -se supone- formaron una especie de menú principal.
"¡Tiene 1 mensaje nuevo!" Salió una notificación del holograma del DPM.
¿Tenía una cuenta de correo electrónico? Estaba a punto de descubrir la respuesta señalando a esa notificación...
"Hola,
Soy Akari Tanaka. Una de las VCs que te rescataron mientras estabas gravemente herida. Te sugiero que te arregles un poco en el cuarto de baño que hay en tu habitación y que luego te pongas el uniforme reglamentario de tu armario. Vendré a tu habitación en 5 minutos.
Bienvenida,
-Akari Tanaka -Rango 3"
"¿Bienvenida? ¿A qué?" Pensé muy desconcertado... bueno, desconcertada -tendría que acostumbrarme a usar adjetivos en femenino...
Pensé que ya había acabado con el DPM, así que decidí apagarlo. Puse mi mano encima de los hologramas, e hice un rápido movimiento hacia abajo hasta el DPM. Los hologramas se "metieron" en el DPM, como si yo estuviera cerrando un baúl, y la pantalla del DPM se puso en un modo llamado standby, que consiste más o menos en una especie de salvapantallas.
Después de aquello, fui hacia el cuarto de baño. Consistía en un espacio de 3 metros cuadrados aproximadamente, tenía su bañera con ducha juntas, retrete -cómo no-, y una encimera de baño con fregadero y espejo. Por si os lo estabais preguntando... el color en mayoría del cuarto de baño era gris.
Tenía unos pocos minutos para arreglarme, pero decidí llevarlo con calma, ya que sólo pensaba en lavarme la cara, verme en el espejo y luego ponerme el uniforme de marras.
Abrí el grifo, junté mis manos para llenarlos de agua, y me los llevé a la cara. Hice esto un total de dos veces. Luego, me sequé con una toalla.
Cuando empecé a observarme en el espejo... me di cuenta de que llevaba distinto aspecto que antes...
En el espejo, vi a una chica con cabello negro y largo hasta la cintura por la espalda; tenía las mismas facciones de mi anterior cara; tenía la piel... grisácea, como si estuviera gravemente enfermo o algo así; y mi voz era más o menos parecido a la que tenía antes, pero sonando más femenina. El resto de las cosas estaban intactas (misma altura, color de ojos, misma ropa que antes, etc...).
En ese momento, realmente creí que era un chico convertido en una chica. ¿Pero cómo?
Espero que esa tal Akari sepa la respuesta a mis preguntas...
Salí del cuarto de baño, abrí mi armario, y me cambié de ropa por el uniforme reglamentario. Guardé mi anterior ropa en el armario.
Cabe destacar que, antes de ponerme la camiseta del uniforme, decidí ir al baño a por unas vendas amplias. Se suponía que esas vendas eran para tapar heridas desinfectadas, pero les di otro uso: tapé mis pechos y un hombro -para que no se caigan las vendas- para utilizarlos de sujetador, porque... digamos que me daba mucha vergüenza verme con prendas de mujer...
Unos segundos después de guardar mi ropa anterior en el armario, escuché el "toc, toc" de la puerta principal a mi habitación.
"Soy Akari. Acércate para abrir la puerta." Una voz de mujer me hablaba a través de la puerta.
En ese momento, me di cuenta que la puerta que ella mencionaba no tenía pomo alguno, a diferencia de la puerta del baño. Hice lo que me dijo ella, y en cuanto estuve a medio metro de distancia con la puerta, ésta se abrió hacia arriba de corredera, como si fuera una puerta futurista.
"¿Sorprendida?" La tal Akari me dijo al abrir la puerta.
"Pues... sí... La verdad es que no había visto nada igual en la vida..." Respondí apenas sin pensar.
"Bienvenida de nuevo a La Academia, chica."
"¿La Academia?" Dije, extrañado... extrañada.
"Te pondré al tanto mientras. Vayamos a dar un paseo. Te haré un tour de La Academia. Ven conmigo, no te haré daño."
No sabía cómo, pero me fié de las palabras de Akari. Fui con ella.
Y una cosa más: el pasillo donde estábamos ella y yo era también de color gris.
