PoV Jara
- Todavía no entiendo cómo pude resistirme a la sangre de Renesmee, de seguro fue por el terrible olor del licántropo que la envolvía. No sé cómo los Cullen hacen para soportarlo, deben querer mucho a esa niña para dejarlo vivir entre ellos. No es que tenga algo contra los licántropos, pero su aroma es fatal.
Trataba de pensar cualquier otra cosa que no fuera en lo que estaba pasando dentro de la casa. Me habían pedido si podía darles algo de "privacidad" para discutir mi situación, como si eso fuera fácil para alguien que puede observar el presente de otra persona. Tan solo tenía que fijar mi mente en el interior de la casa y listo, ya podría saber qué estaba sucediendo. Pero quería ganarme su confianza, y aunque me matara la curiosidad no debía entrometerme. Tenía que ser paciente y esperar a que ellos me comunicaron su veredicto.
No había mejor manera de distraerme que hablar sola.
- Analicemos la situación. – me dije, caminando sobre una de las ramas más altas de un pino que se encontraba a unos metros del granero – Sé perfectamente la posición de Carlisle, él haría cualquier cosa por proteger a su familia, y conoce a la perfección mis dotes, por lo que se hace una idea de cómo los Vulturi me pueden usar en su contra. Rosalie y Esme probablemente terminen cediendo ante los argumentos de Carlisle. Bella y Jacob harían lo que sea por Renesmee, y por alguna razón mi situación de "niña inmortal" logró hacer sintiera cierto apego hacia mi, apuesto a que nadie le contó acerca del peligro que representamos. Edward no iba a ser tan fácil de convencer… pero él puede leer mentes, así que quizás pueda mostrarle… no lo sé. Emmett no entendía absolutamente nada, pero apoyaría a Rosalie en lo que ella decidiera. Y por último Jasper y Alice – sonreí – por ellos no tengo que preocuparme.
Mire hacia la casa, la imagen de la misma reducida a cimientos y prendida fuego volvió a mi. Me invadió la satisfacción por aquello que veía, una satisfacción que no era mía sino de quién había provocado esa destrucción. Luego la culpa, esa si era mía.
Aparté la mirada, tratando de esquivar aquella visión que me perseguía desde el mismo momento en que los Cullen habían logrado vencer a los Vulturi en Forks.
Los habían humillado de tal manera, que no podían dejarlo así. La mente de Marco fue la se acordó de mi en cuanto oyó hablar de una niña inmortal, y Aro sacó la idea de su cabeza. Me encontraría y utilizaría mi visión para ver cualquier cosa que sus adversarios planearan para defenderse, porque sabía que Alice los vería venir.
Esta vez su plan era diferente, no dejaría que nadie se enterara de tal ataque; solo sería él y los miembros más útiles y fuertes de su guardia. No formulo ninguna estrategia, se guiaría por lo que yo viera que los Cullen planearan. Y al final, él ganaba. Y no podía permitirlo, no por mi culpa.
Le debía mucho a Carlisle.
Hubo un tiempo en el que él cuidó de mí, cuando debió acabar conmigo. Me ayudó a controlarme, a no dejar que mis instintos o mis estados de ánimo me guiaran con tanta facilidad, como a la mayoría de los niños como yo, entre otras cosas. De hecho me había propuesto viajar con él a América, mas vi su futuro y yo solo iba a privarlo de la felicidad que tenía ahora, por eso me negué y seguí mi camino.
No perdía nada con ayudar a Aro, incluso podía sacarle algunos favores a cambio, pero mi interior, esa conciencia que Carlisle me ayudó a crear, me decía que no era lo correcto y que había llegado el momento de devolverle el favor.
- Pensé que era por eso que estaba aquí – me dije, saliendo de mis pensamientos – pero recién cuando vi a Alice… es raro…
