Contenido: Universos alternos: Osomatsu rubio y cambio de edades. Angst, tragedia, probable mención de violencia, family, drama, posible OC (no intencional).
Pareja: Gracias por sus sugerencias, probablemente este fanfic se quede como un drama familiar. Así que por el momento, no hay pareja y por ello no tiene publicación en mi perfil de Amor-yaoi.
Disclaimer: ¡Hola una vez más! Esta vez no he tardado tanto en actualizar, lo único malo es que hoy es mi último día de vacaciones, por lo que mañana tengo que retomar una vez más la rutina escolar TwT ni modo. Pero no quiero que se aburran con mis dramas. Solo recuerdo (vaya como si fuera necesario…) que nada es mío, la historia original y los personajes fueron creados por Akatsuka Fujio por lo que este fanfic solo está escrito por ocio y sin fines de lucro. Notas al final.
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-.-.-Choromatsu-.-.-
-Ichimatsu-niisan…-alcancé a escuchar el susurro de Jyushimatsu llamando a su gemelo mayor. Los quejidos de Ichimatsu junto con unas risitas que pretendían ser silenciosas fueron suficientes para hacerme despertar completamente. Al girarme vi como Jyushimatsu intentaba despertar al otro.
-¿Que sucede?- mi voz salió un poco ronca.
-Oh, Choromatsu-niisan- exclamó el menor- Buenos días- y como cualquier otro día, mi hermano me dedicó una radiante sonrisa, él siempre se encontraba alegre y lleno de energía- Ichimatsu-niisan me ha prometido que saldríamos a jugar.
Sonreí ante su comentario. ¿Dos días seguidos siendo el acompañante de juegos de Jyushimatsu? ¿Aun siendo un chico con sorprendente falta de capacidad física como lo era Ichimatsu? Eso sí que sería interesante de ver.
Ichimatsu dio un último resoplido antes de abrir sus ojos cansados y darle una no tan cálida mirada a su hermano, quien a pesar de ello nunca pareció arrepentido o con señales de dejar libre a su hermano.
Ambos terminamos por levantarnos del futón, cambiarnos y bajar perezosamente a la primera planta, donde Karamatsu ya se encontraba llenando los platos para nuestro desayuno y Todomatsu ya saboreando el suyo.
-Buenos días…- saludé con un tono inusualmente nervioso, Karamatsu me vio y contestó de la misma forma.
El día de ayer habíamos tocado un tema de conversación bastante delicado, no es como si estuviéramos peleados o algo por el estilo, pero aun así el ambiente entre ambos se sentía bastante incomodo. Probablemente los gemelos se dieron cuenta, ya que después de ver que sus pláticas triviales no dieron fruto para hacernos hablar terminaron rápidamente su desayuno para después salir de casa y disfrutar el comienzo del fin de semana. Todomatsu fingió no darse cuenta de nada, por lo que al terminar su desayuno simplemente se levantó y subió nuevamente a nuestra habitación, dejándonos a los dos completamente solos.
-Lo siento…-fue lo primero que dije después de un largo y tedioso silencio. Karamatsu levantó su vista, se mostraba sorprendido, al parecer no esperaba una disculpa por mi parte- Ayer dije cosas estúpidas…en verdad no sé en qué estaba pensando.
-No, Choromatsu no es lo que…-intentaba explicarse Karamatsu, pero al ver como levantaba mi palma guardó silencio nuevamente.
-En serio, fue mi culpa- le sonreí de la forma más sincera que pude en aquellos momentos- Ya también le pedí disculpas a Osomatsu-niisan- nuestras miradas inmediatamente se dirigieron al altar- No debí de haberlo confundido con un desconocido, seguramente se habría enojado si estuviera aquí…- solté un leve suspiro. La mirada de Karamatsu aun parecía ansiosa y, más que nada, confundida.
-Así que…solo hagamos de cuenta que este tema jamás salió y actuemos como siempre, Karamatsu-niisan- Le llamé como pocas veces le decía mientras sonreía nuevamente. Al parecer esto tuvo su efecto por lo que segundos después Karamatsu me regresó el gesto con la misma expresión
-Jum, no debes preocuparte brother, siempre puedes decirme tus problemas y yo te apoyaré- Karamatsu retomó su personalidad dolorosa de siempre sacándome una pequeña risa. Las cosas volvían a ser como antes.
Ambos pasamos un grato y agradable rato juntos. Terminando de limpiar la mesa y ordenando la habitación de al lado el tiempo paso prácticamente en un parpadeo. Tuve que dejar de ayudar a mi hermano, ya que esa tarde tenía planeado ir a un pequeño concierto que la hermosa Nya-chan daría en el centro de la ciudad. Después del medio día salí de casa.
Debido a que Nya-chan era una idol aun poco conocida era relativamente fácil conseguir boletos para sus conciertos (aunque, en mi caso los había conseguido gracias a un sorteo). En general mis gustos se basaban en idols con cierta experiencia y carrera, por lo que hacía que Nya-chan fuese mi primera idol novata que entraba a mi lista de "favoritas". ¡Era su voz, su físico y su personalidad lo que le hacía realmente linda! Seguramente en un par de años todos estarían detrás de ella y yo podría presumir haberla conocido desde sus inicios.
Gracias a que mi boleto era en primera fila y que los lugares se encontraban enumerados, no hubo la necesidad de hacer fila antes de entrar. Poco después de localizar el lugar del evento pude pasar y colocarme a pocos metros del escenario.
Afortunadamente había logrado arreglar las cosas con Karamatsu, me sentía completamente pleno en poder disfrutar este concierto. A pesar de no ir acompañado, los gritos de las personas a mi alrededor hacían que no me sintiera solo. Era la magia de poder asistir a los eventos con gente igual de aficionada que tú.
El evento iba de maravilla. Las canciones de Nya-chan solían ser llenas de optimismo, además de ser muy bellas y con un toque divertido. El día de hoy ella había salido con sus usuales orejas, guantes y cola de gato. Su cabello rosado atado en una coleta hacia que sus ojos resaltaran de forma asombrosa. Un suéter color azul rey junto con una falda morada la hacía ver más madura de cómo acostumbraba a salir, pero aun así se le acoplaban perfectamente a su figura, lo que la hacía ver aun más hermosa.
-¡Muchas gracias por venir hoy, nya~!- dijo al terminar otra de sus canciones. Todos contestamos con un grito eufórico- Lamento decirles que ya casi es el momento de despedirnos- Igualmente, todos expresamos mediante un grito nuestro lamento. La chica sonrió al ver la respuesta de la gente.
-¡Pero antes de despedirnos cantaré un tema más, un tema nuevo y del que ustedes tendrán el honor de ser los primeros en poder oírlo!- mi grito de euforia se perdió entre todos los demás. ¡Una canción nueva! ¡Este era definitivamente uno de los momentos más felices de toda mi vida!
Mientras seguía gritando y alzando un par de varitas luminosas con mis manos, un fugaz recuerdo pasó por mi mente, siendo más preciso, una frase que recitaba "No creo que te gustara tanto si supieras su vida privada".
Vaya pensamiento más ridículo para arruinar mi momento de felicidad, aunque más que el mismo dialogo era el recuerdo de la persona que me lo había dicho, si, nuevamente el farsante de Osomatsu-niisan había logrado escabullirse en mis pensamientos.
-"Asa o Nomu"-murmuró con sus labios muy pegados al micrófono. Fue el comienzo de su voz lo que me despejó de mis pensamientos. A pesar de que aun no comenzaba la letra era clara la diferencia entre ésta y sus demás canciones. Ella se balanceaba levemente mientras cerraba sus ojos y presionaba el micrófono que estaba delante de ella. Comenzó a cantar.
¿Todavía recuerdan esa tierna mañana?
Los seis en las escaleras, más allá de la noche
Nuestros torpes corazones acurrucados cerca mientras hablábamos
Acerca de los días pasados, y acerca de los días que vendrían
Sin poder evitarlo, la primera estrofa me paralizó y trajo a presente las memorias que me había encargado de sepultar en el pasado.
Me vi a mi mismo, a Karamatsu y a Osomatsu-niisan. Los tres sentados en las escaleras de nuestra casa. Los tres platicando, conversando, riendo. "¿Cómo se llamaran nuestros nuevos hermanitos?" "¿Ya pronto nacerán?" ¿Qué quieren ser de grandes?" "¿Vamos por unas golosinas?" "¿Qué quieren hacer hoy?" Platicas triviales de niños, sin ninguna importancia para un adulto pero llenas de fantasías para tres hermanos que jugaban juntos.
Eso estaba en el pasado. Uno de aquellos escalones se había quedado permanentemente vacio. Todo había cambiado. "Si tan solo no hubiera venido aquella persona…"
El sol se ha puesto, y afuera se ha calmado
Supongo que hoy también terminaré durmiéndome
Con mi mejilla presionada contra el frío suelo,
Mi voz se vuelve infinitamente más pequeña
"¿Osomatsu-niisan?" le había llamado mientras me rascaba el ojo. Mi hermano ya no se encontraba en pijama, de hecho ya estaba usando su playera roja y su pantalón de mezclilla. "¿A dónde vas?" pregunté aun en susurro. Vi como mi hermano desviaba la mirada, pero después la dirigía nuevamente a mí. Me sonrió y me revolvió los cabellos en un gesto cariñoso.
"No te preocupes, Choromatsu" Se colocó el dedo índice de su otra mano cerca de los labios, indicándome que guardara silencio y no preguntara mas. "Asegúrate de ser un buen hermano. Obedece a Karamatsu en todo. Enséñale a nuestros nuevos hermanos juegos divertidos", a pesar de que no sabía a qué se refería, un nudo lleno de tristeza se posó en mi garganta. Sin previo aviso mis ojos se llenaron de agüita salada que deseaba salir en forma de lágrimas.
"No me vayan a olvidar" fue su última línea antes de separar su mano de mi cabeza. Se levantó y con el menor ruido posible deslizó la puerta. Desde que el inquilino había llegado, nosotros tres dormíamos en la planta baja, cuando Osomatsu-niisan cerró la puerta, presuroso me acerqué y la abrí nuevamente, solo un poco, lo suficiente para ver con un solo ojo la partida de mi hermano.
Veo que el inquilino está parado, esperando a mi hermano. Lo noto temblar. Se dicen algo pero no alcanzo a oírlos. Segundos después mis padres salen de otra habitación, preguntando qué es lo que sucede.
Todo pasa de forma rápida, veo como el inquilino saca un cuchillo. Como mi madre grita, como mi padre estira su brazo para intentar alcanzar a Osomatsu-niisan, ese hombre se lo impide. No puedo moverme de mi lugar, no puedo hablar, solamente veo la discusión a lo lejos. Mi hermano se pone entre ambos para proteger a nuestros padres.
"No entiendo…" debido a mi conmoción no distingo lo que dicen, a pesar de que pasaron de los murmullos a los gritos. El hombre toma a Osomatsu-niisan por el cuello y salen de la casa corriendo. Nuestros padres están llorando. Karamatsu está dormido. Mi madre se queja mientras se soba la barriga. Lo único que puedo sentir es mi corazón latir una y otra vez, tan fuerte que podría jurar que reventará mis oídos.
Mi rostro se desliza por la puerta y termina estampándose silenciosamente con el tatami. Mis lágrimas se desbordan en contra de mi voluntad. Me duele el pecho, no puedo encontrar el suficiente aire para seguir respirando.
"Osomatsu…niisan…" intento decir, pero solamente queda como un suspiro roto en la habitación.
Si no fuera por los leves empujones de la gente que me rodeaba me hubiera perdido en el mar de recuerdos. Pase mi mano por mi mejilla, en algún momento mientras escuchaba la canción había comenzado a llorar. Esto no tenía sentido alguno, pero el dolor en mi pecho persistía. Levanté nuevamente mi vista al escenario, la canción seguía con su fuerte melodía. La voz de la chica era la que traía a flote todo mi pasado nuevamente al presente.
Aunque todo perezca al final,
Sin que nadie lo supiera,
Ninguna palabra podría hacer
Que ustedes mueran en mi corazón
Al notar que era imposible detener los ríos de lágrimas, mis manos se hicieron puños sobre mi ropa, intentando encontrar resguardo. Me encorvé levemente intentando aguantar mis sollozos pero todo parecía imposible. ¿Por qué tenía que estar recordando tanto a Osomatsu-niisan en estos últimos días? ¿Por qué su recuerdo no se había quedado como algo lejano, inmerso en el pasado? ¿Por qué de repente añoraba tanto una mano que me acariciara tan gentilmente como lo hacia la suya?
Lo siento, supongo que será muy egoísta de mi parte, pero
Solo por un momento, adiós...
"Ya termina…por favor" Era una lástima que tuviera que desear que tan bella canción terminara pronto. La letra, la voz, todo, todo me recordaba a mi hermano. Era doloroso, era solitario, era destructivo. Si seguía escuchando probablemente terminaría hecho pedazos aquí mismo, no podría volverme a poner de pie, no podría regresar con una sonrisa a nuestro hogar, no podría aparentar enfrente de mi familia que todo estaba bien.
Los gritos eufóricos nuevamente me sorprendieron. Ya no escuchaban los instrumentos, ya no había melodía, solamente estaba la chica en el escenario, sonriendo de forma melancólica mientras la agradecía a la audiencia y se despedía.
Mi pecho se infló debido a mi gran bocanada de aire. Sentía que había pasado mucho tiempo sin haber logrado respirar. Me sentía terriblemente cansado, aun con recuerdos frescos en mi mente que quería alejar lo más rápido que fuera posible.
Lamentablemente, por estar cerca del escenario, debía esperar que la parte trasera saliera primero antes de que yo pudiera irme. Suspire un par de veces intentando tranquilizarme. Probablemente era el estrés por el examen de la universidad, no encontraba alguna otra razón por la que estas molestas emociones me estuvieran perturbando tanto en estos últimos días. Solo debía tranquilizarme y todo estaría bien.
"Calma Choromatsu" inhalar, exhalar, inhalar, exhalar. Mi ritmo cardiaco iba bajando y mis manos dejaron de temblar, preparado para comenzar a caminar detrás de la gente en una fila, alcancé a percibir por el rabillo de mi ojo una figura, alguien que sigilosamente había brincado las bardas de seguridad y de un solo salto se había colado en el escenario.
Mi razón me decía que simplemente debía ignorarlo, pero mi curiosidad fue más fuerte y me empujó para seguir el camino de aquella persona. No lo había visto con claridad pero lo que si alcancé a ver fue que aquella persona usaba una sudadera negra con capucha que alcanzaba a cubrir su cabeza…pero que a pesar de ello fugazmente percibí un par de mechones rubios.
Entre unas gruesas cortinas negras me ocultaba cada vez que escuchaba alguna voz cercana para después seguir el camino que mi instinto me indicaba. Fue menos de un minuto lo que me tomó alcanzar a la persona que perseguía.
Ahora que estaba más cerca podía percibir que era más alto que yo. Un par de converse negros, unos jeans azul marino y una sudadera negra que también ocultaba su cabeza. Desde este ángulo no alcanzaba a mirar su rostro, solamente su larga pero delgada espalda.
-¡Oigan, ustedes dos!- una gruesa voz nos hizo saltar a ambos y voltear hacia atrás. La persona, que no se había percatado de mi presencia, también terminó por encontrarme- ¿Qué están haciendo aquí?- el hombre era robusto y alto. Su playera negra con letras blancas lo delataban como miembro del staff- No pueden estar aquí.
-Emmm…bueno yo…- intentaba formular alguna excusa convincente, pero el aspecto musculoso del hombre logró que cayera en cierto estado de pánico.
-Yo estoy buscando a Rei…quiero decir, a Nya-chan- me giré nuevamente hacia el chico, estaba de perfil y aun no lograba descifrar su rostro. Su voz sonaba firme y no temblorosa o entrecortada como la mía.- Soy su amigo, podría decirse que su casi hermano- en su última oración se le escapó una leve risita- Dígale que hay un chico guapo esperándola, ella lo entenderá.
-¿Eeehh….?- solté un quejido por su gran confianza. El grandulón levantó una ceja ante el comentario del chico, nos tomó del brazo y nos dirigió a un área más despejada donde nos indicó que tomáramos asiento en un par de sillas.
-No se muevan de aquí- ordenó antes de irse.
"Waahhh…creí que estaba perdido" pensé mientras me acomodaba en la silla. El chico, que no me había visto directamente también tomó el asiento de mi lado. El ambiente se tornaba cada vez más pesado mientras continuaba el silencio.
Disimuladamente mis ojos inspeccionaban su perfil. Había acertado en el color de su cabello, al menos en aquellas puntas que se negaban a ocultarse debajo de la capucha. En su mejilla visible noté una pequeña venda, además de que en su labio había una herida reciente que apenas comenzaba a hacerle costra, era de un rojo intenso. Me aventuré a mirar un poco más arriba, su mano apoyada en su cara me impedía ver el color de sus ojos pero sobre estos estaban un par de lentes de armazón delegado.
"Es él, definitivamente es él" me convencí de que aquella persona era sin duda el farsante que había conocido afuera del conbini hace un par de días. "Probablemente ni siquiera me recuerde", desvié mi mirada y solté un suspiro cansado, lo cual llamó la atención de mi acompañante.
-¿Viniste al concierto?- su voz baja y desinteresada me sorprendió, poniéndome al instante en estado de alerta.
-S-si…Nya-chan me gusta mucho- intenté responder con la misma firmeza pero al final terminé tartamudeando.
-Ah…-fue su contestación. Silencio nuevamente. "¡¿Por qué el ambiente tiene que estar tan pesado?!"
-Tienes los ojos rojos- di un pequeño salto cuando comenzó a hablar después de algunos minutos- ¿Tanto miedo te dio el grandulón ese?- su tono denotaba burla.
-¡Por supuesto que no!- mi rostro se enrojeció al saber que había visto mis ojos rojos, probablemente debido a las lagrimas que solté durante la última canción- Al menos yo si muestro mi rostro a las personas- refunfuñé molesto. ¿¡Como es que alguien que no se dejaba ver me molestaba por mi aspecto?! ¡Eso había sido algo completamente irrespetuoso!
-Supongo que tienes razón…- el chico por fin giró a mi dirección. A pesar de no quitarse la capucha logré ver todo su rostro. Los cabellos que se dejaban ver eran de un rubio artificial, sus ojos oscuros cubiertos por un par de lentes transparentes y debajo de ellos, unas profundas ojeras. Como ya lo había visto, su parche cubría toda su mejilla y su labio parecía haber recibido una herida resiente. Cerca de su barbilla una pequeña cicatriz circular de un color más oscuro que el resto de su piel. En su cuello un casi imperceptible hematoma color morado.- ¿Y bien? Estamos a mano- antes de darme cuenta él se había girado nuevamente, hasta parecía querer cubrirse mejor ya que su mano intentaba bajar más su capucha.
-Supongo…-contesté murmurando.
El silencio nuevamente reinó por tercera vez. Al no tener tema de conversación fingí estar realmente interesado en los dedos de mis manos, todo con tal de evitar chocar miradas con aquel tipo. Si lo veía de cerca podía jurar que se parecía a Karamatsu pero… "No Choromatsu, no. No es posible que se parezcan, solo da la casualidad que estás estresado y que has estado penando mucho en Osomatsu-niisan en estos últimos días. Quieres ver algo que realmente no está ahí. Él y Karamatsu no están emparentados, ¡no se parecen en nada! ¡En nada!"
-¡Vaya!- una tercera voz interrumpió mi monólogo interno, una voz femenina que me había encantado escuchar desde el primer momento en que la había descubierto.- ¿Un amigo?
-Algo así…-contestó el chico.
Me quedé completamente sin habla cuando alcé la vista. Bonita figura, hermosa voz, cabello rosado y una sonrisa gatuna. Ella en verdad era…
-¡N-N-N-NYA-CHAN!- Me levanté rápidamente de mi lugar al verla enfrente de mí. ¡Oh dios mío! ¿Es que esto era un sueño? ¿¡Una fantasía?! ¡Nya-chan estaba justo enfrente de mí! ¡Me estaba viendo! ¡Me estaba sonriendo!
-Muchas gracias por haber asistido hoy a mi concierto- con un gesto de mano, una chica del staff se acercó a la idol extendiéndole un trozo de cartón y un rotulador. Hizo varios trazos y se detuvo- ¿Cuál es tu nombre?
-M-M-Matsuno Cho-Choromatsu- mi nerviosismo era completamente diferente al que había sentido momentos antes, me sentía emocionado, feliz pero aun así demasiado ansioso, sentía mi rostro arder. Nya-chan me vio un tanto sorprendida unos segundos, después sonrió de tal manera que me hizo recordar a un astuto gato y terminó de escribir.
-Gracias por apoyarme- me extendió el cartón recién firmado. ¡Tenía un autógrafo personalizado! ¡DIOS, DIOS, DIOS! ¡Iba a morir, definitivamente a este paso moriría de la felicidad!
-¡Muchas gracias!- dije haciendo una profunda reverencia, ella solo rió bajito. Cuando me levanté ella intercambiaba una expresión que no supe descifrar con el chico aun sentado en la silla.
-¿Me harías el favor de ayudarlo a encontrar la salida?- entrelazó sus manos en su espalda como si fuera una niña pequeña- Por favor, hermanito- le guiñó un ojo al chico. ¿"Hermanito"? ¿Ellos en verdad estaban emparentados?
Como respuesta, el chico le dedicó una mirada amenazante que no logró perturbarla, gruñó y finalmente se levantó de su asiento.
-Tendrás que explicar muchas cosas cuando regrese- escondió sus manos en su sudadera y comenzó a caminar- Sígueme- me dijo para que lo siguiera. Di varias reverencias más antes de seguirlo. La chica ondeo su mano a modo de despedida.
A pesar de ir junto a aquel extraño desconocido mi euforia por el autógrafo aun seguía presente. Era como si esta simple firma hubiera solucionado todos mis problemas y angustias del día.
El fuerte ruido de la puerta al ser abierta de una patada me sacó de mi estado de emoción. El chico salió del edificio por la puerta de emergencia y apuntó hacia afuera.
-Vete de una vez- su tono grosero me molestó bastante, pero en silencio decidí obedecerlo.
-No puedo creer que seas tan grosero con alguien a quien confundiste con otra persona- reclamé mientras pasaba a su lado para marcharme, pero su mano deteniéndome del brazo me detuvo. Pude sentir como temblaba pero a pesar de ello me sostenía fuertemente, sus ojos eran cubiertos por el largo de su cabello.
-Yo en realidad…- su voz era totalmente diferente al tono firme que había escuchado en los últimos minutos, me provocó cierto escalofrío.
-¡OSOMATSU!- Una nueva interrupción nos distrajo. La voz de un conocido que iba pasando por el lugar y que logró vernos gracias a la puerta abierta se coló en nuestra conversación.
-¿Iyami?- el agarre del chico en mi brazo se deshizo y me permitió darme la vuelta- Ya te he dicho que soy Choromatsu, ¿jamás podrás recordarlo?- le miré molesto.
-Tch, como si me importara. Ustedes siempre fueron muy parecidos- Un hombre alto y delgado pero con una fea y voluminosa dentadura fue quien se me acercó. Él era un viejo vecino que conocía desde hace años, se había mudado al vecindario mucho antes del incidente de Osomatsu-niisan.
Lastimosamente, Iyami era un verdadero tonto. De niños el único nombre que logró aprenderse fue el del primero de nosotros e indiscriminadamente nos llamaba a los tres por el mismo nombre, sin importar cuantas veces lo corrigiéramos. Aun después de la desaparición del mayor, Iyami (siendo el mayor sinvergüenza del mundo) nos seguía llamando de esa forma, sin importar la situación emocional de nuestra familia. Afortunadamente poco después, Iyami partió a su "natal" Francia pero hace un par de meses regresó a su antigua casa, según él por "viaje de negocios", aunque los rumores decían que le habían descubierto el pasaporte y dinero falso que llevaba y que por ello lo habían regresado a Japón. Fuera lo que fuera poco me importaba.
-¿Que es lo que quieres ahora?- me crucé de brazos, cuidando que mi hermoso autógrafo no se arrugara.
-Solo me preguntaba…si podías hacerle un par de favores a tu gran amigo Iyami- el hombre se acercó peligrosamente a mi mientras se frotaba los dedos. Eso era mala señal, venía a mendigar por un poco de dinero.
-No te prestaré nada, sabes muy bien que no tengo…-mientras intentaba apartar a Iyami alcancé a ver como el chico que me acompañaba cerraba la puerta y pasaba a lado de nosotros sin decir nada más. Poco después lo perdí entre la multitud que transitaba por las calles.
"No importa, él no tiene nada que ver conmigo" pensé ignorando los ruegos de Iyami.
Desperdicié 40 minutos del día en intentar despegarme de Iyami, su molesta persistencia terminó por hartarme por lo que engañándolo con una broma digna de un niño de primaria, logré distraerlo y huir para regresar al camino a casa. Iyami en verdad era una verdadera molestia.
Cuando llegué a la última calle, dos figuras de menor estatura también estaban caminando por esa cera.
-¡Choromatsu-niisan!- Jyushimatsu dio dos grandes saltos antes de llegar a mi lado.
-Hola, Jyushimatsu- le sonreí mientras le frotaba la cabeza- ¿Apenas de regreso?
-¡Si! Nosotros estuvimos…-
-Jugando en el parque- Ichimatsu interrumpió rápidamente mientras se acercaba a pasos más lentos- ¿Y tú?
-Fui al concierto de Nya-chan con los boletos que gané el otro día- mientras platicábamos los tres nos dirigimos a casa.
"No se ve como si hubieran estado jugando en el parque…" a pesar de que las ropas de Jyushimatsu estaban llenas de barro (como de costumbre) Ichimatsu no parecía estar agotado por la supuesta tarde de juego, y eso que Ichimatsu siempre terminaba al borde de la muerte cada vez que acompañaba a Jyushimatsu. Me pareció curiosa la situación pero supuse que sería mejor no mencionar nada.
Decidido a olvidar la ola de emociones que me atacaron el día de hoy deslicé la puerta de la entrada anunciando nuestro regreso a casa.
¿Continuará?
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Hikari: ¡Hasta aquí este capítulo! Muchas gracias por seguir leyendo, por sus bellísimos reviews y por sus diversas formas de apoyarme, no saben lo agradecida que estoy por eso. Pueden dejar sus comentarios o críticas constructivas en la cajita de reviews de abajo. ¡Me encanta leerlos! Es lo que me motiva a mejorar y seguir con esta historia llena de drama.
Ahora unas cuantas notas. Primero la canción de Nya-chan. La canción se llama Asa o Nomu (en inglés Swallowing the Morning) y la pueden encontrar en un video de Osomatsu-san por YouTube subtitulada en español (en el canal de Kamiya Shiku). En la semana estuve buscando por horas y horas una canción para este capítulo, en un principio quería que se apegara al pasado que le planeo dar a Reika pero al final terminé encontrando una que se adaptaba mas a la situación de Osomatsu. En el video con subs que posiblemente puedan encontrar está ambientado a los sucesos del capítulo 24 pero me pareció que la letra era bastante adaptable para mi fic, es por eso que decidí utilizarla. Además de que para inspirarme a escribir oí el cover de Nightcore, que espero también puedan oír ya que su versión es realmente hermosa, quedé enamorada de esta canción, también se encuentra en YouTube (la podrán encontrar en el canal de Ka Re con el nombre de la canción escrita en japonés 朝を呑む).
Segundo, este es el primer capítulo narrado por un único personaje (Choromatsu) espero que les haya gustado, la verdad es que yo disfruté muchísimo escribiendo este cap, ¡tanto que ha quedado más largo que los anteriores! Sin querer aburrirlos más espero poder leerlos muy pronto, a pesar de mi regreso a clases espero no tardar mucho en actualizar. ¡Nos vemos! ¡Bye bye-perowna!
