Ohayo! o Konnichiwa! o konbanwa! (segun a la hora que lean esto) XD

siiii lo sé... gomen por no publicar tan regularmente. pero hemos tenido algunos conflictos. tanto familiares como de tiempo.

. pero aun así agradecemos a las personas que nos brindan su apoyo y comentarios acerca de nuestro trabajo... mi onii-chan también agradece sus comentarios. T-T el hubiera querido escribir algo también pero se encuentra en cama...

Agradezco a Makoto-chan por enseñarnos lo que es un hermoso idioma. Te kiero Mako! chuu! chuu!

sin mas que decir ademas que:

Vocaloid no nos pertenece, solo utilizamos los personajes para entretenimiento gratuito.

les dejo con el tardísimo capitulo 4...


Capítulo 4

"Una visita inesperada"

-¿Dónde está chibi Miku?, ¿Donde?... ¡Aquí!-

-¡IIA!, je, je, je, je-

Me encontraba jugando con Miku, ella tenía sus piecitos en contacto con mi pecho, estábamos acostados en el piso, yo tapaba mis ojos y los abría de improvisto, haciendo que ella se riera y se empujara con sus pies.

-¡Miku eres tan linda!- abrace a Miku esta siguió riendo con mucho afán.

Ya habían pasado dos semanas desde que lleve por primera vez a Miku a mi trabajo, las cosas han ido bien… bueno a pesar de ese inconveniente de aquel día.

**Flashback**

-Ayame-sempai…-

Ayame Okawa, fue una compañera de secundaria, lleva el cabello atado a una cola baja, puedo ver que aún mantiene ese imponente color negro en él, sus ojos son celestes, como ver el cielo totalmente despejado, a pesar de estar cubiertos por unas gafas verdes aún se puede apreciar su color. Con tez blanca y unas cuantas pecas en su rostro… (Siempre me gustaron esas pecas) llevaba puesto una hermosa blusa rosa con una falda negra que le llegaba hasta las rodillas. Se da la vuelta y me mira, dejando me así poder ver a Miku a un lado, quien duerme plácidamente.

-Matsuda-san, que gusto volverte a ver- me dijo mostrando una sonrisa muy agradable a la vista.

-Ho-hola, Ayame-sempai- baje la cabeza, no quería ver a sus ojos.

-¿Trabajas aquí, Matsuda-san?- su voz era suave y amable.

-Sí, mmm… ¿Q-qué haces aquí?, digo es solo para empleados-

-Oh, es que vine con unos amigos y al regresar a la sala… me perdí- dijo sacando un poco la lengua… aun sigue siendo tan patosa como la recuerdo.

-Encontré a la bebé que lloraba, así que decidí tranquilizarla un poco… ¿de quién es la niña?- su tono suena igual que hace algunos años, , suave y frágil.

-¿Cuál es el número de tu sala?- evadí la pregunta anterior.

-Lluusan-

-Es en el segundo piso, la primera puerta a la izquierda…- dije mientras me acercaba a Miku.

-Arigatoo Matsuda-san, espero volvernos a ver, adiós- camino a la puerta por la que entre y salió.

Miku estaba boca arriba, una de sus colitas se había soltado, tome su cabello con cuidado y la atar como antes. No sé lo que provoco que Miku llorara o de porque Ayame regresara… solo espero que mi reencuentro con ella no cambien nada.

**Fin del flashback**

No quiero recordar nada de Ayame-sempai, ella debe de tener su propia vida como yo comienzo a crear la mía, por ahora Miku es todo lo que quiero y necesito.

-¿Verdad que si Miku-chan?- la mencionada mira muy intrigada uno de sus dedos, el cual se lleva su boca y succiona.

-… Creo que aún no entiende lo que le digo… bueno, ahora que lo pienso, ¿Cuánto tendrá Miku?-

Estoy seguro que a pasado dos semanas conmigo, pero, cuando la encontré, ¿Qué edad tendría?, no recuerdo que la señora del orfanato me diera la edad de Miku. Los papeles de adopción también están en blanco referente a eso…

Si voy con un doctor tal vez me diga cuanto debe tener, la edad de alguien es muy importante cuando llega su cumpleaños…

-¡Otanlloobi!- Miku detiene su acto de succión boca/pulgar y comienza uno de boca/mi camisa.

A mi mente vino esta revelación en letras mayúsculas, me siento en el sofá y veo a Miku mientras ella moja con saliva mi camiseta favorita. Era cierto, no sabía cuándo había nacido Miku… todos necesitaban un día en el que hay que celebrarles.

**Toc, Toc**

El sonido del toque a la puerta, me saco de mis pensamientos existenciales del nacimiento de Miku. Era algo extraño, nadie venía a las plenas 8 de la mañana y peor a mi departamento, nunca tenia visitas.

-¿Quién será a estas horas?- camino un poco hacia la puerta y vuelven a tocar, solo que esta vez más fuerte.

-¡Oi!, ¡Ya voy!- dejo a Miku sobre mi cama, cuando…

-¡KOIKI!- la puerta se abre de un golpe y deja ver a una mujer muy enfadada.

Rina Koyama, una mujer de 26 años, cabello corto hasta los hombros, de un tono magenta oscuro, de piel blanca que se convertía en un rojo muy intenso en su rostro(a causa del enojo que tenía), llevaba puesto un vestido rosa con estampado de flores en su parte superior, su estatura era promedio y su complexión delgada(a pesar de haber pasado por un embarazo recientemente), es alguien muy extrovertida y tenaz, pero además de ser muy atractiva… era mi hermana mayor.

-¡¿Koiki como te atreves?! – se acercó a mí, con pasos muy sonados en el piso.

-¡Oneesan espera-a-a-a-a!- me tomo del cuello de mi camisa me zarandeo con mucha fuerza.

-¡Maldito pervertido!, ¡¿A quién embarazaste?!- mi mundo se movía de adelante hacia atrás muy rápido, en varios de esos movimientos me mordí la lengua, así que no pude decir nada.

-¡Te voy a castrar para que no lo hagas otra vez!- me logre soltar del agarre y caí al suelo.

-¡Ri-Rina-Oneesan!, ¡Es-espera un momento!, ¡puedo explicarlo!- me apresure a decir, mientras protegía mis partes con mis manos.

-¡MUY TARDE!- dijo mientras levantaba un pie y me lanzo una patada a mi entra pierna.

-¡AAAAHHH, NOOOOO!- grite.

-¡Rina, deja a Koiki-san!- se escuchó una voz masculina que provenía de atrás de ella.

Rina se detuvo justo 2 cm antes de dejarme estéril para siempre, retorno su pierna al suelo y dio media vuelta, para ver a la persona que la había detenido.

-Rina recuerda que no vinimos a castigar a Koiki-san por sus acciones… Ohayo Gozaimasu Koiki-san- me saludo el hombre.

Saburo Koyama, esposo de mi hermana y cuñado mío, por alguna razón su rostro siempre muestra una cálida sonrisa, la cual le da bien con su actitud calmada y serena (en mi opinión, ¿Por qué alguien como él, se pudo casar con un monstruo como mi hermana?), su cabello es negro y sus ojos son por alguna razón muy cerrados, así que no sé qué color sean, es muy alto y de educación bastante refinada. Vestía con una camisa manga larga azul marino y pantalones formales negros. No pude dejar de notar que en su brazo derecho cargaba a un bebé de cabellos magenta, y en su mano izquierda sostenía a la de otro niño (también con cabellos magenta) oculto detrás de él… esos niños son mis sobrinos, Amida y Kazuo.

-O-Ohayo, Sa-Saburo-san- dije, aun en el suelo y consternado por la posible pérdida de mis "orgullos"

-¡Calla Koiki-ecchi!... si no lo castigo ahora seguirá haciendo esas… obscenidades-

-Rina…- dijo Saburo con cierto aire de pasividad, entro a mi apartamento mientras caminaba en dirección de mi Oneesan.

Todos nos quedamos en silencio, Rina miraba al piso con un poco de reproche, Saburo puso una mano en su hombro una vez que estuvo cerca de ella, Rina tomo en brazos al bebé que cargaba su esposo. Él puso muy delicadamente su mano bajo la barbilla de su querida esposa, levantando su rostro hasta poder verlo.

-Me encanta cuando tratas de encontrar una salida a las situaciones…Rina- añadió Saburo al momento, para volverlo más empalagoso.

-Saburo…- el rojo que aparecía en el rostro de mi hermana no era ya por el enojo, si no por el sonrojo que le había provocado su esposo.

-Es más…- llevo su rostro a la oreja derecha de Rina y susurro algo que hizo que mi hermana se pusiera tan roja que podía hasta ver salir humo de su cabeza…

-¡Kyuu! ¡Hump! ¡Kyuu!-

Justo atrás de mí se encontraba la cama, en la que apoyaba mi espalda, por sobre mi hombro izquierdo podía verse una pequeña manita sobre salir. Ese pequeño quejido llamo la atención de la pareja, luego ellos dirigieron la mirada a mí.

Rina volvía a ponerse enfrente de mí, solo que esta vez yo ya estaba de pie. Temía que la situación empeorara y que algo malo le pasara a Miku.

-Otooto-san… muévete…- dijo Rina en un tono de superioridad en su voz y mirar.

-O-Oneesan, puedo explicarlo, solo déjame explicarlo- no me quite del lugar, prefería enfrentar a mi hermana que darle a Miku, si eso es lo que quería.

-Ya he tenido suficiente con los problemas que me has causado, además tú…-

-Está bien, explícanos, somos todo oídos- dijo cortante Saburo, haciéndose llevar unas miradas sorprendidas por parte de nosotros.

Nadie, nunca, había interrumpido a mi hermana en algo, porque sabían que el resultado sería catastrófico, pero en esta ocasión lo habían hecho. Rina dirigió una cara de duda a su esposo, el cual no tardó en responder con una afirmación. Ella camino y se sentó en el sofá que había en mi apartamento, su rostro exponía cierto enojo, aun así no decía o hacia algo.

Saburo se acercó a ella y yo di la vuelta para tomar a Miku de la cama, al regresar la vista a ellos, él sostenía la mano de Rina y ella tenía un sonrojo muy marcado en su cara. No quise darle mucha importancia, su privacidad no me incumbe.

-S-su nombre es Miku y es mi Musume… en cierto sentido- doy la vuelta, mostrando a la pequeña a los dos adultos que la miraban con bocas abiertas.

El silencio se vuelve a apoderar de la habitación, me pareció extraño ese silencio, hay dos bebés presentes y un niño de tal vez cinco años, eso al menos debería accionar alguna situación de ruido por doquier, pero Miku había estado callada, al igual que los otros dos niños…

Al no divisar ninguna otra reacción por parte de los presentes, continúe con mi explicación. Expuse la extrañas circunstancias por la que pase al encontrar a Miku, también les dije con lujo de detalles mi introspección para aceptar a la pequeña dentro de mi vida, la travesía que tuve que pasar al llevarla a mi trabajo y cuidarle en el mismo también. Cuando deje de hablar mi hermana me pregunto acerca de que le daba de comer, que pañales utilizaba, donde la bañaba, donde dormía y otras cosas, respondía a algunas preguntas otras me quedaba callado.

De entre tanta pregunta que me hacía, llegue a una conclusión: las cosas que sabía de cuidar a un bebé no eran suficiente, nunca pensé que cuidar de Miku, tuviera tantas… no, muchísimas cosas que se tenían que hacer. Limpiarla con unas especiales toallitas húmedas, usar talgo, bañarla con un jabón especial, darle una medida exacta de la formula, cortarle las uñitas, sonarle la nariz, sacarle los gases después de comer… cada pensamiento vino a mi mente como agua saliendo de un grifo, y en cada una venia con una imagen mental que me hacía sonreír al ver a Miku protagonizándolas.

-Aaaa, Miku comiendo de su biberón…- mis ojos brillaron de felicidad.

-Waaa, ¡Miku con una con ropa nueva!- la imagen vino a mi mente, parecía que el tiempo solo se movía a mi alrededor sin que yo lo notara.

-¡Miku con mameluco de animal!-

-¡Con mameluco de conejo y una cola esponjosa!- esa fue la gota que derramo mi vaso de ternura.

Cuando reaccione, por alguna razón estaba en el supermercado, exactamente en la sección de "bebés y demás". No recuerdo haber salido de mi apartamento… y menos haber entrado a aquí. No entendía lo que sucedía, hasta que mi hermana se acercó a mí y me dijo:

-¡Miku-chan es tan linda!... ¡Oi!, ¿no has encontrado todavía el talco?- la mire, vi que cargaba a Miku y esta sonreía felizmente.

-Pero, ¿Qué hago aquí?- pregunte algo confundido por la situación.

-¿No lo recuerdas?, propuse que viniéramos aquí a comprar cosas para la pequeña…-

-¿Heh?- ni siquiera recuerdo haber accedido, ahora que lo rememoro, quizás paso mientras pensaba en Miku, y mi inconsciente respondió todas las preguntas, será que por eso no lo recuerdo…

-Koiki-san, ¿ya encontraste el talco?- me pareció que era la voz de Saburo, por lo que voltee para verlo.

Mi boca se abrió hasta donde pudo, un sudor frio recorrió mi espalda y en mi ojo izquierdo apareció un tic nervioso. Saburo traía una carretilla de supermercado la cual estaba repleta de artículos para bebés, desde ropa hasta juguetes, la carretilla desbordaba objetos y al parecer no eran baratos, si eran de míos, ¿donde sacaría dinero para pagarlos?

-¿E-eso es mío?- pregunte llevándome las manos a la cabeza.

-¡Pues claro!, es lo esencial para cuidar a una bebé de la edad de Miku- respondió Rina a mi interrogante.

-Pe-pero, ¿Co-con qué dinero pagare eso?- señale histérico a la carretilla y mire a mi hermana.

-¿mmm?... ¿de qué hablas?, si con lo que vendimos de tus juegos de video, es suficiente…-

-…- mi cabeza exploto (no literalmente)

Los vendió, vendió todos mis video juegos, aquellos juegos que conseguí tras horas de esperar fuera de las tiendas y en filas de hasta cien personas. Mi edición limitada del PSP con el diseño de GOD of WAR y mi WII Ultimate con sensor de movimiento de cuerpo completo con accesorios de volante, raqueta, palo de golf y adaptador de palanca de control… todo lo que me costó conseguirlos… el dinero invertidos en ellos… LAS PARTIDAS guardadas y los juegos sin usar, ¡se perdieron para siempre!...

**TAP**

Mi cuerpo inerte fue transportado en otro carrito por una empleada del lugar, junto a ella iba Rina, quien sostenía a su bebé y a Miku, detrás de nosotros caminaba Saburo con el carrito que contenía todas las compras y detrás de él, lo seguía mi pequeño sobrino con un juguete en la mano.

-Se-señorita, ¿él se encuentra bien?- pregunto la empleada, mientras yo escuchaba aun un poco consiente (sí, me desmaye hace rato)

-¿Nani?, ¡Ha!, sí, él está bien, solo se dio cuenta que es ser padre-


Ya estábamos en la caja registradora y yo continuaba tumbado como muerto sobre el carrito, muchas personas curiosas se detenían a ver la inmensa compra de productos para bebés. Rina se acercó a mí con Miku y dijo:

-Toma… sirve de algo y sostén a tu hija- puso a Miku sobre mi estómago, acostada boca arriba.

Miku reía y jalaba mi camiseta, su felicidad solo era comparable con mí desdicha… de repente el registro de productos término y la cajera dijo:
-So-son 39,791 yenes… señorita-

-haaaaaaaaaaa~- mi boca produjo una especie de grito ahogado, al escuchar tal serie de números.

El sonido de la caja abriéndose y el "gracias por su compra" se escuchó, mis ojos lloraban cada lagrima que podían, Miku por su parte, se divertía con mi actuación en el carrito. Mi conciencia me decía: "por lo menos es para mí Miku"

Mi vista se volvió otra vez nublosa y perdí el sentido de mi consiente de nuevo…


Cuando desperté, me encontraba en mi apartamento… todo a mi alrededor parecía haber cambiado, donde se suponía que debían estar los juegos de video se encontraba una nueva repisa (muy bien ordenada) llena de toallas, biberones, botes de formula y leche en polvo. Había una carriola en una esquina y algo que parecía un gavetero en forma de oso. Me levante de inmediato y puedo notar una cuna rosada a un lado de mi cama, al mirar en interior de aquella linda cuna, pude notar que Miku estaba adentro, durmiendo plácidamente. Solo que se veía diferente, llevaba puesto un pequeño suéter de color blanco con un estampado de pato en su pecho, un pantaloncito amarillo cubría sus piernitas y unos calcetines blancos se encontraban en sus pies, su rostro angelical daba el toque final a aquella presentación de tanta ternura, solo un pensamiento vino a mi mente: tomarla en mis brazos.

-Déjala dormir… ha pasado desbordante de felicidad en todo el día- era la voz de mi hermana.

Sentada sobre el sofá, estaba Rina, quien alimentaba a Amida (su bebé), busque con la vista si se encontraba su esposo por algún lado de mi apartamento, pero no lo pude encontrar.

-Si buscas a Saburo, está en el auto… le dije que tenía que hablar seriamente con mi Otooto-

-Rina-Oneesan, ya te explique lo que sucedía-

-Momento- levanto una mano en forma que me detuviera.

-A lo que me refiero, es que lo que hiciste fue muy responsable de tu parte, nunca pensé que un tipo como tú, tuviera esa iniciativa…- me volví a sentar sobre mi cama y preferí escuchar lo que decía.

-Siempre pensé que serias el tipo de hombre que es un Holgazán, perdedor, bueno para nada…pero el día de ayer recibí una llamada- había dejado de ponerle atención cuando me insultaba, pero volví a estar atento por lo último.

-Me informaba que te acababas de convertir en padre, esa persona me conto lo que al parecer sabia… en ningún momento me dijo su nombre… al colgar, recordé que tú llamaste para pedir consejo de un bebé. Presentí que era verdad lo que me acababan de decir, así que vine a confirmar-

-Yo…- trate de decir.

-Desde afuera del edificio, pude verte levantar a esa bebé… sentí tanta rabia que subí los escalones sin pensarlo dos veces. Aquella rabia que tenía, era… porque no me contaste nada acerca de ella-

-Oneesan…- comprendí su punto, pero aun había un vacío.

-Puede que no nos hayamos llevado bien en el pasado, pero… seguimos siendo hermanos, recuerdo que cuando pensaba en mi hermanito, solía decir que iba a ser la mejor hermana de todo el mundo, que correríamos por el parque, tú te dormirías en mi regazo y te llevaría de regreso a casa en mi espalda… pensaba que tú me abrazarías y me gritarías a los oídos "Oneechan dai suki"… pensaba que yo sería tu heroína…- sus ojos se pusieron aguados y comenzaron a salir lagrima de ellos, empapando sus blancas mejillas, pero un mantenía aquella mirada y expresión seria.

-¿recuerdas aquel día en que nos enemistamos? Fue cobarde de mi parte culparte por lo que hice, nunca debí haberte metido en ese problema… desde entonces te alejaste de mí, recuerdo que después de eso te molestabas con solo escuchar mi nombre…-

Lo que decía me recordó aquel escarmiento de mis padres… nunca antes me había reprendido tan fuerte, todo inició porque mi hermana encontró los ahorros de nuestros padres y los gasto sin decir nada, al darse cuanta mis padres que el dinero había desaparecido, preguntaron muy seriamente a mi hermana ¿Quién los había tomado? No falta decir que el culpado fui yo. Solo tenía seis años y ella doce.

-Te perdí como hermano… y a pesar que tu enojo pasaba con el tiempo, nunca volvimos a ser tan unidos… como cuando lo éramos antes de eso- sus rostro dejo de mirarme, podía ver que comenzaba a secar sus lágrimas con el trapo que cubría a su bebé.

-Aun cuando… nuestros padres me lanzaron a la vida urbana, yo solo quería estar a tu lado, para ayudarte. Quería recuperar te… a mi Otooto...-

-A mi Koiki-chi…-

-Yo ya no soy un niño Rina…- levanto su vista y pude ver su sufrimiento en su rostro.

-P-puede que no recuperemos el tiempo perdido, pero aun así…- me acerque a ella, me agache para poder estar a su altura, la miro y continuo.

-Pero aun así… podemos comenzar de nuevo- poso mi cabeza sobre sus piernas y cierro los ojos, de inmediato puedo escuchar el sollozo de mi hermana, el cual me transmitió con rapidez.


Kyaaaa! especiales gracias a Ranka lee, Yio-chi, fannyhikari... por sus comentarios sobre nuestro fic! como siguiente punto en la lista. el glosario:

chibi: se refiere a algo pequeño de algo... o una versión miniatura! XD

lluusan: es el numero trece.

musume: es la forma de decir "mi hija" pero solo entre familia.

Otanllobi: es cumpleaños para ellos.

Oneechan dai suki: cambia segun la situacion, pero en este caso significa "hermana, te quiero"

nani: el famoso nani. creo que lo mencionamos solo para los que no conocen: significa "que?"

-chi: al terminar un nombre se le puede agragar -chi para referirse a un igual. ose a alguien que no es mejor o peor que tu.

graxias de nuevo y cuidense!