No hay tristeza en su caída. No hay nada, solo el reconocimiento de que está cayendo, que todavía no está muerto, y de que puede salvarse, si así lo desea. Le toma un momento decidirse, antes de abrir con desesperación un portal mágico, a algún mundo. Cualquier mundo.
Por supuesto, lo más fácil es abrir la última puerta que abrió. Solo después de hacerlo Loki se arrepiente. Porque la última puerta que abrió fue hacia Jotunheim.
…
A pesar del luto obligatorio de 10 días por la trágica muerte del príncipe Loki, en Asgard la gente tiene el incontenible deseo de festejar, y aprovechan los funerales reales para hacerlo.
Para Thor, en cambio, solo hay tristeza, y una extraña sensación de no saber qué hacer o a dónde ir.
Sus amigos tratan de entenderlo, dándole palmaditas en la espalda y dedicándole confusas sonrisas de simpatía, pero en el fondo la muerte de Loki, sobre todo después de su corto y funesto reinado, los llena de alivio. A decir verdad, nunca le tuvieron mucho cariño para empezar.
Odin parece tomar la muerte de su hijo con admirable entereza, aunque todo el reino ve sus muestras de inconmensurable dolor durante su discurso, en el velatorio.
Dicho sea de paso, nunca hubo funerales más fastuosos en la historia de Asgard, o eso comenta la gente. Thor se enorgullece de eso, ya que fue él quién lo organizó todo, con la ayuda de su madre. Frigga preparó las flores y las carrozas, como en un trance, casi como si no supiera por qué estaban haciendo todo eso, o por quién. Thor la miró beber botella tras botella de hidromiel sin saber qué decir. Fue la primera vez que se percató de la debilidad de su madre por la bebida.
Además de lidiar con la pérdida, la familia real debe reconstruir el Bifrost antes de que la relación y las negociaciones con los otros reinos se vean afectadas, y decidir qué hacer con Jotunheim. Odin menciona al pasar que podrían aprovechar el vacío de poder para invadirlos, o, como lo llama él, "anexar" Jotunheim a Asgard.
Frigga frunce el ceño y sigue sorbiendo de su copa.
Thor propone llevar alimentos y asistencia médica, además de organizar donaciones para ayudar a reconstruir el daño hecho por Loki. Odin se queda en silencio por un momento, y luego le sonríe. -Estás aprendiendo, Thor. Algún día serás un gran rey.
Thor escucha indiferente. "Algún día; pronto; nunca. El trono de Asgard ya no parece tan importante". A decir verdad, ya nada parece muy importante para Thor.
Un día, mientras Thor entrena con sus amigos por primera vez desde la muerte de su hermano, Sif le comenta:
-Tus golpes son terriblemente imprecisos, Thor.
Él le contesta con apatía -¿Y qué esperabas?
…
Los primeros días de Loki en Jotunheim son los peores de su vida.
Aterriza sobre el hielo con un fuerte golpe que le quita el aliento. Medio vivo, medio muerto, mira a su alrededor, confirmando donde se encuentra. Un par de niños Jotun lo miran desde lejos, entre divertidos por su extraña apariencia y temerosos.
Loki rápidamente busca un lugar donde esconderse. Mira a su alrededor hasta encontrar una pequeña hendidura entre heladas rocas. Una vez allí, cambia su apariencia a su verdadero color de piel y ojos, sus colores Jotun, y se deshace de su delatora armadura asgardiana enterrándola bajo la nieve. Lo único que lo diferencia de cualquier otro gigante de hielo es su tamaño. Loki se sobresalta al oír una chillona voz detrás suyo.
-¿Porqué eres tan bajo? ¿Eres un niño como nosotros? -le pregunta uno de los pequeños Jotun, que mide casi lo mismo que él.
-No me fastidies. -Loki lo empuja, tratando en vano de sacárselo de encima.
-¿Porqué llevas tantas ropas puestas, eh? -le pregunta otro de los niños.
-Porque tengo frío, ¿por qué sino?
Esto despierta las carcajadas de los pequeños Jotun, que no llevan puestos más que unos cortos y andrajosos pantalones.
-Yo creo que eres un fenómeno, un Jotun enano. Además te vimos cambiar de color.
-Muy bien: sí, soy un fenómeno. Ahora, déjenme sólo. -contesta Loki con cansancio.
Los niños lo miran con ojos grandes como platos y exclaman un "¡Oh!" apreciativo. -¡Vimos a un fenómeno, vimos a un fenómeno! -cantan mientras saltan y bailan a su alrededor.
Loki esta demasiado agotado para enojarse o intentar matarlos o simplemente levantarse del suelo e irse de ahí. Solo los mira y suelta un largo suspiro.
Más tarde que temprano, los niños se aburren de él y vuelven a sus respectivos hogares dejando a Loki solo con sus pensamientos. Aunque dadas las circunstancias, sus únicos pensamientos son de hambre, agotamiento y de sorpresa, cuando se percata de que en su forma Jotun no siente el frío. "Y de eso debían reírse esos mocosos."
Cuando el tenue sol se oculta tras el horizonte, Loki escucha algo que lo hace salir de su apatía: aullidos. Los más extraños y aterradores que escuchó en su vida, y van acercándose. Mientras mira por sobre su hombro esperando ver grandes fauces abiertas en cualquier momento, una enorme mano le aferra el brazo.
-¡…!
-No te asustes, fenómeno, soy solo un compañero obrero. Me llamo Gunlad. Mi hijo me dijo dónde estabas, y supuse que un engendro como tu no tendría dónde pasar la noche. ¿Me equivoco?
-… No.
-Entonces sígueme. Rápido, antes de que las alimañas te encuentren.
-¿Adónde me llevas? -pregunta Loki antes de levantarse del suelo.
-¡Por Surtur, realmente eres pequeño! Te llevo a mi casa. Allí no hay espacio ni comida de sobra, pero nos la vamos a ingeniar. Apuesto a que tienes hambre, ¿eh?
Así Loki no tuvo otra opción que ir a vivir a casa del gigante Gunlad y su familia.
…
En Asgard, el dios del trueno sueña.
Espasmos agitan sus miembros. Gira hacia un lado, enredándose en las sábanas, y aprieta los dientes. Desde hace incontables noches sus sueños recrean siempre la misma escena, pero con un desenlace diferente.
Cuando Loki se suelta, Thor se libera del brazo de Odin, hasta que también él cae. Cerca, cerca; la imagen de su hermano se acerca. Y Thor alarga una mano para alcanzarlo. Lo toma por un tobillo, y con la otra mano llama a Mjolnir.
Al fin juntos, los dos hermanos vuelan a casa con la ayuda del martillo.
El cuerpo de Loki se siente tan bien en sus brazos. Se parece tanto a una mujer. Thor lo tiene tan cerca que puede olerlo. Ahora Loki es Lady Loki, y le susurra una invitación al oído, una que Thor no puede resistir.
Los dos dioses entran al palacio; Lady Loki lo lleva a su habitación. De pronto están besándose. Los labios de su hermano son fríos, y tan, tan suaves.
Thor quiere deshacerse de su armadura, quiere arrancar el vestido de su hermano. Necesita que sus cuerpos estén más cerca. Pero algo le impide hacerlo. Sus manos no le responden, y Loki comienza a separarse de él, se va, su figura cada vez más imprecisa.
Thor le pide que no se vaya, pero ya nota como el sueño se desvanece, dándole paso a la realidad.
Se despierta, y maldice por tener que sufrir estos sueños, y por no poder volver el tiempo atrás.
…
Vivir en Jotunheim no es tan terrible como Loki se había imaginado, y, al mismo tiempo, es mucho peor.
Por ejemplo, los gigantes no son apestosos como los describen las leyendas asgardianas, o al menos no huelen más que cualquier otra raza que Loki conociera. Y es verdad que los buenos modales no existen para los Jotun, de ahí que ninguno intente esconder su morbosa fascinación por el tamaño de Loki, pero nadie le niega refugio, alimento o información cuando Loki lo necesita.
Le sorprende también ver que los gigantes no comen niños, como le contó uno de sus maestros en su infancia, aunque lo que sí comen no es mucho mejor. Loki, acostumbrado a manjares dignos de un príncipe, ahora debe conformarse con fibrosas raíces hervidas de sabor terroso, galletas livianas como el aire que parecen dejarlo más hambriento que antes de comerlas, un espeso dulce elaborado con la ácida "miel" de un insecto que Loki prefiere no conocer, y, si tienen suerte, la exigua carne de unas aves pequeñas que visitan los jardines de las casas polinizando las duras hierbas que los Jotun llaman flores.
En pocas palabras, la comida no abunda, pero al menos no les falta; la familia de Gunlad es de las pocas afortunadas que escaparon al desastre provocado por el propio Loki, desastre que dejó miles de casas en la ciudad vecina de Utgard reducidas a escombros, y miles de gigantes sin techo o atrapados entre las ruinas, sin comida ni agua. Quizás saber esto sea el motivo por el cual él acepta vivir entre estos gigantes sin quejarse.
De a poco Loki empieza a sentir curiosidad por esta ciudad, y hace algunas preguntas.
-¿De veras que no sabes cómo se llama? –Gunlad lo mira de reojo. -Pues se llama Utgard. ¿Cómo puede un Jotun ignorar el nombre de una de las más importantes ciudades del reino?
Loki inventa una historia sobre un pasado viviendo en una feria de fenómenos como él, a los que llevaban y traían de pueblo en pueblo, manteniéndolos en la ignorancia. De esa forma intenta justificar su total falta de conocimientos sobre este mundo. Cuando termina de contar esta inverosímil historia, el gigante lo mira por un largo rato, para luego encogerse de hombros.
Y un día Loki decide acompañar a Gunlad hasta esta ciudad, para ayudarlo a vender unas botellas de un preparado medicinal casero que el mismo Loki preparó, más por aburrimiento que por sincero interés. Es así como ve de primera mano a las víctimas de la catástrofe que él mismo ocasionó.
…
Parte de la ciudad, los edificios más antiguos, son prueba del orgulloso pasado de Jotunheim. "Algunos hasta recuerdan a la parte vieja de Asgard", piensa Loki. "Asgard…" Por un segundo su mente vuelve a cierto hermano que dejó atrás, en una vida pasada, pero rápidamente sacude ese pensamiento de su cabeza y vuelve a concentrarse en los edificios que lo rodean.
La diferencia entre Utgard y su antiguo hogar se hace más notoria en los edificios más modernos, construcciones bajas, apiladas unas sobre otras, sin adornos ni la más mínima intención de seguir un diseño estéticamente agradable, concentrados en la utilidad y la economía de los materiales. En algunas zonas estas construcciones son de tal fragilidad que parecen temblar con el viento.
Mientras Gunlad se dirige a la parte comercial de la ciudad, Loki decide investigar esta exótica urbe por su cuenta. Al caminar por las calles, Loki despierta muy poca curiosidad por parte de los peatones. Parecen estar muy ocupados en sus propios problemas como para dedicarle más de un segundo de su atención a un "fenómeno" como él, antes de seguir caminando.
Es Loki, en cambio, quién encuentra detalles dignos de su atención a cada paso. Los vagabundos durmiendo en las calles, por ejemplo, son un enigma para alguien como él. "¡Pero qué curioso! Esa familia se refugia bajo una montaña de desechos en forma de vivienda improvisada, en plena vía pública. Bastante ingenioso." piensa el joven príncipe.
"Si todos los edificios hubieran sido como los más antiguos, todavía estarían en pie, y todos estos gigantes seguirían teniendo un hogar. La catástrofe, de la que sin dudas me hago cargo, no hubiera sido tan monumental si Jotunheim fuera el imperio que supo ser y tuviera los medios para recuperarse. El desastre del que soy testigo tiene más de un responsable. Todo Asgard podría considerarse culpable de esta decadencia; fueron las políticas de mi padre las que llevaron a Jotunheim a esta pobreza. Por eso, querido Odin, estoy dispuesto a compartir la culpa contigo." Así reflexiona Loki, mientras se desliza con gracia, casi patinando, sobre la helada superficie de las calles con una risilla en sus labios.
…
Thor no puede seguir negando ciertos sentimientos, nada fraternales, que tiene hacia su difunto hermano. Los sueños fueron solo el comienzo. Ahora su mente está constantemente plagada de imágenes de Loki, recortes del pasado, que fue atesorando en su inconciente, y que los últimos acontecimientos han desenterrado.
Thor se pregunta por qué su mente es tan cruel; Ahora que Loki no está, él al fin entiende qué era ese deseo insatisfecho que tiraba de su corazón al ver a su hermano. Ahora tiene tantas cosas que decirle. Pero cierta voz en su cabeza no deja de recordarle lo aberrantes que son estos sentimientos.
"Eres una vergüenza, Thor. Al final estás tan enfermo como tu difunto hermano. Imagina la decepción de tus padres al enterarse que su primogénito no es más que un sucio pervertido…"
Thor ahoga un sollozo, y sigue recordando el pasado.
…
Cuando Loki vuelve a casa de Gunlad, su esposa, Gerd, se ofrece a cortarle el cabello al estilo Jotun.
-No sé si te lo dijeron antes, pero con ese cabello pareces una muchacha.
-No hay nada de malo en parecerlo. Algunos pagarían una buena suma por una noche con esta muchacha. -contesta Loki palmeándose un glúteo.
Gerd suelta una fuerte carcajada, como acostumbran los gigantes, y lo obliga a sentarse en el taburete que preparó para la tarea.
Por un momento, mientras las navajas hacen su trabajo, Loki recuerda a su madre cortando su cabello cuando niño, y un suspiro escapa de sus labios.
-¿Nostálgico? -pregunta la giganta.
-Si…, pero no tiene caso. No puedo volver a… mi propio hogar.
-¿No sientes curiosidad acerca de mi historia?
-Ya nos has contado una "historia". No voy a forzarte a contar otra.
-¿Y si te contara la verdad? Al menos toda la verdad que estoy dispuesto a contar.
-Pues adelante, si tienes la necesidad…
Loki se queda un momento en silencio antes de comenzar:
-Como habrás notado, no soy de por aquí. Y me refiero a este mundo. Fui criado en otro reino, por una familia de otra raza.
-¡Ah! Debes ser uno de esos huérfanos de la última Gran Guerra.
Loki sonríe. -Nunca lo había pensado de esa forma, pero sí, supongo que lo soy… Mi madre adoptiva me aceptó de inmediato, y me veía con los mismos ojos que al hijo de sus entrañas, mi hermano T… -Loki se muerde la lengua; revelar el nombre de Thor sería su perdición. Si los gigantes supieran su verdadera identidad, no cabe la menor duda de que lo lincharían en la plaza del pueblo. -Disculpa, pero prefiero no nombrar a mi hermano.
Mi padre, en cambio… Supongo que para mi padre yo sólo era el receptor de su caridad. Fue él quién me encontró y me llevó a vivir con su familia.
-Entiendo: vivías de la caridad de su familia, como ahora vives de la nuestra.
Loki aprieta los dientes, a punto de volverse y golpear a la giganta en medio de su redonda cara, pero resiste el impulso al sentir la navaja muy cerca de su cuello. -¿Ese comentario es malintencionado o es la típica falta de tacto de tu raza?
-Querrás decir "nuestra raza".
-… Últimamente ya no sé a qué raza pertenezco.
La giganta sacude los cabellos que han caído sobre los hombros de Loki, limpia la navaja en su delantal y le pregunta: -Dime, fenómeno, ¿por qué dejaste a tu familia adoptiva?
-… Porque mi padre nunca me vio con los mismos ojos que a su adorado hijo de sangre. Nunca pude ganarme su respeto.
-… ¿Eso es todo?
-… Solía golpearme.
-¿Eso qué tiene de raro?
-…En esa casa todos me desprecian.
-¿No habías dicho que tu madre te quiere?
-…Mis "amigos" me odian. De hecho nunca fueron amigos míos, sino de mi hermano. Y todo lo que hace mi hermano pone en evidencia mis defectos, mis falencias, mis debilidades...
-Pero ¿lo hace adrede?
-¿¡Qué importa!? ¡Me mortifica!
-Lo que haga tu hermano no es asunto tuyo; Es su vida, no la tuya.
-¡Mi vida está entrelazada a la suya!
-No parece estar muy entrelazada ahora.
Loki se levanta abruptamente y enfrenta a la mujer. -¡¿Cuál es tu problema, giganta ignorante?!
-¿Cuál es el tuyo?
-¡Que no puedo volver con él! ¡No puedo volver a casa!... Hice algo… no soy bienvenido allí.
-Tampoco eres muy bienvenido aquí. No pensarás que tu estadía en esta casa es algo permanente, ¿verdad?
-Deja de sentir pena por ti mismo. Después de ver todo lo que has visto desde que llegaste a Jotunheim, ¿crees que eres el único que sufre? ¿Crees saber lo que es sufrir? -Gerd suelta una de sus enormes carcajadas antes de retirarse de la habitación, dejando a Loki solo con sus pensamientos.
…
