—¿Cuál es tú plan, Agreste? —preguntó Marinette.

Ella pensaba que caminarían lejos de la habitación de Adrien, pero en vez de eso subieron la gran escalera y se quedaron frente a todos los discos y libros que Adrien poseía. Era sorprendente pensar que había leído la mayoría de esos libros. Aunque no todos fueron por gusto, algunos fueron por obligación de su padre, ya que quería que su hijo fuera perfecto.

—Estamos frente al plan.

Ella alzó una de sus cejas, evidentemente estaba confundida.

—¿Acaso ser un pato te hizo perder la cabeza? Estamos frente a un montón de libros y discos, ¿planeas que leamos libros de romance? O bien, ¡déjame adivinar! ¿quieres leer reportajes sobre animales?

Adrien rió por un segundo.

—Sabes bien que los animales son mi vida, y como no me permiten tener una mascota, disfruto leyendo reportajes.

—¿Qué niño en el mundo pide un tigre de mascota?

—Sería mejor preguntar: "¿qué niño en el mundo no pide a un tigre como mascota?

—¡Adrien, di el plan! —exigió la azabache —. Si Nathalie entrara ahora, te juró que no sé que excusa inventar.

Adrien se cruzó de brazos y sonrió de modo seguro.

—¿Recuerdas que antes me obligabas a ver Hannah Montana?

—¿Obligarte? Si tú mismo decías que Miley Cyrus es preciosa —se defendió la chica.

—No. Yo prefiero a la rubia. Pero ése no es el punto —Adrien tomó a la chica por los hombros —. ¿Recuerdas el armario secreto que tenía Miley?

Los ojos de Marinette se abrieron de par en par y se separó de Adrien. Dio algunos saltos debido a la emoción que esa idea le dio.

—¡¿Tienes un armario secreto?!

Adrien la tomó por los hombros para detener sus saltitos de felicidad y le tapó la boca.

—Secreto —repitió —. No es para que lo grites y hagas un escándalo al respecto.

Marinette lo pisó y lamió su palma. Adrien sintió la saliva, pero no le dio asco, ya estaba acostumbrado a ese tipo de cosas.

—¡¿Y eso por qué fue?! —se quejó tomando su pie.

—¡Porque nunca me contaste tú secreto!

Adrien se incorporó para sonreír.

—Es que quería mostrarte el lugar cuando ya estuviera listo. Lo llamé, "El Refugio Secreto" o solo las abreviaciones: "ERS".

—¡Que se llame "Eres"! Las abreviaciones suenan muy similar a eso —Marinette aplaudió.

—El punto es que es un Refugio, es donde puedo ser libre y escondo algunas cosas aquí.

—¡¿Drogas?! ¡Adrien! Sabes que puedes ir a prisión por eso. ¡Oh, no! Yo también me iría a prisión, por ser cómplice. O simplemente por esconder el cultivo ilegal de...

—¿En serio me crees capaz de tener drogas escondidas? —Marinette iba a responder, pero Adrien se adelantó: —. ¿Sabes qué? Yo también me conozco, olvida eso. Ahora... llegó la hora de que veas mi Refugio.

—¡Veré a Eres! —aplaudió Marinette.

Adrien corrió algunos libros hasta que apareció una perilla. Era muy similar a un escondite secreto. La puerta se abrió, él dejó que su amiga entrara primero.

Marinette se quedó con la boca abierta. Era un lugar sorprendente, ¡increíble! Era como estar dentro de una película, un lugar secreto.

Había un refrigerador, consolas, un televisor, ropa y mucha comida chatarra.

—¡¿Cómo es que Gabriel nunca vio esto?! ¡es increíble!

Adrien cerró la puerta. Ambos estaban encerrados en el lugar secreto, y un detalle importante era que nadie podría escucharlos.

—Es un escondite, de hecho, lo descubrí el mes pasado. Lo fui llenando poco a poco. Tiene casi de todo, aún me falta conseguir una guitarra.

—¿Gabriel ya te dio permiso para tocar guitarra?

—No. Dice que eso es para perdedores, que la música no te llevará a ningún lugar —Adrien se adentró un poco más —. Por eso quiero traerla hasta aquí, pero Nathalie siempre esta cerca. Ese es un problema, otro es que no sé de dónde podría sacar una.

—Yo puedo ayudarte distrayendo a Nathalie. Ella me adora.

—Porque eres como una niña perfecta, la chica obediente y tierna. Te ganas rápidamente la confianza y el cariño de los demás.

Marinette sonrió, aunque no era una sonrisa del todo sincera. A veces le gustaría poder cambiar, evitar ser siempre lo que los demás esperan de ella. El problema era que no sabía cómo hacerlo.

Definitivamente... ser adolescente no es fácil.

—Como tú sabes, mi padre me obliga a modelar desde hace tiempo, para que su marca sea reconocida. Porque claro, soy él hombre perfecto.

—Perfecto y con un autoestima por las nubes.

—Es parte del encanto, bebé. Ahora, cada vez que voy a una sesión fotográfica, me dejan conservar lo que yo quiera. Así que... ¡tengo lo necesario para ayudarte!

Adrien se acercó un poco a un mueble que estaba pegado a la pared. Se agachó y de el sacó una caja. Marinette se acercó a la caja y se encontró con un montón de pelucas. Y... no todas eran masculinas.

—¡También tengo vestidos!

Marinette se levantó y posicionó una de sus manos en el hombro de su amigo.

—¿Juegas a disfrazarte de mujer y hasta ahora me lo dices? ¿hay algo más que debería saber?

Adrien se alejó rápidamente.

—¡No! Aunque no te niego que sería una hermosa mujer. Solo imagina, una chica rubia, de piel algo tostada y ojos verde esmeralda. Además, mi físico es muy bueno y con un labial rojo me vería preciosa —reflexionó —. Podría llamarme Adriana.

—¿Perdón? —Marinette estaba más que confundida.

—Digo que sería hermosa, los pretendientes me lloverían —dijo sonriendo de modo coqueto —. El problema sería que tengo las piernas peludas, y no me voy a depilar solo por estos juegos.

—¡Adrien! Podrías ser claro, porque me estás incomodando un poco —aclaró Marinette —. Y estoy intentando no imaginarte como una chica, pero es difícil, ya pusiste la imagen en mi mente.

—¡Marinette! Yo solo recogí todas estas pelucas porque pensé que algún día nos serían útiles para algún plan importante. Y ahora me siento feliz, porque sé que las vamos a necesitar —explicó Adrien —. Para que Sabine no te reconozca te pondremos una peluca.

—¿Crees que baste solo con una peluca?

—Bueno... si estuviéramos en un anime podría tener una bañera mágica que te haga cambiar de género. O podrías evolucionar y convertirte en ángel, pero esto es la vida real, así que es lo único que se me ocurre.

Marinette rió y se acercó a las pelucas. La mayoría eran de cabello largo, muy largo. Había rizadas, de pelo liso y de distintos colores.

—¿Sabes algo? Creo que con tu piel tan pálida, una peluca rubia te hará lucir como una muñeca. En serio, te verás fabulosa. Aunque debes ponerte algo de maquillaje, para conseguir que tus facciones de niña no resalten, lo que queremos conseguir es que te veas algo mayor. Porque así será difícil que alguien te reconozca.

Marinette se levantó y lo vio con la boca semiabierta.

—¿Cómo sabes tanto de maquillaje?

—Modelo desde los diez años, me ha tocado estar junto a muchas chicas y ver a los estilistas hablar sobre el maquillaje ideal para el tipo de piel. Supongo que algo he aprendido —levantó los hombros y le resto importancia —. Podría maquillarte yo mismo, si me lo permites.

—Es una buena idea, pero no puedo salir de aquí maquillada y distinta, Nathalie haría muchas preguntas.

—¡Y yo ya tengo una idea!

Adrien tomó la peluca de color rubio, y cabello largo y bastante rizado. Era muy linda. Salieron del escondite y la metió en la mochila de Marinette.

—Si tenemos suerte, Nathalie no nos verá.

Ambos salieron de la habitación. Caminaron sigilosamente por el pasillo y bajaron las escaleras, cuando ya estaban cerca de la escalera, una voz los interrumpió.

—¿No deberían continuar con su proyecto?

—¡Nathalie! Lo que sucede es que en la casa de Marinette tenemos más información.

Nathalie se aproximó a ellos.

—Me tomé la libertad de investigar sobre Patos para ustedes, imprimí tres hojas con bastante información, incluí imágenes para que se vea más estético.

Extendió la hoja hacia Adrien, pero él no la tomó.

—Lo lamento Nathalie, pero decidimos cambiar de animal —Nathalie lo miró con el ceño fruncido —. Resulta que hay algo aún mejor que los patos, es un animal poco conocido.

—¿Se podría saber cuál es? —Nathalie se cruzó de brazos.

—No es un pato ni un castor. ¡Es un Perry!

Marinette golpeó su frente mientras negaba con la cabeza.

—El animal se llama Ornitorrinco —aclaró Marinette.

—¡Es fascinante! Hace un sonido tipo Grrr, y en su tiempo libre es un Agente Secreto, tiene hasta una canción —movía sus dedos con el ritmo —. Dubi, dubi duva... ¡Agente P!

—¿Qué estás diciendo? —Nathalie parecía estar enojada. Adrien contenía su risa.

—Solo esta confundido, pero la investigación que yo realicé anoche esta en la computadora de mi casa. Tenemos que ir a revisarla, ¡Adrien tiene mucho que repasar! —la azabache parecía nerviosa. Tomó a Adrien del brazo, se despidió de Nathalie y ambos salieron de la mansión en un abrir y cerrar de ojos.

Marinette suspiró una vez que estuvo fuera.

—¡¿En serio se te ocurrió hablarle de una caricatura?!

—¡Oye! En mi defensa Nathalie no se dio cuenta —respondió cruzado de brazos —. Y ahora que lo pienso, ¿cómo no se dio cuenta? ¡Phineas & Ferb fue una serie muy conocida! A Nathalie le falta vida.

—Y a ti seriedad.

—¿Qué es la vida sin un poco de locura?

—Una vida normal.

—Normal y aburrida. ¡Yo quiero una vida llena de riesgos! Desafiar la autoridad, hablar tonterías y... ¡maquillar a mi mejor amiga!

Marinette comenzó a caminar, Adrien la siguió rápidamente.

—¿Alguna vez has maquillado a alguien?

—No. ¡Será la primera vez! ¡estoy emocionado! Seguramente quedarás como una diosa, o quedarás muy divertida. ¡De todas formas será genial!

—Empiezo a dudar.

—Ya es tarde para retractarse, ¡el plan esta en marcha!