Declaración de derechos reservados: sinceramente, si hubiésemos sido dueños de Harry Potter, Ginny Weasley no existiría y varias muertes no ocurriría, por lo tanto como castigo divino, solo utilizamos los personajes y parte de los originales libros para armar otra historia.

Lamentamos terriblemente la tardanza, pero estábamos con problemas de "musa en fuga" y no pudimos seguir… lo lamentamos de veras.

Además tenemos serios problemas con la historia de Percy Jackson, ya que se nos complicó la trama y debemos concentrarnos en eso en especial, teniendo en cuenta de que la empezamos antes, es una prioridad (ya saben, priori in tempus, priori in lex, primero en tiempo, primero en la ley)

Y sin nada más que agradecer su hermosos reviews, y que los adoramos y que estamos aquí por ustedes, nos despedimos, y nos leemos en el próximo capítulo…

Y si a alguien le gusta Bones, pronto, publicaremos algo de ello.

Capítulo 4: De situaciones olvidadizas, escurridizas situaciones, olvidos escurridizos y de situaciones escurridizas olvidadizas…

A Sirius Black jamás le había importado ser el centro de atención. Lo que es más, en Hogwarts, durante sus épocas de estudiante, junto con James y Remus, era lo que más buscaba. Ser el grande y apuesto Sirius Black, ese que por el camino que anda, las chicas lo besan, se arrodillan a sus pies, y los chicos le temen, los adoran, idolatran y los imitan, claro que sin tener éxito.

Pero había ocasiones en la cuales ser el centro de atención no estaba ni siquiera en sus más dulces sueños.

Y la situación en la que estaba metido, definitivamente, era una de esas.

Todos estaban en una especie de trance, mirándolos a Remus y a él, a la espera de una explicación.

Solo dos personas parecían en estado de shock, con sus miradas perdidas, manos en las de la otra, compartiendo el sentimiento, Luna y Hermione. Miraban hacia las camillas en donde reposaban sus esposos con tal pena en la mirada que, de pronto, el apuesto Black, contuvo las ganas de romper en llanto allí mismo.

El sabía, cuan difícil había sido todo para esas dos relaciones, para esos cuatro chicos.

Para Hermione y Draco habían sido prejuicios, dolor, muchísimo dolor, una historia llena de odio y rencor a sus espaldas… hubo perdón, hubo lágrimas, y arrepentimiento, sobretodo arrepentimiento. Draco rogó, Hermione resistió, Draco volvió a rogar, Hermione comenzó a ceder… Draco la enamoró… y Hermione, finalmente, cayó, lo arropó entre sus brazos y lo curó, sostuvo su alma hecha pedazos, y la reparó, sostuvo su conciencia llena de sangre, y con sus lágrimas compartidas, la lavaron juntos…

Recordó lo que ella respondió cuando Ron y Harry le preguntaron por qué había elegido a Malfoy… Ella, con un sonrisa, solo les había dicho, con un tono de voz suave, "No puedo dejarlo solo… el es para mi tan necesario como el oxígeno que respiro… si me alejo de él, sería como quitarme una parte del alma..."

Y con ello, todos habían entendido, aceptado, e incluso apoyado en aquella improbable relación.

La boda fue atormentadoramente atormentadora. Todos estaban allí, si bien habían sido muy pocos los invitados, la prensa estaba como loca.

Y las ex novias de Draco.

Aunque todo había salido bien, recordó las miles de veces que tuvo que sacar a Draco de las solapas de su túnica para evitar que comenzase un duelo con su propia esposa cuando discutían, simplemente, por el color de los sofás… o el nombre del bebé…

Y el rubio lo escuchaba, tal vez más que a Lucius, y definitivamente, más que a Narcissa.

Y todo se volvió mejor. Harry, Ron y Draco, mejores amigos, siempre discutiendo, pero también, dispuestos a entregar su vida por el otro en la mínima posibilidad.

Y luego ya era parte de la familia.

Con Harry y Luna… Bueno, tal vez ellos no habían pasado todo lo que Hermione y Draco tuvieron que pasar, porque, en un principio su relación fue hermosa, perfecta, ellos se ayudaban el uno al otro, Harry era para Luna la realidad, y Luna era para Harry la parte hermosa de la vida, la fantasía. El inicio había sido hermoso, Luna lo había salvado, y él a ella… y solo bastó una mirada para darse cuenta que era lo que llevaban dentro. No eran la Lunática y el niño que vivió. Eran Harry y Luna, dos jóvenes enamorados. A los dos meses de noviazgo Harry había entrado a su despacho, sin recordarse el hecho de que debía tocar la puerta, ya gritarle emocionado que sería padre. Y vió en sus ojos, en aquello ojos verdes, la emoción, la misma que vió en James cuando Lily le dijo lo mismo.

Y luego la vida, una hermosa Luna con el vientre redondeado, feliz, siendo esperada por un lloroso Harry, parado junto a él y Remus.

Pero, luego del ataque en Holly Valley, las cosas cambiaron.

Luna dejó de brillar. Harry se convirtió en una piedra. Ya no hubo Snornacks de cuerno arrugado, Blisters de cola larga… o siquiera hipogrifos y thestrals…

Fueron meses oscuros, tétricos… tristes…

Eso hasta que Polaris se cansó de tanta energía negativa y se paró, justo en medio de una cena en Hogwarts y les gritó: "Si quieren seguir así, como dos idiotas lastimados, sin siquiera mirar lo que tiene en frente, sigan a sí, pero no quiero escucharlos dentro de diez años llorando por no tenerse el uno al otro"

Dos horas después, Luna comenzó a curar y Harry a sentir.

Y luego de dos años, Polly era un hermoso recuerdo que todos llevarían dentro, pero que debían resignarse a no tener, y James y Albus se volvieron reales, y al fin, todo se complementó, todo se reparó y, con un respiro, el chico que vivió se convirtió en Harry, el esposo de la lunática, padre de los revoltosos, mejor amigo de la comadreja, el hurón y la comelibros.

Pero, claro, la felicidad nunca fue absoluta e ininterrumpida para nadie, sino no hubiese ocurrido lo que ocurrió.

-¿Sirius?-Narcissa lo miró cuestionante, desesperada.

-El hechizo… es un hechizo para el control mental.-comenzó el animago.-no actúa como el imperius, es peor.

-¿Por qué?-preguntó James con el ceño fruncido.

-Porque es permanente.-suspiró Remus, tomando la palabra.- este hechizo era utilizado en los principios de los tiempos para crear ejércitos, claro que, al ver que los hechizados se volvían maquinas de matar, se lo dejó como una maldición prohibida que se pena con la muerte.

-¿Cómo actúa?-preguntó Lucius algo abrumado.

Sirius se pasó la mano por el cabello.

-Borra recuerdos, borra absolutamente todo tipo de recuerdos, sentimientos, todo lo que a la persona lo califique como ser humano.-explicó con pesadez.- mientras circula por el cuerpo, va borrando todo, no es instantáneo, sino, más bien, progresivo…

-Pero yo detuve el hechizo…-saltó Sophie con el rostro demacrado.- yo lo detuve y aún no había llegado el corazón, ni siquiera la cerebro…

-Eso es bueno…-reconoció Remus.- pero aún así es muy probable que algunos recuerdos se hayan ido.

La vampiro frunció el ceño ligeramente y, de pronto, su mirada se iluminó.

-Yo podría hacer algo por ellos…-dijo con entusiasmo, captando las miradas de todos, incluso Luna y Hermione.- la magia blanca de los vampiros es miles de veces más fuerte que la de los humanos, y si es magia negra lo que tiene en su cuerpo, pues mi magia podrá curarlos…

-¿Qué propones?-preguntó Severus con el rostro lleno de sospecha y algo de frustración.

-Entregarles mi magia.-dijo la chica simplemente, aunque, no parecía estar hablándole a nadie.- debemos comenzar a darles las dosis en Luna nueva… la magia blanca actúa mejor en Luna Nueva….-decía dando vueltas.- con una gota de Luminos por Luna, en tres meses estarán perfectos nuevamente…

-Si, y tu serás un peligro para cualquiera que se te cruce en frente durante esas noches.-dijo Remus en tono firme.- no podemos pensar…

-¡Es la única solución, Remus!-le interrumpió la chica.

-No, deben de haber otras opciones.-Severus habló con tranquilidad.

Sophie lo miró con odio.

-Nadie me dice que hacer hace años, Severus, respeta mis decisiones, eres mi protector, no mi padre.-espetó ella con voz helada.- y si yo quiero darles mi magia a los chicos, lo haré, con o sin su consentimiento…

Dos personas entrando de forma algo brusca a la habitación, interrumpieron la discusión.

-Hola, papá…-Rocky saludó a su padre con un beso en la mejilla y tomó asiento junto a él, Sissy, en cambio, no miró a otra persona que no sea James y se sentó junto e él, abrazándolo fuerte, susurrándole cosas al oído, que hicieron brillar de forma extraña los ojos verdes del gemelo Potter.

Sissy se había convertido en la Lily Evans de James Sirius, no que se quejara, pero ver a su hermosa pelinegra hacerle mimos aun chico con tan solo doce años, le picaba un poco.

-Recién ahora nos han dejado salir de la academia…-dijo Sissy, con sus ojos grises llenos de preocupación.- el tío Ed nos trajo hasta aquí, está en el estacionamiento, hablando por teléfono con la abuela…

Sirius asintió, distraído, observando el rostro de la vampiro. Parecía haber envejecido varios años, ya no era una adolescente, sino una chica, de unos veintitrés o veinticuatro años… y sus ojos, en sus ojos había unos destellos, apenas unas líneas avellana… y lo que el había creído que eran canas, eran unos tímidos mechones rubios que contrastaban con la negrura del largo cabello.

-¿Entonces?-Jamie fue el que rompió el silencio, con un tono de voz desesperado.- ¿Qué haremos?

Polaris suspiró y le sonrió al niño son tristeza.

-Pues, esperar a que despierten y preguntarles hasta que momento de sus vidas recuerdan…-Todos asintieron en silencio.-pero para ello necesito que todos dejen la sala, excepto por Hermione y Luna…-los tres niños la miraron acusadores.- ¿Qué? Ellas no se irían incluso si las hechizo…

Otro asentimiento, y salieron dejando a las embarazadas con Polaris y Sophie, quien miraba con expresión crítica el estado de las dos mujeres.

-Deberían comer algo, no las he visto tragar nada desde ayer, y no creo que eso le haga bien a los niños…-dijo con voz suave. Ambas asintieron, por inercia, era como si se hubiesen puesto en piloto automático, y reaccionaran solo cuando le hablaban de sus hijo o de sus esposos.

Polaris suspiró y salió al pasillo unos minutos para pedirle a Sirius comida para las chicas, y volvió a entrar.

Hermione se sentía horrible, peor que nunca, desdichada, y el dolor en el pecho le hacía imposible respirar.

Sabía que no sería fácil para su esposo (o Draco), aceptar que se había casado con ella sino entendía, si no recordaba las sensaciones que los llevaron a vivir su historia de amor. Había sido un drama, peor que las novelas rosas que se ven en la televisión, una tragedia sin precedentes, junto con las de Shakespeare.

Habían peleado, se habían batido a duelo, y esa maldita rivalidad fue lo que los llevó a amarse de tal forma que sería difícil de explicar con palabras, y lo que es más, no existían frases, oraciones o cuentos que pudiera explicar ese extraño camino que sus corazones había recorrido para ser uno.

Luna a su lado, la miraba con esa empatía que solo una amiga puede llegar a sentir. Una amiga de verdad. Sabía que sería difícil para ella, pero Harry no se había casado con alguien a quien odiaba, era solo Luna, y con el sentimiento de amistad que se tenían antes de su romance, podría nacer un verdadero amor.

Además estaban los niños. Harry se pondría feliz al ver a sus hijos, dos copias al óleo de él, pero uno tan parecido a su madre y el otro, a sus abuelos merodeadores.

Y Scorpius… bueno, por muy rubio, de ojos grises que sea, tenía muchímas características suyas. Como por ejemplo, los rizos, la manera de evaluar las cosas y pensar antes de hacerlas, las sonrisas francas, las palabras llenas de sentimientos… y el escudo de Gryffindor en su túnica escolar.

Recordaba que, cuando gritaron la casa de los leones, Scorpius se había vuelto hacia su padre, con el miedo, angustia de no ser aceptado. Draco le había sonreído orgulloso y luego, le había dicho que no importaba en que casa estuviese, que lo amaba igual y que siempre sería el príncipe de su familia.

-Menudo lío nos hemos liado…-murmuró Luna con amargura.

Hermione pasó un brazo por su hombro, dándole apoyo, esperando a que ella rompiese en llanto.

Y el llanto llegó. Desconsolado, asustado… La castaña la apretó contra ella y cerró sus ojos.

Harry, no sabes cuanta falta le haces… pensó con dolor. También te necesito, Draco… y con ese pensamiento, dejó caer sus lágrimas.

Polaris y Sophie observaba con una piedra en el pecho, las dos amigas abrazadas, buscando consuelo.

-Yo creí que ya habían tenido suficiente…-dijo Pol con tristeza. La vampireza la miró interrogante.- Hermione y Draco han pasado las mil y unas con el tema de la pureza de sangre… y Harry Y Luna, han perdido a su hija…

-¿Tenían una hija?-preguntó la chica frunciendo el ceño, volviendo su vista a Harry.

Polaris asintió.

-Luna estaba embarazada.-suspiró ruidosamente.- los mortífagos le tejieron una trampa, ella cayó y mataron a la niña y por poco muere ella... Draco la salvó.

-¿Qué?-susurró atónita mirando ahora al rubio.

-Draco le dio parte de su magia interna…-sonrió.- a veces parecen gemelos, terminan las frases por el otro, si uno está mal, el otro lo sabe, pueden hablarse mediante las miradas… Los Malfoy, al notar que la esencia de Luna estaba mezclada con la de ellos, la aceptaron en la familia…

Sophie frunció el ceño.

-¿Entonces su apellido de soltera es Malfoy y no Lovegood?-preguntó.

Su acompañante volvió a asentir.

-Ella estaba sola en el mundo, y se atrevió a salvar a los Malfoy de la muerte en la batalla final, incluso ella influyó mucho en el noviazgo de Draco y Hermione…-sonrió un poco.- son dos chicas valientes… pero no se que sucederá de aquí en adelante…

La vampiro le palmeó el hombro amistosamente.

-Pero nosotros estamos con ellas, y al menos hasta que los chicos estén mejor, no pienso alejarme…-dijo, para consuelo de Pol quien le sonrió a su colega, agradecida.- oh, mira…-señaló a los chicos en las camas, que abrían sus ojos y miraban su entorno extrañados.

Luna se puso de pié y corrió hacia Harry.

-¿Cariño?-le cuestionó mirándolo a los ojos, buscando algo de lo que era antes. Para su consuelo, vio un brillo de cariño en aquellas orbes esmeraldas.

-¿Luna, que hago aquí? ¿Dónde… dónde están todos?-preguntó preocupado.- ¿Ginny, dónde está ella?-y eso borró la sonrisa del rostro de la rubia, que lo soltó y se alejó unos pasos.

-Ginavra está en Alemania, con su equipo de quiddich, no llega hasta dentro de tres meses…-dijo ella con voz dura.- ¿Cómo te sientes?- se volvió hacia Draco, quien miraba a Hermione con incredulidad.- ¿Draco?

Captó su atención y sus ojos grises la miraron con burla y sus labios se torcieron. Estaba preparado para lanzarle algún insulto, pero algún tipo de magia, lo detuvo. El no podía tratar mal a la lunática y no sabía por qué.

-Estoy bien…-mintió.

Polaris avanzó hacia ellos y les sonrió un poco, mientras los revisaba.

-Han tenido a sus esposas muy preocupadas, y sus niños están que se comen los pies de la angustia…-dijo como si nada.

Draco y Harry fruncieron el ceño, pero luego recordaron lo que habían visto antes y abrieron los ojos y la boca ampliamente.

Nada podría ir peor… ¿Cierto?

Somos malos, terribles, y dejaremos esto hasta acá… muahahahahahahahaha!

R

E

V

I

E

W

S

!

!