PALABRAS MÁS, PALABRAS MENOS

DRAGON BALL © AKIRA TORIYAMA

Sinopsis: ¿Decir o no decir? Esa era la cuestión. Con un muchacho tan tímido como Gohan y una chica tan cerrada como Videl las palabras son difíciles. Pero no imposibles. [Fictober 2018]

Nota de la autora: No voy a fallar más. ¡A partir de hoy actualizo seguido!


4. En la cama

Goten había heredado muchas características de su padre. Su físico, su amor por los animales, su puro y noble corazón, así como su increíble inocencia. Este último atributo lo había hecho mantenerse callado durante toda la cena privándose de comer. Ese detalle llamó la atención de sus padres que en ese instante lo tenían sentado en el sofá, esperando respuestas.

—¿Está todo bien, hijo?, ¿acaso no querías colas de jabalí? —indagó Milk con preocupación—. Sí quieres tu papá puede ir por otra cosa a la montaña.

—Claro, hijo. Podemos ir por peces al río o capturar algo en el bosque. ¡Incluso podríamos ir de campamento y que tu cocines! —Goku estaba maravillado con su idea, tanto era su entusiasmo que ya se visualizaba nadando bajo a luz de la luna.

Sin embargo, Goten no cambiada esa expresión absorta. La pareja intercambio miradas, impacientes. Milk se sentó a su lado y lo acercó para abrazarlo, tocando su frente buscando un rastro de fiebre.

—No está enfermo y no quiere comer otra cosa —señalo la esposa viendo a su marido—. Nunca nos sucedido algo así con Gohan. ¿Qué hay de ti a esta edad?

—Jamás me había puesto así y cuando me enfermaba mi abuelito siempre lo notaba enseguida —comentó el saiyajin tratando de hallar anomalía en el ki de su hijo menor. Se percibía uniforme—. ¿Crees que Gohan sepa algo? Después de todo, son hermanos.

—¡No, espera! ¡Gohan no…! —Goten se cubrió automáticamente la boca cuando habló. Goku y Milk lo miraron, extrañados—. Ahora tendré que hablar, ¿cierto?

Milk asintió, ya colocando su típico ceño fruncido. Goku sollozo, sabía que no había vuelta atrás una vez que su esposa entraba en ese estado de irritación. Goten dejo caer su cabeza derrotado y hablo.

Alrededor de media hora después se escuchó un grito, dos voces rogando misericordia y a Goku huyendo con Videl de su mano hacia un sitio seguro. El inesperado dúo descendió en la llanura que era alumbrada por la luna y se miraron intentando recomponerse por el momento.

—Videl no soy experto en esto de las relaciones, pero te diré una cosa —habló el saiyajin con toda la seriedad posible que pudiera añadir sin llegar a incomodar a su ¿nuera? —. La próxima vez solo dime y me llevare a Goten a donde Bulma, ¿está bien?

La muchacha pestañeó con asombro. Era inesperado que el padre de su, ¿novio? dijera eso, aunque agradecía que su reacción hubiera sido esa y no como la de su esposa que se había encolerizado al descubrir que el mayor ya no era virgen. ¿Todo por qué? Por no dejar la puerta cerrada y que Goten los pillara en la cama.

—Sí, señor Goku. Muchas…

Goku negó con la cabeza, enrojecido.

—No me agradezcas, es…

Videl rápidamente capto lo que quiso decir.

—Sí, sí. Entiendo.

—Aunque creo que mi hijo se lo merecía —señalo de pronto. La muchacha lo observó, confundida—. Gohan también solía entrar a las habitaciones sin tocar cuando era niño.

Nadie no dijo nada más. No era necesario.