4. Celebración a lo Seguchi

-¿Qué es esto? –preguntó con el ceño fruncido, girándose hacia su primo, amante y jefe, sobre cuyo regazo se encontraba sentado.

-Pero Suggy-chan, ¿qué acaso no te han enseñado cuales son las prendas de vestir cuando eras pequeño? –respondió Tohma sonriente.

Estaban juntos en el pequeño apartamento del adolescente, dado que Tphma había decidido aparecer con una misteriosa caja de regalo, una botella de vino yel pretexto de que había que celebrar el nuevo trabajo de su primo favorito y el que este hubiese podido mudarse "más cerca a NG Records" (en otras palabras, lejos de cualquie control de sus molestos padres). Campantemente entró a la vivienda de su pariente, sorprendiendo a este mientras se preparaba la cena. "¿Qué haces aquí?" había sido la seca bienvenida que recibió el presidente, pero Tohma solo le sonrió, acostumbrado a ese trato, y se lo llevó a rastras a la sala, donde se sentó (junto con Suguru) en su sillón favorito, dándole la caja a su nuevo empleado.

-Espero que no pretendas que me ponga esto –gruñó el chico de mal humor, terminando de sacar de la caja un conjunto blanco, compuesto por una corta y sumamente ajustada faldita de látiex rígido, un top más que diminuto y unas botas largas y del mismo material y color.

-¿Por qué más debería haberlo comprado y eso además en tu talla? –respondió Tohma sirviendo dos copas-. Anda, pruébatelo.

-Estás loco –declaró Suguru-. Es más, ¿me estás dando vino?

-¿Por qué no? –cuestionó Tohma-. Siempre te has considerado una persona más madura que el resto de los de tu edad.

-No en ese sentido, idio... –trató de replicar el menor, pero calló apenado al ver que ya traía una copa llena hasta el borde en la mano.

Suspiró y tomó un trago cuidadoso y lento, esperando el momento en que Tohma se descuidase para echar el líquido en la maceta más cercana, eso ya lo había salvado antes. Sin embargo, Tohma no quitó su atenta mirada de él. Sonrió complacido, sirviéndole más a ver que ya había vaciado la primera copa, a lo que Suguru solo soltó otro suspiro y desistió de replicar, sino que bebió obedientemente.

-Así me gusta –canturreó Tohma contento y sonrió aún más-. Y ahora vamos a probarte mi regalo...