Niñera

-Itachi, ¿estas bien?- la mire de reojo, Konan tenía la mirada sobre mi.

-Claro- ella suspiro.

-Sabes, creo que ya es tiempo- estacione en la entrada de su casa.

-¿Tiempo para qué?- dije volteando a verla.

-Para lo que tanto llevas pidiéndome pervertido- abrió la puerta y bajo de ella -¿vienes o es que ya no quieres?- dijo antes de cerrar la puerta del copiloto.

Tome un condón de la guantera antes de bajar del auto, de los que aún guardaba después de unos días de dejar de verme con Hinata y camine a la puerta de su casa donde Konan me esperaba. Abrió la puerta y no me contuve, la bese con todo y lengua ella rio entre el beso, la empuje hasta entrar a la casa y poder cerrar la puerta detrás de mi, ella me tomo del cuello de mi chaqueta y me condujo al sillón, se sentó en el, aproveche para quitarme la chaqueta y la playera, luego baje a sus labios de nuevo y la fui recostando en el sillón, mis manos fueron a desabrochar su pantalón cuando escuchaba el caer de sus zapatos al piso, Konan me tocaba el torso y yo solo buscaba tener una erección frotando nuestros sexos. Sus manos subieron a mi rostro y me aparto de sus labios.

-Tranquilo, no hay prisa- baje la velocidad y metí mis manos bajo su blusa.

Ella se enderezo un poco para poder quitarle la blusa y el sujetador, con besos marque un camino hasta su hombro, una de sus manos subía y bajaba por mi espalda, mi boca se instalo en uno de sus pechos al fin la escuchaba gemir y no solo suspirar, me tome mi tiempo acariciando sus piernas para luego subir a quitarle el pantalón junto con la ultima tela que me impedía tenerla desnuda. Me atrajo a ella rodeando con sus brazos mi cuello y besándome con algo de dulzura, adentre un dedo en ella y la sentí estremecerse debajo de mi, abrí mi pantalón y me acaricie el pene con mi mano libre, sumergí dos dedos más en su interior.

-Ah- gemía con placer ante mis caricias.

Salí de ella por un momento, abrí el empaque y saque el condón, Konan lo me quito de las manos, lo coloco en mi punta y lo fue bajando por mi miembro, le bese la boca con algo más de ansias por entrar en ella, una vez alejo sus manos de mi hombría me hundí en ella con una sola estocada, mi novia echo la cabeza asía atrás y yo solo empecé a moverme "no hay prisa" dijo ella así que el vaivén era lento, profundo, sin palabras ni comentarios lascivos, sin miradas cargadas de lujuria, no era sexo lo que hacia con Konan, era algo más. Fui subiendo el ritmo, sus piernas se enredaron en mi cintura, una de mis manos paseaba por su cuerpo y la otra evitaba caer en ella, mi novia jalaba cada tanto mi cabello y acariciaba mis hombros, la sentía cerca de terminar pero yo aún estaba lejos de terminar, eso no le impidió disfrutar su orgasmo.

-¡Ita AH!- fingí llegar al mío también con un gruñido en mi garganta.

Me acosté sobre ella cuidando de no dejar caer mi peso sobre Konan, acariciaba mi espalda con suavidad mientras calmábamos nuestras respiraciones. Debía moverme o me quedaría dormido por el arrullo de sus caricias en mi espalda. Me levante y acomode mis pantalones, busque en el piso mi playera, la tome y me la puse, Konan me abraso por la espalda.

-¿Qué sucede?- ella no era de esparcir afecto.

-Te amo- me sorprendió escucharla decirlo, me di vuelta y la abrace de vuelta.

-También te amo- dude decirlo por un instante, pero no quería romper con la atmosfera del momento.

Me tomo de la cara y me beso con calma, era un beso simple puros labios, al separarnos tome mi chaqueta.

-¿Estas libre mañana?

-¿Qué quieres hacer?- ella levanto los hombros, sonreí de medio lado, esa si era Konan –pasare por ti en la mañana- me acerque y la bese por un momento antes de salir de su casa.

Tener una cita se sentía necesario a estas alturas, ambos estábamos ocupados con nuestros estudios, trabajo y demás "pero te hacías el tiempo para Hinata-san", ese pensamiento invadió mi cabeza, lo había notado hace un rato con Konan, faltaba esa chispa, esa incitación que ella tenía para despertar mi lujuria, ese aguante para seguir haciéndolo varías veces, esa curiosidad por probar nuevas posiciones, hacerlo en lugares y situaciones que solo aumentaban la excitación; realmente algo no se sentía bien dentro de todo esto, me sentía culpable por haberle hecho esto a Konan, pero no es que tuviera mucha importancia había sido una pequeña aventura, solo eso, "si fue así ¿por qué dudaste en decirle que la amas?". La culpa me reprochaba y no dejaba de hacerlo, me lo merecía; lo soportaría hasta que todo regresara a la normalidad, hasta que mis recuerdos con Hinata dejen de agobiarme cuando este a solas con Konan. O tal vez…

Entre a casa y Sasuke lloraba, era algo extraño como un niño de siete años que intentaba hacer que lo tratasen como alguien grande y hacía berrinches como ahora.

-A tu habitación y si llegas a calmarte entonces podemos hablar- Sasuke subió a su habitación.

Mi madre siempre se ha caracterizado por ser paciente y amorosa, así que era curioso verla mostrar su carácter, cuando no era para mi claro.

-¿Niño difícil?- dije al llegar a la cocina junto a ella.

-Bueno es nuestra culpa por consentirlo tanto- suspiro cansada -¿cómo esta Konan?

-Bien, te manda saludos.

-¿Cuándo piensas pedírselo?

-Pronto.

-Tu padre y yo nos comprometimos al año de novios.

-Mamá dije que pronto- bese su mejilla y me fui a mi habitación.

Para mi madre yo llevaba tres años tarde para comprometerme, ella es fiel a la creencia de "si lo piensas tanto no es la indicada" y tal vez tenga razón pero ahora mi cabeza era un caos, la tenía dividida y ni siquiera eso tenía razón de ser, Hinata-san fue una aventura algo que no llego ni a dos meses, una satisfacción, una que de no ser por mi bocota tal vez aún seguiría siendo. Me recosté en la cama boca arriba, abrí mis pantalones, no había logrado correrme con Konan y ahora una idea pervertida cruzaba mi cabeza haciendo que mi miembro se elevara sin ninguna estimulación más que mis recuerdos, metí la mano bajo la almohada y saque ese lindo pedazo de tela negra y usándolo comencé a masturbarme pensando en Hinata-san; "¿Itachi-san?" su suave voz, "si su novia no lo satisface yo podría hacerlo", tenerla de rodillas frente a mí metiéndoselo en su rosada boca o con sus manos tocando mi pene subiendo y bajando con lentitud. "Es grande" decía y restregaba su lengua en toda mi longitud "¿puedo saborearlo completo Itachi-san?". Un gruñido ronco se atoro en mi garganta. Abrió su boquita y chupo a conciencia mi punta para meter de a poco mi pene en su húmeda cavidad. Me sentía reventar cuando más recuerdos acudieron a mi mente, ella tomando mi mano cuando llegamos a la puerta de su casa y guiándome a tocarla para descubrir lo húmeda que estaba; y ahora me masturbaba con sus bragas que era lo que me quedaba de todas esas cogidas. La pensaba sentada sobre mi, colando una mano en mis pantalones "coge delicioso" ella lamiéndose los labios mientras me veía, tomándome las manos y llevándolas a tocar sus perfectos pechos, "Itachi-san pervertido", "quiero hacer esto todo el tiempo con Itachi-san", ella moviéndose con más ganas, pellizcando su clítoris para más placer "¡ah! adoro cuando lo haces así", sus paredes estrechándose tanto al punto de no poder soportarlo, estar sobre ella embistiéndola más duro, "mmm Itachi-san… ¡ahhh!" sus paredes asfixiando mi pene erecto para derrame dentro de ella.

Mi semen cubría ahora sus lindas bragas de encaje negro, mi respiración era agitada, esta sensación de satisfacción solo la conseguía masturbándome con ella en mi mente y sintiendo el suave rose de aquella tela.

Una vez calme mi respiración fui al baño a lavar la prenda, solo habían pasado un par de días desde la ultima vez que cogí con Hinata-san y ya me encontraba tan necesitado de su atención, pero tampoco Hinata-san merecía ser tratada así, más allá del sexo, ella era una buena chica, bonita, gentil, amable, ni yo, ni ninguno de los idiotas que la hemos tocado la merecemos.