Estoy super feliz de todos sus comentarios y visitas espero que les siga gustando todo! se que e tenido uno que otro error y tratare de corregirlos, díganme si ven algún error
Espero que les guste
¿AHORA ES MI CULPA?
CAPITULO 4
Lo odio Pensó Annie Cresta.
Lo odio, lo odio, lo odio!
Para Annie era demasiado difícil hacer tal cosa. Si, había un montón de cosas que podría detestar, como cuchillos, insectos, granos, zanahorias vestidos viejos, arena reseca, palmeras muertas... Había un montón de cosas aun mas que esas, pero nunca se había sentido tan molesta hacia alguien, y menos "El"
Como pudo haberle echo eso.
Como pudo siquiera pensarlo!
Desde anoche Annie se había quedado pensando en todo lo ocurrido... Y ahora tenia mas sueño que nunca, pero igual seguía pensando en eso. Le había dado demasiada importancia al asunto.
Ahora se encontraba completamente envuelta en sabanas, era indistinguible su pequeño cuerpo. Pero a pesar de eso, ella ni siquiera hizo un mínimo esfuerzo para levantarse, ya que, no pensaba ir a la escuela. Estaba tan cansada y soñolienta que lo ultimo que pensaba era ir a la escuela, y menos encontrarse con "ellos"
"Ellos" que en este momento odiaba con una furia intensa.
Gruño en su almohada gracias a el siquiera pensar encontrarse con "Ellos" A pesar de estar envuelta en su edredón no pensaba ni moverse, ni tampoco dormir, o comer, o hacer nada... No tenia ánimos ni siquiera de respirar.
Joder! Pensó Annie antes de revolverse a buscar el teléfono, a pesar de no querer ir a la escuela a ver a nadie, no pudo aguantarse de coger el teléfono un montón de veces, era una vieja costumbre de ella, emocionara cada vez que sonaba el teléfono.
Era vieja... Hasta ayer claro.
Marco el numero con su dedo indice, sosteniendo el teléfono con su mano libre, se sentía como una completa anciana cuando entrecerró los ojos para ver mejor.
—Prim— dijo con una voz ronca, antes de seguir, se aclaro la garganta ( Ahora si soy una completa anciana) —Hey, es Annie!—
—Oh, hola ¿Que ocurre?— Pregunto la voz chillona detrás del móvil.
—Mmm—
Annie se estiro en su cama y soltó aire, mientras recordaba que le tenia que decir a la pequeña Prim. Siguió gruñendo en su almohada, le encantaba hacerlo. —Mmm, Podrías decirle a Kat que no... No iré por ella hoy—
Casi podía ver la extrañeza de la hermanita de Katniss por el teléfono, Annie nunca le gusto faltar a clases. No era como la mayoría de los adolescentes... Era mas cobarde e inmadura, como lo había dicho "El"
El, EL Y EL... No debería tener el derecho de interrumpir mis pensamientos, no a partir de ahora.
—Hum, No creo que a Katniss le guste eso...— Prim sonaba áspera mientras se escuchaba la freidora del sarten al otro lado.
Annie sabia que Katniss podía manejar... Pero ella no manejaría su auto, no con lo que paso la ultima vez, cuando hace unos meses decidieron ir a Malibu de paseo, y Katniss quería practicar su manejo, Johanna fue la primera en aprobarlo, después todos no dudaron en ponerse de acuerdo y dejaron que Kat manejara, y a Annie le toco lo peor. Ir en el asiento del copiloto.
Al final todo fue un desastre... Y termino con el auto completamente desbaratado, lo peor fue que el auto era de... Agh, El.
—Por que?— Annie seguía revuelta en las sabanas escuchando a Prim.
—Mmm Tuvo un pequeño percance...— Dijo mientras suspiraba.
Joder! tengo un sueño terrible.
—Ah si! Johanna me dijo que Peeta le dijo... O algo así— Annie rió un poco con la idea.
—Peeta lo sabe? Como?—
—No lo se Prim... En este momento siento que un camión me paso por encima tres veces— Dijo Annie. Y no exageraba, se sentía hasta el piso.
—Bien, supongo que le diré a Katniss... Bye!—
Y así dejo de escucharse la voz de la hermanita de Katniss.
Annie movió su cuerpo para quedar boca arriba y se quedo admirando el techo de su habitación.
Era de un azul marino intenso... También tenia un toque verdoso, ella misma lo había pintado hace dos años, junto a Bonnie, que en esos tiempos siquiera le prestaba atención suficiente como para ayudaría a pintar el departamento. En ese entonces solo tenia 14, y ya vivía sola con su hermana.
Ese fue el año en que ella conoció a Mitchell, cuando Annie tuvo que madurar por si misma y mantenerse sana mientras vivía prácticamente sola.
Bonnie era un desastre.
Mas de una vez pensó en mudarse de ese lugar... Pero de igual forma no podría hacer nada. Y menos a los 14.
No me extrañaría que me llamara en unos meses diciéndome que esta embarazada y que vivirá con Mitchell en Malibu, en una casa vieja que a presenciado todos sus actos... Inmaduros.
Que mas da! De igual forma no la necesito.
No necesito a nadie... Y menos ahora, cuando todos me dejan sola.
Quizás "el" tenga razón al final... Soy una inmadura.
Katniss Everdeen gruño.
Ayer había sido domingo... El comienzo de La Semana del Rey, y hoy era lunes, un insufrible lunes.
Después del incidente que sufrió Katniss ayer por la tarde, se había decidido a quedarse en su cama el resto de esta estúpida semana, obviamente Katniss no estaba segura si lo de ayer había sido Finnick o alguien mas, pero Por dios! Ni siquiera conocía ese tal vecino suyo.
Era absurdo siquiera pensar que no había sido Finnick!
Era un completo idiota en caso de que si había sido el. Era Finnick Odair, una tonta araña era algo demasiado simple.
Katniss soltó un gruñido que pareció mas un grito de dolor y se levanto de su cama enseguida sintiendo frió en sus pies. Su trasero le dolía mas que nunca. Después de que su madre y su hermanita pequeña hubieran llegado a casa. Encontraron a Katniss tumbada en el piso de la sala gritando de dolor.
Era completamente insoportable, y Katniss tuvo que aguantar los cuidados de su madre y los pinchazos que sentía cuando ella le quitaba pedazos de vidrio, no fue un caso tan grave como para ir al hospital, pero tampoco era tan lindo tener que sentarse en una bolsa de hielo frió a partir de hoy, tampoco seria agradable tener que aguantar las risas y burlas sobre su trasero morado y palpitante. Hoy seria un día insoportable, eso era seguro. Sabia quien seria el primero en burlarse de ella.
Dios, como mi madre podía hacerme esto! Obligarme a ir a la escuela.
Lo ultimo que quería era eso, salir de su cuarto, aun menos caminar hacia la escuela.
Ademas de todo, tendría que caminar unos metros hacia la escuela ya que su madre necesitaba el auto para ir a la clínica desde temprano, gracias a dios tenia a Annie, que la mayoría de las veces pasaba por Madge y Johanna para ir a la escuela, pero por alguna razón, tenia el presentimiento de que en algún momento tendría que caminar
Katniss trato de caminar hasta el baño y se cepillo, hizo su rutina del dia tratando de aguantar su dolor, cuando estaba apunto de quitarse la ropa, se aguanto. Era asqueroso no bañarse desde ayer, y sobretodo después de estar llena de agua sucia, pero tenia tanto sueño y fastidio que decidió solo echarse un poco de perfume de su madre y aguantarse con eso.
Ademas del dolor en su trasero su mal olor y el hambre que tenia. Tampoco pudo dormir mucho que se diga, ya que, aunque su madre había limpiado todo y había puesto una pomada en su trasero, después de todo... La araña aun seguía suelta.
Katniss se sentía completamente asquerosa, de igual forma solo tendría que aguantarlo unas horas de clase. Bajo las escaleras de su casa apretando los ojos y mostrando sus dientes después de cada escalón con su sonrisa de dolor, pero afortunadamente se encontró con un confortable olor que empezó a alegrar un poco su día.
Joder! solo un escalón mas... Cálmate!
Solo uno mas!
Respiro al darse cuenta que ahora tendría que hacer su camino a la cocina, su hermanita pequeña se encontraba allí colocando los platos para servir el desayuno. Oh como agradezco tenerla!
—¿Prim?— Katniss dijo entrecerrando los ojos por la luz del sol.
—Hola!— Dijo la pequeña rubia mientras apartaba los mechones de pelos claros de su cara de niña, con la única mano que tenia libre. —Como esta tu... Mmm-
Prim se detuvo, sabia que preguntarle a su hermana sobre su trasero era algo mas o menos absurdo, sobretodo cuando ya sabia la respuesta incoherente que le diría su hermana
—Mm... Muy igual.— Katniss no tendría que saber de que se trataba la conversación. Joder ¿Acaso cuando mas pienso en eso, mas me duele? —Aunque creo que... Un poco mejor que ayer.—
Prim sonrió mientras dejaba dos panes tostados y un poco de tocino en el plato de Katniss, y lo mismo en su plato.
Katniss se detuvo en seco.
¿Ahora tendría que sentarse?
Por la cara de su hermana, y los gruñidos de su estomago... Eso era un eterno si!
Se sentó en un banquillo alto de la mesita de la cocina y se aguanto un gritito, mientras observaba su comida que gritaba... Cómeme!
—¿Annie llamo?—
Prim no respondió, simplemente le dio tenedor y cuchillo a su hermana y se sentó junto a ella a devorar su comida. Por fin pudo detallar mejor el aspecto fantasmal de su hermana mayor, se veía peor que a noche cuando la encontró llorando amargamente en la esquina de la sala, y ahora aun mas, con esa ropa vieja que se había dejado.
Katniss hizo caso miso a lo anterior y empezó a devorar todo. —Dios Prim, como te amo!—
La pequeña rio entre dientes.
—¿No iras de ese modo al colegio verdad?— Pregunto con sinceridad, señalando algo obvio.
—Mm...?— Katniss trago el pedazo de tocino que colgaba de su boca y respondió. —¿Así como? Estoy bien así—
Prim no pudo evitar echarle una mirada a Katniss de arriba a bajo... Seguía pareciendo un fantasma, con ropa de vieja.
Katniss se dejo guiar por la mirada de su hermana pequeña, al igual que lo del jardín. Prim tenia una gran cara de desagrado
—¿Que pasa con esto?—
Prim tuvo que quedarse unos segundos pensando en la brutalidad de su hermana. ¿A caso el agua sucia de calle le había entrado al cerebro?
—Nada hermanita... Nada de nada—
Katnis gruño.
—Ok... em—
Si, obviamente le entro un poco de esa agua por el cerebro.
Típico de ella, ser descuidada cuando Peeta esta cerca.
—¿Que paso con Annie?—
¿Que digo? Siempre es descuidada.
¿A caso no lo sabe?
Por la cara de su hermana Prim estaba libre de sospechas.
No, no lo sabe.
—Bueno... Digamos que esta un poco despechada y Finni-
Katniss subió la mirada hacia su hermana y puso su mano derecha en contra de su cara, no tenia que decir nada mas para que ella pudiera entender.
—¿Vendrá verdad?... También el... Tu sabes... Le hizo una broma pesada?—
Katniss enseguida no dudo en que si Annie no querría ir al colegio, ella seria una de las personas mas tontas del planeta... Ella debería agradecer que Finnick no le lastimo el trasero, por así decirlo... Katniss estaba completamente segura de que solo arruino esa tal cita que tenia. ¿Como se habría enterado?
Bueno, no fuera una novedad que los estuviera espiando en Coffe Dail's, o simplemente la siguió a ella y a Peeta hasta su panadería, quizás pudo haber entrado a su casa antes de que ella llegara... O tenia secuaces.
Simplemente no lo se...
—Hey! no me mires así, es solo que creo que esto de las bromas es tan inmaduro... Tan...— Katniss le menciono a su hermana mayor, que la miraba con confusion.
—Ni me lo digas— Dijo Prim, mientras empujaba a su hermana hacia las escaleras mientras esta chillaba de dolor. Ya no soportaba su atuendo, ademas, todas las carreras se burlarían aun mas de ella hoy si llevaba eso puesto, hoy tampoco seria su día.
Ni Finnick Odair, ni Peeta Mellark habían logrado dormir anoche.
El primero estaba hundido en sus pensamientos, y el ultimo hundido en culpa.
Si.. También Finnick se sentía un tanto culpable, pero en cierto modo, sabia que Annie algún día lo perdonaría. Era Annie, no podría aguantar una semana sin el, era prácticamente absurdo.
Me perdonara de alguna manera u otra.
Posiblemente...
Por otro lado, Peeta no podía dormir por muchas razones en general, pero sobretodo por la culpa. El ni siquiera sabia con exactitud lo que había pasado, pero sabia que Finnick había exagerado tanto como cuando exploto la piscina.
Esa vez, no podía ni verle a la cara a Johanna.
Igual que ahora no sabia que haría al encontrarse con Annie.
Peeta se colgó su mochila al hombro y ansiosamente abrió las puertas dobles de la escuela. Él ni siquiera sabía por qué estaba ansioso. Percibiendo su incomodidad, Finnick, que venia detrás de el lo agarro por el cuello y le revolvió el pelo.
—Ralajate, no nos pondrán una nota de retraso por faltar a la primera clase. Nunca lo hacen—Ronroneo Finnick.
Era lunes, el único lunes que le podría agradar en la existencia. Hoy era el día, tenia todo preparado para sorprender a todos. Todo. Finnick planeaba acabar con la paciencia de alguien en especial, sobretodo hoy.
Si... Había llenado de hormigas a Gale, llenar de sangre falsa toda la cancha de entrenamiento para asustar a Cato, Tiño el pelo de Coin a azul chillón, escondió la ropa de Glimmer, Gravo el momento mas vergonzoso en la vida de su amigo Peeta, Exploto la piscina, rompió el techo de la escuela, corto el pelo de Marvel como un Nerd despues de vestirlo de super man cuando lo drogaron... De una manera sana, escondió el lubricante de Johanna, y casi incendia la escuela con los fuegos artificiales... Había echo todo eso, pero solo unas dos personas se habían salvado.
Solo una ahora.
Si... Tambien era un patán, egocéntrico, engreído y completamente pedante, pero igual era extremadamente guapo como siempre, y a las personas guapas nunca les pasa nada.
Finnick sonrió en sus pensamientos.
Si... También se sentía culpable, nunca le había echo a Annie algo así. Y quería golpearse a si mismo por lo que le había dicho. Ella era Annie Cresta, la chica mas dulce que podría existir, ella era completamente hermosa con su piel clara, sus penetrantes ojos esmeraldas verdes, las pequeñas pecas en su cara, y su sonrisa tierna.
Lo peor es, que ella y Finnick eran totalmente diferentes.
Annie se parecía mucho mas a Peeta.
Harían una gran pareja.
Finnick quiso evadir ese pensamiento, así que siguió caminando por los pasillo pensando que era el dueño de todo el lugar, por que así era.
Peeta se encontraba a su lado, simplemente alzando la mano para saludar a las personas que reconocía. La escuela estaba extrañamente vacía, casi no se encontraban alumnos por los pasillos como la mayoría de los días, hoy todo era completamente diferente a hace una semana.
El Rubio también estaba enfocado tratando de pensar en como logro ser convencido por su amigo. La semana del rey no creaba rivalidades ni muros entre los dos, claro, era una semana donde nadie estaba cerca de nadie, así de simple.
Las precauciones eran, permanecer en casa hasta el sábado y casi nadie podía cumplir esa precaución.
Solo Gale, que era una niñita... Con cuerpo de hombre? Nah.
—¿Acaso tu trasero es demasiado sensible Nissan?— Una voz gruesa olvido a Peeta de sus pensamientos.
El Rubio volteo hacia los lados buscando la voz, después de darse cuenta que su "Amigo" se había ido. Solo había una persona que nombraba ese apodo absurdo.
— Déjala Cato, Everclean es demasiado sensible— replico una voz femenina.
Al seguir las voces, Peeta pudo encontrarse con un grupo de jóvenes rodeando a una chica en su casillero.
Y allí estaba ella.
Con su trenza habitual y una almohada de agua fría en la mano derecha. Ella no le prestaba demasiada atención a los alumnos que la fastidiaban, pero Peeta la conocía muy bien, aunque no se veía molesta, la amargura le salía por los poros.
El rubio se abrió paso para pasar entre el montón de personas que se reunían para fastidiarla.
Que yo sepa, se había fracturado el pie ¿No?
Finnick...
LO SABIA!
Maldito Desgra-
— Podría ayudarte con el trasero cuando quieras Everdeen— Alguien que pudo diferenciar como Cato Ludwig siguió hablando.
YA!
Ahora paso la linea.
— Por dios chicos! Ya paren... Creo que tiene muchas mejores cosas que hacer— replico Peeta.
Si... Quería darle una patada en la cara a Cato justo en este momento. Pero el sabia que era mejor no hacerlo, prefería no hacerlo.
— Como digas Enamorado! De igual forma... No hay mucho en lo que le podamos ayudar—
Katniss gruño en sus adentros.
Cato se fue por los pasillos chocando con los hombros de Peeta. Detrás de el iban Marvel Quaid, Clove Furhman y por ultimo Glimmer Rambin. Su grupo habitual.
Cato Ludwig era el típico Golden Boy en la escuela. Claro, después de Finnick era el mas deseable en la escuela, no tengo ni idea de como paso Quizás por eso odiaba tanto a Finnick, por que siempre se llevaba la atención, por eso es que Cato era como es, un completo idiota.
Marvel Quaid por su parte, era idiota de nacimiento, también era conocido como la sombra de Cato, en el sentido de que siempre lo seguía, eran completamente diferentes en su modo también. no se ni como se la pasan juntos Quizás Marvel no tiene que hacer.
Clove Furhman... Era Clove, la persona mas temible que se podría conocer, ademas de Johanna. Ella era completamente igual a Cato, bueno... Era algo como Gale y Katniss, eran como hermanos, pero entre Cato y Clove había mucho mas... Simplemente Peeta no lo sabia. También ella era una chica muy hermosa, con unos ojos marrones sofocantes. Secretamente, Peeta la admiraba.
Glimmer Rambin.
Dios!
Ella si era un clon de Finnick.
Misma actitud sofocante y arrogante, ojos verdes, piel suave, cuerpo escultural. Los dos eran igual de perfectos, tanto que era envidiable. Los dos gobernaban la escuela, solo había alguien que podía ganarle a su belleza. Cashmere Reinols.
—Katniss que...— El Rubio trato de hablar con una chica furiosa que tenia al frente.
Katniss no tenia ganas de nada. Ni siquiera de hablar con Peeta. En parte era su culpa... Bueno, era de Finnick, pero también le dolía el pie por culpa de Peeta.
Joder, no otra vez!
Y allí va, otra punzada de dolor en el trasero.
—Peeta... Yo no estoy de humor— respondió mientras descargabas ira trancando su casillero de golpe.
Katniss tomo su bolsa de hielo y paso su mochila encima de sus hombro... Que se ahogue en el mar un día de estos...
Desgraciadamente Finnick sabe nadar...
La morena gruño mientras cogeaba hacia su clase de historia, escuchando el insufrible timbre que siempre detesto. También detestaba las clases de historia, sobretodo saber sobre gobiernos, guerras... Pero aun mas tener que lidiar con Coin.
Alma Coin... O como le dice Finnick "Oink" Era la persona mas amargada del planeta. Mejor de la existencia!
Era aun mas pedante que Finnick y Cato juntos, mucho mas amargada que Gale y mas temible que Clove y Snow.
Todo la odiaban y la criticaban, y siempre gritaban en sus clases apropósito.
Johanna llego al extremo de quitarle los tornillos a su silla. La anciana termino en el hospital por una semana. Fue uno de los día mas felices de todos, hasta Foxface estaba correteando por el salón esa semanas.
—¿A caso caíste en un cesto de basura? Debió quedarse allí donde pertenece— Glimmer Rambin comento mientras jugueteaba con los mechones rizos y dorados de su pelo, pasado dentro del aula casi chocando con la susodicha en el camino.
Katniss gruño mientras pasaba lentamente por el salón, aguantándose las miradas extrañas. Justo como en la primera clase, Peeta iba detras de ella, sintiéndose culpable. Si hubiera llevado a Katniss hasta su casa, no le habría pasado nada.
La misma Coin ni siquiera pudo aguantar echarle una mirada a la morena. ¿Que hacia?
Ella por su parte, tenia la historia completa de lo que pasaría hoy, todas las personas se burlarían de ella, se quedarían mirándola y lamentarían todo solo por una imbécil araña, bastante le había costado ya zafarse de las miradas.
Pronto todos habían tomado sus asientos, claro... menos Katniss.
—Puedes sentarte encima de mi si quieres, mis piernas son suaves — Cato se giro para reír junto a los demás.
—Señorita... Everdeen, podría explicarme usted que ocurre?— Coin se había atrevido a preguntar dandole caso o miso a las palabras de Cato, mientras la joven ni siquiera le prestaba atención, solo miraba su silla aterrorizada.
—Eh... Yo, mm— Katniss levanto la mirada para enfocarse en la de Coin, que era mas una mirada de odio que de desconcierto.
Detrás de todos se podían escuchar variedades de risas.
—Ella tubo un pequeño accidente— Peeta que acomodaba sus cosas en el asiento junto a ella hablo, con una voz cansada. Odiaba a Cato.
—Dije Everdeen por si no escucho —
Si... Ademas de Finnick, Coin le tenia un odio inmenso a la mayoría de ellos, y siempre se las arreglaba para joder sus planes con detenciones o acusarlos con Snow por sus pasadas. Este año se había enfocado en hacerle la vida imposible a Katniss en especifico.
Katniss no sabia que decir, así que no tubo mas opción que colocar la bolsita sobre la silla y agacharse lentamente, mientras cerraba los labios con fuerza. Ya no lo soporto!
Aquí va otra vez.
MIERDA MIERDA MIERDA!
Por fin! Todos habían echo silencio, y con silencio significaba Ruido Prolongado.
—Disculpe por llegar tarde—
Y allí, hasta la misma Katniss hizo un esfuerzo para voltear para ver de donde provenía la voz.
Katniss estaba segura que era de Gale, que no lo había visto en todo el día, y que siempre se la pasaba llegando tarde, tampoco podría ser Johanna por que ella no tenia esta clase hoy, tenia que ser Gale.
Pero estaba completamente equivocada.
JO-DER.
Hasta la proxima
