Tragedia de Amor
Parte I
Por días camino sin rumbo, buscando algo o alguien que le dijera como romper el hechizo que mantenía presa a la princesa. Presa de una maldición poco común, más sin embargo demasiado fuerte para alguien como él. Odio el destino de la princesa, y en su mente se culpó por haberse enamorado de ella, tal vez en el fondo de su ser, sabía que la culpa de que la princesa fuera maldecida era de él.
El camino por aquella zona serrana, por no decir llena de barrancos, montes, quebradas, bosques, etc- hacían más difícil su misión. Buscaba aquel lugar llamado "Dunkler Bereich", donde seguramente encontraría respuestas para ese mal y lo más importante la cura.
***M***
Día de Luna – Aioria, llamo a tigresa que no dejaba de mirar amenazaste a todo aquel que tratara de acercarse a un dormido lemuriano – este niño es Kiki, y es discípulo de Mu, a quien llaman princesa. Nunca lo dañaría – trato de hacer comprender a la tigresa que a diferencia del Sol de Noche, que miraba desde lejos, ella permanecía bajo los pies de la cama –
Tu discernimiento del bien y el mal, nunca fue bueno príncipe – expreso Sol de noche, mientras agitaba su cola al sentir una presencia acercarse – no culpes a Día de Luna por ser tan desconfiada – la mirada verde no perdió de vista los gestos amenazantes de ambos tigres, fue allí que se percató de la presencia de cosmos, el grupo de Seiya, estaba acercándose –
Kiki, quédate aquí iré a ver que necesitan ahora los de bronce – diciendo ello el león dejo aun curioso y preocupado Kiki en la habitación del Aries –
Porque cuidan tanto a mi maestro? De donde salieron? Porque hablan? Son enviados de algún dios? Que le paso a mi maestro? Porque llaman príncipe al sr. Aioria? – ni un minuto trascurrió cuando el pelirrojo comenzó con sus preguntas –
***M***
Imposible – Shion no creía lo que Aioros y Saga le comunicaban. Y es que eso era imposible, el conocía a su alumno desde que llego con apenas unos días de nacido a Jamir – Mu, no tiene nada que ver con esa leyenda…- negó antes de ponerse de pie –
Tranquilícese Shion – Aioros, tuvo que ponerse enfrente del mayor para evitar su precipitada carrera – Necesitamos a un líder sereno si queremos resolver este asunto. No puede dejarse llevar por sus sentimientos paternales – la seriedad con la que el aquero le hablo. Hizo al patriarca recordar a su antiguo compañero Sísifo. Como perduraba generación tras generación, siglo tras siglo, el carácter y a veces apariencia, entre las almas reencarnadas –
Reencarnación – fue allí que cayó en cuenta. Así como Aioros es la actual vida de Sísifo, así Mu es vida actual de alguna alma que en el tiempo se ató a los designios de los dioses – necesitamos saber cómo ocurrió todo y porque esos tigres, de los que hablan afirman con tanta convicción que Mu es su princesa – diciendo ello Shion le hizo entender al Sagitario que había regresado a sus cabales, por lo que le abrió paso –
Eso haremos entonces – Saga y Aioros, siguieron al mayor –
***M***
Ese es nuestro destino después de todo – Dite suspiro ante lo que al fin pudo dejar salir –
A qué viene eso? – Shura y DM le miraron con atención –
Es que, no podemos hablar sobre nada porque algo tiene que pasar – su celeste mirada se dirigió hacia Aries – esta mañana todo estaba bien, hasta que lince hablo de esa leyenda…-
Eso no es más que cosas circunstanciales, Dite – Shura negó – digo, no es como si porque Tania lo dijera ocurrió – su mirada se fijó en el perfil del doceavo guardián – esto hubiese ocurrido sea como sea, en cualquier momento o en cualquier lugar. Son cosas que no tienen retención o restricción, si? – concluyo mientras le palmeaba un hombro –
Eso no es precisamente exacto Shura – DM, que solo había escuchado todo, por fin decidió intervenir –
De que hablas? – frunció el ceño al ver tan serio a su amigo peli azul –
Solo se que hay cierto "ser" que está manipulando todo esto desde las sombras – la mirada azul se fijó en la celeste y negro verdosa, por un minuto respectivamente, dándole peso a sus palabras –
***M***
Lo sentiste? – Camus dejo sus libro de golpe sobre la mesa, llamando la atención de un casi dormido Milo –
Qué? – La mirada perdida que el escorpio le dirigió al francés le hizo entender que no lo había sentido –
Hay algo en el ambientes que está cambiando…- murmuro como si decirlo en voz alta haría que el cambio fuera más rápido –
Yo no siento nada…- su mirada turquesa se paseó por todo el lugar, como si tratara de ver de lo que Camus hablaba –
Como no lo sientes, el aire esta pesado como si…- sus ojos azules se abrieron – la muerte estuviera cerca – completo –
La muerte? Hablas de Thanatos? – la mirada turquesa se fijó en el francés al notarlo algo inquieto –
No, no sé cómo explicarlo pero es diferente. No tiene nada que ver con los del olimpo…o eso se siente…es algo que no habíamos enfrentado antes – Camus llamo a acuario rápidamente, alertando al peli azul –
Camus? – llamo antes de imitar su acción y llamar a escorpio –
***M***
Que estás haciendo Kanon? – Alde llevaba rato tratando de comprender que es lo que tanto hacia el general –
Busco respuestas – respondió encogiéndose de hombros, como si no tuviera nada de especial su proceder -
Respuestas? – el brasileño vio al mayor, dejar un libro y tomar otro, y eso llevaba haciendo hace rato. Había más de 20 libros sobre esa mesa y todos en distintos idiomas –
Desde que escuche lo de esa leyenda, me llamo la atención el parecido que tenía con una leyenda Atlanta, que solía contarle…- el menor de los gemelos cayo en cuenta de que estaba hablando de más – que escuche cuando estaba bajo el mar…- su mirada brillo al cambiar de libro y leer las primeras páginas – lo encontré…
***F***
Después de casi haber transcurrido un año y seis meses, al fin el príncipe encontraba los límites, o eso pensaba, del llamado "Dunkler Bereich" pues el aire era pesado. Se sentía como si la muerte o el mismo demonio viviera en ese lugar. Era pesada y escalofriante la sensación que recorría su cuerpo…
Tengo que continuar – se animó así mismo en voz alta, pues su cuerpo parecía no querer responder – romperé la maldición cueste lo que cueste…yo se lo prometí…- su cuerpo peso aún más, la respiración se hizo lenta y pesada, sus ojos se nublaron. Una voz a lo lejos. Todo se volvió negro…
