Descargo de responsabilidades: Naruto y sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto.
Nota Importante: chicos, analizando mejor la historia, me veo forzada a cambiar las edades de los personajes, pues en retrospectiva, me doy cuenta de que no me sirven para la historia en la forma que los estaba llevando, no sé si la pagina me permita editar los capítulos, pues anteriormente no me lo permitía, sin embargo les informo que a partir de ahora, Sasuke y Naruto cuentan con 26 años, Itachi con 31, Nagato con 36, Minato con 46, Kakashi y Obito con 35, Fugaku y Mikoto con 52.
De igual forma la antes planteada carrera de administración que ostentaba Naruto, queda trunca, podría decirse que es pasante, pues sólo completó un año de educación; no creo que estos cambios afecten lo que llevamos hasta ahora, pero si es importante que lo tomen en cuenta, de igual forma, Kushina tiene 10 años de muerta y no quince como estipule antes.
Capitulo 4: Fantasmas del pasado.
Decir que el corazón de Minato estaba a punto de colapsar era poco. Si se trataba de algún sueño o visión, sería demasiado cruel.
La relación con el hermano de su difunta mujer nunca se quebrantó, aun mantenían contacto no sólo mercantil sino que también convivían amistosamente, justo ahora éste le había invitado a su próxima boda con el primogénito de Fugaku Uchiha.
Descortés hubiese sido el rechazar la oferta, pues no sólo se trataba de Nagato; Itachi y Fugaku también habían hecho negocios con él, además de la incipiente amistad que Mikoto mantuvo con Kushina su difunta esposa.
Quiso negarse a asistir a los eventos posteriores a la boda, pero la familia fue muy insistente y Kakashi y él tuvieron que aceptar, aunque ya venían llegando tarde.
Se mentalizó a pasársela bien, amablemente Nagato e Itachi habían ido a recogerlos casi a la entrada de la ciudad, pues cuatro años atrás Kakashi y él se habían ido a residir a otra distrito, aunque igual mantenían un pequeño departamento en esa ciudad para emergencias; ahora venían en automóvil y éste sufrió un desperfecto, no tenían manera de llegar, y al comunicarse con Nagato para explicarles la situación, amablemente los futuros esposos se ofrecieron para ir a recogerlos hasta donde el coche se había quedado varado.
El recorrido hasta el hogar Uchiha fue muy ameno, casi cuarenta minutos después llegaron hasta el hogar de los Uchiha donde la recepción se ofrecía, bajaron del vehículo y uno de los sirvientes se acercó para estacionarlo mientras los cuatro hombres entraban al lugar. Minato observaba todo con atención, no era la primera vez que visitaba esa casa, claro que ahora se veía ataviada con los adornos distintivos de toda fiesta tradicional.
Apenas unos pasos mas adelante escuchó como Itachi llamaba la atención de los anfitriones, levantó la vista y su sorpresa fue mayúscula pues pudo ver a una persona que tenia casi siete años sin aparecer frente a él.
-¡Naruto! – musitó asombrado, el aludido parecía estar también muy conmocionado, el semblante demostraba el poco gusto que le daba volver a verlo.
"Con un demonio" pensó Naruto. Que sí, se lo había planteado, el encontrarse con algún conocido, tomando en cuenta que estarían en Tokio, que la familia de Sasuke y la de él se movían en el mismo circulo social y cuando el moreno le dijo el nombre del prometido de su hermano no pudo evitar relacionarlo con su tío, el hermano de su madre, al preguntarle los apellidos no hubo mas duda y supo que estaría en problemas, pero mantenía la esperanza de que Nagato no hubiese invitado a su padre a las celebraciones, no podía ser que mantuvieran relación luego de la cabronada que Minato se atrevió a hacer.
Eso lo dejó marcado y le obligó a irse del país, mejor vivir en la calle que seguir compartiendo techo con aquel ser; todos creían que su corazón albergaba sólo nobles sentimientos, que el odio no tenia cabida en su vida y ciertamente así era, no odiaba a su padre, no por entero, al menos no de la forma en que se le desea la muerte o la de alguno de sus familiares (pues eso le afectaría a él directamente); el punto es que tal vez no manejara un odio irracional hacía su progenitor, pero si que le causaba un poco de repulsión verlo, el resentimiento había ganado espacio en su discernimiento y no sería fácil dejarle ir, al menos no se lo había propuesto. En cuanto al ser de cabellos plata que le acompañaba; para con él si que no tenía reparos en comportarse como un maldito.
-Minato – siseó con aversión, lo mejor disimulada para los demás, pero que para Minato era completamente fácil de percibir. Haciendo uso de su autocontrol se encaminó y abrazó ligeramente al rubio mayor mientras le susurraba un par de palabras – espero que mantengamos la compostura, te agradecería que mantengas tu distancia, no quiero causarle molestias a la familia de mi pareja.
Fue demasiado impactante para el recién llegado volver a ver a su amado hijo, porque sí, él lo amaba, aunque el rubito dudara del amor que le profesaba, las facciones de su Naruto denotaban nerviosismo, pero también renuencia a compartir espacio con él, no le pasó desapercibido el que lo haya llamado por su nombre de pila y no padre o papá como acostumbraba hacerlo en el pasado.
-¡Naruto! – habló otra voz emocionada y en una muestra de impulsividad y al verlo libre del abrazo que mantenía se lanzó a los brazos del pequeño Namikaze.
-Tío Nagato – respondió al saludo ahora si con una sonrisa – no tenia idea de que estaba asistiendo a tu boda.
-Y como ibas a saberlo si tienes años sin comunicarte con nosotros – reprochó con falso enojo, pues era mas la felicidad que le embargaba al volver a ver al hijo de su amada y difunta hermana – te desapareciste de la noche a la mañana y nadie supo decirme nada, sólo Jiraiya me hacía saber de vez en cuando lo bien que te encontrabas y ahora lo compruebo, te vez muy bien. Cuando Itachi me comentó que su hermano venia para la boda y no sólo eso, sino que al parecer tenía una relación con el hijo de Minato, no lo podía creer, y realmente me llena de gozo que estés aquí, te habría invitado yo mismo, pero obvio no sabia donde contactarte, es una suerte.
Minato sólo era espectador de la charla entre su hijo y su cuñado (porque aun le seguía llamando así en ocasiones) de más estaba el querer entablar una conversación con el rubito en ese momento, no era la ocasión adecuada, esperaba poder verlo luego y tratar de arreglar las cosas aunque sabía que no le sería fácil.
-Minato, Kakashi - saludó el mayor de los Uchiha. – Espero que los inconvenientes no hicieran que su ánimo recayera; justo Naruto y Sasuke tienen pocos minutos de haber llegado.
Fugaku era un buen observador y claramente se dio cuenta de la tensión que existía entre los dos rubios y Kakashi, señal inequívoca de que algo muy grave sucedió entre ellos, Minato nunca le había contado lo que pasó realmente, la única información que tenia, era la de un par de desavenencias entre ellos, y que el menor había abandonado el país en no muy buenos términos con la familia. No que al patriarca de los Uchiha le fuera el chisme, pero por lo visto el futuro de su hijo menor estaba ligado a los Namikaze y lo mejor era darse a la tarea de esclarecer el misterio; por lo que se propuso ponerles mas atención.
-Me doy cuenta de eso, no te preocupes, no fue fácil llegar, pero ya que estamos aquí, lo importante es acompañar a la feliz pareja.
-Bueno, creo que ya todos se conocen – interrumpió Sasuke al ver el intercambio de palabras y miradas entre los demás, hasta su madre había saludado ya a los acompañantes de Itachi – sólo falto yo de presentarme, mi nombre es Uchiha Sasuke y es un gusto conocerlos – aclaró dirigiéndose al rubio mayor, al de cabello plata y al mismo pelirrojo que al parecer era el prometido de su hermano.
-Minato – respondió el rubio mayor estrechando la mano.
-Kakashi – continuó el acompañante del rubio.
-Hola cuñado – saludó con calidez el pelirrojo – yo soy Nagato, estaba deseando conocerte.
-También era mi deseo – exclamó el pequeño moreno.
-Bueno, pero no nos quedemos aquí – acotó la única mujer que les acompañaba – deberíamos entrar, yo les guiare hasta una de las mesas donde estaremos mas cómodos.
-Es verdad – acordó Fugaku – vamos.
Sasuke no sería el mejor demostrando sentimientos, pero vaya que sabía percibirlos y la tensión en ese circulo era tanta que casi se podía cortar con cuchillo; miraba la felicidad de Itachi, parecía muy abierto y acoplado con Nagato, jamás imaginó llegar a verlo así y le alegraba enormemente, tan ensimismados estaba uno en el otro que estaba seguro no percibían la mala vibra que los otros dejaban salir; Nagato sonreía sosegado, dejando salir un brillo especial de sus pupilas amatistas. En cuanto a los otros dos que les acompañaba; Minato y el de cabellos platas; ellos si que dejaban ver consternación y dolor en su mirada; quizás un poco de vergüenza también. Por otro lado su madre no sabia si no se daba cuenta o fingía no darse una idea de lo que ocurría; era su padre a quien mas conocía a pesar de que su convivencia era casi nula, Fugaku tenía esa sonrisilla cínica en los labios, la que siempre ponía cuando planeaba algún beneficio a costa de los demás.
Pero al que extrañamente percibió como si tuvieran años conviviendo, fue a Naruto, cuando el rubio volvió a su lado y le tomó de la cintura, el agarre se hizo más fuerte, casi doloroso. No es que se compadeciera de los sentimientos que las demás personas profesaban; tenían que estar íntimamente ligadas a él para que le despertaran interés; su pirámide emocional contaba con sólo dos escalones y en el primer puesto se encontraba Itachi, seguido de sus padres; no había mas, los demás le importaban un soberano sorbete; sin embargo algo le llamaba a brindarle apoyo al rubio. Por lo poquísimo que Naruto le contó, supo que la relación entre su padre y él no era nada buena; tendría que mostrarse solicito si no quería que sus planes se vinieran abajo, además el rubio se veía sufrido y no le gustaba verlo así, no pintaba nada con su atractiva personalidad.
Luego de la invitación de Mikoto, los hombres siguieron a la dama a distancia prudencial.
Sasuke aprovechó el momento de distracción para jalar a Naruto por un brazo y llevarlo hasta una de las habitaciones vacías, los otros iban unos pasos por delante de ellos, por lo que no se percataron de su ausencia, no lo harían hasta que llegaran al lugar que Mikoto les asignaría para pasar la velada y ya se inventaría un pretexto del porque de su desaparición.
Cerró la puerta y le pasó seguro cuando ambos estaban dentro del cubículo, el rubio mostraba una palidez que le hacía verse un poco enfermo.
-¿Quieres decirme que demonios te pasa? – preguntó el azabache exasperado, pues hasta ese momento el rubio se mantenía rígido, con un rictus extraño en el rostro.
El aludido al fin tomó consciencia y dimensión de donde se encontraba, suspiró fuerte y tragando saliva hiso frente a su interlocutor.
-Lamento mucho los inconvenientes Sasuke, pero me veo forzado a abandonar nuestro trato ahora mismo – puntualizó con un discurso mas parecido al ofrecido por un político, intentando mostrar una seguridad que estaba muy lejos de sentir – ; me disculpo por los inconvenientes; el monto depositado como adelanto te será reembolsado íntegramente, así como el costo del pasaje hasta aquí y los beaticos utilizados; de igual forma depositare el diez porciento de la cantidad estipulada como pago final, en un intento de remuneración por los problemas que pueda causarte rescindir este trato tan precipitadamente. De verdad lamento mucho no poder seguir cumpliendo con mi trabajo, pero las circunstancias ahora mismo me rebasan y…
-¡Y una mierda! – estalló el Uchiha con mirada de hielo, haciendo callar al otro, hubiese cortado antes la perorata de su acompañante, pero realmente le descolocó el discursito emitido por el Namikaze –. Tenemos un trato Naruto, no sé que demonios te está llevando a actuar así, pero aunque no tengamos un contrato con el cual pueda exigirte legalmente, tengo todo el derecho a reclamarte cumplir con tu parte, no voy a permitir que arruines mis planes.
-¡No lo entiendes! – acotó angustiado.
Por varias razones ambos hombres se encontraban de pie, encarándose frente a frente, no había tiempo de formalismos como para analizar que estaban casi al centro de la habitación y que ésta era amplia y parecía ser el despacho de ese hogar, amueblado con un escritorio de caoba estilo barroco y un sillón de piel en negro de dimensiones mas bien grandes; estantes de madera de roble barnizada y repletos de libros que se alzaban empotrados en las paredes, y al fondo, del lado izquierdo de el lugar, apoltronado un sofá a juego con el sillón de apariencia cómoda, donde se antojaba recostarse a leer cualquiera de los libros existentes.
-Por supuesto que no lo entiendo – rebatió enérgico. Los planes los veía cada vez más lejanos y no estaba dispuesto a dejarlos ir –. Pero déjame decirte que me importa un carajo; está claro que algo raro tuviste con tu padre, tu estancia en América y las actividades que realizas son suficiente para saberlo…
El azabache se llevó una mano a la boca y dilató los ojos al máximo; de pronto cayó en cuenta de que tal vez Minato supiese a lo que su hijito se dedicaba y si llegaba a contárselo a su padre; no quería ni pensarlo; se suicidaría sin pensarlo, por supuesto que lo haría.
¿No me digas que tu padre sabe lo que eres?
-¿De que hablas? – preguntó confundido; la gama de sentimientos que atravesaba en ese instante eran demasiado contradictorias y era difícil darle prioridad a cualquiera de ellas.
-No te hagas el que no entiende; quiero saber si tu padre está enterado de la vida que llevas.
-Si tu pregunta es ¿Si mi padre sabe que soy gigoló? Puedes estar tranquilo; sé que los primeros meses de mi desaparición, contrató investigadores y esas cosas, fue así como se enteró de mi salida del país, pero yo mismo me puse en contacto con mi abuelo, para hacerle saber que estaba bien, le pedí que dijera a Minato que me dejara tranquilo, que lo quería fuera de mi vida, que hiciera como si estuviera muerto; al principió se negó, buscó la forma de ponerse en contacto conmigo, pero el abuelo le convenció de que me dejara volar solo, reticente lo aceptó y hasta el día de hoy no habíamos tenido otro contacto.
Sasuke suspiró tranquilo, la posibilidad de que el turbio trabajo del rubio saliera a la luz, era nulo; un problema menos que resolver; ahora lo importante era que Naruto no tirara la toalla, no podía dejarle botado así, como así.
-Naruto – comenzó midiendo el terreno, con voz calma y poniendo en practica las pocas clases de psicología conductual que llevó en la universidad –, no tengo ni idea de lo que estarás atravesando en estos momentos, de verdad que no quiero ser un maldito obligándote a que cumplas con tu parte del trato, sé que económicamente no llegaremos a ningún lado. No se que hacer; nunca vi como una posibilidad el que tu familia se inmiscuyera en este cuento, por la reacción que tuviste, creo que tú si que lo hiciste. No me quiero arrastrar, no está en mi naturaleza; pero estoy desesperado, prometo hacer hasta lo imposible por mantenerte alejado de tu padre… por favor. Te necesito.
Naruto que hasta sólo segundos se encontraba perdido en sus pensamientos, con ojos cerrados y masajeándose el puente de la nariz con dos dedos; abrió sus orbes al escuchar aquel pedido de auxilio y puso toda su atención en el azabache.
El sudor casi resbalaba por la frente del pelinegro; si su autocontrol fuera menos, posiblemente estaría temblando de nerviosismo; sin embargo no tenía que hacerlo para que Naruto notara el grado de tensión que manejada el Uchiha. Si por él fuera, hubiese salido presuroso de ese lugar, dejando atrás los recuerdos dolorosos que se aglomeraban en su mente al reencontrarse con su padre. No era cobarde, por supuesto que no, pero aun no podía hacer frente a las situaciones acontecidas casi siete años atrás.
Sí, era difícil hacerle frente al pasado, sin embargo, si en la naturaleza del azabache no estaba el "arrastrarse" como el mismo lo había dicho; pues en la suya no estaba el echarse atrás, cumpliría con lo estipulado. Sólo eran cuatro días más y todo terminaría, volvería a Estados Unidos de América y dejaría atrás de nuevo sus perturbaciones.
-Mi trabajo… – comenzó poniéndose serio y aclarando la garganta – Aunque te cueste trabajo creerlo y lo imagines de otra forma; consiste en hacer sentir bien al cliente, pero no sólo en el ámbito sexual, yo y los que sabemos bien de que va, lo consideramos un arte, y es tal vez por eso que lo sigo ejerciendo a pesar de que económicamente ya no me hace falta; es un estilo de vida que se queda arraigado en tu persona, porque no sólo disfrutas corporalmente, sino que también obtienes experiencias emocionales muy gratas. Puedo jactarme de contar con amistades solidas que forje a partir de haberles ofrecido mis servicios. Nunca me e sentido como un objeto y jamás deje que me trataran como uno. – Hizo una pausa y le miró fijamente, como si quisiera penetrar dentro de la mente del Uchiha atreves de esas ventanas oscuras – No me avergüenzo de mi trabajo: si por mi fuera, sería mi carta de presentación ante todos; sin embargo estoy consciente de que no puedo ir por el mundo navegando con bandera de open mind; la tolerancia se aplica en ambos bandos y si pido respeto, es imperante que ofrezca lo mismo. Para no hacerte el discurso más largo, pues estarás preguntándote ¿A que viene toda esta parafernalia? – Sasuke no emitió palabra, pero su mirada de interrogación lo decía todo.
Nunca e dejado un trabajo a medias, principalmente porque tomo mucho en cuenta la química que hay entre los posibles clientes para conmigo. Si te soy sincero, aun no me explico muy bien por que acepte el trato contigo; supongo que es porque me siento muy atraído hacia ti, al menos físicamente, y aunque te extrañe, no suelo basarme en el físico del solicitante para aceptar un trabajo; hice la excepción contigo por que me gustaste mucho – confesó sin vergüenza y Sasuke se ruborizó un poquito con esa declaración –, por eso estoy aquí. Te juro que llevaría a termino mi actuación si se diera en otras circunstancias, pero ahora mismo siento que todo me rebasa… - en ese punto Uchiha estuvo a punto de interrumpir, pues algo le decía que Naruto estaba por echarse atrás completamente – No te preocupes, ni me veas de esa forma, no pienso dimitir; quiero que lleguemos a una tregua. Desde nuestra primera entrevista no has hecho mas que mirarme por encima del hombro… – de nuevo Sasuke quiso intervenir, pero Naruto le calló con un ademan de su mano derecha – Permíteme, no trates de negarlo porque no soy tonto; sé perfectamente que no apruebas mi "profesión" y que te viste forzado a requerir mis servicios como ultimo recurso, entiendo que de no ser así, nunca me hubieses llamado. Pero ponte a pensar que estamos en el mismo barco, creo que no queda mas que adaptarnos el uno al otro; para que mejor me entiendas – hizo una pausa y retomó - … Si la situación se hubiese dado de otra forma, no tendría problemas en aguantarme tu prepotencia y fingir que te amo profundamente ante los demás, créeme, la experiencia me avala, sin animo de ofender e tratado con personas peores que tú, pero ahora mismo la presencia de mi padre me tiene muy descontrolado, no puedo aguantar desplantes y groserías externas, en cualquier momento estallaría y no sería nada bonito. Así que si de verdad necesitas mi ayuda, te pido que te moderes, ayúdame tú también a controlarme, no pido que seas todo dulzura cuando estemos solos, pero evita la pedantería y prometo también poner de mi parte para que todo este teatro llegue a termino de la mejor manera.
¿Qué le quedaba a Sasuke por aportar? No podía negar que lo expuesto por el rubio era verdad, con dolor reconocía que la familia Uchiha se caracterizaba por desestimar a su prójimo, llegando a ofender incluso sin habérselo propuesto.
Sasuke digirió las palabras del rubio y asintió.
-Esta bien – pronunció tragándose su orgullo herido.
Porque claro que le ofendía lo dicho por el Namikaze, y lo hacía aun más, porque era verdad, su comportamiento desde un principio fue un tanto déspota. No es como si fuera a bajar la cabeza y pedir disculpas, eso tampoco estaba en su naturaleza, pero esperaba que con aceptar su desafortunado proceder, pudieran seguir adelante con los puntos bien claros.
-Pues siendo así , sólo me resta pedirte, y lo hago porque me di perfecta cuentas de las intenciones de tu padre; tienes que mantenerle alejado de mi historia familiar, no me apetece rememorar los problemas por los que atravesamos.
-No será fácil ¿sabes? – le confió con pesar – lamentablemente cuando a mi padre se le mete algo en la cabeza, es casi imposible persuadirlo para que lo deje de lado.
-¿Y que piensas hacer? Si él insiste en intervenir, puede que descubra el esqueleto que tenemos en el closet y créeme, no será agradable, ni para ti, ni para nadie.
Sasuke se lo pensó un momento, mesándose la barbilla y barajando sus opciones.
-No te preocupes, la única debilidad de mi padre, aun más fuerte que Itachi, es mi madre, teniéndola a ella de nuestro lado, no tenemos porque preocuparnos.
-¿Y crees que podemos hacerlo? ¿Contar con ella? – reiteró mirándolo fijamente, denotando que ambos se encontraban un poco mas tranquilos, hablar les había ayudado mucho, prestarse atención mutuamente les ayudaba aun mas.
Uchiha sonrió de medio lado, esa era su carta secreta, pues si bien Itachi era el centro del universo de Fugaku, para su madre lo era él, sin temor a equivocarse podría jurar sobre la biblia que siempre contaría con el apoyo de la mujer.
-Déjamelo a mí, mi madre nos será de mucha utilidad.
-Eso espero. – El silencio invadió el lugar por unos minutos. Naruto detalló a su alrededor, la decoración le pareció tradicional, justo lo que se esperaba de una familia como los Uchiha – Deberíamos ir saliendo al festejo – propuso ya incomodo por el silencio.
El azabache convirtió sus labios en una fina línea y bufó rodando los ojos.
-No podemos asistir así – se señaló completo – desentonamos completamente, lo mejor es cambiarnos los trajes por un kimono tradicional.
-Yo no traigo ese tipo de vestimentas en mi equipaje, no imagine que pudiéramos necesitarlo.
Y era obvio, Sasuke tampoco esperó que utilizaran algo así.
-Yo tengo todo lo necesario en mi antigua habitación; somos casi de la misma talla y seguro que alguno de mis kimonos te vendra bien.
El rubio se encogió de hombros y siguió al azabache cuando éste emprendió camino a lo que seguramente sería su habitación.
N&S
Kakashi mantenía la mano de su pareja entrelazada con la suya por debajo de la mesa, era una manera de decirle que contaba con todo su apoyo, que estaba ahí y no le dejaría caer.
Fue inevitable no darse cuenta del daño que le provocaba la indiferencia de Naruto para con él. No quería verse como mártir, pero todo ese tiempo y pudiendo estar ocupando el puesto de esposo; se conformó con el de compañero o vulgarmente "concubino" pues Minato había decidido no formalizar hasta que su vástago aceptara cien por ciento la relación que se daba entre ellos.
La posición que Kakashi ocupaba en la vida de Minato podría traducirse como degradante para los que observaban desde fuera, entre ellos Obito, el mejor amigo del Hatake, quien siempre aconsejaba al de cabello plata para que exigiera sus derechos y le pusiera un ultimátum a Minato; sin embargo la base de esa relación era aun mas compleja de lo que parecía, muchos intereses estaban y afectaban.
Kakashi no tenia a nadie, huérfano desde pequeño, la única constante en su vida era Minato, y aunque la sociedad le considerara indigno, no le dejaría de lado, pues amaba a quien fue su benefactor en la infancia, las ideas de las personas que le rodeaban, le tenían sin cuidado.
-Si no te sientes bien podemos disculparnos y retirarnos al departamento – sugirió el de cabello plata al notar la palidez en el rostro de su acompañante.
El rubio le prestó atención luego de mucho rato enfrascado en un debate mental.
-No – musitó recorriendo el lugar con la mirada.
Estaba lleno de rostros conocidos, ya sea por haber negociado con ellos anteriormente o por la posición que las familias ocupaban en las altas esferas de la sociedad. La estampa era bonita, amenizado por música suave; el jardín muy bien cuidado con un estanque de peces al centro y las mesas vestidas alrededor de éste. Ellos tenían una buena vista, compartían mesa con los anfitriones, aunque en ese momento se encontraban dando la bienvenida a nuevos invitados.
El colorido de los trajes típicos era muy atrayente; al fondo del jardín, se alzaba un pequeño templete donde un maestro de ceremonias se preparaba para dar inicio al programa de la noche. En ese tipo de fiestas, no podían faltar demostraciones de artistas locales reconocidos, ya fuese baile tradicional, canto o hasta duelos de taijutsu. Era seguro que los Uchiha habrían contratado el mejor de los paquetes para agasajar a sus invitados.
-¿Estas seguro? – insistió el Hatake. – No luces muy bien – acotó preocupado.
-Esperemos un poco mas Kakashi – pidió dedicándole una triste sonrisa – Fugaku no desaprovechara la oportunidad para dar la bienvenida publica a Sasuke, seguro que Naruto subirá con él y quiero verlo aunque sea de lejos.
Kakashi frunció los labios resignado, aunque no se notaba por la bufanda que cubría parte de su cara, ese proceder por parte de Minato, le parecía masoquista, una forma de redimirse por el supuesto daño que había causado a Naruto. Era más que obvio que el rubio menor no le daría la oportunidad de hablar, al menos no en ese evento, si quería aprovechar la estancia de su hijo para aclarar las cosas, lo mejor sería que buscara otro momento.
De nada le servía rebatir, pues Minato no le escucharía y corría el riesgo de hacerle creer que no le interesaba que arreglara su situación con el menor, es por eso que no dijo mas, se dispuso a fingir que disfrutaba de la fiesta a pesar de estar sumamente incomodo.
N&S
Sasuke y Naruto salieron por fin a los jardines, el azabache portaba un kimono negro con obi dorado y estampado fino de hojitas muy discreto, el color resaltaba aun más la palidez de su cuerpo, haciéndolo ver casi etéreo. Por otro lado Naruto se enfundó en uno azul índigo con obi negro y la estampa de un prado, sus antepasados no eran enteramente japoneses, a eso se debía su color de ojos y cabello, aun así, el traje tradicional le lucia maravillosamente.
La pareja se instaló un par de minutos en el umbral, recorriendo con la mirada toda la instalación; Sasuke buscaba dar con su familia, al parecer se mantenían muy ocupados atendiendo a los invitados. No muy lejos de ahí, se topó con la figura de su tío Madara y su primo Obito, le dio gusto verlos y se dirigió hasta ellos, llevando con él al rubio.
-¡Sasuke! – exclamó el mas joven de los hombres que se encontraban sentados en aquella mesa.
-Obito, tío Madara – saludó con una leve inclinación de respeto.
Pero el mencionado Obito, se levantó de su sitio y se acercó para brindarle un cálido abrazo, Sasuke respondió un poco apenado, no estaba acostumbrado a la parafernalia de familia unida y amorosa.
La apariencia de Obito Y Madara era sumamente parecida, de tez blanca, ojos y cabello negro, no cabía duda que formaban parte de la misma familia, la única diferencia entre ellos, es que Madara era un hombre mayor, de cuerpo fibroso y cabellera larga, rondando los cincuenta y cinco, cincuenta y ocho años, llevados muy dignamente, conservaba su atractivo, fácilmente podía seguir seduciendo a jovencitos y jovencitas.
Por otro lado Obito, hijo del primero era un hombre de aproximadamente treinta y cinco años, de cabello corto y figura atlética, apuesto y jovial.
-Sasuke – saludó el mayor también levantándose y dando un abrazo, aunque menos efusivo que el otorgado por su hijo. – supimos que vendrías, estábamos ansiosos por verte.
-También tenia ganas de verlos – sonrió – él es Naruto Namikaze – presentó señalando al rubio – mi pareja y ellos son el tío Madara y mi primo Obito.
El azabache mayor asintió primeramente con la cabeza y luego extendió su mano para estrechar la contraria.
-Es un gusto conocerlo señor Namikaze.
-El gusto es mío – respondió educadamente – sin embargo me gustaría que me dijera, Naruto a secas.
Madara simplemente asintió.
Obito le miraba con una seriedad nada propia en él, como si estuviera analizando detalladamente al rubio delante de él.
-Hola – pronunció apenas. Y miró disimuladamente a la mesa donde sabía que Kakashi se encontraba.
Él conocía la historia familiar de los Namikaze, los motivos que llevaron al menor de los rubios a abandonar el país, tenia relaciones empresariales con Minato, pero Kakashi siempre sería su amigo de la infancia y le enfadaba la situación que el de cabellos de plata atravesaba desde poco mas de ocho años atrás.
Naruto no tomó a mal el pasivo saludo de Obito, sonrió ligeramente y respondió también con un hola.
-Me a dado gusto verlos tío – expresó Sasuke, sin percatarse tampoco de la reacción de su primo. – y me gustaría charlar con ustedes mas tendido, pero si nos disculpan será mas tarde, estamos llegando apenas y debemos presentar saludos a los demás invitados.
-No te preocupes Sasuke, entendemos perfectamente, les veremos luego.
La pareja recién llegada hizo una leve inclinación y se alejó para adentrarse mas en los jardines.
-¿Me vas a decir que te pasa? – cuestionó Madara cuando su sobrino y el rubio se habían ido ya.
-¿Por qué crees que me pasa algo? – respondió tratando de hacerse el loco.
-No quieras verme la cara de tonto – rebatió con seriedad –, te conozco mejor que nadie, no lo olvides, así que dime ¿Qué te pasa?
Obito exhaló resignado, su padre de verdad podía leerlo.
-Ese rubio es el hijastro de Kakashi, por su causa Minato no le a reconocido como su pareja ante la sociedad. – apostilló resentido.
-No te equivoques – le cortó con seriedad, él también sabia de lo que se estaba hablando, pues Obito le confió lo que pasaba con su amigo de infancia – y no guardes rencores para con personas que no lo merecen, Minato debería ponerse los pantalones y darle su lugar a Hatake, al igual que éste debería valorarse mas y exigir lo que se a ganado durante tantos años, lamentablemente nadie ajeno a estos tres puede intervenir en ese embrollo, posiblemente sólo Sasuke ahora que es la pareja de ese rubito. Lo que si te digo es que será muy interesante ver como se desarrolla todo este teatrito ¿Qué te paree si extendemos nuestra estancia en casa de tus tíos? Algo me dice que nos vamos a divertir.
Obito sonrió de medio lado, estaba de acuerdo con su padre, pero aunque éste se lo prohibiera, él si que le brindaría su apoyo a Kakashi.
Continuara…
Para quienes creyeron que estaba en recesión, no es así, eventos que se escapan de mis manos, pero no crean que los retrasos se repetirán. Tratare de mantener el dramatismo al mínimo XD soy mexicana y a veces eso pesa, prometo no dejarme llevar demasiado por ese genero, pero si que se viene un poco, si de pronto les parece demasiado, siéntanse con la libertad de decírmelo, en la medida que me sea posible tratare de remediarlo.
Por otro lado, el Minakaka no está en discusión, si les gusta bien, y si no, lo siento mucho (mas bien no) la pareja forma parte importante de la historia y así se va a quedar (no recuerdo quien me dijo que veía a Kakashi muy uke y XD así lo visualizo ahora)
Y para los despistados que aun no lo saben: ¿Casados? ¿Pero, cuando? A llegado a su fin, si aun no lo han leído, les invito a que lo hagan.
