3°
PALES Y SCARA
–Son 5 monedas de plata señor…
Anri pagó la cantidad que la vendedora le indicó. Ese día era su día libre y el de Mark, por lo que decidieron salir a pasear un poco.
Compraron unas naranjas. Eran las mejores de la época. Tomó una y le quitó la cáscara, y justo antes de que pudiera hacer algo, su amigo peli azul le quitó un par de gajos.
–Tienes que ser más rápido Anri…–le dijo en un tono divertido, empezando a comerlos. Rodó sus azules ojos y se los quitó.
–¿Así?
Vio como el otro peli azul reía. No supo él porque, hasta notar que en su mano tenía el resto de la fruta que antes estaba en su poder. No pudo evitar reír, realmente tenía que practicar más.
–Debiste ser un ladrón…–le comentó una vez que recuperó el aire, así como haber intercambiado los gajos que le pertenecían a cada quién.
Su compañero negó con la cabeza poco después de haber vuelto a morder la parte de la fruta que le pertenecía.
–No me compares con ellos Anri…–le habló con seriedad–…criaturas más mundanas no podrían existir…
–Mejor ni digas, tú no sabes si el día de mañana te hagas amigo de uno…
Mark rió sarcásticamente–Eso ocurrirá cuando un extranjero defienda y pelee por nuestro país…
El de ojos azules volvió a reír y negó con la cabeza–Tú no sabes que es lo que Naga te tenga preparado…
–Espero que sea un delicioso pastel…
Esa última oración hizo reír a ambos. Era de otra de las cosas que disfrutaba de sus días libres: Poder bromear con Mark todo el día sin que un sargento o comandante les regañara porque hacían que sus compañeros perdían la concentración e inspiración…
Caminaron por las pobladas calles del mercado. Ya no era temprano, por lo que no era de sorprenderse que hubiese niños corriendo por el mercado y que de este se escucharan mil y un tonos de voces, gritos de ofertas e inclusive de algunos reclamos de los mercaderes.
Anri dirigió su azulina mirada al cielo. Era un hermoso día soleado, el cual iba acompañado con algo de viento frío, lo que desencadenó las quejas de Mark.
–¡Ah!... –gritó a los 4 vientos, siendo su voz opacada por los ruidos del mercado–…¡Naga!, ¡¿Qué te hice?!
El peli azul solo reía ante las quejas de su amigo. Hasta cierto punto entendía porque odiaba el frío, implicaba ponerse más ropas encima para evitar enfermedades o simplemente sentirlo.
Se alejaron del mercado, adentrándose en una calle donde solo se levantaban casas del mismo estilo y color. A pesar de lo pequeñas que se veían, Anri sabía que eran bastante amplias para una familia promedio. Era así porque él vivía en una con sus padres.
Paró en seco al recordar que su madre le había encargado un par de cosas para la cena, por lo que giró sobre sus talones de nuevo al mercado. Sintiendo de inmediato la mano de su amigo deteniéndole.
–¿A dónde vas?... –le preguntó mientras los zafiros se encontraban con las esmeraldas–…creí que iríamos a la plaza central…
El joven sabía que su amigo se molestaría si le decía que tenían que volver al mercado porque no hizo el mandado de su madre, pero sonrió al encontrar la solución.
–oh bueno…–empezó sonriendo–…creí que preferirías estar en el cálido mercado con olores exquisitos, y siendo protegido del frío por todos esos toldos y el calor de la gente, que estar en el centro del pueblo, donde casi no hay nadie, más que unos niños corriendo, unas parejas paseando, la fuente atrayendo a la humedad y el aire frío golpea en todo su esplendor…–se encogió de hombros –…pero vamos a la plaza central…
No había dado ni dos pasos antes de sentir como Mark le volvía a jalar, esta vez de su brazo, y le obligaba a retomar calle arriba al mercado.
–Pensándolo bien…–comentó sin dejar de arrastrar al triunfador–…me faltaron un par de cosas…
El peli azul rio triunfante, dejándose llevar por su amigo.
–Bien, sirve que hago las compras de mi madre…
–¿Ves?, fue hasta estúpido el irse…
Anri volvió a reír. Era increíble lo fácil que era convencer a Mark de cambiar de destino, solo tenía que mencionar la frase mágica: hace frío ahí.
A pesar de la alegría y calidez que rodeaba el lugar, había algo que incomodaba a Anri…
Sentía que lo observaban…
Y por más veces que buscara el origen de su ansiedad, no lograba encontrar nada que comprobara su teoría de que él y su amigo eran observados con detenimiento, o que eran seguidos por alguien.
–¿Anri?
Salió de su transe al escuchar la voz del peli azul. Este le veía preocupado, de seguro llevaba hablándole un buen rato.
–¿Qué te pasa hombre?... –le dijo–…pareciera que alguien te sigue…
Sin embargo, sintió de nuevo como era observado por algo, y sintió la punzante necesidad de encontrar la fuente de su temor, por lo que empezó a recorrer con la mirada el mercado. Justo cuando iba a darse por vencido, notó un par de ojos rojos verle con malicia. No podía ver el resto de la figura porque estaba encapuchada, lo que si alcanzaba a notar, era un aura obscura rodearle. Sin embargo, lo que le hizo perder el aliento y el color de piel, fue el hecho de que la criatura le sonrió con malicia, revelando unos putrefactos y grotescos colmillos…
Miró a su alrededor. Estaban solo él y la criatura…
El cielo se obscureció, y un asfixiante aire le rodeó, los latidos del corazón le retumbaban con fuerza en los oídos.
–Tu fin se acerca humano mundano…–su voz era profunda y malévola, su aliento era de azufre, este invadió sus pulmones, haciendo que perdiera el equilibrio, cayendo en la ahora ensangrentada acera, jadeando tratando que conseguir una bocanada de aire fresco, pero solo lograba asfixiarse aun más–…pronto todo será mío…
Si bien el mapa no se equivocaba en el hecho de que Scara era solamente bosques y planicies, realmente ansiaba encontrar algo más aparte de la vida salvaje.
Varias veces se topó con familias de pegasos viviendo salvajemente en los bosques. Unos blancos y otros negros. Tenía que admitir que nunca había visto ese color en aquella especie. También admitía que eran mucho más hermosos que los blancos, e inclusive más imponentes.
Se preguntó se aparte del color, estos pegasos eran diferentes a los blancos. No era algo relevante, pero podría llegar a ser interesante.
Logró llegar a una hermosa pradera, donde no había más que una cabaña de madera rodeada por bosques. Decidió escalar un árbol para ver si lograba divisar algo más. Al llegar a la copa, notó un hermoso lago, cuya superficie era tan clara y cristalina, que más que agua parecía un espejo que reflejaba el brillante y hermoso cielo de tonalidades rosadas, amarillas, anaranjadas e inclusive azul obscuro.
Fue entonces cuando se preocupó por el hecho de donde pasaría la noche. Pensó en pedir posada en aquella cabaña, pero sintió que ya era una carga para sus padres y el general Seryb que iba a ayudarle a adaptarse a ese nuevo país, por lo que decidió que pasaría la noche acampando en el bosque.
Cierto era que solía acampar a diario, pero no era por gusto, la verdad no recordaba la última vez que haya viajado, acampado o visitado algún país o ciudad solo por gusto.
Bajó del árbol de un salto, sin tambalear al momento de aterrizar. Tomó sus cosas y antes de continuar con su marcha, notó a un pequeño niño salir de la cabaña. No parecía tener más de 7 años, era rubio, delgado y tez blanca. No alcanzó a notar sus ojos por la distancia, además de que una mujer de facciones parecidas al pequeño salió del mismo origen que él, lo cargó para mimarle y llevarle dentro nuevamente. Sonrió ante la escena, recordando una escena parecida de su infancia.
FLASHBACK
No importaba que estuvieran ardientes las dunas, o que el sol quemara su pequeña cabeza, le gustaba salir a jugar con la arena que rodeaba a esa pequeña choza en medio del desierto, teniendo cuidado de aquellos animales que su madre le advirtió.
Era divertido formar figuras con la yema de sus dedos en lo que esperaba a su padre, de seguro fue a buscar alimento al poblado más cercano. Le rezaba a la diosa por que su padre pudiera conseguir algo de pescado, pues había un lago cerca y era muy bueno.
Deseaba ser como él: bueno, amable, trabajador y con una enorme sonrisa a pesar de los problemas.
Entonces, a la distancia, notó un hombre envuelto en trapos negros y morados, unos ojos color celeste y tez blanca que se alcanzaban a notar entre la maraña de telas.
Sonrió al reconocerle y corrió hacia él con una enorme sonrisa.
–¡Papi!...
El hombre pareció sonreír y extendió los brazos, hincándose para quedar a la altura del pequeño, que parecía no tener más de 6 años. El peli negro le abrazó con fuerza y sintió como el hombre le correspondía con mucho amor.
Después de estar así un tiempo, el padre del muchacho le cargó y llevó a la choza donde una mujer de cabellos tan negros, tez blanca y uno hermosos, brillantes y dorados ojos, sonriendo al ver tanto al hombre como al niño dirigirse hacia ella.
Al verla cerca el pequeño pelinegro le estiro los brazos , haciendo que la mujer se uniera en su abrazo, el calor que sintió no era por la región, si no que era el calor del afecto y amor que unía a la pequeña familia.
FLASHBACK
Entristeció mucho al recordar los malos ratos que les hizo pasar, y como a pesar de todo ellos le seguían reconfortando, a pesar de no sentirse merecedor de ello.
Regresó a la realidad al ver como el pequeño rubio se dirigía hacia él. Le sorprendió realmente, ¿Qué pasaba por su mente?, ¿acaso no sabía lo peligroso que era hablar con extraños?
–¡Señor! –escuchó que le llamó.
No quería entrar en ningún conflicto en ese nuevo país, por lo que se internó en los bosques para perder al niño de vista. No sabía si el niño era terco o demasiado insistente, pues el pequeño le seguía llamando.
Pero tampoco iba a ceder ante sus exigencias.
De repente, por no tener cuidado de por donde caminaba, su pie se atoró con una raíz, haciéndole rodar por una pequeña rampa que lo llevaba a un hueco pobremente iluminado y con mucha niebla. A pesar de todo, alcanzó a notar dos luces rojas que le miraban con malicia, así como la horrible sonrisa que le dirigía.
De lo que parecía ser su boca, un asfixiante aliento salió de ella, envonviendole hasta asfixiarlo. Jadeaba en busca de una bocanada de aire fresco, sintiendo como se sentía peor con cada intento fallido.
Intentó innumerables veces el ponerse de pie, sin obtener éxito alguno. Intentó gritar para pedir ayuda, pero cada que ese aliento de azufre le llegaba a la garganta, solo lograba jadear y ahogarse lentamente.
Admiró con la poca fuerza como esa malvada criatura le sonreía así como reía maléficamente.
–Tu no eres nada…–A pesar de que no parecía mover su boca, labios o colmillos, escuchó como su profunda voz penetraba y perforaba su cráneo, con el fin de torturarle con mayor fuerza. Un aura negra envolvió a la criatura, quién empezó a elevarse a fácil 10 metros de donde la víctima se encontraba. Este solo se dedicó a jadear y a moverse como pudo, hasta chocar con la pared de tierra y piedra, ocasionándole dolor en la espalda, aferró sus uñas en el suelo, con terror, pues sabía que este era su final…
Pensó en sus padres y como todos sus esfuerzos de salvarle de la muerte fueron en vano por esa maldita bestia desconocida…
La criatura rió un poco más.
–…Ahora…–la voz volvió a perforarle la cabeza–…¡prepárate para ser mi cena!
La criatura rugió con fuerza, al mismo tiempo que se acercó amenazadoramente al joven. Este por fin pudo dar ese grito de terror que tanto intentó sacar…
Pero, ya era tarde…
Ya nadie más iba a poder escucharlo...
Volvió a tirar a su rival al suelo.
No sabía como Anri no podía con sus compañeros, era bastante fácil de vencer.
Supuso entonces, que él había heredado el talento nato de su padre del uso de la espada. No decía que su hermano menor era malo, solo menos talentoso con él.
–Aunque…–pensó volviendo a ponerse en posición de ataque pues su compañero volvió a levantarse para embestirle, lo cual el logró detener, e inclusive le regresó el golpe, aprovechó que perdió el equilibrio para golpearle en las costillas, haciéndole caer inmediatamente–…puede que solo necesite practicar más…
Le encantaba entrenar al aire libre, aunque estuvieran rodeados en un patio circular cuyas paredes de piedra eran adornadas por las aún verdes enredaderas, aunque algunas ya empezaban a tornarse doradas, como el cielo combinado con diferentes tonalidades rosadas y anaranjadas, que claramente demostraba que pronto caería la noche.
Un fuerte gong se escuchó en el patio de entrenamiento donde se encontraban. Todos voltearon a ver al hombre que en esos momentos se encargaba de enseñarles las artes de ser espadachines: El general Seryb. Aquel hombre de plateados cabellos, que brillaban de igual manera que su blanca armadura, quién su cara era adornada por un orbe esmeralda y uno amatista, viendo con frialdad a sus alumnos, como si estuviese decepcionado, algo a lo que todos ya estaban acostumbrados.
Los orbes bicolor vieron con detenimiento a los presentes. Blotch sabía que estaba analizando el desempeño general de cada uno, para saber cuantas vueltas alrededor del patio debían de correr. Esperaba que no fueran muchas, pues se hacía de noche y no quería llegar tarde a su casa.
–¡200!... –exclamó con la misma seriedad que expresaba su mirar, frunciendo ligeramente el ceño.
Los aspirantes a soldados no necesitaron que se les repitiera la orden y empezaron a correr en círculos por su patio de entrenamiento. Era la mejor parte del día para el peli azul, pues implicaba que pronto podría regresar a casa con su familia.
Sin embargo, había algo que le incomodaba, como si alguien le espiara, y ya no podía ignorarlo más, por lo que recorría discretamente el patio con sus zafiros, sin desatender el ejercicio de su entrenador. Más de una vez creyó ver un par de luces rojas, pero al parpadear desaparecían por lo que no le dio importancia.
Al terminar, tomó rápido sus cosas y salió lo más de prisa que pudo. Se sentía incomodo y acosado, por lo que ni siquiera cruzó palabras con algunos de sus compañeros que solían hablarle a la hora de la salida. Se disculparía con ellos después, no podía quedarse más tiempo ahí.
Cuando salió del castillo, ya era de noche, lo cual no hizo más que acelerar los latidos de su corazón y aumentar su miedo. Apresuró el paso para llegar a su casa lo antes posible, no soportaba estar fuera con ese presentimiento que no había desaparecido, al contrario, se hizo más fuerte.
Jadeo sintiendo como un aura perversa le empezaba a rodear, volteaba a ver cada esquina y callejón, en busca del responsable de ese sentimiento. Al no ver nada, dirigió la vista al frente, topándose con una pared.
–¿Qué?...
¿Acaso estaba tan distraído que entró en un callejón por equivocación?, no estaba seguro, solo supo que un viento terriblemente fuerte empezó a soplar, por lo que tuvo que sostener fuerte sus pertenencias para no perderlas. Logró divisar que ya no había más obscuridad, esto se debía a que el cielo había dejado de ser de un color azul marino y se había vuelto en un fuerte rojo satín. Jadeo con fuerza al sentir como el fresco aire se convertía rápidamente en un aire muy pesado e inclusive tóxico para respirar.
Sintió entonces que el mismo ser maligno le espiaba, y dirigió la vista nuevamente a la pared. Divisó una figura encapuchada, con dos luces rojas como ojos, así como una fea sonrisa de colmillos podridos, de la cual desprendía ese molesto aroma que infestaba y mataba lentamente sus pulmones.
Por reacción natural quiso huir, pero una fuerza mayor había unido sus pies al suelo. No solo eso, parecía que ninguna parte de su cuerpo reaccionaba ante las órdenes de huída de la escena.
Y como si no fuera suficiente con el fuerte retumbar de los latidos de su corazón para hacer que su cabeza estuviese a punto de estallar, esa maligna criatura rió de la manera más cruel y diabólica que Blotch alguna vez escuchó.
–Dime hijo de Naga…–le habló a la par que empezaba a revelar a una enorme criatura parecida a un dragón de fácil 10 o 20 metros de altura. Los jadeos del de ojos zafiro solo se hicieron más pesados al presenciar como esa enorme bestia volvía a reír–…¿Dónde está tu deidad ahora?
No supo si imaginó la voz de la criatura, o si directamente le habló a su subconsciente, solo supo que su cuerpo seguía sin reaccionar y que los jadeos se hacían más intensos, al grado de ser insoportables. La bestia rió con mayor fuerza.
–¡Tu fin ha llegado!...
Después de eso, la criatura rugió, haciendo que el miedo del Alteano fuera el suficiente para que su cuerpo reaccionara al peligro y emprendiera una huída rápida fuera del callejón. Corría todo lo que podía, sintiendo que realmente no lograba ningún avance, solo sabía que la malévola risa de la bestia se escuchaba cada vez más cerca de él.
No supo cómo ni con qué, pero tropezó en el callejón, y por más que intentara volver a levantarse su cuerpo no volvía a responder, pareciera que la criatura realmente quería cenarle.
Volteó con temor a su espalda, viendo efectivamente como esa cosa endemoniada se acercaba a él con toda velocidad, rugiéndole con desesperación.
El muchacho sabía que era tarde, sin embargo, aún así luchaba…
Solo dejó de hacerlo al sentir el aliento de azufre más cerca, logrando únicamente cubrir con sus manos esas luces rojas que le cegaban.
Sin embargo, la criatura se elevó nuevamente en el aire…
Por unos momentos sintió que se había salvado…
Pero solo logró gritar al ver como la criatura se dirigía en picada hacia él, con su horrible hocico abierto, mostrando sus feos y gastados dientes a punto de morderle…
Cerró sus ojos…
Su fin había llegado…
Sadjsadkjdsakjsadjsadjkjadskjadsk por fin! *^*
Después de mucho tiempo logro actualizar uwu
Un dato curioso, (que tal vez quienes hayan leído "perdido y encontrado" lo conozcan) pero Scara, es el lugar donde se desarrolla 1000 años después dicha histora, claro que es un lugar inventado por su servidora :B
Yelai: xD me alegro que te guste uwu es Taius (por lo menos ahora es lo que sabemos ;) ) espero poder actualizar más pronto todavía.
PINKDIAMOND4000: XD quedo un poco más largo (?) espero te guste uwu y si T-T yo también lloré mucho ;n; ashjjhjs todo a su tiempo uwu y quien sabe :v xD ahí esta Anri :v (morido, pero está :B )
Raspberry-Kiwi11: no uwu no contiene spoilers de Perdido, es más bien una explicación de cómo ocurrió la leyenda completa de los héroes, sin embargo, puede contener spoilers de la continuación de Perdido (si uwu habrá :D )
Les invito a dejar review y a leer mis otras historias uwu
Nos leemos :D
En fin :v
