Hola!
Bueno, no les daré todo el choro de siempre ¡A LEER!
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4. SANGRE SUCIA
Ese verano fue bastante normal, mi madre y yo viajamos por todo el mundo mientras mi padre trabajaba.
Mi madre se divertía yendo de compras a distintos lugares y a mí no me quedaba de otra más que acompañarla. Aunque no me podía quejar ya que siempre regresaba a casa con un montón de cosas nuevas.
La noche que volvimos de Grecia mi padre ya nos esperaba para la cena.
- ¿Cómo estuvo tu primer año en Hogwarts?
- Bien.- conteste sin mucho entusiasmo.
- Escuche que Harry Potter está en tu curso.- lo mire de reojo al parecer había llegado donde quería.- Y dime, ¿ya lograste hacerte su amigo?
- ¿Yo, amigo de Potter? ¡Ja! Si ese tonto cara rajada no podría distinguir la buena clase ni aunque le lanzara un cruccio.
Mi padre frunció los labios y supe que estaba decepcionado, así que en mi defensa dije:
- En cuanto entro al tren se hizo amigo de ese pobretón Weasley.- Omití la parte en la que rechazo mi amistad.
- ¿Weasley? ¿Otro Weasley ha entrado al colegio? En serio, no sé cómo el ministerio no hace nada con esa familia. Son demasiados y muy estúpidos, no puedo creer que sean sangre pura, cuando se la viven idolatrando a esos muggles.
Yo asentí como toda respuesta.
- Pero bueno,- continuo mi padre.- eso no tendría que ser impedimento para que sea tu amigo ¿o dejaras que un Weasley te gane en eso?
Fruncí el ceño. Odiaba que mi padre hiciera eso, que me comparara y me hiciera sentir un inútil
- No tengo intención de hacerme amigo de Potter.- Dije molesto, mi padre me fulmino con la mirada, pero antes de que dijera algo, continúe. – Es un perdedor y un estúpido que no sabe distinguir lo bueno, Dumbledore le da preferencia solo por ser Gryffindor, lo premian por romper las reglas, literalmente nos arrebataron la copa de las casas por unos puntos de última hora que el inepto director se sacó de la manga y por si fuera poco le dieron un lugar en el equipo de Quidditch. Dumbledore lo consiente y por eso se siente con el derecho de menospreciar a los demás, solo por ser el niño que vivió tiene a todos rodeándolo como moscas y yo no pienso ser uno más del montón.
Mi padre me observaba con una mirada entre sorprendida y disgustada, pero fue mi madre la que hablo.
- Haces bien – dijo mientras cortaba su carne.- No tienes por qué ser su amigo solo porque los demás lo son, eres un Malfoy y un Malfoy no ruega por la amistad de nadie.- Esto último lo dijo mirando a mi padre de reojo, quien se cuadro de hombros.
- Tu madre tiene razón.- parecía incomodo por la mirada que le había lanzado mi madre.- Así que… – Continuo, intentando cambiar de tema.- Dumbledore lo favorece ¿Eh? Es bueno saber eso.
- Si – respondí ya más tranquilo.- a él y a todo su sequito.
Al mencionar al sequito de Potter fue imposible no pensar en cierta castaña, y sin pensarlo mucho pregunte:
- Padre… ¿Conocemos a la familia Granger?
- ¿Granger? Lo dudo mucho, Draco, la familia Granger desapareció hace varios años. El último Granger del que hubo registro fue Héctor Dagworth-Granger, pero jamás se supo que dejara descendientes o alguien que continuara con el apellido ¿Por qué preguntas?
- Es solo que hay una tonta sabelotodo en mi curso llamada Granger y yo sé que había escuchado ese apellido antes.
- Debe ser una sangre sucia.- Dijo mi padre con cara de asco, y a mí el corazón se me fue a los pies.- ya no queda ningún Granger con sangre mágica.
No dije nada más y la cena termino sin que nadie más hablara.
Subí a mi habitación y me recosté en la cama, tenía muchos pensamientos dando vueltas en mi cabeza y a la vez no podía pensar en nada.
Aquella niña era un sangre sucia… una hija de muggles… una impura…
Eso significa que a partir de ahora debo odiarla… espera… ¿no la odiaba ya?
La respuesta llego a mí antes de que pudiera detenerla.
No, no la odiaba.
Suspire, me di la vuelta en mi cama y me quede dormido deseando que no existiera todo eso de sangre limpia o sangre sucia.
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El resto del verano me la pase refunfuñando contra Potter, Dumbledore y todos los Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw y hasta algunos Slytherin
Había decidido que lo iba a odiar a todos por igual, fueran sangre sucia, mestizos o sangre pura.
Theo, Blaze y Pancy me visitaron varias veces durante las vacaciones, pero Pancy siempre terminaba en la sala de té con mi madre ya que no era capaz de seguir nuestro ritmo de juego y nosotros no la esperábamos.
Mi madre intentaba, sin éxito, que me interesara más en Pancy.
Pero mi respuesta siempre era la misma: yo tenía otra… otras cosas en que pensar…
Ya me había puesto de acuerdo con los chicos para ir juntos al callejón Diagon. Pero mi padre cambio esos planes cuando se ofreció a llevarme él.
Pero no fuimos directo al callejón Diagon.
- Primero vamos a vender algunas cosas al viejo Borgin.- Dijo mi padre mientras nos dirigíamos al Callejón Knocktum.
Mi madre jamás me había dejado siquiera acercarme a ese callejón, así que eche una mirada de reojo a mi padre, el cual adivino mis pensamientos.
-Mantengamos esto en secreto a tu madre, a cambio tendrás una escoba nueva.
- De acuerdo.
Entramos a la tienda y yo quedé impresionado con todo lo que había ahí.
- No toques nada, Draco.- dijo mi padre y yo suspire con resignación.
En cuanto mi padre termino sus asuntos con Borgin, nos dirigimos al callejón Diagon, mi padre fue a comprar mi escoba nueva mientras yo me dirigí a ver que alboroto había en Flourish y Blotts.
Cuando entre logre ver a Lockhart y a Potter posando para las cámaras.
Harry Potter no podía dejar de causar revuelo a donde quiera que fuera.
Cuando me acerque un poco más pude ver un montón de cabelleras rojas, los que imagine era toda la manada Weasley y junto a ellos sobresalía una alborotada cabellera castaña, lo que provocó un extraño retortijón en mi estómago, así que para distraerme me dedique a molestar a Potter quien se había acercado.
-¿Te encanta, verdad, Potter?- Dije con desdén. – El famoso Harry Potter. Ni siquiera en una librería deja de ser el protagonista.
-¡Déjalo en paz, él no lo ha buscado!- Dijo la que, imagine, era la menor de los Weasley.
- ¡Vaya, Potter, Tienes novia!- Esto provoco que la niña se pusiera roja, pero no lo disfrute como habría querido, porque a lo lejos alcance a ver que Hermione se acercaba con Ronald Weasley.
Cuando la vi acercarse me dieron ganas de echarme a correr, pero me obligue a permanecer en mi lugar.
-¡Ah, eres tú!- Dijo la comadreja con cara de asco, la cual, por supuesto, le devolví.- ¿A qué te sorprende ver aquí a Harry, eh?- no entendí lo que quiso decir, pero igual le respondí.
- No me sorprende tanto como verte a ti en una tienda, Weasley. Supongo que tus padres pasaran hambre durante un mes para pagarte esos libros.- Dije con una sonrisa malévola.
El pelirrojo se abalanzo hacia mí, yo estaba listo para recibirlo, pero Potter y Granger lo detuvieron y yo sentí que una mano se posaba en mi hombro, era mi padre.
Al mismo tiempo había llegado la comadreja mayor a calmar a su cría.
Comenzó una discreta discusión entre los adultos a la que no preste mucha atención, hasta que vi que mi padre desvió la mirada hacia una pareja que nos observaba con aprensión.
Tenían un aspecto raro, casi parecían… Mire de reojo a Granger la cual tenía la mirada gacha y las mejillas un poco ruborizadas por la mirada que lanzaba mi padre a sus padres.
Yo fruncí el ceño y me recordé que por ella solo debía sentir odio, nada de lastima o remordimiento.
Apenas había terminado de formular ese pensamiento cuando mi padre fue a dar de espaldas contra un estante y la comadreja mayor se le iba encima.
Cuando por fin lograron separarlos, el señor Weasley tenía el labio partido y a mi padre le había caído un libro en el ojo y se le estaba hinchando.
Después de devolverle sus libros a las Weasley menor, me hizo una seña para que saliéramos del lugar.
-Ni una palabra de esto a nadie.- dijo mi padre gruñendo mientras se lanzaba un hechizo en el ojo para que desapareciera la hinchazón.
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Espero que le haya gustado!
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Gracias por leer. :3
