El mundo de los sueños era uno de un misticismo desproporcionado. Tenía color y tenía sensaciones, tenía todo tipo de experiencias. Era presente, constantemente, en la humanidad, proyectando en ella imágenes de todo tipo que abarcaban de la más dulce de las fantasías hasta el más candente de los infiernos. Era un realmo, sin ir más allá, curioso. Curioso que fuera creado con tal facilidad por sus mentes, curioso que pudiera llegar a tener tales repercusiones en las personas.
Estas habían creado a los androides a su imagen. Su complejo de Dios era tal que habían intentado crearlos a ellos como copias exactas, pero sin partes como el deseo de insurrección - un intento fallido de parte de la humanidad, tal como se había contrastado con Markus y su revolución androide. Oh, Markus. Les habían dotado de inteligencia, de poder de hacer aquello requerido, e incluso de emociones. Fuera de la divergencia estas también estaban ligeramente presentes, manifestándose tal hecho en su LED. Dentro de ella eran el motivo y la finalidad de todo lo que hacían, básicamente, junto con la mente crítica incipiente en los modelos revolucionarios.
En cualquier caso, de tanto que habían intentado imitarse a sí mismos, habían dado a los androides la posibilidad de soñar. Estos sueños eran una mezcla emocional del subconsciente del androide en cuestión, basándose a veces en aquello que había visto a su alrededor y aquello que más le había impactado, ya fuera más fuerte -alguna clase de ataque, algún encontronazo que hubiera traído conmoción- o más sutil, de menos aparente importancia. Otras veces se fundamentaban en deseos o miedos profundos, punzantes del androide que, contra creencia popular, estaban ahí en la mayoría de ellos. En la mayoría de casos no se daban cuenta si se mantenían en su estado original, pero eso no los hacía menos reales.
Connor había tenido sueños, tal como era lógico, des del principio. Fuera de sus encuentros con Amanda, que sucedían en algún lugar complejo de su mente -gracias Kamski por hacer las cosas tan enrevesadas-, él también tenía sueños como la mayoría. Intentaba no pensar demasiado en ellos, al igual que intentaba no pensar en todo lo que las palabras de Markus suscitaban en él. Sabía que al final no le quedaría otra que encararlo, pero cuanto más lo pudiera ajornar... Cuanto más rato pudiera estar relativamente estable...
Su sueño de hoy... Joder, su sueño de hoy. Mentiría si dijera que no le había afectado, que no se había despertado respirando intensamente y con una sensación que había notado justo la noche anterior. El cuerpo de aquel chico estaba contra el suyo, sin barreras entre ellos y con pieles humanas tornándose blanco azulino sintético, en contacto hipnótico entre los dos. Uniéndose. Sintiéndose el uno al otro, entre suspiros y gemidos y búsqueda incesante de más, solo más. Culminando juntos. Y si el chico había adoptado, en algún momento, las facciones del líder de la revolución, Connor no tenía porqué centrarse en eso.
Joder. Intuitivamente, coló una de sus manos bajo la manta y se palpó la, sip, allí estaba, erección que le había salido al dormir. Exhaló dejando ir sonido, y la agarró con su mano. Ya tenía conocimiento de la situación porque había estado en ella hacía unas horas, así que no dudó al empezar a mover la mano. Sabía lo que perseguía: aquella sensación indescriptible de placer agudo que lo llenaba de arriba abajo al final. El "orgasmo", tal como había visto que se llamaba. Y lo que venía antes, también, el proceso más placentero que jamás había experimentado.
Su cabeza volvió al sueño. A la sensación del otro androide contra él, tocándole allí donde lo quería y susurrándole palabras al oído. No dejó de mover su mano, maravillándose por segunda vez en aquella sensación.
Entre suspiro y gemido ahogado -realmente no quería que Hank se percatara de... Aquello-, Connor fue perseverando en sus ministraciones, cada vez más erráticas con el placer más y más fuerte que sentía.
Sabía que había llegado el momento cuando los ojos se le cerraron involuntariamente y las cejas se fruncieron en placer. Sin dejar de tocarse, se venía, se venía, se venía - la mano se le mojó del "semen androide" y el sistema entero se le llenó del más inmaculado placer. Ahora no pudo evitar el gemido que escapó su boca, llevándose la mano libre a ella -con la que percibió el calor inusual de su cara- para amortiguarlo lo máximo posible.
Su respiración se quedó exaltada durante un rato. Woah, aquella actividad de verdad que... De verdad que... Conseguía atraparlo con las garras más sublimes que podía concebir. Era increíble. No se podía creer que solo ahora la descubriera. Suponía que iba junto con su... Despertar, de alguna manera, sexual. Que aún no sabía qué nombre dar a lo que sentía por esos androides, porque como uno no se suponía que tuviera que sentir ciertas cosas típicamente humanas... Pero bueno. Ya había demostrado que muchas de sus conductas podían escapar aquello esperado de él. Ahora solo faltaba que nadie más se diera cuenta, si quería mantener la vida tal como la conocía.
Su mano estaba manchada de semen. El pantalón, de el de ahora y el de la última vez. Suponía que ahora sí que tocaría hacer algo al respecto, así que después de llevarse por segunda vez la mano a la boca -... En fin, ya que hacía lo que le daba la gana hacía lo que de verdad le daba la gana, y si degustar sus propios fluidos estaba entre ello, que así fuera- Connor salió de la cama. Miró que no hubieran quedado residuos en las mantas (por suerte no había nada), y se quitó los pantalones y calzoncillos, dejándolos en una silla, y se puso su ropa de trabajo, impoluta y profesional como siempre. Ajena a las actividades del androide que la llevaba. Connor se sentía inquieto, en el mejor de los sentidos. Como un niño que prueba por primera vez un dulce, y sabe que hay muchísimos más por delante a ser comidos. Dejó que una sonrisa leve se estableciera en su boca.
Ok. Como androide, nunca ensuciaba la ropa -su cuerpo estaba mucho mejor diseñado que el de las personas, así que nunca irradiaba malos olores o cualquier clase de suciedad por sí mismo. Siempre tenía que ser por influencia exterior, aunque suponía que en este caso... Las cosas cambiaban. Solo de uvas a peras ponía su ropa en la lavadora de Hank, ya que en general su trabajo no requería que se manchara. Pero esto... Esto era diferente, así que calzoncillo y pantalón en mano, fue hacia la lavadora.
Mierda.
-Oh, hey, veo que ya estás despierto. Buenos días -lo saludó Hank, todavía en pijama, apoyado en la puta lavadora tomándose un café. A Connor casi le da un cortocircuito.
-Buenos días, teniente -le contestó con una voz que esperaba que no reflejara los nervios a flor de piel que tenía. Hank pestañeó con cara de no tragárselo. Joder.
-Tu LED está amarillo -JODER, MIERDA-, ¿te pasa algo? -Hank le preguntó con una ceja levantada. Connor hizo su mejor esfuerzo en suscitar una respuesta normal, pero en fin.
-Nada, estoy bien, de verdad -Connor dejó ir tragando saliva, intentando esconder sutilmente lo que tenía agarrado en la mano. Hank solo lo miró con todavía más escepticismo. Y mierda,
-¿Qué llevas en la mano?
Joder. Joder. Hora de excusas implausibles.
-...Mi pijama. He pensado que ya que me estoy adaptando a la vida humana podría lavarlo, aunque no sea completamente necesario, por eso de... Ser más humano. O algo. -Mierda. No se esperaba humanidad de su parte sino todo lo contrario, y aquí venía él cagándola pero que bien.
-...Ya. Pues como quieras, hijo. Dámelo y te lo meto en la lavadora.
De golpe todo ocurrió muy rápido. Hank agarró de la parte que no tenía en la mano el pijama, y tensó de la parte que Connor no tenía cogida. El androide no dejó ir, por rA9 (((((o algo))))), no, y muy pronto estaban el uno delante del otro con el pantalón y el calzoncillo -super high couture de Cyberlife- delante de ellos. Connor se quedó en blanco.
-...Connor, ¿y estas manchas?
Los instintos de Connor le dijeron que buscara la pistola más cercana y se tirara un puto tiro en la frente porque joder. JODER. MIERDA. ¿Y AHORA QUÉ? No podía decirle a su compañero aquello que había estado haciendo, estaba seguro de que no sería nada profesional, y joder Connor quería mantener las cosas ni que fuera mínimamente profesionales. Un poquito. Pero esto- esto- esto no podía caer más lejos de la decencia laboral.
-... Lmao. No sabía que los robots también hacíais estas cosas -Hank comentó soltando una risa suave.
-Te lo puedo explicar, lo prometo-
-No, chico -Hank lo miró a los ojos con una sonrisa casi paternal en la cara, y qué cojones estaba pasando-, no hay nada que explicar. Es que me choca que los androides seáis realmente tan parecidos a las personas, pero mira. Es normal en alguien de tu, em, imagino, edad el masturbarse, no te preocupes.
-El mastur- ¿Qué? -Connor, lleno de nervios, no pudo evitar manifestar. La ropa seguía agarrada entre ellos.
-...¿De verdad que no...? -Hank empezó incrédulo. En vista de los ojos de cordero degollado del androide, dejó ir un suspiro- Vaaale. Vale. Ya veo lo que pasa aquí. Ayy el niño grande -¿?-. Connor, ¿quieres sentarte y hablamos?
-Teniente pero eso sería poco profesional-
-Hijo, ¿acaso me ves muy profesional? Aquí, con mi taza antigua de la lenny face y mi voz de Don Cangrejo? Venga, va.
A Connor le costó mucho el acceder a hacer lo que Hank decía, el sentarse y hablar las cosas. Sabía que le iría bien para aclararse un poco mentalmente, pero tenía una intensa sensación de casi bochorno al estar tocando tales temas con su compañero de trabajo. Y no, a Connor no se le pasaban los paralelismos que su relación con él tenía con la de una padre-hijo, pero... Costaba. En general, costaba.
-De acuerdo -dijo, por fin.
Dejaron la ropa en la pila de ropa para lavar y se sentaron en la mesa, cara a cara. Hank se rascó el cuello en una expresión que Connor llegó a entender como cohibición antes de mirarlo directo a los ojos y poner las manos sobre la mesa. Carraspeó antes de empezar a hablar.
-Vale, Connor. Supongo que esta noche, o esta mañana, te has... Tocado, ¿cierto?
Connor imaginó que la respuesta más adecuada que podía tener era asentir con la cabeza, así que eso hizo. "Tocarse" podía ser en cualquier parte del cuerpo, pero supuso que sería alguna clase de eufemismo para la actividad que había realizado.
-Y se ha sentido bien, ¿verdad? Joder, me siento como un puto padre.
-...Sí, se ha sentido bien.
-Vale, Connor. A esa acción los humanos la llamamos masturbación.
-Vale.
-Es una cosa que puedes hacer si tienes ganas, nada te impide el hacerlo. No tiene nada de malo.
-De acuerdo.
Hank miró hacia abajo, como intentando pensar en más información a darle. Connor seguía con vergüenza potente por dentro, pero entendía que realmente esto era lo mejor que podía hacer: dejar que alguien más experimentado lo guiara por los parámetros del nuevo mundo.
-Pues... En general no te corres en los pantalones, así que te recomendaría coger un trozo de papel de váter o algo, o hacerlo en la ducha. Bueno, tú no necesitas ir a la ducha, pero si te apetece, pues- Bueno, yo que sé. Haz lo que te parezca.
¿Correrse? Connor no corría a ninguna parte mientras "se tocaba", eso lo tenía claro.
-Perdona, pero no creo que haya corrido a ninguna parte -remarcó sin entender. Hank rió.
-A ver, correrse no es correr, sino... Eyacular. ¿Sabes cuando de tu pene sale un líquido denso oscuro?
-Sí, el "semen".
-Exacto. Pues a eso se le llama, a veces, correrse. -Ahhh. Ahora todo tenía sentido.
-Entiendo. Gracias por la clarificación.
-De nada, hijo, de nada. Pues verás, muchas veces si te masturbas es porque tienes un deseo sexual reprimido. Connor, ¿tú crees tenerlo?
-No termino de saber a qué te refieres con deseo sexual, pero podría ser.
-Son las ganas de tener sexo, ya sea con una persona en concreto o en general. ¿Tú las tienes?
Responder esta clase de preguntas se le hacía extraño, pero era muy útil para sacarlo de su desconocimiento.
-...Diría que sí, Hank.
-De acuerdo. Em, oye, no tienes porqué contestar a nada de esto. Solo estoy intentando ayudar, pero si prefieres no hablar sobre estas cosas no pasa nada.
Connor se consideró la oferta de cortar su flujo de respuestas ahí. Le resultaba atrayente, ya que aquella situación le costaba, pero sabía que la mejor opción era seguir hablando con Hank. No solo le quedaban las cosas más claras, algo muy apreciado, sino que también era una bonding experience con él, lo que no iba mal si luego querían cooperar mejor en el trabajo. A más confianza más competencia, suponía.
Y también, para tener un poco más claro qué era.
-No, no te preocupes. Creo que me va bien hablar estas cosas con alguien que claramente sabe más que yo.
-De acuerdo, me alegro. Pues, ¿cuándo crees que empezó? -Eso sí que Connor lo sabía.
-En el Eden Club. ¿Sabes que hubo un momento en que me preguntaste que qué hacía y te respondí que me había distraído? Pues estaba... Mirando a un androide. Y él me estaba mirando a mí, y... No sé. Algo me pasó.
-Ya me pareció que era eso lo que te pasaba. Supongo que no hay lugar como ese para darse cuenta de ciertas cosas. ¿Y era un chico al que mirabas?
-Bueno, un androide masculino, sí.
-Vale. ¿Y alguna vez te has sentido así con una chica? O androide femenino, supongo.
-No -Connor respondió, porque se dio cuenta de que hasta ahora solo eran hombres (o representaciones robóticas de ellos) que poblaban su mente cuando notaba esas cosas.
-Vale. Eso significa que eres gay -Hank explicó.
-¿Y eso qué significa?
-Que como hombre solo te gustan los hombres. Es una más de las orientaciones sexuales.
-Ah, vale. Pues soy gay. Porque supongo que me... "Gustan" los hombres. Y ya.
-Hay bastantes, del plan, todo lo que te puedas imaginar. Aunque honestamente ni idea de por qué te estoy explicando esto. Convenciones estúpidas humanas. Joder, que te guste quien te guste y punto. No hace falta poner títulos a todo.
-Ok, entiendo. Pero está bien poder dar nombre a las cosas, supongo.
Le costaba creer que a él, androide, aplicaran esta clase de cosas. Así que intentó reformular la manera en que se percibía a sí mismo. Tachó el Me llamo Connor, soy el androide que envía Cyberlife y creó una nueva frase, que le daba la intención que lo definía más: Me llamo Connor, soy un androide que a veces tiene tendencias humanas, pero no pasa nada. Tenía claro que no se la diría a nadie, pero le servía para sí mismo. Para autodefinirse.
Para tener un poco más claro quién era.
-Pues muchas gracias por todo, Hank. Estas cosas realmente ayudan a... Quitarme el lío de la cabeza, supongo.
-De nada, hijo, de nada.
.
Lógicamente no disparó. No sabía si Kamski esperaba que lo hiciera o no, pero había algo dentro de él que no se lo permitía. De ninguna manera.
Y no era que divergiera... Era que era la elección apropiada a tomar.
O eso se decía a sí mismo.
.
Quizás no era la mejor hora para ponerse a hacer según qué cosas, como mirar la televisión. Pero es que Hank la tenía puesta, y se retransmitía un evento importante: la primera marcha androide por los derechos de estos. El movimiento revolucionario de Markus realmente estaba ganando popularidad entre los de su tipo, y Connor no pudo evitar sentarse al lado de su compañero a mirarlos desfilar.
Ya había visto la protesta que habían tenido hacía poco en Capitol Park. Se pedían cosas a las que Connor, muy en contra de lo que debería hacer, les encontraba sentido, y esto de ahora solo era la demostración de que no era el único que lo hacía, ni de cerca.
Y, Markus iba con piel. En todo su esplendor, atractivo y atrayente y fascinante, a los ojos de Connor, que solo lo podían mirar a él.
A una piel diferente al blanco plástico, a un pelo diferente al nulo de la forma original, pero a los mismos ojos desparejados que tanto parecían entrar en el alma de Connor.
