Hey hola! Bueno, regresé también escribí mi otro capítulo de Tú serás mi único recuerdo pero, tengo que seguir esta también aunque, tal vez no haya tanta gente que los vea xd, lamneto actualizar después de tantooo tiiiempoooo ,espero que les guste y bueno les dejo con la lectura.
Con un golpe y con un libro, empezó esta historia
Capítulo 4:
–Pero, cantas genial, en serio, me encanta como lo haces– no pude evitar sonrojarme y bajar la mirada.
–Ja, si tú lo di…dices – ¿Kari Yagami qué te está pasando? –Mira, allí está la pizarra de los cafés.
Yo amaba venir con mis papás justo a este Starbucks cuando era pequeña, siempre me encantó la decoración, el olor a café y ver las tazas o envases que vendían. Los diseños eran, simplemente, maravillosos para mí. Me acuerdo que más de una vez, los que nos atendían notaban cómo quedaba asombrada por la pizarra en donde mostraban los dibujos de los cafés, ellos me cargaban y me dejaban hacer un dibujo con tiza. No podía dejar de reírme cuando hacia mi dibujo. Trataba de hacerlo despacio para que me saliera bonito y no malograr el resto de los dibujos. También recuerdo que este lugar fue testigo de algo que marcó mi vida e hizo que mi manera de pensar cambiara.
(Kari´s Flashback)
–Kari, hija, ¿te gusta tu chocolate? –preguntó mi papá mientras me revolvía un poco el pelo y me dedicaba una sonrisa triste, de nostalgia y preocupación.
–Sí, papi. Está muy rico –hice la sonrisa más relajante que tenía, no me gustaba verlo triste o preocupado, me rompía el corazón.
–Kari…hay algo que te tenemos que decir–mamá sonó muy cortante.
– ¿Qué pasa? –inquirí, mi mamá nunca se mostraba ni cortante ni fría, siempre la vi como alguien cálida.
–Hija… ¿sabes que te quiero, no? –asentí aunque no sabía que lo diría a continuación podría romper mi corazón.
(Fin de Flashback)
–Kari… ¿estás bien? –la voz de mi nuevo amigo me sacó de mis cavilaciones.
–Eh…sí–respondí mientras escuchaba el tono de mi celular: The Scientist–Tengo que contestar… ¿vas haciendo cola?
–Sí–contestó mientras sonreía…su sonrisa me parece muy linda, está tan llena de tranquilidad, es hermosa… ¡Hikari, basta! –sólo quiero un jugo de naranja y aquí está para que pagues por si me demoro.
–Ok, te espero–escuché eso y decidí salir del local.
–Sí, ¿hola? –hablé mientras salía.
–Hola hija, tu madre quiere verte hoy para almorzar así que, creo que vas regresando–era mi padre con su voz más apagada de lo normal.
–Eh... ¿ahorita? –volteé mientras miraba a cierto rubio que sin querer me hizo suspirar.
–Sí además recuerda, que a tu mamá ni tú, ni Tai ni yo la vemos todos los días–cuando terminó de hablar supe que debía de ir, sonó tan dolido…tan opaco. Y eso es porque mi mamá siempre fue la luz de mi papá.
–Ok, voy para allá, nos vemos papá–respondí mientras estaba a punto de colgar.
–Nos vemos pequeña, te quiero–dijo volviendo a él su dulzura tan característica.
–Chau papá…te quiero–colgué después de decir las última frase a mí ya que, mi papá ya había colgado
Entré al establecimiento y vi a T.K aun haciendo cola. No puedo negar que deseaba conocerlo más, poder hablar con él sobre Twillight y saber que no se aburriría como Davis.
–Ah Kari, la cola está largo, ¿no? –contestó mientras se sacaba un mechón rubio de su cara.
–Sí pero, creo que me tengo que ir, T.K–dije mientras cogía mi bolso.
– ¿Por qué? –inquirió.
–Tengo un compromiso con mis padres, será para la otra–contesté.
–Eso significa que… ¿nos volveremos a ver? –sabía cuál sería mi respuesta.
–No lo dudes, cuídate y pronto vamos a hablar sobre Twillight, te juro que no me despegaré de ti hasta que veas todas las películas–No lo haría ni por Davis.
–Bueno, nos veremos pronto–se acercó y me dio un pequeño pero muy cálido abrazo, tanto así, que culpé al calor ya que, me puse demasiado roja. No me quería despegar de él, me sentía segura y protegida.
–Hey, te dejo mi número–abrí mi bolso y estaba dispuesta a escribírselo en mi libreta rosada.
–No gracias–apenas escuché esto me asusté, tal vez solo había estado conmigo porque se sentía culpable–es que aún no tengo saldo y no creo poder llamarte a menos, que desees que yo te dé el mío–sonrió.
–Ah…claro–le dejé apuntar su número, me despedí con la mano y salí de la cafetería.
Bueno, ya que Kari se fue, decidí volver al parque para hacer unas canastas. Cuando me cansé, me senté en el árbol en donde Kari había estado.
–T.K aquí están las cosas que me pediste–sonreí a mi hermano se le veía agotado– ¿Dónde está la chica?
–Kari ya se fue¸ Matt–primero se quedó frío pero, luego, me miró desafiante.
– ¿Kari? –ahí supe el porqué de su mirada mientras se sentaba a mi lado.
–Sí, Kari–respondí mientras le daba el balón.
– ¿Y por qué se fue? ¿Acaso se despertó y te golpeó? Ya sabes, para estar a mano–hice mi risa falsa.
–Ajá sí, qué gracioso eres, Matt–fui lo más irónico posible– No. Se despertó cuando la tenía cargada.
–Así que la cargaste… ¿Por qué? –eso sí que me sorprendió, ahora que lo pensaba... ¡¿Por qué diablos las cargaste Takeru Takaishi?! No lo recordaba.
–Ah sí, es que quería echarla en un banco para poder ver que tan grave había sido el golpe que le di a ella envés de a ti y esperar a que reaccionara–respondí.
– ¿Y cómo ibas a hacer para despertarla? …¿Dándole un beso como en el cuento de la Bella Durmiente? –no pude evitar sonrojarme y en serio, estaba ¡ROJO!
–Cállate Yamatto –él sabe que cuando lo llamo por su nombre completo es que estoy furioso–solo iba a esperar a que se levantara – no lo miré porque estaba rojo y lo peor es que me acordé de Catherine ya que, ella hacía que yo estuviera rojo a cada rato.
– ¿Qué pasa T.K? –mi hermano aunque, era molestoso, siempre se preocupaba por mí.
–No nada –respondí mientras bajaba la cabeza lentamente.
–Dime, ¿qué te pasa? –inquirió si fue algo que dije, perdona, no sabía que te molestara o te pusiera así.
–No, no es eso –murmuré –yo…solo recordaba a Catherine, nada más.
–T.K tranquilo, hiciste lo correcto. Sabes que a mamá le hubiese dolido que no aceptaras volver –lo miré agradecido por hacerme recordar el porqué de mi decisión, mi madre y su fallida vida amorosa – vamos, cuéntame que más hicieron tú y Kari.
–Bueno… cuando la cargué, despertó y se pe…pegó a mi pe…pecho involuntariamente –no pude evitar recordarlo –fue tan cálido.
Me recosté contra el árbol mientras mi hermano me miraba expectante ya que, se le hacía raro verme así…diciéndole cada detalle que pase con ella.
– ¿Y qué paso? –inquirió.
–Nos presentamos, me disculpé como buen caballero, hablamos de una saga, ¿Cómo se llamaba? Ah sí…Twillight –recordé.
Matt se empezó a reír.
–Ella te habló de Twillight pero…tú no sabes nada de eso…debiste de verte tonto pero, ¿Qué pasó? – volvió a reír.
–Bueno, le dije la verdad y no me creyó, me dijo de qué trataba y luego…apareció su hermano –lo último lo dije en un murmullo porque sentía que el miedo se volvía a apoderar de mí.
–¿Qué pasa T.K?¿Por qué estas pálido? –mi hermano se asustó con mi apariencia.
–Su hermano me levantó cuando se enteró que había dejado inconsciente a su hermanita por un rato –contesté.
–¿Qué? – a mi hermano no le gustaba mucho que me hicieran daño, aún me trataba como un pequeño –ese chico me las pagará, nadie le pega a mi hermano a excepción de mí.
–¡Hey!...bueno pero luego, Kari le dijo que me soltara –no podía entender la mirada de mi hermano –¿ Por qué me miras así?
–Es que… si te "salvó" es porque… le atraes –comentó mi hermano con una sonrisa.
–No lo sé además, su hermano dijo que tenía enamorado –terminé murmurando… con un tono apagado… ¿qué te pasa T.K? ¿ Estás ronco o qué?
–Hey T.K y luego ¿ qué hicieron? –mi hermano lo notó.
–Bueno, fuimos a Starbucks en donde la escuché cantar –su voz fue sorprendente.
–¿ Y qué tal canta? ¡Espera!...¡¿Tuvieron una cita?! – mi hermano se veía muy ansioso por la respuesta de la segunda pregunta.
–Canta muy lindo y no, cuando estábamos en la cola, ella recibió una llamada y me dijo que tenía un reunión familiar y…
–¿Y qué? – a mi hermano le volvió la curiosidad, se notaba a leguas.
–Bueno, le di mi número y no pude evitar… – me callé por mi torpe impulso…T.K recién la acabas de conocer y ya la abrazaste, pareces acosador.
–¿Qué hiciste?¿La besaste? – Matt parecía esas señoras que esperan el final de una telenovela.
No pero, la abracé – recordé lo cálido que fue… ¡espera! ¿Dijo que la besé?...sabiendo lo tímido que soy.
Tai y yo llegamos al restaurante chino que nos había dicho nuestro padre, era bonito, papá iría luego por su trabajo, en este lugar veríamos a mamá.
Oh mamá, hace cuánto que no nos vemos, ¿Por qué?, ¿Ahora a quién le diré mis problemas? ¿Por qué decidiste volver?¿vas a regresar?¿ Por qué nos dejaste?¡ Oh mamá! Necesito tantas respuestas.
–Tai, Kari, qué grandes están – una señora rubia bueno, mejor dicho, una señora con el cabello teñido de rubio nos abrazaba, Tai y yo nos miramos confundidos.
Era alta, tenía unos ojos hermosos, delgada con ropa cara: usaba un conjunto negro con una blusa blanca con rayas negras y unos tacones que si yo usara me caería. Tenía unos brazaletes, un collar y unos aretes que se notaban que eran caros.
–Disculpe…¿la conocemos?¿ es alguna tía o familiar? , no somos conocidos por nuestra buena memoria – contestó mi hermano.
–¿Qué acaso no me reconocen? – aquella mujer parecía querer llorar, sentí pena por ella, por no recordarla. Aunque unos momentos después…
–Ma…Ma…¿Mamá? – pregunté un poco asustada ya que no pude creer que ella había cambiado tanto.
¿Qué tal? a mí me encantó jeje ^^ haré o posible por actualizar pronto
