Capitulo IV
Sasuke se introdujo en mi interior de una sola estocada, rompiendo así la prueba física de mi virginidad, pensé estúpidamente que no se había dado cuenta. Pero sentí como sus músculos se tensaban y salía de mí dejándome una sensación de vacío.
-No se te olvido decirme algo- dijo Sasuke con engañosa voz tranquila pero sus puños apretados y su mandíbula que parecía que iba a romperse en cualquier instante desmentían el suave tono de su voz.
-Sasu… Señor, te lo iba a decir.
-¡Y no tuviste tiempo de decírmelo antes!- grito enfurecido lo cual hizo que mi corazón latiera mucho más rápido y me sintiera como una criminal que merece pena de muerte.
Sasuke salió de la habitación dejándome desnuda entre las sabanas de seda y con lágrimas en los ojos, espere lo que pareció una eternidad hasta que pude respirar tranquilamente tome mi ropa y me vestí o al menos lo intente. Cuando baje las escaleras en forma de caracol no vi a nadie, tome mi bolso que estaba en el sofá y me dirigí hacia la puerta y gire el pomo para abrirla.
-Ni se te ocurra salir de este apartamento.- dijo Sasuke con voz fuerte y suave al mismo tiempo, estaba entado en su sillón-negro-intimidante-sexy ¡siempre tenía que verse tan malditamente caliente! Quería gritarle que yo podía hacer lo que quisiera y que no me volvería a cruzar en su camino. Pero puso su mano sobre la mía que sostenía el pomo de la puerta, hizo que me girara a verlo mientras me daba un beso en la parte interna de la muñeca en donde podría adivinar con facilidad que mi corazón estaba latiendo como un loco.-Te aseguro que ese hermoso y redondo trasero tuyo terminara rojo cada vez que se te ocurra mentirme o desobedecerme.
Mi mirada se fijó en sus enrojecidos e inflamados labios debido a nuestro apasionado encuentro, Sasuke me tomo como si fuese un costal de papas y me llevo de este modo hasta la habitación en la que habíamos estado hace unos momentos.
-Créeme que voy a disfrutar castigándote por lo de… hoy pero no va a ser ahora.
Me despojo de mi ropa en un santiamén, lo sentí retorcer mis pezones con fuerza lo cual me causo una mezcla de placer-dolor que hizo que me humedeciera de inmediato, hizo un camino de besos desde mis labios, pasando por mi clavícula y mis pechos hasta la cadera en donde me dio un pequeño mordisco, bajo su boca hasta mi intimidad y empezó a recorrer con su lengua hasta el último lugar, succiono mi clítoris, estuve a punto de llegar al tan anhelado clímax pero cada vez que estaba a punto de llegar, bajaba el nivel de estimulación y me dejaba con una sensación de frustración que tan solo me permitía gimotear como un niño al cual se le niega un dulce.
-Solo ha sido el inicio, te lo aseguro- se inclino y me beso en la unión del cuello y la oreja-Luego te atare a mi cama y me daré un festín contigo durante toda la noche- sus labios hicieron todo un camino de besos y mordiscos hasta la piel desnuda de mis pechos- No puedo esperar mas para estar dentro de ti.
-Voy a perderme en ti- dijo con su sensual voz ronca mientras acariciaba mi botón de placer e introducía dos de sus dedos en mi canal-A reclamarte como mía.
Esas oscuras profundidades me atraían, me reclamaban dejándome indefensa ante él como un león ante su presa.
Observando aquellos hermosos y salvajes ojos sentí como me llenaba poco a poco hasta dejarme sin aliento, estuvo quieto por nos segundos mientras me acostumbraba a su gran tamaño, empezó con ritmo salvaje en el que chocamos nuestras caderas y nos besábamos con desenfreno hasta que sentí como si saltara a un abismo.
Lo primero que vieron mis ojos fue los cabellos de Sasuke enterrados en mi pecho, aun no se había corrido ¿Acaso no lo pude satisfacer? Sentí como palidecía y que si no me quería volver a ver, salí de mis ensoñaciones en cuanto me agarro con violencia del cabello para besarme con desenfreno y pasión, pude ver como había devastador placer en su mirada.
Tomo un cinturón de cuero negro que estaba tirado en el suelo y ato mis manos a la cama mientras veía como me ataba sentí un primitivo deseo de entregarme a él y que hiciera conmigo lo que quisiera, esta vez me beso las costillas, el abdomen y las piernas mientras me moría porque me tocara y besara en otros lugares. Unos instantes después como si hubiera escuchado mis pensamientos me abrió las piernas.
-Hueles tan bien-me susurro en la unión del cuello- Pero sabes aún mejor.
Humedeció uno de sus dedos con mis jugos mientras me besaba la boca, sentí como sus dedos humedecían el hueco de mi ano y despacio se introducían en mí, la verdad es que al comienzo sentí un poco de incomodidad que se convirtió en placer, bajo su boca a mi clítoris y lo chupo con fuerza por lo cual lance un grito de placer, una vez más esta noche tenía la sensación de estar a punto de caer por un precipicio, Sasuke introdujo su glande en mi interior. Señor, era maravillosa la fricción que tenían su miembro y sus dedos en mi interior esta vez me regalo dos extraordinarios orgasmos y finalmente sentí como salía de mi interior y su semen bañaba nuestros abdómenes, duramos un rato el uno contra el otro unidos por nuestro sudor y su caliente semen, después todo se volvió oscuro debido al cansancio.
En la mañana no quería abrir los ojos y sentía como si me hubiera pasado un camión por encima, finalmente reuní todas las fuerzas que tenía y abrí los ojos, me encontré con unala habitación con las paredes oscuras y recordé todo lo que habíamos hecho, inmediatamente busque a Sasuke con la mirada pero no lo encontré, lo único que indicaba que había estado aquí era su camisa la cual me puse y recogí mi ropa en busca del cuarto de baño y me mire en el espejo, mi cabello rosa era un desastre, tenía los labios rojos e inflamados y había un brillo diferente en mis ojos ¡Era el brillo de recién follada!. Entre en la ducha y me bañe, la verdad creo que me demore un poco más de lo necesario pero necesitaba pensar que iba a hacer, finalmente decidí que lo mejor sería que Sasuke no estuviera y así me podría ir sin que nadie me viera y por el resto del semestre me escondería cada vez que lo viera, no sabía que sería capaz de hacer si lo miraba a los ojos.
Una vez me vestí baje hasta la sala teniendo cuidado de no hacer ningún ruido, cuando estaba a tres pasos de abrir la puerta escuche la voz de Sasuke y sentí un escalofrió en la espalda.
-¿A dónde vas?
-Yo… este a ningún lado- murmure mientras sentía como mi cara se ponía roja.
-Recuerdas lo que te dije acerca de mentirme
-Yo, me tengo que ir.
-Pero antes vamos hablar-dijo con voz firme y me señalo una silla para sentarme cerca de él.
-No sé si esta fue una manipulación de Hinata o si simplemente fue una idea tuya pero a partir de ahora eres mía.- el aire pareció desaparecer de mis pulmones y sentí una ahora sensación liquida en mi vientre.
-¿Usas algún método anticonceptivo?
-Sí, tomo la píldora.
-Bien. Ahora vamos a poner un par de reglas, la primera: si tienes novio o algo por el estilo termina con él, la segunda: Lo que hagamos se queda donde lo hagamos y para evitar que esto termine en la prensa sensacionalista vamos a firmar un acuerdo de confidencialidad- asentí pero sentí una punzada de decepción ya que no confiaba en mí, aunque era cierto que no quería que todo el mundo se enterara que me follaban.-La tercera: Cada vez que te llame, tu vienes, está claro-asentí.- ¿Propones alguna?
-¿Y si me llamas mientras estoy en clase?
-No te preocupes por eso, Hinata se encarga de que puedas salir de Konoha. Por cierto durante el tiempo que tengamos este acuerdo- abrió un cajón de una mesa y me tendió una caja que parecía el empaque de un celular de ultima tecnología- te voy a llamar siempre a este número, en marcación rápida esta mi número pero espero que lo utilices solo para una emergencia.- su voz no lo decía como si fuera una sugerencia si no una orden.- También vas a tener un presupuesto para comprar lo que te haga falta para próximas fiestas, en el celular podrás encontrar el itinerario.
Una hora después de haber desayunado, Sasuke me llevo a Konoha.
¡Que esperabas que te diera un beso de despedida! Me dije a mi misma.
Como era de suponer Hinata no estaba en la habitación por lo cual me acosté a dormir un rato ya que aún estaba cansada.
Odiaba las vacaciones ya que tendría que ir con mi tía y mi prima por órdenes expresas de mamá, no era un secreto para nadie que Karin y yo solíamos rivalizar en todo, nos detestábamos pero lo que más odiaba era que tendría que dejar a Sasuke para ver a la bruja de Karin y justo ahora que habíamos… intimado.
Como salimos a vacaciones de invierno una semana antes de navidad, le dije a mamá que iría a casa de la tía Akira dos días antes de navidad, estuve esperando a que Sasuke me llamara pero nunca lo hizo, por lo que me había enterado en mis conversaciones por chat con Hinata, Sasuke había tenido que salir del país por un motivo familiar aun así odiaba la idea de no verlo.
Los días pasaron y como era lógico tuve que ir a la casa de tía Akira, era una casa bastante grande y opulenta ya que el papá de Karin era un hombre con mucho dinero, mi tía era veinticinco años menor cuando se casó con el viejo millonario que murió cuando Karin tenía cinco años. Karin era pelirroja herencia de su madre, tenía los ojos rojizos y la piel dorada de su padre, en fin era toda una belleza; aunque por dentro es un desecho de persona y su cerebro es del tamaño de una nuez, si la odio. Cuando tenía cinco años sus amigas y ella se burlaban de mí cabello y destruyeron mi autoestima. El último invierno tiro sobre mí toda la sopa de tomate hirviendo y conto historias vergonzosas en el comedor repleto de sus amigos que se rieron de mí por horas.
Esta navidad procure quedarme encerrada el mayor tiempo posible, aunque Karin de vez en cuando me decía algo desagradable pero yo la ignoraba ya que en lo único que podía pensar era en Sasuke, tres días después de navidad tuve que salir con mi tía a la casa de una de sus amigas por lo cual llegue tarde encontrándome con nada más ni nada menos que diez llamadas perdidas de Sasuke- shit - debe estar furioso. Me arme de coraje y le devolví la llamada alcanzo a timbrar solo una vez cuando escuche su enojada y sensual voz.
-¿Dónde infiernos te metiste?- gruño al otro lado del teléfono.
-Estoy en California.
-¿California?
-Mamá me obligo a venir.-explique
-¿A caso no eres mayor de edad?- me pregunto con sorna, la cual decidí ignorar de forma deliberada.
-Sí, pero digamos que en ocasiones nuestras madres pueden llegar a ser muy convincentes ¿No te parece?
-Tienes razón-murmuro pero sentí… dolor en su voz-¿Cuándo regresas?
-Con suerte en una semana- dije con fastidio.
-¿Entonces no te llevas bien con tu tía? O acaso me extrañas demasiado y no puedes vivir sin mí- desde aquí poda imaginarlo arqueando una ceja y con una media sonrisa.
-Sí, con ella me llevo bien. A quien detesto es a mi prima.- no le iba a confesar que daría todo lo que tengo por verle por solo un minuto.
-Entiendo, preciosa.- ¡Me dijo preciosa! Sentí como mi pulso se aceleraba y mis pulmones dejaban de funcionar.-Nos veremos pronto.
Después de esa conversación me quede fantaseando por un buen rato con Sasuke, hasta que Karin no se aguantó y me fue a fastidiar.
-Cuéntame ¿Quién es el soso que te follo?
-¿Qué?
-Podría jurar que ahora no eres virgen, se te nota.
-¿Cómo lo sabes?- Mierda a mi mamá le daría un infarto si se entera.
-Lo sospechaba pero no lo sabía, pero tú acabas de confesármelo- ¡Como puedo ser tan estúpida! Ese truco es tan viejo. Y la muy perra salió sonriente de mi habitación de seguro maquinando algo para humillarme.
No pude dormir en toda la noche ya fuera pensando en que haría Karin para arruinarme o en los talentos de las manos y labios de Sasuke, a las cuatro decidí irme a bañar y a las ocho recibí un mensaje de Sasuke Dile a tu tía que vas a salir con una amiga y llegas tarde ¿Qué tenía planeado? Sonreí como una tonta y corrí a la cocina a dejarle el mensaje de mi partida con algún empleado.
Diez minutos después estaba fuera de casa enfrente de un auto de último modelo ¿Podría ser verdad? ¿Sasuke estaría aquí?, salí de mi duda cuando Sasuke salió del auto como todo un modelo de portada de revista, me acerque tímidamente a él, que me abrió la puerta de su auto caballerosamente.
Me llevo a una pequeña casa cerca de una playa privada, las vistas eran hermosas. Hice un desayuno inglés para los dos ya que mi estómago empezó a hacer algunos ruidos extraños y él me confeso que también estaba hambriento.
-Ahora sí.
-¿Qué?
-Creo que mi kid de viaje bastara por ahora- susurro para si mismo.
-¿Tu qué? Y ¿Para que?
-Para tus castigos- esa sonrisita que tenía en la cara no presagiaba nada bueno. Me llevo a una habitación en el fondo de la casa, tenía una cama de tamaño normal y tenía postes, todo parecía demasiado normal comparado con la habitación de su pent-house.- en diez minutos vuelvo y vas a estar desnuda y arrodillada- ordeno y de inmediato una corriente cálida me invadió.
-Si
-Cinco azotes más. Sí que
-Si Señor- de seguro no me podría sentar en por lo menos una semana. Me quede recordando el cuerpo de Sasuke ¡Como infiernos alguien podía ser tan malditamente caliente!
-En que estás pensando, Sakura.- pensé en decirle Tu. Desnudo pero mentí.
-En nada, Señor.
-Diez azotes más.
-Pero por…- me interrumpió
-Recuerdas lo que dije acerca de mentirme ¿Qué pensabas?
-En ti desnudo, Señor- baje la mirada mientras mi cara se ponía del color de la grana y mi labio inferior temblaba.
-Pequeña- susurro y con su dedo índice levanto mi mentón, sus labios tomaron mi tembloroso labio y lo chuparon de una forma tan íntima que mis ojos se delataron.- Hoy me daré todo un festín contigo.
