NOTA
Imprenta: Presente
Cursiva: Flashback
SYAORAN
-Y por eso, en ese entonces desistí de hacerla volver conmigo.- Mi espíritu cayó rendido después de terminar esas palabras.
-La sigues amando después de todo. ¿No es cierto?.-
-Quisiera decir que no.- Seguí respondiendo a la par que intentaba mantener la calma. Claro que quería seguir amándola, pero ni siquiera mi peor enemigo merecía una agonía tan grande y duradera como la que estaba viviendo día a día.
-¿No quieres volver a verla?.-
-Te dije que ella ya hizo su vida con alguien más.- Confesé.
-Fue tu conclusión. ¿Cómo realmente lo sabes?.- Me preguntó, y cerré los ojos recordando la última vez que la vi.
Estaba decidido. Volvería a Tomoeda, a intentar recuperar su amor, y en el peor de los casos...al menos quedar en buenos términos con ella. Mi orgullo era algo inquebrantable, sin embargo esto ya era demasiado. Sakura Kinomoto me hacía falta, mucha falta.
Siete meses antes había cometido el error más grande de todos al volver a Hong Kong el día posterior a nuestro último encuentro.
Venía haciéndola sentir como una basura prácticamente desde que inició nuestro último año escolar, pero, volver a mi ciudad natal así sin más, un par de horas después de hacerle el amor...eso sepultó cualquier palabra de amor que salió de mis labios esa noche, y solo justificó ante ella que las veces que la había llamado prostituta o cualquiera de sus sinónimos, era realmente lo que pensaba y no un producto de mi ira.
Nada más alejado de la realidad; Tal vez se había acostado con varios estudiantes del instituto, pero nunca llegué a considerarla ni por lejos una cualquiera. Yo tampoco había sido un santo y muy probablemente mi actitud fue la culpable de que ella buscara refugio en alguien más.
Ahora me era claro que la mayor parte de mi furia pasada fue producto de pensar que Sakura, mi Sakura, fuese de otro; Eso me cegó completamente, haciendo que solo le provocará dolor a la mujer que más amaba, en vez de haber intentado solucionar las cosas.
Por eso, otra vez me encontraba abordando un vuelo con destino hacia donde me había jurado nunca más volver.
Anoche, de forma espontanea, compré el pasaje. No lo había consultado con nadie, ni siquiera lo había pensado mucho, al punto que solo cargaba una pequeña mochila conmigo. De algo estaba seguro, no podía seguir así.
No sabía de dónde había sacado el valor y el optimismo para volver, pero por fin sentía que estaba haciendo algo que deseaba hace mucho desde lo más profundo de mi corazón.
Contaba los minutos para volver a verla.
Era el ante último mes de cursada, un febrero bastante gélido a decir verdad.
Dada la hora, lo mejor sería esperarla en la arboleda por la que siempre pasaba cuando la acompañaba a su casa.
No quiero llamarme acosador, sin embargo sus horarios se encontraban tallados en mi memoria.
Cuando finalmente llegué, ví pasar todo tipo de personas, y apenas empecé a visualizar a estudiantes del Tomoeda, decidí que lo mejor era posicionarme en un lugar más discreto. Así que doble en esa esquina y me oculté tras un poste de luz, quedando fuera del campo visual de cualquiera que pasara derecho por allí y no volteara a ver con atención la calle donde yo me encontraba ahora.
No quería que nadie me reconociera, nadie que no fuese ella.
En ese momento la escuché, su risa. Automáticamente mi corazón empezó a latir a mil por hora, y sin poder contenerme más, eché un vistazo y eso fue todo.
Ella.
Ella caminando alegremente a la par de Odawara.
Ella...muy embarazada.
Me juré no huir nuevamente, pero esto... no pude soportarlo más y salí corriendo.
Se acabó y esta vez era para siempre.
Quería al menos que fuéramos amigos, sin embargo después de esa escena, me di cuenta que por más fuerza de voluntad que pusiera, eso no iba a ser posible. Ella se veía feliz y debería estar alegre por ello, pero, era todo lo contrario, no podía superarlo, todavía no era lo suficientemente maduro para aceptar su nueva vida, para aceptar su felicidad al lado de alguien que no era yo.
Yo debería aprender a vivir sin mi persona más preciada, debería pagar de por vida el peso de mis actos pasados.
Volví a la realidad solo para terminar de desmoronarme. No quería recordar más.
Nuevamente me sentí un contenedor completamente vacío.
Las excesivas horas trabajando, los viajes, el alcohol y las mujeres en las que buscaba compañía, todo era para eso. Llenar este contenedor que Sakura Kinomoto se había encargado inconscientemente de vaciar.
Ella seguramente lo había superado junto a ese sujeto y su nueva familia... la familia que ella y yo nos habíamos prometido formar algún día. El golpe final era saber que fui él que inició esta guerra, esta guerra donde sólo alimente el fuego, y el mayor perdedor termine siendo yo.
-Tranquilo.- Susurró Yi Jie mientras me acunaba como a un niño desconsolado.
Me quedé recostado entre sus brazos toda la noche, recibiendo su cariño. Cuando la angustia se hacía insoportable, me apretaba más a Yi Jie en pos de buscar un alivio. Ella por momentos acariciaba mi cabello o mi espalda, tratando de calmarme. Nunca supe quién de los dos había alcanzado primero el sueño, solo se que mi turno con Morfeo llegó después una agonizante espera.
SAKURA
Esa mañana deposité a los niños en la casa de la "amiga especial" de Hien, iba a quedarme también pero, un mensaje de Tomoyo la noche anterior, cambió mis planes.
Tras dos meses de gira con el coro a través de diferentes países, ella acababa de volver, y por supuesto quería vernos de inmediato, así como yo también a ella; Es por eso que ahora me encontraba de camino a una confitería específica en Tokyo.
¡Tomoyo!.- Exclamé apenas entre al local y la vi sentada, esperándome con una tierna sonrisa.
Ella se levantó de su lugar y nos acercamos rápidamente para abrazarnos.
¡Tanto tiempo sin verte Sakura!. ¿Como has estado?.¿ Donde están mis adorados ahijados?.- Me invadía de preguntabas mientras nos dirigíamos a tomar asiento. Tomoyo ya había encargado unas porciones de pastel y té, daba gracias porque estaba hambrienta.
-Bien, hemos estado muy bien. Siempre preguntaban en qué país nuevo te encontrabas cada día jajaja.- Reí antes de pasarle el chisme mayor. - ¿A qué no sabes?. ¡Hien ya está enamorado!. De hecho no está aquí porque esta junto con Nadeshiko, en la casa de esa niña.- ¿Desde cuando me había convertido en una vieja chismosa?.
-¡Vaya, eso si es una sorpresa!. Seguramente Nadeshiko también tenga detrás a un par de pretendientes .-
-No me dijo nada, y eso que es muy habladora cuando se trata contarme sobre de los chicos que le gustan a sus amigas.-
-Probablemente sea muy distraída para darse cuenta. No podemos culparla, es igual que su madre en cuanto a eso.- Me avergüence al escucharla pero Tomoyo tenía razón. - No te preocupes, tu hermano y el joven Yukito se encargarán de alejar a cualquiera que no sea digno de nuestra pequeña así como también sabrán darles sabios consejos a Hien.-
-Por cierto. ¿Donde está Take? .- Dije girando mi vista a varios lados, por si él había ido a traer algo a la mesa.
-Se quedo en casa. Vino a buscarme al aeropuerto en la madrugada, así que lo deje descansar, además le dije que quería una salida de solo chicas.-Me guiñó un ojo.
Odawara Takeru era el prometido de Tomoyo desde hacía ya varios años. Ingresó en el último año de la preparatoria e iba al mismo curso que nosotras, aunque conoció a Tomoyo recién en noviembre de ese año, ya que ella pasó gran parte del mismo en un conservatorio en Inglaterra dado a una beca que había ganado gracias a su gran talento vocal .
Él me ayudo muchísimo en ese desastroso año y desde entonces hemos sido inseparables.
-Debió haber sido hermoso recorrer tantos países.- Realmente me sentía feliz de que Tomoyo estaba viviendo su sueño.
-Lo fue, aunque bastante cansador. Eriol, Naoko y los demás te mandan muchos saludos y esperan que no hayas cambiado de idea sobre ir a pasar todos juntos navidad y año nuevo a Inglaterra.- Dijo mi amatista amiga. - Rika ya dijo que no podrá, pero Chiharu y Yamazaki dijeron que intentarían confirmar.-
-¿Naoko sigue viviendo en la misma ciudad que Eriol, verdad? .
-No, pero está a menos de dos horas en tren de allí, así que eso no es ningún problema.-
-¡Que alegría!. Mi hermano y Yukito dijeron que irían si yo lo hacía. Sería lindo que Nadeshiko y Hien conozcan Inglaterra, además quisiera poder volver a verlos a todos juntos nuevamente.- Este fin de año iba ser especial, lo sabía.
-Hablando de eso, ¿como se encuentran tu hermano y el joven Yukito?.- Me preguntó
-Muy bien. Hace poco se mudaron de Minato a Shinjuku, así que están más cerca de su trabajo, aunque mi hermano dice que es mucho más ruidoso que el lugar anterior. De hecho no están muy lejos de aquí. Si no estuvieran trabajando te diría que los visitemos.-
-No te preocupes, quedemos todos para el otro fin de semana si quieren.-
-El próximo es "fin de semana de tíos y sobrinos".- Le comenté mientras bebía un sorbo de té antes de continuar. -Pasaran esos dos días aquí, en Tokyo. A decir verdad les pedí que cuidaran de ellos mientras yo voy a Kyoto para arreglar un par de cosas de la última casa del bisabuelo y también quiero aprovechar para pasar por el cementerio y ver las tumbas de él y de mis padres.- Mi alegría se fue transformando más en una nostalgia.
-Puedo acompañarte si lo deseas.-
-Me encantaría.- Le respondí con una sincera sonrisa. Tomoyo nunca rompió el contacto conmigo durante todos sus viajes, sin embargo ¡Como me hacia falta tenerla de nuevo aquí!.
Continuará
Hola queridos lectores! Quiero agradecerles tanto los reviews como los follows, favoritos y las preguntas que me hacen, me pone muy contenta que se estén interesando en la historia.
En el próximo capitulo aparecerá la reina de los pompones a ponerle un par de puntos a nuestro Syaoran y también Sakura aclarará un poco las decisiones que tomo.
Espero leerlos pronto!
