¿Qué tal, amigos? Vuelvo con el cuarto capítulo de esta solución fiscal que tiene pinta de todo menos de solución fiscal.
La situación sigue avanzando y lo seguirá haciendo gracias a su apoyo. ¡Que lo disfruten!
Capítulo 4 – Yo no soy gay
Después de la epifanía que ambas habían tenido a la misma hora, ambas habían tratado de llamarse sin que ninguna de las dos llamadas pudiera entrar. Esto sucedió durante cinco minutos, hasta que Diana pensó que era mejor darle tiempo a Akko, quien quizá estaba ocupada, sólo para recibir su llamada en el momento en el que dejó su teléfono en el escritorio.
Diana le había pedido a Akko que se reunieran en "priprava", un pequeño café en el centro de la ciudad que ella frecuentaba por dos razones: una amiga de Amanda, Jasminka, era la dueña y eso la hacía sentirse más cómoda y porque Jasminka hacía un pastel de chocolate que era de otro mundo. Diana no tenía ni idea de que Akko era cliente regular por ese mismo pastel, pero ella lo necesitaba en ese momento.
Diana llegó un poco antes para poder comer una rebanada de pastel sin sentirse incómoda de que una extraña la mirara comer frente a ella. Después de un par de minutos, justo cuando Jasminka se había acercado a tomarle el pedido a Diana, entró Akko, quien había tenido la misma idea que Diana.
"¡Hola Jasna! Buenas tardes, Diana". Saludó a ambas para luego sentarse frente a Diana.
"¿Se conocen?". Preguntó extrañada Diana, quien en seguida se sintió estúpida por la pregunta. Sabía muy bien que "priprava" era un excelente restaurante con una buena ubicación, ¿por qué no se conocerían? Su cerebro no estaba trabajando bien.
"Akko es una regular, igual que tú, Diana. ¿Les traigo lo de siempre a ambas?". Preguntó con una sonrisa tranquilizante, a lo que ambas asintieron, y esta se fue.
Akko siempre había creído que si a Diana le quedaban bien los pantalones de vestir, quizá no le quedarían bien las faldas, pero estaba equivocada, ya que Diana se veía hermosa en ese traje azul rey y sus piernas se veían excelentes con esas medias negras. Fue en ese momento que Akko se dio cuenta de que tenía un "crush" por Diana. Uno de esos que llegan rápido y que, ella esperaba, se iban rápido, ya que no podría seguir intentando disimular sus miradas.
El cerebro de Diana estaba haciendo corto circuito. Desde que entró Akko al café, ella se había quedado de piedra por el atuendo de la castaña. Unos shorts de mezclilla rasgados que cubrían hasta poco menos de la mitad del muslo que mostraban sus piernas, las cuales parecían muy suaves, además de una playera negra sin mangas con otro logo extraño y unos tenis converse. Sin duda, bastante fresco y bastante revelador. A Diana le gustaba. '¡Pero no por…! Eso… Me gusta su estilo… yo no soy gay… ¿o sí?'. Sentimientos encontrados hicieron que su cerebro se pusiera a trabajar en automático, lo cual no le había servido de nada, ya que ahí estaba, mirando de frente a Akko quien la miraba a ella, como esperando que dijera algo.
"Vaya, si eres una regular entonces es probable que conozcas a Amanda". Diana salió de su estupor al escuchar la voz de Akko. "Le gusta conversar con los clientes que llegan solos. O eso he visto. Quizá realmente los conoce".
"Sí, la conozco. Su padre es un accionista de la empresa". Diana respondió casi en automático, tratando de apagar todas las alarmas que había encendido su cuerpo en momentos pasados.
"Oh… quizá la ciudad no es tan grande como parece". Akko soltó una pequeña risa que mandó escalofríos a la espalda de Diana, quien intentó cambiar el tema rápidamente.
"Sí… bueno… la situación es la siguiente, Akko". Akko se puso seria mientras la miraba, pero de algún modo, parecía que su boca aún intentaba sonreír. "El edificio realmente es necesario para la empresa. Sé que las opciones están extremadamente limitadas, pero no puedo obligarte a nada. Quiero saber si has podido pensar un poco sobre esto. Me gustaría tener una respuesta". Akko miró hacia un lado, pensativa y sonrojada, lo cual extrañó a Diana, quien también miró hacia donde mismo, pero no vio nada extraño, y regresó a mirar a Akko, esperando una respuesta.
"Entonces…". Akko estaba nerviosa y sonrojada. ¿Cómo podía decirle a una chica hermosa como Diana 'casémonos'? Ella sabía que era algo falso, pero algo en su inconsciente la traicionaba. Miró a Diana, quien la miraba con preocupación y se decidió a hablar claro. "Entonces casémonos, Diana". Akko agachó la cabeza, completamente sonrojada, inmediatamente, sin poder ver que Diana se había sonrojado hasta las orejas y trató de esconderlo poniendo una mano sobre su boca. "Digo… tú realmente necesitas ese edificio y yo realmente necesito el dinero… es lo mejor ¿no?". Akko levantó la cabeza para mirar a Diana, quien estaba entrando en una fase de auto descubrimiento al darse cuenta de que probablemente era lesbiana y nunca se había dado cuenta.
"Bueno… será un proceso, sin duda alguna. Probablemente tengamos que llevarlo por un año, pero tendremos acceso inmediato a lo que ambas necesitamos. Además, no es como que necesitemos comenzar a vivir juntas o dormir en la misma cama… o cosas de ese tipo… así que…". Diana fue interrumpida por Jasminka, quien traía en una bandeja un par de pedazos de pastel, un té de manzanilla y una malteada de chocolate. Los dejó sobre la mesa y se fue. "Así que… si estás dispuesta a hacerlo… entonces hagámoslo".
"Ok… sí… si tú no tienes nada en contra…". Ambas miraban a su pedazo de pastel como si fuera la cosa más extraña del mundo. Akko tomó el tenedor y cortó un pequeño pedazo de pastel para metérselo en la boca, Diana hizo lo mismo y la cosa quedó en silencio durante un largo rato, hasta que ambas terminaron de comer el pastel y podían volver a conversar, aunque nadie tomaba la iniciativa.
Ambas estaban extrañamente nerviosas. Akko pensando en qué pasaría de ahora en adelante y Diana pensando en que quizá realmente era lesbiana y nunca se había dado cuenta. Quizá por eso nunca había sentido nada por un chico.
Diana decidió terminar con el silencio incómodo al recordar a su conocida en común.
"Y… ¿cómo conociste a Amanda? ¿Trató de hablarte algún día que estabas sola aquí?". Preguntó tratando de romper el hielo.
"No. Estamos en la misma universidad. Distintas carreras, pero el mismo edificio. Aunque es extraño, ya que las carreras administrativas normalmente están en edificios diferentes al de arte, pero creo que su grupo es… honestamente no tengo idea, pero la conocí en una fiesta de la universidad y la veo de vez en cuando". Akko sonrió, dejando salir su nerviosismo con cada palabra al darse cuenta de que sí podía formular oraciones completas todavía.
"¿Estudias algo de arte entonces?" Diana también sentía como los nervios la abandonaban poco a poco al tener una conversación normal en la que no tenía que pensar sobre su más reciente descubrimiento.
"Sí, estoy a un semestre de terminar mi licenciatura en producción musical". Respondió Akko con una de esas sonrisas que hacían que Diana sintiera cosas extrañas en el estómago. Quizá esas eran las 'mariposas en el estómago' de las que hablaba la gente. Ella no lo sabía, nunca se había comido una.
"Vaya, entonces, ¿por eso las playeras con logos extraños?". Diana le dijo con una sonrisa que ni siquiera ella se había dado cuenta que tenía pero que a Akko le estaba encantando.
"Sí. Realmente me gusta el rock. Mi inspiración es mi maestra de armonía. Ella fue la cantante de la banda 'Shiny Chariot' hasta que alguien la grabó en el único momento de su vida en el que se ha enojado con alguien y le destruyó la carrera haciéndola quedar como una diva, lo cual está muy lejos de la realidad". Akko lo dijo con un poco de tristeza, pero Diana estaba sorprendida por algo que nunca iba a aceptar; Shiny Chariot era uno de sus gustos culposos. La única banda de rock que ella realmente disfrutaba, pero Akko no tenía por qué saber eso.
"Sí… creo que leí sobre eso en un periódico. La prensa la destrozó y cuando se dieron cuenta de su error no hicieron nada. Algo triste". Akko asintió y sonrió otra vez.
"Ella es mi más grande inspiración, es por eso que necesito el dinero del edificio, para comprar todo lo necesario para poner mi estudio, comenzar a grabar y bueno… hacer todo lo necesario para salir adelante". El brillo de la sonrisa de Akko bañó a Diana, quien, por primera vez desde que comenzaron a hablar, se sintió cómoda, tan cómoda como hacía mucho no se sentía al hablar con alguien.
Al final, terminaron hablando durante más de una hora, un poco más abiertas, hasta que Diana tuvo que regresar a su oficina por un problema en el departamento de contabilidad. Acordaron enviarse mensajes y hablar por teléfono para arreglar los detalles de la boda, la cual, si bien sería algo sólo registrado ante el módulo civil para su legalidad, sin fiestas ni invitados, terminaría siendo algo enorme para ambas.
Esa misma noche, los padres de Akko recibieron un mensaje de su hija diciéndoles que estaba a punto de casarse, dejando con una taquicardia a su padre y en estado catatónico a su madre.
Más tarde ese día, Amanda y Hanna estaban sentadas a la mesa en aquel mismo restaurante.
"¡Por favor, Hanna! No fue mi intención, no hubo daños y ni siquiera te hubieras enterado si no te lo decía". Amanda le rogaba a la otra chica peli roja, que sólo comía de su pastel con una mueca de molestia. "Creo que, en lugar de molestarte conmigo, deberías agradecer que sea tan fiel como para decirte incluso ese tipo de errores tan pequeños".
"¿¡Errores pequeños!?" Hanna levantó un poco la voz, sobresaltando a Amanda y a unas cuantas personas a su alrededor. "¿Cómo es pequeño que le hayas mandado a Diana la foto que sacaste mientras…?". Con cada palabra bajaba la voz hasta que simplemente dejó de hablar, poniéndose un poco roja. "¿Por qué tienes el número de Diana, en primer lugar? Se conocen desde hace años, pero no son realmente amigas. ¿Cómo pudo pasar tu error? ¿Eres tonta?". La ira iba otra vez en aumento mientras Amanda sólo se encogía en su lugar, mirando con una sonrisa nerviosa.
"Bueno, conseguí su número sólo para molestarla enviándole tonterías. Justo me respondió a una y la conversación quedó hasta arriba, debajo de la nuestra, pero olvidé ese detalle cuando iba a enviarte la foto y, al hacerlo todo en automático, simplemente sucedió. ¡Pero pude eliminarla antes de que la viera, de eso estoy segura! Sí soy una tonta, pero soy tu tonta. Por favor, perdóname". Amanda tomó una de las manos de Hanna y la apretó con cariño al mismo tiempo que le daba una sonrisa.
Hanna se calmó un poco después de la larga explicación y de darse cuenta de que la chica frente a ella realmente lo sentía, pero aun así, no dejó de actuar como si estuviera enojada, quitando su mano de entre las de Amanda y tomando su teléfono. Al ver que tenía un mensaje de Diana lo abrió lo más rápido que pudo. Ella había sido la razón por la que Hanna decidió responderle los mensajes a Amanda otra vez. El hecho de que Amanda la involucrara (ahora con su conocimiento) le hacía querer terminar con el problema rápidamente.
Amanda miraba a Hanna, nerviosa. Estaba un poco molesta consigo misma, pensando en que todo esto podía haberse evitado si se hubiera quedado callada. Realmente nadie se hubiera dado cuenta. Pero no, tenía que abrir la boca. Después de todo ese tiempo que le costó para ganarse la amistad de Hanna, después de todas esas citas en las que la otra chica sólo le daba largas, después de haber logrado, por fin, que aceptara ser su novia, había tenido que cagarla. Tres meses de relación y ya parecía estar a punto de terminar.
Hanna sonrió al ver el mensaje de Diana, el cual sólo decía: "Tengo buenas noticias", a lo que ella respondió brevemente: "Cuéntame", para después guardar su teléfono y mirar de nuevo a la chica frente a ella.
"Estoy dispuesta a perdonarte". Habló Hanna, con la altura digna de alguien de la realeza. "Sólo porque parece que Diana realmente no sabe nada". Amanda sonrió, se levantó de su asiento y fue a darle un beso, el cuál Hanna evitó al sentir que su teléfono vibraba en su bolso.
Amanda se sentó de nuevo, un poco derrotada, pero dispuesta a darle su espacio a la otra chica. Hanna miró el mensaje, que decía: "El edificio está asegurado. Voy a casarme con ella" e inmediatamente se desmayó, sobresaltando a todos los comensales y casi matando de un infarto a su pareja.
Y bueno, eso es todo por este capítulo. Aún no estoy seguro de si saldrán los padres de Akko en esta historia, ya que realmente no tengo ninguna idea para sus personalidades y, más que ayudar al avance de la historia, probablemente terminaría siendo algo incómodo. No soy bueno creando personajes y no quisiera caer en los clichés. No son malos, mas no le aportarían nada a la historia, así que es muy probable que no escriba sobre los padres de Akko. Puede cambiar mi idea si se me ocurre algo bueno, pero por lo menos ahora no tengo nada.
Espero que estén disfrutando la historia hasta ahora y, si vinieron aquí esperando más términos fiscales o lenguaje técnico de otras disciplinas profesionales, no se preocupen, más adelante habrá más de eso, pero ahora me estoy concentrando sólo en hacer que la trama se mueva hacia adelante con esto del "matrimonio falso" y sus implicaciones en la vida de ambas chicas.
¡Gracias por leer!
