Los personajes de Naruto NO me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.

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capítulo 4

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—Kurama -habló suavemente Naruto quien era sostenido por dos arcángeles-, lo sentiste ¿cierto?

—Si, es Gyūki

—¿Que hace aqui?

—Puedo imaginarlo, pero no estoy seguro, no preguntes. Ya van a empezar

En una sala redonda, había una gran mesa con siete lugares, uno por cada Dios, en el centro de la sala se encontraba el portal de los dioses, se usaba únicamente cuándo un Dios debía ser exiliado.

La trompeta resonó por la sala, del lado derecho donde él se encontraba ingresó Hinata con las manos encadenadas y dos arcángeles que le hacían de guardias, la observó con la mirada gacha y por un instante se sintió culpable, fue sólo por un efímero instante puesto que sabía que lo que habían hecho había sido por amor.

Hinata llevó su mirada hasta la azulina del rubio, no pudo evitar dedicarle una sonrisa, lo quería tanto que no sentía ni el mas mínimo arrepentimiento por lo que había hecho, al contrario, se sentía muy feliz de haberse entregado a aquél a quien tanto amaba, el respondió a su sonrisa enviándole un beso coqueto.

En la sala ingresaron también el resto de los dioses, en la silla central se sentó Chouji, q su derecha se colocaron Shikamaru y Sai, a su izquierda fueron Ino y tenten, el Akimichi se miraba afligido mientras tomaba el reglamento.

—Naruto Uzumaki -comenzó a hablar-, Dios de la lujuria, el mas fuerte de los siete, has cometido pecado al intentar abuso carnal en contra de la Diosa de la pureza, ¿algo que quieras decir en tu defensa?

—No hay nada que decir -respondió con sorna-

—Es extraño que no tengas intenciones egoístas, Uzumaki -se burló tenten-

—Claro que tengo una intensión egoísta -dibujó una sonrisa de lado en su rostro-, voy a arrebatarles a Hinata y hacerla mi mujer una y otra vez.

—Este es un juicio serio -golpeó molesto el escritorio-, Naruto si no tienes nada serio que decir, no hables.

—Dudo que te agrade el hecho de que no responda tus preguntas, líder.

—Naruto-kun, por favor -le habló Hyuga-

—Esta bien, lo siento cariño -le respondió con ternura él-

—Hinata Hyuga -habló de nuevo chouji-, segunda de los siete, Diosa de la pureza, has pecado corrompiendo tu propio ser en acto carnal con el Dios de la lujuria cuándo este se encontraba en arresto, causaste terror entre los ángeles creando una falsa alarma -la observó a los ojos mientras ella le sostenía la mirada-, ¿que tienes que decir en tu defensa?

—No hay nada que pueda objetar en mi defensa -respondió con seguridad-

—Siendo ese el caso, nos reuniremos para tomar un acuerdo para su castigo, creo que son conscientes de que sus asistentes, sirvientes, ayudantes o como quieran llamarlos serán castigados con ustedes pero en menor nivel.

—Lo sabemos -respondió molesto el rubio-

Chouji salió de la sala en compañía de el resto de los siete, caminaron por los pasillos azulinos hasta llegar al gran salón, tomaron sus respectivos lugares y comenzaron a debatir en el castigo para los pecadores.

—¿Los enviaremos al infierno? -preguntó Sai-

—¿Deberíamos? -preguntó confundido el líder-

—Jamás han sido enviados dos Dioses a la vez -interrumpió Shikamaru-, hacerlo podría significar un problema, son Dioses con demasiada importancia tanto en nuestro mundo como en el humano.

—Pero tampoco podemos desterrar a uno a la tierra y el otro al infierno -comentó Ino-

—Si enviamos a Hinata al infierno -comenzó a decir Tenten-, Naruto se pondrá como un loco, pero si hacemos lo contrario Hinata podría moverse para protegerlo causando problemas en el bajo mundo, se desataría una guerra entre el cielo y el infierno

—Entonces que los dos sean enviados a la tierra -dijo Sai-

—No podemos -respondió el Nara-, si son enviados a la tierra no tendríamos la opción de Dios interino, sin el Dios interino nadie sería capaz de hacer el trabajo de ellos dos, el mundo entraría en un desequilibrio y colapsaría por la guerra, hambre y destrucción de la naturaleza.

—Así es -dijo pensativo el líder-, si son enviados al infierno podríamos tener al Dios interino para hacer su trabajo, si son enviados a la tierra no podríamos tener al Dios interino.

—Entonces dejemoslos a ambos en prisión sagrada, allí podrían hacer su trabajo

—No es viable -dijo el Nara-, su pecado exige exilio, de no hacerlo muchos de los Dioses inferiores que no nos apoyan entrarían en conflicto y se desataría una guerra aquí, una guerra que sea cual sea el ganador, dejará al paraíso en mal estado.

—Entonces... Quizá podamos sellar a Naruto, es decir, su poder y energía para enviar a Hinata al infierno

—Kurama es el sellador de Naruto, solo él tiene el poder para retener su inconmensurable poder, pero es de energía negativa por lo que es compatible con Naruto, podrían fusionarse y perder el control, si están en la tierra destruirían el mundo

—Creo que -comenzó pensativo Shikamaru-, podemos enviarlos a ambos a la tierra, sólo debemos sellar su poder al máximo, son los mas fuertes, sería posible sellarlos cerca del 100% de sus capacidades y enviarlos a la tierra

—Pero entonces no habría quien hiciera su trabajo, el mundo humano entraría en caos -debatió tenten-

—Pero creo que aún tendrían el poder de hacer su trabajo

—Lo haremos -dijo de pronto Akimichi-

—¿enviarlos a la tierra?

—Si, al menos hasta que ellos me resuelvan

—¿Ellos? ¿Hablas de Hinata y Naruto? ¿O cuales ellos? -preguntó confundida Ino-

—Nadie, no deben preocuparse por eso, manden a preparar todo, los enviaremos a la tierra en una hora.

—Entendido -respondieron al unísono-

El líder de los siete se levantó de su lugar, hizo una reverencia y salió de la sala dejando al resto un tanto confundidos, no sabían a que o quien se referian, sin duda su lider guardaba algunls secretos que a ellos les encantaría conocer, Sai era quien se miraba mas confundido, él podía ver a través de las mentiras y secretos, pero lo que vio sólo logró confundirlo más.

Kō les avisó al resto de los arcángeles la misión que se les había inpuesto, debían mantener en seguridad a ambos Dioses antes de ser enviados a la tierra, muchos de los presentes se habían negado a presenciar el exilio, pues no era un secreto que ambos eran de los Dioses mas queridos y respetados, por lo que ayudar en su exilio, -que para muchos de ellos se trataba de un error-, no era opción.

Pasada la hora estipulada por el líder, todos se reunieron de nuevo en la sala de juzgado, en esta ocasión en lugar de ocupar sus lugares, todos se posicionaron frente a los dos juzgados mientras estos seguían siendo aprisionados por los arcángeles.

—Naruto Uzumaki -comenzó a hablar Chouji-, intentaste abusar de una Diosa pura, ese es tu pecado, serás exiliado a la tierra por tiempo indefinido, tus siervientes serán puestos en arresto domiciliario en tu mansión y vigilados hasta que se determine lo contrario.

—Bien, ellos tienen la orden de no hacer nada estúpido, solo no les hagan daño, mis chicos son buenos -pidió el rubio-

—Yo cuidaré de ellos -le anunció Sai-, no los dejaré sólos

—Gracias, amigo

—Hinata Hyuga -comenzó de nuevo Chouji-, has corrompido tu propio ser en unión carnal con el Dios contrario a tu naturaleza, has manchado tu cuerpo, ese es tu pecado, serás exiliada a la tierra por tiempo indefinido, tus asistentes serán arrestadas en tu mansión y vigiladas por el arcángel Kō, nadie tendrá permitido acercarse a ellas.

En el fondo de su ser estaba feliz, su plan había funcionado, había salvado a Naruto de su anterior castigo, lo había salvado de ser enviado al infierno para ser devorado por los demonios, ahora ella también estaba siendo castigada e incluso sus asistentes estaban pagando la culpa de ella, podría ser egoísta, pero todo lo valía si podía salvarlo de la muerte.

—Vamos a llevar a cabo el sellado de su energía -anunció Kō-

—Kurama -comenzó a hablar Akimichi-, sella la energía de Naruto en un 98%, es una orden

Kurama chasqueo con su lengua, nadie le daba ordenes, ni siquiera Naruto lo hacía, pero estaba en una situación en la que no podía ponerse a pelear, acató la orden de sellado rodeando con sus nueve colas y su cuerpo el núcleo de energía del rubio, cuándo el sellado se llevó a cabo Naruto no pudo sostenerse con su propia fuerza, su cuerpo se había debilitado de una manera agresiva.

—Gyūki -mencionó el líder viendo al pequeño que caminaba hacía ellos con ocho colas en su espalda, parecía un pulpo, o ¿era un pulpo-, ingresa al cuerpo de Hinata, sella su energía en un 98%, es una orden.

Gyuki ingresó dentro del cuerpo de la Hyuga, fue al núcleo de energía de esta y lo rodeó con sus ocho colas y su cuerpo realizando así el sellado. Hinata parecía haberse debilitado mas que Naruto a pesar de que fueron sellados en la misma cantidad, Naruto la miró lleno de preocupación mientras trataba inútilmente alcanzarla.

Hubo un sonido en la sala de juzgados, era como una explosión que había resonado muy cercana, los arcángeles que sostenían a Hinata se colocaron en guardia, soltaron a la Hyuga y esta resbaló cayendo por el portal semi inconsciente, Naruto vio todo en cámara lenta, con su último atisbo de fuerza golpeó a los arcángeles que aún le sostenían y saltó con los brazos abiertos hasta atrapar a Hinata, la colocó contra su pecho y él se acomodó de espaldas contra la caída libre en busca de recibir todo el daño al momento de chocar contra la tierra.

—¡NARUTO, HINATA! -Gritaron preocupados los Dioses-

—Gyūki -habló kurama dentro del cuerpo de Naruto-, baja el sellado hasta el 80%, yo lo haré con Naruto o de otra manera van a morir

—Entendido -respondió hachibi-

Naruto sintió recuperar parte de sus fuerzas, Hinata comenzó a reaccionar poco a poco y al darse cuenta que estaban en caída libre se aferró al rubio, comenzaron a liberar energías para evitar lastimarse de manera mortal al caer, después de todo su cuerpo se estaba modificando hasta tener la misma debilidad que el de un humano, quizá un poco menos.

La caída fue rápida, cuándo se encontraban a unos diez metros de estrellarse, Gyūki y Kurama bajaron el sellado hasta el 70% con el fin de evitar rebote, al liberar mas energía Naruto y Hinata lograron evitar daños mayores en sus cuerpos, aún así la espalda del Uzumaki crujió al momento del golpe mientras rodaba por el suelo protegiendo con su cuerpo a la Hyuga.

—Naruto-kun -le habló ella tratando de levantarse-, Naruto-kun ¿estás bien?

—Me duele -respondió en un susurro-, la espalda me duele un poco

—No podrás levantarte, voy a recostarme a tu lado, no te muevas Naruto-kun

—Aunque quiera no puedo moverme

—Kurama-san, gracias -dijo con lágrimas en los ojos-

—No podría dejarlos morir, pero en cuanto estén bien tendremos que sellarles de nuevo, lo haremos de manera lenta y progresiva para evitar que queden inconscientes -avisó el zorro-

—Nos evitaste una dolorosa muerte Kurama, eso es suficiente -respondió Naruto-

—No te pongas sentimental chico -respondió avergonzado-

—Jamás creí que llegaría a ver al gran Kyubi sonrojado -se burlo Gyūki-

—Callate maldito pulpo

—Por cierto -comenzó a decir Naruto-, ¿que hace tu hermano aquí, kurama?

—¿No es obvio? -respondió hachibi-, fui llamado para sellar a tu mujer

—No me refiero a eso

—Ah, te refieres a Abigor -su voz se entristeció-

—¿El Dios de los guerreros? -preguntó un poco sorprendida Hinata-

—Asi es, un Dios que podía controlar legiones de guerreros, incluso mas que la mismísima Diosa de la guerra y la catástrofe, tenía poder incontrolable y debía ser sellado como el de Naruto, él no pudo ascender a uno de los siete, era demasiado inestable.

—Por eso pregunto -dijo Naruto sentandose-, ¿que haces aquí?, se supone que no puedes retirarle el sello

—Abigor fue asesinado -dijo finalmente con la tristeza inundando su voz-

—No puede ser -Hinata estaba sorprendida-

—Desde el día de la cumbre han ocurrido cosas extrañas en el paraíso -empezó a relatar el ocho colas-, Dioses inferiores han sido asesinados, sus cuerpos desaparecen y sus poderes terminan en el infierno, lo cuál solo puede significar una cosa

—Sus cuerpos, fueron devorados por demonios -completó Hinata-

—Sí, dos de los Dioses asesinados fueron pertenecientes a los nueve sellados, Abigor y Bacis el Dios de la magia, pero sus poderes no trascendieron al infierno

—Eso significa que alguien con poder en el infierno protegió los cuerpos

—Puede ser, pero aún que así fuera, ambos ya están muertos y no ha habido señales de sus cuerpos

—El líder, ¿está al tanto de todo esto? -preguntó Hinata-

—Sí, el personalmente se está haciendo cargo de las investigaciones, al parecer la situación es crítica, en total han muerto 36 Dioses, 34 de esos poderes perdidos en el infierno, está esperando respuesta

—El responsable hará su movimiento -dijo con seguridad el Uzumaki-, después de todo está en el mejor momento, los siete ya no están completos, los dos mas fuertes ya no estamos en su camino y con nuestra reciente traición las cosas arriba se pondrán feas.

—Tal vez lo mejor que les pasó es ser desterrados -dijo Kurama-

Después de terminar de recuperarse, Naruto se puso de píe y comenzó a revisar a su alrededor, se encontraban en una zona muy cerca del mar, estaba seguro de que estaban a no mas de doscientos metros de distancia, lo cuál no era mucho, regresó hasta donde estaba Hinata sentada debajo de un árbol y se sentó a su lado.

—Estamos cerca del mar, pronto anochecera y no se que haremos

—Tienes razón Naruto-kun, lamento haber resbalado y que por eso llegáramos a la tierra sin protección

—Tienes razón en que estamos sin protección, a los exiliados se les da una vivienda para que no duerman bajo enormes hojas de árboles, pero no es tu culpa -llevó su mano derecha hasta la mejilla de ella-, ellos te soltaron aún cuándo te encontrabas muy débil.

—Aún así Naruto-kun, ¿ahora que haremos? -dijo sosteniendo la mano de él-

—Yo me las arreglare -pegó su frente a la de ella sin dejar de acariciar con dulzura su suave mejilla-, mi niña te prometo que aún que no tenga mi poder, voy a esforzarme para darte lo mejor de mí, no voy a decepcionarte mi preciosa.

—Vamos a hacerlo juntos, estamos juntos en esto -se acercó de a poco hasta darle un dulce beso en los labios-, te amo Naruto-kun

—También te amo mi niña.

Si alguien le hubiese dicho en que situación terminaría no le hubiese creído, durante toda su existencia Naruto jamás imaginó que terminaría durmiendo en el mundo humano bajo un árbol de espeso follaje abrazando a una hermosa mujer que tiritaba de frío en sus brazos, él siempre creyó que estaría viviendo su eternidad sin llegar a conocer que tan duro podía llegar a ser el suelo, siempre se preguntó ¿Por que los humanos se la pasan pidiendo cosas a los diferentes dioses?, ahora lo entendía, la vida humana era difícil, no llevaba ni un día entero en la tierra y sentía que su determinación podría verse quebrada en cualquier circunstancia, pero también sabía que ahora no sólo pensaba en él, ya no era un Dios tratando de proteger a semi dioses, ahora era un humano tratando de proteger a la mujer que ama.

Por la mañana sintió un vacío en su lado derecho, abrió sus ojos y se encontró con la ausencia de Hinata, se levantó de golpe viendo a todos lados, la vista le pesaba y seguro que tenía unas prominentes ojeras por no haber dormido bien, el cuerpo humano era muy débil, el olor a comida le llegó de pronto, su estómago rugió y sintió algo que jamás había experimentado.

Hambre.

—Naruto-kun -le saludó una dulce vocecita-, buenos días

—Buenos días cariño -le saludó él un poco avergonzado-

—ven -dijo tomandolo de la mano-, quiero presentarte a algunas personas

—¿Personas? ¿Humanos?

—Pues no creo que sean animales parlantes -se burló Kurama desde el interior-

—Callate, Kurama

—Son unas personas que viven cerca de aquí, me las encontré hace un tiempo en el norte de aquí -dijo ella muy emocionada-

El rubio no estaba muy convencido, pero aún así se dejó arrastrar por la chica hasta llegar unos metros mas adelante donde un grupo de tres mujeres acompañadas por dos hombres se encontraban, ellos le saludaron sonrientes y él trato de la mejor manera corresponder al gesto, aún que Kurama se burló de él diciéndole que parecía un niño con sonrisa malvada, aun que jamás haya visto uno.

—Buenos días -saludaron todos-

—Buenos días -respondió un poco nervioso-

—Nosotros somos de ma región del norte, nos hemos encontrado con su novia y nos platicó que son nuevos por aquí

—Sí, caímos, es decir, llegamos ayer por la tarde

—Si quieren pueden venir con nosotros -dijo una de las mujeres-, no es bueno que alguien tan hermosa como Hinata-san duerma en la intemperie, más aún sin estar desposada

—Yo -comenzó sonrojado Naruto-, me gustaría desposarla, pero no estamos en el mejor momento, me gustaría primero poder ofrecerle un hogar

—Entiendo -dijo unl de los hombres-, la situación no es la mejor, sobre todo para ustedes que son nuevos por aquí, pero ella tiene razón, no pueden estar aquí afuera, el mundo se encuentra mal ahora, hombres corrompidos por la maldad y la lujuria, toman a mujeres y después de sostener relaciones con ellas las asesinan, no importa si están con sus novios, ellos serán asesinados si son vistos como un obstáculo.

—Eso es terrible -dijo Hinata sorprendida por todoblo que había escuchado-

—Los Dioses están furiosos, han dejado de cuidarnos

—Mira -dijo el otro hombre a Naruto-, puedes venir a trabajar conmigo, te vez de confianza, puedo recomendarte en mi trabajo, es cansado pero de paga nos darán los materiales para construir nuestras casas, tal vez no será el mejor material pero es mejor que dormir afuera

—¿Crees que pueda? -dijo con emoción el rubio-

—Claro que si chico, tu prometida puede quedarse con las chicas en la posada, estarán seguras y se harán compañía, la cuestión es que tu quieras

—Claro que sí -respondió él muy feliz-, haré lo que sea para darle lo mejor a mi Hinata

—Muy bien, entonces vayamos hasta el pueblo para comenzar hoy mismo

Los hombres y mujeres caminaban por delante, atrás de ellos Hinata y Naruto iban tomados de las manos, juntos, caminaban muy juntos el uno del otro, ella le sonreía con dulzura mientras él se atrevía a robarle uno que otro beso, por delante las mujeres soltaban risillas y suspiros románticos, Naruto y Hinata les parecían una pareja muy linda, una que destellaba amor a cada paso que daban.

Hinata estaba muy feliz, tan feliz que sentía que el corazón se le saldría del pecho, Naruto quería desposarla y eso para ella era suficiente para robarle el corazón, no estaban en la mejor posición, no tenían comida, techo ni seguridad, pero estaban juntos, Naruto no sentía vergüenza alguna en decir que haría todo por ella, era tan lindo que no sabía si podría soportar tantas cosas lindas en un solo día, aún así habían cosas que le preocupaban, pero la que mas la tenía nerviosa ahora era que después de que ellos cayeran a la tierra nadie había bajado del paraíso para saber si habían sobrevivido, algo andaba mal arriba.

Naruto sintió la preocupación de su prometida cuándo ésta llevó su mirada hacía arriba mientras se borraba su sonrisa, él también estaba preocupado y era por eso que había pedido a Kurama que contactara con Arata o Hajime, algo estaba pasando y era grave, Kurama no había podido hacer contacto con ellos, temía por que estuviesen en peligro, pero ahora también debía preocuparse por mantener a salvo a Hinata, debía investigar que pasaba con eso de que hombres eran corrompidos por la lujuria para tomar a mujeres como si nada, ya se los preguntaría con mas calma.

Sólo una hora les tomó llegar hasta la posada donde Hinata y las chicas se hospedarían, Naruto debía seguir con los hombres para empezar a trabajar, según le habían platicado ese día era lunes, el inicio de la semana laboral, antes de marcharse con ellos había abrazado a Hinata con fuerza, le pidió a Gyūki que cuidase de ella, la abrazó de nuevo y la llenó de muchos besos antes de partir.

En sólo minutos llegaron al área de trabajo, había sido exitosamente contratado como recolector, si, recolector de tomates y chiles en los sembradios, debía iniciar todos los días desde que salía el sol hasta que se ocultaba, a cambió al terminar la semana -que era el día sabado-, recibía un lote de madera con lo que podría comenzar a construir la casa para Hinata en uno de los terrenos destinados para los trabajadores, según escuchó de Dariel -quién lo recomendó para trabajar-, él ya tenía su casa a medio hacer, se había ido de visita a su familia del sur y por eso aún no la terminaba, apenas estaban de regreso cuando se encontraron con ellos.

También le habían dicho que si trabajaba toda la noche, al finalizar la semana recibía el doble de paga, es decir que tendría el doble de madera para la casa de Hinata y de él, sabía que el cuerpo humano era débil y que no podría resistir mucho pero aún así aceptó trabajar las 24 horas del día, el domingo daría su mejor esfuerzo para comenzar a levantar la casa.

El sábado llegó en un soleado día, Naruto parecía un zombie, tenía una ojeras de terror, su cuerpo temblaba por la falta de descanso y Hinata estaba vuelta loca por no saber nada de él desde que llegaron al pueblo, las mujeres le habían dicho que era normal no ver a los chicos, ya que estos se esforzaban al máximo para obtener su recompensa, lo mas seguro era que le viera por la noche, quería contactar con Kurama para preguntar por el rubio pero Gyūki estaba demasiado deprimido como para hablar, lo entendía, es normal que le cogiera cariño a Abigor y entendía el dolor que significaba que no vería de nuevo a su amigo, mas aún después de que le contara que él no había podido hacer nada puesto que Abigor fue atacado mientras dormía con todas las intensiones de matarlo a la primera, y lo habían logrado.

Por la tarde, cerca del horario en el que se supone Naruto regresaría, Hinata se dispuso a cocinar, durante la semana le mostraron el área destinada a la cocina, claro que no había inmensidad de ingredientes como cuándo era una Diosa, pero con lo poco que había podría hacerle algo decente al rubio, claro que solo si este llegaba.

Sentada afuera de la posada, Hinata mantenía su mirada en el horizonte donde una sombra casi se arrastraba en si dirección, cuándo estaba un poco mas cerca pudo reconocer aquella rubia cabellera que estaba sin brillo, corrió hacía él y lo abrazo llena de felicidad, caminaron hasta llegar a la posada donde los otros dos hombres estaban con las mujeres.

—Mi preciosa, debo ir a hacer nuestra casa, no puedo dormir -balbuceaba con los ojos cerrados, entonces se desmayó en los brazos de la mujer-

—¡Naruto-kun! -exclamó sosteniéndolo-

Al final terminó siendo ayudada para llevar a Naruto hasta la cama en la posada, lo recostaron y él ni se inmutó, paso toda la noche duermiendo y parte del día, cuando despertó estaba muerto de hambre y un poco avergonzado por haberse desmayado de forma tan, tan poco masculina.

—Naruto-kun -habló sería Hinata-

—¿Sí?, ¿que pasa amor? -respondió desviando la mirada-

—No es correcto lo que hiciste

—Lo siento, no quería desmayarme, te prometo comenzar nuestra casa hoy mismo -dijo arrepentido-

—No me refiero a eso -le aclaró-, no es correcto que evites descansar, ya no somos como antes, los cuerpos humanos son débiles y no podemos forzarlos sin consideración, no somos Dioses que resisten cualquier cosa, ahora somos humanos que deben adaptarse, no quiero que te lastimes

—Lo siento Hina, sólo quería hacer nuestra casa lo mas rápido posible -dijo con tristeza-

—Es algo muy lindo de tu parte, pero a este ritmo voy a quedarme viuda antes del matrimonio -respondió coqueta mientras le acariciaba los brazos al rubio-

—Bien, te prometo que descansaré debidamente, debo ponerme bien para nuestra semana de bodas -le hizo un guiño coqueto-

—¿Semana? -estaba confundida, según sabía era "noche de bodas"-

—Una noche no es suficiente para mi -se acercó con lentitud hasta rozar los labios ajenos-

—Justo como esperaba del Dios de la lujuria

—Es tu culpa, yo sólo soy un pobre hombre que fue corrompido por una hermosa mujer

Naruto fue feliz ese día, pasó toda la tarde entre mimos y caricias de su prometida, le habría encantado hacerla gemir allí mismo, pero quería reservar esas inmensas ganas para el día que se fuesen a su casa, por que pensaba casarse con ella ese mismo día, sería una celebración doble, una muy placentera por cierto.

Dos meses después Naruto y Hinata se casaron y se mudaron a su nueva casa, celebraron con Dariel y compañía, estaban muy felices, habían esperado mucho por eso, incluso les parecía que la vida humana era realmente hermosa, podías demostrar de una manera tan pura y sencilla el amor hacía otra persona, construir su casa con sus propias manos era realmente satisfactorio, quizá no era una mansión, pero era un hogar, un hermoso hogar.

—Estoy preocupado -comentó el rubio mientras bailaba con su ahora esposa en su nueva casa-, Kurama no ha podido hacer contacto con mis chicos

—Algo está pasando en el paraíso, ¿lo notaste?, Gopi estaba preocupado al momento de bendecir nuestra unión, dudo que haya notado quienes éramos.

—Sí, llegué a creer que tenía algo que ver con los abusos de hombres que supuestamente son controlados por mi poder, investigué un poco y descubrí que no tienen indicios de lujuria, es maldad, energía muy oscura.

—Entonces alguien mas lo esta haciendo, ¿pero con que intensión?

—No lo sé, pero es posible que sea la misma persona que esta asesinando Dioses en el paraíso

—Entonces se trata de un Dios, un demonio no tendría poder en el paraíso

—también es posible -respondio Naruto-, que sean dos seres diferentes, que no tenga nada que ver lo que pasa en el paraíso con lo que sucede aquí

—Es probable

—Por cierto -comenzó coqueto, bajando sus manos hasta la cadera de ella-, mi hermosa señora Uzumaki, ésta semana es libre por nuestra luna de miel, ¿sabes lo que significa?

—Se lo que prentendes Uzumaki

—Entonces ¿puedo?

—Claro que puedes

Un beso, una suave caricia, un solo roce en la piel ajena era suficiente para encender en fuego, había disfrutado día y noche de esos dulces labios y no se cansaba de probarlo, de sentir ese dulce sabor adictivo, el placer de verlos hinchados y rojos era algo impagable, recorrer con su venenosa lengua la suave piel del cuello era una bendición, era un indescriptible placer, escucharle gemir por él era lo mas hermoso que había escuchado.

Coló una de sus grandes manos por debajo de la tela que cubría a su ahora esposa, la sintió gemir quedito al hacer contaco piel con piel, suspiró con pesadez cuándo atrapó uno de los labios de su esposa entre los de él, lo jaloneo con pasión, con dedicación y los atrapó de nuevo después de soltarlos un poco, llevó su lengua hasta el fondo de la cavidad de su mujer y jugueteó con la ajena, apegó aquel pequeño cuerpo al grande y caliente de él, se sintió en el paraíso cuando los pechos -aún bajo la tela- rozaron el de él, era tan perfecto.

Con una de sus manos hizo a un lado la larga cabellera de Hinata, y bajo con sorna por la longitud del cuello, besando, mordiendo, lamiendo y deleitándose con cada centímetro de piel, disfrutando de sentir el cuerpo de ella moviéndose incómodo por la excitación, de sentir las pequeñas manos acariciarle el fuerte pecho mientras hacia su cabeza a un lado pidiendo por más.

Bajó sus labios hasta llegar a la clavícula, dejo rastros de besos por cada parte donde pasaba, beso el inició de las redondos pechos y los besó, subió su mano retirando con delicadeza la ropa, deleitándose con el suave rebote que quedó, saltando invitándolo a comer y degustarse del postre, con una mano redondeo uno mientras en su boca atrapaba el otro de manera agresiva llevando a Hinata a un estado de éxtasis total. Con su lengua redondeaba el duro y rosado pezón, lo atrapó mas de una vez entre sus dientes y tiró de el, volvía a tomarlo entre sus labios y lo succionaba con delicadeza mientras su mano torturaba al otro pequeño botón.

—Na-Naruto-kun -gimoteaba sobre la cama acariciando con sus manos el cabello alborotado de su esposo- ¡AAAHHH!

El rubio soltó los pechos de su mujer después de hundir su rostro en estos, bajo con delicadas caricias por el abdomen, dejando besos por todos lados, llegó al vientre y también lo beso, adoró con dedos y labios aquel lunar que adornaba la cadera de su amada, siguió con sus manos acariciando las suaves piernas mientras las separaba para acomodarse entre ellas, llegó hasta el pubis donde acarició con la punta de su nariz antes de perder su rostro en medio de las piernas, su paraíso privado.

—Naruto-kun, me avergüenza que me veas así

—Eres mi esposa, no tienes nada de que avergonzarte

Admiró los labios vaginales y depositó un beso sobre éstos antes de comenzar a separarlos con sus dedos, con la punta de su nariz recorrió desde la entrada vaginal hasta eñ clítoris provocando espasmos en Hinata, volvió a besar y con la punta de su lengua acarició el clítoris, la metió entre sus labios y la succionó, con su lengua recogió toda la húmedas de Hinata y recorrió toda la vagina, introdujo un par de veces la punta de su lengua en el canal vaginal y volvió a lamer de arriba a abajo, con dos dedos acarició el húmedo coño de la chica y ella tembló, sus piernas se levantaron para rodear suavemente el cuerpo de su esposo, sentía perder la consciencia en cada lamida, cada jugueteo de los dedos contra su entrada.

La Uzumaki se retorcía de placer sobre la cama, sus piernas temblaban y ella apretaba con fuerza entre sus manos la sábana, un dedo se abrió paso en su cavidad anal mientras se moveteaba, la lengua de Naruto se movía con mas agresividad y su clítoris se encontraba duro por el placer, sus fluidos aumentaron mientras sus paredes vaginales se contraían con vehemencia, aprisionó la cara de Naruto contra sus piernas mientras se vaciaba en un orgasmo que le hacía gritar y arquear su espalda en busca de mas, en un tornado de sensaciones mientras la boca de su esposo recibía todo gustoso, el dedo en su ano le penetraba con rapidez y ella perdía la cordura con cada segundo que pasaba.

—Ma-ravillo-lloso~ Deli-licio-oso~ -gemía con el cuerpo temblando y la respiración lenta, pausada y pesada-

—Si, sabes delicioso -le respondió Naruto saliendo de entre las piernas de su mujer-

El Uzumaki se acostó a un lado de su esposa y repartió besos por la frente, cabeza y mejillas de ella, le acarició la cintura mientras ella intentaba recuperar el aliento, los rastros de aquel delicioso orgasmo estaban muy latentes en su mente y sobre todo en sj cuerpo que aún sufría los espasmos. Después de algunos minutos, el rubio observó a su esposa con la respiración tranquila y en calma, ojos cerrados y muy tranquila, quizá estaba dormida, se levantó de la cama para ir al baño decidido a hacerse una buena paja, su esposa parecía ya muy cansada.

Se estiró de espaldas a la cama, a punto de dar un paso sintió un suave agarre a su muñeca, mientras unos dientes se encajaron con suavidad en su trasero, llevó su mirada sorprendida hacía atras y se encontro con su mujer guiñandole un ojo y siendo la ejecutora de tal mordida.

—Nuestra semana a apenas comienza, Naruto-kun~ -alargó traviesa-

—Cielos, creí que caería de nuevo en las pajas -respondió acariciando su propio pecho de manera seductora-, me has salvado.

—Tienes prohibido andar eyaculando por ahí sin que yo esté presente, o si no es por mí

—No me vendría por nadie más, ahora, ¿en que estabamos?

Hinata se deslizó sobre la cama, hizo una seña a el rubio para que subiera hasta la altura de su pecho, él dudó por un momento pero acató como si fuese una orden, se colocó con las piernas rodeando los hombros de Hinata dejando su erecto miembro en la cara de ella.

Sospechaba lo que se venía.

Bueno, el se vendría.

La mujer tomo la caliente polla con sus delgadas manos y la acarició contra su mejilla mientras el rubio observaba con ojos brillantes, le dio pequeños besitos por los lados y un lameton en el glande, pasó su lengua arriba y abajo como si chupase un caramelo, tomó entre sus manos los testículos y los acarició mientras Naruto tiraba hacía atras su cabeza mientras gemía quedito.

Tomó la polla entre sus manos y la movió hacía arriba dejando al descubierto el par de bolas que se apretaban en el escroto, las tocó y se aventuró a besarlas y meterlas en su boca haciendo que su esposo la mirara a los ojos mientras se mordía los labios, los soltó y regresó a darle atención a la vibrante polla introduciendo lo mas que podía en su boca.

Intentó mover su cabeza para la felación, mas sin embargo era un poco dificil, pasó sus brazos por la cadera del hombre, llevó sus manos a aquél firme trasero y lo apretó, Naruto la observó con una sonrisa en sus labios, ella lo estaba invitando, era una real invitación que decía "Nene, follame la boca", una invitación que no podría rechazar.

Los movimientos fueron lentos, buscando no lastimarse mutuamente, la lengua de ella se enrollaba de forma deliciosa al rededor de su polla, cuándo la sacaba por completo ella comenzaba a presionar sobre el glande como si se estuviese amamantando con él, le gustaba y le hacía perder la cordura, ella le apretaba y pellizcaba el trasero y luego sonreía con malicia, él comenzaba a moverse un poco mas rápido mientras trataba de introducir un poco mas de su polla en esa caliente boca, llegó hasta la garganta que se cerró por la intromisión provocándole espasmos, se movía adelante y atrás, una y otra vez hasta que sintió el cosquilleo en su viente y comenzó a vaciarse en la boca de Hinata quien buscaba recibir todo.

—¡NGH! s-si, joder que rico -temblaba mientras Hinata se apretaba mas a él-, tomalo todo nena.

La mujer se encargó de limpiar la polla del rubio, él trató de recuperarse poco a poco y se deslizó hasta quedar junto a ella, había sido el mejor puto orgasmo de su existencia, había fantaseado tanto con que alguien llegará a complacerlo con una mamada, pero eso no había pasado antes, estaba feliz que esa persona fuese su esposa, la mujer perfecta.

Tomó un impulso hacía donde ella estaba, la tomó por la cintura hasta subirla sobre si mismo, la acomodó para que lo montara y le acarició mientras jugueteaba con los grandes y redondos pechos.

—Aún puedes, ¿cierto? -preguntó él mordiendo un pezón-

—Lo que se ve no se pregunta mi rey

—Jaja, me encantas

La diosa tomó a su esposo por el cabello y tiró de su cabeza hacía atrás, le besó los pectorales y lamió el cuello, mordió uno de los pezones del rubio y se movió pegando su centro húmedo contra la polla caliente de él, levantó un poco sus caderas y con su mano acomodó el falo en su entrada, se los restregó con ganas antes de empezar a introducirlo lentamente. Naruto levantó la mirada para encontrarse con la mujer que lo observaba con ojos brillantes de lujuria mientras se relamia los labios mientras se auto penetraba con él, su polla se delizaba abriendose paso en el apretado canal que le abrazaba con fuerza, escuchaba el sonido de los jugos siendo removidos en el interior de ella, desesperado con la lentitud con la que ella buscaba torturarlo, la tomó por la cadera y la sentó de golpe sobre si mismo penetrandola a fondo y haciendola gritar de placer.

Recuperada de la primera estocada y buscando por más, Hinata se alzó sacando casi por completo el miembro, se movió en circulos y se sentó de nuevo con la misma intensidad que la anterior, Naruto estaba feliz de ver las expresiones en el rostro de su mujer, comenzó a moverse de la misma forma una y otra vez, él comenzó a ayudarla marcándole un ritmo, un ritmo que lo volvía loco y que a ella la hacía gritar, se sentó para moverla a su gusto mientras se colocaba las piernas de ella al hombro, se bajó de la cama y de pié, sosteniéndola desde la espalda hasta las piernas que reposaban en sus fuertes hombros comenzó a moverla, la penetraba rápido y con fuerza mientras Hinata tiraba su cabeza hacia atrás y gemía mientras se mordía los labios.

—¡Si, si, si, me encanta!, ¡me gusta, no pares! ¡Mas, mas, mas, mas! ¡Aaahhh!

—Hinata, que bien se siente dentro de ti

—Me gusta, me gusta como Naruto-kun me roza por dentro

—Mi hermosa mujercita es una pervertida

—Es tu culpa

—Si, me encanta ser el culpable

Las embestidas se hicieron violentas, las paredes vaginales de Hinata se contraían de manera dulce al rededor de Naruto, su orgasmo llegó mientras Naruto seguía penetrándola en busca del propio, cuando sintió el semen caliente de él llenarla, sus piernas temblaron y buscó abrazarse a él para recuperar el aliento mientras era apretada por los fuertes brazos.

Uzumaki observó a su mujer que se tocaba el trasero mientras lo miraba con una sonrisa provocativa, sabía lo que eso significaba y le gustaba.

Realmente le gustaba.

Recostada bica abajo en la cama, abierta de piernas y con su hermoso trasero al aire mostrandole todo de sí, era lo mejor que Naruto había visto en si vida, se acercó con lentitud, besuqueo el respingado trasero y se deleitó con la suavidad de la espalda, separó aquellos rojizos cachetes por los golpes y llevó sus labios hacía aquél lugar inexplorado, lo redondeó con su lengua mientras apretaba las nalgas.

—N-no, amor, ahí no -decía entre gemidos-

—¿No quieres por aquí?

—Sí, pero amor no lo chupes

—Dejame probar todo de ti, voy a prepararte o va a dolerte

Dos dedos se abrieron paso en el cerrado agujero, se movían suavemente adentro y afuera, poco a poco comenzaba a dilatarse, eso lo hacía feliz, feliz por que su polla latía dolorosamente por enterrarse allí, por marcarlo, romperlo, hacerlo de su propiedad, cuando estuvo lo suficientemente húmedo, retiró sus dedos y acomodó su polla en la entrada, se talló contra ella e introdujo la punta, fue dolorosamente asfixiante si se lo preguntan, pero jodidamente delicioso.

Entró por completó mientras Hinata arqueaba su espalda al recibir todo eso dentro de su ex virginal ano, el dolor era horrible, pero el morbo que le provocaba ser empotrada por detrás era mayor. El dolor disminuyó gradualmente e hizo una seña para que su amante se moviera, salía para volver a enterrarse dentro de ella, sentía que la partiría por la mitad y aún asi seguiría disfrutando, el choque de aquellas bolas con su coñito húmedo y llenó de la escencia de él la volvía loca, sólo podía pedir por más mientras era recompensada por su sexy rubio.

El pecho de Naruto sobre su espalda quemaba, ardía y le gustaba, una mano de él se coló hasta llegar a su coño, esa mano que lo abarcaba todo, se movió masturbandola, rozando todo de ella, sus labios, su clítoris aún sensible, lo escuchaba gemir sonidos guturales a su oído, su vientre se calentó, sus paredes se apretaron y Naruto aumentó la fuerza, la masturbó mas rápido, el orgasmo llegó mientras el le follaba el culo como loco y la masturbaba, su orgasmo salió con violencia deslizándose en sus piernas y mojando todo a su paso, él mordía suavemente su hombro mientras comenzaba a vaciarse dentro de ella.

—¡AAAAHHHH! ¡ES DELICIOSO!

—¡HINA!, tu trasero es tan bueno

Ambos calleron rendidos en la cama, debían descansar antes de continuar retozando.

Pasaron dos años y dos meses desde que Hinata y Naruto fueron exiliados del paraíso, para los Dioses eso solo eran dos meses y cuatro días, Kurama logró hacer contacto con el paraíso ese día, tendrían una comunicación entre Naruto y los semi dioses que fueron arrestados en su mansión.

—¡Arata! -saludó feliz Naruto con Hinata en sus piernas-

—Mi señor -respondieron del otro lado-, lo siento, soy Hajime

—Hajime, mi muchacho, ¿como están?

—Arata, él -comenzó a decir con voz triste-

—¿Pasó algo? -preguntó preocupado-

—El día que usted fue exiliado, una guerra se desató en el paraíso, la sala de juzgados fue atacada, la guerra ha durado todo este tiempo, los restantes siete han luchado sin descanso, pero hace dos días, lo que sería casi un mes en el mundo humano, la Diosa de la guerra a caído en batalla, Tenten-sama murió y desde entonces Arata desapareció.

—Entiendo, cuida de todos tus hermanos y hermanas, diles que los quiero y que tengan cuidado, apenas arregle unas cosas volveré a contactar contigo

—Si, mi señor

—Cuidate Hajime, yo se que Arata está bien, ahora lo entiendo

El cielo azul de aquella mañana de verano se pintó de gris, la tempestad se abrió paso en el mundo humano, el terror predominaba por doquier, el miedo se sentía en el aire, Hinata y Naruto salieron al igual que el resto de lls vecinos, Dariel se acercó a ellos junto a su esposa mientras miraban el cielo abrirse, una silueta oscura descendía de los cielos con el cuerpo y el rostro cubierto de negro, la tierra comenzó a abrirse mostrando la entrada al infierno, el aura demoníaca aumentó la presión del ambiente, era el poder de el segundo de los grandes generales demonios.

Dariel observó que del cuerpo de Hinata salió una pequeña bestia de ocho tentáculos y cuernos, está pronto se hizo enorme y se colocó a un costado de la peli azul, del cuerpo de Naruto salió un pequeño zorro naranja de nueve colas, que al igual que el anterior se hizo enorme.

El cuerpo de Naruto se iluminó rodeado de un aura roja, sus ropajes humildes desaparecieron dando paso a un traje negro con toques rojos, una capa con detalles de oro, botas negras afianzadas a sus piernas. Hinata se vio rodeada de luz blanca, su cabello amarrado se soltó dejando ver ese tono negro con destellos azules, una corona inversa de plata que se enmarcaba a su frente, un vestido de seda semi transparente de color blanco que se ceñía a su cuerpo con detalles de plata y oro blanco, un par de sandalias.

Ambos cuerpos comenzaron a flotar, Dariel no sabía que estaba pasando, ¿por que sus amigos lucían de esa forma?, ¿que eran esas cosas que había salido de sus cuerpos? ¿Que estaba pasando en el cielo y el infierno?


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Disculpen por la espera, ayer debí publicarlo pero me puse a leer manga y lo olvidé, muchas gracias por todo su apoyo en este y mis otros trabajo, disculpen mis errores y horrores ortográficos, sigo si pc y el cel es mi único amigo ahora, mencioné a un Dios pero no dije nada de él, pues es un Dios del amor de la mitología... No recuerdo cual... Se viene lo chido, próximo capítulo es el final, gracias por su apoyo, avisenme si quieren epílogo bebés... Les amo y mando besitos ❤❤❤❤