¿Cómo no enamorarme así?
Género: Romance.
Clasificación: +13
Advertencias: contiene insultos, maldiciones y todo eso. Entre los personajes claro.
Serie: Naruto
Publicaciones: Aquí y en Mundo SasuSaku como pau_chan
Los personajes le pertenecen a Kishi-Sama, que semana a semana nos alimenta con el manga Naruto Shippuden. Esta pequeña obra se la dedico a el y a sus grandes ideas.
La trama me pertenece a mi. Jamas me han plagiado (que yo sepa) y no quiero que lo hagan ahora.
¿Cómo dejarte así?
Después de cinco años de convivir juntos, Sasuke Uchiha y Sakura Haruno se conocían perfectamente el uno a otro.
Durante ese tiempo, mientras cursaban sus respectivos estudios universitarios, vivieron en un mismo apartamento y sintieron cosas por el otro que no se animaban a confesar.
Supieron convivir consigo mismos y con la tentación durmiendo al otro lado de la pared.
Aprendieron a decir lo que deseaban en imperceptibles susurros,a ocultar estremecimientos, sonrojos y también lograron mantener una inquebrantable amistad hasta en el mas difícil de los terrenos, por temor.
¿Quién no ha temido enamorarse de alguien muy querido?
¿A lastimarse a si mismo por sentir y no ser correspondido?
Durante cinco años fueron expertos en ocultar el amor...
El ultimo año universitario de Sasuke Uchiha, un apuesto joven de 23 años, de cabellos y ojos como la noche, estaba llegando a su fin. Esas ultimas dos semanas marcarían un antes y un después en su vida.
En catorce días tendría que volver al pueblo que lo vio nacer a comenzar una nueva e independiente vida, un poco alejado del seno de su familia.
Ese anteúltimo lunes despertó mas temprano de lo habitual. Sin encender luces salió de su habitación y miro con detenimiento a la puerta de la de al lado. Tomo el pomo de esta y en silencio ingreso al cuarto de su compañera. Pidiéndole un espacio se acostó junto a ella, la abrazo fuertemente y de allí no se movió hasta que la luz del amanecer lo despertó.
Entre los fuertes brazos del joven, una muchacha de cabellos rosas y ojos verdes que era llamada Sakura se removió, abrió los ojos lentamente y al rostro del chico enfoco, una sonrisa esbozo y en un fuerte abrazo cargado de sentimientos ocultos lo exprimió.
No había explicaciones que dar ni nada que hablar para que ella se de cuenta de que el la extrañaría. Y el sabe que ella lo mismo haría.
Los días pasaban mas rápido de lo que deseaban, cada uno asistía a sus clases y a la misma hora volvían, pasaban juntos el resto del día y por las noches hasta tarde hablaban de mil cosas, de nada también. Y al siguiente día amanecían abrazados fuertemente otra vez.
Cuatro días antes de la gran despedida, la melancolía se percibía en el aire, una de las habitaciones se llenaba de cajas que poco a poco dejaban de estar vacías, y los ojos claros de la joven de tristeza se obscurecían.
Solo tres días juntos les quedaban ya, en la noche de viernes el se coloco un smoking y ella un hermoso vestido, para celebrar que el se había graduado y la siguiente semana empezaría su vida. Y ella quedaría allí, en aquel departamento sintiéndose sola, durante cuatro años mas.
Ya entrada la madrugada ambos entraron por la puerta del apartamento, para no salir mas de allí.
El día sábado se despertaron en el sofá del living ya muy avanzada la mañana, almorzaron una ensalada de tomate y hablaron, jugaron, discutieron, pensaron y recordaron durante el resto del fin de semana. Pasaron mas de cuarenta y ocho horas sin dormir, muy cerca uno del otro, disfrutando sabiendo que al llegar la mañana del lunes debían decir adiós.
A las diez de la mañana llegarían los padres de Sasuke para llevárselo consigo nuevamente a Konoha, a una nueva vida alejado de su amada.
Al percibir los primeros rayos de sol que atravesaban las cortinas, el miedo a estar alejaros invadió sus mentes.
Después de tantos años juntos en aquella pequeña edificación, no estaban preparados para dejar de despertarse y que el otro sea la primera persona a la que ven en el día, y la ultima a la que ven y en la que piensan por las noches. Tampoco deseaban dejar las discusiones infantiles de cada día, y aquellos roces accidentales que les causaban mas que cosquillas.
Esas eran costumbres que les aterraban dejar.
El tic-tac del ruidoso reloj de la sala desapareció, después de recibir un fuerte almohadazo que lo derribo. Ninguno de los dos quería escuchar que el tiempo corría sin parar.
Aquel lunes comenzó como los lunes de hacia cinco años, con la diferencia de que en vez de pereza, había sueño y tristeza en aquellos dos jóvenes.
Sasuke se ducho, se enfundo en un jean, una fina remera blanda de algodón, zapatillas bajas y salió de su habitación, ya vacía como cuando la primera vez entro.
Contó nuevamente las cajas que debía cargar en el camión de mudanzas y recordó que en el tendal un par de mudas dejo.
Corrió la puerta deslizable que daba al pequeño balcón, cubrió sus ojos cuando la luz del sol lo cegó, y junto a sus prendas vio las braguitas de su encantadora compañera que al inicio de aquella travesía tanto le llegaron a molestar. Como ultima travesura tomo una de ellas y la metió en uno de sus bolsillos, para recordarle que el estuvo allí.
Metiéndose nuevamente a su hogar, escucho el tararear de su amiga en la cocina, entro allí y como antes se sentó en la barra -que dividía a ese ambiente del living- a observar en silencio y con atención como las caderas de ellas se movían de forma atrayente, moviendo aquel vestido suelto, de un lindo color azul, de un lado a otro.
En ese momento deseo, mas que nada, tener el valor de tomarla entre sus brazos para no dejarla ir mas. Solo imaginar que otro hombre podría despertarse a la mañana y ver aquella maravilla le hacia hervir de los celos.
Solo el quería ser quien tenga todo lo que ella podía dar.
Con ganas de contagiarse de la buena onda de su amiga, fue a la sala, movió el sillón y la mesa ratona a un costado, encendió el estereo y se escucho una de las tantas buenas canciones de Shakira que Sakura amaba, que le encantaban escuchar mientras giraba lentamente por toda la habitación, cantando con pasión las letras.
Trotó hasta la cocina, le tomo las manos obligándola a dejar la sartén, apagar el fuego, caminar al centro de la sala, rodearle el cuello con los brazos y a deslizarse junto a el alrededor de toda la sala, al calmado ritmo de la canción Inevitable de Shakira, la cual ella amaba.
Y así, bailando lentos, encerrados en un planeta lejano donde las letras de aquellas canciones de amor hablaban por ellos, pasaron las ultimas dos horas en las cuales compartirían aquel departamento, como compañeros, como amigos, como los anónimos amantes que eran.
El mundo parecía detenerse, ya no se encontraban en aquel pequeño departamento, no escuchaban a lo lejos las bocinas de los autos que recorrían las calles como hormigas durante toda la noche y el día. Solo estaban ellos unidos, abrazados y bailando aquellas hermosas canciones.
Pero siempre, un gran momento tiene su final, y el de ese fue cuando el timbre sonó, despertando a ambos jóvenes de aquella ilusión.
Sasuke con pesadez quito las manos de la cintura de la chica, se acerco a la puerta y al abrirla se encontró con el rostro sonriente de su madre, seguido por el serio de su padre.
Los invito a pasar mientras la música del estereo se detenía.
Ninguno de los dos pregunto la razón de que el sofá y la mesita se encuentren en un rincón, ni tampoco sobre el tenue aroma a ensalada de cebolla, huevo y tomate se que percibía en el ambiente. Mi rostro triste y desvelado les habrá dicho todo.
Intercambiamos saludos y papa dejo entrar a los muchachos que llevarían las cajas al camión que llevaría todas mis cosas nuevamente a Konoha.
Cuando estaban terminando de llevar todo lo empacado, papa y mama agarraron mi mochila de viaje diciendo que me esperarían abajo. Sabían que necesitaba despedirme a solas con ella.
Una vez que cerraron la puerta me gire hacia Sakura, que me miraba con los ojos humedecidos, con aquel rostro triste que me suplicaba que me quede, pero no podía.
Este ciclo de mi vida había terminado y tenía que seguir, solo, sin que ella me preparara el desayuno por las mañanas ni me de su beso atrevido de buenas noches.
Sin poder evitarlo, cuando vi una lágrima cruzar sus pómulos, la atraje hacia mi y la apretuje contra mi cuerpo, dejando mi orgullo de lado y permitiéndole a mis ojos expresar el dolor que sentían al saber que había llegado la hora de partir.
No se cuanto tiempo estuvimos en medio de la muy desorganizada sala que estaría a punto de dejar de ser "nuestra", abrasados, hipando, dejando correr las lágrimas libremente.
Los sollozos dejaron de escucharse, me aleje un poco de ella sin despegar nuestros cuerpos, tome su rostro, y le di un beso lento en su mejilla izquierda, en su derecha, en la unión de su cuello con la mandíbula del lado izquierdo, del derecho, y por ultimo, dejando caer una ultima lágrima, cerré los ojos y deje un ultimo beso en su amplia y encantadora frente, después de evitar sucumbir la tentación de rozar sus labios.
Me aleje de ella, tomándole su mano derecha entre las mías.
Antes de cruzar el umbral de la puerta, agache mi cabeza y le deje un pequeño beso en su mano como despedida.
-Vendré a visitarte- Le prometí aun sin decirlo.
Sabiendo que ella estaba en shock parada en la puerta, camine a través del pasillo sin mirar atrás.
En mi interior, suplicaba entre lágrimas que algo suceda, y que me fuerze a regresar, tomarla entre mis brazos y por fin animarme a atacar sus labios y a pegar su cuerpo al mio. No podía soportar por mucho tiempo mas el estar sin hacer nada... Y me mataba por dentro imaginar que todos los días no la tendré cerca a partir de que entre al ascensor y deje todo atrás.
Me acerque al elevador, presione el botón que lo llevaría hasta mi y espere a que llegara, a todo esto, aun no escuchaba la puerta del departamento cerrarse.
Escuche el sonido que anunciaba que el ascensor estaba a punto de abrir sus puertas para permitirme pasar. Suspire profundo y mire hacia el pasillo, pues la puerta contra su marco había impactado. O quizas el sonido que escuche, fue el que hizo mi cuerpo al caer.
-¡Te amo!- Escuche gritar después de sentir como un cuerpo rosa impactaba fuertemente con el mío, y me llevaba al piso bajo el -¡Te amo!, ¡te amo!, ¡te amo!, ¡te amo!- Gritaba la loca que me tenia aprisionado bajo ella, que agarrada por mis hombros me agitaba.
La loca a la que también amaba.
Yo idiotamente aturdido, por el golpe, y aun mas por sus palabras, no sabia que hacer.
Miraba como sus labios se movían pronunciando esas palabras que invadían mis pensamientos, a la ves de que su largo cabello rosa se descontrolaba por completo.
Sakura dije con calma, entre cortado claro, porque como maniática obligaba a mis hombros a agitarse hacia todos lados.
La llame muchas veces, cada vez subiendo mas mi tono de voz, hasta que no lo soporte mas Maldita loca cállate de una vez le grite encolerizado, distrayéndola y permitiéndome voltearla y colocarla bajo mío.
Ya teniéndola calladita y a mi merced, sabiendo que estábamos igualmente enamorados del otro, observe sus hermosos ojos con cariño, rocé con una de mis manos su desordenado cabello y...
-No hables mas Sakura- exprese con un tono meloso que nunca imagine tener, para después colocar suavemente mis labios sobre los de ella, cumpliendo aquel deseo que tengo desde adolescente. Ser dueño de su primer beso y de todos los jodidamente perfectos besos que le daría hasta el fin de mis días. Porque Sakura Haruno no se me escaparía jamás.
Para mi suerte, era lunes por la mañana y nadie incomodaba nuestra escena de asqueroso derroche amoroso en el piso del pasillo que hemos transitado miles de veces y que jamás olvidaría a partir de hoy.
Claro, ninguno de los vecinos.
-Nos estábamos preguntando el porque te tardabas tanto hijo, pero bueno, esto vale la pena -Dijo mama, que saliendo del ascensor nos encontró en el pasillo, e interrumpió, nuestro beso numero diez. Si, los conté ¿Y que? -Hace ocho años espero que hagas a Sakura mi cuñada. Les diré a los de mudanzas que dejen las cajas frente a la puerta. Te quedas aquí Sasuke, mas tarde hablaras con tu padre sobre tu futuro- Dijo con emoción despreocupada mi madre. Es la mejor.
-Entonces ¿¡Me quedo aquí!?- Exprese con emoción, para besar luego, nuevamente a la hermosa chica que tenia debajo, mirándome como un perrito que suplica atención.
-Si hijo... Llévatela al departamento y dejen de dar un show aquí- Expreso Mikoto segundos antes de volver al ascensor y regalarme una sonrisa de orgullo.
Y si, como mama Uchiha siempre tiene razón, había uno que otro vecino avistando lo que sucedía en el pasillo, así que, sin poder evitarlo uní mis labios en un corto pico con mi chica, me levante del suelo y la ayude a ella con ambas manos y un rostro de chiquillo enamorado, para luego llevarla a tirones hasta la puerta del departamento, donde media grogui la arrincone y bese con pasión.
Acaricie sus mejillas. Con una mano tome su cabello y a la otra la deslice por su costado derecho hasta tomarla por la cintura, traerla hacia mi, abrir la puerta y cerrarla tras mío, estando mas que seguro de que nadie se atrevería a interrumpirme, al menos hasta que salga de aquel departamento, cosa que será dentro de bastante tiempo.
Los besos apasionados, las caricias atrevidas y los momentos jodidamente románticos no pararon durante el resto del día. Ella era hermosa, inocentemente encantadora y yo era una maldita bestia con un insaciable hambre de ella.
El sol se ocultaba después de un ajetreado martes en la ciudad de Tokio y las cajas que la señora Chiyo había visto apiladas frente al departamento de los universitarios el día lunes aun seguían allí. Sin quererlo, entre el montón, la pobre mujer pudo ver que del picaporte colgando, había una prenda de ropa intima femenina.
No quería imaginarse lo que estaba sucediendo allí dentro.
Fin...
Muchas gracias por comentar,por seguir y colocar como favorita a mi historia...
Dudo que haya un epilogo, pero conmigo nada se sabe xD
Soy nueva en esto de los mini-fics aquí, y fue un honor el ver que mi historia fue de su gusto.
Espero leerlas pronto
Paz...
