Cotidiano

III

Parado bajo el marco de la puerta Nick miraba atentamente a su compañera mientras usaba todas sus fuerzas para no estallar en risas, ya que había pocas cosas que entretuviesen mas al zorro que ver a Judy tornarse en una neurótica por las cosas más sencillas. Y para ser justos con Nick muchas veces disimulaba su entretenimiento pues sabía que esa era la naturaleza de Judy y lo menos que podía hacer era tenerle paciencia, pero algunas veces no podía evitarlo ya que verla perder la cabeza porque las hieleras en el refrigerador no estuvieran llenas hasta el tope, leer con detenimiento todas las etiquetas de los detergentes y gruñir exasperada porque los muebles de la sala estaban ligeramente movidos eran solo algunos de los ejemplos en los que sabía, era completamente justo reírse frente a ella, aun a cuesta de las vacías amenazas que la histérica coneja lanzaba.

Sin embargo, en esta ocasión Nick decidió ser tolerante y mantener un semblante tranquilo mientras la observaba analizando su reflejo en el espejo, revisando por decima vez si el pelaje de sus orejas estaba bien cepillado y el vestido que llevaba puesto no reflejaba lo poco que sabía de citas. Después de todo, inclusive alguien como Nick sabia en el fondo que su autoestima estaba especialmente vulnerable en aquel momento y un poco de apoyo le vendría bien.

Se apoyó de lado y cruzó los brazos con indiferencia. -Zanahorias, sabes que tu cita es dentro de media hora, no de cuatro, verdad? -Pero Judy pareció no escucharlo, revisando sus dientes para ver que no estuviesen manchados. -Creo que en estos momentos ya no hay nada más que puedas hacer, así que relájate.

La coneja suspiró y sus orejas se cayeron. Miró a Nick a través del espejo y sus ojos le transmitieron las palabras de súplica que tenía en su mente. Estoy aterrada Nick. Ayúdame a no sentirme tan nerviosa y tan estúpida. Ten piedad de tu amiga.

Las orejas del zorro tuvieron la misma reacción al encontrarse con aquel rostro. Entró a la habitación de Judy (cosa que no hacia a menos que fuese necesario, no porque no era bienvenido, sino porque a él no le gustaba mucho que entraran a la suya), se paró detrás de su compañera y colocó las patas en sus hombros. Su rostro se retorció en una mueca de sorpresa al sentir lo tensa que estaba la coneja, lo cual no ayudo en nada pues el pánico en el rostro de la chica se torno evidente. Tornándose serio, Nick la giro y la sacudió un par de veces, haciéndola enfocar.

-Zanahorias, -Empezó Nick, apuntándole con un dedo, -tranquilízate, de acuerdo?

-Lo estoy intent-

-No, no lo intentes. Hazlo! -Le frotó los hombros suavemente hasta que empezaron a relajarse. -Todos sabíamos que esto iba a pasar eventualmente y esta fue la noche en que decidiste, así que tranquila. Una cita es para divertirte, no para que te de una ulcera. -Viendo que usar la lógica común no iba a dar resultado Nick pensó en otra estrategia. -Te diré que, vamos a hacer una lista de repaso. Te gustan las listas, verdad? Eres el único animal en esta ciudad que por algún motivo las disfruta.

-Me encantan! -Exclamó Judy. Nick no pudo evitar sentir que aquella respuesta tenía demasiado ánimo para algo tan monótono como una lista. Son las bases de una vida organizada le dijo la coneja una vez antes de que Nick ignorara por completo la conversación de aquel día.

-De acuerdo. Primero lo primero, elegiste el lugar y la hora, así que no te tienes que preocupar porque te lleve a un lugar lejos u de dudosa reputación (tus palabras, no las mías) ni de que estén manejando a altas horas de la madrugada, verdad?

-Si -Respondió Judy, recordando como Nick le había insistido que le impusiera al conejo que la iba a sacar a pasear reglas y condiciones. -Aun recuerdo como me dijiste que estaba loca al decirle que me sorprendiera.

-Todo animal sensato te diría eso Zanahorias.

- Pienso que es un tanto romántico.

-Es una receta para el desastre es lo que es. -Finalizó Nick puntualmente. -Créeme, nunca confíes en un animal de ciudad. Segundo, estas bien peinada, acicalada y vestida así que no te preocupes por eso. Señor Orejas se interesó por ti vestida de policía así que cualquier atuendo le va a gustar.

-Nick ya te dije que su nombr-

-Ah, ah, ah! -Interrumpió Nick, negando con el dedo. -Recuerda que no me interesa como se llame mientras no sea algo serio. No tengo espacio en mi mente para nombres efímeros. Dependiendo de cómo vaya esta noche Señor Orejas tendrá nombre. -Se aclaró la garganta y retomó el tema. -Tercero, eres la mejor policía de Zootopia y por mucho una de las caras más reconocibles de las calles así que estas completamente segura allá afuera. El es el que tiene que estar asustado, de acuerdo?

Judy apretó los labios y asintió sin decir palabra, personalmente avergonzada por aquel punto. Como se te ocurre pensar como una damisela inútil? se decía mentalmente cada vez que la idea de que algo saliera mal y tuviese que defenderse llegaban a su cabeza. Nadie puede hacerte daño. Eres la mejor en Zootopia.

-Excelente. -Nick la rodeó por los hombros y la encamino hasta la sala. -Ahora que dejamos todo eso en claro, aquí van los consejos del maestro Wilde. -Alzó una pata y apuntó con un dedo a ningún lugar en especifico. -Esto es conocimiento directo de la fuente de los sabios Zanahorias, destilada por años de sabiduría, perspicacia e instinto. Sigue estas simples guías al pie de la letra y traerás honor a este departamento! Lista?

-Luego de ese drama que acabas de hacer no, para nada -Dijo ella, logrando por un momento divertirse en su situación. -Pero tomare toda la ayuda que pueda.

-Primero que todo, si quiere pagar, déjalo que pague. -Judy abrió la boca pero Nick la detuvo al instante. -Sé que me vas a sermonear con eso de igualdad, machismo y un millón de cosas mas pero confía en mi en esto: Si decide dividir la cuenta bien, pero si quiere pagar todo también, de acuerdo? Todos quieren tener una dama que se pague sola pero la primera vez es cuestión de orgullo, bien?

-De acuerdo -Murmuró Judy con una notable cara de disgusto al escuchar lo desagradable de aquella ultima oración.

-Segundo, no se te ocurra hablar de trabajo. Te juro Zanahorias que si me llego a enterar que tu primera cita en Zootopia fue un desastre porque lo único de lo que hablaste fue de trabajo voy a salir a la calle, comprare un periódico, lo voy a enrollar y te voy a pegar en la cabeza.

-Se hablar de más cosas que de trabajo Nick! -Exclamó Judy, insultada. -Soy una coneja joven en una ciudad moderna. No soy tan cuadrada como mi apariencia profesional pudiese indicar!

-Mas te vale. Y la tercera, -Nick respiró profundo antes de continuar, sufriendo la carga de impartir tanta sabiduría a su compañera. -Piensas irte a su casa/apartamento/madriguera cuando terminen?

Como muchas veces aquel día Judy maldijo lo muy torpe que podía llegar a ser a la hora de mentir, sobre todo cuando las apuestas están tan altas, pues lo único que se escapó de sus labios fue un tembloroso No sé.

Nick suspiró y le sonrió, inspirándole confianza. -De acuerdo, escúchame bien: Si al final te inclinas porque si él se va a dar cuenta. Cualquier macho que se respete, no importa la raza, se da cuenta. Pero también sabe que el peor error que puede hacer en su vida es obligar a la mejor y más conocida oficial de la ciudad a ir a cualquier lado, lo que significa que al final todo dependerá de ti. -Le pasó un pulgar por la mejilla, reconfortándola -El único consejo que te puedo dar aquí es que no seas una tonta y pienses que alguna de las dos opciones es denigrante o errónea. Espero que este demás que te este diciendo eso.

Nick se arrodilló y miró a Judy a los ojos, feliz por ver la confianza que la caracterizaba retornar a sus pupilas. -Eso es todo Zanahorias. Lo único que me queda es desearte suerte y rezar porque aparezcas viva en la mañana.

Judy estalló en risas y se abalanzó sobre Nick, abrazándolo con fuerza. Como muchas veces atrás, sin su apoyo moral colapsaría como un castillo de cartas. Cómo alguien podía tenerle tanta paciencia por las tonterías que la alteraban no tenía idea, pero agradecía todos los días porque esa persona existiera y estuviese para ella en momentos como este. -No te decepcionare Nick, ya lo veras.

Pero el zorro no respondió, pues no valdría la pena decirle a Judy que aquello no era una competencia. Al menos eso la mantendrá enfocada pensó mientras se reía en su mente.

Judy dio media vuelta en dirección a la puerta pero no dio tres pasos cuando se volteo de repente y miró a Nick con ojos de suplica. -Nick, antes de irme quiero pedirte algo, y está bien si no quieres pero me gustaría mucho, mucho que pudieses hacerme este favor. -Abrió la boca para hablar pero la cerro de inmediato, sintiéndose avergonzada. Finalmente reunió valor y se decidió a preguntar. -Si algo sale mal, si necesito apoyo, si... si te necesito... puedo llamarte?

Y en ese momento Nick solo pudo reírse pues solo a Judy se le ocurriría que, teniéndola frente a si tan preciosa, temerosa y vulnerable, con aquel vestido que la hacía ver tan linda como ella nunca podría imaginarse, podría decirle algo que no fuese -Zanahorias, voy a estar despierto hasta que salga el sol si es necesario. Si necesitas siquiera que salga a buscarte aquí estaré.

Aquellas fueron las palabras que Judy necesitaba. Radiante como un sol, se despidió y salió corriendo en dirección a la puerta, repentinamente preocupada por llegar tarde. Nick se tiró en el sofá, encendió la televisión y sacó el celular, incapaz de esperar a que su compañera retornase para escuchar todos los detalles, pues solo Judy es capaz de hacer que las tareas más simples suenen como una aventura. -Esta será la mejor anécdota en la historia de este departamento. Señor Orejas no sabe lo que le espera.

...

Los reflejos de Nick se dispararon desde que sus orejas percataron el sonido del cerrojo. Instintivamente salto del sofá, volviendo del mundo de los sueños del que había caído en algún momento de la noche.

-Estoy despierto! -Gritó para nadie en particular, mientras recobraba la compostura y se levantaba para recibir a Judy, dispuesto a escuchar cada hilarante detalle hasta que saliera el sol. Sacudió la cabeza varias veces y caminó en dirección a la puerta a la vez que sacaba su sonrisa mas pretenciosa -Vaya vaya, quien será que está llegando a casa a estas horas?

Nick le dio un vistazo a su compañera y de inmediato la sonrisa se desvaneció de su rostro. Aun cuando ella tenía una cálida sonrisa sus ojos mostraron por una fracción de segundo que las cosas no salieron como ninguno de los dos esperaba. Judy caminó hasta su compañero, lo abrazo y salió en dirección a su habitación. -Gracias por haberme esperado Nick.

Nick la siguió con los ojos hasta entrar a la habitación. Al ver que ni siquiera se preocupo por encender la luz un nudo se formo en la garganta del zorro. Con un pesado suspiro caminó hasta el cuarto y se quedó de pie un momento observando a Judy, sentada en el borde de la cama, mirando a ningún lugar en particular. Tan mal fue? se preguntó Nick con desaire. Pensó si era prudente dejarla sola en aquel momento pero antes de darse respuesta ya estaba sentado a su lado, rodeándola por los hombros. Una sonrisa agridulce se formo en la boca de la coneja.

-Quieres hablar al respecto? -Fue lo único que dijo el zorro, esperando que su compañera reaccionara.

Después de varios segundos Judy sonrió con notoria falsedad. -Por desgracia no tengo mucho que contarte Nick. Supongo que no era muy interesante para él. -Dijo, pasándose una pata por la cabeza. -Quizás mi imagen como modelo en Zootopia era lo único que le llamaba la atención. A lo mejor estaba esperando algo diferente a esta conejita de campo.

Al escuchar aquello Nick alzó las cejas, sorprendido. -No te lo creo. En serio?

-Así es -Dijo ella con una mueca. -Le ahorre el sufrimiento de mi presencia ofreciéndole irnos más temprano. Adivina cuantos segundos le tomo aceptar aquella oferta?

-Oh Zanahorias... -Fue lo único que Nick alcanzó decir antes de traerla hacia sí, abrazándola con fuerza. Si bien había visto y oído bastantes cosas sin sentido en lo que llevaba vivo en Zootopia, escuchar que alguien menospreciase a un animal tan extraordinario como Judy debía estar entre las más inverosímiles. Sin embargo la realidad es que algunas veces las cosas salen así y como en todo en la vida a veces se gana y otras se pierde. Judy estaba triste y decepcionada pero aquello era un desenlace que sabía, podía pasar. Ahora le tocaba recomponerse y aprender de la situación. Nick no iba a insultar su inteligencia diciéndole cosas tan vánales como Todo va a salir bien y El se lo pierde.

Lo que ahora importaba era ver el vaso medio lleno.

-Ahora que estamos en ese tema -Empezó Nick, fingiendo desinterés -Tengo que salir a comprar un periódico? Por favor no me hagas eso Zanahorias, que es muy tarde.

Al recordar la amenaza de hace unas horas las orejas de Judy se alzaron y su rostro se llenó de orgullo -Nicholas Wilde déjame decirte que de lo único que tu compañera no habló fue de trabajo.

-Algo me dice que estas evitando el periódico.

-Mas te vale que lo creas! De hecho, yo fui que cargue la conversación. Debiste verme Nick! Hable de cine, de música, de la historia de Zootopia, de varias anécdotas que me has dicho de la ciudad. Estuve genial!

El zorro no pudo evitar reír al escuchar a su compañera, recompuesta y llena de energía.

-Y que hay del Señor Orejas?

-Asentía amablemente -Respondió con una mueca. -Era lo mismo que fuese mudo.

-Clásica técnica de cobardes. No puede ser -Dijo Nick, un ligero tono de malicia en sus palabras. Abrazó a Judy por la cintura y apoyó el mentón sobre uno de sus hombros. -Y dime, no te dijo siquiera lo bonita que estabas hoy?

-Nick! -Chilló Judy, retorciéndose pícaramente en los brazos de Nick, el pelaje de su cuello erizándose.

-De verdad no te dijo lo hermosa que te veías? -Insistió Nick, mesclando realidad con comedia como solo el sabia hacer, pues habían algunas verdades muy sencillas que pueden significar el mundo para alguien más. -No mencionó lo bien que te vez en ese vestido, linda como solo tú eres?

-No... -Alcanzó a decir Judy, sintiéndose sonrojar. Cerró los ojos y sonrió traviesa, su corazón latiendo con fuerza.

-No se quedo mirándote, sus ojos diciendo Como puede haber una coneja, entre tantas, tantas Y TANTAS tan neurótica y bonita en esta ciudad sin salvación?

-No! -Respondió Judy entre risitas, sintiendo el aliento de Nick cerca de sus orejas.

-Eso significa entonces que podemos confirmar el torpe conejo que era el Señor Orejas, verdad?

Pero Judy no respondió, decidida a disfrutar estos últimos momentos de su cita, por mucho los mejores. Allí, en la oscuridad de su cuarto, sintiéndose protegida y querida por el único animal que no la decepcionaría, esperó a que Nick fuese que terminara el abrazo, deseando que ambos se durmiesen en aquella posición hasta que saliese el sol. Para sorpresa de ella, fue lo único de aquella noche que se cumplió como lo había deseado y sería lo único que ambos recordarían de aquel (innecesariamente) intenso día.

Fin.