Ohayo!
Con una semana de retraso, os traigo otro capi de la historia. Espero que os guste! ^_^
Capítulo 3: Una cena y un destino robado.
La noche llegó a Konoha de la mano de la luna y las estrellas que se posaban sobre el oscurecido cielo nocturno. Nos encontramos en la mansión principal de los Hyuuga, que se encontraba más iluminada que de costumbre y con muchas personas moviéndose de un lado para otro. Neji se encontraba hoy también dentro de ella, sentado junto a su prima menor Hanabi, que no hacíamos que meterse en los asuntos del genio de la familia.
-¿Por qué no me lo quieres contar, Neji oni-san?- Reprochaba la joven.
-No es algo que le incumba, Hanabi-sama.- Contestó serio y un poco enfadado a estas alturas.
-A mí me importa mucho tu relación con Tenten-san, por eso te pregunto.
-Mi relación con Tenten no es algo de lo que yo deba hablar con usted.
-¡No me vengas con esas! Seguro que si fuera Hinata la que te preguntase se lo contarías sin perder un segundo.- Se cruzó de brazos e hizo un puchero, pero eso no pudo con la impenetrable barrera de Neji.
-A Hinata-sama tampoco le debe importar mi relación con Tenten. Ella tiene asuntos más importantes de los que ocuparse en estos momentos.
-Sí, sí, ahora ponme esa excusa barata.
Neji, en más de una ocasión, había querido llevar a su prima a un psicólogo, puesto que parecía tener una doble personalidad. Cuando estaban frente a Hiashi, ella era fría, calculadora, obediente y con el ego muy alto. Sin embargo, sin que el líder del clan estuviese presente, Hanabi se comportaba como una adolescente cualquiera, muy cotilla, preocupada por las personas más cercanas a ella y, sobre todo, con el ego por las nubes. Y, lo peor de todo, es que siempre estaba intentando sacarle información a Neji, puesto que todo sobre Hinata y su relación con Naruto se lo contaba Hanon con todo detalle. Sí, Neji no quería que Hanabi conociese mucho sobre su relación con la kunoichi especialista en armas, pero a Tenten le encantaba contarle todo en cada visita que realizaba, que solía ser diariamente. Para la suerte de Neji, Hinata apareció en la sala donde estaban, con unos cuantos aperitivos en las manos, que Hanabi no tardó en probar. Neji y Hinata se miraron y con esa mirada se lo dijeron todos. Hinata le dijo que quería ayudarle contra la investigación de Hanabi, a lo que Neji le contestó con un gracias. El timbre de la mansión Hyuuga sonó, haciendo que los sirvientes de la mansión se movieran aún más rápido que antes, corriendo de una punta a otra de la casa en pocos segundos. Hinata también salió corriendo, pero ella fue hacia la puerta de entrada, ha recibir a los invitados de aquella noche, Naruto Uzumaki y Mizu Hanon.
-Bienvenidos a la mansión Hyuuga.- Dijo Hinata muy cortés y haciendo una pequeña reverencia.
-No hace falta que seas tan formal con nosotras, Hinata-chan.- Le dijo Naruto mientras se rascaba la nuca.
-¡Hanon-san, cuanto me alegro de verte!- De la nada apareció Hanabi, que fue corriendo hacia la joven pelirroja, que la recibió con los brazos abiertos.
-¡Hanabi-chan, cuanto has crecido en estos dos años!- Las dos chicas se abrazaban muy fuerte, mientras al resto les caía una gotita por la nuca.
-Se han visto esta misma mañana.- Dijo Naruto.
-Será mejor que pasemos, Neji oni-san y otou-san deben de estar esperándonos ya.
-¡Hai!- Los cuatro pasaron al interior de la casa, llegando hasta la sala donde se encontraba Neji.
-Oyasumi gozaimasu, Neji-san.- Saludó Hanon al entrar.
-Oyasumi, Neji. ¿También vas a cenar con nosotros, verdad?- Preguntó Naruto mientras se sentaba a su lado.
-Sí.- Contestó él, tan directo como siempre.
-Tu don es el de las palabras, Neji.- Dijo Naruto a modo de broma, pero no le sentó nada bien a Neji, que le miró de forma asesina.
-¿Y Tenten? ¿Vendrá ella también a cenar?- Preguntó Hanon intentando sacar tema de conversación con el joven.
-No, no vendrá.- Naruto estuvo a punto de gritarle algo, pero Hanabi fue más rápida y ágil y logró parar las palabras que hubiesen sido las últimas de la vida del rubio.
-¿Has conseguido encontrar a Kiba-kun, Hanon-san?- Preguntó Hanabi.
-No, Tsunade-sama me ha dicho que está de misión. Demo, esta tarde fui a su casa, por si sabían algo de cuando iba a volver, ya que Tsunade-sama no me lo quiso decir, y su sirvienta no sabía nada.
-¿Sirvienta?- Preguntó Hinata.
-Sí, una joven de, bueno, como nosotras de edad más o menos, de cabellos rubio oscuro y unos ojos verdes oscuros, que vestía con un delantal blanco con la palabra Inuzuka bordada en la parte delantera. Me dijo que se llamaba Yuri o algo así.- Hinata y Hanabi agacharon la cabeza, mientras que Neji giró la cabeza para no mirar a Hanon ni a Naruto.
-¿Ocurre algo malo?- Preguntó el shinobi rubio.
-Hanon-san, ¿por qué estás tan segura de que era una sirvienta?
-Bueno, llevaba el delantal y parecía que estaba preparando algo de comer, olía muy bien la casa.- Dijo inocente la kunoichi.
-Verás, Kiba-kun, en estos años, lo ha pasado muy mal y su madre le obligó a…- Ahora fue Neji el que paró las palabras a la menor de sus primas.
-Eso es algo que debe descubrir ella sola, Hanabi-sama. Será mejor que sea Kiba el que la expliqué todo.
-¿Qué está pasando? ¿Qué es lo que me tiene que explicar Kiba?- Preguntó con temor y angustia.
Pero, en ese preciso momento, el líder del clan, Hiashi Hyuuga, hizo su aparición en la sala donde se encontraban. Se realizaron las presentaciones correctas y formales ante él, haciendo gala de toda la cortesía y educación que Hanon le había instruido a Naruto, con lo que Hiashi quedó muy sorprendido, como el resto de los Hyuuga allí presentes. Tras hablar sobre temas sin mucha importancia, pasaron al comedor más grande la mansión, donde ya les esperaba un completo festín para cenar. Como personas civilizadas, los seis se sentaron en la mesa, que era presidida por Hiashi, a sus lados sus hijas, Hinata a la derecha y Hanabi a la izquierda, Naruto al lado de Hinata y Hanon al lado de Hanabi, mientras que Neji se sentó al lado de Naruto para evitar que metiese la pata en cualquier momento, una excusa perfecta para golpearle. Como era de esperar, todos cogieron pequeñas cantidades de los platos que había sobre la mesa, todos excepto Naruto, que en su plato había comida para, al menos, cuatro personas y, aunque Hanon le diera una patada en la espinilla y Neji otra, Naruto no dejó ni un solo gramo de lo que había en su plato.
-Dime, Naruto-san, ¿qué has estado haciendo en estos dos años?- Preguntó Hiashi.
-La mayor parte del tiempo la pasaba entrenando con unos viejos muy poderosos, el primer día ni siquiera les pude tocar.
-Debían de ser muy poderosos, ¿no?
-Ya lo creo, Hiashi-sama. Sus entrenamientos eran duros, Hanon nee-chan había días que no aguantaba y se quedaba dormida entre los árboles para que no la vieran.
-Yo no estaba acostumbrada a recibir palizas diariamente, ni ha estar entrenando veinte horas al día sin descanso.- Se justificó la kunoichi.
-Como se nota que no sois Hyuuga. Hinata one-san y yo nos entrenábamos día y noche, con peleas diarias y todo, aunque siempre solía ganar yo.- Alzó su cabeza y su pecho, mostrando orgullo.
-Demo fue bueno para nosotros, ahora somos mucho más fuertes que antes.- Dijo Naruto, copiando la pose de Hanabi.
-Me gustaría que me mostrases lo que has aprendido, quiero ver cuanto has mejorado.- Dijo Hiashi de repente, asustando a todos, pues sólo se les pasó por la cabeza la idea de que el líder del clan Hyuuga y el hijo de Yondaime combatiesen de un momento a otro.
-Por mí no hay problema, Hiashi-sama.- Naruto no tardó en aceptar el duelo, lo que asustó más a las tres kunoichis, mientras que Neji no cambió la expresión de su cara.
-Cuando acabamos de comer iremos al dojo y te enfrentarás a Neji.- Se oyeron dos suspiros, un "mierda" en un susurro y ahora si cambió la cara de Neji.
-¿Por qué yo, Hiashi-sama?- Sólo se le pasaba eso por la cabeza en esos momentos.
-Tú eres el más fuerte de la nueva generación Hyuuga y tampoco queremos dejar en ridículo al joven Uzumaki-san con alguno de los señores del consejo. Además, tan sólo eres un año mayor que él, será un combate que también me servirá para medir tus habilidades de nuevo. ¿No quieres luchar contra Naruto-san?
-No es eso, Hiashi-sama, estoy más que de acuerdo con combatir contra Naruto.
-Hiashi-sama, ya que esto va a ser como una especie de prueba para comprobar mis habilidades, al igual que las de Neji, quisiera pedirle algo a cambio.
-Dime lo que quieres y, en el caso que ganases el combate, veré si te lo puedo conceder.- Hiashi ya se imaginaba lo que le iba a pedir, no había que ser un adivino para saber lo que Naruto iba a pedirle.
-Si gano el combate, quiero… quiero que me dé su permiso para casarme con Hinata.- Las dos Hyuuga, Hinata y Hanabi, abrieron sus ojos a más no poder, mientras que Hanon y Neji miraban la reacción de Hiashi.
-Si ganas, reuniré al consejo para debatir tu petición, ya que esta es una decisión de todo el clan, no sólo mía.
Tras la cena, que a partir de ese momento transcurrió en silencio, todos los presentes en esa conversación se fueron al dojo Hyuuga, donde Naruto se puso en un extremo y Neji en el otro. Naruto se mentalizaba para ganarle, pero sin darle una gran paliza o dejarle alguna marca de consideración, pues no quería tener que vérselas con Tenten cuando se enterara y recibir una magistral paliza de la kunoichi de pelo castaño,ya había comprobado otras veces en sus carnes y no quería volver a repetirlo. Mientras tanto, Neji también planeaba una estrategia con él, acabar de forma rápida y limpia, sin grandes heridas para que su prima no se preocupara por él ni para recibir un regaño por parte de Tenten por haberse pasado con él. Hiashi sería el juez del combate, ya que era el que contaba con más experiencia y el único capaz en esa sala de pararles los pies sin hacer ningún jutsu. Hinata, Hanabi y Hanon se sentaron detrás de Hiashi a presenciar el combate. Hinata con muchos nervios y preocupación por ambos contrincantes, Hanabi impaciente por ver las técnicas de ambos y Hanon, bueno ella era la que más tranquila estaba, pues sabía de sobra quién iba a ser el ganador del combate. Se saludaron como buenos contrincantes y, una vez se miraron a los ojos, empezaron lo que sería un gran combate. Neji, nada más empezar, activó el Byakkugan, algo que no impactó mucho en Naruto que, en vez de atacarle de frente como siempre hacía, estaba esperando que fuera Neji el que diese el primer movimiento. Al ver que Naruto no hacía nada, Neji se lanzó al ataque con su especialidad, el Jukken. Pero, por más impresionante que fuera, Naruto esquivaba todos los golpes que Neji intentaba darle, aunque la velocidad de Neji fuera tan alta que era difícil para los espectadores seguir el ritmo. Tanto Hiashi como Hinata y Hanabi activaron su Byakkugan para ver mejor el combate, mientras que Hanon, al estar tan entrenada de estos años, podía seguir el combate sin mayor complicación. Neji seguía intentando golpear a Naruto, pero seguía sin poder darle un solo golpe certero, algo que ni él mismo se creía. Vale que la última vez que lucharon, y la primera, en el examen de chunnin, Naruto le ganara por suerte, aún recibiendo una gran paliza, pero lo que estaba sucediendo ahora era algo fuera de lo normal. Neji entrenaba todos los días con miembros del clan Hyuuga, incluso con su tío Hiashi la mayoría de los días, y después se iba a entrenar con los miembros de su antiguo grupo, e incluso con tanta actividad, era capaz de darle bastantes golpes a Lee o a Gai. Sin embargo, no era capaz de realizar un solo golpe en esos momentos, y sin estar tan cansado como en sus entrenamientos con sus maestros. Naruto ya estaba harto de esquivar los golpes, quería pasar a la verdadera pelea, así que, empezó a realizar sus famosos sellos para el Kage Bushin no Jutsu, con lo que sacó cuatro copias. Neji no tuvo muchos problemas para derrotar a dos de las copias, pero aún no había encontrado al verdadero y las otras dos copias, más el original, le estaban dando algunos que otros golpes. Pero la suerte hizo un amago de cambiar de bando, ya que Neji acertó un fuerte golpe en el hombro izquierdo del Naruto original, acabando con sus clones al contacto con él, además de mandarle volar unos cuantos metros de distancia. Al levantarse del suelo, Naruto se limpió un poco la sangre que le salía del hombro, ya que el Jukken de Neji ahora era más afilado que cualquier otro, pero Naruto puso una sonrisa que asustó al Hyuuga, aunque su cara no lo mostró. Volvió ha hacer el Kage Bushin no Jutsu, pero ahora con diez copias, de las cuales seis se lanzaron inmediatamente a por Neji, que los repelió con su Kaiten (el giro celestial). Al acabar de girar, Neji sólo pudo ver a un Naruto, que tenía una gran sonrisa en la cara y, sin que tuviese tiempo de esquivarlo, los otros cuatro clones le dieron una patada que lo mandó directo al cielo, donde fue recibido por el Naruto original que pronunció: "Uzumaki Naruto Rendan" (Gran golpe de Naruto Uzumaki), acabando así con el genio del clan Hyuuga. Hiashi se levantó de allí, sin pronunciar palabra alguna, pero Naruto no iba a dejarle marchar sin repetirle el trato.
-Hiashi-sama, recuerde cumplir su parte del trato.
-Cumpliré con lo acordado, no lo dudes, Naruto-san.- Y se marchó de allí.
-¿Qué tal lo he hecho, Hinata-chan?- Preguntó el rubio antes de lanzarse a por su amada.
-Lo has hecho muy bien, Naruto.- Le dio un beso en la mejilla, era a lo máximo que se atrevía con personas delante.
-¡Eres el mejor shinobi que conozco, Naruto-kun!- Le dijo Hanabi con iluminación en sus claros ojos.
-¿Necesitas curación, Neji-san?- Le preguntó Hanon, aunque no obtuvo respuesta.- Entonces te haré un reconocimiento y curaré si encuentro algo roto.
Neji no podía pensar en nada que no fuera su derrota, todo a su alrededor había desaparecido en estos momentos para él. Otra vez, otra vez había perdido contra Naruto y, si la primera vez fue vergonzosa, esta había sido humillante para Neji, ya que sólo le había podido golpear una vez en todo el combate. Pero esto no quedaría aquí, entrenaría y le vencería de una vez por todas al único que no ha vencido jamás, a Naruto.
Ya habían pasado tres días desde aquella cena, y Hanon estaba junto a Tsunade en la torre del Hokage, rellenando y ordenando todo el papeleo que la Hokage había dejado sin hacer desde la partida de Shizune y Sakura, que hace dos días se fueron a una misión médica. Hanon había estado esperando este día desde que se tuvo que ir de la aldea hacía ya dos años, estaba esperando el momento de reencontrarse con el hombre al que amaba, con Kiba. Tsunade le había informado a la kunoichi de que llegaría hoy, a más tardar esa misma noche y Hanon no podía esperar ni un segundo más in verle. El ladrido de un perro, más en concreto de Akamaru, alarmó a la kunoichi, que no tardó ni cinco segundos en salir por la puerta del despacho y bajar lo más rápido que podía las interminables escaleras de la torre. Akamaru no dejaba de ladrar y mover el rabo, había reconocido el olor de Hanon desde la entrada de la aldea, pero su amo no estaba por la labor de hacerle caso. Kiba había perdido toda esperanza de encontrarla hacía ya tiempo, y el encontrar su olor por Konoha ya le era extraño, puesto que aún seguían las cosas en la casa de Naruto y, en más de una ocasión, algunos animales habían entrado y robado algunas prendas, esparciendo así su olor por toda la villa y, cuando se daba cuenta de la realidad, su desesperación por no poder encontrarla ni hacer nada por ella era mayor.
-Me alegro de que al fin hayas vuelto, Kiba.- Una mujer de pelo no muy oscuro y ojos verdes se acercó al shinobi.- Akamaru está más inquieto que de costumbre.- El perro la gruñó, pero ella ya estaba acostumbrada a sus gruñidos cada vez que se acercaba a Kiba.
-Sí, no sé qué le pasará ahora.- Dijo bajándose del enorme perro blanco.
-Quizá tenga hambre o esté enfermo.- Dijo la mujer, que intentó tocar al perro y sólo recibió un intento de mordisco por su parte.
-Yuri, no te acerques a él, ya te lo he avisado otras veces. Un día de estos tendremos que ir al hospital a que te curen la mano porque te habrá mordido.
-Gomen nasai, Kiba, sólo quiero ganarme su confianza y amistad.- Agachó la cabeza arrepentida.
-Ya lo sé, Yuri.- Kiba la abrazó para consolarla un poco.
Akamaru salió corriendo hacía la esquina de la torre roja y, por más que le llamaba Kiba, el enorme perro blanco no le hacía caso. Al girar la esquina, y con la velocidad que llevaba el perro, se escuchó un grito que alarmó tanto a Kiba como a Yuri, que salieron detrás de Akamaru. Pero, al girar la esquina, lo único que vieron era a Akamaru sobre una chica de pelo rojo, a la que no dejaba de dar lametones por toda la cara mientras que ella reía y le decía que parara. Kiba no sabía si estaba durmiendo o su mente le estaba jugando una mala pasada despierto, pero juraría que esa chica era Hanon, ya fuera por el color del pelo, la suave y aguda voz que sonaba entre las risas o el inconfundible olor que la joven desprendía y que su nariz captaba como el más bueno de los perfumes.
-Hanon.- Aunque fuera un susurro, todos los allí presentes lo oyeron. Akamaru se apartó de encima, dejando que la kunoichi se pusiera de pie y, tras realizar unos sellos y limpiarse la cara con un jutsu acuático, se colocó frente a él.
-Kiba-kun.- Dijo ella en el mismo tono, sin apartar su mirada de la de él, algo que empezaba a incomodar a la otra presente.
-¡Anda! Tú eres la chica que vino el otro día a casa a preguntar por mi esposo.- Aunque Hanon no tuviera al cien por cien sus sentidos en ese momento, estaba muy concentrada en mirar a Kiba, oyó perfectamente las palabras de Yuri, lo que la descolocaron un poco.
-¿Tu esposo?- Se atrevió a preguntar, una pregunta que salió de su subconsciente.
-Sí. El otro día no me presente correctamente, me llamo Yuri, Inuzuka Yuri, esposa de Inuzuka Kiba.- El nombrado agachó la cabeza al ver como el brillo de los ojos de Hanon cambiaba. Ya no era un brillo de ilusión, era el brillo que tienen los ojos al empezar a llenarse de lágrimas.
-¿Nani?- No podía comprender esas palabras. ¿Por qué ella decía que era la esposa de su novio, del hombre al que amaba y al que ella creía que también él la amaba?
-Bueno, tan sólo hace seis meses de nuestro enlace y, como tú dijiste que acababas de volver de un largo viaje, seguro que no lo podías imaginar.- El corazón de la kunoichi acabó de romperse por completo con las últimas palabras.
-Yo… me alegro mucho por ti, Kiba-kun.- Dijo soportando lo más que podía las lágrimas, que no era mucho.- Me tengo que ir. Sayonara.- Se fue lo más rápido que sus piernas la dejaban, pero Kiba salió corriendo tras ella, alcanzándola diez minutos después de empezar la carrera.
-¡Espera, Hanon!- Le dijo cuando, al fin, pudo darle alcance, agarrándola del brazo y obligándola a pararse, pero sin mirarse.
-¡Suéltame, bakka!- Le gritó con la voz rota debido al llanto.
-Hanon, puedo explicarte por qué me he casado con Yuri y…
-¡No quiero oír nada que salga de tus labios!- Ahora si le encaró, mostrando todo el dolor de su alma en sus ojos.- No quiero escuchar más mentiras, porque eso es lo que me has estado diciendo desde que nos conocimos, desde que me dijiste por primera vez que me amabas. Qué estúpida fui al creerte, Kiba. Demo no tienes de que preocuparte, no volveré a molestarte nunca más.- Con un fuerte movimiento, Hanon se liberó del agarre de Kiba y salió huyendo del lugar, dejando a Kiba en el suelo y llorando también.
Pero esa semana aún no había acabado para ninguno. Tres días más tarde de lo ocurrido entre Hanon y Kiba, el consejo del clan Hyuuga, con Hiashi como representante, llamó a Hanon y a Neji para un asunto de suma importancia. Hanon se presentó en la mansión principal Hyuuga junto con Neji, que fue el encargo de ir a buscarla y traerla ante el líder del clan. Ambos entraron en el despacho que usaba Hiashi para tratar los temas más importantes del clan, y este parecía serlo.
-Sentaros, onegai.- Pidió Hiashi amablemente a los recién llegados.
-Con su permiso.- Dijeron los dos, a la vez que tomaban asiento delante de él.
-¿Sabéis para que os he reunido?- Preguntó Hiashi.
-Si nos ha llamado a Hanon-san y a mí, será por algo relacionado con Hinata-sama y Naruto. ¿Me equivoco?
-En absoluto, Neji, por algo eres el genio del clan Hyuuga. Ayer se celebró la reunión del consejo del clan, como le prometí a Naruto-san por ganar su combate. Iré al grano para no perder más tiempo en decirlo. El clan Hyuuga, mediante una votación en la que ganó la mayoría, ha decidido que el matrimonio entre Naruto-san y mi hija Hinata sólo se llevará a cabo pasado más de dos años de relación desde ahora y con la celebración de otro matrimonio.
-¿Otro matrimonio? ¿A qué se refiere, Hiashi-sama?- Preguntó Hanon.
-Sólo se les permitirá casarse si vosotros dos, Neji y Hanon-san, contraéis matrimonio en los próximos tres meses.
-¡¿Nani?-Dijeron ambos.
N.A.:Buenas! Gomen nasai, se que me he retrasado pero... la semana pasada estuve poco tiempo en casa y la inspiracion no circulaba mucho por mis venas xD. Bueno, este era el ultimo capitulo de presentacion, ya que a partir de ahora, ya empiezan todos los problemas para el genio Hyuuga. Sé que no ha salido Tenten en este capitulo, y se que me vais a matar jeje, pero lo conpensare con creces la semana que viene, ya vereis el por qué jajajaja. Importante: El siguiente capitulo contendra lemon, pero avisare la zona exacta para todas aquellas personas menores de edad o que no les gusta leer este tipo de cosas por sus motivos para que se salten esa parte y puedan seguir leyendo. Gracias por el review, Kaori-san.
Sayo!
