-Juegos peligrosos-
By ASUKA02
Capitulo 4: Cien es mucho
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En el Hospital Kiba ya había sido curado, acostado en la camilla esperaba que Shizune le diera el alta, a su lado estaba Hinata, no comprendía porque todavía estaba con él.
—Hinata no hace falta que te quedes, ¿deberías estar con Shino?.
—¿Por qué debería estar con Shino-kun? —preguntó extrañada, no entendía la insistencia del joven en involucrarla con su otro compañero de equipo.
Desde pequeño había cuidado a Hinata como si fuese su hermanita menor, pero al llegar a la adolescencia comenzó a sentirse físicamente atraído por ella, pero Hinata sólo tenía ojos para Naruto, así que no tenia caso intentar algo con ella, ahora estaba con Shino, eso le fastidiaba.
Él miró hacia la ventana y dijo —Si están saliendo no quiero tener problemas con él, porque tú estés aquí.
Shino era un buen amigo, no por nada habían sido compañeros de equipo, y esa relación si la respetaría. No como la de Naruto con Sakura, eso sólo había sido una oportunidad para demostrar su valor.
—Yo no estoy saliendo con él. —respondió ruborizada.
Kiba no dijo nada, eso cambiaba todo, por fin su historia con Hinata estaba a punto de cambiar.
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Sakura había ido a la oficina de Naruto pero según Shikamaru se había marchado sin decir nada, preocupada fue a buscarlo al apartamento, pero allí tampoco estaba, caminó por la calle sintiéndose terrible, ¿cómo había podido jugar con algo tan peligroso y delicado como los sentimientos de Naruto?.
No podía estar tranquila, fue al Ichiraku-ramen y nada del ninja, no quería armar todo un revuelo por la ausencia del Uzumaki pero ya se estaba desesperando, se tranquilizo con la idea de que probablemente estaba dando una vuelta fuera de la aldea.
Aun así no iba de dejar de buscarle, recorrió la villa híper atenta a todo lo que fuese Naranja o negro, iba por segunda vez por la misma calle cuando vio de reojo una mancha color naranja en el parque frente a la academia ninja, frenó de repente, todo lo que fuese Naranja o amarillo le recordaba a él.
Sintió una opresión en el pecho cuando lo vio.
—Naruto...
El rubio estaba sentado en aquel columpio donde solía sentarse cuando estaba pequeño y no tenía amigos, estaba tan decepcionado de su novia que ni siquiera había golpeado al imbécil de Kiba, cuando se sintiera algo mejor iría por él y le rompería los huesos.
No tenía cabeza para volver a la oficina, observaba la cristalina gota de agua en una hoja cuando el color vinotinto se presento ante sus ojos quitándole la visión de la hoja.
Era ella, Sakura-chan y no quería verla, ni escucharla, había herido sus sentimientos y se había besado con aquel imbécil de Kiba.
—No quiero hablar Sakura-chan déjame solo. —le dijo con voz seria.
Ella se sentó en el columpio de al lado, —el parque es un lugar público Naruto, no puedes echarme de aquí. —dijo con voz suave, se notaba que estaba preocupada.
—Esta es mi villa.
—También es mía.
—Soy el Hokage, bueno pronto lo seré, te puedo desterrar si quiero. —dijo con amargura, Sakura no dijo nada pero sus ojos se humedecieron, entonces él se arrepintió de sus palabras —nunca haría algo así, lo sabes de sobra.
Ella movió la cabeza y lo miró directamente, —en una escala del uno al diez, ¿qué tanto estas enojado conmigo?
—Cien. —respondió apretando las cadenas del columpio.
—Cien es mucho. —murmuró ahora más preocupada que antes.
Naruto miró hacia el frente, estaban unos niños practicando taijutsu, sin verla dijo con seriedad —Por eso te digo que no quiero verte ahora, sé que si me quedo lo nuestro se acabara definitivamente, porque no logro sacar de mi mente la imagen de ese maldito besó.
Naruto se levantó para irse y Sakura se desespero, no podía permitirse el error de perder al hombre de su vida por una tontería.
—¡Espera!.
Él se detuvo pero no se volvió.
—Naruto, cásate conmigo.
El ninja no se movió, Sakura no podía ver su rostro, se quedaron un momento en silencio hasta que él habló, —me cambiaste demasiado rápido, nunca espere algo así de ti.
Ahora Sakura se sintió enojada, los dos había jugado a engañar al otro, no era justo que Naruto la culpara de todo cuando fue él quien comenzó.
La pelirosa se puso de pie y le contestó con algo de agresividad en su voz —No te cambié, quise darte una cucharada de tu propia medicina, pero me salió todo mal.
Naruto se volvió para verla, algo así sospechaba, pero igual se sentía muy ofendido.
—¿Y para eso tenias que dejar que te besara? —preguntó lleno de rabia.
Eso la hizo sentir enojada nuevamente, Kiba se había pasado de la raya, pero reconocía que parte de la culpa era de ella por haber iniciado ese juego peligroso, con alguien tan impulsivo como él.
—Eso no estaba en los planes, Kiba se aprovecho de la situación. —Explicó caminado hacia él, Naruto apretó los puños soltando un improperio, —pero le di un buen golpe, seguro ahora me tendrá miedo.
Sakura rió un poco, pero el rubio seguía enojado.
—¿Por qué Kiba?
Quería saber si ella tenía algún tipo de fijación hacia el Inuzuka.
—Simple, es el único que no dudaría en ayudarme con algo así, siempre está tratando de superarte, es un envidioso.
—Tengo que ajustar cuentas con él.
Gruñó apretando los puños y la quijada, se giró y dio un paso para ir a buscar al castaño, pero los brazos de Sakura lo detuvieron abrazándolo por la espalda.
—Ya Naruto, no metamos más a Kiba en nuestros problemas personales. —le pidió apoyando la cabeza en la espalda del joven.
Naruto arrugó la frente, —¿por qué lo defiendes?. —le preguntó desconfiado.
—Yo metí a Kiba en todo este enredo y no quiero que vayas a la cárcel por mi culpa, tu sueño es ser Hokage, ya pronto lo serás, así que no lo pierdas por una tontería.
—No es una tontería, el maldito te beso y no puedo tolerarlo.
Sakura pensó, le gustaba cuando él se ponía celoso, pero esta vez sus celos si tenían un motivo real, tenía que solucionarlo —ese beso no significo nada para mí.
Lo librero del abrazo y se puso delante de él, Naruto le respondió con ojos rabiosos, —pero para él sí, fue como un triunfo sobre mí, le enseñare a respetarme.
Sakura le acomodó el cuello de la chaqueta naranja mientras le decía con voz cariñosa, algo poco usual en ella, —un besó no es nada, comparado con todo lo que hemos hecho tú y yo, —él ruborizó levemente —además nada de esto hubiera pasado si no hacías esa estupidez con la prenda esa.
Él pensó que ella tenía razón, pero no podía quedarse de brazos cruzados y que Kiba se quedara fresco y tranquilo, al menos lo pondría a hacer labor social.
Sakura le acarició la mejilla y luego bajo la mano de manera sensual hasta dejarla en la pretina del pantalón del rubio, Naruto vio en su mirada una chispa de malicia, la abrazó posesivamente, sentía la necesidad imparable de poseerla hasta el cansancio, no se iba a reprimir nada, se apodero de la boca de la joven y la besó con energía y luego paso a besar su cuello como si no estuvieran en un lugar público.
Sakura jadeó al sentir los dientes del ninja mordiendo su hombro, —Naruto aquí no, vamos al apartamento.
Llegaron demasiado rápido y apenas entraron al apartamento del shinobi comenzaron a desvestirse, la cama rechino cuando ella cayó a la cama, Naruto se desvestía rápidamente cuando Sakura recordó el anillo.
—Lo de casarnos es en serio, ¿donde tienes mi anillo?. —le preguntó sentada en la cama.
—Ya no lo tengo, lo arroje en un arroyo, me dolía tenerlo lo conmigo.
Explicó frente a ella vestido sólo con un bóxer negro, la respuesta la hizo fruncir el ceño.
—¿En un charco?, que rencoroso eres.
—Tenía mis razones. —respondió metiéndose en la cama.
Sakura se cruzo de brazos disgustada —eres un cabezotas, ahora tendrás que recuperarlo.
—No quiero que te cases conmigo sólo para contentarme. —le dijo con preocupación.
Sakura bufó acomodándose sobre la pelvis del joven, —me voy a casar contigo, ya esta decidido —y comenzó a mover sus caderas.
Ahora que había contemplado la idea de perderlo, estaba segura, sus temores desaparecieron, quería casarse con él.
—S-sakura-chan, ya quítate la ropa. —le rogó con una mirada llena de deseo.
Al menos toda esa tontería había servido para convencerla de casarse con él. Naruto aprendió de mala manera a no seguir un consejo de Sai, ahora que Sakura casi se queda sin nada por andar de vengativa, ambos tuvieron una cucharada de su propia medicina.
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—FIN—
N/A: El consejo de Sai no salió tan malo, sirvió para que Sakura reflexionara y aceptara casarse con el rubio. Me gusta escribir las mil y un maneras de cómo unir a estos dos. Espero haberlos entretenido con esta idea.
Gracias por los reviews y favoritos, seguiré compartiendo historias con ustedes. Por cierto hace poco abrir un facebook para hablar sobre mis fanfics, (aunque todavía no se lo he dado a nadie) pueden encontrarme como ASUKA02, no hay mucho allá, aun está en construcción.
¡Gracias por leer!
