Capítulo 4.
-¿Te refieres al área del hospital para enfermos mentales?.
-Asi es.
-Pues vayamos.
Los tres emprendían la marcha con rumbo al hospital. Rick frecuentaba ése lugar desde hace tiempo, para recuperarse de su depresión por la pérdida de sus tres seres queridos.
El hospital de Macross se había recuperado de una batalla. La última represento una de las más sangrientas y destructivas de la nave.
Varias Meltran ingresaron al interior de la nave y causaron destrucción de varios sitios de la ciudad. Mucha gente murió y algunos edificios quedaron destruidos. Uno de ellos fue el hospital, que gracias al heroismo de todos los pilotos de Batroids, pudieron salvar el edificio de pedagogía.
Les tomo minutos llegar al edificio. Algunos sobrevivientes de la última batalla, aun permanecían allí en recuperación y si bien escaseaba elementos medicinales , los Zentraedis colaboraron con su aprendizaje en diferentes técnicas de regeneración, que consistieron en la cura de heridas.
En el área de salud mental, Miriya estaba bajo tratamiento psicológico. Su psicoanalista, el señor Gheret era su profesional. Se trataba de un señor muy amable, que a más de uno ha ayudado con su destreza.
Llegan a la puerta de su despacho. Y los tres tocan la puerta.
-Voy.
Gheret se acerca a la misma y la abre. Representaba la imagen de un hombre anciano, de unos 80 años. Pero gozaba de buena salud. Conocía perfectamente a los tres, sobre todo a Rick que también es su paciente.
-Oh Coronel Hunter, Capitana Hayes y Comandate Grant. Que grata sorpresa. Pasen.-Los saludaba sorprendido.
-Gracias señor Gheret.-Le agradece de forma amable.
Los tres ingresan y notan la ausencia de Miriya allí.
-¿Cómo ha estado todo por aquí?.-Le pregunta Rick.
-Tranquilo por suerte.-Gheret se quita sus lentes y se sienta en su sillón. Su oficina estaba lleno de diplomas colgados en las paredes y poseía fotografías con personas, que ellos desconocían. -
Hasta hace unos minutos, la señorita Parino estuvo aquí. Dijo que no podía pilotear, que estaba triste. Ya saben...parte de sobrellevar la vida con respecto a la gran pérdida que le ha costado vivir.
-¿Sabe a dónde se fue?.-Pregunta Rick curioso.
-Mmmmm. Creo que tanto usted como yo, sabemos en donde puede estar. Pero le aconsejo, dejarla un rato a solas. Es su "único" sitio donde ella puede "curar" sus heridas del alma y reflexionar un poco.-Le hablaba Gheret seriamente.
-Entendido. Se por lo que ella está pasando. A mí también a veces me sucede.
-¿Cuándo pasará a verme?. Ha estado ocupado éste último tiempo.-Le pregunta el doctor.
-Si lo sé es que yo...
-Coronel. Perdón que me meta señor Gheret.-Le hablaba Lisa con respeto e interrumpiendo la charla. -Debe seguir acudiendo y continuar con su tratamiento Coronel. No lo descuide.-Se dirigía a él de forma protocolar.
-Si Capitana. Lo sé. Disculpe.
-Sin descuido. Debe continuar. ¿No es así Doctor Gheret?.-Se dirigía ella hacía el doctor Gheret.
-Desde luego. La Capitana Hayes tiene razón. Debe continuar Coronel. Para su propio bienestar y salud mental señor.
-Gracias a ambos por preocuparse. Entonces ¿Mañana puede ser?. Antes de empezar mis funciones.
-Por supuesto. Déjeme que lo anoté en mi agenda.
Gheret lo anotaba para la próxima sesión. Rick sentía que Lisa se preocupaba por él y eso era buena señal.
"-Ella de verdad lo hace por mi. Por mi salud. Eso me gusta. Me hace sentir bien."
-Listo. Lo espero mañana Coronel a las 9:00 AM.
-Desde ya doctor Gheret.
Los tres saludaban al doctor y se retiraban de su despacho.
-¿Donde es ése lugar Rick?.-Le pregunta Lisa con curiosidad.
-Es un sitio que tanto ella como yo conocemos bien.-Le decía Rick rascándose su barbilla.- Es algo en común que tenemos, con respecto a nuestra forma de ahogar penas. Es de terapia de por cierto. Nada personal con ustedes.
-Por supuesto Rick. Sin ofender.-Le responde Claudia.
-Bien...tendré que ir yo.-exclamaba suspirando.-Las veo después. Si van a tener una charla de "mujeres", Lisa te aconsejo omitir algunas "partes".-Le hablaba de forma pícara.
-¿A...a que te refieres tonto?.-Le dice ella avergonzada y un poco enojada.
Rick la toma de la barbilla y le da un ligero beso a sus labios enfrente de Claudia. Ella emite una pequeña carcajada y sonrisa.
Rick aleja su rostro al de ella. Ve a Claudia de reojo. -Tú ya sabes, pero no todo".
-Me parecía galán.-Le dice Claudia en un tono irónico.
-¡Riiiick!. Pensé que no querias que se supiera.-Le responde roja como un tómate y acalorada.
-No dudo que hablarían de esto. Aquellas típicas charlas de mujeres. Tomense su café y a charlar. Yo iré a ver a Miriya.
Rick se alejaba de ambas. Claudia sonreía y emitía un pequeño suspiro y se alegraba por ambos. -Asi que mira nada más. Tú y Rick. No me esperaba que pasara tan rápido. Me debes una laaaarga charla pequeña "ex Reina del hielo" o querrás decir ahora "La Reina del fuego".
-Shhhhhh. Claudia por favor.
-Ahhh ¡Ja ja ja ja ja!. Se te nota en tus mejillas ruborizadas que hubo mucha pasión ¿Me equivoco?.
Lisa parecía sentirse una adolescente avergonzada. Y sonrojada le responde.:-Si. ¡Pero omitiré las partes excitantes por Rick!. Él es muy decente.-Cruzada de brazos le responde con los ojos cerrados.
-Siii clarooo. Ja ja ja ja. ¿Tan decente como para hacerte sentir una mujer?. Ja ja ja ven pequeña vamos a tomar ése café.
Ambas mujer caminaban hacia una cafetería para oficiales del ejército. Ocuparon una mesa y la charla empezaba.
Lisa le describió toda la situación desde el momento que lo hicieron por primera vez en su despacho, hasta cuándo culminaron en la cama donde sucedieron situaciones mucho mas eróticas. Pero Lisa no le contó con lujo de detalles. Solo hizo incapié en algunas situaciones, que la encendieron luego de muchos años sin tener experiencias sexuales.
-...era como tocar el cielo con las manos. Rick tiene una virtud oculta. Sabe cómo hacer sentir a una mujer. Pero no cualquier mujer. Es como que con Minmei no hubiera sido lo mismo. Era yo. Era la que tenía que ocupar su lugar y hacerlo sentir una fiera.
Claudia bebía un trago de su licuado de frutas, que de por si sabía muy bien. Luego de dejar de beber, continúa con la charla -Guau. Es...muy impresionante. No tenía idea de que Rick fuera tan así. Por lo visto lo disfrutaste. Eso es muy bueno.
-Asi es. Pero hay algo que noto que está en falta. Yo me declaré hacia él. Le dije que lo amaba. Tal vez en el medio del acto sexual, uno dice cosas que le llegan al alma. Pero él quiso marcar territorio conmigo.-Diciendolo con un poco de melancolía.
-¿Qué te dijo?.-Pregunta Claudia curiosa.
-Cuando le dije que lo amaba, él dijo "te quiero". Osea le gusto pero siento que él todavía no se ha abierto lo suficiente conmigo. Y eso me genera dudas con respecto a nuestra relación.
-Lisa. Tranquila. Dale tiempo. No se esperaban de que esto iría muy rápido. Te doy un consejo. Trata de sentirte interesada por él, pero no tanto en el aspecto sexual. Sino más bien en un plano de seducción erótico. ¿Entiendes?.
-No.-Le responde confundida.
-Mira. Los hombres son difíciles algunas veces y más Rick. Él es el tipo de hombre que no espera actuar sino hasta que una le dé una señal. Tú directamente te abalanzaste sobre él, como una fiera salvaje en búsqueda de su presa.
-Claudia. ¡No!. Yo no...quise eso.
-Lo se lo sé. Pero a veces nuestras ganas de estar con alguien, nos saca de contexto y nuestro comportamiento habitual deja de subsistir y sientes que ya no te interesa lo que pueda llegar a pensar la otra persona. Si bien ésta vez te ha salido muy bien, puede ser que para la próxima vez Rick tal vez se sienta un poco incómodo. Entonces tú también debes marcar terreno.-Culminaba bebiendo un sorbo de su licuado.
Lisa pensaba tomando un sorbo de café de su taza. Pensativa miraba hacia un punto fijo. -¿Te refieres a que me controle con respecto a mis conductas sexuales?. ¿Que no sea tan obvia?.
-Exacto. Deja que Rick tenga ganas de tenerte.
-Pero la segunda vez que lo hicimos, él entró a la ducha y me tomo por sorpresa. Pensé que estaría cansado. Pero al fin al cabo, sucedió. Luego terminamos en la cama.
-Mmmmm. Eso puede ser que todavía necesitaba desquitarse un poco más. Ahora por la última reacción que noté por parte de él, es que debe sentirse orgullo de tenerte a su lado. Tal vez conmigo si se sienta más en confianza de expresarse que le gustas, pero no creas que será así con todos.
-Mejor así. Tal vez es una relación más madura. Aunque disfrutar del sexo con él en sitios pocos convencionales y fuera de contexto, no estaría mal.-Se ruborizaba.
-Ja ja ja. Tienes las mejillas rojas.
-Oye. No fastidies.
-Ja ja. Mientras no hagan escenas en público y cuando llegue la etapa de peleas, intenten no lastimarse demasiado. -Claudia ve su reloj de pulsera.-Debo irme Lisa.
-Ok Claudia. Te veo luego.
Ella se retira y Lisa queda sola en la mesa. Pero alguien se le acerca. Se trataba de un hombre apuesto de cabellera castaña.
-Capitana. Disculpe que la moleste. ¿Tendrá unos minutos?
Ella lo ve. Se trataba del teniente Andreas Parker. Líder del escuadrón Gama.
-Buenas tardes Teniente Parker. Si por favor tome asiento.-Lo invita amablemente.
-Gracias.
-No quiero robarle mucho tiempo. El Teniente Caan se me ha acercado a hablarme, con respecto a una operación que consiste en el desembarco en la Base Luna. Digamos precisamente en el complejo de ANA-6.
-Uff. Como vuela la información por estos lados.-Le menciona ella un poco asombrada y con simpatía.
"-Es muy bella. Muy fina y modesta. Mi corazón late por ella."
-Si. Ja ja ja. Bueno necesitaba hablar más bien con el Coronel Hunter. Le tengo un sumo respeto y somos cercanos. Prefería comentarle a él en persona, mis ideas de formación, pero lo estoy buscando. ¿Sabe en donde lo puedo encontrar?.
-En este momento tiene un asunto personal, pero si quiere puede describirme sus ideas de formación en mi despacho en éste instante sin ningún inconveniente.
-¿En serio?. No quiero ser una molestia.
-Pero desde luego que no.-Le respondía Lisa sin ninguna incomodidad.
-Ok. Si no es mucha molestia -Le responde Andreas
-¿Desea beber algo Teniente?.
-No gracias Capitana. Se lo agradezco.
-Ok. Si quiere puede esperar a que termine mi café. ¿Prefiere aquí o me ve en unos minutos en mi despacho?.
Andreas se sentía un poco incómodo. Si se retiraba de allí dejando sola a Lisa, pensó que sería de mala educación. Entonces optó por lo siguiente: -Capitana. Si no es mucha molestia,...prefiero esperar a que culmine con su café. No quiero apresurarla.-Le responde con sinceridad.
-Oh. No es ninguna molestia teniente. Termino rápido y vamos. ¿Si?.-Le responde con un cierto grado de simpatía.
-Ok...-Le responde él un tanto vergonzoso.
Cuando Lisa termina de beber su café, ambos se dirigen al despacho.
Al ingresar, él pone sobre su escritorio todo el papeleo con ideas de formación. Si bien le gustaba Lisa, él era muy respetuoso y no pensaba faltarle el respeto.
Le explicaba a ella su idea. Ella tomaba nota y cada tanto le indicaba lo que si estaba de acuerdo o no. La reunión duró no más de veinte minutos.
Fue ahí que Parker le quiere hacer una pregunta un tanto embarazosa, rompiendo un poco el hielo.
-Capitana. Quería preguntarle algo...-Se lo decía de forma tímida.
-Dígame Teniente.
-¿No le gustaría ce...ce... cenar conmigo?.-Se lo preguntaba de forma tímida y con tartamudez.
De por sí Andreas era un hombre muy talentoso en lo suyo. Y de por sí era apuesto también. Era de cabellera castaña y de ojos de color miel. Era robusto y alto llegando casi al metro noventa.
Lisa lo observa con cierto cariño y se dió cuenta que Parker se le insinuó. Era una situación un tanto particular. Por un lado ella se sintió con el autoestima elevado. Pero por otro lado pensó en Rick. Le sonreía levemente pero sin demostrarle demasiado simpatía, para que él no se sintiese confundido.
-Parker. De verdad le agradezco la invitación pero no puedo aceptarla.-Le explicaba sin darle ningún motivo.
"-Espero que no me pregunte. Por favor. Porque de verdad no se me ocurre nada".
Parker no quería hacerla sentir mal y prefería no preguntarle. Él interpretó que debido a una escala de rangos jerárquicos, sería muy incómodo intentar una relación. Pero él era perseverante. Seguro alguna estrategia se le ocurriría.
-Entiendo.-Le responde él con una sonrisa disimulando un poco su malestar. -No quise ser grosero disculpe Capitana.
-Oh no. ¡Por favor!.-Le aclara ella. -Hay pocos hombres como usted teniente. Espero...que encuentre a alguien que realmente valga la pena.
-Eso espero. Bueno cuando tenga noticias del Coronel, por favor hágale llegar mi idea de formación.
-Desde luego teniente Parker. Cuente conmigo.
Ambos se saludaban de forma protocolar. Él se retira de su despacho con un poco el corazón lastimado. Pero todavía tenía esperanzas de que algún día Lisa Hayes fuera suya. Claro que se trata de una visión a largo plazo. Pero soñar no cuesta nada.
Lisa tenía una copia del informe de formación de Parker. Tomaba asiento en su sillón presidencial. Tomaba un sorbo de café y se masajeaba sus sienes.
"-Le gusto a Parker. Entonces ¡Si que estoy más atractiva!."
Claramente eso subía el autoestima de ella. Se sentía mucho más atractiva y eso le generaba un despertar de emociones nunca antes sentidas.
Revisaba la idea de Parker. Él era muy meticuloso diseñando el esquema de formación, lo cual a ella le parecía muy formidable. Le llamaba la atención que aún siendo piloto, tuviera dotes de comandancia.
Comparaba otras ideas de formación que ella había realizado en su momento, cuando apenas el SDF-1 despegó y eran similares en cuanto a su accionar.
"-Es tan perpicaz como yo. ¿Será mi versión masculina?. Ja ja ja ja"
El teléfono que estaba en el escritorio de su oficina comienza a sonar. Atiende.
-¿Diga?.
-Lisa. Soy Rick.-Se lo notaba tenso.
-Rick dime. ¿Todo en orden?.-Ella le pregunta con un tono de preocupación.
-No...todo está mal.-Estaba agitado.
-¿Qué sucede?.-Le pregunta nuevamente ya bastante preocupada. Temiendo algo malo.
-Es Miriya. No se...que ha pasado con ella...yo.-Se lo notaba agitado y nervioso. Como si le faltase el aire.
-Rick tranquilo. ¿Donde estas?.
-En enfermería. Ella...se cortó las venas... La están atendiendo. No sé cuan grave esté.
-¡Voy para allá!. ¡Quédate ahí Rick!. Tranquilo.
Ella se sale de su despacho rumbo a enfermería. Al llegar a la recepción ve a Rick sentado en una silla de sala de espera. Estaba consternado.
-Rick.-Le habla tranquilamente. -Rick aquí estoy. Dime.
Ella se sienta a su lado. Él solo la abraza con fuerza y se sostiene de su hombro. -No se que pasó...ella se cortó las venas. Y me hablaba. Susurraba palabras en Meltradi. No entiendo nada...
El médico que atendió a Miriya se acerca a ambos.
-Capitana Hayes, Coronel Hunter.
Rick se pone de pie y escucha lo que el médico tiene para decirles.
-Esta bien. La estabilizamos. Por suerte su metabolismo le causa una regeneración prematura. Me he comunicado con el doctor Gheret. Me ha dicho que sea medicada con un sedante. Por el momento estará en observación, por si las tendencias suicidas vuelven a ocasionarse.
Rick se acerca a él. Le estrecha su mano. -Gracias Doctor Perth.
-De nada Coronel. No sé preocupe. En cuanto tengamos novedades le daremos aviso a ambos.
Rick y Lisa se retiran dirigiéndose hacia el despacho de él. Mientras tanto conversaban.
-¿Cómo fue Rick?.
-La encontré en ése sitio que tiene que ver con nuestra terapia.
Ella lo detiene. -Rick. No quiero meterme en lo que me importa pero ¿A qué te refieres con "ése sitio".?
-Es un sitio en el cual descargamos nuestras penas. Un sitio para reflexionar sobre lo que nos sucede a diario. Tiene que ver con lo que el doctor Gheret llama "el lavaje".
Lisa lo ve con una mirada como si se tratase de un loco.
-Oye...no me veas así.
-Dices que ese sitio es para "ahogar" sus penas. ¿Significa llorar, descargar emociones?. No sé Rick. Me parece algo preocupante. Y más por ambos. No te entiendo.-Expresaba su preocupación.
-No pensé que Miriya llegase tan lejos. No es de su estilo caer en un pozo tan depresivo.-Se lamentaba.
Llegaban al despacho de Rick. Ella cierra la puerta y activa un cerrojo para que no se produjeran interrupciones inesperadas.
Rick tomaba asiento en un sofa que se encontraba en inmediaciones del despacho. Lisa se servía un vaso de agua. Y a continuación se sentaba a su lado. Se desabrocha un botón de su camisa para relajarse un poco y se cruzaba de piernas. Le ofrecía para beber pero éste se lo rechaza.
-Rick... me preocupas. Y realmente si te has abierto a mi, quiero que me cuentes un poco de qué se trata ése sitio al que tú y Miriya frecuentan. Por favor. Quiero ayudarte.
-Lo siento Lisa. No puedo decírtelo. Es parte de nuestra terapia. Miriya se enojaría conmigo. Quedamos con el doctor Gheret que sería algo nuestro solamente. Sin ofender.
-Pero ¡Miriya se ha cortado las venas Rick!. ¿¡Crees que es sano para ambos!?.-Le recriminaba con una mezcla de enojo y preocupación.
-Es que...¡Hay algo que hice mal!. Lo siento debí haberlo prevenido.-Se lamentaba.
Lisa lo abraza hacia él. -Rick. Cariño por favor. Puedes confiar en mi. Mírame. Mírame a los ojos. Por favor. Estoy muy preocupada por ti y quiero ayudarte. Tanto a ti como a Miriya. Si no eres claro jamás podré ayudarte.
Él se tomaba la cabeza con sus manos. Por un lado tenía un sentimiento de culpa, por llegar a romper el secreto de la terapia pero por otro lado no quería sentirse mal con Lisa. Respira hondo y luego de eso la toma de su mano y le empieza a hablar.
-Lisa...lo único que puedo decirte es que yo estoy mucho mejor que Miriya. ¿Si?. No quiero hacerte sentir mal. Pero no puedo decírtelo. No es porque no confíe en ti, sino que es parte de la terapia. Es así Lisa. ¿O a caso tú nunca has tenido terapia con un psicoterapeuta?.-Le pregunta él.
-Bueno...si. Sólo un vez. Pero solo a pocas personas de confianza le contaba mis terapias. Porque parte de la misma, es también abrirse un poco con alguien a quien aprecias y sientes algo.-Ella señalaba con su dedo índice su corazón.-¿Entiendes?. Yo te diría todo lo que he sufrido, lo que me ha pasado. Ya sabrías al instante.-Le dice ella un poco con tristeza.
-No todos somos iguales Lisa. Yo no soy tú y tu no eres yo. No significa que no te quiera. Sino que todos los que iniciamos terapia, tenemos diferentes interpretaciones con respecto a decir o no ciertas cosas. En su tiempo seguramente te contaré algunas cosas, pero "esto" que ha sucedido recientemente, no. Necesito estar solo Lis. Ésta noche dormiré en mi apartamento. Sin ofender.
Él le da un beso a su mejilla y le acaricia su hombro. Se pone de pie y la ve para ver su reacción.
Ella no podía decir nada y comprendió lo que él le dijo. -Tienes razón. Siento mucho mi impertinencia.
-No lo eres Lisa. Eres maravillosa. Se que te preocupas por mí. Pero algunas veces, necesito un poco de soledad. No dudo que lo de anoche fue maravilloso. Fueron los momentos más felices de mi vida desde que he perdido a Roy.
-Entonces ¡No te encierres Rick!.-Le dice en un tono molesto y acogonada lagrimeando. -¿¡Qué te dije hace unos meses atrás!?. En tu apartamento solo, a oscuras arrodillandome y rogandote que salgas a enfrentarte a la vida. ¿Recuerdas?.
-Si. Lo recuerdo y eso lo tengo muy presente. Pero.-Él se arrodilla frente a ella tomándole sus manos y juntandolas. -Y te agradezco todo lo que has hecho por mí. Pero hoy es un momento que me debes espacio. Estaré bien. Te lo aseguro.
Él se aleja de ella con la idea de irse de allí. Lisa lo ve irse. -Rick.
Él se detiene antes de abrir la puerta de su despacho.
-Ten cuidado. Y si necesitas algo avísame.
-Gracias Lis.
Él se retira del despacho. Lisa se pone de pie como un resorte y toma el teléfono para hablar con Gheret.
Él atiende el llamado.
-¿Capitana?.
-Si doctor. Mire no se realmente que es lo que sucede con Rick, pero ahora se ha ido solo a su apartamento. ¿Es seguro eso en él luego de lo que ha sucedido con Miriya?. Y es una pregunta directa como militar.
-Desde mi punto de vista profesional, no es seguro que esté solo. Si bien en mis registros de terapia, él no posee tendencias suicidas, a esta altura todo puede ser posible. Pero la Teniente Parino si. Pero era crucial que Rick sea su "compañero" de terapia.
-Ahhh...-Ella comprendió ahora a lo que se refería Rick.
"-Era eso entonces. Eras su compañero de terapia. Que torpe he sido".
-¿Capitana sigue allí?.
-Si doctor.
-Ok. Mire no quiero ser entrometido. ¿Usted tiene una relación estrecha con él?.
-Si doctor. Hemos sido muy íntimos la anoche anterior.
-Mejor para él. Mire si quiere, puedo hacer lo siguiente para que quede como que no fue inducido. Haré de cuenta que solo me comunico con él para ver cómo se encuentra.
-¿Podría hacer eso por mi?. Solo quiero que esté bien. Quiero que se quede conmigo. Ésta noche quiero estar con él para que se sienta acompañado. Me refiero a solo ser una compañía con él, no en el plano sexual.
-Si Capitana. Entiendo. Veo lo que puedo hacer.
-Gracias Doctor.
-Capitana. Usted es una grata compañía para él. Me ha hablado de usted. Y dice que se siente un poco confundido pero le agrada mucho.
-Entiendo. Gracias Doctor.
La comunicación cesa.
Rick se dirigía a su despacho a buscar las llaves de su apartamento. Su smartphone empieza a sonar. Ve la pantalla y era el doctor Gheret.
-¿Diga?.
-Coronel. Disculpe que lo moleste. ¿Cómo se encuentra?.
-Estoy un poco consternado con la situación de Miriya. No pensé que sería capaz de ése tipo de comportamiento.
-Mire a raiz de lo sucedido recientemente, sugiero que no esté solo. ¿Por qué no se queda con alguien de confianza?.
-¿Usted dice?. Realmente necesito estar solo. Lisa me dijo que me quedase con ella pero realmente necesito acomodarme un poco mis ideas.
-Coronel lo entiendo pero no sería apropiado que se quede solo. Además por lo que me ha comentado, la compañía de la Capitana Hayes es muy grata. ¿Hay algo que deba saber?.
-Bueno...si...ayer tuvimos sexo.
-¿Y cómo se sintió?.
-Pues...creo que bien. En si lo disfruté mucho y me sentí muy bien. Pero el caso ahora es que tengo una preocupación por Miriya.
-Bueno yo solo le sugiero no pasar la noche solo, sabiendo que ya puede confiar en alguien. Es su decisión.
-Gracias Doctor Gheret.
Al terminar la conversación, se sirve un vaso de agua de un dispenser. Bebe un sorbo de agua y su mente divaga dentro de su subconsciente.
"-Entonces...¿Me hará bien estar con Lisa?. ¿Es lo que realmente quiero en éste momento?."
Crucero de batalla de Camir.
Camir se encontraba en una sala de reuniones junto a demas subordinadas, decidiendo con respecto a un nuevo plan ofensivo para capturar al SDF-1. Todos allí formulaban estrategias de batalla, formaciones, escuadrones, etc...
Pero lo mas curioso del momento, era que la única que no prestaba atención era ella. Todavía le había quedado aquella sensación de sabor amargo en la boca, con su última experiencia con Seulos.
"- Él sabía de que se trataba lo que estábamos haciendo. Debí confiar en él, pero mi falta de conocimiento en éste tema me encegueció completamente. Siento algo en mi pecho, una sensación de tristeza y angustia. Seulos...¿Por qué te fuiste de mí?. Me hubiera gustado que terminásemos aquella experiencia juntos. "Era mi primera vez"-
-¡Almirante!. ¡Almirante!.-Le hablaba una Meltran de rango militar jerárquico.
Ella vuelve nuevamente en sí. Una Capitana de otro crucero le interrumpía sus pensamientos. Ella mira a todos los allí presentes en una larga mesa.
-¿Si?.
-Almirante Camir, ¿Qué le parece?.-Pregunta otra Capitana de un crucero.
-Perdón. Lo siento no estaba en tema con respecto a lo que proponían señoras.
-¡La idea de formación masiva!. 15 cruceros enfrentados de forma triangular y desplegando todos nuestros escuadrones a atacarlos. Debe ser algo sorpresa.
-Ah. Si si si. Mariar, ¿Qué opinas al respecto?.
Mariar era la segunda al mando por debajo de ella. Notó que su gran líder se encontraba un poco distraída. Es por eso que decidió ayudarla.
-Creo que es una operación exitosa, siempre y cuando se tomen los recaudos que sean necesarios.
-Bien. Gracias Mariar. Cuando esté organizada toda la operación, denme aviso por favor y prepararemos el plan de inicio.
Una subordinada directa a ella, se acerca y le susurra algo a su oreja. Camir asiente con la cabeza. -Gracias subcomandante.
-De nada Almirante.
Todas se retiran. Solo quedan en la sala Camir y Mariar.
-Tengo algo para ti Mariar. Es una misión secreta. ¿Quieres hablarlo en mi despacho?
-Si Almirante.
Ambas se dirigían al despacho. Camir cierra las puertas mecánicas con un cerrojo para que no pueda ser abierta desde afuera.
Ambas toman asiento. -Lo que te contaré queda aquí.-Le dice Camir.
-Si Almirante.
-¿Conoces a Seulos no?.
-Aquel Zentran que estuvo aquí hace poco.
-Asi es. Bueno...se fue. Pero me han informado donde se encuentra. Quiero que lo vayas a buscar con un grupo. Tengo su ubicación exacta.
-¿Quiere que lo capture?.
-No. Solo hazlo quedar como que necesito verlo. Pero si se resiste puedes usar la fuerza.
-Entendido Almirante.
Mariar era su más devota discípula. Ella conocía casi todo de Camir. Ella es la segunda al mando en la flota si ella se encontrase ausente.
-¿Qué sucedió con él?
-Una larga historia. Creo que ha encendido en mi algo que no tenía previsto.
-¿Hicieron "Cultura"?.
-Ja...-Ella suspira.-Si. ¿Cómo lo sabes?.-Le pregunta con un tono irónico.
-Porque lo noto en su mirada Almirante. Me ha pasado algo similar hace unos varios años.-Le responde ella siendo abierta.
-Cuentame. Quiero saber.-Le dice Camir.
-¿Quiere saberlo?.
-Pues estamos aquí. No solo te he traído para que lleves a cabo una misión, sino que ahora también además de mi, tú también has tenido contacto con un Zentran.
