SEGUNDA RONDA

Eran las seis y media de la mañana, Tokaku había logrado dormirse a las dos de la mañana, pero su rutina diaria la obligaba a estar de pie temprano para correr, no era la primera vez que se desvelaba, pero si ocurría más seguido seguramente terminaría cediendo al cansancio, todos los días se había topado con Chitaru haciendo lo mismo, a Haruki solo la encontró el segundo día y Haruki al igual que Haru hablaba sin esperar que Tokaku dijera algo, Azuma no entendía el sentido de hablar sin esperar una respuesta.

-Buenos días, Azuma-profiere Chitaru.

-Buenos días-dice simplemente.

-Te veo cansada, ¿dormiste tarde?-inquiere con amabilidad.

-Sí-profiere la peli azul mientras calentaba.

-¿Cómo está Haru?-menciona la pelirroja acompañándola en el estiramiento.

-Parecía conmocionada al principio, pero se relajó y sigue durmiendo-explica-Parece que estará bien.

-Me alegro, esa imagen es difícil de procesar para alguien tan joven-indica con serenidad.

-Yo tengo la misma edad-informa Azuma seriamente.

-E inocente debo agregar en ese caso-menciona con una sonrisa.

-¿Namatame, a qué te dedicas?-pregunta con total frialdad, el día que la conoció la vio con una katana, eso le indicaba que era esgrimista pero no estaba segura de la profesión de la chica, además no tenía nada que preguntar y lo hizo simplemente para evitarse un silencio incómodo.

-Soy espadachín, practico Kendo, Kenjutsu y Ninjutsu, tengo tercer dan en todas-explica con tranquilidad-¿Qué hay de ti?

-Artes Marciales Mixtas, mi especialidad es el Ninjutsu, Judo y Karate, los junto con otras formas de pelea-aclara la peliazul.

-Es tu primera vez, ¿verdad?-pregunta Chitaru.

-¿A qué te refieres?-exclama Tokaku.

-Es la primera vez que trabajas, ¿cierto?-aclara con una sonrisa nerviosa-Perdón, creía que era clara.

-Sí, es la primera vez que trabajo-responde con suma calma.

-Estoy lista-menciona la pelirroja al estirar los brazos hacia arriba-¿Una carrera?-pregunta Namatame.

-Seguro-expresa, la mira y Chitaru le sonríe, "¿Por qué les gusta sonreír tanto?" Inició la carrera, a pesar de que Chitaru tuviera piernas más largas Azuma se las arreglo para vencerla, terminaron bañándose en las duchas del club de atletismo, se les hacía tarde.

En clase el profesor les había dado la tarea de esuchar un video acerca de probabilidades en su tableta, todas parecían concentradas, Tokaku mira en dirección a Haru, parecía escribir pero no le parecía que hiciera lo que le ordenaron, al fijarse mejor Takechi estaba igual, Otoya mira en dirección a Haru y le sonríe, Ichinose logra formar una sonrisa nerviosa, Azuma no lo comprendía se arreglaron las cosas entre Haru y la psicópata de Otoya así de fácil, "Debo hablar con ella, esta misma tarde", gira un poco la cabeza y mira dormir a Isuke con una almohada sobre su pupitre además usaba audífonos, pero entonces por mera curiosidad desvía la vista a Haruki también dormía, tenía cruzados los brazos sobre su pecho y sus audífonos eran parecidos a los de la pelirosa, "¿Seguirían después de que logré dormirme?".


Era una oficina en lo alto de un edificio, los cristales grandes dejaban pasar la luz de medio día, pero esto le molestó al propietario el cual toca su celular y se opacan los cristales, ya estaba lo suficiente enojado.

-Así que murió el ruso-dice el dueño de la oficina, un hombre de metro sesenta y cinco, japonés, cabello castaño, cincuenta años, canas en los costados, con un traje elegante.

-La seguridad era mejor de la que creía-menciona Kent sentado en uno de los sillones de cuero.

-No me importa que hayas querido hacerme un favor, pero el usar uno de mis hombres como informante no me gusta-expresa con seriedad el hombre-Yo lo creé, es mi mejor arma, y no me gusta que alguien más tenga control sobre él, cuando estén listos los nuevos modelos podrás quedarte con uno como muestra de aprecio, pero Neiji es de mi propiedad, ¿entiendes Keaton?-profiere con toda autoridad.

-Lo lamento, Saoi-pide Kent con seriedad-Pero aunque quisieras no puedes detener a ese muchacho.

-Bien, dejemos el tema Kent-profiere Saoi-Hemos trabajado juntos diez años, te tengo confianza por eso pasaré por alto esa insolencia, y te permetiré una segunda oportunidad para que me alegres la vida-comenta al encender un habano-Pero no cometas errores, te prestaré a Eiko, falla y tu dinero no saldrá de mi bolsillo en un año.

-Lo comprendo, muchas gracias, Takao-se levanta Kent, esta vez formaría un equipo.


Un patio amplio con cespéd, una casa de dos pisos estilo occidental, cristales grandes y concreto, habían dos hombres de pie afuera, listos para una pelea, uno de ellos era Neiji, ahora vestía una armadura más ligera con separaciones de fibra sinténtica resistente en las articulaciones para mayor agilidad, su color era igual al de la arena y no usaba el casco de la armadura, su estatura con ella era la normal uno ochenta, y redujo treinta kilos de peso sobre su cuerpo, pero no era tan buena protegiendo como la otra, el otro era un hombre joven de cabello cobrizo, ojos púrpura, usaba unos guanteletes metálicos y una katana larga desenvainada, otra más corta enfundada en su cinto, vestía un traje de color gris, camisa celeste y sin corbata, era más alto que Neiji por cinco centímetros pero más delgado, Neiji avanza, el hombre evade, lo patea en el abdomen, logra un corte vertical en la armadura, solo rasgándola, Neiji acierta un revés, el sujeto contraataca con una patada al cráneo, corte al brazo, otro más a los costados del torso, entonces recibe un puñetazo en el estómago, y con una patada Neiji lo arroja al suelo, se acerca y agacha, entonces el hombre levanta la mano en su dirección, una fuerza invisble empuja al pelirrojo un par de metros pero no cae, el sujeto se incorpora y sonríe, Neiji tenía una sonrisa de sorpresa y emoción, corre pero otra vez es detenido con el movimiento de la mano de su oponente, el tipo evade un ataque y acierta otro corte en la espalda, lo patea en la pierna, Neiji se inca y la cuchilla se coloca en su cuello.

-Estás muerto, hermano-menciona el sujeto de cabello cobrizo, se escuchan aplausos.

-Muy bien, debes sentirte orgulloso Akio-expresa una chica de cabello púrpura, ojos rosas y un busto ligeramente más grande que el de Isuke claro que esta chica también era más alta, vestía una blusa rosa y un jean-¿Cuánto van? ¿127 a 25 a favor de Neiji? 3-se burla la mujer, Akio quita la katana del cuello de Neiji.

-Sí, pero ya voy ganando cinco veces seguidas-profiere con una sonrisa al envainar la katana.

-Son esos guanteletes electromagnéticos-afirma Neiji sonriendo al ponerse de pie-Si peleara sin metal encima te ganaría.

-O estarías muerto al recibir el primer corte-aclara Akio.

-A tu padre no le gustaría que mataras a su mejor hombre-menciona Hanako al colocarse al lado de Neiji.

-Muy cierto, pero aparte de un reclamo, terminaría sin hacerme nada-profiere el chico con seriedad.

-Creí que eramos amigos, tenme más consideración Saoi-expresa el pelirrojo con una sonrisa.

-De acuerdo, yo invito las copas de este fin de semana-menciona con confianza, mira a la chica-¿No estabas en un trabajo para mi padre?-inquiere con interés.

-Tuve una oportunidad temprana y la tomé, mientras el objetivo termine bajo tierra mi labor está hecha-indica Hanako un poco aburrida.

-Que bueno que regresas pronto-dice Neiji al besarla.

-Que bonita pareja-profiere Akio muy estoico pero lo decía en serio-Supongo que seré el padrino, ¿o no, Neiji?

-No habrá boda hasta que la casa en la playa esté terminada-expresa la pelipúrpura.

-Ella ordena, Akio, pero cuando ocurra ten por seguro que serás mi padrino-explica al tocarle el hombro.

-Gracias, amigo-dice al asentir-¿Hanako, tienes hambre?-pregunta el chico, eran casi de la misma edad, Akio tenía veinticinco pero parecía más joven que ellos y eso que Neiji y Hanako tenían veintitrés.

-Claro-afirma la chica con una sonrisa.

-Genial, les prepararé algo, tengo una nueva receta, les encantará, estoy seguro-menciona de manera jovial.

-Gracias, necesito seis comidas al día para mantenerme en forma-profiere Neiji con alegría.


-No lo olvides Ichinose, al resolver una ecuación de segundo grado debes tener en cuenta las variables, y no olvidarte de los productos notables-explica Kouko seriamente, estaba en la biblioteca con Azuma e Ichinose, Haru le había pedido ayuda con el deber de matemáticas.

-Sí, no se me olvidará Kouko-expresa la sonriente muchacha.

Azuma miraba atentamente su propio trabajo, estaba impaciente quería hablar con Haru pero apenas terminaron las clases la chica de ojos rosáceos la convenció de ir a estudiar con Kouko a la biblioteca, ninguna de las otras estaban por ahí, seguramente no les interesaba o como en el caso de Banba le prohibieron el ingreso cuando se enojo con el final de un libro y armó un escándalo, Sumireko se había encargado de sacarla del lugar y ahora había una fotografía en la entrada prohibíendole el ingreso.

-¿Tokaku, cómo te va?-pregunta Haru muy sonriente.

-Ya terminé-expresa la peliazul.

-¿Te aseguraste de comprobar?-indaga Kaminaga.

-No-dice seriamente.

-Deberías comprobar-aconseja la chica de lentes.

-Después.

-No seas tan seria, Tokaku, deberías sonreír-profiere con alegría-Eres bonita pero lo serías más si sonrieras-Azuma se sorprendió de aquellas palabras aunque su rostro no denotaba una sola emoción, "¿Bonita? Es la segunda vez en mi vida que alguien me dice así, Haru ¿porqué tienes que ser tan linda?"-Silencio-se escucha, era la bibliotecaria molesta por el ruido que provocaba su mesa, Haru agacha la vista.


-¿Vienes hoy al gimnasio?-pregunta Chitaru.

-No, quisiera que me acompañaras al club de química, quiero inscribirme-indica Kirigaya con una dulce sonrisa.

-Claro, ¿cuándo quieres ir?-pregunta la pelirroja.

-Ahora-anuncia sonriente.

-En ese caso, vámonos-dice al dedicarle una sonrisa, se toman de la mano y salen de la habitación.

-A mí me agradaba más Sailor Júpiter-expresa Haruki que andaba en el pasillo junto con Isuke.

-Ara, mira quienes vienen ahí, loli y lolicon 3-exclama la pelirosa sin remordimiento alguno.

-Chitaru, Hitsugi, buenas tardes-saluda-Me disculpo por ella-dice un poco nerviosa.

-No lo hagas, es la verdad 3-profiere muy segura de sí.

-Tiene razón en una cosa, no debes disculparte por ella-dice Chitaru muy seria-¿Inukai, te hace sentir mejor condenar a los que te rodean?-profiere ásperamente.

-Sí 3

-No hay caso contigo-expresa Kirigaya algo molesta y Chitaru se pasa la mano por el cabello exasperada.

-Isuke-sama…

-No digas más, se nos hace tarde-menciona la pelirosa al llevársela de la mano.

-Hasta luego-expresa Haruki con una sonrisa-Si ves a Kouko dile que esta noche no pase por nuestra habitación-dice a la distancia.

-Idiota, ¿por qué sigues hablando con ellas?

-Son amigas-expresa la pelirroja antes de entrar en la habitación.

-¿Eso no te pareció extraño?-pregunta la pequeña peliazul.

-Después de lo de ayer no me sorprendería-afirma la pelirroja-Sigamos.

-¿Veías Sailor Moon?-pregunta Hitsugi.

-Desde luego-sonríe la chica alta-También me gusta Madoka Magika.

-A mí igual-se sonríen con complicidad, siguen su camino.

-¿Te gustan las mujeres?-inquiere Kirigaya muy alegre.

-¿Eh?-se petrifica la pelirroja.


-Haru, quiero conversar contigo-menciona muy tranquila, eran las cuatro de la tarde.

-¿En serio?-sonríe un poco confundida-Digo, me encantaría, ¿de qué quieres hablar?-se corrige muy alegre al sentarse en la cama, Tokaku se sienta a su lado.

-Ayer parecías impactada ante el accionar de Otoya, y hoy arreglas las cosas con ella, ¿por qué?-indaga con un tono ligero.

-Me protegió, sé que lo hacen por deber pero…-menciona en un susurro.

-Espera-exclama la peliazul-¿Sabes que te protegemos?-lo de Otoya podía esperar a después de esto.

-Sí, lamento no habértelo dicho, pero realmente quiero creer que son mis amigas-pronuncia Haru con una sonrisa pero una mirada triste.

-Sabías que querían asesinarte-era una aclaración más que una pregunta-¿Por qué no huíste a algún lugar donde pudieras estar a salvo?-indaga con curiosidad.

-Porque aquí está mi hogar-sonríe la chica-Mi tía me cuida, es mi única familia-sigue sonriendo-Mis padres murieron protegiéndome, así que Haru vivirá por que ellos se sacrificaron por aquel motivo, para que yo viviera feliz-menciona ahora triste.

-No puedo decir que te entiendo-dice de manera seria-Pero te cuidaré como lo hizo tu familia y puedes considerarme tú amiga-su voz se suaviza y podía percibirse un toque de simpatía en ella.

-Gracias Tokaku-exclama emocionada la chica al abrazarla, Tokaku responde al abrazo haciendo lo mismo, el abrazo se corta y se miran a los ojos, Haru tenía una dulce sonrisa y aunque Tokaku no se diera cuenta ella también.

-¿Quieres algo de beber? Tengo Sed-comenta la chica de cabello rojizo, se levanta va hacia la nevera, tan solo al abrir un pocose percata de algo aterrador-¡Tokaku!-llama.

-¿Qué pasa?-indaga sorprendida al acercarse, Haru solo se aparta y la peliazul observa una granada con un hilo-Ve por Kaminaga, ella es experta en explosivos-ordena.

-En seguida-pronuncia Haru al salir con rapidez.

Azuma quita el cable, asegura la granada e inspecciona el refrigerador, observa una botella llena pero la tapa había sido abierta, toma su cuchillo, abre un agujero en la botella, al vaciarse identifica otro tipo de explosivo, no tenía idea de que era pero estaba ahí.

-Ya estoy aquí, Azuma-anuncia Kouko.

-Mira esto-pide Azuma.

-Granada de piña, usada en la segunda guerra mundial por los estadounidenses, hay mejores hoy en día-menciona al inspeccionar el frigorífico-Explosivo plástico-informa al seguir revisando-Necesitamos hacerlos estallar, debemos sacarlo de aquí y llevarlo a un lugar apartado-menciona al mirarlas-Alguien debe moverlo sin que se sacuda mucho.

-Iré a traer a Sagae-menciona Azuma con toda seriedad.

-Me llamaron-entra Haruki.

-¿Cómo sabías que te necesitábamos?-inquiere Kaminaga.

-Pues escuché un alboroto, solo vine a ver que pasaba-menciona con una sonrisa-Una granada de piña, a este sujeto le gustaba lo clásico-comenta la pelirroja al inspeccionar el frigorífico.

-Necesitamos un vehículo para alejar esto-profiere Kouko-Llamaré a Hashiri-tras marcar espera unos segundos-¿Hashiri?

-Sí, ¿qué pasa?-se escucha su voz.

-Necesitamos transporte para mover explosivos-indica.

-¿Una bomba? ¿Cómo llegó ahí?-expresa sorprendida.

-Tú dímelo, estás a cargo de las cámaras-profiere la pelinegra.

-Cierto, vayan al estacionamiento de la escuela en diez minutos, llevaré transporte y la respuesta-cuelga la rubia.

-Hashiri tendrá preparado el transporte, Sagae, por favor-pide Kaminaga muy seria.

-Tengan libre el camino-pide Haruki al desconectar el pequeño congelador, lo levanta con suavidad y empieza caminar.

-Esperémos que el vehículo sea adecuado para el transporte-menciona Kouko al abrir la puerta, afuera estaban todas las chicas alrededor de la entrada-¿Qué hacen todas aquí?-indaga Kouko.

-Suzu nos habló sobre una bomba-exclama Otoya muy emocionada.

-Lo lamento, Kouko-profiere Shutou con una sonrisa amigable.

-¡Banba, tengo explosivos!-grita la pelirroja que sostenía el recipiente de la bomba.

-¡Genial! ¡Hagámoslo estallar!-exclama Banba con gran emoción.

Por la algarabía habían olvidado llevar sus pistolas, excepto Kouko que cuando Haru llegó a su cuarto hablándole de la bomba lo primero que hizo fue coger su arma que estaba al lado de la Biblia, pero no parecía haber un peligro inmediato así que no importaba, al llegar al estacionamiento se sorprendieron al ver que el vehículo que Nio había traído era un blindado del equipo antibombas de la policía, ¿de donde diablos sacó eso?

-Buenas tardes-dice Nio-Pues vi los videos, el sujeto está con un pasamontañas, al ver los videos de las otras cámaras lo vi entrar al complejo de la misma forma-informa muy calmada-En conclusión, no tengo nada-profiere con su sonrisa gatuna.

-En serio eres inútil 3-pronuncia la pelirosa.

-Listo, ¿cómo nos vamos?-pregunta Haruki al mirar a todas alredor del vehículo tras dejar la bomba dentro.

-¿Alguien sabe conducir un autobús?-pregunta Hashiri.

-Yo-levanta la mano Sagae,-Una vez…-quiso contarles pero…

-Grandioso, tú conduces el autobús de la escuela-ordena Hashiri.

Así se hizo, Haruki condució siguiendo a Nio que conducía el bilndado con Kaminaga y Suzu acompañándola, conducieron una hora hasta una zona oficial para la desactivación de material explosivo, eso significa que podían explotar el refrigerador, el lugar estaba seco, lleno de arena y polvo por las constantes pruebas con explosivos, Haruki al bajarse volvió a mover el contenedor, Sumireko todavía se preguntaba porque no se lo pidieron a ella, estaba un poco celosa, ya con el refrigerador en su sitio…

-Puedo ponerle un detonante o simplemente un hilo para tirar del seguro a una distancia prudencial-expresa Kaminaga.

-¿Cuánto necesitas?-inquiere Sagae al sacar un hilo de nylon de entre las pulseras de su muñeca-Aquí tengo treinta metros.

-¿Por qué tienes algo como eso?-pregunta Kouko muy sorprendida y algo preocupada al tocarse el cuello.

-Es una herramienta flexible y multipropósitos-sonríe Haruki.

Tras usar todo el nylon de Haruki, se colocaron junto a Kouko expectantes, habían visto muchas explosiones pero otra no estaba de más, Sumireko y Haruki habían colocado el protector de policarbonato, el cual era transparente y les permitiría ver con mayor seguridad.

-De acuerdo, explosión en tres, dos, uno-explosión, se esucha un gran estruendo, mucha luz, el frigorífico se hace pedazos, la puerta cae a pocos metros de ellas y llueve tierra entre los vitoreos de las espectadoras.

-¿Alguien trajo más?-pide Shinya.

-Aquí hay un montón-explica Nio-Vamos con Daiki, él es el encargado de este lugar, hay una bodega repleta de explosivos esperando a ser probados-indica con algarabía.

-Esperen-pronuncia Haruki algo pensativa, todas se detienen a verla.

-Tiene razón, ¿no creen que pudieron seguirnos?-expresa la pelirosa.

-¿Ah?-exclama con sorpresa Sagae-¿Cómo sabías lo que iba a decir?

-Isuke también lo pensó, idiota 3-responde de forma alegre.

-Tienen razón-exclaman Kouko y Shiena.

-¿Hay alguna forma de comprobarlo?-Kaminaga le pregunta a Nio.

-Sí, iendo con Daiki-sonríe la rubia. Unos dos minutos después.

-Daiki, ¿cómo estás?-saluda la rubia a un hombre de cabello negro, ojos azules, treinta años y un metro setenta de estatura.

-Señorita, Hashiri, ya escuché la explosión, ¿necesita algo más?-pregunta amablemente, tenía otros cuatro subordinados con él.

-Sí, quiero que contactes con la caseta de seguridad y preguntes si observaron algo sospechoso-indica la pequeña rubia.

-De inmediato-toma su celular-Soy Daiki, ¿vieron algo sospechoso tras el grupo de Yuri-sama?-indaga con seriedad.

-Pasaron tres vehículos, diferentes colores y marcas en un intervalo de tres minutos, puede que no sea nada, pero habían cuatro individuos en cada auto-responde el sujeto al otro lado.

-Gracias-cuelga-Sí, las siguieron-anuncia el hombre.

-Demonios, habrá que pensar en algo-expresa Nio.

-¿Aún quieren ver explosiones?-pregunta Kouko.

-Me gusta como suena-pronuncia Banba.

-Este es plan-profiere Kaminaga al tomar un bolígrafo de Daiki y un papel en blanco de la diminuta oficina de campo-Llenaremos el autobús con explosivos, lo enviaremos primero como cebo, cuando se aparquen para detenerlo lo hacemos estallar-explica al dibujar círculos y líneas en el papel.

-Me gusta-menciona Kenmochi-Puedo crear un radiocontrol para el autobús, pero también debo fabricar el mecanismo para los cambios, embrague, freno y acelerador-dice mientras pensaba-Denme tres horas-pide con confianza.

-Bien, al caer la noche e ir con las luces apagadas entenderán que los descubrimos y pensarán que tratamos de evadirlos-profiere Kouko.

-¿Cuando se acerquen no notarán que nadie conduce?-inquiere Azuma.

-Se sorprenderán pero creerán que el conductor se agachó, se acercarán con cautela y los hacemos estallar-indica Kaminaga con seguridad.

-Haruki, Shinya, ustedes me ayudaran-era más una orden que una petición por parte de Shiena.

-¡Señora sí señora!-exclaman en firme pero con una sonrisa.

-Suzu, ¿quieres ayudarme con el mecanismo de detonación? Por favor-pide cortésmente Kouko.

-Sería un placer-menciona la chica de cabello azul que no era ni Hitsgui ni Tokaku.

Las demás chicas ayudaron en lo que pudieron a excepción de Inukai y Kirigaya, la pequeña peliazul no podía cargar nada e Isuke no quería arruinarse las uñas.


-Se están tardando-profiere una mujer de cabello rubio, apegada a un auto rojo mientras fumaba, la noche era oscura apenas tenía luna.

-Ya ha oscurecido y no hay rastro de ellas, saben de nosotros-menciona Eiko un tipo de cabello blanco, treinta años, una cicatriz que le recorría desde abajo del ojo derecho hasta el final de su cuello-No importa, no hay otra salida de este lugar, tendrán que aparecer en cualquier momento.

-Jefe, detecto movimiento-avisa uno de ellos.

-Suban a los vehículos, es hora-ordena al entrar en el suyo.

-Las luces están apagadas, ¿por qué?-inquiere la rubia.

-¿Miedo Kelly?-ríe Eiko-Creyeron que nos aburrimos y nos fuimos, pero para ser precavidas conduncen despacio a oscuras hasta que estén seguras-afirma el hombre mientras conduce.

-Suena lógico-profiere al mirar al frente de nuevo.

Cubren el camino poniéndose de costado y uno de frente, el autobús se detiene, las luces de los autos les advierte de la falta de conductor-Paul, revisa el motor, Hiro, ustedes rodeénlo-ordena Eiko un poco confundido, sus hombres llevaban pistolas automáticas no eran para enfrentarse a un blindado pero él si tenía un rifle semiautomático del calibre 45 con munición perforante, seis de ellos se acercan con lentitud, Paul intenta abrir el compartimiento del motor pero estaba atascado-Ábranlo de desde dentro-pide, uno abre la puerta mientras el otro lo cubre, al ingresar no pude encontrar a nadie-Está vacío-exclama, se acerca al asiento del conductor, observa todo el sistema del auto-Este vehículo es control remoto-informa, todos estaban por de más confundidos, el tipo se agacha para observar mejor el mecanismo y su corazón se paraliza, había C-4 pegado debajo del volante, antes de que siquiera pudiera gritar siente mucho calor, un sonido potente y una descomunal fuerza golpearlo después no sintió nada más, la explosión acabó con él, y todos los que se habían acercado al autobús, ahora ardía en llamas, ante la mirada sorprendida de Eiko y Kelly, a unos treinta metros se encienden la luz de una camioneta grande y negra, los seis que todavía estaban vivos abren fuego.

-Parece que algunos siguen vivos-menciona Nio al conducir en dirección a las balas, el vidrio resistía, entonces una bala impacta de tal manera que todo el cristal se quiebra bloqueando toda la vista-Esto es malo-anuncia la rubia, escucha un estallido, el auto derrapa, pero Nio logra frenar-Vamos atrás-ordena la rubia a Kouko y Suzu, ellas entran por una puerta que daba paso a la parte posterior.

-¿Qué pasó?-pide Azuma en el suelo con Haru encima por la brusquedad de la sacudida.

-Idiota, quítate-Isuke empuja a Otoya la cual choca con Haruki.

-Se reventó un neumático-informa la rubia.

-Tendremos que abrirnos pasó-indica Kouko con seriedad.

-Tienen armas-profiere Azuma al estar en una posición vertical de nuevo, los disparos encontra del auto se incrementaban-Yo solo tengo cuatro dagas-dice con un poco de temor.

-Si tan solo pudiéramos usar las puertas traseras como escudo-expresa Kaminaga ya muy preocupada.

Sumireko y Haruki miran las puertas, luego se miran entre ellas, se sonríen-¿Qué dices Hanabusa?-exclama la pelirroja-Hagámoslo-pronuncia con confianza, primero usando una de las dagas de Tokaku aflojaron las juntas de la puerta, con un fuerte empujón salen del auto colocándose cada una a un lado, un hombre algo sorprendido estaba en un punto en el cual las puertas no cubrían, este hombre que no reaccionó a tiempo recibió tres dagas en el cuerpo cortesía de Azuma, no lo mató pero quedó en shock, los disparos continuaron, Haruki pone en horizontal la puerta y la usa para golpear contra la camioneta a una mujer rubia y un hombre de cabello negro, deja caer la puerta, se coloca sobre la rubia y de un solo puñetazo al rostro la noquea, el otro hombre intenta apuntar, Haruki le sujeta la muñeca, la disloca de un tirón, el hombre grita y un fuerte golpe en la sien lo calla; Hanabusa golpea con fuerza al primero que observó, derribándolo, Kouko con su arma dispara desde un costado distrayendo a los dos de pie, Sumireko deja la puerta y velozmente sujeta el arma de un sujeto, un rodillazo al plexo, lo toma del cuello y lo avienta con fuerza a la camioneta, un sujeto de cabello blanco dispara con un rifle en su dirección, se escucha como si las balas dieran contra el metal del blindado, Kouko acierta un disparo en la pierna del hombre este cae, Hanabusa le arrebata el arma, el sujeto sonreía.

-Vaya, funcionó-expresa Hashiri muy alegre-Buen trabajo Kaminaga, el plan salió estupendo-felicita la rubia mientras se acerca con brincos hasta el hombre de rodillas ante Sumireko-No me pareces unos de los hombres de Keaton, ¿para quién trabajas?-pide Nio muy sonriente.

-Tendrás que matarme, no hablaré-profiere el sujeto.

-De acuerdo 3-expresa la pelirosa al sacar una pequeña pistola y dispararle sin pestañar.

-Oye, podía hacerlo hablar-reclama la rubia.

-Muy tarde-dice Isuke al girar el arma en su índice y soplar el cañón, ella sonríe.

-Los demás siguen vivos-exclama Otoya muy emocionada-¿Me dejan uno?

-No-ordena Nio-Déjenlos, que vayan con su jefe y de seguro les harán algo peor de lo que Otoya pudiera pensar-menciona con una sonrisa de tiburón.

-¿Ahora cómo nos vamos?-vuelve a preguntar Haruki, todas miran los autos, tenía un poco de ceniza, partes despintadas pero estaban a la distancia suficiente para sobrevivir-Espero que hayan dejado las llaves puestas-indica la pelirroja.


-Ha sido emocionante, ¿no lo crees Sumireko?-exclama Banba con emoción de vuelta en la habitación.

-Sí lo ha sido-sonríe Hanabusa, cubría su brazo izquierdo con el derecho, tratando de ocultar el impacto que había recibido, pero recibir un disparo en el brazo no era ningún problema para ella-¿Banba, recuerdas la primera noche?-inquiere un poco nerviosa.

-Sí-sonríe Banba, "-Te dije que le gustabas", "-No ha dicho nada", "-Yo sé lo que va a decir", "-No me dejes de nuevo", "-No voy a ninguna parte, suerte Mahiru", Mahiru se puso al mando.

-¿Por qué estabas tan nerviosa?-pregunta con amabilidad.

-Yo… a mí…-no podía juntar una oración de lo asustada que estaba-A mí…me pareces atractiva-logra expulsar.

-Gracias-menciona con una sonrisa nerviosa, no entendía el motivo, desde el primer día no pasaba-No tienes porque estar nerviosa, tú también me atraes-comenta con una dulce sonrisa.

-A…-se le cortaba el habla, "-No esta vez, mantente centrada", "-Sí…lo intentaré", "-¿Besito de la suerte?-ríe Shinya", "-Después-comenta Mahiru muy nerviosa".

-¿Quieres que salgamos este fin de semana a dar un paseo por la ciudad, solo las dos?-formula Sumireko con elegancia sentándose a su lado, "Se ve tan linda con esas mejillas sonrojadas, ¿será así cada vez que encuentra a una chica que le gusta? ¡Ooh, están linda con esos ojos brillantes y su cabello!, respira, respira, no pierdas compostura".

-Sí-expresa en un susurro la peliplateada.

-¿A dónde te gustaría ir?-pregunta muy cordial, "Es adorable, no entiendo lo que le sucede, pero es tan adorable".

-Quiero…quiero…-trata de responder pero con mucho miedo-Quiero conseguir un pato de hule-logra pronunciar.


Neiji descansaba en su cama, al lado de su novia, hacia un calor agradable, aunque Neiji solo necesitaba dormir cuatro horas podía hacerlo hasta que Hanako se despertara, pero su teléfono lo despertó-¿Hola?-expresa algo somnoliento.

-Soy tu jefe-expresa una voz al otro lado.

-¿Takao o Akio?-indaga Neiji pues a pesar de que Akio no se pareciera a su padre la voz era idéntica.

-Takao-expresa.

-¿Jefe, qué necesita?-pregunta el pelirrojo.

-Kent gastó su última carta, prepárate, entrarás en juego-ordena Saoi con seguridad y algo de enojo en su voz.

-A la orden, iré temprano a su oficina, señor-menciona el pelirrojo antes de colgar, se vuelve a acostar.

-¿Quién era?-pide Hanako pasando su brazo por el pecho de su pareja.

-Saoi-pronuncia.

-¿Takao o Akio?-pregunta.

-Takao-ríe el pelirrojo-Parece que ya me tiene un nuevo trabajo-voltea a mirarla.

-Ya que me despertaste que tal si hacemos ejerciciso nocturnos-profiere con una voz seductora que aceleraba el corazón de Neiji.

-Por supuesto-expresa con avidez.