Ésta es mi familia IV

Un mes más tarde.

Gracias Tofú, ha sido un honor el estar hospitalizado en tu clínica – tomé su mano y me despedí de un abrazo – De nada Ranma, es mi deber, ahora espero que no vuelvas en un par de meses – ambos sonreímos, yo iba con un pie aun enyesado y una muleta, al lado de mi esposa e hija.

Espero que desde ahora no me hagas enojar – era Akane la que hablaba, me llevaba del brazo, la solté y la abracé con fuerza, para besar su cabello – Amor, intentaré no hacerlo, pero tenme paciencia – Levante su barbilla y rose sus labios – ¡Ay! – Mis ojos se abrieron en dos orbitas - ¿Akane? – Me miró con lágrimas en los ojos – Ya viene… - Se me olvidó la muleta, y el yeso, tome en mis brazos a Akane y me devolví a la clínica.

Tranquilo Ranma – Como león enjaulado, vuelta para acá y vuelta para allá – Kasumy, no me pidas tranquilidad, tu sabes cómo estuvo en el parto de Yoko... ¿Me dejan estar ahí? – Con su típica sonrisa, Kasumy me dejó pasar y me ayudó en la preparación de la sanidad de mi ropa. Al entrar vi a mi ángel en la cama, sus pómulos estaban rojos y su vientre aun abultado, Tofú me indico que pasara al lado y me sentara en una silla que se encontraba al costado de la cabecera. Tomé su mano y la besé – Mi princesa, estoy contigo – sólo me miró y apretó mi mano – Va a ser el último hijo, por que si no, lo vas a engendrar tu… Pelirroja – Tragué en seco y recordé su último parto, creí que la perdía, nunca quise que quedara embarazada nuevamente, pero ella tan porfiada, insistió, porque deseaba que tuviéramos un niño, un heredero… Aunque desde mi perspectiva Yoko no sería mala heredera, tiene la mano tan o más pesada que la mamá – vamos mi vida, prometo que yo tendré nuestro próximo hijo – Ella me sonrió, que sensación más bella era tenerla así tierna e indefensa, sólo en un par de ocasiones, pude tener aquella satisfacción.

Akane respira y puja – Decía Tofú y mi mano estaba al punto de una nueva fractura, por la fuerza la apretaba, entró Kasumy, con algunos implementos que faltaban, sentí a Yoko gritar – Ahora voy a ser la hermana mayor – Me daba gusto que pese a la mala influencia de Nabiki ella aun conservará ciertas rasgos tiernos, de los cuales ya carecía, tras el último suspiro de Akane, se escucharon los sollozos del pequeño – Felicidades, son padres de un lindo niño – Gracias a Dios nació sano y con buen peso, lo abrazamos ambos y les di un beso en la frente a cada uno de ellos. No hay hombre más feliz en el mundo que yo. Soy Ranma Saotome, esposo de Akane Tendo y Padre de Yoko y ahora de – Ranma, así se llama amor – Akane me sorprendió, espero que no cargue, con mi karma, me refiero a ser tan guapo y popular.

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Miles de cariños… By Anngel