OK ha pasado mucho desde octubre, gommenasai, no había tenido chance de actualizar, pero ahora son vacaciones (yupi!)

IV. El día después del accidente.

Light abrió los ojos con renuencia. Había dormido muy poco, lo único ventajoso era que ese día era sábado. Mello no estaba en el apartamento, tal vez había salido. Luego de lo ocurrido la noche anterior, tenía una idea de dónde podía estar el rubio en esos momentos. Se levantó y se dirigió al baño para darse una ducha. Necesitaba despertar. Su mente, siempre activa, parecía estar adormecida esa mañana… a las primeras gotas de agua fría, reaccionó. Llevó una de sus manos hacia su boca, tocó sus labios intentando recordar… La pasada noche… L lo había besado.

Recordó la sensación con un escalofrío… y es que la verdad era que había disfrutado el beso de su rival. Tan inesperado y a la vez tan planeado (porque ahora veía perfectamente claro que todo había sido planeado por L desde el principio). "Nate está en el hospital…" poco a poco su memoria volvía. El peliblanco se había accidentado… o eso parecía.

//Flashback//

-Nate acaba de accidentarse…- la voz de L sonaba terriblemente angustiada. De inmediato, Light se incorporó mientras procesaba esa información. No había tratado mucho a Nate, pero la idea de que alguien tan pequeño, tan parecido a un niño, estuviera accidentado, bastaba para hacer reaccionar a cualquiera.

De inmediato se incorporó y en vista de que la impresión había dejado a L en shock, marcó desde su celular para pedir un taxi.

-Todo estará bien –comentó en un intento de sonar entusiasta, aunque las relaciones humanas no eran precisamente su fuerte. Ayudó a L a incorporarse y lo acompañó hasta el taxi. No estaba seguro sobre si quería que lo acompañara al hospital, pero cuando L clavó su mirada ansiosa en él, en una muda petición de que no lo abandonara todavía, Light terminó por subir al taxi con él.

El taxi recorría en silencio las calles oscuras y ya casi vacías de Tokio. Yagami no podía dejar de mirar de reojo a L, que seguía ensimismado. Finalmente, y dejándose llevar por el momento, Light deslizó su mano por el asiento hasta tocar y apretar la mano de L. El pelinegro reaccionó y volteó a verlo con agradecimiento. Light no sabía muy bien si había sido o no lo correcto, ya que nunca había mantenido una relación tan peculiar con nadie, menos con un hombre. Pero también era claro que ninguna mujer había logrado causar el impacto que ese desaliñado joven, sentado a su lado, había conseguido.

Finalmente llegaron a las puertas del hospital, Light y L bajaron, y pudieron ver en la entrada una motocicleta Harley Davidson (maldito Mello yo quiero una así T.T). A su encuentro vino un sorprendentemente perturbado Mihael y un joven pelirrojo de gafas al cual Light no logró identificar, pero que le fue presentado como Matt. "Con que este es el famoso Matt" pensó para sus adentros. Desde aquel extraño primer día de clases, en el que de golpe se encontró a si mismo relacionado con L y los otros, había estado preguntándose quién sería el tal Matt que Nate había mencionado y que al parecer, tenía una relación bastante estrecha con Mihael.

El doctor salió a recibirlos… no, no había sido nada demasiado grave. Si, Nate estaba fuera de peligro, solo sería necesaria una sencilla operación para acomodarle la pierna. Light se sobresaltó… ¿Qué clase de doctor dice que no hay peligro ni nada grave habiendo una pierna rota de por medio? Sin embargo, y en vista de que no tenía familiares cercanos, era recomendable que uno de ellos pasara la noche en el hospital, por lo que pudiera ocurrir.

-Yo… me quedo yo –ofreció Mihael, podía notarse que había mantenido una furiosa lucha interna, ya que incluso parecía mordisquear las palabras como si se tratara de un trozo de chocolate amargo, muy amargo. A Matt no pareció agradarle mucho la idea, pero no comentó nada, aún así se pudo percibir cierta tensión en el ambiente.

-Daijobu, Mihael kun, puedo quedarme yo – apostilló L, el rubio iba a protestar pero una mirada de L bastó para silenciar cualquier posible queja. –Harán bien en ir a dormir… - sugirió en todo el plan de hermano mayor, un plan que desconcertó a Light, ya que no conocía esa faceta suya. A regañadientes, Mihael abandonó la estancia seguido por un silencioso Matt.

L esperó a que estuvieran lo suficientemente lejos para decirle a Light en voz baja.

-Gommen, Light kun… -fue el turno de L para sonrojarse. Se veía tan adorable que Light, aunque no entendió del todo porque se disculpaba, le habría perdonado cualquier cosa.

-No es tu culpa, L –se sentía incómodo con ese "kun", ya que había dado por sentado que habiéndose besado, L no lo usaría más. No obstante no comentó nada, y sonriendo le pidió a L que le prestara su celular, manipuló unos segundos en él y se lo devolvió – Bien, he añadido mi número a tu lista de contactos, cualquier cosa que necesites… -L no lo dejó terminar… y ahí estaba de nuevo, en verdad que alguien debería impedirle a L que actuara tan impulsivamente, aunque precisamente por eso era que Light se sentía tan atraído por él, por su espontaneidad que contrastaba y a la vez se amalgamaba a la perfección con lo rutinario de su existencia.

Fue un beso breve, para desencanto de Light, pero en vista de las circunstancias, no podía exigir nada más. Luego de que L le reiteró que no necesitaba cobijas ni nada, y después de despedirse por milésima vez, Light subió al taxi y regresó al apartamento. Creyó que no lograría dormir, ya que aún se sentía abrumado por todo lo que había ocurrido en su vida esos últimos meses, y más particularmente esa noche.

No obstante, conforme los recuerdos se atropellaban en su mente, Light terminó por quedarse profundamente dormido.

//Fin del flashback//

Light cerró el grifo del agua y comenzó a secar su bien formado cuerpo con una toalla (lectoras, contengan las hemorragias nasales por favor XD). Una vez seco, se apresuró a vestirse, tenía ganas de ver a L cuanto antes. En vista de que no debía ir a la escuela dejó sus acostumbrados trajes y se vistió con un pantalón de mezclilla, zapatos deportivos y una camisa, regalo de Sayu, la cual le sentaba particularmente bien.

Revisó su celular por enésima vez, no había dejado de mirarlo cada cinco minutos desde que se había despertado. Ninguna llamada perdida, ningún mensaje. Nada. Se maldijo a sí mismo por no haberle pedido a L su número, pero con las prisas lo había olvidado. Se sentía realmente estúpido. Suspiró resignado y tomó las llaves. Tal vez L se había quedado sin saldo, no tenía porque inquietarse. Titubeó al pasar frente a la cocina… ya desayunaría algo por el camino, además tal vez sería buena idea llevarle algo a L.

Sonrió al pasar frente a una repostería, realmente a él no le agradaban mucho los pastelillos, pero sabía de alguien que disfrutaría mucho comerlos acompañados por un café.

Entró al hospital y buscó en la sala de espera pero no encontró la mata alborotada de cabellos negros que tanto buscaba. Le preguntó a la recepcionista por Near, y ella le informó que no hacia ni una hora que le habían dado el alta. Light sintió un hueco en el estómago… ¿Porqué L no le había avisado? Agradeció y salió del hospital con paso menos entusiasta del que llevaba al llegar.

El café se enfriaría pronto, en cuyo caso no tenía sentido cargar con él. Arrojó el vaso con furia al basurero provocando que un par de pichones emprendieran el vuelo bruscamente alejándose de él. Light no sabía porque le molestaba tanto, pero el problema era que le molestaba y punto. ¿Era tan difícil mandarle un mensaje para evitar que estuviera toda la maldita mañana pensando en él? ¿Qué L no entendía hasta que punto Light lo quería? ¡Sí! Lo quería, ¡Maldición! Y esa era la causa de que en ese momento, su orgullo lo hiciera sentirse como un idiota. "No ibas tan en serio, L? ¿Yo malinterprete algo?" la rabia dio paso al dolor… un dolor como hacía mucho no había sentido, él, Yagami Light, sufriendo por el olvido de un hombre… no sabía si debía llorar o reír ante una situación tan patética.

Se encontró a sí mismo frente a la puerta de su edificio. Y al dolor se unió la aprensión, ¿Estaría L ahí dentro esperándolo, probablemente preguntándose donde se habría metido? Subió las escaleras de dos en dos, algo que para alguien de su condición física, no representaba esfuerzo alguno. Levantó la mano que llevaba desocupada, la otra aún apretaba la bolsa de pastelillos. Tocó una vez, dos veces… y esperó.

Luego de un silencio que se le hizo eterno, oyó que abrían la puerta. Una sonrisa culpable y la mata de cabellos obscuros asomaron tímidamente por la puerta.

-¡Maldita sea L Lawliet! ¿Dónde te habías metido? –intentó sonar enojado, pero no pudo darle a su voz el efecto deseado.

-Gommenasai, Light kun… me quedé sin batería… Nate ya está bien, en cuanto le dieron el alta y pasaron por él, me vine volando a buscarte -en verdad se veía arrepentido, fue entonces cuando Light prestó más atención. L sin duda acababa de ducharse, ya que solo llevaba un suéter encima y una toalla enroscada en la cintura. Su cabello alborotado aún se veía húmedo, y el frescor de su rostro le daba una apariencia un poco menos pálida que lo habitual. -¿Esos son pastelillos? –preguntó L en tono pícaro, interrumpiendo el hilo de los pensamientos de Light.

-Sí… también traía un café pero se enfrío en el camino…-quiso darle todo el tono de reclamo a esa frase, pero, la verdad… bueno, no había sido culpa de L.

-Eso no es problema, puedo preparar café de inmediato – L sonrió feliz. Que Light pensara en él hasta el punto de pararse a comprarle unos pastelillos y no cualquier otra cosa para el desayuno, le hacía sentir confortablemente halagado. Avanzó tranquilo, no llevaba zapatos. Y Light, como buen japonés, se despojo de los suyos al entrar. –Lamento todo esto, Light kun – se disculpó por segunda vez, mientras su mente saboreaba por adelantado los pastelillos.

-L, espera – Light lo tomó de la mano y lo hizo voltear nuevamente – Por estar preguntándome donde carajos te habías metido, me olvidé de darte los buenos días…- L iba a decirle que no importaba cuando Light lo besó. L quedó sin palabras, pero el ser ahora el besado y no el que besaba era un cambio que no le desagradaba en lo absoluto. Aunque, a L no le agradaba mucho ser la parte pasiva en la relación, así que de inmediato el beso, que había comenzado siendo inocente, terminó siendo una apasionada competencia por ver quién lograba besar mejor al otro. Claro que no era una competencia desagradable o en la que el perdedor pudiera sentirse ofendido o mal por haber perdido, sino que era algo tan gratamente placentero como para tomar la rivalidad de forma tan personal.

Light estrechó a L más contra sí, y el pelinegro, encantado de la vida, se apresuró a ceñirse más a su pareja. No obstante, y sin ninguna intención de por medio, la toalla de L cayó al suelo, dejando a su dueño solamente cubierto por el suéter. Ahora bien, esa no era una situación muy justa, y L así lo vio ya que hábilmente sus manos se dirigieron, pasando por su espalda, hacia el pantalón de Light.

Light no pudo ahogar un gemido de placer cuando sintió las manos de L maniobrar sobre su pretina para desabrochar esa molesta prenda que tanto le estorbaba. Fascinado por lo que había logrado, L se apresuró a quitar el pantalón de en medio. Aún así, quedaba otro obstáculo por saltar, y eran los bóxer, que para sorpresa de L, estaban decorados con dibujos animados.

-¿Quién lo pensaría de ti, Light kun? –preguntó divertido.

-Cállate L, que tu no traigas los tuyos puestos en este momento no quiere decir que no vaya a poder burlarme de ellos en un futuro… -L sonrió retadoramente, mientras sus manos, que ya se habían encargado del pantalón, estaban dispuestas a seguir ahora con los bóxer. El contacto era más directo aún, y antes de retirar la prenda, L pudo notar como el miembro de Light comenzaba a endurecerse, lo cual como reacción, logró que el suyo terminara en condiciones similares. Light sonrió satisfecho al ver eso, y fue su turno para desvestir a L, bajando lentamente la cremallera del suéter.

Claro, jamás esperó encontrarse con un cuerpo como aquel. Nadie podría imaginarse que el desaliñado joven tuviera un abdomen tan bien trabajado. No era exagerado, pero si era un pecho capaz de dejar sin aliento a cualquier jovencita. Y a pesar del aspecto aparentemente frágil de L, sus brazos tampoco eran flácidos o escuálidos, sino que eran fuertes, aunque delgados.

L sonrió al ver la expresión de sorpresa en la cara de Light y despachó la camisa que este aún llevaba puesta.

-Si tenías la idea de que serías el seme… estás equivocado, Light kun, pienso pelear por ese título.


Ok. será mi primer lemmon... no sé que tal me quede jeje asi que pido paciencia

Agradezco por sus review a SayuKira, , NiiiaL y Seiko Matsuzawa ^^ Espero tenerlos por acá con la actualización, y les dejo este capi dedicado a ustedes ^^ ya que si no fuera por sus comen, no habría seguido la historia n.n Arigatou