TRÔGIUM

Cap.4

"Liste, Listen"

El joven levantó su rostro apuesto,

Para sentir el rocío salado,

Cuando la tormenta se reúne, dice:

"Vendré y te llevaré lejos

Soy un viajero y comerciante,

Sólo tengo lo que he hecho,

Un adivino, sin demasiado que decir,

Pero te llevaré lejos"

Escucha, escucha lo que él dice,

Él es el único para ti.

"Escucha-dice él-

Vendré y te llevaré lejos…"

(Canción irlandesa de Méav ní Mhaolchatha)

Aeropuerto de Dublín, 1:30 pm.

Avanzaba por el pasillo intermedio del avión de "Aer Lingus" que acabábamos de abordar, con mi bolso de mano cruzado en un hombro y los pases de abordar en la otra, al tiempo que buscaba los asiento "F". Al fin los localicé, y saludé con un correcto "Buenas tardes" a los pocos pasajeros que estaban dentro, dos familias, unos ancianos y varias religiosas de hábitos negros con blanco que fueron las únicas educadas que respondieron a mi saludo… ¡Vaya con el mundo! Todos ocupados en sus Tablet o móvil, voy a empezar a creer que solo estas mujeres que viven para Dios son las únicas sanas mentales.

-Todo listo, linda, ¿Son estos? -escucho una voz detrás de mí.

-Lo son, 3 y 4 "F". -le respondo al abogado, que llega cargando mi mochila con la laptop, ya que se había ofrecido a llevarla él. -pido ventanilla, quiero leer y escuchar el nuevo álbum de Chlöe Agnew todo el viaje. -le informo a Robert.

-Como quieras, hago lo que tú digas, lo importante es que vayas cómoda… -me guiña un ojo el castaño y yo levanto una ceja.

-¿Desde cuándo te interesa mi comodidad? -le pregunto algo incrédula de que no esté usando sus ya cotidianas bromas para criticarme por antisocial.

-Desde hace tiempo, pero más después de la ceremonia, cuando aceptaste ser mi compañera. -responde él refiriéndose a mi graduación sin duda, con voz demasiado fuerte, y pone sus dos brazos a los lados del asiento, atrapándome en medio y mirándome con esos ojos verdes de forma extraña, de esa manera rara que no me gusta nada, y sonriendo de lado. ¡POR LA LANZA DE LUGH! ¿Otra vez sonrojada?...

-Ya pasa y siéntate, estas estorbando. -le digo sin más y le pego en el brazo, después me dejo caer en el asiento que está al fondo. Escucho cuchicheos de las monjas y algunas risas que espero no sean por lo que acaba de pasar. Veo a Robert sentarse en el asiento del lado y saco mis audífonos y mi libro de Agatha Christie.

-¿Avisaste que llegábamos hoy? -me pregunta él.

-Desde luego, aunque le dije a Sere que llegábamos en la tarde, le daremos la sorpresa llegando a esta hora; qué fortuna que tu madre nos trajo al aeropuerto, en taxi habría sido más tardado. -aseguro, tomando la almohada pequeña que había en el asiento en mi cabeza pero Robert se adelanta y la coloca por mí.

-Sí, es una suerte, mi madre siempre nos salva ¿Te das cuenta? -comenta el abogado sonriendo y me quita de las manos la almohada. -¿Así está bien la almohada? O la acomodo más en tu nuca.

-Así está bien… gracias… -respondo y lo miro sonreír de nuevo, tal cual modelo de anuncio de pasta dental. OK. Esto ya no es normal, no digo que Robert no sea por naturaleza alguien alegre y amable pero hoy estaba DEMASIADO alegre, lo noté desde que él y Lisa pasaron por mí al departamento, en cuanto abrí ,me saludó de beso en la mejilla, me dijo que estaba encantadora, lo cual es mentira porque vine en fachas para viajar cómoda, y terminó diciéndome que si estaba lista para nuestro gran viaje… ¿GRAN VIAJE A LONDRES? No duraba más de 45 minutos. En ese momento lo dejé pasar pero ahora… ¿Qué tenía el abogado?

Opción 1: Estaba dopado por alguna sustancia extraña que consumió, igual que la que el veterinario nos dio para East, porque le teme a los vuelos en avión… ¡NEEE! Esa ni yo me la creo.

Opción 2: Debía haber algún motivo especial que lo tuviera de un humor tan desbordante en este viaje, quizá ver a sus sobrinos, ¡Eureka! Eso justamente, era un tío consentidor y además lo había acompañado ayer a elegirles sus obsequios, seguro estaba emocionado por eso, así que, mientras seleccionaba la pista de "Walking in the air" para ir AD HOC con el vuelo, miraba al abogado de reojo, sin prestar atención a una disertación de Poirot en mi libro.

Robert estaba subiendo en ese momento mi maleta de la laptop en el compartimiento de arriba, y después se quitó la chamarra negra y ayudó a subir algunas bolsas a las monjas, que parecían agradecerle, aunque no escuchaba nada de lo que decían.

Bueno, ahora que no me ve, y protegida por mi libro de "THE ABC MURDERS", he de aceptar que el abogado era buena persona, buen hijo, buen hermano, buen tío, buen papá de East, buen amigo en mi caso, y algo raro, muy caballeroso, ahora estaba ayudando a todas las monjas a acomodar sus pertenencias y eso era… ¿Lindo?... Si, supongo esa es la palabra, una que usaría más Serena que yo, pero podemos ser condescendientes con la semántica y usarla hoy.

Además, Beni y Javi tienen razón en que es atractivo. No era que no lo hubiera notado antes, Robert de Burgh es el tipo de hombre varonil y guapo que destaca en todos lados, pero honestamente, si lo aceptaba, las burlas e insinuaciones iban a ser más insoportables y no podía permitirlas, menos teniendo él novia, aunque se hubieran gritado la seguía teniendo y… bueno, no hace daño aceptar que se veía muy bien con esa camiseta gris y el pantalón de mezclilla… justo ahora que sube esa maleta de las religiosas se ve demasiado…

¡ADGHFGHSGH! de repente salto casi en mi asiento al notar que las monjas me señalan y él gira su rostro y me lanza un beso… ¡FOMORES DE LOS AVERNOS! ¿Me habrán descubierto mirándolo? Mejor cubro mi rostro con el libro y me hago tonta.

Finalmente veo a Robert sentarse a mi lado y me quito los audífonos, deteniendo la música porque la azafata ya está dando las indicaciones de seguridad y parece que despegaremos.

-Abrocha tu cinturón. -me dice Robert haciendo él lo mismo.

-Sí… ya lo hago. -respondo guardando todo en mi bolso, cuando se escucha por las bocinas la voz del capitán. ¿Me habrá descubierto mirándolo? Creo que mejor no quiero saber; estrategia emergente No. 14: Sabio y casual cambio de tema.

-Son simpáticas las monjitas. Y muy educadas. -comento como si nada cuando el avión ya va en movimiento.

-Y observadoras, como alguien que conozco. -me regresa él, con esa sonrisa extraña que era tan frecuente en él últimamente. ¡Maldita sea mil veces la afluencia de sangre a mi cabeza! ¿Otro sonrojo? En ese momento despegamos y guardo silencio mirando por la ventanilla como el avión se eleva y va quedando atrás el aeropuerto y Collinstown. -Estás muy pensativa… ¿Qué te pasa? -Me pregunta Robert.

-Me preocupa el pequeño, es todo. -le digo, recordando que le tuvimos que dar tranquilizante a East para que fuera en la jaula especial. Robert sonríe y toma mi mano.

-Tranquilízate, el pequeño estará bien, sé que te preocupa y también a mí, por algo soy el padre, pero después de todo no es un viaje largo. -sonríe y besa el dorso de mi mano. Un segundo… ¿Es mi imaginación o está hablando más alto que de costumbre?

-Sí, quizá tengas razón. -aseguro yo y con cuidado retiro mi mano de la suya, ya que la azafata llega en excelente momento a ofrecernos algo de comer. Yo pido maní, pero solo una bolsa, porque los productos de los aviones no suelen ser buenos y Robert no acepta el maní, en cambio saca de su bolsillo 4 paquetes de galletas de avena que trajo de casa, después la chica de la aerolínea sigue repartiendo paquetes de maní en los demás pasillos.

-Creo que pasaré al baño, no tardo. -se levanta del asiento el abogado y deja sus galletas en el asiento. Yo me quedo en silencio comiendo el delicioso maní… ¿Cuándo un maní de aerolínea estaba exquisito? Pero este lo estaba, de hecho, y mucho, tanto que en menos de lo que reflexionaba qué marca les surtiría el maní, la bolsita ya se había agotado. Debí haber pedido muchas bolsas, ya no darán más porque es vuelo corto.

¡Demonios! ¿Y ahora como controlo mi ansiedad? Robert no me permitió traer nada de dulce, y ahora que me había gustado el maní, la bolsa era muy pequeña… ¿Ideas?... ¡Pero desde luego! ¡Brighid Bendita me ha iluminado! Enseguida me cambio de asiento y quedo en el del pasillo.

-Disculpe, reverenda madre… -me dirijo con tono solemne a la religiosa regordeta del asiento lateral al mío.

-Dime, hija. -anima ella con una sonrisa.

-Veo que le han dejado bolsa de maní, ¿le molestaría intercambiarla conmigo por… -buen punto, ¿Por qué demonios se la intercambio si ya me devoré lo mío?- …por galletas? -completo tomando uno de los paquetes de Robert.

-No me molestaría, hija, adelante. -cede la amable religiosa, así que, feliz, me levanto de mi asiento y le doy las galletas a cambio de su bolsa de maní. -¿Y a Usted, reverenda madre? ¿Le molestaría cambiar su maní por galletas? -le pregunto a la otra monjita más anciana que parecía rezar con un rosario en su mano… ¡Hay que aprovechar! A ver cuantos logro conseguir.

-Para nada, hija, aquí tienes. También me gustan las galletas. -cede la ancianita… ¡Bendita sea la Madre Dana!... ahora tengo dos paquetes de maní. -¿A alguna de ustedes le gustaría cambiar su maní por galletas? -pregunto a las otras dos monjas de los asientos de atrás.

-Claro que sí hija, aquí tienes. -me ofrece otra de las religiosas.

-Mil gracias, madre, no sabe el favor que me hace, si no me pondré ansiosa todo el viaje. -aseguro cuando le doy otro paquete de galletas de Robert.

-¿Sigues preocupada por tu pequeño? -me dice esa monja cuando le doy las galletas. Ya veo, seguramente como van detrás de nosotros, nos escucharon hablar, y con los gritos del abogado, hasta un sordo nos habría oído.

-Sí, bastante, es la primera vez que nos separamos. -aseguro.

-Tranquila, hija, comprendo el sentimiento de una madre, pero creo que debes relajarte, además tu esposo te cuida bastante, es lo que todas veníamos comentando, es muy amable, caballeroso, simpático y se nota que está muy enamorado de ti. ¿Cuánto tienen de casados? -¡UN MOMENTOOOOOO! ¡Regresen la cinta! ¿Qué ha dicho esta monja? ¿Casados? ¡Esposo!... ¡POR LA INMUNDICIA DE LOS FOMORES!

Reacción a) Aclaro esta absurda e inverosímil situación y defiendo mi soltería ante este ato de monjas.

Reacción b) Me hago la desentendida, como si no fuera importante… ¡NOOO! Sí es importante, invalidamos reacción "B" y a dejarles claro todo a estas mujeres.

-No… no… madre, creo que hay un error. Robert y yo no estamos casados. -lanzo de prisa, y ahora las monjas me miran asombradísimas, la más anciana me toma de la mano.

-Deberían pensar en matrimonio, hija, que Dios santifique y bendiga su unión, mucho más cuando se nota que se aman tanto y habiendo hijos de por medio. -¡Me llevan los cuervos de Mórrigan! ¿Por qué se me ocurrió decir eso? Ahora quedé como una pecadora…

-Muchas gracias por su consejo, madre, de verdad pensaremos en boda… ¿Verdad querida? -escucho a mi lado la voz de Robert que pone sus manos en mis hombros. ¡Pero que cinismo de este abogado! ¿Y además les sigue el juego?

-Ya veremos. Robert, por favor, ¿vienes un poco? Hay algo que debemos hablar… -le pido jalando su brazo y volviendo a nuestros asientos. -¿Me quieres decir por qué les dijiste a las monjas que estamos casados y tenemos hijos? -le lanzo molesta y le pego en el brazo con el libro de Agatha Christie.

-¡OUCH!... Espera, ese golpe no lo merezco, yo no les dije nada, ellas solas lo dedujeron. -se queja él.

-¿Y por qué demonios no las desmentiste? -le doy otros dos golpes en el mismo brazo.

-Porque no me dio tiempo, ya habían dado el aviso de permanecer en nuestros lugares, y lo del hijo, eso tú tienes la culpa por venir preocupada por East como si fueras madre primeriza en dejarlo en la escuela. -me regresa la cuestión el abogado. Yo iba a volverlo a golpear, pero me detengo. Muy bien, he de aceptar que en eso sí tiene razón, quizá también fue mi culpa en parte. -¿Lo ves? No es solo culpa mía, además tú tampoco las desmentiste. -asegura Robert frotando su brazo.

-Pues claro que no, intenté y malentendieron todo, como si viviéramos en unión libre, además no vamos a dar espectáculos en el avión, que crean lo que quieran, de igual modo no las vamos a volver a ver en nuestra vida. -¡Al fin estoy hablando como yo misma! Eso es, Reindert, actúa como si la cosa no fuera importante.

-Y si eso crees ¿Entonces por qué los golpes?... terminaré por demandarte por maltrato. -asegura el abogado y ahora si me relajo por completo, riendo junto con él.

-Eso es verdad, disculpa, mejor regresamos a nuestras actividades tranquilas de viaje. -comento y me acomodo la almohada en la cabeza, dispuesta a seguir leyendo.

-Buena idea, porque muero de hambre… ¿Y mis galletas?

-Ya no tienes, se las cambié a las monjas por maní. -le sonrío triunfal sacando de mi bolsillo de la chamarra la bolsita de maní para comerlo, y él rola los ojos.

-¿Sabes qué? De verdad no me conviene casarme contigo, eres muy abusiva, y en caso de matrimonio, tendría que hacerte contratos muy bien definidos para evitar agresiones.

-¿Sabes qué? No me interesa casarme contigo, no te preocupes, guarda silencio y déjame leer. -lo callo, acomodando mis anteojos, mientras como mi tercera bolsita de maní, alcanzo a verlo de reojo y sigue con esa sonrisa tonta de satisfacción que me molesta tanto. ¡Maldita sea! espero que las deducciones de mi amado Poirot alejen estupideces de mi mente. Ya quiero ver a mi amiga y darle un abrazo y varios golpes que le tengo acumulados…

Edificio 2879, Tryon Street. Departamento 3 B. 2 horas después.

Así es, finalmente aquí estaba yo, frente a la puerta del viejo departamento de tía Mary, en Londres, luego de dos años fuera; ahora con una maestría terminada, mi maletín y lo mejor de todo, con East sujeto a la correa. Robert se había quedado abajo pagando el taxi y bajando las maletas, pero yo me adelanté.

-Llegamos, pequeño mío, ahora vamos a llamar. -aseguro sonando el timbre. -espera a ver la cara de Serena cuando vea que llegamos antes. -le comento al bulldog que me mira con su adorable carita. En ese instante escucho un gran grito de "VOOOY" dentro, con la inconfundible voz de mi amiga y poco después, Serena abre la puerta y se me queda viendo con total cara de alguien a quien le ha dado el sol de golpe.

-¡Hola, cabeza de panqueque! -le digo para sacarla del asombro, y parece que reacciona porque lo siguiente que veo es un torbellino rubio que se me lanza encima, abrazándome con enorme fuerza, tanta que casi me derriba.

-¡Reindert! ¡REINDERT! ¡POR LA RANA RENÉ! ¡LLEGASTEEEEEE! -grita Serena con voz efusiva. Bueno, ella siempre es efusiva, pero de verdad me estaba ahogando. Incluso East ladra un poco al verla como me abraza.

-¡Hey! ¡Un segundo! ¡Vas a derribarme! -le digo, tratando que se dé cuenta del exceso de cariño Myles.

-¡AMIGAAAAAAA! ¡Volviste! -Serena toma mis hombros y me sonríe, diciendo aquello como si fuera la primera noticia que tiene de mi regreso, siendo que ya estaba enterada hace mucho.

-No sé de qué te asombras, es miércoles y te dije que hoy llegaba. -le respondo para recordarle el hecho, y de nuevo East ladra, ahora algo enojado.

-¡Pero dijiste por la noche! -me reclama Serena.

-Lisa tenía algo que hacer más tarde y solo podía llevarnos al aeropuerto a la 1, así que aquí estamos. -respondo a mi amiga que asiente, y después baja sus ojos azules para mirar al bulldog que le ladra un par de veces más.

-Por cierto… ¿Por qué ese porcino me ladra? -se queja Serena. ¿Porcino?... ¡Que malvada! ¿Por qué le dice así a mi East?

-Bueno, viene algo nervioso del vuelo, es su primera vez en avión, además es un poco celoso, ¿Verdad cariño? -me hinco en el suelo para calmar al pequeño y beso su cabecita.

-¡DIUUUU! Reindert, si besas a esa cosa peluda no me vuelvas a besar a mí. -me vuelve a decir Sere con tono de asco y una cara tan graciosa que me hace reír.

-Tranquilízate, cabeza de panqueque, como si no te hubieras criado con las bulldog de tu madre, además no niegues que East es la cosita más adorable del mundo. -le aseguro moviendo las orejas del perrito.

-Oye, Rei, si tú estás aquí con perro obeso incluido, ¿entonces el aguaducho sexy vino conti…? -¡POR LOS CUERNOS DE CERNNUNOS! ¿Cómo se le ocurre a esta mujer preguntar por Robert usando el apodo que le habíamos dado por las videocharlas estos días? Justo iba a reprenderla cuando el destino, que siempre tiene interesantes juegos cuando se trata de Serena Myle, hace que escuchemos una voz inconfundible para mí a nuestro lado.

-¿Abogaducho sexy? -en efecto, Robert de Burgh, con todas las maletas cargando, está de pie en el pasillo a nuestro lado, con cara divertida y su sonrisa exasperante, evidentemente escuchó todo… ¡Me lleva la reina Madb! Cinco minutos en casa y Serena ya comenzó con sus escenas comprometedoras.

-Te dije que Serena a veces era demasiado honesta, y que se le escapaban algunos pensamientos que se debían quedar en su mente. -trato de aliviar la situación, finalmente de nada me sirve negarlo, él escuchó con claridad, veo a mi amiga que tiene una cara de embobamiento total mirando a Robert, tal cual la que pone cuando ve en TV a Alan Rickman, tan bien la conozco que estoy mil por ciento segura que ya está alucinando con que Robert es muy guapo.

-Hola, así que eres Serena. Rei y mi hermano hablan mucho de ti, pero me inclino a creerle más a Rei que es más objetiva sobre ti, que a Owen, quien se nota que te ve con ojos de amor. -saluda el abogado extendiendo su mano para saludar a mi amiga, que tiene ahora mismo la cara como tomate. Yo rolo los ojos de nuevo. Esta mujer no cambia.

-Mucho gusto, Robert, no sé qué te habrá dicho esta mala amiga de mí pero en verdad no soy tan insoportable ni tan imprudente como me pinta y bueno… ya quería conocerte en persona, los niños y Owen hablan mucho de ti. -contesta Serena estrechándole la mano, mucho más calmada.

-Supongo que ya tendremos tiempo de conocernos, por cierto, gracias a las dos por dejarme quedar aquí con la situación de mi hermano y la premura con que viajamos, nos ayudan bastante. -le agradece el abogado.

-Tranquilo, Robert, vamos a estar bien, además tu hermano lo necesita, se pueden quedar el tiempo que quieran, Reindert siempre ha sido una chica de muy buen corazón que… -¡Pero qué le pasa a Serena! ¿Ofreciéndoles mi departamento el tiempo que quieran? Es oficial, a esta mujer no le quedó claro con el regaño del otro día en que casi me meto por la pantalla a darle un enorme golpe. No puede decirles eso. Le hago seña de que se calle aprovechando que Robert me da la espalda - …que le gusta ayudar a quien lo necesita… -sigue ella como quien no me entiende y pone una cara de conejo asustado, que hace a Robert voltear detrás ¡Maldita sea!...Ok… finjo que me doy aire por el calor.

-Vamos dentro, venimos algo cansados del viaje e East está nervioso. -digo cargando, con trabajo, al pequeño y entrando en el departamento de forma acelerada, algo que resulta, porque Robert enseguida cambia el tema.

-Buena idea. Además tus maletas pesan mucho… ¿Qué cargas? ¿Rocas? ¿Oro? ¿Contrabando de Irlanda? -se queja Robert cuando pasa. Sere entra tras él.

-Solo algunos libros, señor quejidos, ¡Por favor! qué poco reditúan esas horas de gimnasio, yo cargué todo hasta el aeropuerto de Dublín sola. -le discuto, y fue verdad porque mientras él iba a cambiar de hora los boletos yo cargué todo hasta donde documentaban las maletas.

-Ya, muérdeme si quieres, eso se saca alguien por ser caballeroso. -se queja el abogado y yo rolo los ojos, de repente, escucho a mi amiga decía en voz alta:

-¡Lo sabía! -con su rostro triunfante y una sonrisa de satisfacción evidente. Esta mujer, apuesto a que está ya con cien nudos mentales en la cabezota.

-¿Qué cosa sabías? -le pregunto desconcertada, bajando a East en el suelo, mientras le quito la correa y me incorporo, buscando en mi bolsillo la última bolsa de ricos manís de "Aer Lingus".

-Que… que… ¡Que serías capaz de cargar a Robert con más libros! -responde Sere toda confundida y demasiado rápido para ser natural. -digo, como si no fuera bastante con las cinco cajas que mandaste por paquetería y que inundan nuestra habitación. -sigue mi amiga de forma muy sospechosa.

-No iba a dejar ninguno, no tuve corazón, todos son importantes para mí, cosas de la maestría, algunos que he comprado en Irlanda, ya sabes… -le contesto poniendo en mi mano algunos manís y comiéndolos.

-¿Sabes que la diferencia entre un bibliófilo y un cocainómano es solo que la cocaína es ilegal y los libros no? -se burla el abogado, agachándose a acariciar a su perro. Muy bien, ya volvió a modo desagradable, pero mucho mejor por mí, lo prefiero así que como venía en el avión.

-Gracias por la comparación, Robert, pero si esperas que me moleste, vas por mal camino, de esto me siento orgullosa.-le aseguro con firmeza.

-Es verdad, Robert, pierdes tu tiempo con ambas, somos bibliófilas de corazón. -me apoya Sere, abrazándome cariñosa por la espalda. -Por cierto… ¿Les ofrezco algo? Deben venir hambrientos.

-Yo sí, mucho, pero de comida de verdad. Aquí tu amiguita hizo trueque en el avión con unas monjas y les cambió mis galletas por cacahuates. -asegura el abogado.

-Para un vuelo de menos de una hora no creo que mueras de hambre. -le contesto, pero en ese momento y antes de seguir la pelea verbal, se oye un grito infantil por toda la casa.

-¡EAST! ¡UNCAIL ROBBBIEEEEE! -giro la vista y veo correr por el pasillo a un niñito de cabello oscuro y ojos verdes muy parecidos a los de Robert, de no más de cinco, que corre encantado hacia ellos. East parece conocerlo porque ladra con ese tonito de felicidad que le conozco y se acerca al niño. Por las fotos que me mandaba Sere reconozco al pequeño Tristán.

-¡Campeón! ¡Ven aquí! -el abogado se pone de cuclillas, lo recibe en sus brazos y lo carga, volteándolo de cabeza y sujetándolo de los pies. -¡Mírate nada más! Estás enorme, ya me cuesta más cargarte así. -le dice Robert y yo sonrío al verlo. Tenía idea de que era buen tío por cómo se preocupa por su familia, pero verlo interactuar con el niño, era lindo.

-Vaya, ya están aquí, estábamos bañándonos, bienvenidos, Robert, Reindert, supongo. -oigo una voz masculina a mi lado y le sonrío al muchacho, quien está de pie, cargando a una adorable nenita castaña que le alarga los brazos a Sere con insistencia, quien enseguida la abraza.

-Sí, Rei para los amigos y supongo ya lo somos, Owen, así que, un gusto. -saludo alargándole la mano, la cual toma, y ambos nos sonreímos. De verdad Owen era muy guapo, diferente a Robert. Robert se parecía más a Lisa y Owen a su padre, a mí se me hacía idéntico a un modelo árabe que se hizo famoso en las redes sociales hace poco: Omar Borkan Al-Gala, aunque con los ojos verdes de los de Burgh, pero Sere siempre insistía que "Su Owen era mucho más guapo que ese árabe".

-Al fin te conozco en persona, Serena habla muchísimo de ti, pero jamás dijo que fueras tan hermosa. -me dice el menor de lo de Burgh cuando estrecha mi mano. Yo sonrío ante su amable cumplido, y de reojo me parece ver a Sere fruncir el ceño… ¿Será que aluciné?...

-En cambio yo sí sabía lo guapo que tú eras porque además de las excelentes descripciones de mi amiga, vi algunas fotografías en tu casa; me las mostró Lisa. -le comento a Owen soltando su mano.

-Mamá siempre le muestra nuestras fotos a todo mundo, aunque te diré que es difícil para intimar con alguien, si llegaste a la fase de fotos es porque le caíste muy bien. -responde Owen de buen talante y yo río un poco.

-Sí, creo que nos hicimos buenas amigas de prisa. -le cuento a Owen, y ahora si no fue alucinación: Serena tiene una de esas caras que pone siempre que está molesta por algo… ¡Por el caldero de Cerridwen! ¿Qué le puede estar desagradando a esta mujer?

-¡Hey hermano! Ven y dame un abrazo. -interrumpe nuestra charla el abogado, llegando al lado de su hermano y abrazándolo con efusividad. Owen responde a su abrazo enseguida.

-Robert, que bueno que estás aquí, ya me siento mucho mejor. -le dice Owen.

-No te preocupes, hermanito, ya sabes que estoy aquí para cuidarlos, son mi familia, "Teaghlach". -le dice el abogado el término irlandés para FAMILIA y ambos chocan sus puños. Debo confesar que es lindo que dos hermanos sean tan unidos

-Bueno, familia de Burgh, es momento de pasar al comedor. -propone Serena aplaudiendo.

-Perfecto, todos morimos de hambre, pero esta princesita no va con nadie más que con su Uncail Robbie. -asegura el abogado estirando sus brazos a la pequeña, que enseguida se los da. Sere le acerca a la nena, y ella, en cuanto Robert la abraza, lo llena de besos. Era verdad lo que me dijo antes, a este hombre le encantan los niños. Su rostro de felicidad ahora que abraza a su sobrina, es increíble.

-¡Tris! Cariño, lávate las manos y deja de agarrar a East porque ya vamos a comer. -le dice mi amiga al nene que asiente y corre al baño, seguido de East, quien parece estar encantado de volverlo a ver. Creo que eran viejos amigos.

-Cociné Boxty, supongo que lo conoces. -me dice Owen ofreciéndome de forma muy galante su brazo. Muy bien, definitivo empiezo a notar las diferencias con los dos hermanos, Owen es adorablemente atento.

-No solo lo conozco, me encanta, había un lugar de Boxty en Crown Alley, que era nuestra adoración en la Maestría. -le contesto tomándome de su brazo.

-¡Lo conozco! A Robert y a mí nos encantaba ir, "THE OLD STOREHOUSE" ¿Verdad?

-Sí, una delicia. -respondo al muchacho, y enseguida veo llegar corriendo a Serena y tomarse sin que él la haya invitado, del otro brazo de Owen, mientras me mira de una forma muy rara… insisto ¿Qué le pasa a Cabeza de Panqueque?

-Apuesto a que el Boxty de Owen es mejor que el de ese lugar que no conozco. -responde Serena, y su tono especial en el "NO CONOZO" me da la clave… ¡Santísimo padre Dagda! ¿Esta mujer está celosa?

-No creas, en ese lugar es riquísimo, de comerlo allí intenté copiar la receta. -confiesa Owen cuando llegamos a la cocina, donde el abogado lava las manos de la niña.

-Si me disculpan, hermosas damas, iré a sacar el Boxty y a disponer la mesa. -se excusa el galante joven. Yo me suelto de su brazo.

-Adelante Owen. -respondo yo, y en cuanto él entra en la cocina a revisar el horno, yo impido que Serena lo siga y la jalo del brazo.

-Oye tú… ¿Por qué me dedicaste una mirada fulminante versión 3.0? -le pregunto enseguida, en voz baja; Serena me saca la lengua.

-¿Por qué va a ser? Estás muy sonriente con mi Owen. -acepta la rubia con una cara de molestia tan infantil que me hace reír a carcajadas… ¡Era verdad!

-¡Tonta cabeza de panqueque! Eres el colmo… ya te daré tu regañada monumental en cuanto estemos solas, pero de momento quita la cara de conejo enojado y vamos a comer que muero de hambre. -paso mi brazo por la espalda de Sere, y al fin la veo sonreír.

-Bien, vamos a almorzar, oye… me alegara que volvieras, te extrañé. -confiesa mi amiga.

-Y yo a ti, cabeza de panqueque, más de lo que imaginas. -acepto, entrando con ella a la cocina donde ya está todo listo para un delicioso almuerzo. Si Owen cocina Boxty igual que Lisa, esto iba a ser todo un banquete.

Por la noche, estaba en la mini habitación que por unos días iba a compartir con Sere, sentada en el suelo, con mi camiseta azul del "Leinster Rugby", revisando las cajas de libros que había enviado por paquetería. Justo en ese momento la puerta se abrió y Sere entró. Había estado en la sala trabajando con su tarea de la universidad.

-¿Terminaste el análisis del poema de Tennyson? -le pregunto.

-Sí, al fin, ha sido pesadísimo y apenas mañana es jueves. -comenta agotada Serena, dejando todas sus cosas en el tocador y yendo a buscar su pijama. -¿Así son los primeros semestres? que te hacen sentir como si solo tuvieras vida para estudiar. -me cuestiona quitándose las zapatillas y lanzándolas lejos, con desgano.

-Amén. Haz dicho la verdad más grande del mundo universitario, si resistes los primeros dos semestres seguro acabas, de lo contrario, no eras para esa carrera. -la adoctrino yo.

-Pues creo que he pasado mucho tiempo fuera de las aulas porque esto me está matando, son muy exigentes, además no entiendo una papa de semántica ni de fonología. -se queja mi amiga. Su eterno problema siempre será la lingüística.

-Tranquila, yo te explico lo que necesites, digo, de algo debe servirte tener una mejor amiga con master… por cierto, Owen ya se fue a trabajar, supongo. -comento revisando mis libros de Adquisición de la Lengua.

-Sí, hace casi una hora, estuvo hablando con Robert en el estudio después de dormir a los niños y desde la sala los vi salir y hablar algunas cosas que no alcancé a escuchar… si te digo la verdad me preocupé un poco, Owen lucía algo abatido y Robert puso su mano en su hombro varias veces. -dice Sere, que ya se ha puesto su pijama de tortugas.

-Ya veo. Tienen la audiencia el Viernes, ¿verdad? -le pregunto para confirmar, porque el abogado ya me había dicho.

-Sí, el viernes es la primera, supongo que tienen mucho que preparar. -comenta mi amiga y deshace su coleta. -me preocupa un poco todo esto del juicio, ¿sabes si le dijeron a su madre?

-¿A Lisa?... no, ella supone que Robert vino a inscribirse a una maestría, me dijo que no le dirán nada hasta saber en qué termina el juicio. -le explico la situación a Serena.

-¡AGHH! Maldita Karen y maldito hombre sexy y millonario que tiene por esposo. Aún me da mucha rabia lo que le hacen a mi Owen. -estalla Serena, dejándose caer al borde de la cama, sentada. Muy bien, ya son muchas alertas, a mi me parece que esta mujer está mucho más involucrada sentimental y emocionalmente con Owen de Burgh de lo que me decía por videocharla.

-Vamos a ver, Serena. -me levanto del suelo y me siento a su lado. -¿Cómo va tu corazón confuso? Te dan celos de mí solo porque soy amable con él, lo llamas MI OWEN entonces… ¿Ya te decidiste por él?

-¡NOO! Reindert qué te sucede, claro que no me he decidido por nadie porque no tendré…

- …novio hasta acabar la carrera. -imito yo su tono de voz y ambas acabamos juntas la frase, pero al final yo la miro, levantando una ceja, en señal de que no le creo eso ni aunque lo jure por la Rana René.

-¡Pues sí! Esa es la verdad aunque imites mi voz y mi tono, y si te vi amenazante hace rato es porque no me agrada mucho que te pongas en plan encantador con mis chicos, espero que mañana con Frich no sonrías, no lo tomes del brazo y nada semejante. - Muy bien, oficialmente esta mujer está mal de la cabeza, futura inquilina de "Arkham Asylum" ¿Cómo se le ocurre sentirse amenazada por mí? ¡POR MI! Como si yo fuera una vampiresa que viene a enamorar a cuanto tipo conoce.

-¡Por favor no digas tanta tontería junta! -le pego en la cabeza con mi mano hecha puño.

-¡Oye! -se queja enseguida ella frotando su cabeza de panqueque.

-Es uno de los muchos que llevas en tu cuenta corriente y que no te di en varios años. Veamos, mañana salimos con "Praline" y nos divertimos, solo eso, sacio mi curiosidad de ver transformado al sapo en príncipe, y punto. No estoy interesada en hombres, luego de acabar una maestría, solo quiero descansar, así que tu harem está a salvo. No me interesa otro macho que no sea East. -le aclaro las cosas.

-Aja… ¿Ni siquiera el padre del chancho ese? -me pregunta y yo rolo los ojos. ¡Otra vez el mismo tema! ¡Brighid Bendita, dame paciencia!

-Mira, Serena, deja el tema de Robert por la paz, más con él presente, espero controles las cosas que se deben quedar en tu cabezota y no se te ocurra dejar salir tonterías como esta. Tiene novia, está enamorado de ella y sería muy penoso para mí que entendiera tus bromas. -le advierto yo, porque si en Dublín me moría de vergüenza con los comentarios de Beni y Xavi, que eran discretos, no quiero pensar qué escenas me esperan con esta mujer a quien se le sale de la cabezota lo que piensa con tanta frecuencia, ejemplo: Lo de Abogaducho Sexy.

-Solo era una observación, eres… muy abierta con él, y hasta bromean, discuten y se hacen bromas como viejos camaradas.

-Eso no tiene nada de malo, a cierto nivel él es agradable, eso cuando deja de lado el disfraz de arrogancia, que es pocas veces. Y ya te dije que el asegura que somos amigos. -le explico con naturalidad.

-No lo asegura, lo son. Y es una pena que tenga novia, es guapísimo y hacen una pareja encantadora y…

-¡Detén tus alucines! esta historia se trata de ti y de tus indecisiones amorosas, no de mí, así que primera y última vez que dejas volar tu imaginación con el abogado y conmigo y va en serio, Serena. -la sujeto de los hombros y la hago mirarme, dedicándole un rostro de molestia con el que espero comprenda.

-Ya. No hagas rabieta. Era broma, pero si tanto te disgusta es por algo. Y regresando a mi indeciso corazón, te diré que Friederich está siendo demasiado… mmmm… ¿Intenso es la palabra? -cambia ella el tema con una sonrisita muy especial.

-¡Vaya! "Praline" adelanta contigo, esa sonrisa indica que ha habido algo más que besos ¿Verdad? -me emociono un poco. De verdad me alegra que Sere tenga esa sonrisa y esté retomando emociones en su vida. Luego del "Innombrable", había estado muy triste.

-Pues no, solo besos, pero ¡Qué besos! Él… solo… me hace perder la razón cuando me besa así, cando me mira así y cuando insiste en que soy su novia aunque yo no quiera. Es tan… sexy y seguro y… encantador. -enumera con cara de fan obsesa. Muy bien, muere por Friederich, pero, ¿Y el otro? Porque las señales que vi ahora que los observé interactuar eran muy claras.

-¿Y Owen? -pregunto enseguida.

-Owen… Owen es tan… fabuloso; con él todo marcha bien, a veces coqueteamos, a veces lo beso, a veces me dan celos horribles de quien se cruce en su camino, a veces…

-Ya, entendido. Te encanta la fogosidad de Friederich pero no puedes vivir sin coquetear con Owen. ¿Sabes qué, Serena? No solucionaste nada diciéndoles esa tontería de que no tendrás novio hasta dentro de dos años, porque aunque no le pongas nombre a lo que tienes con ambos, tienes algo y sigues sin elegir. -resumo los hechos con practicidad.

-¡YA LO SEEEÉ! Pero qué quieres que haga, los amo a los dos. -grita ella con tono soñador. De verdad esta mujer no necesita golpes, necesita que la arrolle una aplanadora, a ver si reacciona.

-Perdón, Serena, pero no es así. No amor como tal. Te encantan los dos, te gustan, pero no los amas a los dos, quizá a uno solo y aún no lo descubres, pero seguramente no tardas en darte cuenta de quién es el que de verdad amas y cuando eso pase… ¿Has pensado en lo que va a sufrir el que no sea el elegido? -lanzo yo aquel cuestionamiento que también me había hecho muchas veces.

-Pues claro que lo he pensado, por eso no quiero cuestionar mi corazón ni ponerme a elegir. -Serena me abraza. -¿Qué hago, Rei?

-Mira, aún no veo en persona a Frich, pero Owen se nota que babea por ti… comprendo que te gusten los dos, que te encante seguir con esto con ambos pero mi consejo es que no vas a descubrir a cuál amas de verdad de esta manera, y mira que dije AMAS, con todas sus letras, si no pones algo de distancia. -intento aconsejarle la única solución que se me ocurre.

-¿Quieres que me vaya? ¿Qué deje de ver a Owen? ¿Qué no acepte salir con Frich? -me dice ella con un tono de dolor tan dramático que de verdad me hace rolar de nuevo los ojos.

-¡Serena boba! No dije eso. Salir de aquí no puedes, es mi departamento, tampoco dejarás de verte con Friederich, pero sí puedes tener un mínimo control de tus emociones. Intenta que no te besen ni besarlos cada que se te antoja y solo así sabrás por cual tienes sentimientos reales y por cual solo descontrol hormonal. -le digo con toda honestidad.

-¡Reindert! -se molesta Sere y me lanza una almohada que logro atrapar antes que me golpee, riendo después.

-Enójate lo que gustes pero es verdad. Dime que al menos vas a intentar distanciarte y tener control para poder tener perspectiva de analizar tus sentimientos… vamos… Cabeza de Panqueque, dime que lo vas a hacer, ¡Dilo! -la mira con mi mejor cara de firmeza.

-Muy bien, lo haré, intentaré poner distancia y ver qué pasa. -promete al fin Serena. Yo suspiro, mas aliviada.

-Bien, confío en mi amiga y en su buen juicio, además debes saber que por cada promesa que no se cumple muere un unicornio bebé. -la amenazo yo con el dedo índice, diciéndole lo que siempre me decía Beni cuando prometíamos algo.

-¡Reindert! ¿De dónde sacas semejante tontería? Tú no crees en eso. -exclama mi amiga, asombrada.

-Eso decía mi amiga Beni cuando estábamos en Dublín, y como sé que tú si crees, ahora ya lo sabes, vas a cumplir o serás asesina de bebés unicornio. -le respondo, y ahora ella ríe más relajada.

-Ok… lo prometo. No mataré ningún unicornio bebé… y ahora vamos a dormir que yo tengo clases mañana y tú mucho que desempacar. -decide Sere y comienza a abrir las sábanas de la cama. -Ya me lavé la boca en el baño de afuera, como aquí no hay baño más que en la habitación grande. -me aclara.

-Lo sé. Espero no patees ni te muevas mucho y podernos acomodar, sabes lo delicada que soy para dormir. -le suplico, tomando de sobre el buró mi cubre ojos y mis tapones de oídos.

-No te preocupes, en todo caso si no te acomodas conmigo, te mudas a tu ex habitación. -responde Serena, y yo, que ya había entrado en la cama, la miro con cara de total incredulidad. ¿Cómo se le ocurre decir eso?

-¿Estás loca? Allí duerme Robert, como Owen se va a trabajar de noche él estará durmiendo allí. ¿Cómo me iría a dormir en su cama? -le reclamo.

-¡Brillante, Reindert Poirot! ¿Entendiste la indirecta? -aplaude Serena y yo rolo los ojos ¡Otra vez el salmón al río! ¿Hasta cuándo dejará ese tema? De repente siento que me pega en el brazo con el cojín.

-¡Mentiste sobre dejar las bromas! ¡Cabeza de panqueque incumplida! ¡Asesina de unicornios! -le regreso el golpe y las dos reímos cayendo en la cama, igual que cuando vivíamos allí o las veces que ella o yo dormíamos en casa de la otra desde niñas. Un momento nos quedamos en silencio. De verdad se siente bien, volver y que tú mejor amiga siga igual que siempre, a tu lado.

-Rei… vamos a dormir ya. -pide Serena, de repente.

-Sí, es lo mejor. Buenas noches, Sere. -le respondo y me acomodo para dormir en mi lado de la cama.

-Buenas noches, amiga mía… y gracias por volver. Contigo aquí estaré menos perdida. -confiesa ella.

-Ya no digas esas cosas, solo compórtate un 50% más madura de lo que has sido hasta ahora. ¿Se puede? -le pregunto con cautela.

-Sí, claro que se puede. Hasta mañana, Rei. -apaga mi amiga, la luz.

-Hasta mañana Sere, descansa. -termino yo y giro en la cama, viendo a Serena que ya se ha quedado profundamente dormida… ¡Por las barbas de MacLir! Siempre he envidiado la facilidad con la que esta mujer duerme en cuanto pone la cabeza en la almohada, yo tardaré casi media hora en conciliar el sueño, ¡En fin!... han sido muchas emociones este día, pero lo mejor era que ya estaba en casa, además mañana conocería a "Praliné" y haría mis correspondientes observaciones de su interacción con Serena, porque de momento, a mí me parece que mi amiga, está muy enamorada de Owen de Burgh, veamos si cambio de idea.

Día siguiente por la noche…

Eran las nueve de la noche, y mi mejor amiga y yo estábamos paradas afuera del departamento, esperando que Friederich Nemadcky, nuestro antiguo compañero de preparatoria y actual pretendiente de Serena, pasara por nosotras para ir a cenar. Yo usaba mi vestido morado tenue, corto y atado con un moño en mi hombro izquierdo, con mi cabello recogido en un peinado alto e incómodos tacones del mismo tono; por fortuna había dejado aquí este vestido especial que además me gustaba mucho, porque era elegante y discreto, aunque el abogado, cuando me vio, me dijo que estaba algo anticuado el modelo… ¡Como si él supiera de modas! Hasta me hizo girar para comprobar que en efecto, era muy antiguo el diseño. Es un impertinente.

Sere está a mi lado, en la calle, respondiendo un mensaje a Friederich por el móvil, usando su vestido negro de tirantes, con un lazo fucsia en el pecho, las dos vestidas elegantes porque "Praliné" dijo que sería un lugar elegante, aunque yo seguía sin entender por qué Serena había insistido en que lo esperáramos abajo, en vez de que él subiera por nosotras.

-Ya viene. -informa Serena. Yo asiento y miro hacia arriba, porque creo que me pareció ver moverse las cortinas del balcón de departamento ¿O fueron mis nervios?

-Muy bien, aunque sigo sin entender por qué te niegas a que Friederich suba por nosotras al departamento. -le pregunto, y su respuesta es su típica risa nerviosa de quien esconde algo… ¡AJÁ! Lo sabía. -Serena, la verdad, te conozco. -insisto cruzándome de brazos y dedicándole una mirada inquisitiva.

-Bueno, verás Rei… ¡Friederich sabe que regresaste, pero no sabe que Owen se quedará en el departamento, ni de Robert! -da Serena un terrible gritó que me hace tapar los oídos.

-¡Oye!... grita más fuerte y Friederich te escuchará hasta la calle en que venga. -la reprendo. -me destrozas el tímpano.

-Bueno, ya lo dije, ahora, por favor, no le digas nada a Frich aún. -suplica Serena juntando sus manos en actitud suplicante. ¿Cuándo no? Santos ancestros celtas, esta amiga mía siempre, siempre me metía en problemas.

-¡Eso sí que no! Serena Myles, realmente deberían registrarte en Ripley como LA MUJER QUE MÁS LÍOS FABRICA DE LA NADA… ¡¿Qué te sucede?! -le doy otro golpe con mi puño en su cabezota de panqueque.

-¡OUCH! - se queja de nuevo frotándose la cabeza.

-A ver, Serena, dime qué demonios tiene de malo que Friederich sepa que Owen no se va del departamento y que su hermano se hospeda en él. Es algo que no tiene por qué importarle, y finalmente él NO ES TU NOVIO. -recalco con toda intensión esas últimas palabras. Honestamente no entiendo el afán de Serena de meterse en embrollos gratis.

-Bueno… bueno… verás… Frich y yo tenemos un acuerdo. En nuestras citas no hablamos de Owen.

-¿Y eso?... es tonto, más si él sabe la verdad, que tú no te decidiste por ninguno. -respondo despectivamente.

-Puede ser tonto pero él así me lo pidió y quiero respetar eso, así que por favor te pido no tocar el tema de Owen ni de lo que pasa en tu departamento, ¡Por favor, Reindert! -me suplica de nuevo tomando mi mano.

-No me vas a meter a mí en esta vorágine de mentiras y líos en que te fascina convertir tu vida, Serena. -me niego por completo, no importa cuántas caras de conejito kawaii ponga.

-¡No te estoy pidiendo mentir! Con hacerte la desentendida y no decir nada me ayudas bastante. ¡Anda Reindert! Hazlo por mí. -me vuelve a suplicar.

-Mira, conmigo no funcionan tus caras de conejo triste, así que ¡NO! -me suelto de su mano de forma violenta y cruzo los brazos.

-Rei, por favor, técnicamente tú no mentirías, solo si se presenta el tema en la cena cambia y… ¡Habla de tu equipo de Rugby! -¡Imposible! Esta mujer tiene masilla en el cerebro, justo iba a decirle eso, cuando de repente, delante de nosotras, se estaciona un Acura color plata y de este baja un joven castaño, de cabello rizado, muy guapo, vestido con camisa azul cielo y pantalón negro, que nos sonríe.

-Buenas noches, señoritas, lamento la demora, demasiado tráfico, pero su carruaje ha llegado. -dice con acento francés… ¡Vaya que ha cambiado "Praliné"! Es un adonis. Sin embargo, mi cara de asombro al ver el cambio radical de nuestro ex compañero belga se vuelve doble cara de asombro, cuando noto que él se acerca a Serena, la toma de la cintura, y con la mayor confianza y naturalidad del mundo la besa en los labios… ¡Un momento! ¿No que no eran novios ni nada?... ¡Y qué beso! ¡Y Serena tan campante!

-Frich, al fin llegas… -dice sofocada mi amiga ¡Quien no se sofoca con ese beso, Brighid bendita! - Le estaba contando a… a Rei que venías para acá y que tenías un Acura, a ella le encantan los autos, sabe mucho de marcas. -asegura Serena. Friederich sonríe.

-Primero lo primero. Te extrañé esta semana. -dice el chico belga tomando la mano de mi amiga y besando su dorso.

-Y yo a ti… bueno… Frich… creo que ya se conocen pero no se han visto en mucho tiempo, así que haremos de cuenta que recién los presento. Reindert, Friederich Nemadcky, Frich, Reindert Griffiths, mi mejor amiga del mundo mundial. -al fin Serena se da tiempo en medio de las atenciones de "Praline", de presentarnos.

-Reindert, un gusto verte de nuevo. -me saluda el chico belga, besando con galantería mi mano.

-Friederich… un gusto verte también. Sí que has cambiado mucho, pero para bien. Estás guapísimo. -le comento aún recuperándome del impacto de ver como se llevan él y Serena.

-Bueno, Rei, si me permites este comentario, tú estás bellísima, sigues igual de guapa que cuando eras "La reina de la preparatoria". -me responde Friederich y yo me sonrojo de inmediato. ¡Años que no oía ese absurdo sobrenombre!

-No es para tanto, sobrenombres injustos que suelen poner los muchachos a esa edad. Me alegra volver a verte, y creo que siendo los tres, compañeros de preparatoria, ese será el tema de la noche: nuestros recuerdos. -concluyo con normalidad.

-Desde luego, Sere y yo solemos platicar con frecuencia cuando salimos. -asegura Friederich, pasando su brazo por la cintura de Serena y acercándola a su cuerpo, besa su mejilla. Mi amiga enseguida de sonroja violentamente… -entonces, hermosas damas, vamos directo a nuestra hermosa velada. -se acerca el muchacho a su auto, abriendo la puerta trasera. -pero antes, un presente. -asegura y del asiento trasero saca un ramo de flores que me ofrece. -un ramo de rosas rojas para la arrebatadora belleza morena de Reindert. -dice él con una galantería que me asombra y me agrada. Honestamente, ni migajas quedan del apocado y tímido gordito que era antes.

-Merci, Monsieur, vous êtes très aimable. -respondo en francés, tomando el ramo de rosas, y de reojo veo a Serena otra vez enojada… ¡De nuevo celosa! ¡Por favor que alguien le lance un rayo a esta mujer!

-Y desde luego, rosas blancas para la belleza rubia, tranquila y serena de quien describe en su nombre todas las anteriores cualidades y de quien mi corazón está preso desde hace muchos años. -saca el chico otro ramo de rosas blancas que alarga a mi amiga. ¡Magia instantánea! Con las palabras de Friederich y las flores, el ceño fruncido de mi amiga desaparece, toma las flores y sonríe como niña con paleta. De verdad Serena estaba en modo adolescente.

-Gracias, Frich, tú siempre haciéndome sonrojar. -acepta mi amiga y besa la mejilla del muchacho belga.

-Bueno, si las recompensas son como esta, entonces te obsequiaré flores toda la vida. -asegura con tono soñador el joven. De verdad él también babea por Serena. -bien, a riesgo de ser el hombre más envidiado del "Essenza" cuando me vean entrar del brazo de ustedes, vamos ya. -abre él la puerta trasera del auto para que entre yo. -espero que no les moleste el cambio de planes, les deberé el "Hakkasan" para la siguiente salida porque queda más retirado y al terminar la cena me veré con mis editores y tres patrocinadores potenciales para el libro en un bar cerca de aquí, así que me tomé la libertad de cambiar de restaurante.

-Por mí no hay problema, Friederich, me encanta la comida italiana. -lo tranquilizo, entrando en el Acura plateado. Él cierra la puerta de atrás luego de que yo entré.

-A mí más, tranquilo, Frich, no me molesta el cambio. -escucho que Serena le dice.

-Perfecto, entonces será una velada maravillosa. -concluye el escritor y luego abre la puerta del copiloto a Serena, aunque antes que ella entre, le roba un beso por encima en los labios, uno que yo veo perfectamente y en primera plana a pesar de estar cerrada la ventanilla.

-Te extrañé muchísimo estos días… -dice él en un susurro, pero no cuentan con el "Súper oído biónico Griffiths".

-Y yo a ti, Frich. -responde Serena, algo que yo escucho a la perfección.

-Me alegra salir con Rei, pero alguno de estos días te robo a ti sola, vamos a mi departamento y… quizá no te deje volver. -asegura él, hablándole muy cerca. Ahora sí, hago oficial mi gran duda, ¿Cómo una mujer con tantas indecisiones e inmadureces puede traer por la calle de la amargura a dos chicos guapos, caballerosos y lindos como Owen y Friederich? Grandes misterios del milenio, honestamente, y Serena, seguramente ya perdió la decisión de ayer que me prometió obedecer y guardar distancia, porque esto es todo, menos guardar distancia.

Serena abre la puerta y entra en el auto, y cuando Friederich rodea el Acura para ir al asiento del piloto, yo miro por el retrovisor a Serena, con mis brazos cruzados y una cara inquisitiva y burlona, negando con la cabeza. Ella lo nota, se sonroja y me saca la lengua, haciéndome reír. Ya tendríamos tiempo de hablar del asunto cuando regresáramos, porque no se escapa "Cabeza de Panqueque" de que le diga mis observaciones ni de aclararme detalles.

Una hora más tarde, estábamos cenando en el "Essenza" y riendo los tres muy divertidos. Friderich había recordado uno de mis más penosos episodios preparatorianos y ahora servía las copas de vino tinto para que nos calmáramos un poco. Aunque no bebo porque soy intolerante al alcohol, confieso que si necesitaba un trago, estaba toda avergonzada y roja de la cara.

-… ¡Imposible que me haya olvidado de eso! ¡Por Dios! -bebo el trago y me doy aire con la mano, entre risas.

-Yo creo, Reindert querida, que olvidas intencionadamente los episodios que no te convienen. -comenta divertida Serena.

-Excelente punto, Ma Cherié. -acepta Friederich chocando su copa con la de Serena. -imposible que Reindert no recuerde ese debate de oratoria con Peter Aldrige al final del cual, el tipo le confesó su amor delante de los jurados. -responde el castaño comiendo sus ravioles vegetarianos.

-Sí, bueno, no es exactamente que olvide intencionadamente, pero sí desahogo espacio operativo de mi cerebro, que puede ocuparse con información más útil que una mala declaración de preparatoria. -respondo con normalidad, intentando que se me pase el calorcillo del vino y la vergüenza, cortando en un cuadrado perfecto mi delicioso estofado de ternera en salsa de setas. Nuestro amigo ríe muy divertido de mis palabras.

-Discúlpala, Frich, esa es su forma fría y racional de decir las cosas. Ya te acostumbrarás. -se excusa Serena. ¿Fría y racional? ¡Qué le pasa! Solo lógica y práctica.

-Es muy gracioso, nada de fría y racional, solo honesta. Supongo que una mujer de ciencia como tú suele pensar así las cosas. -infiere Friederich, bebiendo otro trago.

-La mayoría de las veces, y sí, para muchas personas soy demasiado fría y racional. No me molesta, sé que lo soy. -le aclaro.

-Lo que ocurre es que mi amiga aquí presente no entiende a los creativos de la lengua como tú y como yo, Frich, ella solo entiende del lado científico de la lengua. -afirma Serena comiendo sus tallarines con trufas.

-Es comprensible, siendo lingüista, pero me parece muy interesante tu forma de decirlo. Y luego de tantos éxitos académicos… ¿Qué viene para ti? ¿Trabajo, novio? -cuestiona mi amigo mis planes a futuro.

-Por ahora estaré enfocada a postular en el doctorado en Lingüística en la Universidad de Edimburgo en dos meses, y espero dedicarme al doctorado lo más rápido posible, así que hombres para nada. -le aclaro a Friederich, y justo en ese instante, mi móvil suena con un tono de mensaje, yo leo el nombre y rolo los ojos: "Abogado" dice el identificador. ¿Qué le pasa? ¿Por qué me manda mensaje ahora? Sere me mira, igual de desconcertada que yo.

-Robert… -le digo con fastidio y ella hace una cara de espanto que no logro entender.

-¿Robert? ¿Es tu novio? Porque Sere no me comentó nada sobre novios, no se vaya a molestar por la salida. -cuestiona Friederich. ¡Maldito karma! ¿Por qué todo bicho viviente se la pasa infiriendo que el abogado y yo somos novios? Ayer monjas y ahora Frich.

-¡Por favor no! No es mi novio solo es el hermano… -en ese preciso momento, siento un fuerte pisotón en mi pie, con el taco del zapato de Serena, que me hace callarme de golpe. ¡POR TODOS LOS FOMORES DEL AVERNO! ¿Por qué me pisa?

-Robert es… el… hermano que… nunca tuvo. -asegura Serena interrumpiendo lo que iba a decir. ¡Qué malvada! Seguía en plan de mentirosa y ya me estaba embarrando en el asunto.

-Pero Rei sí tiene un hermano menor... Tú me has contado, que estudia para chef. -es la inteligente respuesta de Friederich. ¡TOUCHÉ, MYLES! Las mentiras siempre se descubren. Yo miro a Serena sonriéndole, encantada de que la vayan a descubrí.

-Sí, sí… pero a Robert, que es su mejor amigo… ella lo quiere como un hermano, si eso. -trata de parchar el asunto ella.

-Ese tipo no es ni mi mejor amigo ni nada parecido, Friederich, solo es alguien que conocí en Dublín y a quien le cuido su perro, el cual sí es un amor. -le aclaro a Frich. -pero novios, no, ya te dije que estoy casada con mi doctorado y de hombres nada de nada.

-Ya veo… me parece un poco extremo, considerando lo guapa e interesante que eres, seguramente espantas los pretendientes por docenas. -galante Friederich. Yo río, honestamente no es así, pero se agradece el cumplido.

-No es así, para nada, Friederich, solo es cuestión de prioridades en la vida. -segura y firme le respondo.

-Pues con tal decisión, seguramente lo consigues, desde que te conozco logras todo lo que quieres y esa es la actitud de la gente que le gusta superarse. -asegura Friederich. -entonces solo estarás de paso en Londres. Pronto residirás en Escocia, así que, Sere, disfruta de estos dos meses de compañía de tu amiga, ya no estarás sola en tu departamento. Por cierto, Reindert, ¿Se arregló lo de la familia que vivía allí? Supongo que ya se mudaron y que te pagaron lo del arrendamiento… -Yo me quedo con el bocado de mi estofado a medio camino, sin decidirme a responderle… ¿Qué hago?

i) Le sigo el juego a mi problemática mejor amiga y me hago la desentendida… ¡NO! Eso no es correcto, que Serena se enfrente a las consecuencias de sus actos.

ii) Le digo la verdad a Friederich, finalmente no es nada malo, que se entere que siguen allí y que Serena vea cómo se las arregla ¡Sí señor!

-Friederich, ¿Te gusta el rugby? Porque de lo que Reindert trajo de nuevo de Dublín fue su fanatismo por el "Leinster Rugby"… -interrumpe mi respuesta Serena, de la nada, cumpliendo su amenaza de cambiar de tema si este se volvía incómodo.

-El Rugby es un deporte popular en Bélgica, mi padre y yo apoyamos a los "Brussels Barbarians"… -sigue la charla el escritor belga. Parece que Serena se salió con la suya, porque Friederich sigue hablando de rugby con apasionamiento, y Serena, la muy cínica, le sigue la charla muy atenta, como burdo truco para que no se vuelva a acordar de preguntar por Owen y su familia. De verdad el destino debe amar mucho a esta rubia. En un momento de la charla, tomo el móvil de sobre la mesa y abro el mensaje de Robert.

"Rei, linda, ¿A qué hora regresas?"

Aún mirando el mensaje rolo los ojos. ¿Qué le interesa a qué hora vuelvo? Fastidiada, le respondo justo eso.

"No lo sé, estamos pasando una noche genial con Frich, además no te interesa, deja de molestar". Contesto el mensaje y respondo a Friederich su duda sobre las aplicaciones prácticas de la lingüística en el campo de la enseñanza de segundas lenguas.

-… en verdad, Friederich, la lingüística aplicada tiene como uno de sus campos de acción más prolíferos, los estudios en bilingüismo y adquisición y enseñanza de otra lengua, porque en una Unión Europea con tanta movilidad, eso es un tema que interesa bastante, como problemática social y… y… -en ese instante suena de nuevo mi móvil y yo lo tomo para leer el mensaje. ¡Otra vez Robert! ¡Por los cuernos de Cernnunos que fastidioso!

"Espero que no tardes mucho, el pequeño quiere jugar, ¿En dónde dejaste la pantufla favorita de East? La que le regaló Beni, no la encontramos". ¿Por algo como eso me manda mensaje? Además él sabe que la pantufla que East muerde, viene en su cajita personal.

-¿Otra vez Robert? -pregunta Serena. Yo asiente fastidiada.

-Atiéndelo si gustas. -comenta Friederich. Justo en ese momento el mesero nos retira los platos.

-No, para nada, que espere, no es nada importante. -"Deja de molestar o te golpearé, y va en serio". -escribo de prisa y le mando el mensaje. -disculpa, Frich, retomamos la charla, como te decía, la situación que me comentas que te pasó cuando te mudaste a Nottingham, que a pesar de haber estudiado inglés dos años, no entendías nada, es un tema de… -¿Otra vez el abogado? ¡Maldita sea qué le pasa! -…de interés para la lingüística, que la enseñanza de segunda lengua se de en contextos de interacción real con la lengua que se aprende y no de forma… artificial en un aula… -veo el mensaje de reojo "Ante tanto cariño de tu parte, dejaré de preguntar, pero no tardes mucho, East te extraña". ¿Qué le pasa a este hombre? No le responderé más.

-Ya veo, es sumamente interesante, Reindert, no tenía idea que mi caso podría ser de interés para un estudio lingüístico.

-Lo es, Frich, tanto que podrías haber sido sujeto de estudio para un compañero de mi curso que presentó algo parecido en su tesis. -le respondo.

-Sumamente interesante, muy bien, bellas damas, es momento de pedir el postre. ¿Qué desean ordenar? -pregunta él.

-Lo que gustes está bien, Frich. -responde Serena.

-Algo con chocolate, si es posible, pero opino que dejemos todo en tus manos, tú conoces qué es la especialidad. -accedo. -Sere ¿Me acompañas al tocador? -le pregunto tomando mi bolso

-Sí, claro amiga. -acepta Serena, levantándose de su silla con su bolso.

Trés bien! Elegiré el postre mientras regresan. -ofrece Friderich levantándose galante de la mesa cuando nosotros no paramos.

Un momento después, yo espero a que Serena salga del tocador, recargada en la pared al lado de ella, y cuando sale, la tomo del brazo.

-Oye tú, cabeza de panqueque… ¿Ya te olvidaste de lo que acabas de prometer ayer? -le lanzo de frente.

-¿Sobre qué? -me responde ella con su cara de loquita perdida, esa que pone cuando quiere evadir un tema pero que no le funciona conmigo, que la conozco más que su sombra.

-¡¿Sobre qué?! Sobre mantener distancia con los galanes, sobre eso. Y no me digas que no te acuerdas, porque fue anoche, y hoy te veo de beso y abrazo y sonrojo con Friederich. -le respondo enseguida.

-AAAAh… esa promesa…

-¡Sí, esa promesa! ¿Qué tienes en la cabeza de panqueque que te dio la genética? ¿Eh?-le vuelvo a preguntar y se encoge de hombros.

-Honestamente, Reindert, no me puedes culpar por no querer cumplirla, con un bombón belga tan hermoso como mi Frich, es decir… ¡Míralo! Tan babas él, vestido como "gentleman", con su sonrisa seductora, sus rizos castaños, sus ojos esmeraldas, su acento francés y sus modales de caballero del siglo pasado… ¡Y no me mires con ojos de maestra enojada! Hasta tú te sonrojaste con sus cumplidos. -muy bien, en ese punto ella tiene razón, Friederich sabe cómo hacer sentir especial a una dama. -¡Te vi y no lo puedes negar!

-Bueno, admito que el ex "Praline" es encantador, muy guapo, inteligente, que su charla es muy amena e interesante y que tiene buen gusto y clase. -acepto. -¡PEROOO! Antes de que empieces con tus ridículos marcadores de "Serena uno, Rei cero", he de decir que eso no te exime de la promesa, justo por lo buen chico que es Friederich y por lo enamorado que está de ti…

-¿Verdad que sí? -me interrumpe Serena con su cara de fan obsess.

-… justo por eso merece de tu parte una pisca de ecuanimidad, él y Owen, así que por favor, habla con ellos y empieza a pensar con la cabeza y no con otras cosas. -sigo mi disertación, aún a pesar de que me ha interrumpido.

-¡NEEE! Reindert, pero qué quieres que haga contra toda la sensualidad y perfección de Frich, y más aún si él dice que soy su novia aunque yo diga lo contrario. -argumenta Serena, si a eso se le puede llamar argumento ¡¿Para qué le servía la poca madurez que le quedaba, su razonamiento y su fuerza de voluntad?!

-Mira, Serena, de algo tiene que servirte a ti tu inteligencia y tu madurez, aclara las cosas, dile con honestidad que vas a poner distancia, porque es lo más sano para decidir y entender tus sentimientos. Ahora ya no podrás porque yo estoy aquí, necesitas otro momento.

-Bueno, Frich y yo vamos a salir el domingo; aún no me ha dicho a dónde pero saldremos.

-Allí lo tienes, en esa oportunidad vas a decirle a Friederich la verdad, y a Owen en casa seguro tienes más oportunidades, busca una y ordena tu vida porque si no lo haces voy a llamar a tía Sylvia y le contaré todo, además la voy a animar a que te exija vivir en Nottingham para evitar tu "Vida disipada y poco decente, jugando con el amor de dos hombres y…" -imito la voz de la madre de mi amiga.

-¡YAA! Entendido, no lo digas ni de broma, ¡Vade retro! Yo no me llevo así de fuerte, el terreno "Madres" es armamento pesado. -Sere tenía razón, admito que usar el chantaje materno es vil, cobarde y de tarjeta roja, pero ella no me deja opción.

-Bueno, depende de ti. Ahora piensa mejor las cosas y no hagamos esperar a Frich, y algo más, no me vuelvas a pisar ni a intentar embarrar en mentiras o verdades a medias. -advierto molesta, amenazándola con el dedo.

-Ya, tranquila, ibas a decir que Robert es el hermano de Owen y de allí a temas incómodos.

-Incómodos porque tú lo quieres, boba. -la golpeo en el brazo.

-Como sea, te prometo que me controlo. Y por cierto… ¿Qué quería tu Robbie? -burlona Serena, me da un codazo cuando caminamos a la mesa. Yo me encojo de hombros.

-Tonterías, me ha puesto como tres mensajes preguntándome a qué hora regreso porque no encuentra la pantufla favorita de East, dice que no quiere ningún juguete que le dan los niños ni él, es la vieja pantufla de Beni que le gustó cuando estuvo en casa y la trajimos en sus cosas, me extraña porque Robert vio en que caja lo empaqué pero… bueno… ya le dije que no moleste o lo golpearé. -respondo a mi amiga, que se ríe y me toma del brazo, cuando la miro tiene una cara de total satisfacción que me desconcierta. -¿Qué?... -le lanzo sin entender su felicidad.

-Nada, nada, yo sé mi cuento. -me responde cuando llegamos a la mesa, en donde Friederich se levanta, cortés, al vernos llegar y sonrío al ver en la mesa un delicioso postre de trufas y chocolate blanco… ¡Bendita la madre Danna! Justo lo que necesitaba para olvidarme de las indecisiones de mi amiga.

Edificio 2879, Tryon Street. Departamento 3 B. Mismo día, 1:00 am.

Sere abre la puerta del departamento con cuidado, para no hacer ruido ni despertar a los niños, y ambas entramos, aunque enseguida escucho el ladrido de East y sale corriendo de la sala a recibirme.

-Hola pequeñito lindo… -le digo, hincándome para besarlo.

-¡SHHH! Rei calla a tu porcino o va a despertar a mis niños. -se queja Sere cuando cierro la puerta.

-Ya escuchaste, East, calladito. -le digo yo y el lame mi cara.

-Bunas madrugadas, señoritas. -escucho la voz del abogado, que nos recibe con tono muy parecido al de un papá regañón. Estaba sentado en la sala, con la laptop de Owen encendida y muchos papeles y carpetas por toda la mesita, seguro trabajando, vestido con pantalón holgado gris y camisa azul.

-Buenas Robbie, ya llegamos. -saluda mi amiga con normalidad.

-Eso veo. -responde el abogado y nos mira de un modo extraño… ¿O es mi imaginación? -¿Divertida su salida?

-Increíblemente divertida ¿Verdad Rei? -responde Serena con un tono algo exagerado, que me hace enarcar una ceja.

-Sí, estuvo bien. -respondo.

-Bueno, amiga, te encargo revisar lo que quedamos del refrigerador para mañana y guardar el helado que nos regaló Frich. -Serena casi me lanza la bolsa de papel con el helado italiano que Friederich nos obsequió para llevar a casa, la cual atrapo en el aire a pesar de llevar mis flores en la otra mano. -yo no me puedo desvelar más, que mañana tengo clase y me levantarán con espátula, así que me retiro a prepararme para dormir ¡Adiós, Robbie! Te veo en la habitación, amiga… ¡Adiós, cerdete! -se despide Serena y me pone encima su ramo de flores, después se aleja, con uno de esos ataques de torbellino que le dan por raros momentos y habla y se mueve rapidísimo, antes de permitirme reaccionar, solo escucho el golpe de la puerta de nuestro cuarto.

-¿Qué diablos le pasa a tu amiga? -pregunta Robert y se levanta del sillón, cerrando la laptop.

-No tengo ni idea. -respondo y camino hacia la cocina con la bolsa del helado en mis manos, East va a mis pies y de reojo veo a Robert que me sigue detrás.

-¿Qué les dieron en esa bolsa? -pregunta el abogado, que comienza a estar en un extraño plan inquisitivo.

-Helado italiano de chocolate, Friederich lo compró para nosotras porque se enteró que me gusta mucho ese sabor. -le respondo, dejando las flores sobre el lavaplatos y caminando a guardar el helado en el refrigerador.

-MMMM… ¿Friederich es el tipo del Acura plateado? ¿El que las recogió abajo? -pregunta el abogado, que toma un vaso y se sirve agua.

-Sí, él es Friederich, nuestro antiguo compañero de preparatoria. -le respondo y camino a su lado para poner en agua las flores.

-¿Y te regala flores? -me pregunta Robert y entonces me doy cuenta que no fueron mi nervios cuando pensé que se movía la cortina, no había otra forma de que él supiera que Frich tenía un Acura plateado.

-No me regala flores solo a mí, también a Sere, por si no te habías fijado, y por cierto, es de muy mala educación espiar por las ventanas. -le digo enseguida y él tose, casi atragantándose con el agua, ¡GENIAL! Le gané una al abogado. Sonrío cuando lo veo sonrojado, tratando de calmarse de la tos, y busco arriba dos floreros para poner las flores de Frich.

-¿Por qué me dices eso? -pregunta el abogado, cuando se recupera más.

-Porque te vi antes de irnos, y porque no hay otra manera de que sepas el color del auto de Frich, Mon Amie, y nada se le escapa a Reindert Poirot. - le respondo cuando lleno los floreros con agua.

-Solo me asomé porque me preocupaba que las dejaran plantadas, es todo. -acepta Robert, sonrojado y realmente es gracioso verlo así de confundido, cuando él era el que siempre me hacía eso a mí.

-Friederich jamás nos dejaría plantadas, él es un caballero, se demoró pero claro que pasó por las dos. -aseguro, acomodando las flores.

-Un caballero… -responde Robert con tono raro.

-Lo es, aunque lo dudes, es un caballero, y pasamos una excelente noche con él. -aseguro mirándolo de lado, caminando de regreso a la sala con los dos floreros, para dejarlos como adorno en los dos estantes de ésta. Robert me sigue.

-Se nota, es tardísimo para volver de cenar, además parecías muy molesta por mis mensajes, así que infiero que sí, en efecto, ese Friederich debe ser mejor que tu "Capitán América". -Ahora quien lo mira con la ceja levantada soy yo.

-Tampoco exageres, no me molestó que me pusieras el mensaje sino el motivo tan tonto. -aseguro.

-¿Tonto? No dices que adoras a East, pues los niños y yo teníamos una emergencia lúdica, una muy grave, East no quería ninguna de las pelotas que le lanzábamos y lloraba porque quería su pantufla de garrita. -confiesa Robert. Yo me cruzo de brazos.

-¿Y no la encontraste? -digo con toda la burla del mundo.

-No. Ni idea, por eso te llamaba. -me responde el abogado con rostro demasiado fingido de niño inocente que no le creo para nada. Sonrío, cruzo la sala y empujo del pecho hacia atrás a Robert, hasta donde están apiladas las bolsas negras con las cosas que empacamos.

-Veamos, Abogado, ¿por qué alguien como tú, que es tan sagaz, y tan astuto, no sería capaz de encontrar la pantufla favorita de su perro? -lo acuso, cuando llegamos junto a la pared del lado de la sala y levanto la bolsa negra de encima. -Esta bolsa tiene el letrero "COSAS DE EAST".

-¿De verdad? -sonríe Robert con esa sonrisa tonta del avión.

-De verdad, mira, ¿O necesitas anteojos? -ironizo y abro la bolsa, sacando la pantufla de garra de East.

-¡Milagro! Eres maravillosa, la encontraste. -me aplaude, yo rolo los ojos ante tamaño cinismo, y lo golpeo con la pantufla.

-Déjate de cosas tontas, claro que sabías donde estaba. ¿Entonces por qué me mandaste esos mensajes? -le insisto, deseosa de entender así sea un poco, los motivos de este hombre tan contradictorio, y de repente, él me toma de las muñecas, ¡Santísima lanza de Lugh! ¿Por qué hace eso?

-¿De verdad no lo sabes? -me pregunta, con su misma sonrisa y me mira con esos ojos verdes impredecibles de una forma que me asusta… -porque una Reindert Poirot que es capaz de deducir que estaba mirando por la ventana, debe ser capaz de entender por qué puse esos mensajes, la verdadera razón… ¿O no? -asegura el abogado e inclina su rostro hacia el mío… ¡NOOO! ¡Por favor no! ¡Ancestros celtas!... mi rostro está caliente y siento una descarga de electricidad que inicia donde él presiona mis muñecas y me sacude por completo… ¡Qué hago!

-No… no tengo idea… -me zafo de su agarre, lo empujo un poco y me escapo caminando lejos, casi corriendo de hecho, detrás del sillón. -a veces no te comprendo, pero lo que sí es un hecho es que fue muy molesto que estuvieras insistiendo. Me voy a dormir porque ya es tarde… ¡Toma pequeño! -le lanzo a East la pantufla y sin decirle más a Robert me escapo por el pasillo, con el corazón latiendo como loco.

Antes de entrar en la habitación intento calmarme, no quiero que Serena me vea así, ¿Cómo podía un hombre ser tan lindo y tan estúpido, tan amable y tan desesperante, tan atractivo y tan detestable al mismo tiempo? Muy bien, Reindert, cálmate o vas a quemar peor que Serena. Suspiro, oro a Brighid, y abro la puerta. Serena está por completo dormida, destapada, con una enorme sonrisa, lo cual agradezco bastante; luego de esa rara escena en la sala, es mucho mejor así. Ahora solo quiero dormir y olvidarme de todo.

-Frich… Owen… -balbucea Serena y se abraza del cojín. Incluso en sueños sigue con poliandria, esta mujer es un caso, pero aún siendo un caso, ¡Y qué caso! así la adoro. Espero de verdad ayudarla a decidirse, porque si sigue de esta forma, se volverá una situación terrible. La tapo de nuevo y busco mi pijama, antes me costaba creerlo, pero es un hecho, ambos hombres están genuinamente enamorados de ella. Por eso no me quiero enamorar, alguien enamorado se confunde, se angustia, se hace nudos mentales y se pone en situaciones comprometedoras, eso definitivo no es para mí… ¡A dormir!

NOTAS FINALES: Ya vamos sobre el chap 4 y me sigo divirtiendo a morir al escribir este fic, igual que con BIFURCACIÓN, explorando la mente complicada y cuadriculada de Reindert, con algunas escenas extra que solo se mencionaban antes y ahora se amplían como el episodio de las monjas en el avión, lo de los mensajes de texto y lo que pasó al volver de la cena con Frich.

Al fin Reindert, Robbie e East están en Londres y ahora si a explorar otra perspectiva porque viene lo más pesado: El juicio y la pérdida de los nenes…veamos con qué los sorprendo porque ahora me gusta explorar otras vertientes de este prisma de posibilidades, ¿Qué tal de densa es Reindert? ¿Cómo va Robbie? Ya me lo dirá su madre, a quien va dirigido este fic con todo cariño, ¡AMIX! Espero comentarios de tu hijo y estarlo manejando bien, ya me dirás, nos vemos en el siguiente que será complicado pero espero manejar una perspectiva distinta a lo que pasó en el anterior.

Y claro, seguimos traduciendo música irlandesa, ya que el Abogaducho Sexy es de por esos lugares =) esta es la música para este chap: /watch?v=RBiQSzEAmDY

¡AU REVOIR! Merci a quien se asoma a mi imaginación.

"Cuanto más complicado, mejor, cuanto más imposible, más bello"

LEONOR DE EBOLI