El sol brillaba en lo alto esa mañana, sus furtivos rayos se colaban por las pequeñas aberturas de la ventana de tu habitación que permanecía cerrada desde el amanecer. En esa habitación iluminada escasamente por dichos rayos te encontrabas absorta en tus pensamientos mientras cepillas con delicadeza tus cortos cabellos delante del espejo. No había sido una buena semana para ti, tu cara de cansancio y las ligeras ojeras que decoraban tus ojos te lo recordaban a cada segundo que mirabas tu reflejo. Tu resfriado había procedido irritante por toda una semana y si bien las ilusiones y voces se habían calmado, las pesadillas seguían robándote horas de sueño por las noches; teniendo como variable el hecho que al despertar ya no tenías ningún recuerdo de tales pesadillas. Cepillas un poco más para luego recoger como puedes tus cabellos en un corto moño, dejando un par de mechones libres para adornar tu frente y así terminar de alistarte.
Aún a pesar de todo, dibujas una pequeña sonrisa en tu rostro con esperanzas de un día mejor y dejas la habitación construyendo una actitud optimista y determinada en tu ánimo. Era un nuevo día después de todo.
-¡Frisk, querida! ¿Ya estás lista? ¡Salimos en dos minutos!- escuchas el llamado de tu madre en la parte inferior de la casa. De inmediato, te apuras a bajar las escaleras para encontrarte con ella en la puerta principal.
La mujer cabra se encontraba bastante concentrada en la búsqueda de un objeto en su pequeño bolso de mano color magenta. Para llamar su atención, golpeteas un par de veces la pared más cercana logrando quealzara su mirada hacia ti. Toriel te miró detenidamente por unos escasos segundos antes de hablar.
-¿Vas a salir así, mi niña? Estás demasiado simple.- opina encarnando una ceja.
Luces para esa ocasión una sudadera de lana color carmín, cuya espalda era adornada por el emblema Deltarune dibujado en negro, sobre una camiseta blanca de mangas largas, todo acompañado por un jean de tonos oscuros y botas cafés. Sin olvidar, claro, el collar de corazón que habías encontrado en una caja de regalo años atrás.
Habías seguido el típico consejo de cubrirse bien y usar ropa cómoda para evitar recaer en un resfriado. Así que en efecto tu atuendo era bastante simple.
El de Toriel, por otro lado...
*Comentas muy sonriente que a su vez ella está muy elegante.
-Pues claro, es así como se va vestido a este tipo de lugares.- responde con un ligero tono irritado que aún así pudiste notar.
La mujer vestía un elegante vestido de color morado con detalles color oro que le llegaba hasta las rodillas, un modesto escote en U, un collar dorado y un cubre espaldas de color más claro que el vestido. Sin dejar a un lado, claro, un ligero toque de maquillaje que denotaba una cierta urgencia de verse bien sin motivo aparente: Toriel solo usaba maquillaje cuando era realmente necesario.
Comentas mientras comienzas a dirigirte a la puerta que más bien es así como se va vestido cuando vas a encontrar a cierta persona.
-¡Frisk Dreemurr!-
Escapas por la puerta ágilmente para evitar que la ex reina continúe con su regaño y te introduces en los asientos traseros del auto rojo estacionado afuera. Ese día iba a hacer un día largo, razón por la cual tenías que empezarlo bien.
* * *
Después de unos 10 minutos de camino y relajante charla con Toriel finalmente habían llegado a su destino: La alcaldía era uno de los más importantes edificios de la ciudad. Había sido construida un par de años atrás cuando los monstruos aún tenían la idea de continuar con la monarquía como forma de gobierno y creían necesitar una nueva residencia para su rey. Su arquitectura recordaba el estilo de la ciudad de New home, era bastante grande, pintada de blanco y con grandes columnas; su más grande adorno era el jardín de arbustos y flores coloridas que embellecían el lugar y eran el orgullo del ex rey. Aunque claro, también resaltaba por sus grandes ventanales y pasillos elegantes estilo sala del juicio… Pero estos simplemente eran tus detalles menos preferidos. Después de una larga caminata por los pasillos y de saludar a muchos de los monstruos que trabajaban en el lugar finalmente habían llegado a la oficina principal. Abres la puerta con notable emoción para encontrarte con un enorme hombre cabra vestido de saco completamente sumido en la enorme cantidad de papeleo en su escritorio. Tocas un par de veces la puerta ya abierta hasta llamar su atención.
*Preguntas si el señor alcalde tiene tiempo para recibirte.
-¡Frisk!- exclamó feliz Asgore poniéndose de pie estrepitosamente para correr a abrazarte. -¡Hace días que no te veo, florecita!-
Te habría gustado responder a su saludo o siquiera regresarle el abrazo, pero tus brazos estaban atrapados y no había mucho que pudieras hacer para corresponder el ánimo de tu padre.
-Ha sido solo una semana en realidad, no hay necesidad de estrujarla tanto Dreemurr.- comenta tu madre interrumpiendo el momento. Asgore, al escuchar sus palabras, detiene su abrazo colocándote de vuelta en el suelo casi al instante.
-Claro, claro, lo lamento. Es que no he tenido oportunidad de verte desde que te enfermaste y estaba preocupado.-
Tus cabellos estaban desordenados, tu ropa un tanto arrugada y algo llena de pelo de cabra pero esto no te detuvo de sonreír y levantar un pulgar en señal de que todo estaba bien para consolar a tu padre adoptivo. Una vez recibido el mensaje, el ex rey del subsuelo se dirigió un tanto nervioso hacia su ex mujer.
-Toriel, qué sorpresa, muy buenos días.-
-Dreemurr.- saluda de vuelta, bastante formal y sin moverse de su lugar.
-Te… Te ves esplendida, como siempre.- prosigue algo dudoso. Notas bastante atenta como Toriel disimula una pequeña sonrisa.
-Tú tampoco estás mal.- halaga en un tono más suave sin perder la formalidad de su voz. -Aunque tu corbata está algo suelta.-
-¡Oh! Eh, Sí, gracias por decirme.- el adulto acomodó la prenda con frenesí y luego aclaró su garganta para recobrar compostura. -¿Puedo ofrecerles algo mientras están aquí? ¿Quizás un té con algunos rollos de canela?-
-Voy a tener que pasar por esta vez. Frisk insistió por toda esta semana que la dejara venir aquí una vez se le pasara el resfriado pues necesitaba hablar contigo de algo importante, así que los dejo solos.- negó dirigiéndose hacia la puerta.
*Te despides de tu madre con un abrazo y le agradeces por traerte.
-No hay de qué. Estaré en la biblioteca cerca de aquí, escuché que tienen un nuevo libro de recetas con caracoles.- plantó suavemente un beso en tu cabeza y luego abrió la puerta. -Llámame apenas termines que luego iremos a comprar una par de cosas más para tu regreso a clases.-
*Asientes.
-Que tengas un buen día Toriel.- habló el ahora alcalde antes que su ex mujer dejara la habitación.
-Tú también… Asgore.- responde retirándose finalmente.
*Te giras hacia tu padre con una gran sonrisa pintada en tu rostro y le dices que eso fue bastante bien. Asgore te sonríe de vuelta bastante nervioso.
-Si tu lo dices.- caminó de vuelta a su escritorio y se sentó pesadamente en la silla, su expresión cambió a una más cansada al mirar la montaña de papeles a su lado.
*Opinas que eso es mucho más papeleo de lo que estás acostumbrada a ver.
-Oh sí, hemos tenido bastante trabajo esta semana.- la mirada de Asgore vagaba de su trabajo hacia ti con regularidad con la intención de no perder ninguna de tus señas mientras trabajaba. -Casi me alegra que no hayas podido estar aquí, no porque no me guste tenerte aquí, más bien me parece lo mejor que hayas podido evitarte estrés innecesario.-
-"¿Estrés innecesario? ¿Tendrá algo que ver con la necesidad de reclutar más monstruos para la fuerzas policiales?"- piensas intrigada, tales palabras no sonaban como un buen augurio pero el tono relajado de Asgore te hacía dudar.
*Rebates que para ti habría sido un placer ayudar de todas formas en lo que sea que fuera lo que había ocurrido.
-Yo sé que sí, florecita, yo sé que sí.- asiente comprensivo. -Hablando de tu ausencia, tu madre me comentó sobre tu resfriado. No fue nada grave ¿Cierto? ¿Ya estás recuperada del todo?-
*Aseguras que en el caso contrario Toriel no te habría dejado estar allí en ese momento. Cambias de tema e insistes en saber qué fue lo que hizo de esta semana algo tan estresante para él.
-No fue nada de lo que tengas que preocuparte, hija mía. Simplemente estamos en un debate con el gobierno humano sobre algunas leyes que quieren revisar o cambiar si es necesario.- responde con un tono de voz calmado.
Eso no sonaba como algo de lo que no tuvieras que preocuparte a tu parecer, tampoco te daba ningún indicio sobre el problema de la policía.
*Pides que sea más específico.
-Quieren saber sobre nuestras leyes en general: Condenas, economía, Magia… Tengo que admitir que todo esto sería más fácil si los humanos no tuvieran tantas leyes con las que contrastar.- explica. -Pero al final de cuentas, no es nada que una larga charla no pueda solucionar.-
-"Eso sólo si tenemos cuidado de no decir algo más de la cuenta."- réplicas mentalmente.
No podías evitar preocuparte por ello como tu padre insistía que hicieras, no cuando se trataba de las exigencias del gobierno humano. A lo largo de estos pocos años los monstruos habían tenido que aceptar sumisamente ya bastante de parte de ellos:
Primero, tuvieron que esperar casi un año acampando en el bosque del monte hasta por fin obtener el permiso para construir un pueblo y luego otro más para formar una ciudad. Lo cual, si bien era un logro excepcional, fue inmediatamente opacado por la noticia de que los monstruos no tenían la autorización de salir de dicha ciudad hasta nuevo aviso. Tampoco los humanos, a excepción tuya, podían visitar todo el tiempo, solo tenían un día al año como posibilidad de socializar con la otra especie.
Luego exigieron el cambio de forma de gobierno, cosa que fue completamente inconveniente para los monstruos ya que la mayoría de ellos no tenía ni la menor idea de qué rayos era una república y por qué demonios tenían que elegir a su nuevo "rey". De hecho, para cuando el día de las elecciones llegó, nadie se había postulado y todos habían votado: El nuevo representante democrático de la raza de los monstruos sería nadie más y nadie menos que su querido ex rey. Aún recordabas la cara de póker que tu padre había hecho una vez recibió la noticia, él se había mostrado bastante contento con la idea de no ser un rey y ahora tenía que responder a su pueblo con los deberes de un presidente.
O alcalde, los humanos aún no lo dejaban claro.
Y ahora querían controlar las leyes… Eso no era para nada una buena señal, conforme los años pasaban los humanos iban mostrando un comportamiento bastante dominante hacia los monstruos, buscaban controlarlos en muchos aspectos y con cada cosa que permitían exigían otras más ¿Sería esa la razón del aumento de personal en la policía?
No lo sabías y era preocupante, es por eso que habían optado mantener ciertas cosas en secreto y fuera de la mirada humana; Entre más cosas supieran los humanos sobre los monstruos, más cosas tendrían para usar en su contra si la situación se ponía más tensa.
Y eso era exactamente lo que debías evitar si querías obtener igualdad entre ambas razas pacíficamente.
Ese es tu deber, eres la embajadora.
*Preguntas con mirada seria si esto tiene algo que ver con el hecho de que se estén reclutando a más monstruos para las fuerzas policiales.
-¿Qué? No, no tiene nada que ver.- responde algo apurado. -Son solo medidas de seguridad que tomé por si acaso. No es nada de lo que tengas que preocuparte.-
Otra respuesta que no te convencía, ya era la tercera, pero no alcanzaste a replicar.
-Pero ya cambiemos de tema, querida, Hablemos de cosas más alegres.- propone, te fijas en como Asgore había sacado un banco bastante alto y lo había posicionado al lado de su silla, pidiendo que te sientes a su lado.
Tiras la toalla con el tema precedente y te diriges hacia el banco para sentarte sobre él sin hacer preguntas, este era lo suficientemente alto como para darte una buena visión del escritorio tamaño monstruo que tú padre usaba.
-Y dime ¿Cómo vas con los preparativos para el aniversario del día de la libertad?- pregunta una vez ve que estás cómoda.
El día de la libertad, literalmente la fecha más importante en el calendario de los monstruos desde que la barrera fue rota y no solo por el obvio motivo de la liberación de la raza, también se trataba del único día en el cual humanos y monstruos podían convivir deliberadamente por la ciudad sin restricciones.
Y aún había más, a petición de Toriel desde la primera vez que se celebró dicha fecha, cada año debía ser conmemorado con un tipo de alma humana: El primer año fue el año de la paciencia, celebrado sin la presencia de seres humanos y organizado por la mismisima Toriel. Seguido por el año de la valentía el cual fue el año en el cual se le permitió a la humanidad entrar en la ciudad de los monstruos por un día. Y así pasaron otros cuatro años llevando adelante la tradición que conmemoraba a las almas inocentes que cedieron su determinación para romper la barrera.
Llegando hasta el año presente: El año de la determinación.
*Respondes que ya tienes todo bien planeado para la celebración y que incluso le habías pedido una mano a Mettaton para asegurar el éxito del evento.
-Esa fue una buena decisión. Mettaton está más que capacitado para ayudar con estas cosas, no por nada él fue el organizador del año de la justicia.- felicitó mientras firmaba unos documentos. -Además tú ya tienes estudios de los que preocuparte, es mejor aligerar la carga en ciertos casos.-
Te limitas a asentir con la cabeza para responderle.
-Bien, ahora ¿Podrías llevar estos papeles al escritorio de allá? No quiero que se confundan con los que todavía no he leído.- pidió amablemente pasándote los papeles con los que había estado trabajando a lo largo de la conversación.
Lo tomas sin rechistar y bajas del banco con los papeles en mano. Te diriges de inmediato hacia otro escritorio un poco más bajo que estaba a una esquina de la habitación, este tenía una pequeña canasta con otros documentos ordenados uno sobre otro en ella junto con unas carpetas de archivos apiladas al lado. Ordenas un poco los documentos en tus manos y los pones en la canasta con los demás, pero al girarte para regresar a tu puesto al lado de tu padre golpeas por error las carpetas provocando que estas cayeran al suelo y que algunos de los documentos en su interior se esparcieran en el suelo.
-¡Oh cielos! Déjame ayudarte con eso.- exclama Asgore desde su escritorio comenzando a ponerse de pie para ayudarte a recoger los papeles.
No pierdes el tiempo y tomas una de las carpetas en tus brazos para meter allí los papeles que recogías, los tomabas uno a uno con delicadeza y les sacudías el polvo de ser necesario para mantenerlos pulcros, de esa forma, notaste que uno de esos documentos tenía el sello rojo del gobierno humano en su esquina superior. Esto atrajo tu atención, así que con curiosidad comenzaste a leer el contenido de dicho documento para disipar tus dudas.
Fue una sorpresa para nada grata, hasta habías abierto un poco más de la cuenta tus rasgados ojos color oro por la necesidad de leer mejor el contenido. Te giras hacia tu padre con una expresión llena de consternación en tu rostro y apoyas el dichoso documento en el suelo donde el monstruo jefe pudiera verlo con claridad.
*Cuestionas visiblemente turbada por qué demonios habría un juicio contra los monstruos por el rompimiento de la barrera.
La expresión del ex monarca se tornó profundamente turbada ante tus palabras, desvío su rostro de tu mirada dejándolo caer pesadamente en el suelo y suspirando pesadamente antes de comenzar a hablar.
-... Tu madre me pidió que no te contara nada hasta que fuera un mejor momento...- fue la excusa que utilizó antes de comenzar a explicar. -No sé cómo lo hicieron, pero de alguna forma ahora lo saben… Supongo que siempre he estado consciente de que llegaría el día en el que tendría que responder por mis malas decisiones…-
Tus facciones se relajaron, tu mirada se entristeció, pero en tu pecho siguió ardiendo el sentimiento de preocupación que crecía más y más a medida que tú padre adoptivo hablaba.
-Frisk, nos acusan por la sangre que derramé para coleccionar las almas con las que rompimos la barrera.-
.
.
.
.
Luego de una exhaustiva conversacion, llegó el momento de irse. Apuras tus pasos mientras caminas por el largo pasillo de la alcaldía con la intención de salir del edificio lo más pronto posible. Habías discutido sobre el reciente tema largo y tendido, tanto así que el sol ya marcaba las horas de la tarde en los relojes, pero aún así no habías llegado a una solución concreta con eso. Solo habías asegurado tu presencia como apoyo en el juicio que se tendría tiempo después del día de la liberación, pero nada más. Necesitabas una garantía, algo que te asegurara el bienestar de los monstruos independiente de cómo reaccionarán los humanos ante este nuevo tema pendiente. ¿Pero qué?
¿Qué podían hacer los monstruos para defenderse… que no fuera pelear?
Y sí, estabas determinada a no usar la violencia bajo ninguna circunstancia, no solo porque habías prometido solemnemente continuar con una vida pacifista por el resto de tus días, también tenías muy en claro que, con o sin magia, los humanos eran sumamente peligrosos y mayores en número, pelear contra ellos era simplemente la idea más estúpida e inconveniente que alguien pudiera tener.
-"No. Los Monstruos no necesitan pelear, necesitan protegerse, necesitan un escudo, necesitan… Una barrera."-
Vaya idea más irónica que se te había ocurrido… Pero aún así, era lo suficientemente buena como para convertirla en un plan.
Tomás tu teléfono rápidamente, eliges un contacto y comienzas a digitar:
Para Alphys:
Hola ¿Podemos vernos en algún momento? Necesito discutir contigo sobre una idea importante que acabo de tener y quiero saber qué tan factible es.
Nunca hacía daño tener un plan B.
* * *
(Al día siguiente, por la tarde.)
*... Y para concluir, puedo asegurarles que la convivencia pacífica entre ambas razas es una idea completamente factible y segura, es más, los invito a comprobar mis palabras por ustedes mismos. Al final de este mes, los monstruos conmemorarán el aniversario del día en que fueron liberados de su prisión subterránea y para celebrarlo las puertas de la ciudad serán abiertas a cualquier ser humano que desee visitar la ciudad y convivir con los monstruos pacíficamente.
*Personalmente los invito a todos ustedes a unirsenos en la celebración, les aseguro que valdrá totalmente la pena.
*Gracias por su atención.
Concluyes tu presentación al tiempo que tus compañeros de clase y tu maestro aplauden con neutralidad, finalmente puedes bajar la tableta de tamaño medio que proyectaba tus pensamientos para que todos pudieran leer lo que querías decir. La tableta, cortesía de Alphys, era en realidad tu teléfono convertido gracias a una app que la chica lagarto había agregado recientemente. Funcionaba gracias a un broche en tu cabello con la forma del símbolo del ángel de la Deltarune, éste leía tus pensamientos mientras que la tableta proyectaba las palabras que formarían tus oraciones. Algo bastante útil teniendo en cuenta que no todos los seres humanos conocían el lenguaje de señas.
-Discurso convincente, señorita Dreemurr, y su representación en diapositivas también están bien. Podrá ver su nota en el registro electrónico a más tardar mañana por la tarde, puede tomar asiento.- asiente el maestro con voz apática mientras escribía en su registro.
Agradeces con una pequeña reverencia y te apuras a recoger tu proyecto, luego te diriges hacia tu asiento mientras algunos de tus compañeros felicitaban tus esfuerzos.
-Buen trabajo, Frisk.- animó una chica un par de asientos más adelante de ti.
*Gracias.
-Tengo que admitirlo, me habría quedado dormido en clase de no ser por ti. Siempre tienes temas interesantes.- dijo un chico a tu izquierda.
*Es bueno escuchar eso ¿Cuento con alguno de ustedes para visitar la ciudad este año?
-Mnn… Yo me lo pensaré, la verdad es que siempre he tenido curiosidad pero a mis padres nunca les hizo mucha gracia la idea.- se une otro de tus compañeros a la conversación
-Misma situación aquí. Quise llevar a mis hermanos menores pero ellos temían que fuera peligroso aunque les dije lo contrario.-
*Ya veo...
-Yo creo que este año me animo a probar. Mis primos vienen de visita a la ciudad y aún no tengo ni idea de a dónde llevarlos ¿Dices que la entrada es gratis?- cuestiona la chica sentada delante tuyo.
*Así es y está abierta a todo público.
-En ese caso ¿Podemos ir juntas? Con todos esos monstruos en un solo lugar sería como un Halloween adelantado.- opina divertida otra de tus compañeras.
La conversación habría continuado en ese tono de no ser por la interrupción de la campana que señalaba el final de la jornada de clases. Todos los estudiantes recogían sus útiles mientras el maestro daba las últimas instrucciones del día para luego dejarlos ir. El segundo año de universidad procedía con calma en su segunda semana, no te habías perdido de mucho en tu período de resfriado, ahora sólo irías a casa a relajarte un poco antes de comenzar otras tareas pendientes.
Luego de despedirse de algunos de tus compañeros te diriges hacia el estacionamiento cerca de la universidad dónde te esperaba una pequeña moto color lila que usarías para ir a casa. Había sido un regalo de Asgore quien, sabiendo que aún no habían medios de transporte que conectaran la ciudad de Ebbot con Newer Home (o ciudad de los monstruos, como los humanos la llamaban.) disponibles todo el año, decidió regalarte la pequeña moto para que no tuvieras problemas de transporte en tu primer año en la universidad. Fue divertido decorarla con la ayuda de Papyrus y Undyne, mientras que Alphys se empeñaba en hacerle un par de modificaciones, era uno de tus recuerdos más divertidos del verano del año pasado.
Tal recuerdo te desconcentra en tu caminar, haciendo que termines chocado con alguien por los pasillos. El impacto provoca que dejes caer tu teléfono al suelo y mientras te apuras a recogerlo escuchas el quejido de la persona con la que chocaste delante de ti:
Un chico de tu clase, un poco más alto que tú, de cabellos rizados color cobre y ojos verdes. Correspondía al nombre de Ray y sinceramente no era el chico más gentil de todos.
-¿No te enseñaron a ver por dónde vas, Monstergirl? Quizás abrir los ojos podría ayudarte a caminar mejor.-
Normalmente el chico no causaba problemas, era bastante reservado y casi no hablaba con nadie en ninguna de las clases en las que ambos coincidían, pero contigo mantenía este trato especial, cosa que no te sorprendida en realidad. Después de todo, Se trataba de nadie más y de nadie menos que del hijo del alcalde de Ebbot.
-Lo siento…- susurras para luego seguir caminando con la esperanza de que te haya escuchado y se vaya paz. No ibas a repetirlo, eso era seguro.
-Oye, creo que esto es tuyo.- habló a tus espaldas, cosa que detuvo tu andar e hizo que te giraras hacia él una vez más.
En su mano sostenía una de las pancartas que habías hecho para el proyecto con ayuda de Toriel, pero en vez de estirar su brazo hacia ti para regresarla, la leía con cierto desdén.
-La encontré en clase cerca del escritorio del maestro, iba a llevarla a objetos perdidos, pero al ver lo que contenía no me fue difícil adivinar de quién era.- explicó enseñándote la pancarta abierta en tu dirección, los dedos que sostenían el objeto apretaban en la palabra "Monstruos" del título. -¿No piensas cambiar de tema alguna vez? Cada proyecto que has presentado siempre habla de lo mismo.-
No te parecía una conversación amistosa la que trataba de hacer, pero aún así tomas tu teléfono y activas la app para responder.
*Bueno, es algo que me importa mucho. Así que lo lamento si te aburre, pero no puedo evitar tratar un tema que me importa cuando se trata de un proyecto con tema libre.
-Oh no me malentiendas, no pienso que sea aburrido, todo lo contrario. Me parece muy interesante ver cómo te esfuerzas por algo como esto.- confesó caminando hacia tu dirección con aria desenvuelta hasta quedar justo delante de ti.
No te gustaba su tono y mucho menos el posible significado de sus palabras, sabías que lo más sensato que podías hacer era marcharte, pero no pudiste evitar preguntar:
*¿Qué quieres decir?
Aquel insolente se atrevió a suspirar, como si su conclusión fuera la más obvia de todas.
-No actúes como si no supieras que esto por lo que tanto luchan tú y tu "gente" no fuera una causa perdida desde el inicio.- respondió, la indignación hervía tu sangre.
*Eso no es cierto. Yo-...-
-¿No?- interrumpió. -Monstergirl, sé realista por un momento ¿Quieres? Estás hablando de una inclusión social jamás vista o pensada en años. Pretendes que aceptemos a seres de una especie completamente diferente a la nuestra y que además los tratemos como similares.-
*Los monstruos tienen tanto derecho de vivir felices en la superficie como cualquier ser humano. Ellos coexistían con nosotros aquí hasta el momento en el que fueron encerrados. El mundo también les pertenece.
Intentas hacerle razonar usando las mismas palabras que en los últimos años habías repetido hasta el cansancio.
-Admitamos que tienes razón y que es cierto que están en su derecho ¿Qué harán para reclamarlo? Hace un par de siglos no podíamos ni convivir con las diferentes razas que habían entre nosotros, las minorías tuvieron que soportar años y años de sumisión hasta que no se alzaron y pelearon por la libertad que querían. Y aún seguimos sin llevarnos bien por completo. ¿Pueden tus amigos hacer eso? ¿Siquiera pueden defenderse?- debatió.
Te resultó particularmente molesto que el chico delante tuyo llevara razón en lo que decía, menos mal ya habías considerado ese particular tan devastante y encontrado una posible solución, de otra forma sus palabras te habrían caído encima como un balde de agua helada.
*Podemos defendernos, eso te lo aseguro. Pero nunca lo haríamos con la violencia, los monstruos no quieren otra guerra.
-Bueno, eso es obvio, cualquiera con un mínimo de sentido común sabría cómo terminarían las cosas si lo hicieran.-
Frunces el ceño teniendo suficiente con el discurso arrogante de tu compañero de clases, no tenías por qué quedarte allí a escuchar tales cosas por muy verdaderas que fueran.
*No es asunto tuyo de todas formas, yo sé lo que tengo que hacer. De hecho, Si me disculpas, tengo cosas más importantes que hacer en casa. Gracias por guardar la pancarta.
Extiendes la mano para que te devuelva el objeto de una buena vez, cosa que para tu fortuna él hace sin rechistar. Te dispones a guardar tu trabajo y celular en tu mochila con rapidez para poder marcharte por fin, pero justo después de dar el primer paso el desgraciado no pudo evitar tener la última palabra en la discusión.
-Lo mejor que puedes hacer es mantener a tus rarezas de circo detrás de la cortina si no quieres que los hagan desear nunca haber salido del hueco de dónde salieron.- Te mantuviste callada y totalmente quieta por unos segundos, tus siguientes acciones fueron algo que no pudiste controlar...
Al darte cuenta, tu puño ya había impactado con fuerza contra la nariz del hijo del alcalde, derribandolo. Ray impactó contra el piso sin más remedio, cubrió con su mano la sangre que escapaba de su nariz y trató de reincorporarse, encontrando como obstáculo tu pié el cual usaste para devolverlo con fuerza al suelo presionando contra su hombro. Con tu pie manteniéndolo abajo y tu puño manchado parcialmente con su sangre al joven no le quedó de otra que observarte desde allí con sus aturdidos iris verdes fijos en tu oscurecido rostro mientras que tú…
...Tú mirabas al joven a tus pies con un brillo rojizo en tus ojos que no era propio de ti y una amplia sonrisa que no era tuya…
*-Eso ya lo veremos.-
Escuchaste en tu cabeza una sonora y descontrolada risa que te devolvió a la realidad, aún aturdida por el cambio de situación lo primero que hiciste fue quitar tu pié del hombro del chico y retroceder torpemente unos pasos. Ray se sentó en el suelo sin decir una palabra y sin parar de observarte, mirar su rostro medianamente ensangrentado te alarmó, sentir su sangre en tus nudillos confirmó tus sospechas y entonces sentiste miedo, miedo que te obligó a correr lejos del lugar antes de que la situación empeorara.
-"¡¿Qué hiciste?!"-
* * *
Llegaste a casa tan rápido como pudiste con una sola idea en mente, para tu fortuna Toriel aún no estaba en casa para hacer preguntas y tu hermano tampoco estaba cerca de la entrada o siendo un obstáculo en el camino que pensabas recorrer, te bastó ignorar sus gritos y preguntas que al parecer venían de la cocina para por fin poder entrar en el baño cerca de tu habitación en el segundo piso y cerrar con seguro la puerta a tus espaldas. Dejas que tu mochila resbale por tus brazos hasta llegar al suelo, te apoyas con tu espalda en la puerta mirando fijamente el espejo del baño y tomas una larga bocanada de aire antes de reunir el valor para avanzar.
Lentamente te colocas delante del lavabo, al mirar directamente al espejo, una sonrisa sádica adornada por dos mejillas coloradas te reciben.
*-¡Saludos!-
Su voz alegre sacudió tus sentidos, tanto así que corriste a enjuagar tu rostro con la esperanza de estar delirando una vez más, esperanza que murió inmediatamente pues, al alzar tu rostro, la chica seguía sustituyendo tu reflejo ahora con una sonrisa sarcástica.
*-Tampoco estés tan feliz de verme, compañera ¿O debería decir hermana? Ahora somos parte de la misma familia después de todo.-
Increíble, ella aquí… hasta los años habían afectado su imagen; Incluso después de la niñez seguían siendo similares, caras diferentes de la misma moneda
-"Creí… creí que ya no estabas conmigo… La última vez que te vi fue cuando saqué a Asriel del subsuelo, regresé allí varias veces por ti, nunca te presentaste. Te llamé y no respondiste."- reclamas haciendo memoria de los primeros años, una vez notaste que la Dreemurr faltante ya no hacía actos de presencia en tu mente ni comentaba tus acciones quisiste retomar contacto con ella de alguna forma, sin éxito.
*-No te hagas la resentida ¿Vale? Es molesto. Los monstruos habían sido liberados y yo ya no tenía por qué estar contigo. Quería desaparecer de una buena vez y pensé que podía lograrlo si me olvidabas, pero como ves nada de eso funcionó y por eso he estado oculta en tu mente todo este tiempo.-
-"¿Todos estos años? ¿Sin hacer ni decir nada?"-
De sus finos labios escapó una pequeña risa reprimida.
*-Bueno… La mayoría del tiempo sí, pero no puedes juzgarme por haber jugado con tu mente un poco al inicio y últimamente, no sabes lo aburrido que puede ser mantenerse como un simple espectador.-
Tardaste en adivinar de lo que estaba hablando, pero cuando llegaste a la conclusión la idea se sintió como una bofetada de ida y vuelta: Todas esas pesadillas y delirios tenían nombre y dueño. Tanto tiempo buscándola siendo ignorante de que ella en realidad se encontraba en tu mismísima mente, torturándote.
-"¡¿Fuiste tú?! ¡¡Estabas volviéndome loca!!"- santo cielo, era la primera vez en tu vida que estabas agradecida de no poder hablar, de ser así tus gritos a flor de voz habrían alertado a todo aquel que estuviera en tu casa y las cosas habrían terminado peor. En tu mente podrías quejarte a gusto sin temor de ser escuchada por alguien que no fuera tu semejante.
*-Tsk, no me des todo el crédito. Yo no creé esas "pesadillas" como tú les dices, solo saqué a flote partes de tu memoria de vez en cuando ¿O ya no lo recuerdas?-
Chara inclina su rostro hacia un lado formando una expresión de falsa curiosidad mientras tú frunces el ceño. Al parecer su hábito acusatorio tampoco se había removido con los años. Optas por ignorar su pregunta y seguir con el tema
-"¿Por qué?"-
La de ojos rojos se quedó pensando en la respuesta por unos segundos, como si hubiese olvidado el motivo.
*-... Era un recordatorio, al menos al inicio lo hice por ese motivo.-
-"No comprendo tu punto, Chara."-
*-Me parecía injusto que después de todo lo que hiciste estuvieras por ahí sonriendo y fingiendo ser la buena como si nada hubiera pasado. Yo simplemente quería bajarte de tu nube Frisk, cosas como las que hiciste… Jamás deben ser olvidadas.-
Parecía que los temas nunca paraban en otro lado con ella, era molesto. No necesitabas un constante recordatorio de tus hechos. Estabas harta.
-"¿Es que no piensas en nada más? ¡No necesito que me lo repitas cada vez que hablamos! ¡Y sé que tengo que tenerlo presente pero también sé que no puedo concentrarme solo en eso! Ésta es una nueva línea temporal, que por si no te has dado cuenta es la definitiva, ahora tengo que esforzarme por ser una buena embajadora y ayudar a los monstruos a vivir felices en la superficie cosa que tú también quieres. Ahora, no puedo hacer bien mi trabajo si constantemente estoy actuando extraño gracias a ti, y eso que le hiciste a Ray fue un grave error, Chara. Él es el hijo del alcalde de la ciudad, me has metido en un gran problema."-
*-¡Ay por favor! Ese chico necesita aprender a cerrar la boca cuando le conviene, yo solo le di una lección. Aunque tengo que darle algo de crédito, tuvo algo de razón en sus palabras y esa es justo la razón por la que estoy aquí, Frisk. Quiero ayudarte con tu trabajo... a mi manera claro.-
Esas últimas palabras no te gustaron ni siquiera un poco.
-"¿Ayudarme? ¿Tú?"-
*-¿Por qué tan sorprendida? ¿Acaso no fui yo la que estuvo contigo todo el tiempo en tus múltiples aventuras por el subsuelo?-
-"Porque desde que salimos del subsuelo no has sido la mejor ayuda que digamos."-
*-Bueno quizás tengas razón, pero tienes que aceptar que estás corta de opciones ¿Quién mejor que yo para entenderte y ayudarte con esto? Te conozco mejor que nadie y estoy tan o incluso más determinada que tú en darles a los monstruos la libertad que merecen.-
-"Ni siquiera me has dicho lo que tienes en mente."-
*-Oh, eso es porque ya no es algo que esté en mi mente compañera, es un plan en marcha.-
Con esas palabras y una enorme sonrisa en su rostro, la chica en el espejo chasqueo sus dedos y a tu lado, en contra de cualquier predicción, se formó un punto de guardado.
Tus ojos se abrieron por la incredulidad, hace años que no veías algo igual.
Se suponía que no podrías nunca más ver algo parecido.
*-Bastante impactante ¿No es así?-
-"C-cómo… ¿Cómo es posible? No estamos en el subsuelo, Asriel dijo que una vez fuera de allí no podría-..."-
*-Oh él tiene razón, es cierto que Ya no podemos reiniciar hasta el punto de volver al subsuelo desde el inicio. No, ese punto de guardado se perdió hace años ¡Pero! Con el paso de los años has estado acumulando más y más determinación Frisk, determinación que unida con la mía nos permite tener un mejor control de este poder.-
Como prueba de sus palabras la ex princesa chasqueo sus dedos una vez más y entonces el punto de guardado desapareció.
*-Tuve esta idea hace mucho ¿Sabes? Pero llevarla a cabo sin el poder de corregir nuestros errores era muy arriesgado, así que me abstuve de hacer cualquier cosa perfeccionando los detalles en mi mente. Hasta que decidiste visitar el subsuelo una vez más y entonces el poder revivió de repente.-
Y tú qué pensabas que ya no podrías arrepentirte más de haber ido a waterfall esa mañana…
Decir que estabas nerviosa por todo lo que sucedía en ese momento sería minimizar toda la inquietud y preocupación que consumían tu mente, sabías de lo que la ex princesa del subsuelo era capaz.
-"¿Y qué es lo que pretendes hacer?"-
*-Mnn… Pronto te daré más detalles, por ahora lo único que necesito que hagas es que te concentres en ser una buena embajadora y hagas tu trabajo como se debe, y tranquila, ya no te molestaré con las alucinaciones o las "pesadillas" por lo cual te recomiendo dormir tanto como puedas. Lo necesitarás.-
-"¿Y si digo que no? ¿Y si me niego? No me quieres decir que estás planeando hacer pero estoy muy segura de no puede ser nada bueno si necesitas resetear para lograrlo. Así que puedes regresar al lugar en donde te escondiste y no quier-...-
Tu discurso fue violentamente callado cuando tu cuerpo actuó en contra de tu voluntad y estrelló con fuerza tu frente en el espejo, quebrando este último así como tu capacidad de moverte.
*-...¿Acaso tú me preguntaste si quería ir contigo?... ¿Si quería acompañarte y guiarte cuando recorriste, una y otra vez, el lugar que yo una vez llamé hogar?...-
No podías ni hablar, o moverte para mirarla, tu cuerpo se empeñaba en enterrar tu frente en contra del espejo roto, las astillas de vidrio comenzaban a clavarse dolorosamente en tu carne.
*-¿Acaso pediste mi opinión cuando perdonaste a algunos? ¿Cuando acabaste con otros?-
Tu cuerpo comenzó a temblar, en tu frente sentiste un líquido cálido, tus ojos comenzaron a nublarse.
*-.¡¿Pediste mi opinión, Frisk?! ¡¿Me preguntaste si estaba de acuerdo en acompañarte por la enésima vez, solo para ver cómo asesinabas a MI madre y luego acababas con todos los monstruos por los que di MI VIDA?!-
Tu cuerpo dejó de ser presionado contra el espejo solo para ser lanzado hacia la pared detrás segundos después.
-¿Frisk? ¡Mi niña! ¿estás bien? ¡Acabo de llegar y escuché un golpe!- escuchaste el llamado desde afuera, lo siguiente que oíste fueron las pisadas de la mujer cabra sobre las escaleras.
*-... Recuerda eso cada vez que quieras cuestionarme.-
Dijo con su figura entre los vidrios rotos para después desaparecer. Colocaste una mano en la herida en tu frente y te pusiste de pie tan rápido como pudiste para salir al encuentro de tu madre. Tu cuerpo aún temblaba.
-Ahí estás, mi niña. Flowey me contó que te encerraste en el baño apenas llegas… ¡Oh cielos!- la mujer puso sus manos en su boca en señal de asombro una vez vio tu estado.
Una gota de líquido rojo se escapó de entre tus dedos y rodó ininterrumpida por tu rostro, lágrimas saladas comenzaron a hacer lo mismo.
-Re...R-Resbalé…- mientes formando en tus labios una pequeña sonrisa rota.
* * *
Sup people? ;D/
Aquí Dreams dando pruebas de que sí es capaz de publicar un capítulo cada mes. ;vr
Les agradezco a todos por seguir aquí y por apoyarme. De verdad que no habría llegado hasta aquí sin ustedes chicos. ️
También quería discutir con ustedes sobre una pregunta que ha estado invadiendome desde que comencé a escribir este capítulo.
¿De que color son los ojos de Toriel? :V
Dejen su repuesta en los comentarios. :3
Aquí me despido
Byeeeee
