Disclaimer: The story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the plot belongs to Payton79. I just translate with her permission.
Disclaimer: La historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la trama de Payton79, solo me adjudico la traducción.
Este capítulo lo betearon Yani y Meli, betas de Élite Fanfiction ( www facebook com / groups / elite . fanfiction / )
Capítulo 4
Después de una noche sin descanso, me desperté temprano el jueves por la mañana con mi mente aún dándole vueltas a los pensamientos sobre Bella. Al final resultó que renunciar a los sentimientos que comenzaba a tener por ella era más difícil de lo que esperaba. Toda la noche la había visto besar primero a Seth y luego al extraño, actuando como si fuera la cosa más natural del mundo.
Esos sueños eran inquietantes. Tenía que haber una razón para que el extraño se quedara hasta tan tarde en lo de los Clearwater. ¿Tal vez era un amigo? O el hermano de Bella, aunque no se parecieran en lo más mínimo.
Decidí comenzar mi día y me metí en la ducha, intentando aliviar algo de la tensión en mí masturbándome sin pensar en Bella. Una vez más, no tuve éxito. Después de eso, me vestí y me sorprendió encontrar a Esme ya dando vueltas en la cocina.
—Buenos días, cariño —me saludó, colocando una taza de café humeante frente a mí—. Te ves cansado.
Murmuré un silencioso gracias y luego tomé un gran sorbo, quemándome la lengua en el proceso.
—No dormí bien. No me malinterpretes. Estoy agradecido por la hospitalidad que me brindaron Carlisle y tú, pero no puedo esperar a estar en mi propia casa.
—Hablando de eso, eché un vistazo a las medidas que tomaste la noche anterior y noté que falta información importante. Necesito saber la altura exacta de la pared debajo del techo inclinado para poder ordenar la cama; de lo contrario, la cabecera podría no entrar.
Esme se encogió de hombros disculpándose pero sabía que era mi culpa. Mi mente había estado en otra parte mientras trabajaba en las mediciones la noche anterior.
Tomando otro gran sorbo de mi taza, me levanté para irme.
—Es bueno que me levantara temprano entonces. Debería tener tiempo de obtener la información antes de tener que estar en el trabajo.
Besé a mi tía en la mejilla, agradeciéndole una vez más por su ayuda, subí a mi auto y me dirigí a Port Angeles.
Unos cuarenta minutos más tarde, me detuve frente a mi casa, frunciendo el ceño al auto plateado que aún estaba estacionado frente a la casa de Bella. Por lo tanto, el chico se había quedado toda la noche.
Ignorando los sentimientos de desconcierto e irritación que brotaban dentro de mí, salí y me apresuré a obtener las medidas que Esme necesitaba. Solo me tomó unos minutos tomar la medida y enviarle los números a través de un mensaje de texto para que pudiera seguir adelante y ordenar los muebles de los que habíamos hablado.
Al salir, descubrí un montón de cosas que Esme había seleccionado de algunas piezas extrañas que los Hanson habían dejado atrás, cosas que le parecieron útiles por cualquier razón. Ella me había pedido que las llevara conmigo y, como me quedaba un poco de tiempo, comencé a recoger todo lo que podía cargar de una sola vez, equilibrando mi carga en mis brazos mientras caminaba hacia mi automóvil. Para mi disgusto, no había considerado el hecho de que realmente necesitaba abrir mi maletero para poder dejar caer mi carga.
Dando un paso hacia atrás, traté de doblar mis rodillas para que mi mano pudiera alcanzar el botón que necesitaba presionar, casi dejé caer todo, cuando en mi visión periférica, vi a alguien acercándose.
—Espera un segundo —gritó la voz de un hombre cuando alcanzó la tapa de mi baúl para abrirla.
Con un gemido, descargué todo en mi auto, girándome para encontrar al extraño de la noche anterior parado a mi lado con una sonrisa amistosa en su rostro.
—Gracias por tu ayuda —le dije con nerviosismo, evaluando al chico por cualquier pista sobre quién podría ser.
—De nada. Es bueno que haya salido de la casa en el momento adecuado. Debes ser el doctor Edward por lo que escuché. —Extendió su mano para que la apretara, su expresión abierta y amable.
—Algo así. Soy Edward Cullen. Encantado de conocerte... —Dejé incompleta la frase, buscando información sobre su identidad.
—Oh, lo siento. Soy Riley Biers. Vivo al otro lado de la calle. —Señaló hacia la casa amarilla que había estado espiando anoche—. Podrías llamarme el tercer padre si quieres. Pero estoy seguro de que ya has oído hablar de nuestro... arreglo poco ortodoxo.
No podía decir que lo hubiera hecho, pero la forma en que lo expresó hizo que mi estómago se revolviera un poco. Sin querer hablar más del tema, asentí, guardando silencio, tratando de poner una buena cara de póquer.
Él sonrió.
—Lo siento, tengo que apurarme, pero estoy seguro de que nos veremos pronto. Adiós, Edward.
Con eso, Riley regresó a su auto y se marchó. Permanecí allí de pie, mirándolo fijamente, y luego a la casa que acababa de desocupar.
Entonces, él realmente vivía allí. ¿Y qué significa ser el tercer padre? La única explicación que se me ocurrió fue una que no me gustaba en absoluto. ¿Podrían estar realmente... estarían... estarían... en una relación de tres?
Me estremecí al pensarlo, tranquilizándome para que ni Bella ni Maddie pudieran verme allí de pie. Corrí de vuelta para cerrar la puerta principal y luego me dirigí al consultorio.
Con gran tristeza, decidí renunciar a mi dosis diaria de café y, por lo tanto, a mi cita diaria con Bella. No estaba seguro de cómo actuar a su alrededor y, hasta que me diera cuenta de eso y tal vez hiciera algunas preguntas sobre su arreglo poco ortodoxo, trataría de evitar encontrarme con ella.
****ITaV****
Disfrutaba mi trabajo en general y, la mayor parte del tiempo, estaba agradecido por la distracción, pero de vez en cuando, mis pensamientos volvían a Bella. ¿Estaba completamente fuera de lugar? ¿Había una explicación inocente no solo para su esposo sino también para el otro tipo que vivía con ellos? ¿Estaba realmente interesada en mí? ¿Podía ser eso incluso posible?
¿Qué había pensado ella esa mañana cuando no había aparecido en la cafetería? ¿Había estado triste? ¿Herida? ¿O indiferente? Ni siquiera podía decidir qué opción era la más difícil de aceptar.
Alrededor de las once, Esme me llamó para avisarme que los primeros muebles serían entregados esa tarde y que si estaba libre para almorzar podríamos encontrarnos, así podría darle las llaves y ella podría encargarse de todo.
Aproveché la oportunidad. Por un lado, me alegré de que las cosas avanzaran y pronto estaría durmiendo bajo mi propio techo. Además, podría usar el almuerzo con Esme para que me dijera una o dos cosas sobre los Clearwater. Si su situación familiar era tan inusual, seguramente los rumores en el pueblo serían muchos. Esme, siendo la esposa de un médico, estaría involucrada en el chisme, a pesar de que a ella no le importaban esas cosas.
Nos encontramos en un pequeño lugar italiano a las doce y media, agradeciéndole muchísimo por su ayuda con mi casa. Sin embargo, no sería Esme si no lo hubiera descartado, insistiendo en que no era nada. Ella me puso al tanto de las personas que vendrían al día siguiente para volver a pintar y reparar los pocos puntos que no estaban en perfectas condiciones y me recordó que aún necesitaba escoger cortinas y algunas alfombras para poner en los pisos de madera.
Cuando hicimos el pedido y ella terminó su informe sobre el progreso de nuestro proyecto, pensé que si quería averiguar los detalles sobre Bella era ahora o nunca.
—Así que… ya conocí a los vecinos al otro lado de la calle. —Lo dije como si nada, esperando que Esme hiciera algo con eso.
Después de dejar su copa de vino, ella me sonrió.
—Oh, los Clearwater son gente realmente agradable. Y Maddie es un pequeño rayo de sol.
Eso no fue mucho para seguir. Al parecer, necesitaba añadir un poco más de detalle.
—Sí, Bella y Seth parecen amigables. Y esta mañana conocí al tercer padre.
La sonrisa de Esme tenía un toque de tristeza.
—Supongo que te sorprendió. Sé que su arreglo puede parecer extraño a primera vista, pero los tres están muy bien juntos. Estoy segura de que estarás de acuerdo una vez que los conozcas mejor. Conozco a Bella y Seth. De hecho, me sorprende que no la conocieras cuando eras un niño. Aunque es un poco más joven que tú y Emmett. Además, ella vivía en Forks, mientras que ustedes dos siempre se han inclinado más hacia Port Angeles que Forks.
Después de que mi tía confirmó mis sospechas sobre el pequeño triángulo amoroso de Bella, mi corazón se partió una vez más y no escuché el resto, ella me contó sobre la familia de Seth, el jefe de policía de Forks y cualquier otra persona que pudiera o no haber conocido.
Me sentí aliviado cuando, alrededor de las dos, volví al consultorio, enterrándome en el trabajo para no tener que imaginarme a la mujer de mis sueños no solo con uno, sino con dos hombres.
****ITaV****
Logré evitar a Bella durante los siguientes días. No había vuelto a la cafetería, Esme había supervisado el trabajo en la casa y pasé el fin de semana organizando el transporte de mis cajas desde Seattle a Port Angeles el lunes.
Sin embargo, eso no significaba que no estuviera pensando constantemente en ella. Era inusual cómo había logrado meterse debajo de mi piel en menos de dos semanas. Nunca en mi vida había reaccionado tan intensamente a una mujer. Todavía soñaba con ella todas las noches y pensaba en ella muchas veces a lo largo del día.
Esme se ofreció a estar en la casa para recibir mis cosas cuando llegaron, indicando que podía aprovechar el tiempo para arreglar los muebles y las decoraciones que había comprado. Cuando el lunes por la noche me dijo que todo estaba preparado y que solo tenía que desempacar, supe que la noche del lunes sería la última que pasaría en su casa... es decir, el momento de esconderme estaba llegando a su fin.
Empaqué mi ropa y las pocas cosas que me había llevado a casa de Carlisle y Esme, y después de meterme en la cama, giré y giré durante horas hasta que finalmente caí en un sueño ligero con sueños de cabello largo y castaño y ojos color chocolate.
Después de cargar todo en mi automóvil el martes por la mañana, llegué, por una vez, realmente demasiado tarde para conseguir mi dosis de café. Estaba encantado de que Esme hubiera preparado mi casa tan rápido, pero al mismo tiempo, temía encontrarme con Bella.
Como mi suerte era la peor, ella y Maddie estaban descargando comestibles de su auto cuando estacioné el mío en mi camino de entrada después del trabajo. Respiré hondo, pinté una sonrisa en mi rostro y las saludé mientras salía. Maddie saltaba arriba y abajo, agitando su mano frenéticamente en el aire, Bella se mostró preocupada y pronunció un cauteloso hola, luego entró en la casa.
A pesar de que había perdido la esperanza de ser alguna vez algo más que un amigo para ella, no me gustaba la forma en que reaccionó ante mi presencia. Su rostro parecía triste e inseguro. Era como si ella no supiera cómo actuar a mi alrededor porque la dejé plantada o algo así, cuando era ella la que estaba en pareja.
Traté de dejarlo pasar y pasé las siguientes horas cargando mis cosas del auto a la casa, guardando las cosas. Estaba oscuro antes de que lo supiera. Cuando entré en el baño para instalar mi afeitadora, mi cepillo de dientes y las demás cosas, tan pronto como encendí el interruptor de la luz, hubo un destello y un golpe en simultáneo, luego un ruido en la lámpara y volvió a oscurecerse.
—¡Mierda! —maldije por lo bajo, entrando de puntillas en la habitación para colocar mi carga en el tocador sin pisar los fragmentos que seguramente estaban tirados por la bombilla rota.
Con el mismo cuidado, volví a salir, rascándome el cuello. No tenía idea de dónde conseguir una nueva bombilla fácilmente a esa hora de la noche.
Cuando mi mirada se dirigió a la ventana de mi habitación, noté que las ventanas de abajo de la casa al otro lado de la calle aún estaban iluminadas. Contemplé deambular por mi oscuro cuarto de baño, para no tener que ir allí, pero luego decidí que era un adulto y que actuaría como tal.
Así que me puse un par de zapatillas de deporte, crucé la calle y subí al porche de Clearwater donde llamé a la puerta. Un momento después, escuché pasos y luego fui saludado por una aturdida Bella.
—Hola —murmuró, confundida.
—Hola —le contesté, pasándome una mano por el pelo—. Lamento molestar a esta hora, pero mi bombilla en el baño explotó y no tengo un reemplazo. ¿Hay alguna posibilidad de que tengas una?
Bella se mordió el labio y, girándose hacia el interior de la casa, gritó:
—Seth, Edward está aquí. ¿Tenemos una bombilla de repuesto?
La respuesta sonó desde el interior.
—Claro, iré por una.
Frente a mí otra vez, Bella me preguntó si quería entrar, pero me negué, diciendo que no quería interrumpir su noche. Después de un incómodo silencio, Bella comenzó una conversación.
—Entonces, ¿te mudaste hoy?
Feliz por el tema inofensivo, le respondí.
—Sí. Mi tía ayudó y conseguimos tener todo listo y entregado para que pudiera mudarme de su habitación de invitados lo antes posible.
—Supongo que has estado bastante ocupado entonces. —La expresión de Bella de repente era esperanzada y no pude evitar sonreír.
—Durante la semana pasada no hice mucho aparte de trabajar, organizar y empacar.
Ante eso, ella sonrió.
—Entonces es por eso que no apareciste para tomar café. —Se puso un poco tímida y continuó—: Estaba empezando a pensar que me estabas evitando.
Mis ojos se encontraron con los de ella y estaba perdido. Bella me devolvió al presente y me preguntó:
—Sobre ese mural, si todavía lo quieres, ahora estoy entre proyectos. Si quieres, puedo comenzar esta semana.
Incluso en la tenue luz del pasillo, pude ver sus mejillas enrojecidas y, en ese momento, no pude rechazarla.
—Por supuesto, todavía lo quiero. ¿Por qué no vienes al consultorio en algún momento de esta semana y podemos hablar de ello?
Bella no tuvo oportunidad de responder cuando Seth apareció a su lado, sosteniendo una bombilla hacia mí mientras su otro brazo envolvía la cintura de su esposa.
—Aquí tienes. Estas cosas estúpidas siempre se rompen en los peores momentos.
Le di las gracias, luego me moví, buscando una manera de salir.
—Mmm, mejor me voy. Todavía tengo que recoger los vidrios rotos. Gracias de nuevo.
Cuando comencé a alejarme, Bella me llamó.
—¿Nos vemos en la cafetería mañana?
Como no quería decepcionarla, le respondí sin compromiso.
—No estoy seguro de sí podré ir mañana, pero te veré cuando vengas para hablar del mural.
Con una media sonrisa, Bella se despidió con la mano mientras Seth cerraba la puerta.
No estaba seguro de si estaba feliz o triste por el próximo proyecto del mural. Claro, hace una semana, quería saltar a tres pies de altura por el entusiasmo, pero con las cosas que sabía ahora, tenerla cerca durante días y días sería difícil para mí. Sin embargo, me prometí a mí mismo que mantendría mi distancia lo mejor que pudiera. No estaba dispuesto a separar una familia, por más disfuncional que pudiera parecer.
Si solo fuera así de fácil.
¡Hola!
¿Qué les ha parecido este capítulo? ¿Les aclaró un poco las cosas? Me divertí muchísimo leyendo sus teorías en los comentarios.
¿Me cuentan lo que piensas después de este capítulo en un rr?
Gracias por los comentarios en el capítulo anterior a: Daniela, alejandra1987, Deathxrevenge, Liz Vidal, Tata XOXO, angryc, piligm, Yoliki, Joha Asecas, krisr0405, tulgarita, patymdn, somas, Tecupi, bbluelilas, Kriss21, Lizdayanna, Shikara65, Labluegirl, Maryluna, Adriu, melina, Lady Grigori, Adriana Molina, saraipineda44, kaja0507, Yani B, terewe, Fallen Dark Angel 07, V1V1, freedom2604, Brenda Cullenn, jupy y Guest.
¡Gracias por leer!
