Solo espero felicidad
Sebastián oye que bajo por las escaleras y se hace a un lado para que pueda ver a la persona que se encuentra detrás de el.
La veo y digo sorprendida
-her…hermana, Mei-
Ella me ve y me sonríe con su típica y deslumbrante sonrisa tan de ella
-hermana!-
o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o- o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o
Cuando baje por completo esas escaleras, ella salió corriendo hacia a mi y me abrazo tan fuerte que sentí que mis heridas volvieron a sangrar, pero llego mi salvación ese mayordomo
-señorita Mei, la comida ya esta lista, por favor si las dos son tan amables de seguirme-
Mei me suelta, casi sentí morir con ese abrazo.
No se muy bien lo que vi o yo lo interprete de esa manera, no lo se, pero al parecer mi hermana al ver a Sebastián se quedo quieta y se puso roja.
Yo me sentí extraña como si mi pecho se estrechará y a la vez enojada
-Sebastián! Cuanto tiempo nos vas a hacer esperar, me muero de hambre, maldito demonio-
El se queda sorprendido ante mi reacción y dice
-claro, discúlpeme joven ama, ahora por favor síganme-
El nos guía al comedor y Mei lo sigue con la mirada. Siento como si eso me provocara reacciones raras podría decir que estoy ¿celosa? No! Si estoy celosa de que la gente se le quede viendo a el eso significaría que me gus…atrae, si atrae, de seguro es eso, pero esta reacción me lo ha dicho mi madre tal vez si estoy enamorada… pero el es un demonio, si el es un demonio, sin sentimientos o tal vez si los tiene.
-¿joven ama? Por favor escúcheme ¿joven ama?- escucho una voz
-hermana!... Yuuki! Te habla Sebas-chan- escucho otra voz, esta hizo que reaccionara
-eh?...yo…mmmm… que necesitan….¿que quieren?!-
Los veo y mi hermana me dice
-pues te quedaste quieta y Sebas-chan….te estuvo hablando y no le hiciste caso, hasta que yo te grite-
Yo le digo
-¿Sebas-chan?-
Mei se puso más sonrojada de lo que ya estaba y me dice
-si, si, Sebas-chan pienso que sueno muy adorable-
Sebastián dice con una sonrisa
-me alaga mucho sus honorables palabras señorita Me-
Ella se pone aun mucho más sonrojada que estaba, si eso se puede más, claro,
-si…de…nada-
Yo fastidiada le digo
-bien…vamos a comer-
Entro al comedor y veo que esta todo limpio y muy arreglado hermosamente. Yo simplemente lo ignoro y me siento, entra Mei y se sienta también sin antes seguir alagando a Sebastián.
Sebastián nos trae las comidas que hizo y nos sirve de estas
Mei al probarla sonríe y le dice
-oh!...Sebastián esto es delicioso, muy rico de verdad-
El le dice
-muchas gracias por sus lindas palabras- sonríe
Yo los trato de ignorar entrando en mi propio mundo
Sebastián se da cuenta de eso
-¿joven ama?-
Yo lo miro y luego miro a mi hermana….esa Mei sonriendo tan estúpidamente a Sebastián y el muy idiota siguiéndole el mismo juego, me hace ¿enojar? De nuevo
-no tengo hambre- me pongo seria y me levanto
-¿hermana?-
Yo le digo acercándome a la puerta para poder salir de este lugar
-me voy a mi habitación, no tengo hambre-
Salgo de ahí y me voy corriendo hacia mi habitación.
Esa Mei siempre con su estúpida sonrisa y su sonrojo…hacia mi mayordomo…hacia Sebastián…
Llego a mi habitación y cierro la puerta. Me siento en el suelo recargándome en la puerta
-¿Por qué me pongo así? ¿Qué me sucede?, solo Mei esta tratando de ser amable con el, pero eso me hace enojar, ¿a que se debe?-
Escucho a alguien tocando la puerta y una voz me dice
-¿joven ama?, por favor habrá la puerta-
El como es…. Siempre con su hermosa voz….hablándome...
-si no abre yo lo hare-
Yo no digo nada y por un momento solo hubo silencio
-oh!...entonces yo la abriré-
Sebastián la abre ya que el tiene las llaves de la mansión.
Al momento de abrirla, yo me caigo por completo en el suelo por la fuerza que el utilizo para abrirla.
-maldito demonio-
Le digo esto sobándome la cabeza y mis rodillas
-lo siento joven ama, pero pensé que había puesto un mueble atrás de la puerta y… eso le pasó- me sonríe
- me estas tratando de decir mueble!-
- no señorita, solo fue lo que pensé-
-… y ¿para que estas aquí?-
- es por su hermana, joven ama, ella esta preocupada por usted-
Sentí que mi corazón se empezó a apretar al escuchar esas palabras.
-dile que estoy bien, eso es todo, ahora retírate!-
- pero le he traído su comida, joven ama, ¿no quería comer?, hace unos momento usted lo menciono ¿no es cierto?-me sonríe casi burlándose de mi
Como me di cuenta de ello, yo nada más me le quedo viendo y abro los ventanales de mi habitación y me siento en una silla junto a una mesa que está afuera en el balcón y le digo
-oye! ¿Que no me vas a servir mi comida?- le trato de sonreír tan falsamente como lo hago.
- yes, my lady- el igual me sonríe
Veo como va colocando las tazas, platos, cubiertos. También va sirviendo la comida
-huele delicioso, ¿Qué es?- genial, yo no quería hablar pero las palabras salieron inconscientemente, demonios, que maldito orgullo que tengo.
-es lasaña acompañada de verduras dulces- me voltea a ver con sus lindos ojos rojos, tal vez esperando que le dirigiera la palabra.
-bueno joven ama, hoy le serviré te negro frio como bebida- me vuelve a ver esperando que le dijera algo.
Me le quedo viendo y empiezo a comer, el solo se me queda viendo, no me gusta para nada que se me queden viendo y lo volteo a ver de nuevo.
-¿Qué pasa Sebastián?-
-no nada, yo solo quería ver como mi linda joven ama esta comiendo, eso es todo- me sonríe
-maldito demonio, como me haces sonrojar- volteo a ver a otro lado, intentando no mirarlo.
Solo escucho como se ríe casi sonando apenado.
Al terminar de comer, el alza las bajillas y cubiertos y cuando se iba a retirar yo le digo
-oye Sebastián-
El se detiene y me voltea a ver
-si, joven ama, ¿Qué sucede?-
-lo….lo siento…lo siento-
-pero ¿Por qué? Joven ama-
-pues…no te vayas a burlar, entendido-
- esta bien, joven ama-
-pues…bueno…por-
-¿por?-
-por haberme enojado por causa de que mi hermana se sonrojo al verte y por seguirte como mosca por todos lados y por…-
Escucho como se reía y sus pasos avanzando, no voltee a ver para enfrente temiendo ver su cara burlándose de mi. Pero un sonido me hizo voltear para el frente y lo que vi fue…nada…no vi a nadie, solo la mesita donde el había puesto las vasijas sucias.
Eso me hizo sentir muy estúpida.
-tal vez se fue corriendo por miedo a lo que le dije- me reí un poco
-no joven ama, nunca me burlaría de usted, si no me siento alagado por sus hermosas palabras, eso me hizo un poco ¿feliz?-
Al decir eso sentí unas manos cálidas abrazándome por atrás, no me sorprendí tanto por que sabia quien era, era el, era Sebastián.
-sabe joven ama, que lo que usted me dijo es conocido como celos… pero para sentir eso usted debería estar enamora…- eso me lo dijo cerca de mi oído
-atraída, Sebastián, atraída!-
-Yuuki! Yuuki!- escucho una voz muy fuerte
-suéltame Sebastián!- le digo terminando de escuchar esa voz y me siento en mi cama
-hermana!- se ríe la persona que hizo posible arruinar este momento
-¿Qué pasa Mei?- le digo con un poco de fastidio mientras que Sebastián agarra la mesita y se retira dejándome a solas con Mei.
Mei pasa muy emocionada hasta que sale del cuarto Sebastián, entonces ella se acerca a la puerta y la cierra…claramente vi como ella cambia su humor alegre y torpemente feliz a uno obscuro y triste.
-hermana- me dice con su voz muy quebradiza
-¿Qué pasa? ¿Te sucede algo?- le digo mientras sonrió falsamente cuando de verdad estoy guardando temor por ese repentino cambio de humor.
-oye hermana- se acerca a mí y me toma del hombro
-¿Por qué papa y mama están muertos? ¿Por qué?¿tu donde estabas cuando eso ocurrió?...dime, dime, no me gusta que no me digas las cosas, por favor…por favor Yuuki- llora mientras me aprieta el hombro.
-yo…yo- me callo por que se que le haría sufrir demasiado o mas de lo que esta sufriendo ahora, si le describo lo que vi…si le describo cuanto sufrí…
-lo se hermana, se que no me puedes decir, si es de seguro que no me quieres hacer sufrir lo se, pero por favor dímelo, dímelo todo- se trata de secar sus ojos ya mojados e hinchados.
-Mei…te lo diré pero cálmate- le digo parándome para poder abrazarla. Pensando y pensando que excusa le podre decir para esquivar la parte del contrato pero yo no…yo no le puedo mentir, nunca a ella.
-hace cinco o seis días creo yo fui de compras a Londres y…- tocan en la puerta
-joven ama, señorita Mei- era Sebastián. Que suerte que era el, habría empezado a llorar si no había llegado el en el momento.
-los primeros invitados ya han llegado, les he dicho que pasen y los he llevado a la sala de estar, las están esperando- Sebastián, su vos suena rara, creo, esa no es su melodiosa voz…algo le pasa.
-ya vamos!- le digo le digo mientras suelto a Mei y le vuelvo a dar un ultimo abrazo para ya salir en donde nos espera mi mayordomo
-no te preocupes, pronto sabrás todo, todo, ya olvida esas lagrimas, todo esta bien, entendido- le sonrió y le doy un beso en la mejilla
-vamos tenemos que atender a unos invitados- le digo y me salgo de mi cuarto con una mano agarrando la de Mei
-si!, vamos Yuuki-
-si…vamos Sebastián-
-entendido-
Dejo que Sebastián nos guie hasta la sala de estar en donde se encuentran los invitados, no creo que se vea el de todo feliz, parece un poco incomodo, me pregunto a que se deberá.
Al llegar a la sala de estar, nunca y repito nunca, pensé que estaría el, esa persona tan insoportable y manipuladora….
-Alexander Trancy- susurro
-¿Cómo has estado mi querida Yuuki Phantomhive? ¿Me extrañaste? Por que yo si y demasiado- me sonríe y me abraza.
