Disclaimer: Ningún personaje me pertenece, son propiedad de JKRowling

Nota de autora: Este fic va a ser slash, aunque va a tardar en serlo, así que sino te gusta este género, por favor no sigas leyendo, o hazlo bajo tu responsabilidad

Y AHORA QUE

Capitulo 4. En busca de la ironía

Severus estaba pálido, no podía haber escuchado eso, no, Narcissa no podía haberle pedido eso, bebió de su copa un sorbo para intentar disimular la duda y el estupor delante de la rubia.

Él lo había dicho, había dicho que haría lo que fuera por salvar a Draco, pero nunca se imaginó que Narcissa le pidiera algo así.

-Creo que te has vuelto loca- comentó, como quien comenta el tiempo con un vecino, poco a poco la realidad volvió a él y fue totalmente consciente de la situación en la que se había metido.

-Narcissa, por Merlín, yo no puedo hacer eso, según me vea Potter me va a matar, ¿eres consciente?- Su atronadora voz denotaban su nerviosismo y conmoción.

-Snape, baja la voz, por favor, pueden oírnos, tienes que entender que es la única opción, el tiene el poder suficiente para salvar a Draco, para alejarle de Él y protegerle hasta q todo esto acabe, como comprenderás yo no puedo ir, no confiaría en mi, sabe que soy mortífaga, pensará que es una trampa-Sentenció Narcissa nerviosa, temiendo que Severus se echara para atrás.

-Ahh, claro, tu eres mortifaga, como se me había olvidado, yo no lo soy, yo no mate delante de sus narices a Dumbledore, no le he hecho la vida imposible durante 6 años, tienes razón, lo lógico es que vaya YO.

-No podrías ser mas irónico ni aunque quisieras, pero tienes que entender que es mas probable que te crea a ti que a mi, explícale el juramento que me hiciste el año pasado, explícale que no te quedo mas opción- Narcissa miró a los ojos de Snape y bajando la voz dijo- Explícale que Dumbledore sabía lo que iba a ocurrir y que te pidió que lo hicieras.

Snape palideció ante estas palabras susurradas, como podía saber Narcissa aquello, un río de dudas empezó a correr por su cabeza, quizá aquello era un trampa para desenmascararle, una trampa de Bellatrix o incluso del Señor Tenebroso.

Grimauld Place, Londres.

Los ánimos cada vez estaban mas bajos, no había ni rastro de Harry, nadie sabia donde podía estar, y la lucha con los mortifagos estaba haciendo mella es la Orden, no había día que uno de ellos no fuese a parar en San Mungo, las cosas se estaban poniendo feas, a pesar de la igualdad entre ambos bandos a la hora de luchar, no había que olvidar que los Mortifagos usaban hechizos que la Orden no, y eso les estaba costando caro.

Ante estos hechos, la Orden cada día ponía más empeño que nunca en atraer a más gente a su lado, Hermione y Ron, no tardaron mucho en unirse a ellos para luchar, a pesar de que Molly no estaba muy de acuerdo con esa situación.

Percy, había vuelto con su familia, pero debido a su poca determinación a su dudoso valor, no se le había reclutado para la orden, y tanto él como Ginny, por orden de su madre, se habían marchado al Londres muggle para evitar la guerra.

Hermione, tuvo la brillante idea de intentar reclutar a sus antiguos compañeros del ED, pero ella no tenía ese poder de llamada que tenía Harry, sus antiguos compañeros no estaban dispuestos a luchar si no veían a su líder con ellos.

Neville se negó, no quería pertenecer a la Orden, aunque esto sorprendió a todos, él tenía buenos motivos para hacerlo, no era como todos pensaban por el hecho de que sus padres acabaron así por estar en la orden, no, Neville quería, necesitaba vengarse, y hacerlo solo, no quería que nadie lo protegiese esta vez.

Aunque necesitaría ayuda y lo sabía, el solo no era nadie y no era tonto para enfrentarse a la muerte sin estar preparado, por eso cuando Hermione y Ron le explicaron la extraña marcha de Harry, decidió ir en su búsqueda. Y le encontró.

Por otro lado, en el lugar de recreo de las Serpientes…

-Bellatrix, ¿como va el asunto del "pequeño Harry"?, ¿que habéis averiguado?- Siseo Voldemort, con toda la ironía y burla que pueda ser capaz de expresar una serpiente.

-Mi señor, somos muy precavidos a la hora de acercarnos a él, no sabemos con quien puede estar, pero desde luego dudamos que este solo, Snape duda que esté solo y….

-¿No le habéis visto con nadie? ¿Estáis seguros?- Interrumpió el Señor Oscuro, totalmente sorprendido.

-Snape hace bien en dudar mi querida Bellatrix, si conozco bien a Dumbledore y créeme que lo hago, no le dejaría solo ni a sol ni a sombra.- Esto lo dijo mas para él que para la mortifaga, como si quisiera auto-convencerse de lo mucho que conocía a su contrincante.

-Lo sé mi señor, el viejo protegía mucho a ese mocoso, pero ya no está.

-¿PROTEGER?, no mi querido Bella, el no lo protegía, el temía, por que sabe que puede llegar a ser peligroso, no olvides que tiene algo mio. Dumbledore es como yo, él no amaba a nadie, solo los utilizaba, el amor no lleva a ninguna parte, Dumbledore tenía poder y ya sabes que el poder no puede estar en manos de cualquiera, un idiota sentimental no esta capacitado para tener poder.

-Por supuesto mi señor- Ni siquiera Bellatrix se atrevía a contradecir a su amo y señor cuando a este le daban las ansias de grandeza.

-Tenéis que averiguar quien está con él, necesito saber a que me enfrento, quizá sea al lobo, es poderoso y fuerte y puede proteger bien al chico, o quizá ese loco de Moody, conoce bien a los míos… ¡Espero esa información cuanto antes! O si no….-Voldemort exhibió su sonrisa más macabra para hacerle entender a su mortifaga el riesgo de fallarle.

-Por su puesto mi señor.

De vuelta al Londres Muggle….

Snape se encontraba dando una vuelta, tenía mucho que pensar esas ultimas palabras de Narcissa le había dejado muy confundido, él creía, bueno, él quería creer que Narcissa realmente se estaba planteando sus lealtades, que ella había conseguido ver lo que nadie mas, que Dumbledore fue un padre para él y que matarle fue lo mas dura que hizo nunca, pero esa parte desconfiada suya, la mas lógica, la que le había salvado tantas veces la vida, le decía que no hiciera caso de esa sensación, que midiera mucho sus pasos, que en la orden tenebrosa o eras fiel para siempre o morías, y no podía permitirse dejar que sus "lealtades" se viesen alteradas sino quería sufrir una horrible muerte.

Haciendo caso a esta parte suya volvió en dirección al hotel para enfrentar a Narcissa por poner en duda su lealtad al Señor Tenebroso. Acaba de abrir la puerta de su habitación, seguro en la decisión que había tomado, cuando vio a Narcissa llorando en el suelo, lloraba como nunca había visto llorar a nadie y por un instante sintió la angustia de la mujer en sus propias carnes, sufriendo por un hijo que estaba condenado a morir y en ese momento tomó la decisión.

-Lo haré Narcissa, sacaremos a Draco de ahí.

Harry, se sobresalto cuando oyó que llamaban a la puerta, había dejado claro que no quería servició de habitaciones ni nada por el estilo, así que con total sigilo y gran precaución se acerco a la puerta varita en mano y abrió.

-Expelliarmus- La varita de harry salió disparada una vez que se abrió la puerta y por ella entro su antiguo profesor de pociones, él hombre al que odiaba. Quizá era el momento de comenzar la venganza.

-Potter siéntese, tenemos que hablar- Esas fueron las últimas palabras que se escucharon en el pasillo antes de que la puerta de la habitación 711 se cerrara.