Capítulo 4: La pesadilla era realidad

Frozen no me pertenece y si así fuera se sabría porque Kristoff es huerfano.

Buenas tardes.

Y hoy es viernes y el cuerpo lo sabe XD y disfruten este capítulo:


Después de esa visita a los trolls; Elsa, Anna, Kristoff, Olaf y Sven volvieron al palacio de Arendelle. Ya habían pasado unas semanas y el otoño se aproximaba, pero, sin embargo; la salud de la reina no mejoraba, seguía con sus vómitos, ascos, nauseas, mareos, y se veía demacrada y pálida.

Pero Elsa no le daba mucha importancia a eso, porque creía que era por el exceso de trabajo, pero seguía teniendo esas pesadillas con Hans que cada vez se sentían más reales, como si realmente hubieran ocurrido.

\\ Todo era oscuridad se escucharon unas llaves que abrían una puerta, y luego se escuchó la misma puerta cerrarse, posteriormente la platinada sentía un frío que la envolvía y luego un peso que la aprisionaba, después unas manos que la acariciaban, algo que la incomodó un poco, pero lo peor fue que sintió un dolor desgarrador entre sus piernas, que la golpeaba con brusquedad, y luego sintió una sensación cálida que la invadió y atenuó el dolor.

Y vio a su acompañante, un joven pelirrojo atractivo, pero con una mirada siniestra, estaba en medio del éxtasis y agitado por la intensidad del momento, él estaba encima de ella, y resultaba ser nada menos que el príncipe Hans de las Islas del Sur, pero, ¿cómo era posible que alguien de semejante alcurnia y comprometido, cometiera tal bajeza?

Al final el pelirrojo se vistió volvió a cubrir a la reina y acomodó la frazada que la cobijaba como si nada hubiera pasado, abrió la puerta para salir y volvió a cerrarla para que la prisionera no escapara./

Y Elsa despertó agitada, sólo era un sueño, pero, ¿por qué lo soñaba tan seguido?, se sentía cada vez real. Posteriormente la rubia se levantó y agarro su diario para escribir, tal vez no le serviría para evitar soñar de nuevo con eso, pero al menos le servía para expresar sus preocupaciones y lo que la atormentaba, en este caso eran sus pesadillas.

5 de Octubre de 1839

Estimado y fastidiado diario:

"Ya no sé si pueda soportar este tormento, ¿es posible que casi siempre sueñe la misma pesadilla y sea casi la misma?

Esto ya me está afectando físicamente, las náuseas, vómitos, ascos, ya me tienen harta y hace poco apareció un nuevo síntoma: los desmayos.

Bueno ese día, iba a organizar un pequeño picnic con Anna y Olaf, pero el consejo se le ocurrió hacer una reunió a última hora (como aborrezco que hagan eso), y tuve que prepararme para ir a la reunión, pero al parecer fue una pérdida de tiempo, ya que se pusieron a hablar de asuntos de poca importancia que ni valen la pena mencionarte diario, creí que era algo más urgente e importante. Pero a media reunión me sentí algo mareada, pero lo ignoré y tomé un poco de agua, pero cinco minutos después me sentí débil y me senté en una silla cercana ya un poco recuperada (según yo) continué hablando con el consejo unos proyectos que tenía planeados y que quería implementar en el reino, pero luego sentí que todo se volvió borroso, y después todo se tornó negro.

Cuando desperté estaba en mi habitación, y a mi lado estaba Anna y Olaf, me rodeaba el consejo.

¿Qué pasó?─ le pregunté a Anna.

Te desmayaste en medio de la junta.─me dijo Anna con un tono calmado.

¡¿Qué?! ─ digo exaltada.

Al parecer no te veias nada bien, te sentiste mal y te desmayaste, entonces el consejo me hablo y junto con Kristoff te llevamos a tu cuarto y 20 minutos después despertaste.

¿Ah sí?─ le responde a Anna un poco confundida.

Te dije que necesitas descansar y que te alimentes mejor─ me dice Anna como si fuera una madre preocupada y luego voltea hacia los miembros del consejo─ Y ustedes señores ¡Ya váyanse!, sus reuniones sin caso e inútiles dañan la salud de la reina. ¡LARGO! ─ Y Anna saca los hombres afuera. Bien le ordenaré a Gorda que te traiga un poco de té… Oye, ¿de qué lo vas a querer?─ me pregunta Anna.

Mmm… de manzanilla no estaría mal.

Bien iré con Gerda para que te prepare uno─ y Anna sale de mi cuarto y en seguida que sale ella, entra Olaf.

¡Oh Elsa estás bien! Me preocupé mucho por ti.me dice Olaf mientras me abrazaba.

Me allegro de verte Olaf tus visitas siempre me alegran el día.

Come esto─ me dice Olaf mientras me ofrecía una barra de chocolate.─ dice Anna que te desmayaste porque estabas débil y estoy seguro que esto te hará sentir mejor.─ me dice Olaf con una sonrisa.

Gracias Olaf, y en efecto esto me hace sentir mejor.─ le dije mientras mordía el chocolate.

Un rato después Anna que iba acompañada con Gerda me trajeron el té de manzanilla y me lo tomé.

Pasaron varios días y ya habían disminuido los vómitos, náuseas y ascos, y hasta he comido de más, y he notado que he aumentado un poco de peso pero eso no me importó, y otra mejoría ya no he tenido tantas pesadillas con Hans.

Y la reina terminó de escribir en su diario, al parecer su salud había mejorado, pero había algo que la preocupaba todavía.

Un día en el baño del cuarto de la monarca…

─"Esto ya es preocupante, ya han pasado 3 meses y nada, aunque a veces se retrasa unos cuantos días y otros se adelanta, pero no soy irregular a menos que…"─ pensaba la platinada mientras se quitaba la bata que traía puesta y se miraba en el espejo que estaba en su baño.─ "En efecto si he engordado… los vómitos, nauseas, cambios de humor… ¡Necesito ver a un médico de inmediato! ─ se decía así misma la rubia mientras se volvía a poner la bata y salía del baño para mandar a llamar a un doctor en cuanto antes.

Un rato después llegaba el médico al palacio.

─Buenas tardes majestad, ¿qué se le ofrece?─saluda el médico a la reina.

─Últimamente no me he sentido bien y quiero aclarar algo que me ha estado preocupando.

─Bien su majestad.─ dice el médico preparando su equipo.

Cuando Anna los vio, se dirigió a su hermana.

─Estás bien Elsa.─ le pregunta Anna su hermana.

─Sólo es algo que me ha estado preocupando, no es nada grave.─ le dice Elsa a Anna.

─De todos modos te acompañaré, quiero estar a tu lado y estar al pendiente de tu salud.

─Gracias pero no es necesario.─ le dice Elsa tratando de liberarse de su inseparable hermanita.

─Insisto.

─Bien, pero compórtate.

─Ok, ok, me portaré bien, ni siquiera notarás que estoy ahí.

Y el médico procedió a revisar a la reina, un rato después terminó pero tenía un rostro serio.

─Doctor, que me sucede.

─No estoy seguro como se lo vaya a tomar, tengo entendido que aún no planeaba tener hijos, pero está esperando al heredo de Arendelle, felicitaciones tiene 12 semanas de embarazo.

Luego de escuchar eso, Anna quien tomaba un té de limón escupió su bebida por la ventana y exclamó:

─ ¡Eso no puede ser doctor! , mi hermana ni siquiera tiene pretendientes, ¿cómo va ser posible que mi hermana este embarazada, si no tiene a un cónyuge?

─No quiero contradecirla su alteza pero eso es lo que indican los resultados, en efecto su hermana tiene 12 semanas de embarazo.

Mientras, por su parte, Elsa estaba atónita tratando de procesar lo que había dicho el médico, hasta que por fin habló:

─Gracias doctor, por sus servicios; solo que no revele esto a nadie, por favor.

─De nada su majestad es parte de mi trabajo respetar la privacidad de mis pacientes.

─Ya puede retirarse.─ y el médico se retiró de los aposentos de la reina. Elsa quien tenía un gesto indiferente, se derrumbó sobre la cama llorando.

─No te preocupes Elsa, tal vez el doctor se equivocó, podríamos pedir otra opinión profesional.

─No se equivocó. ─decía Elsa mientras derramaba unas cuantas lágrimas.

─Pe… pero, ¿cómo?, Ni siquiera tienes un pretendiente.─ le preguntaba Anna a su hermana.

─Después del deshielo había tenido una serie de pesadillas, pero se volvieron muy recurrentes…

─Con que era por eso que te veías tan desvelada.

─Sí, pero soñaba que Hans…abusaba de mí.

─Elsa, ¿Por qué no me lo habías contado antes? ─le decía la pelirroja su hermana mientras tomaba una de sus manos.

─Porque pensé que ibas a pensar mal de mí.

─No claro que no, siempre te voy a apoyar en las buenas y en las malas.

─Al principio no le di importancia, pero luego ese sueño se volvió recurrente, y después las pesadillas se volvieron más escabrosas, como la otra vez que me desperté gritando en el Valle Troll.

─Sí lo recuerdo.

─Las náuseas, vómitos, falta de apetito, los antojos y los cambios de humor pensé que eran, por cómo lo había dicho el médico antes por el estrés y las presiones de ser reina, no les di importancia al igual que al aumento de peso, pero ya empecé a preocuparme cuando ya no llegó mi periodo, que se tardara 3 meses no es normal en mí y eso me alarmó, y ahora pude confirmar que no era una simple pesadilla; era un amargo recuerdo.─ Decía la rubia con la voz quebrada.

─ Quieres decir que ese desgraciado abusó de ti, pero, ¿Cuándo?

─Debió haber sido cuando estaba encerrada en el calabozo, estuve por cierto periodo de tiempo inconsciente y tal vez en ese momento, él se aprovechó, recuerdo que, cuando desperté ahí me sentía adolorida.─ Decía Elsa ya en mejores condiciones para hablar.

─¡Ahg!, ¡como se atrevió esa rata de dos patas, maldita cucaracha, me las pagará ese desgraciado!, Cuando lo vea lo voy a…─ decía la pelirroja furiosa.

─No te ensucies las manos con ese cobarde, después de todo es el padre de mi hijo, el no vale la pena, ya las pagará después.

─Sí tienes razón, pero recuerda padre es el que cría no engendra.

─Buen punto Anna.

Y ambas hermanas se abrazan.


Mientras tanto en las Islas del Sur…

Hans había perdido su título y era tratado como un simple y vil sirviente, le ponían los trabajos más pesados, lavaba los platos sucios, tenía que limpiar las habitaciones de sus hermanos, fregaba los pisos y tenía que apalear el estiércol de los caballos su único consuelo era que podía ver a su caballo Sitron, quien era el único que comprendía al desgraciado de Hans.

─Oh Sitron, tu eres el único que me entiende, eres mi único consuelo. ─decía el ex príncipe todo su sucio a su fiel caballo quien le respondió con un relincho.

─Mi plan pudo haber salido a la perfección de haber sido por esa reina con genio del demonio. Pero al menos me divertí un rato con ella…─fantaseaba Hans mientras rememoraba como le había quitado su castidad a la monarca.─ pero no haberla embarazado. ¡Bah! No creo, con esos ovarios hechos hielo dudo que se pueda embarazar, ¡JAJAJAJAJAJA!─ se reía el pelirrojo hasta que una voz lo interrumpió.

─ ¿Embarazado a quién? ─lo interrumpe una voz de mujer.

─Monique, eres tú, me asustaste, Robert veo que viniste acompañado.

─ ¿Qué creías que no me había enterado de tus maldades?, Supe lo que hiciste en Arendelle, no creí que cayeras tan bajo cadete. ─le dice Monique a Hans.

─Eres una vergüenza hermanito, y eso que hasta que te ayudamos a encontrar a una princesa heredera, pero desde el principio ibas mal, fuiste a coquetearla a la #2.─le dice Robert a su hermano menor.

─Era difícil acercársele a esa reina, prácticamente es inaccesible e inalcanzable. ─le responde Hans

─ ¡Ay principito de mi alma!, no todas las mujeres son tan fáciles, algunas son un hueso duro de roer, tienes tu encanto, pero te hace falta perseverancia y paciencia, tenías que ganarte su confianza, ¡pero no! Querías el camino fácil y ahora… ¡Mírate!, de haber seguido mi consejo ahora tendrías puesta una corona y tal vez con un heredero en camino.─ le decía la chica rubia con gesto pícaro a su cuñado.─ ¡Pero no!, ahora estás recogiendo excremento de caballo.

─ ¿Van a seguir restregándome en la cara que fallé y que soy un miserable esclavo?─ Decía el pelirrojo ya fastidiado.

─No, de hecho ya nos íbamos, vámonos Robert.

─Adiós Hans y suerte con tu codena de… 10 años.─ y el matrimonio abandonó el establo.

─Tal vez Monique tenga razón, si hubiera tratado de esforzarme más en conquistar a la reina Elsa, en este momento sería rey, tendría a una majestuosa mujer a mi lado y tal vez con un heredero en camino.─ decía Hans cabizbajo sin imaginar que lo último era cierto, que la reina de Arendelle tenía casi 3 meses de gestación y él era el padre.


Por su parte Elsa, después de haberse enterado que estaba encinta había caído en una profunda depresión, no podía creer que ese cobarde haya sido capaz de ultrajarla de semejante manera, y volvió a su viejo hábito de encerrarse en su cuarto y no se alimentaba bien.

El estado de animo de Anna era similar al de su hermana, debido al encierro y la pobre pelirroja se sentía sola y quién la acompañaba en su soledad era Olaf quien también se encontraba triste por el encierro de su creadora

En uno de esos desolados días llegó Kristoff silbando sin notar la tristeza en el ambiente.

─ ¿Oigan porqué están tan callados?─ les pregunta el rubio.

─Elsa volvió a sus viejos hábitos y se volvió a encerrar en su cuarto. ─le dice la pelirroja.

─Pero, ¿Por qué?

─No sé si se te lo deba decir, pero es un asunto delicado.─ le dice cabizbaja la princesa.

─ ¿Acaso Elsa está enferma? ¿Es algo contagioso?─ le pregunta preocupado el recolector de hielo.

─No exactamente, pero ya sé la razón por la que ha actuado tan raro últimamente.

─Me contaste que hace poco se desmayó.

─Ya es asunto de Elsa si decide contarte.

Pero la conversación de la pareja fue interrumpida cuando una puerta se abrió.

─ ¡Elsa!─Respondieron ambos al unísono.

─ ¿Qué haces con esas cosas? ─le pregunta Anna.

─Estaré fuera de palacio por una temporada. ─le contesta la platinada.

─ ¿Te irás al palacio de hielo? ─le pregunta preocupada al ver el equipaje de su hermana la pelirroja.

─Últimamente mis poderes se han estado saliendo de control, y no quiero hacerle daño a nadie y tal vez un poco de soledad me ayude a despejar mi mente. ─le responde su hermana.

─Y oye, ¿podemos contarle a Kristoff acerca de… ya sabes? ─ le pregunta Anna a Elsa.

─Pues Kristoff nos ha demostrado que puede ser merecedor de nuestra confianza. ─pasen y en cuanto entraron vieron la habitación de Elsa tapizada de hielo y escarcha.

─Vaya, sí que no bromeabas cuando decías que tus poderes de habían salido de control. ─dijo Anna y luego Kristoff cerró la puerta.

─Bien, creo que es momento de decirte y como te considero parte de la familia, debo informarte que… estoy esperando un hijo.

─ ¿Qué? ¿Cómo? ─pregunta desconcertado el rubio.

─Y el padre es el ex príncipe Hans.─ agregó la rubia, bajando la cabeza avergonzada.

─Pero el, el, el… ─ dijo Kristoff aún más confundido.

─No es lo que crees Kristoff, este embarazo fue resultado de una violación. ─Elsa hizo una breve pausa y continúo hablando.─ Verás después de que los hombres que acompañaban a Hans en mi búsqueda me atacaran, me llevaron de regreso a Arendelle y me encerraron en el calabozo y estuve por cierto periodo de tiempo inconsciente y ahí Hans se aprovechó y abusó de mí. ─terminó de decir Elsa derramando unas cuantas lágrimas.

─Tranquila Elsa.─ le decía el rubio a la platinada tratando de consolarla. ─ ¡Ya verá ese cobarde maricón!, ¡¿Cómo se atreve?! , cuando lo vea le voy a partir la… ─pero el recolector de hielo no pudo terminar la frase cuando Anna le dijo:

─No te ensucies las manos con esa maldita cucaracha Kiss.─ le dijo Anna tratando de calmar a su novio.

─Oye, ¿y que harás con el bebé? ─le pregunta Kristoff a Elsa.

─No estoy segura todavía pero dudo que el consejo quiera que lo conserve. ─decía Elsa cabizbaja.

─ ¿Cómo que el consejo ya lo sabía? ─preguntó desconcertado de nuevo el rubio.

─Sí, no estoy segura de donde se habrán enterado, pero no fue por parte del médico, él es de fiar. Bueno te cuento…

*Flashback*

Unos días antes la reina habías sido convocada a una reunión del consejo real.

Buenos días caballeros, ¿Por qué hicieron una reunión con tanta urgencia? ─les pregunta Elsa.

Bueno, solo queríamos asegurarnos es cierto eso de que… ¿Está encinta?─ le pregunta un hombre de mediana edad.

¿Quién les dijo? ─les pregunta Elsa.

De todos modos no puede ocultarlo majestad, ¿nunca ha oído el dicho de las paredes oyen? ─le vuelve a decir el mismo hombre.

Bien sí estoy encinta, y tengo casi 3 meses de embarazo hace poco que me enteré. ─dice la soberana un poco nerviosa pero firme.

¿¡Pero cómo va a ser posible que usted esté embarazada, sin pretendientes y mucho menos casada?! ─exclama el más viejo de los consejeros Einar.

¡Estos es una abominación!, ¿Qué pensaran de nosotros, los reinos vecinos cuando se enteren que nuestra reina va a tener un hijo sin estar casada? ─ dijo uno de los hombres, Oliverio.

¿Quién es el padre? ─preguntó otro.

Es el ex príncipe Hans de las Islas del Sur. ─respondió la reina cabizbaja.

¿El que trató de asesinarla?

¿El ex prometido de su hermana? ─ dijo otro.

Con esto la reputación del reino se verá manchada, ¡Pensarán que nuestra reina es una cualquiera! ─dijo otro.

¡Esto no pasó porque yo quisiera o porque se me hayan alborotado las hormonas!, Este embarazo… fue producto de una violación, no fue con mi consentimiento. ─decía la reina tratando de contener las lágrimas.

¡Por favor!, Con esos poderes de hielo nadie se atrevería a acercársele.

Heimdal, no contradigas a su majestad. ─lo regañaba el consejero Einar.

Pues, cuando ocurrió eso no podía defenderme, estaba inconsciente y encadenada. ─decía la reina ya no pudiendo contener el llanto.

¡Lo debe perder! ─ exclamó el consejero Oliverio.

Pero, eso va en contra de la leyes de Arendelle. ─dijo el más joven de los miembros del consejo Avante.

Tienes razón Svante y el deber de un monarca es asegurarse de que las leyes se cumplan en su reino. ─dijo el viejo Einar.

Pero, ¿Qué haremos con el hijo que espera su majestad? ─preguntó Gerd un hombre un poco mayor que Svante.

Aún no se ha decidido, pero no podemos obligar a la reina a abortar ya que eso sería violar una de las leyes de Arendelle. ─les dice Einar tratando de poner orden en la sala.

Podría darlo en adopción. ─dijo una débil voz.

No es mala idea. ─dijo otra voz.

Pero, ¿por qué no casamos a la reina con el padre del niño? ─dice Jerk.

¡No podemos idiota!, porque aparte de qué el ex príncipe Hans trató de asesinar a su majestad, abusó sexualmente de nuestra soberana, y ese delito es muy penado aquí. ─le contesta Lamont a Jerk.

Pero ese sin verguenza deshonro a nuestra reina, y debe pagar con una boda.─ respondió Jerk.

Tampoco es una mala idea. ─habló Oliverio.

¡Debe casarse con el príncipe Hans! ─dijeron varias voces al unísono.

No, no, no. ¡No pueden obligarme a eso! ─exclamó Elsa.

Majestad, solo tiene dos opciones dar en adopción al hijo que espera o conserve al niño pero, casándose con el padre su hijo. ─le dice Heimdal.

Heimdal, aún no lo hemos confirmado discutiremos eso después.

Después de media hora de discusión y no ponerse de acuerdo el Consejo real, no llegaron a ninguna decisión definida, pero lo que sí estaba seguro era que la monarca tendría a su hijo, más no si lo conservaría a su lado o lo daría en adopción, aunque hubo algunos disconformes, obviamente les preocupaba las habladurías que habría sobre la familia real cuando se hiciera pública la noticia del embarazo de la reina.

*Fin de Flashback*

─ ¡¿Trataron de obligarte a abortar?! ─exclamó Kristoff indignados.

─No todos, pero alguien había propuesto eso. ─le respondió Elsa al recolector.

─Son unos monstruos. ─decía con coraje Anna. ─ ¿Y Elsa les vas a hacer caso? ─preguntaba intrigada la pelirroja a la rubia.

─No estoy segura, pero dudo que quiera conservar a esta criatura a mi lado, fue concebido a la fuerza, dudo que lo vaya a amar como debería. ─decía un poco triste Elsa.

─En mi humilde opinión, las familias adoptivas no son tan malas, yo crecí en una y fui feliz. ─habló el rubio.

─Estaré afuera una temporada, para pensarlo mejor; y para no dañar a nadie. ─dijo la reina en voz baja. ─Anna estarás cargo durante mi ausencia.

─Pero Elsa…

─Déjala, tal vez un poco de soledad y aire fresco le haga bien. ─le dice su novio a Anna.

─Está bien… Olaf acompáñala y asegúrate de que no vaya a hacer alguna tontería.

─Oky doki. ─exclamó el muñeco de nieve y fue siguiendo a su creadora que iba en camino hacia la montaña.


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