El retorno del príncipe: distorsión espacio temporal
A la mañana siguiente comenzó a haber un gran bullicio en palacio, la guardia real andaba por las calles de Canterlot, reuniendo a la población bajo el llamado de las trompetas para hacer una especie de anuncio. Por otro lados, las doncellas y los mayordomos preparaban la decoración en la gran sala de baile, preparando el catering entre diversas mesas, y los diferentes tronos de las princesas.
Esa misma mañana, Twilight y las demás se acercaban a primera hora por orden de la princesa Celestia, cosa que les llamaba la atención, pues en el comunicado no había escrito el motivo del por qué necesitaban su presencia.
- ¿No es un poco raro que la princesa nos haya hecho llamar sin decirnos el por que? -preguntó Rainbow.
- ¡Oh, tal vez sea para dar una fiesta importante! -exclamaba Pinkie.
-Celestia nunca nos haría llamar si no es para nada importante, pero... Cierto es que es un poco raro que no haya dado el motivo. -respondía Twilight dubitativa.
-Por favor, chicas, no hay que cuestionar la razón por la que se nos llame. -decía Rarity. -Solo mirad la decoración, debe de ser importante.
- ¿Pero... Qué se celebra hoy? -preguntó Applejack. -No es el día del Summer's Sun, ni siquiera es otra celebración importante. Y no creo que se trate de una boda real.
-Oh... Vaya... Y yo no estoy preparada. -terminaba Fluttershy agazapándose ligeramente.
-Sea lo que sea, deberíamos ir a cambiarnos para la ocasión. -decía Rarity con cierto brillo en sus ojos. - ¡Vamos, tengo los vestidos justos para la ocasión!
-Pero... Si ni siquiera sabemos que tipo de ocasión es. -le dijo Fluttershy.
Sin perder mucho el tiempo, Rarity llevó a las chicas a alguna de las habitaciones vacías del palacio, pero algo les llamó la atención, un pasillo estaba vigilado por un par de guardias, estos parecían no dejar pasar a nadie.
Dejando aquello de un lado, Rarity comenzó a vestirlas una a una, los vestidos para la ocasión eran algo mas sueltos, pero no tanto, se adaptaban adecuadamente a la forma de cada una, notándose las curvas de su cuerpo.
-Vaya Rarity, te has superado, ¿cómo se te ha ocurrido la idea? -le preguntó Pinkie.
Rarity pensó por un momento con el entrecejo fruncido.
-Pues... Ahora que lo mencionas, no sé. -respondió. -Anoche me vino a la mente este diseño tan simple pero, a la vez, elegante.
- ¿Así de simple? -le preguntó Applejack. -No sé si eres visionaria o un genio.
-Prefiero ser llamada innovadora. -le respondió Rarity.
-Sea como fuera, vamos, nos deben de estar esperando. -decía Rainbow.
Las chicas comenzaron a andar hacia la sala de baile, pero, al pasar de nuevo por aquel pasillo, y ver la puerta entreabierta, la curiosidad llamó a Rarity.
- ¿Por qué estará esa habitación tan vigilada?
Sin poder hacer nada, volvió junto a las chicas, dirección a la sala.
En aquella habitación tan vigilada se hallaba Helios, estaba nervioso mirando por la ventana mientras suspiraba, apoyando un casco sobre ella. Llevaba puesto una especie de chaqueta azul con hombreras de cordones dorados, dos cintas blancas que hacia cruz sobre su pecho y un par de botas negras en sus cascos traseros.
-Quiero salir ahí fuera... Quiero experimentar este mundo. -decía mirando a través del cristal.
-A partir de hoy podrás hacerlo.
Al escuchar aquella voz, Helios se giró rápidamente, pudo ver a Celestia que se le acercaba despacio, firme y sonriente, dejando ver solo un ojo bajo su ondulante y espesa crin.
-Celes... Digo, mamá...
- ¿Nervioso?
-Nervioso es quedarse corto... Estoy aterrado. -le respondió Helios. -Voy a ser el raro en medio de un mar de Ponys.
-No digas tonterías. -le dijo Celestia. -No eres raro, eres mi príncipe.
Helios le sonrió y alzó su vista a Celestia, para su asombro, pudo ver que su cara estaba manchada de restos de lagrimas, apenas visible.
-Cele... Mamá, ¿te pasa algo? -le preguntó.
-En absoluto, ¿por qué?
-Tienes... La cara como si hubieras llorado.
Asombrada, Celestia se frotó ligeramente la cara para borrar los restos de sus lagrimas.
-No es nada. -le dijo. -Vamos, no debemos hacer esperar a nuestros invitados.
-Claro... Vamos.
De vuelta al salón de baile, la flor y nata del reino se haya han en él, la princesa Luna ya ocupaba su puesto, saludando a los invitados junto a la princesa Cadence.
-Luna, ¿podrías explicarme por qué Celestia ha hecho llamar a los Ponys más importantes del reino? -le preguntó Cadence.
-Podría, pero eso arruinaría la sorpresa. -le respondió Luna con una sonrisa dibujada.
-No seas mala, Luna, dímelo, por favor.
-De verdad que no puedo, Celestia me castigaría si lo dijera.
Twilight se acercó a ellas como princesa, tomando también su lugar entre Luna y Cadence.
-Encantada, Luna. -saludaba Twillight.
-Princesa Twilight, es un placer verte.
-Veo que la princesa Celestia volvió a tiempo. -le decía. -Me preocupaba que no apareciera.
-Han ocurrido una serie de cosas recientemente. -contestó Luna.
- ¿Cómo cuales?
En ese momento las trompetas anunciaron la llegada de Celestia, quien apareció tras las cortinas de terciopelo que colgaban tras los cuatro tronos que representaban a cada princesa. Las demás princesas se acercaron a ella.
-Princesa, me alegra verte. -le decía Twilight.
-Es un placer verte, mi querida alumna. -le respondía Celestia. -Hoy es un día importante, y me alegra veros a todas aquí.
Mientras tanto, Helios se encontraba aún tras cortinas, estaba nervioso, el corazón le latía a mil por hora, y su respiración era pesada y entrecortada.
-Madre mía... Esto no me gusta... Yo no soy un príncipe... No sé como comportarme ante ellos...
De pronto, Celestia dio un ligero golpe en el suelo con sus cascos, llamando la atención de todos. Todos los nobles giraron su vista hacia las princesas, Celestia se mostraba entusiasmada y con ganas de dar la noticia.
-Queridos súbditos, la noticia que tengo que daros se remonta a hace ochocientos años. -decía la princesa. -En su momento, di a luz a un potro, pero por razones de peso tuve que abandonarlo en otro mundo.
Twilight estaba sorprendida ante las palabras de su maestra.
-Ayer, aquel pequeño potro volvió a este mundo siendo un Pony hecho y derecho. -continuaba. -Para mi han sido ochocientos años, pero para él han sido solo 20 escasos años. Hoy os quiero presentar al heredero al trono de Equestria, que ocupará mi lugar cuando llegue el momento indicado.
Las cortinas empezaron a destapar la parte de atrás de los tronos, dejando ver a Helios poco a poco, estaba petrificado.
-Os presento a Helios Noble, el príncipe de Equestria. -decía Celestia con orgullo.
Helios permanecía inmóvil, mirando a todos mientras su respiración era entrecortada y nerviosa. Los nobles estaban sorprendidos, pero a la vez hablaban entre ellos por esa inesperada sorpresa, incluso a Twilight, de que no tenía constancia.
A Rarity, se le hizo familiar al verle, pero, ¿dónde lo había visto?
Celestia le pidió que se acercara a ella extendiendo una de sus alas. Despacio se fue acercando a ellos, lo único que empezó a sonar en la sala en ese momento fueron los cascos de Helios, sonaban como unas castañuelas a ritmo constante. Una vez se colocó al lado de Celestia, Twilight le veía asombrada, se había quedado sin palabras, ¿por qué su maestra le había ocultado esto durante toda su vida?
La respiración de Helios parecía más agitada mientras miraba a todos lados, en ese instante, Celestia le dio un leve toque en el costado con su ala.
-Puedes hacerlo. -le susurraba.
Helios intentó tomar aire, pero el pánico empezaba a apoderarse de él, las patas le temblaban, y el corazón parecía que le iba a estallar de un momento a otro. Al intentar hablar, era como si se hubiera quedado mudo.
- ¿Helios? -le decía Celestia.
Derrotado, Helios miró a Celestia, estaba aterrado.
-No puedo...
Dicho esto, empezó a correr hacia la salida más cercana corriendo a través de los invitados. Celestia estaba impresionada, no esperaba eso realmente. Los invitados comenzaban a hablar a espaldas de Helios mientras este seguía corriendo.
-Vaya un príncipe tan maleducado. -decía uno de los invitados.
- ¿Os habéis fijado en su flanco? No tiene Cutie Mark. -decía otra invitada.
- ¡Qué vergüenza! Mira que dejar a su madre así, delante de todos los invitados...
Escuchando cada comentario, Celestia se enervó, tensaba las alas con fuerza bajo la mirada de su hermana Luna. Finalmente, estalló.
- ¡Silencio! -decía alzando la voz. - ¡¿Quienes os habéis creído que sois para hablar de él así a sus espaldas?!
Los invitados callaron de inmediato al oír la voz de Celestia.
-No tenéis ni idea de lo que hemos pasado los dos para que éste día llegara, y en lugar de calmarlo, le menospreciáis... Como madre, debería echaros de inmediato de palacio, pero como princesa, solo puedo ofreceros un tentempié. Así que adelante. -decía Celestia con cierto desprecio hacia sus invitados.
Twilight se acercó a sus amigas tras el reproche de Celestia.
-Chicas, deberíamos ir a buscarle. -decía Twilight.
- ¿Estás segura? -preguntó Fluttershy. -Parecía muy asustado, entiendo como se siente.
-No seas tonta, ¡lo que necesita son abrazos! -comentaba Pinkie. - ¡Los abrazos son divertidos!
-Lo que tu digas... -comentó Rainbow.
Mientras tanto, Helios corrió y corrió hasta llegar a los jardines de palacio, una vez ahí, intentó quitarse toda la vestimenta principesca que le habían puesto, se sentía asfixiado bajo toda ella. En cuanto se quitó la casaca, comenzó a tomar largas y grandes bocanadas de aire, intentando salir de la ansiedad, a la vez que batía sus alas para refrescarse.
- ¿De verdad esperaba Celestia que lo hiciera? -se decía a sí mismo. - ¡Es imposible! Ella puede decir lo que quiera, pero no soy un príncipe, no puedo ser el príncipe que ella espera que sea.
- ¡Ahí esta, chicas!
Al oír aquel grito Helios se giró, pudo ver a un grupo colorido de seis Ponys correr hacia él. Aterrado por la situación, el joven príncipe volvió a correr hacia los límites del jardín.
- ¡Espera, por favor! -gritaba Twilight.
- ¡No pienso volver ahí! -respondía Helios.
- ¡Este Pony lucha como un gato panza arriba! -comentaba Applejack.
- ¡Espera! -le gritaba Rainbow.
Al llegar a los límites del jardín Helios se detuvo en seco. Los límites daban a una amplia muralla, los jardines estaban construidos sobre ella. Sintiéndose acorralado, Helios intentó batir sus alas y salir volando, pero al hacerlo, y al no saber volar, se precipitó como una piedra al vacío.
- ¡¿Qué hace?! -decía Rainbow Dash volando tras él.
Con más ganas, Helios batía sus alas, rogando que le elevasen. De golpe y porrazo algo le sujeto y le elevó de nuevo, al alzar la vista, pudo ver a una joven pegaso cerúlea con las crines multicolores, la sensación de la velocidad era asombrosa, impactante, eso mismo quería él.
Al poco rato, Rainbow le dejó en el suelo con algo de brusquedad, siendo rodeado por el resto de las chicas.
- ¡Dejadme! -decía Helios. - ¡No quiero volver ahí!
- ¿Por qué no? -preguntó Twilight. -Celestia... Digo... Tu madre ha organizado todo esto por ti, eres el príncipe de Equestria.
- ¡No soy nada de eso! -replicó Helios. - ¡No soy un príncipe!
Rarity lo seguía viendo extrañada, como si lo conociera.
- ¿Helios? -dijo ante el asombro de las chicas. - ¿Helios, eres tu?
Al oír su nombre, Helios dirigió la mirada a Rarity.
- ¿Quién eres? -le preguntó.
-Soy yo, Rarity, nos conocimos el otro día cuando... -Rarity paró de forma inmediata. -Cuando me ayudaste... ¿Con qué?
A Helios parecía sorprenderle el nombre de Rarity, él conoció a una chica con ese mismo nombre, pero, ¿por qué aquella Pony tenía ese mismo nombre?
- ¿De verdad le conoces? -le preguntó Fluttershy. -Pero... Si no lo hemos visto antes.
-Recuerdo que Rarity me habló de él el otro día. -intervino Pinkie. - ¿Eh? Espera... ¿Cuándo me habló de él?
- ¿Estáis bien? -preguntó Applejack. - ¿Estáis seguras de que no tenéis fiebre?
Helios se levantó y se intentó marchar aprovechando la distracción.
- ¡Espera! -le dijo Twilight. -Helios, deberías de volver.
-Dame una razón de peso por la cual debería volver. -le preguntó Helios.
- ¿Una razón? Vale, por Celestia. -le respondió la joven princesa.
-No la metas en esto. -le recriminó Helios. - ¡No tienes ningún derecho a meterla en este asunto!
- ¡Oye! Baja el tono un poco. -le decía Rainbow. -Te acabamos de salvar de caer al vacío. Que por cierto, vaya vergüenza de pegaso, que ni siquiera sabe volar.
-No siempre fui un pegaso. -le respondió.
Aquella respuesta sorprendió a las seis.
- ¿Perdón? -comentó Rainbow.
En ese momento, Celestia apareció aterrizando tras las chicas, parecía agotada, ¿estaría buscando a Helios?
-Por fin te he encontrado. -dijo Celestia.
-Princesa Celestia... -comentó Twilight al ver a su maestra.
Ella se acercó al pequeño grupo de Ponys, sin perder de vista a Helios.
-Helios, yo... Siento haberte metido en esta situación...
-No es tu culpa, Celes... Digo, mamá. -le respondió Helios. -La realeza no es para mi.
-Hijo, no digas tonterías... Tu eres tan de la realeza como tu tía, o como yo.
-Pero este no es mi lugar. -le dijo nuevamente el joven príncipe. -No soy un noble, aunque mi sangre diga lo contrario. Mi vida está en el otro mundo.
-Lo entiendo hijo. -le respondió Celestia. -Y lamento haberte sacado tan de repente de él.
-Princesa Celestia, ¿qué pasa exactamente? -le preguntó Applejack.
Celestia miró con preocupación a las jóvenes Ponys para, luego, soltar un prolongado suspiro.
-Veréis, hace ochocientos años, tuve que exiliar a Helios a otro mundo para protegerlo.
- ¿Protegerlo? -preguntó Fluttershy.
-En aquel momento solo tenía un mes. Fue muy duro para mi tener que abandonarle.
-Pero eso no responde a nuestra pregunta. -Le reclamó Twilight. - ¿Por qué tuvo que exiliarlo?
Celestia volvió a guardar silencio durante unos segundos.
-Por que amenazaron con matarle.
Las chicas callaron de golpe, no esperaban esa respuesta.
-Los detalles a esa historia los contaré a su debido tiempo. -volvió a decir Celestia. -Por el momento, Helios, por favor...
-Por favor, ¿qué?
-Volvamos adentro, que esos Ponys hayan sido unos maleducados contigo, no significa que tu debas serlo. -le respondió Celestia. -Hay que tener un poco de clase para estas situaciones.
Celestia extendió su ala, invitando a Helios a pasar bajo esta, pero el príncipe dudó durante unos segundos.
-Volveré a ponerme nervioso. -le dijo.
-Estaré a tu lado como hasta ahora, te lo prometo. -le respondió Celestia.
-Voy a estropearlo todo.
-No vas a estropear nada, hijo. Te ayudaré a integrarte, de verdad.
- ¿Vas a cambiarme?
Esa pregunta impactó un poco a Celestia.
- ¿Vas a cambiar lo que soy para que sea el hijo que siempre quisiste?
- ¡¿Qué tontería es esa?! -le preguntó Celestia. - ¡Eres el hijo que siempre quise, amable, bondadoso, desinteresado y, lo admito, un poco tonto!
Helios se puso firme ante los gritos de Celestia.
- ¡No te voy a cambiar, no quiero que cambies! -le decía. - ¡Así que no vuelvas a repetir eso jamás! ¿Entendido?
Helios asintió y Celestia volvió a extender su ala.
-Por favor, ¿vendrás conmigo?
-...Está bien
-Gracias hijo.
Helios y Celestia comenzaron a caminar hacia el interior, pero Rarity seguía mirando extrañada a Helios, ¿por qué le recordaba si no lo había visto antes? Helios también la miraba, ¿por qué aquella Pony se parecía tanto a aquella Rarity que conoció en el otro mundo?
-Rarity, ¿de verdad has visto a ese Pony antes? -le preguntó Rainbow con gran interés.
-Si... Pero... ¿Por qué? No le había visto antes. -le respondía Rarity. -Pero... Le conozco de algo.
- ¿De qué es ese algo? -le preguntó Twilight.
-Creo... Que fue... ¿Un asalto? -decía sorprendía. -Pero... No recuerdo haber sido asaltada. También recuerdo que le invité a un café, pero no...
-No lo recuerdas exactamente, ¿verdad? -le preguntó Rainbow.
- ¡Exacto!
- ¿No os parece sospechoso todo esto? -preguntó Rainbow desconfiada. -No sabíamos de la existencia de ese tal Helios, que dice ser el hijo de Celestia, y de pronto aparece de la nada.
-Celestia no mentiría con este tipo de cosas. -declaró Twilight. - ¿Por qué desconfías?
- ¿Por qué Rarity es la única que le recuerda?
-Yo recuerdo que ella me habló de Helios. -respondía Pinkie a la cerúlea pegaso.
-Si... Lo que tu digas...
-No es propio de ti desconfiar en la princesa, Rainbow Dash. -le dijo Applejack.
-Por que no desconfío de la princesa. -respondió. -Desconfío de su supuesto hijo, Helios.
-Puede que tenga razón. -le dijo Twilight. -Hablaré con Celestia cuando tengamos la oportunidad, pero...
- ¿Pero? -le preguntó Fluttershy.
-Cuando Celestia gritó en el salón, y cuando le gritó a Helios hace un momento... Son cosas que realmente tendría una madre, ¿de verdad pensáis que Helios, de alguna manera, puede manipular recuerdos?
Ninguna supo que responder.
-Le tendremos vigilado, si así estáis más tranquilas. -dijo Twilight rompiendo el silencio.
-Me parece bien. -comentó Rainbow.
Mientras tanto, en lo mas profundo del océano de Equestria, un extraño orbe empezaba a centellear en el oscuro abismo marino, iluminando una oscura cueva submarina y unas escapas negras verdosas, de los cuales, brillaban unos enormes ojos anaranjados.
-Veo que tienes noticias para mi... -comentaba Leviatán.
-Mi señor... -decía la voz de aquel orbe.
-Cuéntame, ¿que ha pasado?
-Tengo un informe que, seguramente, le entusiasmará.
-Cualquier noticia es buena para mi. -le respondía la enorme criatura. -Llevo casi un siglo escondido aquí abajo alimentándome de peces abisales y megalodones.
-Entonces, maestro, estoy seguro que esta noticia le encantará. -comentó la voz del orbe. -Ha vuelto.
Ese comentario, impresionó al Leviatán.
- ¿Qué ha vuelto? ¿Él ha vuelto?
-Así es, el mismísimo heredero al trono de Equestria, Helios Noble.
Los ojos del Leviatán brillaron de interés.
-Qué deleite para mis viejos oídos... Empezaba a preocuparme el tener que comerme mi amenaza... Esto va a ser divertido...
-Mi señor, si usted lo desea, podría matarle yo mismo.
-Ni se te ocurra. -le respondió. -Ese placer solo debe ser mío.
-Pero aún necesita al menos cuatro días para estar totalmente recuperado, yo podría...
- ¿Cuestionas mis ordenes? -le dijo. - ¡¿Me desafías a mi, quien podría destruirte con solo mi hálito?
-...No, mi señor.
-Muy bien... Mantenme informado, y mantén vigilado a Helios... Que no le pase nada, solo yo puedo hacerle el daño que deseo a Celestia...
-Como ordene.
El orbe desapareció frente de Leviatán y, casi de inmediato, comenzó a reír. El eco de su risilla podía oírse por la cueva abismal.
-Oh, Celestia... Ya has cometido dos errores... El primero fue detenerme en mi intento de destruir Equestria... Y ahora... Traer de vuelta a tu hijo... Disfrutare arrancándole la cabeza de un mordisco ante tus ojos mientras el viento aúlle y el trueno retumba... Esto será una carnicería.
Mientras tanto, en casa de Rarity, en Ponyville, la nombrada seguía pensando si de verdad serian unos recuerdos de mentira impuestos por Helios, o de verdad eran suyos.
- ¿Por qué? -se preguntaba la unicornio. -No recuerdo haber sufrido un asalto últimamente, pero... De verdad que lo recuerdo. Recuerdo hasta el aroma de un café... ¿Qué pasa?
Al recordar la imagen de Helios, pudo notar como se ruborizaba, sus mejillas se habían iluminado casi por completo.
- ¿Qué es esto? Me late fuerte el corazón. -se decía. -No... No puede ser... ¿Me gusta Helios?
